El amor no es una emoción, es lo que tú eres

Francisco: Mil gracias por el Tattva Bodha, parece a primera vista un verdadero tesoro. Cualquier texto de Vedanta que tengas en español es de mi interés, o sea que te agradeceré que me envíes lo de Dayananda. Cuando conocí el trabajo de James estuve preocupado porque no comprendo del todo el inglés y pensaba que eso me iba a limitar. Hasta empecé a estudiar y a traducir textos suyos con un diccionario. Así que valoro inmensamente estos aportes.

Shams: Enhorabuena. Ese es el valor que tiene el medio de conocimiento (Vedanta), y reconocerlo incrementa su poder.

Francisco: He leído con atención tu email. Me quedo con que el Sí Mismo no es una sensación. Sin embargo, a veces la mente siguiendo su vieja programación trata de detener su actividad física y sus pensamientos para tratar de sentirlo, y lo cierto es que lo siente. Pero eso lleva a la confusión y ahora lo sé, porque el Sí mismo está en todo momento y es lo único real. No es una sensación, no es una experiencia, sino lo que está más allá de ellas.

Shams: Muy bien. Pero el Sí Mismo no es la tercera persona. Eres tú. No es un poco tú, no es una parte de ti, no es algo en lo que te conviertes. Tú eres por completo la Conciencia ilimitada, eterna y totalmente ordinaria. Ya. Ahora mismo. Y nunca serás algo distinto.

Francisco: En referencia al tema de la devoción, me pregunto qué sentido tiene, una vez te das cuenta de que en ti el amor fluye hacia todo, dirigirlo hacia un objeto en particular, aunque sea Krishna. ¿No se dirige ya la devoción hacia todo, desde un pájaro a una flor, a un niño, a un coche? ¿O acaso no veneran un objeto sino que la devoción es una forma de venerar el origen de todos ellos, la único real, el Sí mismo? Es posible que me haya respondido solo.

Shams: Sí, es lo has hecho.

Francisco: Por otro lado, hace cinco años que vivo en pareja. Ella es el amor de mi vida, y siento que su presencia actúa como Dios. Te explico: en momentos en los que puedo creerme un superjiva, como lo llamas, en los que me pierdo en una espiritualidad vacía, de alguna manera ella o mi relación con ella se ven perturbados, y la perturbación no cesa hasta que vuelve en mí el amor por ella, que hace bajar del cielo al jiva. Me interesa mucho tu opinión al respecto, y si crees que es positivo acentuar el sentimiento devocional hacia ella en forma de compasión y amor desinteresado.

Shams: Sí. Una relación de pareja saludable implica justamente eso: la intimidad que permite acotar al ego, educarlo, gracias a la acción constante de dar y de tomar, con base en el amor consciente. Tu pareja es Ishvara y, como tal, la relación está fundamentada en la devoción. Los Vedas, de hecho, dicen que la esposa debe ser vista como Ishvara. Es el cuarto símbolo de Ishvara… ¿Por qué? Porque, en primer lugar, el símbolo básico del Ser es la madre, después viene el padre y, en tercer lugar, está el guru (es decir, Vedanta en sí). Esto lo digo porque, si la mente no está en paz, al menos con los dos símbolos primarios del Ser, es difícil que el amor fluya de forma fácil y tranquila en el resto de las situaciones, sobre todo en la pareja. Swami Dayananda recomienda a veces, durante la meditación, visualizar a la madre o al padre. Entre menos reproches surjan, entre más gratitud y aceptación total hacia nuestros padres haya (sin importar cuál haya sido su conducta, porque no eran más que una máscara de Ishvara), la mente tendrá más paz y el corazón estará más abierto. De la misma manera, el amor a los padres (que no son otro que Ishvara), aunque parezca tan ajeno a nuestra situación actual, es lo que influye y forma nuestra capacidad de amar cada vez con mayor libertad en la pareja (que es Ishvara) y en el resto de los asuntos (que son Ishvara).

Francisco: Si te pregunto esto es porque últimamente siento un mayor amor hacia ella, que sin embargo a menudo me hace sufrir por no saber cómo canalizarlo. Es algo parecido a que trato de hacerla feliz, y al no saber cómo, sufro. ¿Es esto normal? ¿Significa que no es verdadero amor y que busco una recompensa? Yo siento que no.

Shams: Por como lo expresas, me parece normal. Aunque lo del sufrimiento lo podrías usar para indagar (que es lo que creo que estás haciendo). Antes de comenzar, hay que recordar que la experiencia depende del objeto. Que ese “amor” que experimentas depende por completo de ti y de tu idea del objeto, no del objeto. Todo amor es devoción, pero la comprensión facilita su cauce.

Entonces, lo primero que hay que entender es que el amor no es una emoción. El amor es tu naturaleza y, por lo tanto, si algo hay, y de sobra, es el amor. Todo lo que hacemos es siempre por amor. James explica que, cuando decimos que amamos a la música, a nuestro perro o a nuestro hijo, quiere decir que le prestamos atención a estas cosas. Lo haces de esta manera porque son símbolos de ti, que eres el amor. Cuando los contemplas, no haces más que invocar al Ser. Y la atención no es otra cosa que conciencia dirigida a un objeto a través de un instrumento, el cuerpo sutil. James también pone un ejemplo: si te apuntara con una pistola a la cabeza y te pidiera hacer algo, definitivamente pondrías atención a mi solicitud, no porque ames lo que estás haciendo, sino porque amas tu vida. La motivación siempre, en todas las circunstancias, para todos, es el amor. Cuando sabes que eres la conciencia, sabes también que eres el amor. Te sabes amante y amado. Mientras lo ignoras, buscas el amor afuera. Conforme vas reconociendo tu verdadera identidad, estás seguro sobre tu plenitud. Y el amor incondicional no encuentra distinción. ¿Por qué limitar tu amor a un solo ser si puedes amarlos a todos? Sin embargo, esto no implica que la persona no sentirá el deseo de expresar su amor en una relación de pareja con otro ser humano.

Por eso, lo segundo que hay que entender es que, para fluir en todas las relaciones, el amor necesita orden. Si no, es como un río sin cauces. Es decir, se requiere un Dharma del amor. ¿Y cuál es el Dharma del amor en la relación de pareja? Ser iguales, estar al mismo nivel. Ese es el Dharma de la pareja. Una con su energía de mujer y el otro con su energía de hombre, pero ambos siempre al mismo nivel. Esto parece obvio, pero no lo es tanto cuando lo comparamos con otra relación donde lo sano es exactamente lo contrario. Por ejemplo, en el caso de la madre y el hijo, la madre necesariamente debe ser vista y comprendida como algo mucho más grande que el hijo. Porque uno fue quien le pasó la vida al otro, estar al mismo nivel en este caso, violaría el orden. Ahora te podrías preguntar, ¿al tratar de hacer feliz a mi pareja, la estoy viendo como a una igual? ¿Al verla como si yo tuviera que darle algo que a ella le falta, estoy reconociendo su fuerza? ¿Estoy yo permitiendo que ella me dé a mí algo en la misma medida en que yo le doy? Tal vez no estoy violando este orden (una pista: todos lo hacemos, en cierta medida), pero ¿por qué me siento incómodo?

Sea cual sea la respuesta, no vale la pena culparse y decir que no es verdadero amor. Todo el amor es siempre verdadero. Y la otra pregunta: ¿buscas recompensa? El ego siempre tiene una agenda secreta y el ego casi siempre está implicado. Siempre hay algo de esto. A veces este ego se ve cómo algo malo o rechazable, pero, si sabemos que todo es Ishvara, ¿por qué tendríamos que pensar mal sobre el ego? Lo que corresponde es aceptarlo y observar sus dinámicas. El ego no tiene más realidad que un sueño, es solo la creencia de ser un hacedor, y sus mecanismos de acción son sobre todo conservadores. Siempre encontrarás motivaciones egoicas, pero cada vez menos... Y si quieres saber si amas solo por ti, la respuesta es sí. Pero, ¿qué no haces solo por ti? Todo es siempre solo por ti. No hay adharma (violación del Dharma) en eso. La clave, más bien, es ampliar la idea de ti. Quien eres en realidad no se detiene en Francisco, sino que abarca a todos los seres de la creación y está más allá de eso.

Otra gran verdad con respecto a la pareja es que la pareja no te puede hacer feliz ni infeliz. Quien es feliz o infeliz, lo es a pesar de la pareja. Creer que el compañero puede hacer algo al respecto es una ilusión. A un compañero le toca apoyar y respetar al otro, sin intentar salvarlo. Al saber esto, hay mayor libertad para amar incondicionalmente respetando el destino del ser amado.

Francisco: Comprendo que el sufrimiento es una experiencia más, pero quiero saber por qué ocurre, si forma parte del hecho de amar realmente o viene dado por contenidos inconscientes de la mente.

Shams: Sufrimiento no es lo mismo que dolor. Recuerda que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. El dolor aparece cuando te lastimas el cuerpo o cuando por una herida emocional. El sufrimiento ocurre cuando quieres alargar una situación placentera o evitar una dolorosa.

A veces uno siente tanto amor que duele en el corazón, pero es un dolor dulce, devoto, que no quiere cambiar nada. Si, por el contrario, es un sufrimiento que te lastima, porque crees que tienes que hacer algo para mejorar alguna situación o para escapar de otra, entonces se aplica lo que has dicho de los contenidos inconscientes (vasanas), que son básicamente preferencias y desagrados, cosas que le gustan al individuo y cosas que no le gustan. Sea como sea, el indagador no reprime ni proyecta todo esto, sino que toma la actitud de Karma Yoga (me imagino que ya conoces este importante tópico).