Preguntas sobre la indagación

Francisco: He meditado sobre lo que me dices y me he dado cuenta de que la indagación actúa sobre todo lo que sucede, incluida la mente en blanco. Me daba la sensación de que a veces trataba de reprimir la ausencia de pensamientos en la que a veces me sumerjo con el pensamiento de “Yo soy la consciencia”. Sin embargo, no es una represión sino una aclaración, es lo que tú dices de que la indagación aporta conocimiento al estado meditativo, le da una perspectiva. Pues realmente una mente en blanco no conduce a nada, es simplemente un estado de paz que viene y se va pero que no destruye la ignorancia por sí mismo.

Shams: Muy bien. Si hay ignorancia antes de la mente en blanco, la habrá después. La aclaración que hace la mente con el pensamiento “yo soy la Conciencia” tendría el objetivo de reconocer que cualquier objeto que surja es solo un objeto separado de ti, el observador. La indagación es la aplicación del conocimiento, mediante la discriminación entre el observador (tú) y lo observado (los objetos densos y sutiles), bajo la comprensión de que el observador no es lo observado, para romper la identificación del observador con los objetos. Indagación no es la repetición del pensamiento “Yo soy la conciencia”. Esa es una técnica que puede ayudar a entrenar a la mente y que forma parte de la indagación, pero no es eso en sí. Creo que lo tienes claro, pero vale la pena enfatizarlo.

Francisco: Me has hecho dar cuenta de que no hay una contradicción entre meditación y autoindagación, es un malentendido que tenía, el mismo malentendido que podría asociarse a la experiencia y al conocimiento. Aunque lo he leído en el libro de James Swartz, no acababa de entender que realmente la experiencia no se opone al conocimiento, sino que, si no me equivoco, éste ayuda a no perderse en ella, a darle una dirección, y a darse cuenta de que la experiencia es un objeto más y no un medio para alcanzar nada.

Shams: Tienes razón, no son opuestos. Más bien, suceden con distintos puntos de referencia. Una forma sencilla de explicar conocimiento y experiencia es la siguiente. Cinco estudiantes están resolviendo una operación matemática y cada una de ellos lo vive de manera distinta, quizá con alguna emoción de temor, gozo o aburrimiento, o con simples pensamientos relativos a la operación y la experiencia material del lugar y el tiempo en que se encuentran. Cada experimentador tiene una experiencia diferente. Incluso, un solo experimentador, a través del tiempo, tendrá una experiencia nunca igual. Así, podemos decir que la experiencia depende del sujeto. En cambio, el conocimiento siempre será el mismo. La operación matemática 2 + 2 nunca tendrá un resultado diferente de 4, independientemente de la religión, ideología política, preparación matemática o edad de cada uno de los cinco experimentadores. Por eso, decimos que el conocimiento depende del objeto. El conocimiento no puede ser negado, mientras que la experiencia depende por completo de lo que el sujeto interprete, sea cierto o no.

Si me lo permites, ahora me gustaría darte algo para pensar:

El pensamiento “2 + 2 = 4”, que indica al conocimiento, es otro objeto surgiendo en la mente. No es conocimiento en sí, sino una experiencia más. El conocimiento al que indica, ¿dónde está? ¿Lo puedes tocar? ¿Lo puedes ver? Sin embargo, lo sabes. Está esa seguridad, gracias a la experiencia, de que es conocimiento acorde al objeto. Como todo en el mundo, este conocimiento (aunque se puede decir que es dependiente del objeto, en sus propios términos) es relativo, porque depende de análisis y factores experienciales. Solo hay un conocimiento total, es decir, que depende de un objeto que no es relativo y experiencial. Es el conocimiento de ti, que, al depender de un objeto que no es ni relativo ni dependiente de nada más, es uno con su objeto (además de que es un objeto que no es un objeto en absoluto). Es decir, el conocimiento de la Conciencia es la Conciencia. ¿A qué quiero llegar con esto? A que tú, la Conciencia, ya sabes quién eres y siempre lo has sabido. De hecho, es lo único que sabes y de lo único que puedes estar seguro. Piénsalo. ¿Cómo sabes que existes? Lo sabes solo porque existes. Pero, por otro lado, ¿cómo sabes que un lápiz es color rojo? Lo sabes por deducción, porque ya habías experimentado el color rojo y lo relacionaste con el pensamiento “rojo”, y ahora surge eso como conocimiento comprobado. Pero, aún ahí, ¿cuál es el común denominador en todo ese proceso? Tú. Es decir, puedes llegar a experimentar y deducir que un lápiz es color rojo SOLO porque existes. Necesitas determinados factores para saber cualquier otra cosa, pero o necesitas que alguien llegue y te diga que existes, no necesitas el pensamiento de que existes. Simplemente existes. Si no existes, no hay color rojo ni conocimiento de eso. Ni ningún otro conocimiento. Pero no puedes existir sin saber que existes, sería absurdo. Tu misma existencia es el conocimiento de que existes. Tú eres autorrevelador. De hecho, eres lo único que es obvio, y lo único que puede saberse a ciencia cierta. Más allá, no hay nada más que deducciones y suposiciones, pero todas nacen en ti y en ti vuelven a disolverse. Ahora revisemos: ¿Tienes que estar despierto para existir? ¿Tienes que tener un cuerpo para existir? ¿Tienes que estar experimentando para existir? ¿Dónde se detiene tu existencia? Ahora mismo, ¿puedes percibir un límite en ti? ¿Hay alguna experiencia que te limite? ¿Hay algún final en ti ahora mismo o algún comienzo? ¿Te detiene el tiempo o el espacio te delimita?

Francisco: Antes se me hacía un poco extraño estar en meditación y decir constantemente “Yo soy el Sí Mismo”, pero me doy cuenta de que es necesario para mantener presente el conocimiento y no perderse en una experiencia que no conduce a nada.

Shams: No es necesario decir todo el tiempo “yo soy el Sí Mismo”. Quizá podrías intentar algunas veces solo indagar sobre el silencio, separando entre tú y lo que no eres tú, a medida que vayan surgiendo los objetos. Recuerda que el pensamiento “Yo soy el Sí Mismo” apunta hacia el Conocimiento y el conocimiento eres tú. La indagación hace surgir ese pensamiento cuando llega un objeto y comienzas a identificarte con él. Desidentifícate de la mente. También trae el conocimiento cuando llega un pensamiento opuesto. Porque el pensamiento opuesto siempre está funcionando en la mente. Es lo que sostiene a la mente en la ilusión. Este pensamiento debe ser descubierto y destruido por la aplicación de conocimiento. En tu caso, por ejemplo, aparece el pensamiento “el conocimiento me sirve para no perderme en la experiencia”. Pero, si eres lo único que hay, ¿en dónde te podrías perder? Nada te puede perder, nada te puede tocar. Eres inquebrantable. Y la mente depende por completo de ti. Tú estás siempre ahí. Cuando mantienes tu atención sobre el pensamiento “yo soy el Sí Mismo”, debes contemplar su significado. Entonces hay un cambio perceptible del punto de vista del ego al punto de vista de quien eres en realidad. Generalmente, está acompañado por una sensación de amplitud, paz y separación entre tú y la mente. Pero, si estuvieras con la sensación habitual de ego pequeño, de angustia y de preocupación mental, ¿sería diferente la realidad? Pensar que la experiencia te puede perder, es ya “perderse en la experiencia”. ¿Alguna experiencia, que no fuera el fin de la experiencia, podría alejar tu mente de su observador eterno? Cuando sea que desees algo o temas algo, quiere decir que estás pensando en ti mismo como alguien limitado. Revisa cada uno de tus pensamientos y ve cómo cada uno de ellos refleja la creencia de que eres limitado. La indagación es un proceso práctico y dinámico que necesita de unos cuantos conceptos y de una vigilancia sostenida para ir destruyendo, poco a poco, ese sentido de que limitación, que es solo un sueño.

Francisco: Me imagino que sólo con la iluminación se vuelve innecesaria la indagación y uno retiene el conocimiento de ser el Sí Mismo sin necesidad de verbalizarlo. ¿Es así?

Shams: Por lo mencionado arriba (tú eres obvio, tú siempre sabes quién eres, no puedes existir sin saberlo en automático), no hay conocimiento que retener. La que se va para siempre de la mente es la ignorancia sobre tu identidad y con ella el sentido de limitación en el individuo. La aplicación del Conocimiento me sirve para remover esa ignorancia. Después, ya no lo necesito, porque yo soy el Conocimiento. Cuando es necesario en el mundo, el pensamiento “yo soy la Conciencia” surge de manera espontánea en la mente del individuo, y por eso se suele decir que está iluminado o liberado. En los demás momentos, la mente cumple con sus funciones normales según su karma. No retiene ningún conocimiento en especial. Cuando la ignorancia se va, el conocimiento de mi identidad es automático y por eso la seguridad es total e incontrovertible. Por ejemplo, ¿tienes que repetir todo el tiempo tu nombre para saber que eres Francisco? ¿Tienes que indagar para reconocer que eres Francisco? No, porque la ignorancia sobre Francisco no está y tu conocimiento sobre Francisco es firme e inmediato. Lo mismo sucede cuando la ignorancia sobre tu verdadera identidad se ha esfumado.

Francisco: Otra pregunta: ¿no se puede convertir el pensamiento de “Yo soy el Sí mismo” en una especie de mantra”?

Shams: Al tenerlo en tu mente, ya es una especie de mantra, sin importar la lengua en que lo pronuncies o las veces que lo repitas. “Aham Brahmasmi” es el mantra sánscrito para esa oración. Es uno de los mantras más bellos que existen y no hay ningún daño en introducirlo así a la mente. Pero comprender su significado es lo que importa.

Francisco: ¿Debe repetirse aun en situaciones en las que puedas estar perdido en experiencias cotidianas y no seas capaz de comprender su significado real? Me imagino que no, ya que sin la comprensión las palabras están vacías, ¿no es así?

Shams: Así es, sin la comprensión las palabras están vacías. Pero recuerda que la indagación no solo es la repetición de palabras y se efectúa incluso cuando “estas perdido en experiencias cotidianas”. ¿Cómo? Dándote cuenta. Preguntando: ¿Quién podría estar perdido en experiencias cotidianas? Un individuo, quizás… pero, ¿eres un individuo? Y suponiendo que crees que eres un individuo, ¿puede el individuo perderse en experiencias? La indagación te recuerda que el individuo es una experiencia más. En este caso (y en todos los casos), comprender el significado de “Yo soy Sí Mismo”, implica también comprender mi relación con los objetos.