No dualidad – Indagación en el Ser – lo Real y lo Aparente

Francisco: Antes de recibir tu mail ojeé un poco un libro de Ramesh Balsekar, que en su día me gustaba mucho. Ya sé que no sigue ningún método y que su enseñanza es confusa en ocasiones, pero tiene fragmentos que expresan muy bellamente grandes verdades. Creo que este es un ejemplo:

La manifestación es meramente una aparición en la conciencia que se experimenta a través de MAYA. Y Maya es un concepto que se incluye únicamente para probar la premisa principal de la unicidad del Absoluto, que es pura subjetividad sin el menor toque de objetividad ni de dualidad. El concepto de Maya es como el concepto de “x” en álgebra: se introduce meramente para encontrar la respuesta, y es rechazado como carente de sustancia una vez que se llega a la solución. Si, en un momento dado, uno ignora el hecho de que Maya es meramente un concepto, una supuesta cantidad “x”, entonces se meterá en todo tipo de dificultades, evitables e imaginarias.

Shams: Exacto.

Francisco: Posteriormente, tras leer tu mail, creo que tú me confirmas esta afirmación de Balsekar, y que me la has corroborado en otras ocasiones. Es decir, que Vedanta es sólo un mapa, una enseñanza para la mente, la cual no puede comprender la realidad (a la que este mapa hace referencia), por ser más sutil que ella. Al tratar de abarcar la realidad última, la mente se topa con una barrera infranqueable, ya que es incapaz de comprender la paradoja de la que hablas, la no-dualidad de la que surge la aparente dualidad que requiere la mente para poder pensar y comprender.

Shams: No es que la mente no pueda comprenderlo, sino que no puede percibirlo, ni explicarlo en los términos del mundo. Balsekar no podría expresarlo si la mente no lo comprendiera, y yo tampoco. Lo único es que sucede que la mente asume que no es consciente, que es solo un objeto y que ese objeto es además ilusorio. Eso, por lo general, no es percibido directamente, pero lo único que importa es que se comprenda y que el conocimiento de eso sea firme.

Francisco: Vedanta conceptualiza lo que carece de conceptos y convierte en un objeto de análisis al Sí mismo, que es la fuente de todos los conceptos, más sutil que éstos. Por lo tanto, los conceptos (la enseñanza de Vedanta), son un invento arbitrario, por fuerza irreal. Si solo existe el Sí mismo, cualquier concepto es falso, ya que un concepto otorga realidad a algo que es irreal dado que depende del Sí mismo. Un concepto es la “serpiente”.

Shams: Lo irreal o falso, sin embargo sigue existiendo, en apariencia. En cuanto a Vedanta, no es un invento arbitrario, porque es el concepto que te libera de los conceptos, incluido del mismo Vedanta. En la tradición, asumimos que Vedanta proviene directamente de Ishvara. Entre todos los conceptos, este es el menos arbitrario, porque su punto de referencia es lo Real. Y en general, nada es arbitrario, pues todo en el mundo sigue el orden del Dharma, que es el Ser. Aun así, tendrás razón si dices que, al igual que el universo, “Dharma” es solo un concepto. Un objeto, y por fuerza no real.

Francisco: El concepto “Maya” forma parte de Maya, así como el de Ishvara, que según dices es la suma del Ser y Maya. Pero al Ser no se le puede añadir nada más que en apariencia, puesto que no hay nada que no sea Él.

Shams: Bien dicho.

Francisco: Entonces, Vedanta parte necesariamente de la mente y le da toda la comprensión que ésta puede abarcar, hasta que llega un punto en el que la mente comprende su propia limitación. ¿Es así?

Shams: Vedanta se dirige a la mente, pero parte del Ser. A diferencia de cualquier conocimiento (con “c” minúscula), el Conocimiento del Ser tiene un punto de referencia constante y permanente. Por eso es que Vedanta ha funcionado de la misma manera a través de los milenios, porque su objeto de conocimiento es eterno.

Francisco: ¿Vedanta se dirige a la mente para que ésta comprenda que no es real (como no es real el mundo al que se refieren sus conceptos) y se rinda?

Shams: Sí. Para que acepte que no es un hacedor.

Francisco: ¿Hasta que esto no sucede, la mente debe seguir indagando, tratando de comprender el mapa de la realidad?

Shams. Hasta que el conocimiento no sea totalmente firme y automático, la mente continúa la indagación, desde Vedanta. Comprender el mapa de la realidad solo tiene la función de aclarar las dudas del indagador sobre el universo y dejar de prestarle atención al objeto, asumiendo también que el gozo no está en el objeto. El indagador ahora puede ver todo lo que surge como un objeto (sin tomarse ya en serio las complejidades del Cosmos) y separarlo del Observador, que es Sí Mismo, lo único que vale la pena conocer.

Francisco: Creo comprender que, se diga lo que se diga, se miente. Todo lo que se dice forma parte del mundo, que es Maya.

Shams: “Todo lo que se diga es mentira”: eso solo puedes decir si crees que hay un hacedor y si crees que hay en realidad una dualidad mentira-verdad. Sé que es solo una forma de expresarlo, pero no la mejor.

Francisco: Entonces, la enseñanza de Vedanta es conocimiento aparente destinado a liberar aparentemente de una prisión aparente a un individuo aparente. Todo forma parte de un juego irreal del cual yo soy completamente libre, puesto que yo soy el Conocimiento.

Shams: Sí, sí y sí.

Francisco: Tengo otras cuestiones. Dice Balsekar que el Sí mismo no es consciente de su existencia, lo cual me parece muy raro. ¿Por qué lo dice, cuando mi experiencia es la autoconciencia, es decir que sé que existo?

Shams: No sé por qué lo dice. Una de las enseñanzas que más enfatizó Ramesh es la de que “no hay un hacedor”. En este sentido, podría referirse a que el Sí Mismo no es un hacedor y es libre también del acto de “estar siendo” consciente. Sin embargo, así como planteas la frase, es problemática e incorrecta, porque el Sí mismo es la Conciencia y la Conciencia es, ciertamente, lo único consciente. Ramesh es discípulo de Maharaj Nissargadatta, quien, a pesar de ser una persona del más alto nivel espiritual, no poseía un entrenamiento como maestro de Vedanta, y mezcló su enseñanza con ideas propias. ¿Qué sucede cuando añadimos nuestras ideas personales al conocimiento impersonal? Destruimos el medio de conocimiento. Por eso, Vedanta no es un grupo arbitrario de conceptos. Es un medio de conocimiento totalmente fiel a su objeto; así como los ojos son el medio para ver y los oídos para escuchar, Vedanta te muestra tu verdadera identidad, sin pizca de duda. Por eso, desde el principio queda claro que eres autoevidente, eres autoconsciente. Eso es lo que te dice la experiencia. E incluso, como quizá es a lo que apuntaba Ramesh (pero sin los conceptos apropiados), eso es verdad más allá de la experiencia. Por el hecho de Ser, ya eres. Y lo sabes.

Francisco: Otra pregunta. He pasado varios años pensando que el universo era fruto de la voluntad del Sí mismo de conocer lo que se halla escondido en él, de hacer conocido lo desconocido. Es decir; este poder aparente que llamamos Maya, y que “hace parecer como si algo estuviera sucediendo aparte de la conciencia”, ¿tiene esta finalidad?

Shams: Ahora es buen momento para decirle adiós a esa creencia. Si lo que escribiste en los párrafos de arriba es correcto (y sí que es correcto), ¿cómo podría ser correcto lo que ahora escribes? No hay nada escondido en el Sí Mismo. Maya puede hacer parecer que hay algo oculto. Sin embargo, en otro universo, también creado por Maya, es probable que todo se muestre a la luz. ¿Qué importa? Para el Sí Mismo no hay nada que conocer. El Sí Mismo es libre de todo eso, libre de conocimiento y de ignorancia. Eso no significa que el Sí Mismo no sea ilimitado.

En cuanto a la finalidad, Maya no tiene finalidad. Solo la mente piensa en términos de finalidad. Para el Sí Mismo no hay tal cosa. Acaso el concepto que se acerca más es “juego”, pero aceptemos también que es una metáfora. No hay nada que descubrir, no hay nada que hacer, no hay nada que conquistar. Tú eres completo, no tienes límites, eres eterno y absolutamente libre. Como ya dije unas diez veces: ERES TAN ILIMITADO, QUE TAMBIÉN PUEDES SER LIMITADO (EN APARIENCIA). Esa es la razón de Maya.

Francisco: ¿Es fruto de alguna clase de voluntad por parte del Sí mismo? ¿O se puede decir que el Sí mismo es libre de voluntad?

Shams: No solo se puede decir que “el Sí Mismo es libre de voluntad”, sino que es lo que te escribo 50 veces en cada mail. Observa a la mente, mira cómo poco a poco va permitiendo la caída de viejos conceptos arraigados. Tiene su propio tiempo, pero el Conocimiento va creciendo. Lo que escribiste en los párrafos de arriba es acertado, pero, si la mente hubiera practicado la indagación con lo que ya sabe, no hubiera sido necesario preguntar esto, sobre lo cual, en realidad, no tienes duda. ¿O sí?

Francisco: Finalmente, ¿tiene sentido hacer preguntas como estas? ¿Qué es lo que diferencia las cuestiones que la mente puede abarcar de las que no?

Shams: Sí que tiene sentido hacer estas preguntas, porque, de lo contrario, hubieras seguido reteniendo conceptos nacidos de la ignorancia. Lo importante es eliminar la ignorancia. La mente es tan amplia como para abarcar todo lo que Ishvara (que es la Gran Mente) quiere que abarque, esa es la respuesta. Pero aquí no nos interesa abarcar, sino remover la ignorancia.

Francisco: Creo que puede abarcar, y es en lo que consiste la indagación, lo que hace referencia a Ishvara, a lo aparente y su relación con lo real, es decir la dualidad, lo que es como decir que no puede abarcar nada ya que todo eso es no-ser. En cambio, constituye un esfuerzo inútil su intención de comprender lo real en sí.

Shams: Es totalmente favorable que mires a la mente como un objeto. Arriba ya compartí una explicación sobre cómo es que la mente comprende al Sí Mismo. No lo va a percibir, pero puede (y debe) asumir el Conocimiento. Esto es comprensión y, con base en ello, la mente cambia todos sus conceptos. Si lo analizamos, quizá podríamos decir que tu “abarcar” es una forma de decir “percibir”. Eso sí que lo puedes olvidar, porque la mente no percibirá los niveles más sutiles jamás. También es cierto que la omnisciencia (el conocimiento total) está reservado a Ishvara, y no a la mente del jiva. El individuo se debe conformar con el Conocimiento que lo libera de creer que es un individuo. Y yo diría que con eso basta.

Francisco: Por un lado, porque es más sutil que ella, y por el otro porque yo ya soy ese Conocimiento que está más allá de las palabras, y que solo puede aparentemente surgir cuando se agotan todas las dudas y la ignorancia de la mente acerca de su propia naturaleza, comprendiendo sus limitaciones.

Shams: El Conocimiento para tu mente es “yo soy la Conciencia”. Eso es el Conocimiento. Y sí que puede y debe ser comprendido. Es justamente lo que la mente está haciendo con la indagación. El Conocimiento, por otro lado, no surge sino que se hace claro, porque siempre ha estado presente. ¿Cuándo se hace claro? Cuando se elimina la ignorancia.

Francisco: Siguiendo tu metáfora, no tiene sentido tratar de comprender el código de programación de un juego desde una ventana del juego cuando ya se es el propio programador, ¿no es así?

Shams: Exacto. El código de programación déjaselo a Ishvara. Él es toda esta multiplicidad caótica y ordenada. El individuo es parte de ese código, un simple número apareciendo y desapareciendo. Déjaselo también a Ishvara. Vedanta explica el orden y pone las cosas en su lugar. No trata de profundizar en el asunto, porque, en realidad, no es importante cuando sabes que no es muy diferente de un sueño. Por eso, podemos decir que lo único que tiene sentido es saber que tú eres el programador, el Sí Mismo.

Francisco: Finalmente, me gustaría que me confirmaras si con la palabra “mente” nos estamos refiriendo al intelecto (una de las tres esferas del cuerpo sutil), ya que tal como lo describe James la mente es en realidad el hogar de las emociones.

Shams: Sí, me he estado refiriendo al intelecto y al cuerpo sutil. La división de James Swartz es la más útil y me estoy ciñendo a ella, aunque he usado mucho “mente” pare referirme a intelecto, sobre todo por costumbre y por convención. Cuando me refiera a la mente como emociones, te avisaré.

Francisco: También me gustaría que me aclararas una frase de tu mail que no acabo de comprender: “Que no podemos asir con certeza a la creación ilusoria, debería servir como prueba de que nada de esto tiene realidad independiente”.

Shams: Cuando digo que “no podemos asir con certeza” me refiero a que todo se reduce a un concepto y que, aún ese concepto, no tiene ningún punto de referencia más que el Ser. Si te fijas, todo es como humo pasando frente a ti. Así queda claro que todo depende del Testigo, que nada es real más que por el hecho de estar aparentemente surgiendo en mí.

 

Francisco: Cada vez que te escribo pienso que me dirás “correcto” a todo, y al principio es un poco decepcionante para el ego, pero poco a poco voy profundizando y me doy cuenta de mis errores.

Shams: Es la única forma en que Vedanta funciona. No es una enseñanza que consista en insertar ideas desde afuera, sino en cuestionar las ideas que ya se tienen para que la verdad sea clara por sí misma. Me da gusto que te parezca útil.

Francisco: Te explico un poco mi comprensión, aunque lo que más tengo son nuevas preguntas.

Te he escrito que el mundo es una ilusión real, y la verdad es que es gracioso, y tienes toda la razón. Es un juego de palabras bastante absurdo. Lo que pasa es que no comprendía la diferencia entre “existir” y “real”, de ahí mi torpeza. Ahora me has aclarado esa sutil pero vital diferencia, y comprendo que mi casa existe, que el mundo existe, pero que no es real, ya que para existir depende del Sí mismo. Es el Sí mismo, pero el Sí mismo no es el mundo, ya que permanece aparte de él. Esa es la diferencia entre Ser y no-Ser.

Shams: Bien. El Sí Mismo permanece aparte; sin embargo, el mundo depende por completo de Él. Eso responde la pregunta que me haces en el último mail:

Francisco: Qué quieres decir cuando afirmas que "lo que es aparente puede ser reducido a algo más"?

Shams: Todo lo aparente siempre es reducido a algo más, porque es dependiente. Las moléculas son reducidas a átomos, los átomos a partículas subatómicas compuestas, las partículas subatómicas compuestas a quarks, los quarks quizá a cuerdas, y las cuerdas siempre a algo más… El sustrato de todo es la Conciencia. Y es lo que no puede ser reducido a algo más. Lo que no cambia. Es aquello a lo que todo se reduce, de lo que todo depende. Eso es lo que quise decir.

En uno de los evangelios apócrifos, Jesús dice que el reino de Dios es como un grano de mostaza. Lo dice así porque la semilla de mostaza es notoriamente pequeña pero el árbol que en ella se contiene es gigantesco. Sin embargo, el reino de Dios (la Conciencia) es solo como la semilla, porque de ella depende ese gran árbol aunque, en realidad, el árbol inmenso solo está en la mente. La Conciencia también es como el grano de mostaza porque es algo muy ordinario, nada especial y, aún así, es eso de lo que depende el gran árbol de la vida.

Francisco: Dices que el mundo no ha surgido nunca. Entonces, es Maya la que nos da esa errónea percepción temporal.

Shams: Sí.

Francisco: ¿Pero cómo ubicar el Universo en relación al Sí mismo?

Shams: En relación con el Sí Mismo, es decir, desde la perspectiva del Sí Mismo, nada nunca sucedió. No hay Universo. Solo Sí Mismo. Aquí la que está recibiendo conocimiento es la mente, que es la que cree que el universo es real.

Francisco: Si el Sí mismo nunca actúa, no tiene voluntad ni atributos, nunca ha querido un mundo ni ha creado a Ishvara para que creara el mundo, ¿podríamos decir que el mundo es simplemente parte de su naturaleza, como un latido de su corazón, algo que sucede de forma involuntaria, automática, y en la que el Sí mismo no se implica en forma alguna?

Shams: Estás hablando de la Conciencia como si fuera un objeto, un no-hacedor (en lugar de libre del hacedor). Todo es un objeto, excepto la Conciencia, que es donde surgen los objetos. “El mundo es algo que sucede de forma involuntaria, automática, y en la que el Sí mismo no se implica en forma alguna”. Podría decirse que está bien dicho, pero esta idea hace parecer al Sí Mismo como una luz ajena y al mundo como un objeto que en verdad estuviera sucediendo. Como en el cuento de la serpiente y la cuerda, cuando tú ves ese “algo que sucede de forma involuntaria, automática” (el mundo) es como si vieras a la serpiente cuando en realidad solo estás viendo a la cuerda, el Sí Mismo. Lo correcto sería decir que hay un poder (en apariencia, porque tampoco es real) llamado Maya, que hace parecer como si algo estuviera sucediendo aparte de la Conciencia; sin embargo, la Conciencia no es algo que sucede, solo es. ¿El Sí Mismo no se implica? Depende de lo que queramos decir con ese verbo. Para que veas a la serpiente, la cuerda tiene que estar totalmente implicada, porque de la cuerda depende toda la serpiente. No olvides que el Sí Mismo penetra, impregna todo este mundo, que en realidad solo es Sí Mismo.

Francisco: ¿Podríamos decir que Ishvara es una parte intrínseca y dependiente del Sí mismo, como su sombra?

Shams: Pienso que es incorrecto como lo planteas. La verdadera identidad de Ishvara es Sí Mismo. Ishvara es el Sí Mismo. Ishvara no es la sombra del Sí Mismo. De hecho, Ishvara es uno de los nombres del Sí Mismo. No puedes decir que algo es una parte del Sí Mismo, porque el Sí Mismo no tiene partes ni características. Ishvara como creador es la suma del Ser y de Maya. Nada más que eso. Ishvara está más allá de maya y conoce su verdadera identidad, pero emplea (sí, tengo que usar el verbo “emplear”, aunque el Ser no es un hacedor) a maya para formar el kosmos. Por eso, tampoco podríamos decir que lo que sucede en el mundo está fuera de la voluntad del Sí Mismo. Pero, para pensar en voluntad, requerimos un mundo dual, donde también hay no-voluntad. Cuando pensamos en un mundo, también hay que pensar en una ausencia de mundo. Esto es obra de maya: creer que hay dualidad. Tu mente jamás lo va a percibir, porque es mucho más sutil que ella. Es como si, desde una ventana de un simple juego de computadora quisieras descifrar el código de todo el sistema operativo. No va a suceder y, sin embargo, la prueba de que existe es el programa funcionando.

Lo que una parte de tu mente está haciendo ahora es intentar reducir todo a los términos en que está acostumbrada a pensar: la visión de la no dualidad le parece inconcebile, pues no sabemos cuántas vidas lleva pensando en términos de dualidad. Hay un koan budista que se refiere al Zen (que, en este caso, podríamos identificar con el Sí Mismo) como eso que ni sí es ni no es ni las dos cosas ni ninguna de las dos. Así es como lo ve la mente, ¡como una total paradoja! Desde la perspectiva de la mente, siempre parecerá paradójico todo lo que es más sutil que ella.

El Conocimiento de Sí Mismo tiene el efecto en la mente de eliminar la ignorancia y se traduce en la idea “Yo soy la Conciencia”; sin embargo, ese pensamiento depende de un Conocimiento más sutil que la mente, porque, en realidad, eres Tú. Tú, por el mismo hecho de Ser, eres el Conocimiento pleno de ti mismo. La mente puede encontrarse con algunas paradojas al respecto, pero observa la firmeza y total fuerza incontrovertible del conocimiento “Yo soy”. ¿Cómo podría haber duda acerca de eso? Ahora, solo falta seguir descartando la identificación de la mente con objetos (que no son reales por sí mismos) y revelando eso que no puede es un objeto, pero que es lo único que se muestra constantemente a sí mismo. La Conciencia.

Francisco: Comprendo lo que explicas de la superposición, y la diferencia entre Ishvara y el Sí mismo. Lo que pasa es que siempre he oído hablar de cosas como “la voluntad de Dios”, y hasta en el hinduismo se habla de Él como de un jugador con su mundo, que es leela. Ahora comprendo que los hindúes se refieren a Ishvara, pues el Sí mismo no se implica en la creación, ya que es su sostenedor, la fuente de la que ésta surge. No puede implicarse en lo creado más que aparentemente, a través de Ishvara.

Shams: Este párrafo está correcto.

Francisco: No de forma real, ya que lo real es precisamente la ausencia de acción.

Shams: Eso es pensar en términos de dualidad. La ausencia de acción necesariamente requiere de la acción. Lo correcto sería decir: libre de acción... y de inacción.

Francisco: El movimiento es una ilusión, ya que, si sólo existo Yo, ¿acaso puedo hacer algo? ¿puedo implicarme, puedo perderme, puedo jugar o desear cualquier cosa? Todo esto sólo puede suceder a través de Maya, fuente de esa magia extraña que hechiza a Ishvara (que es una apariencia del Sí mismo) haciéndole creer que hay algo más aparte de Él, y puede en consecuencia actuar.

Shams: Muy bien. El movimiento (como la ausencia de movimiento) es una ilusión. Tú estás más allá de eso.

Francisco: Me doy cuenta de que la comprensión lleva aparejada una indescriptible sensación de soledad. De pronto ya no existe nadie aparte de mí.

Shams: Eso sucede al principio, y está bien. La mente sigue adicta al pensamiento dual: soledad-compañía. El Sí Mismo no está solo, porque no es un alguien: es todo. Y nada lo limita.

Francisco: Pero miro a mi alrededor y siguen habiendo personas que creen ser personas, y es como un milagro. ¿Es así como lo percibe un jnani?

Shams: Las personas que reconocieron su verdadera identidad son de muchos tipos y pueden alimentar ideas muy diferentes. El común denominador es que han reconocido, de manera firme y permanente, que lo único que hay es la Conciencia y que ellos son la Conciencia. Eso sucede así no por la llegada de conceptos nuevos, sino por la eliminación de la ignorancia que había en ellos sobre su verdadera identidad. El Conocimiento tarda algún tiempo en actualizarse, por eso puede haber personas que se sientan solas, pero dicha sensación siempre desaparece, porque, cuando el Conocimiento es firme, se sabe que no hay personas y que la soledad y la compañía son solo conceptos que surgen dentro de mi plenitud total… Así pues, no se ve a personas creyendo ser personas, sino al Sí Mismo creyendo ser personas y buscando la felicidad en los objetos, lo cual tiene algo de bello y sorprendente.

Francisco: Quería preguntarte por qué razón el Sí mismo no puede tener atributos, pero ahora creo comprenderlo. Es porque para tener un atributo debería haber algo que no fuera el Sí mismo, ¿no es así? Y eso es imposible.

Shams: ¡Sí!

Francisco: Entonces, Maya no es un atributo, sino el Sí mismo adoptando un aspecto ignorante, dado que la ignorancia también está en él.

Shams: Maya es aquel poder, por causa del cual PARECE que el Sí Mismo puede tener atributos. Algo que es y que, en verdad, nunca ha sido. ¿Por qué la mente no lo puede entender en eso términos? Porque está más allá de su rango de visión. Hay quien dice que lo que no es paradoja no es verdad. En este caso, es así, para la mente. Pero tampoco se trata de un artículo de fe, pues puede ser comprendido a partir de la observación de sus efectos, y es un escalón importante para afirmar el conocimiento sobre el cual no queda duda. Que no podamos asir con certeza a la creación ilusoria, debería servir como prueba de que nada de esto tiene realidad independiente.

Francisco: El gráfico que me has adjuntado me ha clarificado mucho. Lo había visto anteriormente pero sin mirarlo con detenimiento. Con él se puede percibir con claridad que Maya impregna todos los cuerpos, que es más sutil que todos ellos, y que por lo tanto no puede trascenderse a través de la mente, que está bajo su influjo. De hecho el intento de la mente de ir más allá de Maya es parte de la ilusión de Maya, ya que la verdad es que Yo ya estoy más allá de Maya, que sucede en mí pero no soy yo. La mente no se puede convertir en algo que no es, solamente se puede destruir su aparente ignorancia para que el Sí mismo vuelva a saber que no es sólo la mente, y que en realidad siempre ha sido libre de ella.

Shams: Muy bien. Ahora mismo, como has dicho, eres absolutamente libre. Mientras la mente crea tener realidad como un sí mismo aparte, seguirá con el sueño de que está atrapada. Pero ese es problema de la mente, no es tu problema.

Francisco: Yo nunca ha estado preso ya que, si sólo existo Yo, no hay nada externo que pueda encadenarme. Digamos que la ignorancia puede encadenar sólo aparentemente ya que, aunque existe como la pantalla de este ordenador, no es real porque depende del Mí para existir, el cual nunca dejo de ser. Yo nunca dejo de ser, y puesto que la ignorancia sucede en mí, no soy yo y soy libre de ella. En consecuencia, el deseo de liberarme de la ignorancia forma parte de la propia ignorancia. Por fin comprendí este punto.

Shams: Muy bien.

Francisco: Otra cosa: Al preguntarte sobre la cuestión de que, si desparece la mente individual, desaparece el mundo, lo que quería comprender era la relación entre el jiva e Ishvara. Es decir, la mente individual forma parte de la mente cósmica, Ishvara, ¿no es así? Como tal, no puede morir, porque de hacerlo moriría Ishvara, desaparecería el Universo.

Shams: Es muy extremo decir que, si muriera un jiva, moriría el Creador. Es más adecuado pensar aquí en términos de energía: en la Creación nada puede destruirse, todo se transforma. Así que lo mismo sucede con el cuerpo sutil, que no puede desaparecer por completo.

Francisco: Digamos que todos los cuerpos sutiles son eslabones de un macro cuerpo sutil, que al mismo tiempo es el mundo. Lo expresaré mejor: el cuerpo sutil individual es en realidad el cósmico bajo una apariencia limitada. Esta apariencia es el resultado de haber pasado por diferentes experiencias que han producido diferentes vasanas y karmas y le han dado una aparente personalidad, distinta de otras personalidades. Pero en realidad sólo existe un cuerpo sutil, que es Ishvara, ¿no es así? Por lo tanto, el mundo es la mente, y si desaparece la mente (no importa si es la “pequeña” o “gran” mente pues ambas son lo mismo), desaparece el mundo.

Shams: Sí.

Francisco: En relación con lo que dices de los maestros del pasado, lo cierto es que estoy enfadado conmigo mismo. Tenía una buena imagen de mí mismo por leer y escuchar esas enseñanzas, y ahora esa imagen no vale nada. De todas formas, ellos tienen su mérito y su función, y les estoy agradecido por todo. De hecho, son Yo.

Shams: Lo importante es no estar buscando una nueva imagen. El que se enoja con Francisco es el ego también.

Francisco: Como anécdota, te diré que hace dos semanas vi a un hombre que durante años pensé que estaba iluminado, y me pareció tan pequeño que parecía otro. Nada de lo que decía tenía sentido. Fue un shock el pensar que yo hubiera estado en semejante error, por eso hablé de esa forma en mi último mail.

Shams: “Pensar que yo hubiera estado en semejante error” es un shock para el ego. El ego es el que quiere verse siempre apto, invencible. Ahora, con Vedanta, el ego está en lo correcto. ¡Lo logró! Se confirma su idea de que es bastante listo y sabio. Eso a nadie le importa, pero así es el ego. No lo juzguemos (el que juzga solo es el ego). Dejémoslo ser, sin identificarnos y sin detener la indagación, hasta que quede completamente claro que el ego no tiene ser propio y nada que defender, que es solo un objeto. En cuanto al maestro, es útil advertir su pequeñez solo si te das cuenta que todos, como personas, somos igual de pequeños y vulnerables que él, aunque a veces nuestro ego quiera pensar otra cosa.

Francisco: Aparentemente me ha costado comprender algunos puntos de tu explicación sobre mis últimas preguntas. En realidad sé que sólo estoy fingiendo que no sé, haciendo a veces complicado lo que es tan obvio y sencillo. De todas formas, creo que he captado la idea básica sobre lo que es real y lo que no.

Shams: Cuando decimos que el tú, el Ser, finges no conocer tu verdadera identidad, nos referimos a lo que sucede a partir de Maya, que da pie al sentido de dualidad y a la identificación con los objetos. Es importante no caer en la confusión de superponer el objeto (la mente) en el sujeto (el Ser), suponiendo que tú, como mente, tienes las cualidades del Ser. La mente, que es un objeto en ti, no sabe. Tú, el Ser, siempre has sabido quién eres, porque eres el Conocimiento automático de ti mismo. Curiosamente, gracias a Maya, parece que no sabes, porque te identificas con la mente. Vedanta es para la mente. Vedanta trabaja desde lo aparente para lo aparente, pero muestra lo real.

Francisco: Esto es lo que he entendido: El mundo es real en el sentido de que ha surgido de mí.

Shams: Es importante recordar que las palabras son etiquetas. Son el mapa y no el territorio. En el caso de Vedanta, empleamos el término “real” para referirnos a lo que es permanente, ilimitado y eterno. Cuando decimos que algo es aparente, no nos referimos a que eso no es experimentable. Más bien queremos decir que no es sustancial en sí mismo y no es permanente. Lo que es aparente puede siempre ser reducido a algo más. Todo lo que pueda experimentar la mente (incluida la mente y la experiencia mismas) puede ser reducido a algo más. En cambio, tú, la Conciencia, permaneces aparte de eso. No es del todo correcto decir que el mundo es real, pero puedes decirlo en el sentido de que en realidad es tú. No propiamente en el sentido de que “haya surgido”, porque en realidad nunca surgió. Ese surgir es como lo concibe el cuerpo sutil, quien seguirá viendo como si surgiera el mundo, porque la ilusión (Maya) es más sutil incluso que el cuerpo causal. No hay problema con eso, porque el conocimiento firme te dice que solo hay tú. Si ese Conocimiento te dice que solo hay tú, ¿queda espacio para creer en un mundo? Y sin embargo, el mundo sigue aparentemente apareciendo… esa es la maravilla paradójica del maya.

Francisco: Pero sólo es real en cuanto a idea o ilusión. Como ilusión es completamente real.

Shams: Si ves un espejismo en medio del desierto y sabes que, en efecto, se trata de un espejismo y no de un oasis verdadero, acaso podrías decir que, al menos, la ilusión es real. En ese sentido, está bien, aceptando que es una paradoja del lenguaje no muy útil. ¿Cuándo has visto una ilusión real? Lo único real es lo Real. Es imposible darle realidad a la “ilusión” o a la “idea”, porque ella también depende del sustrato: la Conciencia. Maya es eso que HACE POSIBLE LO IMPOSIBLE, en apariencia. Hace parecer que hay sujeto y objeto, y hace parecer que las cosas son su propio sustrato. El Sí Mismo, al ser total, completo y absoluto necesariamente posee también la capacidad de ser limitado, incompleto y vulnerable… pero solo en apariencia.

El Ser es lo único Real. En un brazalete, el oro es lo real. Puedes decir que el brazalete es totalmente real, pero en el sentido de que es oro. La persona que conoce el oro no piensa ya más en un brazalete. Solo ve oro y por eso dice que es real. La persona que ignora el oro, ve las formas y los nombres, y, al tener contacto con el oro, siempre piensa que está en contacto con nombres y formas diferentes. Pero no puedes decir que un brazalete, por su nombre y forma, es completamente real. Acaso quieras decir que la ilusión de que hay nombre y forma en ese brazalete que estás viendo es real, pero tendrás que recordar que esa ilusión también depende del oro. De la Conciencia. Después, lanzas el brazalete al horno. Después el oro pierde nombre y forma. ¿Qué es lo que queda? Oro. Lo que siempre hubo. Si la ilusión también está limitada por un comienzo y un fin, ¿puedes decir que era real?

Francisco: Partiendo de la metáfora de la serpiente y la cuerda, mientras el mundo se perciba como la cuerda, es decir como un mero sueño inofensivo surgido del Sí mismo, y cuya sustancia es el Sí mismo, es real.

Shams: En este cuento la cuerda representa al Sí Mismo, no a un “mero sueño inofensivo”. El sueño es creer que la cuerda es una serpiente. Una vez que te han dicho que la supuesta serpiente es, en realidad, una cuerda y ese conocimiento se vuelve firme, a pesar de que la oscuridad del crepúsculo sigue haciendo parecer ante tus ojos a la cuerda una terrible cobra, tu conocimiento te libera del miedo y te permite saber con claridad que la serpiente (el mundo) no está ahí. Solo está el Sí Mismo. El crepúsculo representa nuestra percepción totalmente limitada a la hora de intentar percibir al Sí Mismo. El sueño era creer que esa cuerda era una serpiente. Pero solo hay una cuerda. ¿Puedes decir que ese sueño era real? No, fue resultado de tu ignorancia de la cuerda, pero la ignorancia tampoco era real. Solo hay la cuerda. La cuerda (el Sí Mismo) no es solo la sustancia de la serpiente (el mundo), sino que es toda la serpiente. ¿Dónde está la serpiente?

Francisco: La cuerda es una ilusión real.

Shams: No, es la Conciencia. No hay ilusión, solo la hay en apariencia.

Francisco: Sin embargo, si tomamos al mundo como la serpiente, como un ente amenazador separado del Sí mismo, hecho de una sustancia diferente de la nuestra, estamos viendo solamente una apariencia.

Shams: El mundo es la serpiente. La cuerda no solo no está separada de la serpiente sino que la serpiente es, en realidad, solo una creencia. Me puedes decir, entonces, que la creencia es real. ¿Una creencia real? Ja.

Francisco: Por lo tanto, lo que determina que el mundo sea real o irreal es nuestro concepto del mundo. En tanto que sueño es real.

Shams: Tal vez querías expresar otra cosa, pero vale la pena aclarar que un concepto nunca va a determinar lo que es real. Lo real es real por sí mismo, siempre y en todo lugar. Eso no lo podemos decir sobre el mundo. Cuando duermes no hay mundo. Cuando mueres tampoco hay mundo. Y sin embargo, sigues estando tú. Tampoco lo podemos decir sobre el sueño. El sueño o ilusión (maya) parece tener un imperio total y, sin duda, lo tiene sobre los tres cuerpos. Pero también es dependiente. También tiene un límite.

Si aceptamos que el sueño es real, entonces aceptamos que el sueño te limita de alguna forma. En Vedanta empleamos la palabra “real” para referirnos a la identidad ilimitada. Para referirnos a todos los objetos que dependen de esa identidad empleamos “existir”. Los maestros de neoadvaita sostienen que, puesto que el Ser es lo único que hay, nada más existe, y por eso no hay nada que hacer, que todos somos el Ser y ya estamos liberados. Utilizan una gran verdad para confundir los niveles, lo cual nunca ha liberado a nadie. Lo que a Vedanta le interesa es aclarar, con mucha precisión, cuál es la relación entre esa identidad ilimitada y sus objetos, porque esa identidad parece estar confundida con ellos.

Así pues, no hay duda de que estos objetos existen. Tu casa existe. La mesa existe. El mundo existe. Los sueños existen. El inconsciente (cuerpo causal) existe. La Creación-Creador existe. Todo ese existir, para Vedanta, implica transformación constante, manifestación. También implica que depende total y absolutamente de la única identidad, el Sí Mismo. Toda esta manifestación es consecuencia de un solo elemento, llamado maya (ilusión). En el diagrama del Ser, se muestra a maya como una división que aparece entre el Sí Mismo y sus cuerpos. Al estar más cerca del Sí Mismo, maya es más sutil que los tres cuerpos, y ninguno de los tres cuerpos puede percibirlo. Maya es ese atributo del Sí Mismo que lo hace parecer dual (también es curioso, porque el Sí Mismo, en realidad, no tiene atributos). A raíz de maya, parece que hay un sueño al cual puedes llamar real. No estoy diciendo que el mundo no existe, pero solo existe porque depende de lo real. Por eso, es mejor decir que es dependiente. Es mejor decir que es no-ser. ¿Por qué? Porque el Sí Mismo es libre de todo eso, incluso y sobre todo de maya.

Para alguien que conoce al Sí Mismo, la experiencia de lo que llamas “mundo” no desaparece; sin embargo, ahora se reconoce como Sí Mismo. La experiencia humana en sí no se va, pero es reconocida como Sí Mismo. ¿Cuál es la razón de que la ignorancia se vaya pero el “sueño” permanezca? La razón es que la aplicación del medio de conocimiento (Vedanta) remueve la ignorancia sobre la identidad en el cuerpo sutil, pero esa ignorancia no se va de la Creación, y permanece en distintos ámbitos de los tres cuerpos. Sin embargo, ahora se sabe que solo hay Conciencia y que tú eres eso.

Esto no se puede ver a primera vista, pero basta con registrar todo lo experimentado y descartarlo como no-ser. Todo lo que aparece es no-ser. Todo lo que existe es no-ser. La experiencia es no-ser. Eso se expresa así en el sentido de que Tú eres independiente de todo eso. Tú eres la fuente. Sí, este es solo un ejercicio de la mente y, en última instancia, se reconoce que este ejercicio y la mente también son parte de la apariencia, no-ser. El mundo como mundo nunca va a ser real. Tampoco como sueño. ¡Un sueño no es real! Eso no quiere decir que el mundo no existe y que no lo estemos viendo ahora mismo frente a nuestros ojos. Quiere decir que solo el Sí Mismo es real (donde tú crees ver al mundo, solo hay Sí Mismo pareciendo llevar a cabo una acción, pero solo es Sí Mismo), y que el Sí Mismo es independiente de todo eso.

Francisco: En tanto que mundo con su multiplicidad de egos con una naturaleza distinta del Sí mismo es irreal. Es como creer que el collar o el brazalete son independientes del oro. El mundo surge del Sí mismo, es un pálido reflejo del Sí mismo, como un espejismo. Es un concepto en la mente del Sí mismo. No surgió en un momento del pasado, ya que el tiempo es un concepto intrínseco a este mismo mundo. Yo soy eterno, atemporal, y el mundo nunca ha existido, o siempre.

Shams: El Sí Mismo no tiene mente. Nada surgió del Sí Mismo. Tú eres eterno y atemporal, como has dicho. El mundo es solo un concepto, aunque no en la mente del Sí Mismo (que no tiene mente) sino en la mente del jiva y de Ishvara. Obsérvalo aquí y ahora. No es más que un concepto.

Francisco: Lo que le da al mundo una estructura y un sentido, y permite en consecuencia experimentarlo, es el cuerpo sutil con sus órganos de percepción, el tiempo y el espacio.

Shams: Quien pone las reglas y da la estructura y el sentido, es Ishvara. El cuerpo sutil hace eso en pequeña escala, para el mundo del individuo.

Francisco: Tanto lo sentidos, como el tiempo y el espacio son sólo conceptos en la mente de Ishvara, que constituye el mundo. Forman parte de la estructura de la mente y del cuerpo sutil. Cuando toco una llama y siento dolor, es un concepto dentro de la mente. Todo lo experimentado está dentro de mi mente. Toda sensación y percepción es solamente una idea, un objeto del que Yo soy testigo. Por lo tanto, los objetos y las sensaciones no me afectan. Sólo la ignorancia hace que aparentemente me afecten. Ishvara no tiene poder sobre el Sí mismo, como no lo tiene la luna sobre el sol.

Shams: Exacto. La misma mente es solo un concepto. Y el concepto es solo un objeto en ti, y es tú mismo.

Francisco: Cuando hablas de la relación entre el sentido de la percepción y lo percibido, lo haces dirigiéndote a mí como el Sí mismo, ¿no es así? Mi mente es el mundo, ya que sin ella no existe nada, y si no hay mundo, tampoco es necesaria la mente.

Shams: Es que sin mundo no hay mente. El mundo es la mente. Si hay mente, necesariamente hay mundo.

Francisco: La mente sería lo que da orden al mundo, y ésta se manifiesta en infinitud de mentes individuales, ¿no es así? ¿Esta macro mente o cuerpo sutil cósmico es Ishvara?

Shams: Correcto.

Francisco: Cuando dices que no existe algo como la “vista”, ¿te refieres a que no hay un “yo” que perciba los objetos separadamente, ya que el único yo real es el Sí mismo y que, por lo tanto, el único que hace de testigo, que ve, oye, etc., soy Yo?

Shams: Sí, en cierta forma. Al ver que no hay un “yo” (un ego) que perciba los objetos separadamente, te das cuenta que ese “yo” es un objeto más que surge junto con otros objetos. El Sí Mismo, por otro lado, sí es un testigo, pero un testigo muy especial, porque no es afectado por los objetos que aparecen y desaparecen. La percepción es un objeto más que surge en el Sí Mismo, por eso estrictamente el Sí Mismo no lleva a cabo ninguna función. Otra de las metas de la indagación sobre el sentido de la vista (y los demás sentidos) es percatarse de que no hay, en realidad, un “ver”, “oír”, etc. Solo hay Conciencia. En apariencia toma una forma, pero eso tampoco puede encontrarse. Solo se encuentra la Conciencia.

Francisco: Sin embargo, hay una pequeña mente que es la de este organismo individual. Esta mente es un medio de experimentación del Sí mismo. Por lo tanto, en relación a la pequeña mente, no se puede decir que dé lugar al mundo. Si la pequeña mente desaparece, el mundo sigue, ¿no es así?

Shams: Muy bien. Ahora, en relación contigo, ¿qué es la pequeña mente?

Francisco: Si su mente cambia, su pequeño mundo cambia, pero sigue existiendo un mundo independiente más allá de ella. Si el órgano de la vista, los ojos, se quedan ciegos o simplemente se cierran, los colores desaparecen para el organismo, pero para Mí siguen estando ahí. Sólo para el individuo existe la dualidad, la percepción y lo percibido. Pero para Mí todo es lo mismo.

Shams: Para Ti solo estás Tú. Estás cometiendo un error en la comprensión, llamado “superposición”, donde se le atribuyen cualidades del Ser a sus objetos. En este caso, estás mezclando atributos de Ishvara (las de la gran mente) con el Ser. Sin embargo, el Ser no tiene un solo atributo. El Ser no ve colores. Para el Ser solo hay Ser.

Francisco: Aunque todas las pequeñas mentes desaparezcan, mientras Ishvara permanezca, seguirá existiendo el mundo y Yo seguiré siendo testigo de algo, ¿no es así?

Shams: Eres totalmente libre de Ishvara y de su Creación. El mundo en realidad es como una historia muy lejana para ti, la cual en realidad nunca fue contada. Me gustaría que me indicaras por qué te interesa tanto el mundo, dónde está lo que te gustaría saber al respecto. El Ser, por lo pronto, no está ahí. No hay serpiente. Solo cuerda.

Francisco: Creo que gran parte de mi confusión se ha resuelto. El problema es que pensaba en mí ilusoriamente, como un individuo, y por esa razón no podía comprender que no existiera por ejemplo la vista, sino sólo los colores. Ahora comprendo que ambas cosas son lo mismo porque ambas cosas son un solo objeto del que Yo soy testigo.

Shams: Bien. Pero atención con esa superposición.

Francisco: Creo haber comprendido la base de tu explicación, aunque no estoy seguro de tenerlo todo claro al 100%, como dices. ¿No crees que existe el peligro de convertir esto en una filosofía?

Shams: Ya se ha hecho así, por gente que no ha comprendido Vedanta. Tal vez es más difícil aceptarlo que comprenderlo, y es que, en pocas palabras, Vedanta es cualquier cosa que, expresada verbalmente, sirve para eliminar la ignorancia sobre tu verdadera identidad. Vedanta, como lo confeccionaron los maestros védicos, es un sistema. Un sistema que funciona. A diferencia de nuestros “sabios” actuales, a ellos no les interesaba ponerse a opinar y discutir sobre las cosas para tener razón y satisfacer una curiosidad con metas individuales. Su único objetivo era transmitir una realidad objetiva.

Cuando Vedanta es comprendido como medio de conocimiento, se evita mezclarlo con opiniones, suposiciones y creencias (que es básicamente en lo que se basan las filosofías y religiones) y también se evita tomarlo solo en partes. Vedanta, por último, es una herramienta de usar y tirar. Cuando ha cumplido su cometido, ya no es necesario. Sin embargo, muchos de los que reconocen su utilidad incomparable, deciden compartirlo y también hacen lo posible por preservarlo tal y como es, para que las siguientes generaciones puedan gozar de su efecto, pues un Vedanta mal comprendido sirve solo para las universidades o para hacerse rico, pero no libera a nadie.

Francisco: ¿No es suficiente con saber que Yo soy lo único real y que este mundo, del que Francisco forma parte, es un sueño?

Shams: Claro que es suficiente. Pero observa el caso de Francisco. Para que la mente pueda discriminar entre lo falso y lo real, y entender con firmeza lo que escribiste aquí, necesita aplicar ese conocimiento de manera sistemática e integral. Eso implica resolver todas las dudas sobre la manifestación en samsara. El único objetivo es descartarlo. La curiosidad de la mente queda saciada y así se dirige, poco a poco, hacia ti mismo, lo que no puedes descartar. TÚ ERES LO QUE NADA PUEDE DESCARTAR. Para revelar la verdad de manera consistente, Vedanta comienza desde abajo, desde lo más denso. Al final, todos estos sistemas y explicaciones sobre niveles, cuerpos y jerarquías, son desechados.

Así que, volviendo a lo anterior, sí es suficiente. Pero ¿lo sabes con total, absoluta e inamovible seguridad? No. Cuando es así, ya no necesitas más explicaciones, y ni siquiera necesitas a Vedanta.

Francisco: Te lo pregunto porque he pasado mucho tiempo pensando en estas cuestiones y no estoy seguro de que siempre formen parte de la verdadera indagación.

Shams: Sí forman parte y es importante resolverlas con Vedanta, y no con las explicaciones que da la mente. La enseñanza del Ser es muy sencilla, mientras que la enseñanza de Ishvara es muy compleja. Aun así, es necesario y útil tener claro cómo funciona el universo. Para descartarlo...

Francisco: Otra cosa: estoy leyendo a Shankara y me parece impresionante.

Shams: Shankara es uno de los eslabones más honrados en la cadena infinita de Vedanta. Sin embargo... te recomendaría ser cuidadoso y desconfiado, tomando en cuenta que eso no cuenta como despliegue de la enseñanza de Vedanta. Vedanta necesariamente tiene que ser transmitido por un maestro calificado (eso implica diversos medios, como ya dijimos en mails anteriores). De lo contrario, el indagador podría (y sin duda lo hará) incluir sus interpretaciones personales, además de que la inmensa mayoría de las traducciones (y los comentarios) existentes suelen estar plagadas de la visión yóguica.

Francisco: Él dice que uno de los principales obstáculos del indagador, entre otros, es el sentido de vacío. Me siento identificado con esto ya que en muchas ocasiones siento que la vida no tiene alicientes, no hay nada que me motive, ninguna promesa de placer, y esto es percibido de una forma negativa o pesimista. En realidad, debería ser motivo de alegría el no encontrar nada prometedor en samsara, pero no siempre es así. ¿Qué piensas de esto?

Shams: Cuando Shankara se refiere a “sentido de vacío”, en realidad se refiere al concepto budista de Shunyiata, que reposa sobre la creencia de que la nada es, por así decirlo, la única realidad. Muchos meditadores buscan el vacío y, en ocasiones, lo encuentran, pero (al ser una experiencia) el vacío es un objeto más en la mente. Si antes de que ese objeto apareciera había ignorancia, también la seguirá habiendo cuando ese objeto se vaya. Por el contrario, en el texto donde creo que leíste esto, Shankara recomienda pensar en Brahman. Eso es Bhakti, y su función es purificar la mente para que el medio de conocimiento pueda aplicarse con éxito.

El pesimismo y los pensamientos negativos son resultado de vasanas negativos, y vale la pena mirarlos como lo que son, objetos surgiendo en la mente. Por otro lado, alegrarse por ser desapegado es… un tipo de apego… También es un objeto surgiendo en ti. Mi recomendación es la misma que Shankara: la devoción por el Sí Mismo purifica la mente y la vuelve sáttvica, es decir, naturalmente feliz, desapegada y lista para indagar. El desapego tiene su lado que podríamos llamar negativo, que es reconocer la falta de sustancia en todos los objetos, pero también tiene un lado muy positivo, y es uno que nunca hay que olvidar. Se trata de un apego incomparable, un apego que no conoce otro, por el Sí Mismo. Ámalo, confía con toda seguridad en él, reconócete en él. No hay forma en que podría fallarte. Además, así te darás cuenta de que el desapego no viene de reconocer el vacío en las cosas, sino de reconocer la plenitud total en ti.

Espero que este mail te sirva. Creo que tu comprensión es muy buena y tu mente es cada día más sutil. Esa es la razón por la que ahora corrijo con más escrúpulo cada palabra. Entre más avanzada es la comprensión, es más importante conservar la precisión en los conceptos.

Resumiré el mensaje de este largo mail en seis puntos:

1. La ilusión es creer que hay dualidad.

2. Observa el mapa. Maya (la ilusión) es mucho más sutil que la mente. La mente no puede estar fuera de la ilusión, porque ella misma es consecuencia de esa ilusión.

3. Sin embargo, es muy común confiar en nuestra percepción y suponer que la mente percibirá de alguna forma el engaño de Maya. Olvídalo.

4. Por eso también se cree que el hecho de que haya un despliegue fenoménico tiene algo de realidad.

5. Maya es no-ser. Todo lo que es no-ser no es real. El sueño es no-ser. El sueño no es real.

6. Solo lo que no puedes descartar es Real. La Conciencia donde aparece todo, eso es lo Real.

7. La liberación no consiste en reconocer que el mundo es una ilusión. Consiste en reconocer que todo es el Sí Mismo, y tú eres eso. Brahma satyam jagat mithya, jivo brahmaiva naparah. “Brahma es la única verdad; el mundo es irreal y no hay diferencia entre Brahma y el yo individual.”

Continúa con el buen trabajo y siéntete cómodo de seguir preguntando.

Francisco: Me gustaría saber si la indagación revela los vasanas inconscientes. Si es así, no es sólo algo bonito, “que te eleve”, como a veces la ignorancia lo interpreta. Pues, si no me equivoco, al ser consciente de lo real también salen a la superficie mentiras y confusiones en las que has estado envuelto sin darte cuenta, cosa que puede ser dolorosa, ¿no es así?

Shams: Desde el punto de vista del Sí Mismo, todo es real, porque todo eres tú. Desde el punto de vista de la mente, nada es real mas que el conocimiento. Observar y exponer los vasanas “oscuros” con una mente desapegada es una de las primeras tareas de la indagación. Conforme se hace más firme el conocimiento, las barreras del ego se debilitan y, en determinado momento, es como si se rompiera un dique de agua sucia. Pero ahora sabes que todo eso le pertenece solo a Isvara. La tranquilidad del individuo está en agradecer lo que llegue y en encomendar lo que inicia, siempre bajo el Dharma.

Francisco: Y creo que este dolor también te vuelve humilde, te lleva a comprender que tu naturaleza no rechaza lo bajo (emociones, instintos), sino que lo abarca todo y está más allá de todo, y que no debes luchar contra nada. De hecho no luchas contra nada. Sin embargo, se puede malinterpretar la indagación al separar lo real de lo aparente, despreciando lo aparente y no prestándole la importancia que a veces tiene no por sí mismo, sino como indicador de una laguna, de una ignorancia que hay en ti. Creo que todo en la vida se puede usar para la indagación, lo que sucede es que el ego la puede interpretar en ocasiones para ser irresponsable, para reprimir y para negar aspectos de la vida que lo incomodan en nombre de que son "ilusión".

Shams: Sí. Si estamos haciendo el trabajo de separar lo real de lo aparente, el primero que debe ser monitoreado y expuesto es el ego. Lo demás es demasiado fácil. Cuando el ego (que es ilusorio) se toma las atribuciones de lo real, lo llamamos la enfermedad de la iluminación. Basta con recordar que este conocimiento no es especial ni nos hace especiales en absoluto. Al contrario, nos iguala a un perro o a una mosca.

Francisco: Imprimí tu email y lo he estado leyendo y releyendo unas cuantas veces. Me ha aclarado muchísimo los puntos confusos de mi práctica. De hecho me he dado cuenta de que no comprendía con claridad lo que era realmente la indagación. Aunque me ha costado comprender algunos puntos, no creo que vayas rápido con tus explicaciones y, si te va bien, te agradecería inmensamente nuevos aportes, ya que estoy sediento. Tus explicaciones me han aportado algunas revelaciones menos teóricas que las de los libros y más prácticas, por lo que te estoy infinitamente agradecido. Después de estudiar tus explicaciones, comprendo la metáfora del salmón que nada a contracorriente. La indagación es una tarea titánica pero también siento que es lo que siempre había buscado, el método último para liberarme. Estoy totalmente de acuerdo. Aunque parezca que la mente lucha contra todo un mundo de ignorancia (y en cierto nivel, así es), también es cierto que la sed de Conocimiento no te permitiría hacer otra cosa. En ese sentido, en realidad esta labor titánica es lo único posible y, por lo tanto, lo más fácil.

Si te parece bien te voy relatar lo que yo he comprendido por si tú quieres puntualizar o aclarar algo, perdona si está un poco desordenado.

La indagación consiste en separar de forma sistemática lo real de lo aparente, siendo consciente en cada momento de la diferencia entre yo, el sujeto, que es lo único real, y los objetos que aparecen en la consciencia, que pueden tomar la forma de situaciones, personas, pensamientos, emociones…

Shams: Exacto. Así es.

Francisco: Consiste en destruir la identificación con todo lo que yo no soy, comprendiendo que los objetos están sujetos al cambio, son efímeros y, por lo tanto, no me pueden aportar la felicidad duradera. En mí aparecen y en mí desaparecen, y yo soy lo único que permanece.

Shams: Sí. Bien dicho.

Francisco: Al meditar sobre este conocimiento, que no deja de ser un pensamiento que aparece en la conciencia, es importante contemplar su significado, ya que al hacerlo se revela el auténtico Conocimiento, que soy Yo. Gracias, porque ahora comprendo lo que es la indagación. Me doy cuenta de que la he practicado desde que comencé a meditar hace años… pero sin saberlo, de forma torpe e inconsciente, sin tener el conocimiento ni saber distinguir con claridad lo real de lo aparente.

Shams: ¡Muy bien! La indagación sucede de manera natural cuando la mente está libre de miedo y deseo. Como lo había mencionado, los niños la practican. Todos, en general, la hemos experimentado en los momentos de sattva (mente en paz, luminosa y atenta). Vedanta es la Ciencia de la indagación, el mapa del indagador. Porque también es cierto que podemos indagar todo lo que queramos pero, sin una señal que nos muestre hacia donde mirar, es imposible desarrollar conocimiento firme sobre el cual seguir desarrollando más indagación.

Francisco: Tienes razón cuando dices que no hay que retener el conocimiento, pues en realidad el Conocimiento es lo único que existe. El conocimiento de que existo es lo único real, que no depende de ninguna experiencia, que sé con seguridad y que no cambia jamás. Es quizás lo único que vale la pena saber.

Shams: Exacto. No obstante, durante la indagación sí es necesario retener el conocimiento en la mente, para eliminar la ignorancia (que se manifiesta como ideas erróneas) sobre mi identidad.

Francisco: También me doy cuenta de que no puedo perderme en nada, ya que siempre soy. Sin embargo, ¿cómo es posible esta confusión que nos lleva a identificarnos con objetos y perder de vista nuestra esencia?

Shams: Lo llamamos bella e inteligente ignorancia: Maya. El poder que tiene Brahman para hacer posible lo imposible.

Francisco: Desde que me has escrito me estoy enfocando en la sensación de ser, de existir, observando todo sin implicarme. A veces necesito utilizar frases como “soy el Sí Mismo”, “esto (una situación) no es real”, “soy lo único que existe”, en momentos en los que caigo en la ilusión de creer que puedo perderme en alguna experiencia. Pero a menudo conservo la sensación de Ser sin necesidad de repetir nada, tal como me has sugerido.

Shams: Hay una parte que está muy bien: utilizar frases para traer a la mente al conocimiento (porque todo este conocimiento que estamos trayendo es solo para la mente). Pero es importante que mires que ser no es una sensación. La sensación sucede en ti. No es tú. Cuando no hay sensación de ser también estás tú. Date cuenta de que también eres libre de la percepción. Desmantela la idea de la percepción. Date cuenta de que también es una creencia que se fundamenta en la noción de que hay un experimentador que está experimentando el mundo. Eso es totalmente adyacente. No significa que, en algún momento, vas a experimentar la no experiencia. No. Solo es el reconocimiento de que todo lo experimentado es irreal. Todo lo que puedas experimentar no es real. El mismo experimentador no es real. Lo único real es el conocimiento de que tú eres real.

Permítele a la mente abandonar el deseo de experimentar algo que es infinitamente más sutil que ella: Tú. A ti no te puede experimentar la mente. Es como si quisieras que un martillo o un destornillador tuvieran una percepción de ti. Son solo herramientas para ti. Sucede lo mismo con la mente. Es tu herramienta y, como tal, es perfecta. En su misma naturaleza está aceptar que ella misma no tiene una realidad separada de ti. Y que solo tú eres real. Tú, que estás más allá de la experiencia. Para ser no necesitas “estar siendo”. Ya eres.

Francisco: El ego o la sensación de individuo limitado es un pensamiento en la Consciencia que tal como ha venido se irá, ya que no tiene realidad, es algo aparente. Igual que un día comencé a creer que era Francisco y a fabricarme una identidad limitada en torno a él, un día esa creencia se marchará y devendré consciente de que soy el Sí Mismo, cosa que en realidad va sucediendo constantemente, una y otra vez, como el parpadeo de una llama que se extingue.

Shams: Sí, Francisco. Creo que todo esto y lo anterior ya lo sabías en cierta forma, pero ponerlo en diálogo con Vedanta ha sido fundamental para que las ideas correctas tomaran el gran peso que tienen para la mente.

Francisco: Nunca pensé que la indagación fuera una forma de devoción (siempre pensé que ésta consistía en adorar la forma de un dios buscando salvar una dualidad inexistente para tener una experiencia mística). Aunque, pensándolo, no hay mayor adoración a Dios que ésta, en la que uno comprende que siempre ha sido Él. También pensaba que la oración era una forma de reforzar la dualidad, aunque tal como también me sugieres ahora pido con pasión aprender a separar lo real de lo aparente y me doy cuenta de que al hacerlo soy yo mismo pidiéndomelo a mí mismo, no hay una dualidad.

Shams: Sí. Además es una lección de humildad para el jiva (individuo). Quienes se forman en Vedanta tradicional dentro de la cultura india tienen muy claro el papel del jiva, y por eso casi nunca hay casos de personas que se ven a sí mismas como superjivas, superindividuos. Esa fantasía, de la cual todos adolescemos un poco en Occidente (impulsados por esta sociedad promotora del ego), se elimina con la devoción a Dios. En realidad, cuando se comprende cómo es, el resultado es alivio pura para la mente y el ego. Todo lo que podría atribuirme a mí, todos mis aparentes atributos, en realidad le pertenecen a Isvara. Y esta actitud también es la fuente de karma yoga: todas las causas y los resultados pertenecen a Dios y me entrego por completo a su voluntad porque, después de todo, nunca ha sido de otra manera.

James y Sundari, por ejemplo, después de varios años de haber alcanzado moksha y siendo conocedores a profundidad de toda la enseñanza de la no dualidad, como individuos siguen haciendo algunas prácticas devocionales a Krishna. ¿Por qué lo hacen si saben que ya no necesitan nada? No lo hacen para ser felices, sino porque son felices. La devoción, poco a poco, deja de ser un medio para solicitar la felicidad, y se convierte en una manifestación de esta.

Francisco: Te agradecería inmensamente que me corrijas si me equivoco en algo. Me has aclarado mucho y pienso que ahora puedo tener una práctica sostenida de la indagación, pero que también permanece la ignorancia y que tu sabiduría es una luz para mí.

Shams: Tus ideas se aclararon rápidamente y con profundidad. La recompensa está en la misma claridad que alcanza la mente. En verdad no tengo sabiduría sino simple aplicación de la enseñanza impersonal que amablemente me mostró James Swartz (y sus discípulos), que no es más que una de las máscaras de Isvara (Dios). Con la inteligencia de tu mente (que le pertenece solo a Dios), y conociendo los tópicos principales de Vedanta (Vedanta es tu caja de herramientas), tú también comienzas a desarrollar la capacidad de aplicar y desplegar las enseñanzas de Vedanta en ti. Tú eres la luz y la fuente de toda sabiduría. Ahora que identificaste que hay ignorancia en ti, ¿tiene algo que ver esa ignorancia contigo? ¿Te limita de alguna forma esa ignorancia?

Francisco: Comprendo que eres el Sí Mismo ayudándose a sí mismo, ¿no es así?

Shams: Sí, pero solo en apariencia. Y tú eres el Sí Mismo recibiendo ayuda de Sí Mismo en APARIENCIA. Porque el Sí Mismo es libre de acción.

1 Comment

Francisco: He meditado sobre lo que me dices y me he dado cuenta de que la indagación actúa sobre todo lo que sucede, incluida la mente en blanco. Me daba la sensación de que a veces trataba de reprimir la ausencia de pensamientos en la que a veces me sumerjo con el pensamiento de “Yo soy la consciencia”. Sin embargo, no es una represión sino una aclaración, es lo que tú dices de que la indagación aporta conocimiento al estado meditativo, le da una perspectiva. Pues realmente una mente en blanco no conduce a nada, es simplemente un estado de paz que viene y se va pero que no destruye la ignorancia por sí mismo.

Shams: Muy bien. Si hay ignorancia antes de la mente en blanco, la habrá después. La aclaración que hace la mente con el pensamiento “yo soy la Conciencia” tendría el objetivo de reconocer que cualquier objeto que surja es solo un objeto separado de ti, el observador. La indagación es la aplicación del conocimiento, mediante la discriminación entre el observador (tú) y lo observado (los objetos densos y sutiles), bajo la comprensión de que el observador no es lo observado, para romper la identificación del observador con los objetos. Indagación no es la repetición del pensamiento “Yo soy la conciencia”. Esa es una técnica que puede ayudar a entrenar a la mente y que forma parte de la indagación, pero no es eso en sí. Creo que lo tienes claro, pero vale la pena enfatizarlo.

Francisco: Me has hecho dar cuenta de que no hay una contradicción entre meditación y autoindagación, es un malentendido que tenía, el mismo malentendido que podría asociarse a la experiencia y al conocimiento. Aunque lo he leído en el libro de James Swartz, no acababa de entender que realmente la experiencia no se opone al conocimiento, sino que, si no me equivoco, éste ayuda a no perderse en ella, a darle una dirección, y a darse cuenta de que la experiencia es un objeto más y no un medio para alcanzar nada.

Shams: Tienes razón, no son opuestos. Más bien, suceden con distintos puntos de referencia. Una forma sencilla de explicar conocimiento y experiencia es la siguiente. Cinco estudiantes están resolviendo una operación matemática y cada una de ellos lo vive de manera distinta, quizá con alguna emoción de temor, gozo o aburrimiento, o con simples pensamientos relativos a la operación y la experiencia material del lugar y el tiempo en que se encuentran. Cada experimentador tiene una experiencia diferente. Incluso, un solo experimentador, a través del tiempo, tendrá una experiencia nunca igual. Así, podemos decir que la experiencia depende del sujeto. En cambio, el conocimiento siempre será el mismo. La operación matemática 2 + 2 nunca tendrá un resultado diferente de 4, independientemente de la religión, ideología política, preparación matemática o edad de cada uno de los cinco experimentadores. Por eso, decimos que el conocimiento depende del objeto. El conocimiento no puede ser negado, mientras que la experiencia depende por completo de lo que el sujeto interprete, sea cierto o no.

Si me lo permites, ahora me gustaría darte algo para pensar:

El pensamiento “2 + 2 = 4”, que indica al conocimiento, es otro objeto surgiendo en la mente. No es conocimiento en sí, sino una experiencia más. El conocimiento al que indica, ¿dónde está? ¿Lo puedes tocar? ¿Lo puedes ver? Sin embargo, lo sabes. Está esa seguridad, gracias a la experiencia, de que es conocimiento acorde al objeto. Como todo en el mundo, este conocimiento (aunque se puede decir que es dependiente del objeto, en sus propios términos) es relativo, porque depende de análisis y factores experienciales. Solo hay un conocimiento total, es decir, que depende de un objeto que no es relativo y experiencial. Es el conocimiento de ti, que, al depender de un objeto que no es ni relativo ni dependiente de nada más, es uno con su objeto (además de que es un objeto que no es un objeto en absoluto). Es decir, el conocimiento de la Conciencia es la Conciencia. ¿A qué quiero llegar con esto? A que tú, la Conciencia, ya sabes quién eres y siempre lo has sabido. De hecho, es lo único que sabes y de lo único que puedes estar seguro. Piénsalo. ¿Cómo sabes que existes? Lo sabes solo porque existes. Pero, por otro lado, ¿cómo sabes que un lápiz es color rojo? Lo sabes por deducción, porque ya habías experimentado el color rojo y lo relacionaste con el pensamiento “rojo”, y ahora surge eso como conocimiento comprobado. Pero, aún ahí, ¿cuál es el común denominador en todo ese proceso? Tú. Es decir, puedes llegar a experimentar y deducir que un lápiz es color rojo SOLO porque existes. Necesitas determinados factores para saber cualquier otra cosa, pero o necesitas que alguien llegue y te diga que existes, no necesitas el pensamiento de que existes. Simplemente existes. Si no existes, no hay color rojo ni conocimiento de eso. Ni ningún otro conocimiento. Pero no puedes existir sin saber que existes, sería absurdo. Tu misma existencia es el conocimiento de que existes. Tú eres autorrevelador. De hecho, eres lo único que es obvio, y lo único que puede saberse a ciencia cierta. Más allá, no hay nada más que deducciones y suposiciones, pero todas nacen en ti y en ti vuelven a disolverse. Ahora revisemos: ¿Tienes que estar despierto para existir? ¿Tienes que tener un cuerpo para existir? ¿Tienes que estar experimentando para existir? ¿Dónde se detiene tu existencia? Ahora mismo, ¿puedes percibir un límite en ti? ¿Hay alguna experiencia que te limite? ¿Hay algún final en ti ahora mismo o algún comienzo? ¿Te detiene el tiempo o el espacio te delimita?

Francisco: Antes se me hacía un poco extraño estar en meditación y decir constantemente “Yo soy el Sí Mismo”, pero me doy cuenta de que es necesario para mantener presente el conocimiento y no perderse en una experiencia que no conduce a nada.

Shams: No es necesario decir todo el tiempo “yo soy el Sí Mismo”. Quizá podrías intentar algunas veces solo indagar sobre el silencio, separando entre tú y lo que no eres tú, a medida que vayan surgiendo los objetos. Recuerda que el pensamiento “Yo soy el Sí Mismo” apunta hacia el Conocimiento y el conocimiento eres tú. La indagación hace surgir ese pensamiento cuando llega un objeto y comienzas a identificarte con él. Desidentifícate de la mente. También trae el conocimiento cuando llega un pensamiento opuesto. Porque el pensamiento opuesto siempre está funcionando en la mente. Es lo que sostiene a la mente en la ilusión. Este pensamiento debe ser descubierto y destruido por la aplicación de conocimiento. En tu caso, por ejemplo, aparece el pensamiento “el conocimiento me sirve para no perderme en la experiencia”. Pero, si eres lo único que hay, ¿en dónde te podrías perder? Nada te puede perder, nada te puede tocar. Eres inquebrantable. Y la mente depende por completo de ti. Tú estás siempre ahí. Cuando mantienes tu atención sobre el pensamiento “yo soy el Sí Mismo”, debes contemplar su significado. Entonces hay un cambio perceptible del punto de vista del ego al punto de vista de quien eres en realidad. Generalmente, está acompañado por una sensación de amplitud, paz y separación entre tú y la mente. Pero, si estuvieras con la sensación habitual de ego pequeño, de angustia y de preocupación mental, ¿sería diferente la realidad? Pensar que la experiencia te puede perder, es ya “perderse en la experiencia”. ¿Alguna experiencia, que no fuera el fin de la experiencia, podría alejar tu mente de su observador eterno? Cuando sea que desees algo o temas algo, quiere decir que estás pensando en ti mismo como alguien limitado. Revisa cada uno de tus pensamientos y ve cómo cada uno de ellos refleja la creencia de que eres limitado. La indagación es un proceso práctico y dinámico que necesita de unos cuantos conceptos y de una vigilancia sostenida para ir destruyendo, poco a poco, ese sentido de limitación, que es solo un sueño.

Francisco: Me imagino que sólo con la iluminación se vuelve innecesaria la indagación y uno retiene el conocimiento de ser el Sí Mismo sin necesidad de verbalizarlo. ¿Es así?

Shams: Por lo mencionado arriba (tú eres obvio, tú siempre sabes quién eres, no puedes existir sin saberlo en automático), no hay conocimiento que retener. La que se va para siempre de la mente es la ignorancia sobre tu identidad y con ella el sentido de limitación en el individuo. La aplicación del Conocimiento me sirve para remover esa ignorancia. Después, ya no lo necesito, porque yo soy el Conocimiento. Cuando es necesario en el mundo, el pensamiento “yo soy la Conciencia” surge de manera espontánea en la mente del individuo, y por eso se suele decir que está iluminado o liberado. En los demás momentos, la mente cumple con sus funciones normales según su karma. No retiene ningún conocimiento en especial. Cuando la ignorancia se va, el conocimiento de mi identidad es automático y por eso la seguridad es total e incontrovertible. Por ejemplo, ¿tienes que repetir todo el tiempo tu nombre para saber que eres Francisco? ¿Tienes que indagar para reconocer que eres Francisco? No, porque la ignorancia sobre Francisco no está y tu conocimiento sobre Francisco es firme e inmediato. Lo mismo sucede cuando la ignorancia sobre tu verdadera identidad se ha esfumado.

Francisco: Otra pregunta: ¿no se puede convertir el pensamiento de “Yo soy el Sí mismo” en una especie de mantra”?

Shams: Al tenerlo en tu mente, ya es una especie de mantra, sin importar la lengua en que lo pronuncies o las veces que lo repitas. “Aham Brahmasmi” es el mantra sánscrito para esa oración. Es uno de los mantras más bellos que existen y no hay ningún daño en introducirlo así a la mente. Pero comprender su significado es lo que importa.

Francisco: ¿Debe repetirse aun en situaciones en las que puedas estar perdido en experiencias cotidianas y no seas capaz de comprender su significado real? Me imagino que no, ya que sin la comprensión las palabras están vacías, ¿no es así?

Shams: Así es, sin la comprensión las palabras están vacías. Pero recuerda que la indagación no solo es la repetición de palabras y se efectúa incluso cuando “estas perdido en experiencias cotidianas”. ¿Cómo? Dándote cuenta. Preguntando: ¿Quién podría estar perdido en experiencias cotidianas? Un individuo, quizás… pero, ¿eres un individuo? Y suponiendo que crees que eres un individuo, ¿puede el individuo perderse en experiencias? La indagación te recuerda que el individuo es una experiencia más. En este caso (y en todos los casos), comprender el significado de “Yo soy Sí Mismo”, implica también comprender mi relación con los objetos.