El problema es el lenguaje equivocado

César: ¿No es que realmente los karmas no se eliminan sino que solo no te identificas con ellos como algo personal?

Shams: Sí. Los karmas no se eliminan. Pero tú dejas de identificarte con ellos.

César: Tiene que haber otra nueva identificación, otra nueva película. Y no es mi Ego diciendo que "quiero seguir experimentando", sino que no tiene lógica.

Shams: Hay otra nueva película del cuerpo sutil tomando nuevos cuerpos, pero para siempre se sabe que esa película es solo una película, y ya ni siquiera se ve como película sino como Ser.

César: Tengo una pregunta para ti que tiene que ver con lo que dije antes: Si tú al estar liberado ya no presenciarás otra película, ¿para qué me ayudas si el mundo para ti se esfumará?

Shams: La persona no es libre. Yo soy libre de la persona. Para mí, el mundo no se esfumó, porque para mí nunca hubo mundo. Para mí (y por cierto, en realidad, para ti también, pues todos somos la misma Conciencia), solo hay yo. Esto no es una experiencia, esto es conocimiento firme e inmediato, que se confirma en cada experiencia. La vida de la persona es solo una película sucediendo en mí, la pantalla blanca. Como personas, nunca seremos libres. Sin embargo, la liberación trae algunas ventajas para la persona. Por ejemplo, ya no hay sufrimiento mental relacionado con desear mantener y alcanzar experiencias y escapar de otras experiencias. De todas maneras, sigue haciendo las cosas naturales de todos los seres humanos, porque es un ser humano. Y en cuanto a comunicarse con otras personas, solo lo hace por el gusto de hacerlo. No lo lleva a cabo para obtener algo después. Aunque hay un objetivo al compartir el conocimiento, no se angustia por el resultado. Sabe, con seguridad, que todo es él mismo y que todo ya está bien como es.

No veo la relación entre hacer las cosas y esperar algo en la otra vida. El cuerpo sutil de la persona quizá volverá a reaparecer con otro cuerpo hasta agotar los karmas, pero creo que es una pérdida de tiempo ponernos a pensar en eso. No es importante. Ahora voy a compartirte un antiguo cuento:

Muy tarde por la noche un hombre se encuentra dando vueltas alrededor de una farola, mirando hacia abajo. Pasa por allí un vecino.

- ¿Qué estás haciendo, has perdido alguna cosa?- le pregunta.

- Sí, estoy buscando mi llave.

El vecino se queda con él para ayudarle a buscar. Después de un rato, pasa una vecina.

-¿Qué están haciendo?- les pregunta.

-Estamos buscando una llave.

Ella también quiere ayudarlos y se pone a buscar. Luego, otro vecino se une a ellos. Juntos buscan y buscan y buscan. Habiendo buscado durante un largo rato acaban por cansarse. Un vecino pregunta al dueño de la llave:

-Hemos buscado tu llave durante mucho tiempo, ¿estás seguro de haberla perdido en este lugar?

-No, no la perdí aquí.

-¿Dónde la perdiste, pues?

- Allí, en mi casa.

-Entonces, ¿por qué la estamos buscando aquí?

- Pues porque aquí hay más luz y mi casa está muy oscura.

El hombre del cuento es como la mente que busca al Ser. Se ha puesto a buscar al Ser donde sus pensamientos están acostumbrados a dirigirse: el mundo de la experiencia. Por hábito y costumbre, se pone a buscar y buscar y buscar al Ser donde sabe que nunca lo encontrará. Eso es normal. Si el hombre regresara a buscar las llaves a su casa (que es donde en realidad se encuentran), tendría que llevar una lámpara. Por si sola, la mente no puede conocer al Ser, porque el Ser no es parte del mundo de la experiencia y la mente misma es solo una experiencia. La lámpara que necesita la mente es un medio de conocimiento: Vedanta. ¿Cómo funciona esta lámpara? Funciona mediante el despliegue del lenguaje de la identidad o conocimiento.

Poco a poco nos comunicamos mejor, pero hasta ahora, mis respuestas siguen siendo leídas en el lenguaje de la experiencia. La mente sigue buscando la llave donde nunca estuvo. Me gustaría decirle a tu mente que no debe preocuparse, que todo va a estar bien para ella en el mundo. El conocimiento, paradójicamente, no hace más que mejorar la experiencia. El conocimiento es un amigo de la mente. Nada especial va a suceder. Nada fuera de lo común para el individuo.

Para que la lámpara de Vedanta funcione, necesita una mente cualificada. De lo contrario, los pensamientos seguirán regresando al lugar equivocado. El trabajo para aclarar la mente es tranquilo y benéfico para la vida de la persona en todos los aspectos. Se llama Karma Yoga. Aunque no vayas por la liberación, en definitiva, Karma Yoga es recomendable para facilitar la vida de cualquier ser humano. Si quieres, en adelante, ahondaremos al respecto.