Relaciones – Amor – Sexo

Francisco: Tras analizarlo, es absurdo que me engañe y me doy cuenta de que el sexo es un vasana aprisionador en mi caso. Sin embargo, se podría decir que no lo es excesivamente, ya que el deseo y la necesidad de satisfacerlo surgen en mí muy de tanto en tanto. A veces me pasa exactamente como comentas y surge el deseo pero al estar en sattva me da pereza “una actividad que implica tamas y rajas”. De todas formas, esto no es nada que me ataña, y “coma o no coma Francisco caramelos”, es simplemente una manifestación de la Gracia, que como tal tiene su belleza, siempre que no me identifique, en cuyo caso se vuelve aparentemente dañino.

Shams: Al ser un vasana aprisionador, tendrás que vivirlo hasta que pierda fuerza. Eso quiere decir que no puedes tratar de eliminarlo, pero, como has dicho, puedes realizarlo con sabiduría, sin olvidar nunca que el gozo no está en los objetos.

Francisco: Poco a poco, me doy cuenta de que no me importa lo que le suceda a Francisco. Es su naturaleza buscar artha, kama, Dharma y moksha. Y me doy cuenta de que su búsqueda nunca terminará, jamás, porque Francisco es un cúmulo de vasanas, de deseos. Aunque encuentre moksha, seguirá buscando. Aunque hallase una seguridad y un placer constantes, seguiría insatisfecho. Es su naturaleza, ¿qué le vamos a hacer? Los vasanas seguirán activos, pero qué liberación saber que su satisfacción no me puede completar, pues yo soy la satisfacción misma.

Shams: Exacto.

Francisco: Me recomiendas que deje de esperar que algo le va a suceder a Francisco. Sin embargo, el conocimiento de Mí tiene ciertas repercusiones en este organismo, que no tienen mayor importancia, pero que me gustaría enumerar para tenerlas más claras:

1. Con moksha, los vasanas aprisionadores normalmente van perdiendo fuerza a diferente velocidad dependiendo del karma del jiva. Eso es la actualización del ser, el paso de los vasanas de ser aprisionadores a ser no aprisionadores, que como dices puede durar hasta más de una vida.

Shams: Sí.

Francisco: 2. Me gustaría saber si el Conocimiento final tiene algún efecto como empezar a ver el aura de otros individuos o está relacionado con el despertar de ciertas facultades psíquicas. Ya sé que en verdad no hay individuo, no hay Maya, pero hagamos ver que existe para aclarar este punto ya que es una vieja idea que creo que necesita ser revisada.

Shams: Está pregunta me sorprende, porque es como si ignoraras todo lo que has escrito arriba. Estoy totalmente seguro de que puedes responderla tú mismo. Ya eres un estudiante avanzado, así que, si yo lo contestara, te quitaría la oportunidad de aplicar los conocimientos que ya tienes. Entiendo que, como todos, has tomado ideas diversas sobre la espiritualidad (muchas de las cuales son correctas y otras no), pero ahora tienes la capacidad de hacer una revisión lógica desde la perspectiva del Conocimiento. Efectúa esto y escribe tu conclusión. Yo te daré una retroalimentación. Recuerda que tú eres el verdadero maestro.

Francisco: Dices que a la mente le han contado una historia según la cual existen otras mentes en un mundo, etc… En esto consiste la educación, ¿no es así? En explicarle al niño que hay otros individuos e ir luego profundizando en esta historia a lo largo de años y años (cómo éstos individuos se relacionan, se asocian, se deben tratar, en qué mundo viven y cómo es este mundo, etc.), tras los cuales la ignorancia es tan fuerte que una simple historia se convierte en una verdad inapelable.

Shams: Sí, en eso consisten muchos aspectos de la educación, la cual, sin embargo, es necesaria para funcionar como individuos en sociedad. Cuando un educador tiene el conocimiento de sí mismo no rechaza la educación, pero (como en el punto de arriba) debería ser capaz de revisar las ideas limitantes y de transmitir enseñanzas útiles (cuando esta sea su ocupación), de acuerdo con el nivel de comprensión en el que se encuentren los estudiantes.

Francisco: Por último, me gustaría saber si Vedanta tiene alguna explicación para un hecho fácilmente observable como es el de las pocas ocasiones en las que el Ser se reconoce a sí mismo en el organismo de una mujer, comparado con las veces en que lo hace en un hombre.

Shams: Vedanta no tiene una explicación para eso, porque su único objeto es la Conciencia, y la conciencia no tiene sexo. Sin embargo, hay una explicación, y no tiene que ver con el organismo, sino con la sociedad. Durante milenios, hemos vivido bajo el imperio de una cultura patriarcal (el mismo Vedanta ha sido expuesto y transmitido desde esa postura). No es sino hasta ahora que reconocemos hasta qué punto la mujer ha sido humillada, explotada y menospreciada, como parte de un sistema que necesitaba ese sometimiento para perpetuarse. En mayor o menor medida, eso lo seguimos viviendo ahora. Hace unos años, leí un estudio que se efectuaba a partir de un análisis sobre el desarrollo intelectual y moral, por un lado, de mujeres y, por el otro, de hombres. Voy a inventar las cifras, pero era algo así. En el caso de las mujeres, el 95% estaba en la franja media, en cuanto a desarrollo intelectual/moral. El resto del porcentaje se dividía en desarrollo alto y bajo. En el caso de los hombres, un 60% estaba en la franja media, un 30% en el desarrollo bajo y el 10% en el desarrollo elevado. ¿Qué significa esto? Que el desarrollo intelectual/moral de los sexos tiene que ver con la presión que ejerce la sociedad. Las mujeres tienen que realizar un esfuerzo superior para no quedarse rezagadas en el desarrollo pero también para evitar salirse de las convenciones establecidas. Los hombres, por su lado, sufren menos de ese yugo, por lo que tienen más libertad para ser unos idiotas o, en menor medida, unos genios.

Aún así, la situación irá cambiando conforme la sociedad vaya cambiando. En mi caso, he tenido dos maestras mujeres y conozco a otras jnanis, a quienes no les afectó en absoluto pertenecer a un sexo o al otro..

Francisco: Por ejemplo, Remedios, mi pareja, comprende como algo obvio que sólo Brahman existe y que ella es Brahman, pero es como si le diera pereza profundizar en ese conocimiento. Yo no la quiero cambiar, pero siento curiosidad al respecto.

Shams: Esto que dices no puede ser un argumento, porque es una falacia. Es como si, porque Aristóteles es filósofo, pudieras decir que todos los hombres son filósofos.

Y, en cuanto al tema personal, estoy de acuerdo contigo en que lo mejor que puedes hacer es no querer cambiar nada. Eso es conocimiento. La razón por la que una persona busque el conocimiento y otra no, es únicamente el karma. La razón no es la “pereza”. Y creo que no es lo más conveniente alimentar ese tipo de juicios acerca de la pareja, cuya verdadera identidad es tú mismo. Todo es perfecto así en ella, tal y como es.

Mitos sobre la iluminación (II)

Francisco: Mi respuesta a la pregunta sobre los “poderes” es que el organismo sigue igual que como estaba después del conocimiento de que “Yo soy la consciencia”, con la única diferencia de que poco a poco se va dejando de buscar la felicidad en los objetos y, así, los vasanas aprisionadores pasan a ser no aprisionadores. Las capacidades como ver el aura y demás quizás tienen que ver con el despertar de la Kundalini, que como dice James nada tiene que ver con el autoconocimiento, ya que toda energía es Kundalini. Un organismo no jugará mejor al fútbol después de moksha de cómo lo jugaba antes de moksha, ni sabrá más idiomas, ni tendrá poderes especiales (todo es lo mismo). Sencillamente se dará cuenta de que no es el organismo, y de que jugar bien o mal al fútbol (por poner un ejemplo) no determina su felicidad, ya que es producto de determinado karma y como tal lo acepta plenamente.

Shams: Exacto, Francisco. Es todo lo que necesitas saber, con respecto al conocimiento. Solo por entretenimiento, podríamos abundar un poco. Esos poderes se llaman siddhis en sánscrito y no están relacionados directamente con el hecho de tener o no tener conocimiento. La palabra “siddhi” proviene de la raíz sánscrita “sidh”, que se refiere a alcanzar o lograr.

Algunos yogis se dedican a cultivar los siddhis por medio de práctica espiritual intensa. Como tú mencionaste, estos poderes pueden vincularse con la kundalini, o con otras causas. Sin embargo, cuando la mente reposa en el Sí Mismo (es decir, en el conocimiento “yo soy la Conciencia”), los siddhis pueden venir (o no venir) sin esfuerzo, debido a la gran calma que hay en la mente. Gracias al Conocimiento, reconocemos que la causa última es siempre el Ser (como es la causa de todo), y no nos interesa especialmente cultivarlos o dejar de cultivarlos. Cuando llegan, los vemos como simple manifestación de Ishvara, y dejamos que sucedan.

El siddhi de ver las auras no es poco común. Tiene que ver con sattva en la mente. Algunas personas con la mente clara pueden ver auras. También hay otras personas con la mente sattvica a las que no les sucede esto. Cuando tienes el conocimiento, lo único que cambia es que tú sabes que tú no eres la persona donde suceden esos cambios.

Dicho lo anterior, me gustaría mencionar, una vez más, el hecho de que los jnanis son, por lo general, personas comunes y corrientes. Yo pienso que esto te queda cada vez más claro, pero si algún día lo creyeras necesario, podría ser buena idea agendar una conversación en skype al respecto. Sobre todo, verás lo totalmente común que soy.

Francisco: Mi pregunta viene dada por un libro del que leí bastante hace unos meses, titulado “El ojo del yo”, de David R. Hawkins, en el que el autor describe cómo tras la iluminación era capaz de conocer el pensamiento de los demás. ¿Por qué lo diría? Se puede interpretar, quizás, como que el saber que Yo soy la consciencia aporta claridad sobre la mente individual, tanto la de este organismo como la de cualquier otro, ya que en verdad son la misma.

Shams: Quizá, debido a que su mente alcanzó calma, obtuvo algunos siddhis como un producto adyacente. Pero lo expresó de forma incorrecta porque carecía de un medio de conocimiento probado por el tiempo. Solo tenía sus propias ideas y experiencias. Desde mi punto de vista, es una pérdida de tiempo investigar la razón por la que un jiva expresó tal o cual cosa (independientemente de si tiene una prosa vehemente y un phD), así como es inútil basarnos en las experiencias de otros cuando lo que necesitamos es un medio de conocimiento. Lo único que importa es la verdad. Y la verdad es impersonal.

La explicación que propones después tampoco es correcta. Saber que tú eres la conciencia aporta claridad a la mente individual. Eso es cierto. Pero no sucede lo mismo con las mentes que te rodean. El reconocimiento de tu verdadera identidad sucede solo en la mente individual. Eso, desde luego, tiende a facilitar la relación de esa mente con el medio que la rodea, lo cual no implica tener acceso a otras mentes. No confundas la mente de Ishvara (que es todas las mentes) con la mente del individuo (que es una sola mente). Entonces, ¿por qué sucede, a veces, el acceso a otras mentes? También es un siddhi. En realidad, sucede varias veces en nuestra vida (entre otros fenómenos no explicados por la física) y en una mente clara es, a veces, común. Ninguna mente es más clara que aquella que reposa en el conocimiento de Sí Mismo. Ese conocimiento, sin embargo, te dice que toda experiencia (densa o sutil) es solo objeto que surge y desaparece en ti.

Francisco: Tienes razón en lo que respecta a los juicios sobre la pareja. Todo viene determinado por el karma, y en realidad me doy cuenta de que indagar no es ninguna actividad superior. No es mejor indagar que hacer cualquier otra actividad, ya que todo forma parte del funcionamiento impersonal de Ishvara, que lleva a cada organismo a realizar la actividad que le corresponde. La creencia del organismo de que está haciendo algo mejor que cualquier otro viene de la ignorancia de creerse un hacedor y atribuirse méritos y deméritos. El sabio no se diferencia por lo que hace o deja de hacer, sino por tener el conocimiento de que es libre de toda acción, sea cual tenga que ser ésta.

Shams: Tú lo has dicho.

Francisco: Otra cosa: me comentaste que es un requisito para la indagación la independencia económica, pero parece que no es cierto ya que yo he comenzado la indagación sin haberlo sido completamente, pues depender de los padres, del Estado o de tu pareja me parece que es lo mismo.

Shams: Tienes razón. Hasta cierto punto. Lo que es importante establecer es que, para que la mente pueda indagar, necesitas una mente madura, la mente de un adulto. A eso es a lo que se refiere Vedanta con la cualificaciones. Por eso, he expresado que un adulto necesariamente desarrolla su autonomía en varios ámbitos, entre ellos el material. Quizá lo que realmente importa es el movimiento interior. En tu caso, me parece que tu actitud es más la de un adulto independiente, capaz de tomar cuando lo necesita y de dar cuando le corresponde, y menos la de alguien infantil involucrado en dinámicas de compensación.

Francisco: Aunque escribo en primera persona por convención, sé que este es un asunto que únicamente le atañe a Francisco, que es imperfecto por naturaleza y que siempre tendrá problemas de una u otra clase que tendrá que resolver o reparar en la medida de lo posible. Sin embargo, sea Francisco un músico con una mente permanentemente sattvica o un mendigo repleto de inseguridades, yo permanezco libre y dichoso, contemplando la extrañeza de mí mismo en el reflejo aparente de este personaje.

Shams: Sí, totalmente libre.

Francisco: Estos días he estado indagando sobre tamas, rajas y sattva tal como lo explica en el Gita, y tal como me explicó Rubén. Me dijo que cada pensamiento y emoción puede analizarse en función de cada uno de los gunas, lo cual me está siendo muy útil para percibir y distinguir lo aparente de mi Ser real. Me he dado cuenta de que es rajas la que desea la iluminación. Es una ambición más, quizás la máxima a la que puede aspirar, y es rajas la que impulsa el deseo de meditar con el fin de alcanzar algo. En cambio, siento que la indagación es una práctica serena, que utiliza la mente sattvica pero que va más allá de ella, y que lleva a comprender que nuestra propia naturaleza ya es “luminosa”.

Shams: Shiva dice: “yo soy el deseo que no se opone al Dharma”. Por lo tanto, desea en conformidad con el Dharma y no habrá de qué preocuparse. Aunque rajas predomine, este será consumido en el fuego del conocimiento por medio de la indagación: rajas siempre quiere moverse para alcanzar algo, pero el conocimiento te recuerda que lo que buscas ya lo tienes. El conocimiento está asociado con sattva y es el gran purificador.

Francisco: En el Gita pone que el Yo está más allá de los gunas, pero me gustaría preguntarte sobre la forma de manejarlos con un ejemplo concreto. Aunque estoy más allá de ellos, ¿puede darse la ocasión en que es correcto vivir rajas o tamas y otras ocasiones en las que no?

Shams: Ningún individuo permanece con un guna para siempre. Los gunas cambian constantemente, durante todo el día. Dependiendo tu forma de vida, necesitas el predominio de un guna. En el Gita se explica cómo el sistema de castas fue organizado con base en este principio y, aunque nosotros no seguimos dicho sistema, la sociedad se divide naturalmente en “castas”, de acuerdo a los gunas, según la ocupación y los grupos sociales. Así como los tres gunas son necesarios en la sociedad, lo son también en la persona. Un indagador debe tener el predominio de sattva en su mente. El hecho de que hayas llegado a Vedanta, significa que es así para Francisco. Sin embargo, la manipulación de los gunas es muy útil para intensificar ese predominio y para purificar la mente de rajas y tamas que aún permanecen en cantidades altas en la mayoría de nosotros. Aún así, rajas y tamas nunca desaparecen y, como has sugerido, en muchas ocasiones es necesario que esos gunas predominen en el individuo, sin importar que su objetivo sea solo espiritual.

Francisco: Por ejemplo, en relación al deseo sexual, sé que es conveniente cuando se dirige a mi esposa porque forma parte de la relación natural entre nosotros, que fomenta en mí un estado sattvico (estar con ella me da paz) lo que a su vez me permite la indagación.

Shams: Estar con ella no te da paz. Tu estado emocional depende solo de ti. Sientes que ella te da paz, porque ves en ella un símbolo de ti mismo. Tú eres la paz y el símbolo es pasajero y arbitrario. Tú estás solo y tú eres la fuente del amor, todo lo demás está en la mente.

Es natural y está dentro del Dharma vivir y amar en pareja. Aún así, el deseo sexual es motivado por tamas y la relación sexual es el acto rajasico por excelencia, con lo cual se produce más tamas y se refuerza el vasana por el sexo. Esto no es una defensa de la castidad, sino un estado de los hechos. Sabiendo que el sexo en pareja es dhármico, pero que reforzar el vasana no es lo más útil para la práctica, el indagador toma decisiones al respecto, pensando en incrementar sattva.

Así pues, el deseo sexual en pareja no incrementa sattva necesariamente pero la relación sexual puede practicarse siendo objeto de indagación y de forma sáttvica. Comienza por darte cuenta de que, lo que amas, es a ti mismo. La actitud hacia los objetos es lo que promueve sattva, no el objeto en sí. En el libro de James hay todo un apartado sobre la relación de pareja. También él dice: “Siempre hay una corriente sexual que subyace entre los sexos. Es natural. Pero la corriente espiritual tiene que ser la más fuerte”.

Francisco: Pero sé que no es conveniente permitir que se haga fuerte cuando se dirige a otra mujer, ya que eso daría lugar a ciertos acontecimientos que sumirían mi mente en un estado tamásico que me impediría la indagación tal como la estoy practicando ahora.

Shams: En principio, no veo la diferencia entre desear a tu mujer y desear a la mujer del prójimo. Todas las mujeres son la misma, así como todos los hombres son el mismo. Y además, todos son un objeto en la mente. Si deseas con fuerza a una mujer y le sigues dando vueltas a eso en la mente, estás siendo guiado por tamas, se trate de tu vecina o de tu esposa. Ahí tendrías algo sobre lo cual indagar, tomando en cuenta, además que el deseo no depende del objeto (la mujer) sino del sujeto. Si aparte de eso, surge culpabilidad por estar violando el Dharma de la pareja, ahora tienes dos cosas sobre las cuales indagar: el deseo y la culpa, que, por cierto, también es tamas.

Un deseo puede ser muy fuerte y ejercer mucha presión, pero se hará fuerte solo en la medida en que la mente vuelva a él. Es un objeto más, pero la mente puede acompañarlo una y otra vez, porque en realidad está motivada por vasanas ocultos. Guiada por la ignorancia se vuelca sobre algo que le provoca placer porque secretamente supone que satisfacer su deseo terminará con su búsqueda. Cuando el individuo cumple su deseo por un instante deja de buscar y, por ese instante, la mente mira hacia adentro. El cuerpo sutil y el cuerpo denso se detienen y solo queda el cuerpo causal, también conocido como el cuerpo de la dicha, el cual refleja constantemente al Sí Mismo. Desear a una mujer (o desear una pizza) es, en realidad, desear la liberación. ¿Por qué? Porque al desear lo único que en verdad se desea es llegar a ese momento en que el deseo desaparece. Y el deseo desaparece solo cuando el deseador no está. Así pues, todo deseo no es más que deseo de liberarse del deseador. Cada deseo no es otra cosa que deseo de moksha encubierto. La estrategia que la mente propone (basada solo en referencias experienciales) es un laberinto sin salida, porque la búsqueda no termina con la satisfacción del deseo. Claro, para que el conocimiento sea firme, los vasanas deben agotar su fuerza.

Por eso, ¡Karma yoga!

Francisco: ¿Ese saber lo que es conveniente en cada momento es sattva?

Shams: Ese saber lo que es conveniente es la discriminación, una práctica propiciada por sattva. Puedes discriminar gracias a sattva. sattva en sí es la claridad que permite esto y más.

Francisco: ¿Es posible permitir el deseo en ciertas ocasiones y dejarlo pasar sin darle importancia en otras?

Shams: ¿A qué te refieres con permitir? En la práctica de la indagación no rechazamos ningún deseo, solo lo miramos y, como dices, lo dejamos pasar, como a cualquier otro objeto. Lo permitimos, en ese sentido. Cuando el deseo está en conformidad con el Dharma y con nuestro objetivo (moksha) vamos tras él, porque el único deseo que es importante ahora es el deseo de Conocimiento. Ese Conocimiento es que, en realidad, tú no eres el hacedor, no eres el que ejecuta la acción ni el que disfruta los resultados. Tú eres libre de todo deseo o toda acción. Pero sigamos analizando el nivel de la mente.

Cuando un deseo ajeno a moksha ejerce una presión muy fuerte y no implica una gran violación al Dharma, podríamos permitirnos, como dice Swami Chinmayananda, “pecar con inteligencia” con el fin de reducir la presión del vasana; es decir, tomar solo un poco y hacerlo con actitud de karma yoga. El vasana es Ishvara y, como tal, es mejor respetarlo que aborrecerlo.

Por otro lado, el hecho de solo sentir deseo por mi vecina es diferente a, por ejemplo, ser infiel a mi pareja. Por sí mismo, ni siquiera está bajo mi control, lo cual no viola el Dharma desde ningún punto de vista. No puedes impedir que un deseo surja. Nuestra tradición cristiana tiene ideas muy peculiares al respecto, cuyo resultado suele ser cualquiera menos la supresión de ese deseo.

Si indagamos un poco más sobre esto, podemos tomar cuenta de dos cosas: 1) lo que dijimos, es un deseo que nos viene dado por naturaleza, pero también 2) es muy común que el deseo sexual esté vinculado con vasanas de todo tipo (apego por el placer físico, carencia emocional, culpabilidad, creencias religiosas, etc.) y que la mente lo alimente con presteza, hecho que conocemos como lujuria. Esto último es una violación del Dharma, entre otras cosas, porque lastima a la mente y la aparta de la práctica, pues aloja tamas en el sistema. Tanto la situación 1 como la 2, son obra de Ishvara, no tuya. Karma yoga (la forma que Vedanta recomienda para lidiar con los vasanas) es, básicamente, agradecer lo que llega (pensamientos, emociones, situaciones) como un regalo de Ishvara y encomendar lo que se inicie, siempre que ese acto sea parte del Dharma.

Francisco: Me imagino que sí es posible permitir el deseo y dejarlo pasar en otras ocasiones, y que es un tipo de juego, ¿no es así?

Shams: Sí y no. En un momento determinado, el indagador puede ver surgir la idea de que es como un jugador capaz de manipular el campo y buscar resultados para sí mismo, con la gran ventaja de saber que nada es real, al igual que en un gran juego. Este pensamiento es obra de la ignorancia, pues se está identificando con una idea más, la de ser un iniciador de empresas y un gozador de resultados: un hacedor. Tú eres libre incluso del juego y del jugador, dos nombres que solo pertenecen a Ishvara. Tú no eres el hacedor, Ishvara es el hacedor.

Por otro lado, es cierto. Gracias a su desapego, el indagador tiene gran libertad para hacer cosas, en apariencia, y buscar cosas, en apariencia, siempre que estas cosas tengan que ver con moksha. Si busca cualquier otra cosa, está siendo parte del juego.

Francisco: Mil gracias por el Tattva Bodha, parece a primera vista un verdadero tesoro. Cualquier texto de Vedanta que tengas en español es de mi interés, o sea que te agradeceré que me envíes los de S. Dayananda. Cuando conocí el trabajo de James estuve preocupado porque no comprendo del todo el inglés y pensaba que eso me iba a limitar. Hasta empecé a estudiar y a traducir textos suyos con un diccionario. Así que valoro inmensamente estos aportes.

Shams: Enhorabuena. Ese es el valor que tiene el medio de conocimiento (Vedanta), y reconocerlo incrementa su poder.

Francisco: He leído con atención tu email. Me quedo con que el Sí Mismo no es una sensación. Sin embargo, a veces la mente siguiendo su vieja programación trata de detener su actividad física y sus pensamientos para tratar de sentirlo, y lo cierto es que lo siente. Pero eso lleva a la confusión y ahora lo sé, porque el Sí mismo está en todo momento y es lo único real. No es una sensación, no es una experiencia, sino lo que está más allá de ellas.

Shams: Muy bien. Pero el Sí Mismo no es la tercera persona. Eres tú. No es un poco tú, no es una parte de ti, no es algo en lo que te conviertes. Tú eres por completo la Conciencia ilimitada, eterna y totalmente ordinaria. Ya. Ahora mismo. Y nunca serás algo distinto.

Francisco: En referencia al tema de la devoción, me pregunto qué sentido tiene, una vez te das cuenta de que en ti el amor fluye hacia todo, dirigirlo hacia un objeto en particular, aunque sea Krishna. ¿No se dirige ya la devoción hacia todo, desde un pájaro a una flor, a un niño, a un coche? ¿O acaso no veneran un objeto sino que la devoción es una forma de venerar el origen de todos ellos, la único real, el Sí mismo? Es posible que me haya respondido solo.

Shams: Sí, es lo has hecho.

Francisco: Por otro lado, hace cinco años que vivo en pareja. Ella es el amor de mi vida, y siento que su presencia actúa como Dios. Te explico: en momentos en los que puedo creerme un superjiva, como lo llamas, en los que me pierdo en una espiritualidad vacía, de alguna manera ella o mi relación con ella se ven perturbados, y la perturbación no cesa hasta que vuelve en mí el amor por ella, que hace bajar del cielo al jiva. Me interesa mucho tu opinión al respecto, y si crees que es positivo acentuar el sentimiento devocional hacia ella en forma de compasión y amor desinteresado.

Shams: Sí. Una relación de pareja saludable implica justamente eso: la intimidad que permite acotar al ego, educarlo, gracias a la acción constante de dar y de tomar, con base en el amor consciente. Tu pareja es Isvara y, como tal, la relación está fundamentada en la devoción. Los Vedas, de hecho, dicen que la esposa debe ser vista como Isvara. Es el cuarto símbolo de Isvara… ¿Por qué? Porque, en primer lugar, el símbolo básico del Ser es la madre, después viene el padre y, en tercer lugar, está el guru (es decir, Vedanta en sí). Esto lo digo porque, si la mente no está en paz, al menos con los dos símbolos primarios del Ser, es difícil que el amor fluya de forma fácil y tranquila en el resto de las situaciones, sobre todo en la pareja. Swami Dayananda recomienda a veces, durante la meditación, visualizar a la madre o al padre. Entre menos reproches surjan, entre más gratitud y aceptación total hacia nuestros padres haya (sin importar cuál haya sido su conducta, porque no eran más que una máscara de Isvara), la mente tendrá más paz y el corazón estará más abierto. De la misma manera, el amor a los padres (que no son otro que Isvara), aunque parezca tan ajeno a nuestra situación actual, es lo que influye y forma nuestra capacidad de amar cada vez con mayor libertad en la pareja (que es Isvara) y en el resto de los asuntos (que son Isvara).

Francisco: Si te pregunto esto es porque últimamente siento un mayor amor hacia ella, que, sin embargo, a menudo me hace sufrir por no saber cómo canalizarlo. Es algo parecido a que trato de hacerla feliz, y al no saber cómo, sufro. ¿Es esto normal? ¿Significa que no es verdadero amor y que busco una recompensa? Yo siento que no.

Shams: Por como lo expresas, me parece normal. Aunque lo del sufrimiento lo podrías usar para indagar (que es lo que creo que estás haciendo). Antes de comenzar, hay que recordar que la experiencia depende del objeto. Que ese “amor” que experimentas depende por completo de ti y de tu idea del objeto, no del objeto. Todo amor es devoción, pero la comprensión facilita su cauce.

Entonces, lo primero que hay que entender es que el amor no es una emoción. El amor es tu naturaleza y, por lo tanto, si algo hay, y de sobra, es el amor. Todo lo que hacemos es siempre por amor. James explica que, cuando decimos que amamos a la música, a nuestro perro o a nuestro hijo, quiere decir que le prestamos atención a estas cosas. Lo haces de esta manera porque son símbolos de ti, que eres el amor. Cuando los contemplas, no haces más que invocar al Ser. Y la atención no es otra cosa que conciencia dirigida a un objeto a través de un instrumento, el cuerpo sutil. James también pone un ejemplo: si te apuntara con una pistola a la cabeza y te pidiera hacer algo, definitivamente pondrías atención a mi solicitud, no porque ames lo que estás haciendo, sino porque amas tu vida. La motivación siempre, en todas las circunstancias, para todos, es el amor. Cuando sabes que eres la conciencia, sabes también que eres el amor. Te sabes amante y amado. Mientras lo ignoras, buscas el amor afuera. Conforme vas reconociendo tu verdadera identidad, estás seguro sobre tu plenitud. Y el amor incondicional no encuentra distinción. ¿Por qué limitar tu amor a un solo ser si puedes amarlos a todos? Sin embargo, esto no implica que la persona no sentirá el deseo de expresar su amor en una relación de pareja con otro ser humano.

Por eso, lo segundo que hay que entender es que, para fluir en todas las relaciones, el amor necesita orden. Si no, es como un río sin cauces. Es decir, se requiere un Dharma del amor. ¿Y cuál es el Dharma del amor en la relación de pareja? Ser iguales, estar al mismo nivel. Ese es el Dharma de la pareja. Una con su energía de mujer y el otro con su energía de hombre, pero ambos siempre al mismo nivel. Esto parece obvio, pero no lo es tanto cuando lo comparamos con otra relación donde lo sano es exactamente lo contrario. Por ejemplo, en el caso de la madre y el hijo, la madre necesariamente debe ser vista y comprendida como algo mucho más grande que el hijo. Porque uno fue quien le pasó la vida al otro, estar al mismo nivel en este caso, violaría el orden. Ahora te podrías preguntar, ¿al tratar de hacer feliz a mi pareja, la estoy viendo como a una igual? ¿Al verla como si yo tuviera que darle algo que a ella le falta, estoy reconociendo su fuerza? ¿Estoy yo permitiendo que ella me dé a mí algo en la misma medida en que yo le doy? Tal vez no estoy violando este orden (una pista: todos lo hacemos, en cierta medida), pero ¿por qué me siento incómodo?

Sea cual sea la respuesta, no vale la pena culparse y decir que no es verdadero amor. Todo el amor es siempre verdadero. Y la otra pregunta: ¿buscas recompensa? El ego siempre tiene una agenda secreta y el ego casi siempre está implicado. Siempre hay algo de esto. A veces este ego se ve como algo malo o rechazable, pero si sabemos que todo es Isvara, ¿por qué tendríamos que pensar mal sobre el ego? Lo que corresponde es aceptarlo y observar sus dinámicas. El ego no tiene más realidad que un sueño, es solo la creencia de ser un hacedor, y sus mecanismos de acción son sobre todo conservadores. Siempre encontrarás motivaciones egóicas, pero cada vez menos... Y si quieres saber si amas solo por ti, la respuesta es sí. Pero, ¿qué no haces solo por ti? Todo es siempre solo por ti. No hay adharma (violación del Dharma) en eso. La clave, más bien, es ampliar la idea de ti. Quien eres en realidad no se detiene en Francisco, sino que abarca a todos los seres de la creación y está más allá de eso.

Otra gran verdad con respecto a la pareja es que la pareja no te puede hacer feliz ni infeliz. Quien es feliz o infeliz, lo es a pesar de la pareja. Creer que el compañero puede hacer algo al respecto es una ilusión. A un compañero le toca apoyar y respetar al otro, sin intentar salvarlo. Al saber esto, hay mayor libertad para amar incondicionalmente respetando el destino del ser amado.

Francisco: Comprendo que el sufrimiento es una experiencia más, pero quiero saber por qué ocurre, si forma parte del hecho de amar realmente o viene dado por contenidos inconscientes de la mente.

Shams: Sufrimiento no es lo mismo que dolor. Recuerda que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. El dolor aparece cuando te lastimas el cuerpo o cuando por una herida emocional. El sufrimiento ocurre cuando quieres alargar una situación placentera o evitar una dolorosa.

A veces uno siente tanto amor que duele en el corazón, pero es un dolor dulce, devoto, que no quiere cambiar nada. Si, por el contrario, es un sufrimiento que te lastima, porque crees que tienes que hacer algo para mejorar alguna situación o para escapar de otra, entonces se aplica lo que has dicho de los contenidos inconscientes (vasanas), que son básicamente preferencias y desagrados, cosas que le gustan al individuo y cosas que no le gustan. Sea como sea, el indagador no reprime ni proyecta todo esto, sino que toma la actitud de Karma Yoga (me imagino que ya conoces este importante tópico).