El sexo y la gracia de Dios

Francisco: Dices: “(La gracia de Ishvara) es karma desde una perspectiva poética. Eso significa, sin embargo, algo más que solo karma.”¿Podrías aclararlo un poco? Parece contradecir tu explicación anterior.

Shams: Mi explicación fue pésima, así que te agradezco que hayas vuelto a preguntar. Este tipo de cosas deben estar claras cuando se expone Vedanta. De lo contrario, nos quedaríamos con las acostumbradas alusiones al misteriosísimo y poético Sí Mismo que no sirve para nada. Mea culpa.

Aclaremos primero que todo suceso es karma y solo karma. Siendo tal la situación, cabe establecer que todo es impersonal, incluido el Creador, lo cual excluye también la posibilidad de una Gracia personalizada. Sin embargo, nos encontramos con el hecho de que la Gracia solo puede ser tal cuando está presente la idea del individuo y, como sabemos, el individuo (como el Karma y como la Creación) es solo un concepto; por lo tanto, la Gracia también es solo un concepto, una interpretación. Si nada es personal y la gracia solo es posible desde la perspectiva de la persona (y solo es una idea), ¿a qué nos referimos con esto? Nos referimos a un tipo de mirada, por parte de la persona. Nos referimos, como he dicho, a una interpretación.

La Gracia no puede ser vista directamente. Solo puede ser deducida, a partir de sus efectos. Decimos que sanar de una enfermedad incurable es obra de la Gracia del Señor. Decimos que la Gracia es responsable de tu próxima iluminación y también hay quien dice que es lo que yace detrás de todos los movimientos de Michael Jordan (por mencionar cualquier ejemplo). La Gracia es interpretada como tal en la mente. Sabemos que todo lo que está sucediendo es karma simple y corriente pero nunca sabemos a qué karma corresponde cada una de los efectos que ahora vemos y tampoco sabemos por qué se manifiestan de esa forma. Cuando hablamos de Gracia nos referimos a eso, a la causa, como si tuviera alguna intencionalidad... aunque entendemos que no la hay y nunca la hubo. Me he referido a la incógnita, pues la Gracia es siempre una incógnita y todos los momentos son solo la punta de un gran iceberg de lo que ignoramos. La Gracia, entonces, también está detrás de todos los momentos. La mente que lo sabe lo reconoce con facilidad y es imposible para ella pensar que alguna situación es carente de Gracia, sea lo que sea. Es fácil, porque solo es concepto. El mundo, además de ilusorio, es necesariamente positivo, lleno de Gracia. Debe quedar muy claro que todo esto es concebido desde la perspectiva de la mente pequeña. No desde la perspectiva de Ishvara. Lo curioso es que implica una apertura y un reconocimiento de la mente pequeña como un simple agregado que depende, por completo, de un conjunto de situaciones mucho más amplias y complejas: la Gracia. Para la mente pequeña, mientras tenga existencia, el concepto de la Gracia es útil, porque le da confianza y la energía propia de la devoción. Reconocer esta Gracia es Karma Yoga, porque implica tomar todo como Gracia y entregarlo también a la Gracia. Es liberador para la mente del karma yogui. Sin embargo, para el indagador, queda claro también que la Gracia, como cualquier otro elemento en el campo y el campo mismo, son solo objetos que dependen de Mí, lo único que Es. Por eso, es normal y adecuado que tu mente lo descarte y lo entienda como karma, porque es lo que es. Sin embargo, al llamarlo Gracia reconocemos que el karma es una red inteligente bajo un movimiento que sostiene y da lo necesario.

Francisco: Me gustaría profundizar un poco en el tema del sexo. Me ha sorprendido muchísimo el hecho de que el vasana del deseo sexual permanezca después de saber que no eres un individuo, y he sentido una aparente liberación al leerlo. Es algo opuesto a lo que he leído en miles de libros sobre espiritualidad. Entiendo entonces que el deseo sexual es intrínseco al organismo, como el deseo de comer. Personalmente, he estado muchos años tratando de deshacerrme del vasana del sexo, y todo ha sido inútil. Puede haber como mucho un período largo de tiempo sin que el vasana aparezca, pero más pronto o más tarde emerge con fuerza. Se puede decir que tengo un vasana de deshacerme del sexo, que me ha causado más conflictos que el sexo en sí.

Shams: Te recomiendo extender esa comprensión hacia el resto de tus creencias no analizadas. Creo que, al haberlo formulado con la precisión con que lo has hecho, será más fácil que eso suceda. El problema es la mente que intenta combatir lo que le parece negativo, la mente que niega y suprime. Es como si intentaras no pensar en un elefante rosa. Inténtalo ahora: intenta no pensar en un elefante rosa. Esa es la receta perfecta para establecer una dualidad y crear una tensión innecesaria en la mente, así como para obtener muchos pensamientos sobre elefantes rosas.

De la misma forma, el problema se intensifica porque una de las funciones naturales del cuerpo es pensar en “elefantes rosas”. El vasana del sexo puede ser un gran obstáculo para la práctica y, sin duda, es algo que nos interesa mirar con desapego, y eso es lo que hacemos. Hasta ahora, me ha parecido que el mayor conflicto que había en tu mente se relacionaba, primero, con la situación emocional que aludiste hace varios mails y, segundo, con el afán de la mente por suprimir al vasana, de hacerlo a un lado como si no existiera.

Dice el Gita: “así como el fuego a menudo se cubre con nubes de humo, así como un espejo puede quedar cubierto con el polvo o como un feto está escondido por el vientre, el conocimiento del Sí Mismo es ocultado por el deseo”. Aunque parece una simple enumeración de imágenes, en realidad, Krishna está exponiendo una psicología del deseo. El deseo es aquello que oculta el conocimiento. ¿Por qué? Porque ocasiona tensión y ansiedad en la mente (rajas), bajo la creencia de que el gozo está en los objetos. Según el fragmento, hay tres tipos de deseos: el deseo que es como humo, el que es como un espejo cubierto de polvo y el que es como un feto en la matriz. Quitar el humo del aire es muy sencillo, y representa al deseo que es eliminado con un simple pensamiento. Limpiar el polvo de un espejo tampoco es complicado pero resulta necesario seguir una serie de procedimientos, que equivalen a la “práctica repetida y a la objetividad” que recomienda el Gita. El tercer tipo de pensamiento, a diferencia de los anteriores, se encuentra profundamente arraigado en el individuo, y no puede ser eliminado con ninguna práctica en específico. Este tipo de deseo tiene que seguir su curso, al igual que un feto crece dentro de su madre y después está listo para nacer.

En cierta forma (pero no creo que por completo), el vasana del sexo se acerca a este tipo de deseo y es necesario permitir que continúe, aunque sin detener jamás la práctica repetida y la objetividad.

Francisco: Entiendo que para un jnani no es un vasana aprisionador. De hecho, si sabes que eres la Conciencia, nada puede limitarte.

Shams: No. Nada puede limitarte nunca, porque siempre eres la Conciencia. Saberlo no cambia nada. El jiva sigue siendo igual de limitado e irracional que siempre. Claro, ahora las cosas quizá se faciliten un poco, porque ya sabe que no es el jiva. Pero la carencia de límites no es para el jiva. Sus vasanas continúan, todos ellos motivador por la más oscura ignorancia.

Francisco: Pero, ¿qué significa llevar a cabo acciones para colmar ese deseo sexual, siempre que estén de acuerdo con el Dharma?

Shams: Significa vivir tu intimidad con responsabilidad. Significa no hacerle daño a tu pareja y no hacerte daño a ti. Significa tender hacia lo sattvico. Aunque el sexo es una actividad rajasica, se puede efectuar con sattva. En el mejor de los casos, significa aprender a hacer el amor con Dios.

Francisco: ¿Eso lo vuelve aprisionador?

Shams: Un vasana es aprisionador cuando no puedes no hacerlo. Las acciones dhármicas son, por lo general, llevadas a cabo por una mente clara y con capacidad de decisión, no tomada por vasanas aprisionadores.

Francisco: ¿Lo hace el jnani, con la misma naturalidad con la que busca saciar el hambre con comida?

Shams: Depende del jnani. Hay quienes siguen buscándolo de esa manera. Hay quienes viven en castidad porque definitivamente han dejado de buscar el placer en los objetos. Tambien hay jnanis en los cuales no se actualizó el Si Mismo, y el vasana del sexo nunca dejó de ser aprisionador, lo cual, al final les trajo karmas bastante molestos.

Francisco: ¿Por qué la “pureza” (como en el caso de James) significa no tener deseo sexual? ¿No es antinatural, no va contra la programación del organismo?

Shams: La pureza significa eso: claridad sobre lo que son las cosas. Cuando tengo claridad, sé, con toda seguridad, que yo soy lo que me satisface a mí. Aún así, el cuerpo sigue teniendo deseos. Sin embargo, la presión que ejercen sobre la mente es mínima, lo cual significa que la mente puede decidir si seguirlos o no. En muchas ocasiones, la mente prefiere no hacerlo, pues ve muy poco apetitoso un acto que necesariamente incluye tamas y rajas, mientras que el estado de pureza sattva es mucho más placentero. La mente no hace algo antinatural, sino que sigue su naturaleza que consiste en disfrutar el placer: sattva (que es la pureza en el cuerpo sutil) es pura dicha. Ahora, date cuenta qué “poco natural” es pensar en sexo o en cualquier otra cosa que se anhele. Es creer que el gozo está en el objeto. No. El gozo está en ti, tú eres el gozo.

Francisco: Te pregunto en el mail si buscar sexo es fruto de la ignorancia. ¿O la única ignorancia consiste en creer que eres ese que busca sexo?

Shams: Pensar en sexo es fruto de la ignorancia. Piensas en sexo porque crees que el gozo está en el objeto. La mente ha sentido gozo antes con esa experiencia y ha concluido que el gozo reside ahí. En realidad, el gozo venía por la desaparición, momentánea, del deseador al fundirse con el objeto de su deseo. Cuando el deseador desaparece, solo queda el cuerpo causal, donde el Ser se refleja como dicha. La dicha no vino del objeto ni del deseador. La dicha vino de ti, cuando la mente dejó de buscar.

Por lo tanto, es correcto no identificarte con el que busca sexo. Él puede seguir buscando lo que quiera y tú, pase lo que pase, nunca dejarás de ser la dicha misma. Eventualmente, el vasana se irá debilitando, porque no tendrá más sentido.

Francisco: No siento que el vasana sexual me limite ni me impida la indagación. El vasana que me ayudaste a aclarar hace unos meses ha desaparecido por el momento, no hay obsesión ni dolor, y desde entonces no he vuelto a sentir angustia ni confusión. Por esa razón me ha abandonado la idea de la terapia, aunque la tendré en cuenta por si volviera a aparecer o por si aparece cualquier otro vasana aprisionador ante una nueva situación que la vida presente.

La mente tiene la ilusión de estar en un cuerpo, que está en un mundo, donde hay otros cuerpos con otras mentes con las que se relaciona.

Shams: El cerebro está dentro del cuerpo físico; es parte del cuerpo físico. El cuerpo físico surge en el cuerpo sutil, al cual hemos llamado mente. Es incorrecto decir que la mente tiene la ilusión de estar en un cuerpo, porque, más que una ilusión como tal, es solo una historia, algo que le dijeron. La mente no tiene ilusión de otras mentes, no percibe otras mentes y tampoco se percibe dentro de un cuerpo. Revísalo ahora mismo, de manera directa: la mente es como un lienzo en blanco donde surgen objetos. La mente es todos esos objetos. Esa historia de estar en un cuerpo, en un mundo y con otras mentes es solo eso, una historia. No veo forma en que pueda sostenerse y en que pueda aparecer como una ilusión. No hay ilusión, solo percepciones mal analizadas.

Francisco: Pero para Mí todos los cuerpos y mentes con sus distintas ideas del mundo son lo mismo, son Yo. Por lo tanto, aunque las personas y el mundo aparentemente existen (dado que los experimenta la mente) son irreales porque dependen de Mí. Sin embargo, al ser libre de acción, yo no puedo decidir que existan o dejen de existir. No hay un tiempo en que Maya exista y otro en el que no exista. Tampoco es un atributo, ya que Yo soy todo. En consecuencia, lo único que se puede decir es que Maya nunca ha sucedido, aunque parezca que sí. ¿Es correcto?

Shams: Suena bien. Pero no entiendo a qué te refieres con: “sin embargo, al ser libre de acción, yo no puedo decidir que existan o dejen de existir”. Es cierto que la soga no puede tomar decisiones sobre la serpiente, porque es una soga, libre de serpiente. Sin embargo, la serpiente depende por completo de la soga. Aún más, la soga es lo único que, en realidad, es. La serpiente está ahí solo porque la mente se imaginó que era una serpiente, cuando no se trataba más que de una soga. La relación entre el Sí Mismo y samsara es la misma. El Sí Mismo no puede hacer nada esn samsara, porque no hay samsara. Sin embargo, samsara es total y absolutamente dependiente del Sí Mismo. En ese sentido, el Sí Mismo lo puede todo en samsara, aunque en realidad no había samsara sino puro Sí Mismo.

Francisco: La ignorancia de creer que hay “yo” y “otros” produce una tensión en la mente (¿rajas?) que la lleva a invertir parte de su energía en guardar las apariencias o complacer a los demás. Esta tensión es natural ya que es resultado de la programación del organismo, de su necesidad de sobrevivir y convivir socialmente en armonía para conseguirlo. ¿Es así? Es decir, ¿puede estar siempre la mente sattvica, aun en un entorno, por ejemplo, laboral? ¿Sería conveniente? Lo pregunto porque a veces la indagación parece imposible en determinados entornos. Sencillamente hay una especie de barrera que lo impide. Creo que lo mejor es aceptarlo y darme cuenta de que ya soy libre con o sin indagación, ¿no es así?

Shams: Sí, diversas causas generan esa tensión que identificas bien con rajas. A veces, es imposible de evitar. Sobre todo en entornos rajásicos. Aunque tenga una base sattvica, cuando la mente entra en contacto con mentes rajásicas se vuelve rajásica. Esto sucede sobre todo con rajas, porque es una energía proyectiva y apasionada, “un enemigo intratable”, dice Krishna. Sin embargo, ¿qué se puede hacer, a veces? Lo mejor para un indagador es controlar los gunas en la medida de lo posible. Esto implica buscar ambientes armónicos, así como alimentación y compañía propicias. Cuando el ambiente es muy adverso, la discriminación continúa con el hecho de darte cuenta de lo que está sucediendo y de recordar que tú no eres ninguno de los objetos que, momentáneamente, aparecen en ti.

Me agrada notar que tu conocimiento se hace más firme cada día. Te invito a abandonar la idea de que sucederá algo, si es que la tienes. Te invito a darte cuenta que nada tiene que suceder con Francisco. Ya sabes que no eres él. Tu reconocimiento de ese objeto como un simple objeto se hace cada vez más claro. Ahora, reconócete a ti como la Conciencia. La mente está acostumbrada a volver sobre ideas falsas. Aplica el Conocimiento, hasta que la mente lo tenga claro. Sé incansable en esto, hasta que su sed de saber quede saciada. Tú eres la Conciencia. Y nada más. No necesitas una experiencia para confírmártelo, porque tú eres todas las experiencias. Tampoco necesitas que el jiva sea un Buda. Aunque Vedanta te anima cariñosamente a que conviertas al jiva en Buda, lo hace porque sabe que esa es la naturaleza de la mente. Sin embargo, eso tampoco te importa a ti. Cuando la mente clara se vaya, tú seguirás aquí, como ahora mismo, imperturbable, todo abarcador y sin límites. Acéptalo. Ten confianza en el Conocimiento.