La importancia de karma yoga

Francisco: Sucede que la semana pasada parecía que la ignorancia apenas existía, me hallaba en un estado de inmensa claridad cuando de pronto, de un momento a otro, me sumergí en tamas.

Shams: Eso es en apariencia. En realidad, ¿quien estaba en claridad y quién se sumergió en tamas? Tú eres el espectador. Si puedes ver a Francisco llevando a cabo esa representación teatral, ¿en verdad te afecta?

Francisco: El desencadenante fue el ver una situación que despertó antiguos vasanas.

Shams: ¿Qué hacer? Karma yoga es la mejor opción, siempre. La creación de las situaciones y sus fructificaciones se debe solo a Dios. Francisco desempeña un papel muy pequeño en relación con todo lo que depende de Dios. Incluso, con un poco de lógica, nos podemos dar cuenta de que Francisco no es más que un detalle, un rasgo de la totalidad del universo y su libre albedrío no es más que un sueño. Imagino que ya has leído al respecto, pero aprovecho para compartirte un excelente compendio de Karma yoga en seis puntos, escrito por Isaiah Vishnudeva, maestro de ShiningWorld:

1. Desarrollar una actitud de gratitud, reconociendo que el mundo entero, así como el cuerpo y la mente a través de los cuales lo experimento, me han sido dados.

2. Comprender, por medio de una actitud de gratitud, que tienes la responsabilidad de retribuir por lo que has recibido.

3. Ofrecer todas y cada una de tus acciones al Ser en la forma del campo de acción (Dios, Ishvara).

4. Comprender que, aunque tienes un papel en la selección de tus acciones, Dios (Ishvara) es el que determina los resultados. Esto te muestra que la ansiedad en relación con los resultados de tus acciones es gratuita e innecesaria.

5. Aceptar con gratitud los resultados que Dios te entrega.

6. Repetir intencionalmente todo este proceso hasta que se convierta en tu segunda naturaleza. Al hacerlo, la mente se vuelve cualificada para la discriminación, lo cual lleva al conocimiento del Ser.

Francisco: Sé que eso es una excusa, como podría ser cualquier otra cosa, para que tamas reaparezca, ¿no es así? Es como si estuviera al acecho, buscando una grieta por la cual entrar.

Shams: El vasana se encuentra en el cuerpo causal, junto con otros miles de vasanas. Como el cuerpo denso y el cuerpo sutil, el cuerpo causal no está vivo, carece de conciencia, lo mismo que los tres gunas, que son solo la masa de la cual están hechos los tres cuerpos. No pueden “acechar”. Sé que lo dices metafóricamente, pero incluso (y sobre todo) en estos casos, lo mejor es emplear el término y la idea correctos, para decir que los gunas y los vasanas son solo objetos iluminados por ti, al igual que la idea de que eso te causa gozo o dolor.

Francisco: Después de tamas, cuando la angustia se diluye, me da la sensación de que aparece rajas que se manifiesta como la búsqueda de algún posible deseo o esperanza que me haga olvidar la angustia y darme una paz que sólo está en mí. Supone una pequeña elevación, y a partir de ahí poco a poco el conocimiento va entrando.

Shams: El conocimiento es simple: tú no eres eso. Estoy mirando un muro frente a mí (el muro es materia densa, tamas) pero no por eso creo que soy el muro y pierdo el conocimiento de quién soy yo. No necesito “elevarme” para verlo. Claro, con la mente es más difícil, pero es parte de la sadhana mantener la idea correcta en la mente.

Francisco: Sin embargo, tamas es una habitación demasiado oscura.

Shams: Cuando cierras los ojos, ¿percibes la oscuridad de tus párpados? Sí, claro, una oscuridad total. ¿Pero cómo es que puedes percibir esa gran oscuridad? En general, ponemos nuestra atención en la oscuridad de los ojos cerrados, pero también es claro que hay una fuente que está proyectando conciencia sobre esa oscuridad, solo así la oscuridad es percibida. Tú eres esa fuente que está fuera del tiempo y el espacio y que nunca se apaga. Tal vez hay (en apariencia) un objeto oscuro en ti, pero tú eres la luz que lo ilumina, más luminosa que mil soles.

Francisco: ¿Cómo aceptarlo cuando aparece? ¿Cómo entregárselo al Señor?

Shams: Si aparece, ya está entregado al Señor. Lo quieras o no, Dios lo inició y Dios entregó el resultado. Tú no tuviste nada que ver. Tus únicas dos opciones son: aceptarlo o no aceptarlo. Nada de complejidad hay en el asunto. Cuando no lo puedes aceptar, al menos puedes aceptar que no lo puedes aceptar, y ya es ganancia. Pero la salud mental (la cura de la neurosis y de todos los males del ego) consiste en aprender a decir “sí” y “gracias” a todas y cada una de las situaciones que el Señor nos presenta. Esas situaciones, desde luego, incluyen nuestras propias acciones motivadas por la ignorancia. Porque esa ignorancia, ¿es obra tuya? Es obra de Dios y solo a Él le pertenece.

Francisco: ¿Cómo darme cuenta de que ese dolor es una simple apariencia?

Shams: Bueno, por eso estás aquí. Para que el dolor deje de parecer real, es necesario que el que siente el dolor también sea descubierto como una ilusión. Es un proceso lento, pero de eso se trata Vedanta. Sin embargo, cuando los vasanas son aprisionadores, la mente no está lista para que Vedanta actúe. El primer paso son los yogas que ya estás practicando: bhakti y karma yoga.

Francisco: En esos momentos es tal la confusión que es difícil hacer cualquier cosa. Sé que he alimentado tamas en otras épocas de mi vida, y que estoy pagando las consecuencias. Es mi mal karma. Se supone que debo entregarlo, tanto el bueno como el malo, pero es difícil hacerlo cuando se abate sobre ti.

Shams: Tú eres libre de karma. Déjale el trabajo de “entregarlo” al hacedor; convierte, lentamente y con tranquilidad, al hacedor en un yogui. Por otro lado, a mí no me pareces nada confundido. Solo hay que mover un par de ideas. En realidad, tienes el temperamento de un sanyasi, por lo que la mente irá desarrollando desapego con facilidad. Sin embargo, el individuo no se vuelve un yogui de la noche a la mañana. Recuerda que lo que buscas afuera (amor, placer, seguridad) es solo un símbolo de ti mismo. Recuerda que lo que quieres evitar es la ausencia de ti mismo, lo cual es imposible. Trae esto a la mente y date permiso de experimentar todos los vasanas (sobre todo los más absurdos y dolorosos) con gratitud, mirándolos como un regalo de Dios.

Francisco: Dices que la mente, cuando se vuelve hacia un deseo, lo fortalece, pero a veces la mente parece moverse por sí misma, impulsada por los vasanas. ¿Cuál es la forma agotarlos?

Shams: Karma yoga. Parece fácil y es fácil, pero hay que volver y volver a la práctica..

Francisco: Me hago un lío entre karma yoga y la indagación, ya que no comprendo qué los diferencia exactamente. Con la indagación el deseo desaparece ya que me doy cuenta de que soy permanentemente satisfecho y que no necesito nada. Y se supone que el karma yoga es aplicar este mismo conocimiento cuando uno busca los resultados de una acción, entregando esos resultados a la voluntad de Ishvara por saber que no te van a hacer ni más ni menos feliz.

Shams: Bien dicho. En breve: karma yoga es para el hacedor y la indagación es para el conocedor. Cuando te identificas con el conocedor, el hacedor ya ha sido negado, por lo que karma yoga es sustituida por la indagación. El objeto de karma yoga no es otro que agotar los vasanas, para poder negar al hacedor e iniciar la indagación. La indagación no es más que la aplicación del medio de conocimiento, una vez que la mente esta lista.

Las escrituras prescriben dos tipos de práctica, según el estilo de vida, de los cuales también hay solo dos: el hombre de casa y el renunciante (sanniasin). El hombre de casa es una persona común y corriente que tiene una vida llena de los apegos normales: familia, dinero, sexo, etc. El renunciante, por otro lado, no tiene otro interés aparte del conocimiento porque, en general, carece de apegos. La práctica recomendada para el hombre de casa tiene como objetivo convertirlo en un renunciante. Esta práctica es karma yoga. Por otro lado, la práctica para el renunciante es jnana yoga, la indagación en sí. Como ya dije, asumimos que un renunciante ya no necesita de karma yoga, porque no hay karmas aprisionadores y su mente está encomendada solo a la indagación. Asumimos que un hombre de casa practica karma yoga para poner su mente lista para la indagación. El respaldo de karma yoga es, desde luego, el conocimiento, aplicado desde el punto de vista de la acción y sus resultados. Para la indagación, por el contrario, la acción ya no es un problema e incluso karma yoga deja de tener sentido. Lo único que importa en este caso es la eliminación de la ignorancia por medio de la aplicación del medio de conocimiento. Cuando el indagador afincado en la indagación se enfrenta con un vasana es fácil descartarlo como un objeto más del campo. Cuando el buscador aún tiene un conjunto de vasanas ejerciendo cierta presión y se sigue viendo a sí mismo como el hacedor, karma yoga es la respuesta.

¿La indagación y karma yoga pueden coincidir en una misma sadhana (práctica)? Sí, puesto que el papel del hacedor nunca muere por completo. Por eso, cuando, por cualquier causa, la idea del hacedor comienza a reforzarse y se apega a los resultados, karma yoga es una buena opción. Cuando la mente está tranquila, la indagación puede venir por sí sola y servir también de gran ayuda para descartar muchos vasanas al reconocerlos como objetos surgiendo en ti. De forma natural, karma yoga florecerá como indagación.

Como te he dicho, tú tienes temperamento de sannyasin, por lo cual solo hace falta poner en orden las ideas y seguir aplicando karma yoga para que la indagación funcione. Todo esto podría interpretarse como la necesidad de hacer y hacer y hacer más, hasta completar un buen trabajo. Y no es así. Solo hay que comprender y vigilar. Tranquilamente.

Francisco: Sin embargo, todo esto es imposible cuando estoy abrumado por tamas. Me pregunto si el trabajo consiste en reforzar sin tregua la indagación cuando la mente está en sattva para cuando tamas aparezca ser capaz de practicar sobre ella la indagación.

Shams: La indagación no se refuerza. Solo sucede. Pero cuando el hacedor intenta hacerse cargo de la indagación, el conocimiento se confunde con la búsqueda de resultados. Eso es absurdo, como el indagador bien puede advertirlo con facilidad. Aquí no hay una batalla sucediendo. Uno practica la indagación porque esa es la naturaleza de la mente, porque hay un intenso deseo de moksha. No lo hace para salvarse del asalto de tamas. Las situaciones dolorosas y confusas son Dios y rechazarlas no es la mejor opción. Quien siente aversión es el ego, no tú. Para ti, si viene sattva está bien y también está bien si vienen rajas y tamas. Lo contrario es como si creyeras que la proyección de imágenes poco placenteras sobre una pantalla de cine pudiera provocarle un daño a la pantalla. Pero no es así, ¿cierto?

Por otro lado, tienes la gran suerte de que tamas/rajas hubiera llegado a saludarte, porque de lo contrario hubieras seguido apegándote a sattva. Propicia sattva, porque solo entonces la indagación es posible, pero dale la bienvenida a todos los regalos de Dios. Tú no eres sattva. Paradójicamente, la llegada de la oscuridad te permite descubrir que tú eres libre de la claridad y la luz de la mente tranquila: tú eres la luz que ilumina esa luz y esa oscuridad.

Francisco: También me gustaría saber si el hecho de rechazar los vasanas forma parte de tamas.

Shams: No, más bien forma parte de la ignorancia. Alguien con conocimiento puede tener altas cantidades de rajas/tamas en su sistema y no preocuparse en absoluto. Lo que Francisco está haciendo es sostener una idea (la idea de que puede ser afectado por los sucesos) y seguir reforzándola, por medio de algo parecido a la fe. No hay nada que demuestre que las cosas y las situaciones pueden siquiera tocarte, pero te lo han dicho una y otra vez, y tú tienes fe en eso.

Francisco: Sucede que tengo una imagen de mí mismo elevada y me molesta que aparezca cualquier cosa que me vuelva vulnerable. Esta imagen se debe al orgullo y a la ignorancia, que es tamas.

Shams: Pienso que, más que tamas, lo tuyo es rajas. Tamas no se molestaría en angustiarse ni en apasionarse por nada. Su movimiento, sí, es la negación, mientras que el de rajas es el de proyección. Sin embargo, el rechazo tan activo de los vasanas tiene que ver con rajas. En todo caso, lo que en realidad importa de la enseñanza de los gunas es la afirmación de que el universo entero es este sistema de tres cualidades en constante cambio. Comenzar a identificarse con la infinita dicha y claridad de sattva, queriendo negar la oscuridad y la pasión activa también sería un error. Aquí no buscamos escapar de ningún guna ni de ninguna situación poco placentera. Ese el ego, el individuo, pero tú no eres eso. El ego también es el que sostiene y defiende una imagen elevada de sí, un mecanismo típico de defensa formado durante la niñez. Eso es narcisismo, te lo puedo confirmar yo que lo veo surgir en mi mente muy a menudo. ¿Y qué? Eso es problema del individuo, no tuyo. Claro, la mente madura aprende a observarse y a detener reacciones poco inteligentes, pero, cuando surgen reacciones poco placenteras, sabe mirarlas con humor y amor, para aceptarlas por completo y resolverlas después con apego al Dharma.

Francisco: Es como si el demonio hubiera visto que he descubierto algo muy valioso y quisiera tentarme y confundirme como nunca lo había hecho, pues mi vida hasta el momento ha sido bastante plácida.

Shams: “Levántate y pelea”, dice Krishna. Los obstáculos son solo tan grandes como tu rechazo hacia ellos, Arjuna. Aquí no imaginamos que exista un solo enemigo que no sea Dios encubierto. El resto se lo podemos dejar a nuestros queridos místicos occidentales, que gustaban de enfrascarse en guerras internas y viajes iniciáticos. Vedanta sabe que eso es solo la mente. Cuando llegas a Vedanta, el drama está resuelto. Si no está tan resuelto, Vedanta muestra los yogas que ya hemos mencionado. La respuesta sigue siendo karma yoga, incluso para ti que posees una mente desapegada y centrada, solo con un par de ideas a las cuales les entregas una fe desproporcionada. El demonio es Krishna, el Buda es Krishna y ambos son solo un objeto sucediendo en ti, Krishna. En cuanto a Francisco, debería alegrarle que el Señór le entregue este tipo de regalos.