La habilidad espiritual que termina con la pobreza

Gaspar: ¿A qué sigo temiendo? Temo a la pobreza material, ya que el dolor aún puede ser sentido. Al menos esa es la preocupación que más me persigue. Percibo el temor a la falta de sustento, aunque este no me falta, pero siempre vivo un poco en el límite.

¿Qué quisiera que cambie? Quisiera tener la absoluta y total certeza de abandonarme a la provisión de Dios, pero me da miedo. Veo a tanta gente sufrir, a tanta gente abusada y maltratada. Sé que esto es real y no lo es, pero aún siento el dolor. Al mismo tiempo, creo que es Dios el que provee y que yo soy un administrador temporal de las cosas materiales que me pueda dar.

Shams: Saber que Isvara provee no significa abandonar el trabajo o dejar de buscar un trabajo que pague mejor. Saber que Isvara provee significa entender que mi trabajo es Isvara, que Isvara me mantiene a través de mi trabajo. Mejor aún, que mi trabajo es Isvara mismo.

Cuando te ves como un administrador de lo que Isvara le da a Gaspar, te ves como alguien separado de Dios. En realidad, Gaspar también pertenece a Isvara, así como todas sus acciones y reacciones. Tú no eres un administrador de nada. Todo es voluntad y creación de Dios. También tus miedos y deseos son dados por Dios. También tus ideas y emociones son de Dios.

El desarrollo de la discriminación incluye la necesidad de someter a análisis nuestros deseos y temores, sin justificarnos ni condenarnos a nosotros mismos, ya que en realidad dichos miedos y deseos nos fueron dados por Isvara.

Primero es importante comprender que la pobreza no implica mi destrucción, pues yo soy la Conciencia y ningún objeto puede dañarme. En realidad, la pobreza es un concepto creado por la sociedad. Es una dualidad que no puede existir sin su idea contraria, la idea de riqueza.

En nuestro sistema social, la pobreza es una gran preocupación, porque la cultura está orientada hacia los valores materiales. Cuando los valores son espirituales, lo verdaderamente preocupante es la pobreza de Dharma. Y el Dharma no se contrapone a la pobreza ni a la riqueza económicas, sino al apego por el temor o el deseo que generan las ideas de pobreza o riqueza.

Para el devoto, el problema no es la falta de medios materiales, sino la sensación de carencia a causa de esta falta de medios. El miedo a la pobreza es, en realidad, falta de devoción. Cuando tenemos miedo a la pobreza significa que no confiamos en el campo donde Dios nos colocó ni en las habilidades que Dios nos dio para sostenernos y crecer en la vida. Nos vemos como asaltados por la carencia, lo cual quiere decir que aún podemos abrir más los ojos a la infinita abundancia de la Creación.

Cuando nos encontramos bajo la ignorancia, preferimos escuchar a los relatos y condicionamientos de la época, de la cultura y de la sociedad, donde suele exaltarse la idea de carencia y victimización, muchas veces con tintes políticos. Sin embargo, la principal visión del buscador de conocimiento debe ser no dualidad. En este sentido, reconocemos la total dependencia hacia Creador y la Creación, no para cegar ante el sufrimiento del prójima ni para evadir la acción, sino para hacer lo que tiene que hacerse al servicio de la vida, con gratitud y desapego por los resultados.

La devoción no solo es aceptar los sucesos como un regalo de Dios, sino apreciar que las cosas tal y como son, son perfectas. Quien las considera imperfectas es el ego, a partir de sus inclinaciones y aversiones. Sin embargo, el buscador de Conocimiento no tiene al ego como punto de referencia. Su punto de referencia es el Conocimiento, del Dharma en este caso. El Dharma no valora ni condena la abundancia material. Lo que valora es la paz mental y la claridad interna. Para el Dharma también es básica la confianza en el campo de la Creación. Esta es una confianza basada en el conocimiento, no en la ignorancia.

Por medio del estudio de Vedanta, una persona puede comprender cuál es su lugar con respecto al mundo y al Creador, entiende que su dependencia hacia Dios es total, y también comprende que el campo es benéfico y que se encarga, por medio de millares de acciones simultáneas, de mantener al individuo. Junto con esta comprensión, llega la gratitud.

Una práctica preparatoria para poder profundizar en nuestra conexión con la abundancia espiritual y por lo tanto material (pues la abundancia espiritual implica la confianza en que siempre se nos entregará todo lo que necesitamos en el mundo material) es la comprensión de los dharmas de la devoción.

Primero está, desde luego, la devoción hacia Dios. Esto significa comprender y encomendarnos por completo a Isvara, como ya se ha dicho, pues de Él/Ella depende absolutamente todo lo que sucede.

En segundo lugar, está la devoción hacia la Madre y el Padre. No se puede hablar de una persona realmente devota, cuando no se está en conexión total, en el corazón, con la Madre y el Padre, a través de los cuales Dios le dio la vida. El ser devoto de nuestros padres incluye no solo amarlos de forma incondicional, sino verlos como nuestros mayores, como el principal símbolo que Dios puso de Sí mismo ante nosotros en la Tierra. Una persona devota respeta la jerarquía y no trata de convertirse en superior a ellos, sino que los sirve con amor. Al igual que Shankaracharya o Ramana Maharishi, el amor devoto hacia nuestros padres no significa que, como adultos, no seguiremos nuestro propio camino, guste o no a nuestro progenitores. Esta devoción, como en el caso del Creador, nos muestra que nuestros padres nos pasaron aquello sin lo cual nada podríamos tener, la vida. La persona que no es devota de su Madre siempre tendrá miedo a la carencia y siempre se sentirá pobre espiritual y materialmente. La persona que no es devota de su Padre siempre tendrá dificultades para emprender caminos materiales y espirituales.

Las otras formas de devoción (devoción por las Escrituras,por la humanidad y  por todos los seres) también son parte indispensable del fortalecimiento en la confianza en Isvara como máximo proveedor de nuestro camino.

Lo que la experiencia nos demuestra es que, cuando es grande la devoción y el deseo de conocimiento del Ser, Isvara provee sin falta. El miedo a la pobreza puede convertirse en útil energía de devoción para la misma práctica. Sea como sea, Ishvara siempre nos protege y nos da lo que necesitamos. Y mientras más llenos están el intelecto y el corazón de Vedanta más se facilita el camino.

Gaspar: Espero no sonar muy cínico, pero opino que es fácil ser espiritual con una buena cuenta bancaria.

Shams: Estoy de acuerdo contigo. El “ser espiritual” suele ser más fácil cuando no tenemos que trabajar jornadas completas en ambientes tamasicos o rajasicos. Los que vivimos en esta sociedad, bajo tales karmas, tenemos que recibir esto con devoción, mientras seguimos tomando decisiones que faciliten la purificación de la mente.

La práctica espiritual es contraria a la codicia, pero no a la abundancia de medios materiales ni a buscar entornos más sattvicos. No hay dualidad. Parte del análisis de nuestra forma de vida, puede incluir el hacer un plan para mejorar nuestra situación económica, de ser esto posible. De no ser esto posible a corto plazo, el aceptarlo con una actitud de karma yoga también es parte de la práctica.

Como te dijimos en un mensaje previo, hay distintas fases en la práctica y, por lo tanto, distintas fases en la devoción y la relación con la vida material. La mente sáttvica implica abundancia y riqueza, aunque se tenga poco. En su curso de Vedanta, James Swartz nos comparte:

La devoción por Isvara es difícil porque el devoto necesita vivir en el mundo, lo cual implica una cierta necesidad por las cosas creadas de Isvara. Si la mente está ocupada en la seguridad, por ejemplo, no practicará la contemplación en Isvara, así que el problema de la seguridad necesita ser entregado a Isvara, lo cual requiere confianza. La devoción pura es el conocimiento firme: “yo estoy protegido por Isvara”. Si dejamos la dirección de nuestras vidas a Isvara, esto quiere decir que confiamos y amamos a Isvara. El Bhagavad Gita dice que si alineas tu vida con Isvara, Él se “encargará de tu tener y tu mantener”. Encontramos esta misma idea en la Biblia: “Busca primero el reino de Dios y su justicia divina, por añadidura lo demás de te dará”. Esto es absolutamente verdad.

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