Karma yoga – Devoción – Purificación

"Para un devoto de verdad todos los sucesos carecen de importancia y son, de hecho, sumamente insignificantes. Las cosas pueden ir y venir; los gozos pueden visitarlo y las penas pueden surgir en su corazón, pero el devoto siempre vive en el gozo enloquecedor de la devoción. Su mente jamás va hacia otra parte, no posee otro lugar a donde ir; allá donde va su corazón no tiene otra experiencia que la del Amado".

Swami Chinmayananda

 

Francisco: Estos últimos días he podido comprender cuánta razón tienes cuando mencionas el peligro de confundir la pureza con el conocimiento. La pureza es solo un medio, pero me he apegado a ella en estos últimos meses tan plácidos, y ahora que mi mente no está tan sattvica debería ser capaz de darme cuenta de que pureza e impureza son sólo conceptos aparentes, sin ninguna sustancia pues, realmente, todo es puro porque todo soy Yo.

Shams: Sí. No te apegues a ningún estado. Apégate a ti mismo, el observador de los estados, el siempre presente, el todo abarcador, conciencia ordinaria y sin límites.

Francisco: Dices que es incorrecto decir que los vasanas crean surcos. ¿Es porque los vasanas son los surcos? Ahora no tengo a mano el libro de James, pero me parece que él hace la metáfora de la acción como agua que produce surcos. Cuanto mayores son los surcos, más posibilidades hay de que el agua, la acción, discurra por ellos, transformándose en vasanas.

Shams: Ante la cuestión sobre por qué los vasanas intensos permanecen, en el mail pasado escribiste: “Me imagino que [los vasanas más intensos] crean un surco tal en la personalidad del jiva que, si desaparecieran, todo su sistema psicológico se vería trastornado, ¿no es así?”. Contesté que eso es incorrecto porque el razonamiento me pareció erróneo en sí mismo. Es como decir que no puedo secar el Mar Mediterráneo en un día PORQUE después tendríamos mucha sed. Sí, es muy probable que sin Mar Mediterráneo tendríamos mucha sed, pero esa no es la razón por la que no puedes secar el Mar Mediterráneo en un día. No puedes secar el mar (ni remover los vasanas profundos) en un día, básicamente porque necesitas acción y tiempo para conseguir ese objetivo. Lo que la ausencia de mar (o de vasanas) provocaría es una consecuencia, no una causa.

Por otro lado, dices bien, el vasana es el mismo surco. Además, los vasanas no se forman en la personalidad: son la personalidad. Sí, la personalidad es solo vasanas.

Francisco: De todas formas, creo que este tema de los vasanas está agotado. Creo que debo empezar a ver absolutamente todo como objetos que aparecen y desaparecen, “descartando todo esto de lo que hablas como no-ser”, tal como me recomiendas. Una vez comprendido lo elemental del funcionamiento de Ishvara, ya no es necesario seguir indagando en esa dirección, ¿no es así?

Shams: La indagación se regula por sí misma, como puedes ver. Con la indagación no hay deberes, no hay obligaciones. Cuando la enseñanza sobre Ishvara y los vasanas es clara, se puede seguir adelante, porque la mente se da cuenta que era solo un objeto que también puede descartarse. Aún así, es útil y adecuado para el jiva seguir investigando y aclarando cuando le surjan dudas sobre Ishvara. Si la mente está saciada, naturalmente continuará su indagación entre Tú y los objetos, porque es lo único que en realidad tiene sentido, y es la devoción más profunda.

Francisco: En tu último mail, como en tantos otros, me dices que “Tú eres eso donde han surgido y se han desvanecido todos los objetos”. Aunque sé que es así, mi mente se resiste y percibe esta afirmación como una frase grandilocuente o egoica. ¿Es porque la mente sólo comprende a Ishvara y confunde “Eso” con el creador, que para ella es inalcanzable?

Shams: No lo creo. Yo creo que tus pensamientos son claros al respecto. Si la mente percibe la afirmación como una frase grandilocuente y egoica, lo mejor que puede hacer es registrar ese pensamiento, que es solo un pensamiento, como un objeto. También puedes preguntarte: ¿es verdad ese pensamiento? Si fuera mentira, la mente tendría razón para hacerte esa advertencia, que para eso está. Pero revísalo. Pon atención en cualquier objeto. ¿Dónde surge sino en ti? Podrías decirme que, por ejemplo, el señor que ves caminando por la calle no surgió en ti, sino que surgió de una secuencia de acciones que no dependen de ti, sino del campo de la acción. Sin embargo, todo esa explicación también ha surgido en ti, la conciencia. Todo objeto que surja, surgió en ti. Cuando se vaya, de ese objeto no quedará nada más que la conciencia donde apareció. Y así es con todo. No es muy difícil: la Conciencia es este lienzo donde surgen todas las cosas. Y tú eres la Conciencia.

Es normal que en la mente sigan surgiendo pensamientos de ignorancia. Por eso, hay que aplicar la idea correcta una y otra vez, de manera incansable: yo soy la conciencia ilimitada. Acepta también la advertencia de la mente, en el sentido de que la Conciencia no es el ego y, si el ego llegara a adjudicarse las características de la conciencia, eso te traería muchos dolores de cabeza. Es obvio que Francisco, la persona, no es eso donde han surgido y se han desvanecido los objetos. Sin embargo, también es cierto que Francisco, como otro de los nombre de la Conciencia, es justamente eso donde han surgido todos los objetos, incluida la persona con la que te has identificado. Si al escuchar esto sientes un poco de orgullo, solo recuerda que esa es la misma situación de una mosca o de cualquier planta o de cualquier otra cosa.

En cuanto a la idea de grandilocuencia, también es una buena advertencia de la mente. Nuestra “cultura espiritual” nos ha hecho suponer que, cuando alguien “se ilumina”, se convierte en un ser admirable que además tiene la obligación de predicar su evangelio entre los mortales. Si sientes la necesidad de expresar a otras personas que sabes que tú eres “eso donde han surgido todos los objetos”, en realidad no lo has comprendido bien y te falta mucho camino que recorrer. Sé que no es tu caso, pero vale la pena recordarlo.

Aún así: tú eres eso donde surgen y se desvanecen todos los objetos; todos dependen de ti y tú eres libre de todos.

Francisco: Ya no siento tanto la presión del samskara...

Shams: Muy bien. Sacar un vasana a la luz (y practicar la indagación) reduce la presión que este ejerce.

Francisco: Esto enlaza con el capítulo 6 del libro de James, que me acabo de leer en español, aunque no muy profundamente por el momento. Sin embargo, me parece entender que una vez percibida una situación de una determinada manera, como en el caso de este niño que se siente falto de afecto en un determinado momento, esta situación queda grabada inmediatamente en forma de dolor, que da lugar a la tendencia-vasana consistente en tratar de subsanar este dolor y recuperar la plenitud que sentía cuando estaba junto a su madre.

Posteriormente, en futuras experiencias similares, el vasana va tomando fuerza hasta constituir un rasgo distintivo de la personalidad del jiva. Es decir que de una situación puntual en la que se dejó de sentir pleno y protegido se crea una gran ilusión de desprotección que constantemente trata ilusoriamente de subsanar, en vez de percibir que esa plenitud que el niño siente con su madre es la plenitud del Sí mismo.

Shams: Incluso la carencia es percibida siempre desde un sitio de plenitud total, que eres tú.

Francisco: Este vasana particular me ha servido para comprender en general el funcionamiento de los vasanas, que son la tendencia de la mente a la extroversión, todo aquello que la aleja del conocimiento y que ejerce una autoridad tiránica e invisible sobre la vida de la persona. Un vasana es la tendencia de volver a gozar de algo que se gozó en su momento y que luego desapareció, creando una esclavitud hacia los objetos, que se toman como fuentes de la felicidad.

Shams: Si ves a los vasanas como tendencias, surcos formados en la mente, no todos tienen que ser negativos. De hecho, tu indagación se fortalece porque se ha formado un vasana por el Conocimiento. Vale la pena decir que, si no hubiera vasanas, Francisco no existiría. ¿Qué es Francisco sino un amasijo de vasanas manifestándose en los cuerpos sutil y denso? El reconocimiento del Ser no elimina los vasanas directamente, pero lo facilita y, a la larga, vuelve a todos los vasanas no aprisionadores.

Francisco: Ahora comprendo con más claridad el hecho de que todo lo que se busca es el Sí mismo, y soy más capaz de contemplar los vasanas que aparecen viéndolos como tales y dejando de identificarme con ellos.

Creo que no todos tienen tanta fuerza como este que siento haber desenmascarado. Por ejemplo, hay el vasana del sexo, de la comida, del estar con la familia, del miedo a la soledad, de comer patatas fritas, etc. Todas aquellas tendencias que nos hacen creer que la felicidad es un objeto en vez de la misma naturaleza del sujeto, por el simple hecho de que, al calmar momentáneamente ese deseo una vez conseguido, se experimenta una paz momentánea. Pero me doy cuenta de que Yo soy la paz, de que la paz es saber que esto es Maya y que yo soy un espectador privilegiado de esta maravillosa ignorancia.

Espero que me corrijas en lo posible sobre este tema.

Shams: Tomando la aclaración anterior, todo está muy bien comprendido. Para ser más claros, podemos recordar que tú no eres un espectador más, sino que eres el único espectador.

Francisco: Dejándolo aparte, me gustaría preguntarte sobre el significado de “self-actualisation” ya que lo he leído en inglés y no lo acabo de entender.

Shams: Traducimos “self-actualization” como actualización del Ser. La expresión se emplea para referirse a la fase que sigue al reconocimiento del Sí Mismo. Una persona que conoce su verdadera identidad ha reconocido al Ser, pero no necesariamente lo ha actualizado. La actualización del Ser sucede cuando los vasanas aprisionadores han sido agotados por completo. Cuando un individuo se ha actualizado en el Ser, además de conocer su verdadera naturaleza, ha removido ya los obstáculos que impedirían el flujo ilimitado de amor. El amor personal, que es un amor condicionado por los vasanas que se formaron antes del reconocimiento del Ser, da paso al amor incondicional e impersonal que refleja constantemente la Conciencia. A continuación traduzco algo de lo que dice James al respecto, donde sigue explicando el asunto desde la perspectiva del amor:

El amor sin obstáculos es parabhakti, impersonal. Fluye libremente hacia cualquier objeto que aparece, incluyendo aquellos objetos que la mente juzga como inaceptables. Las preferencias y aversiones siguen operando pero ya no afectan el flujo del amor. Para una persona mundana, el amor está completamente controlado por sus preferencias y aversiones. Ama solo lo que está en armonía con lo que le gusta y no ama aquello que le disgusta. Una persona que ha reconocido al Ser está consciente de cómo operan estas preferencias y aversiones, y no seguirá creando más, pero debido al prabhda que no ha sido examinado y, por lo tanto, no ha sido agotado, su amor sigue estando condicionado en cierto grado. Si has reconocido el Sí Mismo no desarrollarás nuevas obstrucciones pero aquellas que permanecen en tu cuenta kármica seguirán manifestándose. El término correcto para ellas es prarabdha karmas. Incluso Swami Dayananda, en quien se ha actualizado el Ser tanto como es posible, tiene sus preferencias y aversiones. Sin embargo, las aversiones que aún tiene no desestabilizan su mente. Él es consciente de estas y las maneja, aunque a veces pueda dejar salir algún comentario negativo.

El Conocimiento del Ser tiene tal poder que, si no limpiaste tu inconsciente antes de reconocer tu verdadera identidad, este será limpiado después. No hay forma de que los vasanas obstructores puedan permanecer mucho tiempo ante la luz de la verdad.

(…)

En la indagación, se llega al punto de confirmar: “me siento de esta manera porque no me amo a mí mismo en la forma apropiada. ¿Y por qué no me amo de la forma apropiada? Porque no siento que, en este aspecto, yo merezca amor. ¿Y por qué no me siento amado o digno de ser amado? Porque tengo una idea incorrecta sobre quién soy yo en realidad.” En realidad, yo soy digno de ser amado porque yo soy el amor.

Francisco: Tampoco comprendo la diferencia entre auto realización y moksha, ya que moksha es también una realización. Es un suceso, es alcanzar el conocimiento directo de que yo soy el Sí mismo, y sucede dentro de Maya ya que el Sí mismo siempre sabe quien es. Por lo tanto, entiendo que moksha es en realidad parte del mundo aparente, un suceso que afecta al cuerpo sutil liberándolo de la ignorancia y permitiendo aparentemente que el Sí mismo resplandezca, ya que en realidad siempre lo hace.

Shams: Moksha (liberación), en realidad, se refiere a la Conciencia, por eso está fuera de samsara. Tú eres moksha. Moksha es la cuarta meta de la vida humana. Las tres metas anteriores son seguridad, placer y Dharma. En realidad, la búsqueda de esas tres metas es solo búsqueda de liberación (liberación de la búsqueda). Sin embargo, moksha es la meta que ya se ha alcanzado. ¿Cómo puedes ir tras una meta que ya has alcanzado? No puedes. Cuando un corredor está sobre la meta no tiene que dar un paso para llegar a ella, solo tiene que saber que ya está en la meta. Solo necesita conocimiento. El suceso fenoménico, referente al individuo en el mundo, es llamado “reconocimiento del Sí Mismo” (esa es la traducción para “self-realize”, y me parece más adecuada que “autorrealización”). Por eso podemos decir que un individuo ha reconocido su verdadera identidad, lo cual es equivalente a decir que “alcanzó moksha”. Pero, cuando usamos esta última expresión, entendemos que moksha ya se tiene, ya se es. moksha no se alcanza, en realidad, porque samsara es el lugar donde se pierden y se encuentran cosas, así que en samsara el individuo nunca podría ser libre. Sin embargo, paradójicamente, moksha es el conocimiento de que ya eres libre y no hay samsara.

Francisco: Sucede que la semana pasada parecía que la ignorancia apenas existía, me hallaba en un estado de inmensa claridad cuando de pronto, de un momento a otro, me sumergí en tamas.

Shams: Eso es en apariencia. En realidad, ¿quien estaba en claridad y quién se sumergió en tamas? Tú eres el espectador. Si puedes ver a Francisco llevando a cabo esa representación teatral, ¿en verdad te afecta?

Francisco: El desencadenante fue el ver una situación que despertó antiguos vasanas.

Shams: ¿Qué hacer? Karma yoga es la mejor opción, siempre. La creación de las situaciones y sus fructificaciones se debe solo a Dios. Francisco desempeña un papel muy pequeño en relación con todo lo que depende de Dios. Incluso, con un poco de lógica, nos podemos dar cuenta de que Francisco no es más que un detalle, un rasgo de la totalidad del universo y su libre albedrío no es más que un sueño. Imagino que ya has leído al respecto, pero aprovecho para compartirte un excelente compendio de Karma yoga en seis puntos, escrito por Isaiah Vishnudeva, maestro de ShiningWorld:

1. Desarrollar una actitud de gratitud, reconociendo que el mundo entero, así como el cuerpo y la mente a través de los cuales lo experimento, me han sido dados.

2. Comprender, por medio de una actitud de gratitud, que tienes la responsabilidad de retribuir por lo que has recibido.

3. Ofrecer todas y cada una de tus acciones al Ser en la forma del campo de acción (Dios, Ishvara).

4. Comprender que, aunque tienes un papel en la selección de tus acciones, Dios (Ishvara) es el que determina los resultados. Esto te muestra que la ansiedad en relación con los resultados de tus acciones es gratuita e innecesaria.

5. Aceptar con gratitud los resultados que Dios te entrega.

6. Repetir intencionalmente todo este proceso hasta que se convierta en tu segunda naturaleza. Al hacerlo, la mente se vuelve cualificada para la discriminación, lo cual lleva al conocimiento del Ser.

Francisco: Sé que eso es una excusa, como podría ser cualquier otra cosa, para que tamas reaparezca, ¿no es así? Es como si estuviera al acecho, buscando una grieta por la cual entrar.

Shams: El vasana se encuentra en el cuerpo causal, junto con otros miles de vasanas. Como el cuerpo denso y el cuerpo sutil, el cuerpo causal no está vivo, carece de conciencia, lo mismo que los tres gunas, que son solo la masa de la cual están hechos los tres cuerpos. No pueden “acechar”. Sé que lo dices metafóricamente, pero incluso (y sobre todo) en estos casos, lo mejor es emplear el término y la idea correctos, para decir que los gunas y los vasanas son solo objetos iluminados por ti, al igual que la idea de que eso te causa gozo o dolor.

Francisco: Después de tamas, cuando la angustia se diluye, me da la sensación de que aparece rajas que se manifiesta como la búsqueda de algún posible deseo o esperanza que me haga olvidar la angustia y darme una paz que sólo está en mí. Supone una pequeña elevación, y a partir de ahí poco a poco el conocimiento va entrando.

Shams: El conocimiento es simple: tú no eres eso. Estoy mirando un muro frente a mí (el muro es materia densa, tamas) pero no por eso creo que soy el muro y pierdo el conocimiento de quién soy yo. No necesito “elevarme” para verlo. Claro, con la mente es más difícil, pero es parte de la sadhana mantener la idea correcta en la mente.

Francisco: Sin embargo, tamas es una habitación demasiado oscura.

Shams: Cuando cierras los ojos, ¿percibes la oscuridad de tus párpados? Sí, claro, una oscuridad total. ¿Pero cómo es que puedes percibir esa gran oscuridad? En general, ponemos nuestra atención en la oscuridad de los ojos cerrados, pero también es claro que hay una fuente que está proyectando conciencia sobre esa oscuridad, solo así la oscuridad es percibida. Tú eres esa fuente que está fuera del tiempo y el espacio y que nunca se apaga. Tal vez hay (en apariencia) un objeto oscuro en ti, pero tú eres la luz que lo ilumina, más luminosa que mil soles.

Francisco: ¿Cómo aceptarlo cuando aparece? ¿Cómo entregárselo al Señor?

Shams: Si aparece, ya está entregado al Señor. Lo quieras o no, Dios lo inició y Dios entregó el resultado. Tú no tuviste nada que ver. Tus únicas dos opciones son: aceptarlo o no aceptarlo. Nada de complejidad hay en el asunto. Cuando no lo puedes aceptar, al menos puedes aceptar que no lo puedes aceptar, y ya es ganancia. Pero la salud mental (la cura de la neurosis y de todos los males del ego) consiste en aprender a decir “sí” y “gracias” a todas y cada una de las situaciones que el Señor nos presenta. Esas situaciones, desde luego, incluyen nuestras propias acciones motivadas por la ignorancia. Porque esa ignorancia, ¿es obra tuya? Es obra de Dios y solo a Él le pertenece.

Francisco: ¿Cómo darme cuenta de que ese dolor es una simple apariencia?

Shams: Bueno, por eso estás aquí. Para que el dolor deje de parecer real, es necesario que el que siente el dolor también sea descubierto como una ilusión. Es un proceso lento, pero de eso se trata Vedanta. Sin embargo, cuando los vasanas son aprisionadores, la mente no está lista para que Vedanta actúe. El primer paso son los yogas que ya estás practicando: bhakti y karma yoga.

Francisco: En esos momentos es tal la confusión que es difícil hacer cualquier cosa. Sé que he alimentado tamas en otras épocas de mi vida, y que estoy pagando las consecuencias. Es mi mal karma. Se supone que debo entregarlo, tanto el bueno como el malo, pero es difícil hacerlo cuando se abate sobre ti.

Shams: Tú eres libre de karma. Déjale el trabajo de “entregarlo” al hacedor; convierte, lentamente y con tranquilidad, al hacedor en un yogui. Por otro lado, a mí no me pareces nada confundido. Solo hay que mover un par de ideas. En realidad, tienes el temperamento de un sanyasi, por lo que la mente irá desarrollando desapego con facilidad. Sin embargo, el individuo no se vuelve un yogui de la noche a la mañana. Recuerda que lo que buscas afuera (amor, placer, seguridad) es solo un símbolo de ti mismo. Recuerda que lo que quieres evitar es la ausencia de ti mismo, lo cual es imposible. Trae esto a la mente y date permiso de experimentar todos los vasanas (sobre todo los más absurdos y dolorosos) con gratitud, mirándolos como un regalo de Dios.

Francisco: Dices que la mente, cuando se vuelve hacia un deseo, lo fortalece, pero a veces la mente parece moverse por sí misma, impulsada por los vasanas. ¿Cuál es la forma agotarlos?

Shams: Karma yoga. Parece fácil y es fácil, pero hay que volver y volver a la práctica..

Francisco: Me hago un lío entre karma yoga y la indagación, ya que no comprendo qué los diferencia exactamente. Con la indagación el deseo desaparece ya que me doy cuenta de que soy permanentemente satisfecho y que no necesito nada. Y se supone que el karma yoga es aplicar este mismo conocimiento cuando uno busca los resultados de una acción, entregando esos resultados a la voluntad de Ishvara por saber que no te van a hacer ni más ni menos feliz.

Shams: Bien dicho. En breve: karma yoga es para el hacedor y la indagación es para el conocedor. Cuando te identificas con el conocedor, el hacedor ya ha sido negado, por lo que karma yoga es sustituida por la indagación. El objeto de karma yoga no es otro que agotar los vasanas, para poder negar al hacedor e iniciar la indagación. La indagación no es más que la aplicación del medio de conocimiento, una vez que la mente esta lista.

Las escrituras prescriben dos tipos de práctica, según el estilo de vida, de los cuales también hay solo dos: el hombre de casa y el renunciante (sanniasin). El hombre de casa es una persona común y corriente que tiene una vida llena de los apegos normales: familia, dinero, sexo, etc. El renunciante, por otro lado, no tiene otro interés aparte del conocimiento porque, en general, carece de apegos. La práctica recomendada para el hombre de casa tiene como objetivo convertirlo en un renunciante. Esta práctica es karma yoga. Por otro lado, la práctica para el renunciante es jnana yoga, la indagación en sí. Como ya dije, asumimos que un renunciante ya no necesita de karma yoga, porque no hay karmas aprisionadores y su mente está encomendada solo a la indagación. Asumimos que un hombre de casa practica karma yoga para poner su mente lista para la indagación. El respaldo de karma yoga es, desde luego, el conocimiento, aplicado desde el punto de vista de la acción y sus resultados. Para la indagación, por el contrario, la acción ya no es un problema e incluso karma yoga deja de tener sentido. Lo único que importa en este caso es la eliminación de la ignorancia por medio de la aplicación del medio de conocimiento. Cuando el indagador afincado en la indagación se enfrenta con un vasana es fácil descartarlo como un objeto más del campo. Cuando el buscador aún tiene un conjunto de vasanas ejerciendo cierta presión y se sigue viendo a sí mismo como el hacedor, karma yoga es la respuesta.

¿La indagación y karma yoga pueden coincidir en una misma sadhana (práctica)? Sí, puesto que el papel del hacedor nunca muere por completo. Por eso, cuando, por cualquier causa, la idea del hacedor comienza a reforzarse y se apega a los resultados, karma yoga es una buena opción. Cuando la mente está tranquila, la indagación puede venir por sí sola y servir también de gran ayuda para descartar muchos vasanas al reconocerlos como objetos surgiendo en ti. De forma natural, karma yoga florecerá como indagación.

Como te he dicho, tú tienes temperamento de sannyasin, por lo cual solo hace falta poner en orden las ideas y seguir aplicando karma yoga para que la indagación funcione. Todo esto podría interpretarse como la necesidad de hacer y hacer y hacer más, hasta completar un buen trabajo. Y no es así. Solo hay que comprender y vigilar. Tranquilamente.

Francisco: Sin embargo, todo esto es imposible cuando estoy abrumado por tamas. Me pregunto si el trabajo consiste en reforzar sin tregua la indagación cuando la mente está en sattva para cuando tamas aparezca ser capaz de practicar sobre ella la indagación.

Shams: La indagación no se refuerza. Solo sucede. Pero cuando el hacedor intenta hacerse cargo de la indagación, el conocimiento se confunde con la búsqueda de resultados. Eso es absurdo, como el indagador bien puede advertirlo con facilidad. Aquí no hay una batalla sucediendo. Uno practica la indagación porque esa es la naturaleza de la mente, porque hay un intenso deseo de moksha. No lo hace para salvarse del asalto de tamas. Las situaciones dolorosas y confusas son Dios y rechazarlas no es la mejor opción. Quien siente aversión es el ego, no tú. Para ti, si viene sattva está bien y también está bien si vienen rajas y tamas. Lo contrario es como si creyeras que la proyección de imágenes poco placenteras sobre una pantalla de cine pudiera provocarle un daño a la pantalla. Pero no es así, ¿cierto?

Por otro lado, tienes la gran suerte de que tamas/rajas hubiera llegado a saludarte, porque de lo contrario hubieras seguido apegándote a sattva. Propicia sattva, porque solo entonces la indagación es posible, pero dale la bienvenida a todos los regalos de Dios. Tú no eres sattva. Paradójicamente, la llegada de la oscuridad te permite descubrir que tú eres libre de la claridad y la luz de la mente tranquila: tú eres la luz que ilumina esa luz y esa oscuridad.

Francisco: También me gustaría saber si el hecho de rechazar los vasanas forma parte de tamas.

Shams: No, más bien forma parte de la ignorancia. Alguien con conocimiento puede tener altas cantidades de rajas/tamas en su sistema y no preocuparse en absoluto. Lo que Francisco está haciendo es sostener una idea (la idea de que puede ser afectado por los sucesos) y seguir reforzándola, por medio de algo parecido a la fe. No hay nada que demuestre que las cosas y las situaciones pueden siquiera tocarte, pero te lo han dicho una y otra vez, y tú tienes fe en eso.

Francisco: Sucede que tengo una imagen de mí mismo elevada y me molesta que aparezca cualquier cosa que me vuelva vulnerable. Esta imagen se debe al orgullo y a la ignorancia, que es tamas.

Shams: Pienso que, más que tamas, lo tuyo es rajas. Tamas no se molestaría en angustiarse ni en apasionarse por nada. Su movimiento, sí, es la negación, mientras que el de rajas es el de proyección. Sin embargo, el rechazo tan activo de los vasanas tiene que ver con rajas. En todo caso, lo que en realidad importa de la enseñanza de los gunas es la afirmación de que el universo entero es este sistema de tres cualidades en constante cambio. Comenzar a identificarse con la infinita dicha y claridad de sattva, queriendo negar la oscuridad y la pasión activa también sería un error. Aquí no buscamos escapar de ningún guna ni de ninguna situación poco placentera. Ese el ego, el individuo, pero tú no eres eso. El ego también es el que sostiene y defiende una imagen elevada de sí, un mecanismo típico de defensa formado durante la niñez. Eso es narcisismo, te lo puedo confirmar yo que lo veo surgir en mi mente muy a menudo. ¿Y qué? Eso es problema del individuo, no tuyo. Claro, la mente madura aprende a observarse y a detener reacciones poco inteligentes, pero, cuando surgen reacciones poco placenteras, sabe mirarlas con humor y amor, para aceptarlas por completo y resolverlas después con apego al Dharma.

Francisco: Es como si el demonio hubiera visto que he descubierto algo muy valioso y quisiera tentarme y confundirme como nunca lo había hecho, pues mi vida hasta el momento ha sido bastante plácida.

Shams: “Levántate y pelea”, dice Krishna. Los obstáculos son solo tan grandes como tu rechazo hacia ellos, Arjuna. Aquí no imaginamos que exista un solo enemigo que no sea Dios encubierto. El resto se lo podemos dejar a nuestros queridos místicos occidentales, que gustaban de enfrascarse en guerras internas y viajes iniciáticos. Vedanta sabe que eso es solo la mente. Cuando llegas a Vedanta, el drama está resuelto. Si no está tan resuelto, Vedanta muestra los yogas que ya hemos mencionado. La respuesta sigue siendo karma yoga, incluso para ti que posees una mente desapegada y centrada, solo con un par de ideas a las cuales les entregas una fe desproporcionada. El demonio es Krishna, el Buda es Krishna y ambos son solo un objeto sucediendo en ti, Krishna. En cuanto a Francisco, debería alegrarle que el Señór le entregue este tipo de regalos.