Curso de introducción a Vedanta

7. ¿Qué es el conocimiento?

En el comienzo de la enseñanza debemos tener claridad con respecto a la terminología. Todos estamos de acuerdo acerca de lo que la palabra “árbol” quiere decir pero casi nunca estamos de acuerdo cuando nos referimos a la palabra “Dios” o “conciencia”. “Conocimiento” es una palabra que hasta ahora ha estado empleándose sin una definición adecuada.

El conocimiento es algo que no puede ser negado, algo con lo que siempre se puede contar. La información no es conocimiento. Que el valor de General Motors en la bolsa sea de 43 dólares no es conocimiento. Es solo información, porque mañana quizá sea de 42 dólares. No puedes contar con que serán 43 dólares por siempre.

El conocimiento está más allá de la experiencia. Supera siempre a la experiencia. Es extremadamente importante saber que tú puedes vivir tu vida con confianza sobre una base de conocimiento y que, por otro lado, esa confianza estará siempre comprometida si es que el conocimiento se obtuvo a través de la experiencia. La experiencia es valiosa. La vida es experiencia. Y la mayoría de nosotros vive su vida únicamente con base en la experiencia, pues basamos nuestras acciones en cómo nos sentimos, en lugar de en lo que sabemos. No hay una ley que prohiba este hecho pero, si tu deseo es ser feliz, resulta necesario que comprendas que la experiencia no es fiable. Cuando mires el diagrama que se muestra a continuación experimentarás las líneas horizontales como si poseyeran distintas longitudes. Sin embargo, si mides cada una de ellas con una regla te darás cuenta de que tienen la misma longitud. El conocimiento dice una cosa, mientras que la experiencia dice otra.

Tomamos nuestra interpretación de la experiencia como si fuera conocimiento, pero no es conocimiento. Si operas solo sobre la base de tus emociones, miedos y deseos, producirás resultados no deseados. Esto se debe a que al mundo en el cual la experiencia tiene lugar, no le interesa lo que sientes al respecto. No se trata sino de una matriz impersonal de objetos, fuerzas, reglas y seres conscientes que se comportan de una manera independiente de ti. Con el conocimiento como tu guía, no cometerás errores, porque no te encontrarás en conflicto con lo que es. Por ejemplo, aunque la intuición es una emoción muy preciada entre los individuos espirituales, no es algo fiable. Así como puedes recibir una percepción o una intuición correctos en relación con una persona o una situación en un momento determinado, después podrías encontrarte con que esa percepción o intuición es contradicha por una percepción posterior.

Cuando envían una sonda espacial a Saturno, Saturno puede encontrarse en el cielo del lado Oeste pero ellos la lanzan en dirección al Este. La experiencia nos dice que habría que enviarla hacia el Oeste, pero el conocimiento indica que debe ser el Este. Después de un tiempo, el cohete da una vuelta en torno al campo gravitacional de Marte, lo que incrementa su velocidad y es entonces impulsado con dirección Sur a pesar de que, en ese momento, Saturno están en el Norte. Prosigue su curso mientras los planetas continúan cambiando de posición hasta que, años más tarde, eventualmente ¡entra en la atmósfera de Saturno! Con la experiencia como guía nunca habría llegado allá. ¿Acaso no es impresionante que, después de tanto tiempo, una pequeña pieza de metal enviada desde un planeta a millones de kilómetros de distancia pueda, de súbito, comenzar a orbitar en torno a un objeto móvil para recolectar información? Solo el conocimiento es capaz de hacerlo posible. La información, las creencias, las opiniones y los sentimientos (todas ellas cosas humanas) no son de confianza.

Nos encontramos a nosotros mismos en un cosmos hecho de conocimiento. Un árbol es conocimiento, un perro es conocimiento, los elementos son conocimiento y los seres humanos son solo conocimiento programado para funcionar de un cierto modo al servicio de los intereses de la totalidad. Resulta de vital importancia para nuestra liberación que comprendamos la naturaleza de la realidad. Para eso puedes contar con Vedanta. Es tan bueno ahora como lo era hace tres mil años, porque está basado en el conocimiento. Es como los ojos, que hacen justamente lo que se supone que deben hacer. De la misma forma, no hay razón para inventar una nueva enseñanza para gente “moderna” porque somos quienes hemos sido siempre y el medio de conocimiento que ha estado liberando a los humanos durante miles de años es perfecto.

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