Efectos de la indagación

Francisco: Me gustaría saber si la indagación revela los vasanas inconscientes. Si es así, no es sólo algo bonito, “que te eleve”, como a veces la ignorancia lo interpreta. Pues si no me equivoco, al ser consciente de lo real también salen a la superficie mentiras y confusiones en las que has estado envuelto sin darte cuenta, cosa que puede ser dolorosa, ¿no es así?

Shams: Desde el punto de vista del Sí Mismo, todo es real, porque todo eres tú. Desde el punto de vista de la mente, nada es real más que el conocimiento. Observar y exponer los vasanas “oscuros” con una mente desapegada es una de las primeras tareas de la indagación. Conforme se hace más firme el conocimiento, las barreras del ego se debilitan y, en determinado momento, es como si se rompiera un dique de agua sucia. Pero ahora sabes que todo eso le pertenece solo a Ishvara. La tranquilidad del individuo está en agradecer lo que llegue y en encomendar lo que inicia, siempre bajo el Dharma.

Francisco: Y creo que este dolor también te vuelve humilde, te lleva a comprender que tu naturaleza no rechaza lo bajo (emociones, instintos), sino que lo abarca todo y está más allá de todo, y que no debes luchar contra nada. De hecho no luchas contra nada. Sin embargo, se puede malinterpretar la indagación al separar lo real de lo aparente, despreciando lo aparente y no prestándole la importancia que a veces tiene no por sí mismo, sino como indicador de una laguna, de una ignorancia que hay en ti. Creo que todo en la vida se puede usar para la indagación, lo que sucede es que el ego la puede interpretar en ocasiones para ser irresponsable, para reprimir y para negar aspectos de la vida que lo incomodan en nombre de que son "ilusión".

Shams: Sí. Si estamos haciendo el trabajo de separar lo real de lo aparente, el primero que debe ser monitoreado y expuesto es el ego. Lo demás es demasiado fácil. Cuando el ego (que es ilusorio) se toma las atribuciones de lo real, lo llamamos la enfermedad de la iluminación. Basta con recordar que este conocimiento no es especial ni nos hace especiales en absoluto. Al contrario, nos iguala a un perro o a una mosca.