Comprender los vasanas

Francisco: Me doy cuenta de la fe de la que hablas: tengo una excesiva fe en creer que puedo ser dañado, por esa razón me aferro al estado sattvico y huyo del dolor, y de esta forma lo fortalezco, le añado sufrimiento al pensar que me puede dañar, que tiene algo que ver conmigo. Yo estoy más allá de los gunas, observando a Francisco con sus comedias y sus dramas, con sus vasanas y samskaras, con sus momentos de felicidad y de desgracia.

Shams: Sí.

Francisco: ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo? Ahora comprendo el karma yoga, y al comprenderlo siento que el temor hacia estados depresivos o dolorosos mengua. Todo forma parte de Ishvara, es su actuación, es su voluntad, y yo no tengo por qué inmiscuirme en ella, ni para negarla ni para someterme a ella. Simplemente se trata de saber a quién le pertenece qué, y qué es qué. Yo soy el Sí mismo, y por lo tanto dejo que la manifestación suceda como tiene que suceder, según el mal y el buen karma acumulado por Francisco, según su Dharma y su destino.

Shams: Sí, bien. Aunque quisieras “no dejar que la manifestación sucediera”, sería imposible porque tú y la manifestación pertenecen a dos órdenes distintos. La manifestación es mithya (ilusión), mientras que tú eres satya, lo Real. La acción pertenece al Creador y tú eres libre de toda creación.

Francisco: Es un descanso saber esto, y comprendo que lo demás es sólo ignorancia. Se puede observar el infierno y el cielo, y lo que importa son los ojos de quien los mira, su ignorancia de creer que le afectan o su conocimiento de que es sólo un observador de estos lugares mentales. Cuando me apego a sattva, es porque creo que fuera de sattva está el infierno. Pero yo estoy más allá de ambos.

Shams: Y si te fijas, la ignorancia o el conocimiento solo afectan a Francisco porque, en última instancia, el Sí Mismo siempre ha sido libre y autoconsciente.

Francisco: Sin embargo, también es lógico que Francisco busque liberarse de estados dolorosos, tanto para la mente como para el cuerpo, y como tal debe cuidar su cuerpo y sanar su mente buscando la forma de agotar los vasanas que la perturban. Antes siempre creía que ese dolor era provocado por situaciones externas, pero me hallo en un momento de mi vida en que no encuentro un solo problema, es como si todo fuera perfecto, y por lo tanto he comprendido finalmente que todos los estados mentales provienen de uno mismo.

Shams: Sí. Y es cada vez más fácil cuando el individuo se siente en total conexión y gratitud con la vida.

Francisco: Sin embargo, no comprendo de dónde vienen esos estados. A veces hay un desencadenante, pero otras veces no. Simplemente te despiertas y a veces está esa angustia. ¿Es por el dolor del mundo? ¿Es la influencia de la luna o los planetas? ¿Qué tiene de particular aquel día para que te sientas bien o mal o regular? ¿Es la proyección mental de lo que te espera ese día lo que ejerce de desencadenante?

Shams: Todos los resultados provienen de Ishvara. Es lo único que hay que saber. Los vasanas están en el cuerpo causal y, aunque son millones, todos tienen que salir a flote algún día. ¿Cuándo? Cuando a Ishvara se le antoja. El desencadenante puedes notarlo o no, poco importa. Acostumbra a la mente a reconocer la voluntad de Ishvara, en lugar de querer conocer los engranes de su dinámica. No tiene caso sumergirse en averiguaciones como las que planteas, no es indagación.

Francisco: ¿Pero por qué a veces los mismos sucesos que te esperas se ven positivos y otras negativos?

Shams: Por un lado, tenemos lo experimentado. Por otro lado, tenemos el experimentador. El tercer factor es el contacto, la experiencia. Aunque parezca que los tres elementos son estables, los tres están en cambio constante. La mente se imagina (erróneamente) que son “los mismos sucesos”, “el mismo experimentador” y “la misma experiencia”. En samsara, sin embargo, nadie nunca ha entrado dos veces en el mismo río.

Francisco: Otra cosa: Dices que identificarse con los estados de la mente es como creer que las imágenes de una pantalla pueden afectar a la pantalla. ¿Pero qué soy yo? ¿La pantalla o el espectador? ¿Puede ser que la pantalla sea Ishvara (si no me equivoco, la parte manifestada y activa de Brahma) y el espectador el Sí Mismo/Brahma (la parte no manifestada, inmóvil)?

Shams: La metáfora de la pantalla de cine es solo eso, una metáfora, la cual solo incluye dos elementos: la pantalla y lo proyectado. Se prescinde de la figura del espectador. No es necesaria. Dentro de esta metáfora, tú eres la pantalla e Ishvara es quien maneja el proyector. Ishvara no podría ser la pantalla, porque no está más allá de lo sucedido, sino que es lo sucedido. La pantalla, por otro lado, es un buen símbolo para ti, porque abarca y permite la aparición de mundos enteros, sin ser afectada en absoluto.