Lección 11 – La visión de la no dualidad. Yoga del conocimiento

Conocimiento relativo

Antes de que expliquemos el yoga del conocimiento necesitamos mencionar que este capítulo clarificará algunos términos sánscritos muy importantes. Incluyo el sánscrito, entre otras cosas, para que no se piense que estas son “mis” enseñanzas.

¿Qué es el conocimiento? El conocimiento es “lo que no puede ser negado”. ¿Qué significa esto? Esto quiere decir que el conocimiento es algo que es siempre verdad. El tiempo, el lugar y la circunstancia no alteran el conocimiento. Por ejemplo, en términos de nuestro mundo físico (el planeta tierra) la ley de gravedad es una constante, pues aplica en todas partes. Sin embargo, no es conocimiento porque no hay gravedad fuera del espacio. Es “negado” cuando incluimos el espacio exterior. Se trata, pues, de conocimiento “relativo”, lo que quiere decir que es relativo a su contexto.

Llamamos conocimiento a la estructura de la realidad aparente porque es casi tan estable como el conocimiento del sí mismo. Este conocimiento es a Maya lo que la gravedad es a la Tierra. Consiste en veinticuatro principios constantes que operan en la realidad aparente (tattvas): los cinco elementos, los cinco sistemas psicológicos, los cinco sentidos, los cinco órganos de la acción, la mente, el intelecto, el ego y el cuerpo causal, a veces llamado chitta. Siempre que Maya es manifiesto, estos principios están presentes y pueden ser considerados como conocimiento. Cuando hablamos acerca de conocimiento no solamente nos referimos a conocimiento del ser, conocimiento de la naturaleza de la conciencia, nos referimos también a la comprensión de estos factores y cómo es que se relacionan entre ellos. Este es el conocimiento que niega la ignorancia. Te has librado de la realidad aparente, cuando comprendes cómo es que funciona. Tal conocimiento equivale al conocimiento de la conciencia pura, porque también niega la realidad aparente. No te niega a ti mismo. Te revela a ti mismo. Aún así, el conocimiento de los principios relativos es conocimiento porque solo es útil en relación con la creación. Sin embargo, es casi tan práctico como el conocimiento del ser, porque es eterno si se lo ve en referencia con la vida del jiva.

E grado más bajo de conocimiento relativo es la información, porque se trata de conocimiento muy poco duradero y no es útil para los indagadores. Sí, es conocimiento de que son las cuatro y veinte de la tarde, pero cuando son las cuatro y media este conocimiento deja de ser válido.

 

Conocimiento absoluto

El conocimiento del ser es conocimiento “absoluto”. No puede ser negado. Esto quiere decir que no hay tiempo y lugar donde el ser no esté presente y no sea eterno. Por tanto, es imposible negar el conocimiento del ser. El conocimiento del ser es obviamente conocimiento impersonal, porque está más allá de la persona que viene y va, es nacida y muere. ¿Qué es conocimiento del ser? Es conocimiento de ti. Es imposible encontrar tiempo o lugar en el que no existas. No puedes negarte a ti mismo.

Vedanta (jnana yoga) consiste en el conocimiento relativo y en el absoluto. Es tanto el conocimiento que necesitas para prepararte para la iluminación como el conocimiento mismo que te libera. Advierte qué tan cuidadosamente la enseñanza ha desplegado el conocimiento preparatorio: las motivaciones, la naturaleza la iluminación, la necesidad de un medio de conocimiento, la naturaleza de los medios y las cualificaciones requeridos, la importancia de una enseñanza comprobada y de un maestro apropiado, la naturaleza del ser puro y la naturaleza del ser como Isvara, el Creador y dador de los resultados de la acción y finalmente karma/dharma yoga y la naturaleza de las fuerzas que operan en la psique humana. No somos unos porristas que intentan motivarte, mientras te piden cantar: “¡Quiero la iluminación y la quiero ya! ¡Hurra, hurra! ¡Preparáte para saltar al mundo de la iluminación y borrar al miserable ego de manera instantánea!” Al contrario, lo que esperamos es que aprecies el valor del conocimiento y te sientas inspirado a seguirlo sin importar lo que suceda.

Hay dos tipos de conocimiento del ser: directo e indirecto. El conocimiento indirecto es “el ser existe”. Esta declaración implica que no se trata de mí. Quiere decir que el ser es un objeto que es conocido por mí. La mayoría de los maestros dicen (desde la ignorancia) que están experimentando al ser, como si el resto de los demás no lo estuviera haciendo en todo momento, y también dicen que esa experiencia es la iluminación. Esto quiere decir que su conocimiento es indirecto porque separa al experimentador de lo experimentado, lo cual es pura dualidad. El conocimiento indirecto del ser es mejor que ningún conocimiento pero no soluciona el problema de la dualidad. La dualidad produce sufrimiento porque causa deseo y acción y me orienta hacia los resultados, aunque uno no necesita resultados para ser feliz. El conocimiento indirecto provoca búsqueda.

El conocimiento directo (yo soy el ser) resuelve el problema si es asimilado de forma apropiada, porque destruye el deseo, me libera de la necesidad de actuar y detiene la búsqueda.

 

La búsqueda se detiene cuando el conocimiento es firme

Todo el sentido de la búsqueda es detener la búsqueda. Pero resulta más fácil decirlo que hacerlo, porque la búsqueda tiene su propia belleza y romance. Se convierte en un vasana. Sin embargo, después de un tiempo pierde su encanto y produce agotamiento. Uno termina deseando que la voz necesitada y exigente que ruega por la iluminación se calle al fin. Lo que uno desea es solo despertar, besar a su pareja, tomarse un café, servirse el desayuno, leer el diario y ser feliz sin ningún motivo.

La búsqueda se acaba cuando el conocimiento es firme. Los vedantines no buscan. Nosotros sabemos que somos la conciencia. Cuanto más buscas más confundido estás, y menos confiado te sientes. Si hay un problema ese solo se debe a la falta de confianza en el conocimiento. Si carezco de confianza, la solución está en rendirse ante el conocimiento y aplicarlo hasta que tengas completa confianza en él. Todas las acciones, incluyendo la aplicación del conocimiento, producen resultados. El resultado de cualquier acción mundana posee siempre un límite, pero el resultado de la aplicación del conocimiento del ser es la liberación de las limitaciones. El resultado es simple: yo sé que no necesita nada para ser feliz. Estoy bien, sin importar lo que suceda.

 

Indagación en el ser

Vedanta es conocido como indagación del ser (atma vichara). Atma quiere decir “ser” y vichara se traduce como indagación. La indagación quiere decir investigar o preguntar. La noción popular, hecha famosa por el reciente redescubrimiento de las enseñanzas de Ramana Maharishi consiste en preguntar “¿Quién soy?” Puesto que Vedanta establece con claridad desde el principio que tú eres el ser, la indagación en realidad no está hecha para responder esa pregunta. ¿Cuál es entonces la pregunta indicada? La pregunta es: “¿Cómo es que la identidad que tengo ahora mismo concuerda con mi identidad como conciencia?” Puedes determinar la naturaleza de tu identidad actual preguntándote a ti mismo si crees que los miedos y los deseos que motivan tus acciones son reales. Si crees que alcanzar lo que deseas y evitar lo que no deseas te volverá pleno y completo, entonces tienes una idea errónea sobre tu verdadera identidad. Si sabes que tu idea sobre el ser es equivocada y en verdad quieres liberarte de tus miedos y deseos, entonces el conocimiento del ser es para ti. Entonces: ¿qué es la indagación en el ser? Es la aplicación constante del conocimiento del ser (jnana abyasa) en el cuerpo sutil por medio de la discriminación entre el ser y los objetos que aparecen en este. Karma yoga lleva tiempo pero la aplicación del conocimiento del ser es la vía rápida, pues mata los vasanas en el acto.

Vedanta es el yoga del conocimiento del ser (jnana yoga). Es un yoga extraño como lo son los yogas. Uno de nuestros sabios lo llama con humor y de manera provocativa “el yoga del no contacto”, un oxímoron porque yoga significa contacto. El yoga del conocimiento es único entre los yogas porque no le habla a la parte de ti que piensa que está fuera de contacto. Se dirige a ti como a objeto del yoga, la conciencia. En otras palabras, ningún contacto es necesario porque no estás separado de ti mismo. Si no puedes entender tu ausencia de separación con respecto a lo que experimentas, es por falta de preparación, no porque en verdad estés separado. Tenemos plena confianza en ti porque eres la luz de la conciencia.

 

Lo real y lo aparentemente real

Hay una bella y muy importante afirmación que es, de hecho, la esencia de Vedanta, atribuida a Shankaracharya, una de las grandes luminarias de la sampradaya (linaje) de Vedanta: “Brahma satyam, jagan mithya. Jivo brahmaiva naparah”. Es la esencia de jnana yoga. Y no es mi intención asustarte con estos términos en sánscrito. Aunque amo el sánscrito, el tomarlo como si fuera un lenguaje místico y espacial crea mucha confusión para los buscadores. Así que podemos traducirlo para comprender su sentido.

La palabra “Brahman” es particularmente peligrosa para los occidentales. Es similar a la palabra “Dios” en nuestra lengua, la cual se ha usado por tanto tiempo en contextos tan múltiples por personas que no entendían de lo que se trataba, que se ha vuelto un concepto especialmente impráctico. Así que me he tomado la libertad de ignorarlo. Para alguien que se ha entrenado en Vedanta tradicional está bien, mientras que para otros no lo está.

Brahman tiene muchos significados, la mayoría de los cuales sugieren grandeza y expansión. A lo largo de los años un lenguaje de exageración casi pornográfica ha evolucionado a partir de las fantasías de místicos orientados solo por la experiencia, lo cual ha oscureció el significado simple de palabras como esta. Brahman no se refiere a un increíble, sorprendente y maravilloso estado de conciencia que algún día uno experimentará de manera “total”. No es un lugar de “no retorno” al cual pueda uno llegar. No es un “estado” trascendente de la conciencia. No hay nada místico, impracticable ni complicado al respecto. La razón por la que no puede ser experimentado como un objeto, es porque se trata de ti, simple y ordinaria conciencia. No puedes describirlo porque no puedes describirte a ti. Uno es caoaz de decir todo tipo de cosas acerca de lo que le sucede o le ha sucedido a su cuerpo o a su mente porque las palabras son bastante buenas cuando se refieren a objetos. Sin embargo, no hay palabra para describirte a ti, porque no eres un objeto. Aun así, no quiere decir que sea imposible conocerte.

 

Ilimitado no quiere decir grande

Hay muchas palabras que significan conciencia o ser (chit y chaitanya, por ejemplo) y Brahman es quizá la más. Brahman añade un aparente atributo (aunque la conciencia es libre de atributos) en el sentido de que quiere decir que la conciencia no tiene límites. No hace mucho sentido decir únicamente “conciencia” porque no hay manera de evaluar lo que esto significa. Si le décimos al ser “tú eres conciencia”, cuando este cree ser un individuo, creerá que la afirmación significa que la conciencia es limitada, debido a que esa es su experiencia. Así que el ser necesita saber que es ilimitado antes de poder investigar si esto es verdad. Ilimitado no quiere decir grande; quiere decir que la conciencia no es modificada (no es limitada) por las experiencias que aparecen en ella. Las implicaciones de esta afirmación son inmensas, porque el sufrimiento no es otra cosa que modificaciones de la experiencia.

 

Es conciencia ordinaria

También es necesaria otra pieza de conocimiento del ser extremadamente valiosa o, de lo contrario, el ser continuará (en apariencia) sufriendo. La otra palabra que se requiere escuchar, y escucharla muy bien, es: ordinaria. Esta parte del conocimiento es todavía más difícil de asimilar, porque deja sin viento a las velas del ego. Debido a que solo hay una conciencia, no podemos decir que sea extraordinaria. En esto consiste la no dualidad. Quizá mi afirmación de que, en general, la búsqueda de conocimiento del ser se ha plagado de un lenguaje exagerado y casi pornográfico resulte algo dramática, pero refleja algo de verdad. El lenguaje de la experiencia evoluciona porque la mayor parte de la literatura espiritual proviene de egos de individuos que han tenido extraordinarias epifanías y se dirige a egos hambrientos de sensaciones, quienes buscan experiencias excepcionales. Por lo tanto, asumen que la realidad es una dualidad. Desde el nivel de la dualidad, la realidad puede ser sumamente aburrida, pues se caracteriza por interminables y repetitivos ciclos de pensamiento, emoción y acción. Experimentar un monótono aluvión de sensaciones triviales es agotador. En consecuencia, el ego anhela un cambio excitante, sin tomar en cuenta que lo que produce el aburrimiento en la vida es la poca imaginación y la falta de valor para enfrentarse a uno. Entonces, se imagina que la conciencia es una experiencia extraordinaria (una dicha interminable, un orgasmo cósmico, etc.) y desea eso. Cuando alguien, durante un momento sattvico, experimenta un alivio temporal de samsara, la experiencia es tan liberadora que el experimentador se emociona, pierde su discriminación y describe su experiencia en términos radiantes. De esta manera es como ha evolucionado un vasto cuerpo de desinformación sobre la naturaleza de la conciencia, el cual confunde a los buscadores y los hace buscar experiencia en lugar de comprensión.

Cuando el ser contempla estas dos palabras (hay muchas más que se mostrarán a medida que avanzamos) y se mira a sí mismo con atención y cuidado, se libera de su sentido de limitación y de singularidad. En cierto modo, uno puede decir que el ser es único porque lo único que hay es conciencia. Pero esto en realidad no lo hace único porque se requeriría de algo, otra cosa, que no fuera el ser, para que entonces el ser fuera único.

¿Qué significa “sin límites”? ¿Significa que cuando sepas quién eres podrás saltar altos rascacielos de un solo salto, como Superman, aparecer en dos sitios al mismo tiempo, como Sai Baba, o curar el cáncer con un gesto de tu milagrosa mano? No. Solo significa que la experiencia no se te adhiere.

Por supuesto, este hecho es difícil de aceptar si piensas que eres el cuerpo sutil, porque la experiencia produce vasanas. A medida que creces, “tú” te enriqueces con experiencias y de alguna manera crees que todas se añaden a “ti”. He tenido muchas, interesantes y variadas experiencias, pero no puedo encontrar una sola experiencia que esté aquí ahora. Yo soy exactamente la misma conciencia que el día en el que (aparentemente) nací. ¿Dónde están todas esas personas, lugares y eventos que experimenté? ¿Dónde están los millones de sentimientos y pensamientos que he experimentado? No puedo encontrarlos. Existen como palabras en “mi” autobiografía, de una vida que yo no creé, cocinada por Isvara, a la cual yo solo he visto desplegarse. Lo que sucedió no está aquí. Pero yo soy. Soy como el cielo por el cual las nubes atravoesan. No estoy contaminado por lo que me sucede. Soy puro, un experimentador ordinario sin experiencia.

La definición, hasta ahora, dice que la conciencia ordinaria es ilimitada. Pero necesitamos otra palabra para hacer más claro al ser. La siguiente palabra, “satyam”, significa verdad. La verdad es lo que siempre funciona. Normalmente pensamos en la verdad como una afirmación que corresponde a un objeto particular que aparece en la conciencia. Pero como los objetos cambian, ese tipo de verdad no es buena en todo momento y lugar. Una vez, cuando estaba exponiendo esta enseñanza, alguien me dijo que “LA verdad” estaba bien, pero “Mi verdad” era mejor. Hay una cierta verdad en la forma en que un individuo limitado ve la realidad conforme negocia su camino a través de samsara, pero no es buena en todos los lugares y momentos. Existen innumerables experiencias en la vida que no se resuelven con base en el conocimiento que has acumulado a través de tus propias experiencias. Hay tantas “mis verdades” como individuos y, cuando la vida te enfrenta con la verdad de otra persona, particularmente con la de alguien que necesitas por alguna razón, y su verdad contradice tu verdad, las respectivas verdades son, a menudo, un problema. O bien, cuando te enfrentas a la verdad de Isvara, el Creador, tu “verdad” suele ser inviable por completo.

Los objetos en este mundo a veces son buenos y otras no, pero la verdad siempre es buena. Puedes contar con eso porque es tú. Tú (el verdadero tú) siempre es amado por ti. Sabemos que eres el bien supremo porque todo lo que haces, piensas y sientes es por tu propio bien. Algunos dicen que no se aman a sí mismos o que aman más a los demás, pero solo es cierto porque les agrada pensar de esta manera. Tales declaraciones serían impresionantes solo si “los otros” en realidad existieran aparte de la creencia de que hay otros. La verdad eres tú. Tú eres todo lo que hay. Solo puedes contar contigo mismo.

Satyam” también significa real o realidad. Es necesario decirte esto para poder negar la experiencia. Todo lo que cambia no es real. Esta es una aseveración desafiante porque quiere decir que toda las experiencias que valoro y persigo no equivalen a otra cosa que experiencias ilusorias.

Uno no necesita todas estas palabras a menos que las necesite. Practicar jnana yoga es contemplar de forma continua y profunda las enseñanzas, con una discriminación de lo real y lo aparente durante cada momento. Entender el significado de una enseñanza es tan benéfico como entender el significado de todas ellas. En Vedanta compartimos muchas enseñanzas y desplegamos el significado de cada una porque la ignorancia adopta muchas formas y es también muy inteligente. Yo la llamo el monstruo del “sí, pero...” Es como un gato de nueve vidas. Se niega a morir. Así que uno necesita estar bien armado para triunfar en esta batalla en contra la ignorancia.

Otro indicador importante es la palabra “purna”. Purna quiere decir pleno, completo.  Se refiere a que tú eres completo. ¿Por qué empleamos esta palabra? Porque así no es como nos sentimos. Nos sentimos incompletos dado que somos ignorantes de la verdad.

El mundo espiritual está particularmente obsesionado con la idea del vacío, que se ha legitimado y popularizado por siglos en el pensamiento budista. La creencia se basa en un tipo particular de experiencia espiritual que revela la insustancialidad de los objetos. El darse cuenta de que los objetos son vacíos puede propiciar en el ego un abatimiento de proporciones cósmicas. Si te encuentras desilusionado y decepcionado porque la vida no complace tus expectativas, Vedanta revela el hecho de que aquel que cree ver vacío es de hecho la completud en sí misma. La sensación de ser incompleto y vacío (que es solo una sensación y no la verdad) mueve a nuestro karma. Si puedo ver que no soy vacío y que los objetos de hecho lo que hacen es reflejar la plenitud de mi verdadera naturaleza, puedo restringir mi loca búsqueda de objetos, disminuir la velocidad y disfrutar de mí mismo. Este hecho obviamente inspiró la famosa declaración bíblica: “mi copa está rebosando”.

Purna también se refiere a un todo sin partes. Eres una plenitud que no se compone de partes. La mayoría de nosotros creemos que somos un conjunto de partes: cuerpo, mente, sentidos, mente, inconsciente, sí mismo, etc. Y, junto con nuestro conocimiento de la impermanencia del mundo de los objetos, somos propensos a imaginar que siempre nos estamos deshaciendo. “Tengo que rehacerme”, pensamos. En realidad, no tienes que “arreglar” nada, más que tu forma de pensar. Solo necesitas mirar y ver que ya eres un todo sin partes.

Otra palabra a comprender es “kaivalya”. Significa perfecto. Debido a que el mundo de los objetos nunca está perfectamente en línea con lo que queremos, siempre intentamos perfeccionarlo. Debido a que nos sentimos defectuosos y culpables, siempre intentamos perfeccionarnos a nosotros mismos. Es un esfuerzo vano porque la realidad es perfecta en todos los sentidos. Incluso lo que parece ser imperfecto (samsara en cambio perpetuo) en realidad es perfecto, no solo porque es el yo perfecto sino porque nos lleva al descubrimiento de nuestra perfección innata.

La objeción obvia ante la idea de que el mundo es perfecto es la presencia del mal. Pero el mal no pertenece a la creación. La creación es perfecta en todos los sentidos. La ignorancia de la perfección del yo y de la perfección de la creación produce maldad. La objeción obvia ante la idea de que soy perfecto se debe a la misma ignorancia.

Otra palabra importante es “viragya”, indiferente. Es importante saber que la preocupación deja de ser una opción cuando nuestro conocimiento sobre quiénes somos es firme e inmediato. La vida en samsara no es más que una procesión interminable de pequeñas preocupaciones, a lo cual el conocimiento del ser pone fin.

Aunque hay muchas otras, estas palabras son suficientes, por el momento, para referirnos a Brahma satyam. Brahma satyam cubre el tema de la primera mitad de nuestra experiencia. Se refiere al ser. Yo soy real. Yo soy completa y plena conciencia no dual, libre de acción, ordinaria e indiferente. Yo soy el testigo.

La segunda parte de la declaración, jagan mithya, cubre la otra mitad de nuestra experiencia: los objetos que aparecen en mí, los objetos que se me presentan, lo que veo, conozco y experimento. “Jagan” significa “lo que cambia”. Me gusta pensar que es la raíz de la palabra inglesa “juggler” (“malabarista”), por los objetos en movimiento continuo (quizá lo es; muchas palabras indoeuropeas tienen raíces sánscritas). Si alguien duda que la experiencia cambia, se debe a que (¿cómo puedo decir esto con sensibilidad?) tiene algún daño en el intelecto.

La segunda palabra, sin embargo, es un poco más difícil. “Mithya” significa “aparente”. Los objetos que se me presentan son aparentemente reales. Recuerda que nuestra definición de objeto es: cualquier cosa que no sea el sujeto, la conciencia. Esto quiere decir que los objetos parecen ser reales. La palabra “mithya” separa espiritualmente a los niños de los adultos. Neoadvaita se encuentra ubicado con firmeza en el mundo de los niños porque descarta por completo al mundo, mientras, curiosamente, dirige sus “enseñanzas” incompletas a “personas” inexistentes que están en un “mundo” inexistente. Sin embargo, lo cierto es que los objetos que aparecen en ti sí existen.

 

Existen pero no son reales

La impermanencia de los objetos es solo un problema si crees que necesitas un objeto para tu felicidad y esperas que esa felicidad dure. ¿Por qué? Porque sucede tristemente (o quizá no es tan triste si la ausencia de algo que detestas te hace feliz) que ninguna experiencia de un objeto dura. La bella creación existe por mucho tiempo, así que podemos decir que es ralativamente real en referencia con las vidas de los jiva individuales, pero no es absolutamente real, porque también se termina. En todo caso, la creación no es un problema. Los objetos creados por la ignorancia son un problema. Estos objetos son tus vasanas. Resulta fácil comprender que no son reales porque cambian de un momento a otro. Los objetos, ya sean densos o sutiles, carecen de valor intrínseco. El valor es añadido por tus vasanas, que se manifiestan como tus preferencia y aversiones.

Aquellos que sostienen que el mundo no existe hacen mofa de la misma idea de la iluminación y nos dejan sin ningún elemento con el cual trabajar; tales “enseñanzas” solo atraen a la mente por un momento y crean el deseo de experimentar algo que en apariencia no se ha experimentado. Carecen de sentido porque uno no puede experimentar algo que no existe. Por otro lado, la definición de Vedanta sobre la existencia nos da algo con lo cual trabajar.

La conciencia es existencia. Vedanta se toma en serio al experimentador y a lo que este experimenta. Puede resultar un poco engañoso porque dice que el experimentador de hecho “no experimenta” o, mejor dicho, que es un testigo que no experimenta y que los objetos experimentados (incluido el testigo experimentador, la conciencia reflejada) son reales en apariencia. Esto es conocimiento muy útil y sutil, cuya asimilación suele tomar mucho tiempo.

Por ejemplo, si uno desea tener una relación debe entender que esta no es real. Saber que la vida no es real la vuelve muy interesante. Permite disfrutar sin la expectativa de que me haga sentir pleno. Si vas a ver una película en el cine y te identificas con el héroe que gana un millón y se casa con la chica, te puedes sentir muy feliz... en el cine. Pero cuando el espectáculo se acaba, no esperas ser un millonario enamorado al llegar a casa. Si deseo un objeto, puedo perseguirlo felizmente... o puedo no hacerlo en absoluto. Solo busco a los objetos porque creo que son reales. Conocer el significado de “aparente” clarifica mi relación con ellos. Es también un conocimiento muy útil porque, si sabes que la persona que piensas ser no es una persona “real”, puedes dejar de tomarla tan en serio.

Vedanta ofrece muchas metáforas de la relación entre el ser y los objetos. Por ejemplo, el barro y el jarrón tiene una relación peculiar. Aun cuando ambos son barro, no son lo mismo. La no dualidad no significa equivalencia, no significan igualdad entre tú (la conciencia) y los objetos que aparecen en ti (el mundo de la experiencia).

Hay más con respecto a la no dualidad que lo que se advierte a primera vista. Si todo es uno y tú eres ignorante, entonces yo también soy ignorante. Pero no es así como sucede. Así que necesitamos comprender la palabra “aparente”. Si ves a la realidad desde la perspectiva del jarrón, tú eres uno con el barro, sin duda. Pero si cambias la perspectiva y miras a la realidad desde el punto de vista del barro, tú no eres uno con el jarrón. Hay más con respecto a ti que con respecto al jarrón. El jarrón depende de ti, que eres el barro, pero tú no dependes del jarrón. Eres libre del jarrón. Maya puede producir un plato o una taza de ti, pero es una producción que no implica ninguna pérdida o ganancia para ti. Tu naturaleza de barro jamás cambia, mientras que la naturaleza del objeto que depende de ti está sujeta al cambio. La persona aparente que tomas como si fuera una persona real depende de ti, la conciencia, pero tú no dependes de esa persona. Cuando tú iluminas el sueño profundo, por ejemplo, esa persona no puede ser encontrada.

Una vez que la naturaleza de los objetos es conocida, resulta muy importante entender que nada puede hacerse con respecto a la relación entre el sujeto y los objetos que aparecen en él. Tal es la lógica inalterable de la existencia. Esta es la razón por la que la iluminación es solo conocimiento. La liberación está en el conocimiento, no en una experiencia particular, porque te libera de la dependencia de experiencia para tu felicidad. Muchos creen que moksha es liberación para el individuo aparente, pero es liberación del individuo aparente. El individuo aparente nunca es libre. Es parte y parcela de la matriz de la vida de Isvara.

Si ves a la realidad desde la perspectiva del individuo, te encontrarás a ti mismo en un mundo de flujo constante donde cambias constantemente. También te parecerá necesario “reinventarte a ti mismo” una y otra vez. Pero nunca podrás ser libre. Siempre dependerás de la conciencia para tu existencia y de los objetos para tu felicidad. No hay nada “equivodado” con esto, sobre todo si comprendes y aceptas a Isvara, porque aun cuando te sigas viendo como una persona podrás vivir una vida sin estrés. Pero si crees ser un individuo y no comprendes ni aceptas a Isvara como tu jefe, vas a creer que necesitas de los objetos impermanentes de Isvara para completarte; en consecuencia sufrirás. El sufrimiento no proviene de haber elegido erróneamente un yo con límites y no un yo libre, pues sin el conocimiento de Isvara, el hacedor de acciones sigue estando a cargo. El problema es identificarse con el hacedor de acciones. Por lo tanto, uno sufre porque solo hay un ser siempre libre e ilimitado, y uno cree no ser él. Aunque el deseo de ser libre es un impulso necesario para comenzar la indagación, el no reconocer y adoptar la posición de tu naturaleza verdadera es el sufrimiento más grande.

Hay una oración más después de “Brahma satyam jagan mithya”. Es: “jivo brahmaiva naparah”. Significa que “el jiva y el Brahman no son diferentes”. En pocas palabras, quiere decir que la conciencia que yo soy no es diferente de la conciencia en todo. Puedo saber que soy consciente y que el mundo no es real, pero ¿qué ocurre con mi relación con otras conciencias? No hay otras conciencias. La conciencia que aparece como una planta, animal, microbio o cualquier otro ser humano es exactamente la misma conciencia que yo. La apreciación de este hecho básicamente elimina todo conflicto porque me permite identificarme con toda la vida. Es la base de la compasión. Si me identifico contigo no tendré problemas contigo. Te trataré como me trato a mí mismo: con amor. A la gente le gusta criticar a Vedanta como filosofía sin amor, pero Vedanta es la esencia del amor. Revela que el amor, que es la naturaleza del yo y se manifiesta como identificación con los objetos, es la única respuesta válida ante cualquier objeto, animado o inanimado.

 

La clave de Moksha: comprender la conciencia, jiva e Isvara

Discriminar entre la conciencia (que eres tú) y el jiva e Isvara es la esencia de Vedanta. La comprensión de la discriminación es moksha. En nuestra literatura, las palabras jiva, Isvara y ser (atma, Brahman) son empleadas de muchas maneras, a menudos confusamente, por lo que necesitamos definir estas palabras con cuidado.

Esta es la clave para comprender cómo es que tú, la conciencia, te relacionas con el jiva e Isvara.

La realidad, aunque es una, está compuesta por tres factores fundamentales: (1) El primer factor es una persona aparente o jiva, que es el “pequeño yo” o cuerpo sutil, y se trata de una entidad experimentadora. (2) El segundo factor es un cuerpo causal producido por Maya, la ignorancia macrocósmica. El campo del dharma es traído a la existencia por Isvara, que es conciencia pura (Brahman) asociada con Maya. Isvara es el creador de las entidades experimentadoras y de lo que estas experimentan. Vedanta se refiere a Isvara como "Lo inmanifiesto", porque no puede ser experimentado, mas se lo conoce por inferencia. (3) El tercer factor es el conocedor de los dos factores anteriores: es la conciencia pura, el ser.

Tanto el jiva como Isvara tienen la misma identidad en la conciencia. Bajo la indagación se disuelven en conciencia, porque son impermanentes; como hemos dicho, sin embargo, Isvara es relativamente permanente en referencia con la vida de un jiva individual. A diferencia de los dos primeros factores, la conciencia no puede ser descartada porque es “permanente”. En realidad, permanente e impermanente no son palabras muy útiles aquí porque implican dualidad y parecen separar a los experimentadores de los objetos experimentados. Sin embargo, necesitamos estas palabras y otras similares pare realizar la discriminación que lleva a moksha, la liberación. La conciencia es siempre previa al jiva y a Isvara, y libre de estos, que son los cuerpos sutil y causal. Por lo tanto, realmente solo hay un ser o conciencia, libre de todos los objetos, a partir del cual todo surge y en el cual todo se disuelve.

Aquí hay cuatro versos del Bhagavad Gita que establecen estos tres factores:

“Dos “sí mismos”, uno perecedero y el otro inmortal, existen en el mundo. Los seres conscientes y la materia son perecederos; lo inmanifiesto es inmortal. Sin embargo, aparte de estos dos se halla el Sí Mismo, el Sí Mismo más allá de los sí mismos, la Conciencia ilimitada libre de cambios que ha entrado en los tres mundos y los sostiene. Debido a que Yo estoy más allá del cambio y del no cambio, soy indestructible. Por lo tanto, Yo soy conocido como el Sí Mismo supremo. Si me conoces de esta manera, te convertirás en el conocedor de todo, en el Sí Mismo de todo.”

Esto quiere decir que el sí mismo aparente o jiva (el sí mismo bajo el hechizo de la ignorancia) no es real, porque no es siempre presente (por ejemplo, en el sueño profundo) y se encuentra en cambio constante. Aunque parece consciente, el ser aparente no es, de hecho, consciente; es modificado por Maya (la ignorancia) y es perecedero porque su existencia en la realidad aparente es muy breve. Moksha es liberación de la noción de ser un hacedor de acción y un propietario de objetos, nociones que son la esencia de los jiva que se identifican con el cuerpo sutil. Estos jiva son también conocidos como seres humanos o personas. Una vez que la ignorancia sobre su verdadera naturaleza ha sido eliminada, la persona aparente continúa existiendo en la realidad aparente, aunque como el ser ya no se encuentra bajo el hechizo de la ignorancia (avidya) y es por siempre libre de la noción de ser limitado, inadecuado o incompleto. Comprende que es conciencia libre de todo nombre o forma.

Isvara en asociación con Maya es consciente (aunque no es un jiva o persona) y no es modificado por la ignorancia/Maya (que son los gunas). Depende también de la conciencia. Isvara es consciente porque la aparición de Maya hace que, en apariencia, haya algo de lo cual estar consciente. Isvara es siempre presente en la conciencia, pero puede ser manifiesto o inmanifiesto en relación con la conciencia.

Por lo tanto, Isvara en asociación con Maya no es real. Isvara en asociación con Maya es eterno o permanente, solo en referencia con el jiva y los objetos que experimenta, pero es impermanente en referencia con la conciencia. Decir que Isvara en asociación con Maya es eterno en referencia con el jiva, no significa que sea ilimitado, pues la ignorancia o Maya solo aplica para una “pequeña fracción” de la conciencia y porque Isvara retorna a la conciencia al final del ciclo de la creación. Isvara es solo el poder de la conciencia para crear. Esta relación entre Isvara libre de Maya e Isvara asociado con Maya es similar en el individuo, pues un individuo no es lo mismo que sus poderes. Isvara es aquel que ejerce los poderes. Un artista, por ejemplo, es más que sus acciones artísticas.

Maya es eterno porque es un poder que existe en la conciencia y la conciencia es eterna; esta es la razón por la que decimos que Maya es sin comienzo (anadi). La ignorancia personal (avidya) termina cuando el ser es reconocido, lo que acaba con el ciclo de encarnación y sufrimiento, pero Maya (la ignorancia cósmica) prosigue sin cambio, a pesar de no ser siempre manifiesta. Cuando la ignorancia o Maya se manifiestan, Isvara, desde su capacidad como creador, aparece seguido de la creación aparente (Isvara srsti), que es el mundo de seres sintientes y elementos no sintientes.

Isvara como conciencia pura libre de su asociación con Maya es llamada Paramatman. Si eres un estudiante de Vedanta o te resulta familiar la literatura védica, quizá recuerdas que la palabra Isvara a menudo se refiere a Paramatma, conciencia no dual no creada. He empleado la palabra Paramatma para evitar esta confusión.

Aunque Paramatma es llamado eterno e imperecedero, no lo es. Eterno e imperecedero implican no eterno y perecedero, pero como Paramatma es no dual, no es ninguna de las dos cosas. Es lo que es, es el ser. Se conoce a sí mismo y, cuando hay objetos presentes, conoce a los objetos. Es previo al jiva y a Isvara, y es el conocedor de estos. No tiene atributos. Como se dijo antes, en tanto que la entidad aparente que es el jiva siga en la aparente realidad, con iluminación o sin ella, está condicionado por Isvara, el Creador. La persona liberada (jivanmukta), que vive en el mundo de la dualidad, no es afectada por este, debido a que conoce que se trata de una superimposición y que Isvara (los gunas) es el hacedor. En tanto que esta comprensión es moksha, la sadhana de karma yoga que lleva a la comprensión deja de ser necesaria, aunque la actitud de karma yoga se mantiene.

 

¿Libertad del jiva o libertad para el jiva?

Hemos dicho que moksha es liberación del jiva y liberación para el jiva. La diferencia entre estos dos factores existenciales crea una comprensión en el jiva, la cual lo separa de su subjetividad y le da la visión objetiva de Isvara y de sí mismo. Deja caro que el hacedor y propietario de todo es Isvara. Al mismo tiempo, muestra que no está bajo el control de Isvara, pues Isvara en su rol de creador no es real. ¿Cómo puede algo que no es real crear o controlar algo más?

Más aún, como se ha mencionado, esta comprensión separa a la conciencia tanto de Isvara como del jiva, del creador y lo creado. Al hacerlo, aclara el hecho de que se trata de conciencia ordinaria ilimitada, la cual es la esencia de su identidad. El descubrimiento de que el ser es conciencia ilimitada es moksha, liberación del jiva. ¿De qué manera se produce esta comprensión? El jiva comprende que no tiene existencia, a menos que se su existencia sea conocida, y el conocimiento de su existencia solo es posible porque es consciente. Esto lleva a la conclusión de que es conciencia. Por más que lo intentes, no puedes encontrar dos conciencias.

Un jiva que sabe que es una conciencia ilimitada se llama jivanmukta, liberado en vida. En realidad, un jivanmukta es solo conciencia pura despojada de su identificación con Isvara y el jiva.

 

Gozo ilimitado

Debido a que hay dos principios aparentes en la realidad (el ser y los objetos) es posible confundir al ser con los objetos. La vida en samsara no es otra cosa que confundir a lo real con lo aparente. Tenemos un término técnico para esto: “superposición mutua”.

La práctica del conocimiento es discriminación. La discriminación niega la superposición. Puesto que el ser no es conocido, los cuerpos denso, sutil y causal son tomados como reales. El confundirlos con el ser produce sufrimiento porque solo son reales en apariencia. Tú, la conciencia, eres siempre presente y jamás cambias. Los tres cuerpos cambiar. Son “no ser”. Han de ser negados hasta que la identificación con ellos y el apego a ellos se halla disuelto. La negación significa que se comprende que no son reales. Saber que no son reales destruye tu identificación con ellos. Si te identificas con los cuerpos no te identificaras con el ser.

Cuando dejas de identificarte con los cuerpos, surge el no apego puro (viragyam). El no apego no es solo la convicción intelectual de que los estados, cuerpos y objetos son irreales; es también un sentido de ser ilimitado. Puede ser que aprecies intelectualmente esta enseñanza pero es necesario practicar la discriminación hasta que aquella parte que no aprecia la enseñanza haya sido negada, hasta que la ausencia de límites (que está siempre presente) sea experimentada. Moksha significa que sabes que eres libre y que te experimentas a ti mismo como libre. Es muy posible el saber que eres libres y aun así sentirte limitado. La sensación de liberación surge gradualmente conforme los vasanas aprisionadores se agotan.

Cuando decimos “un sentido de ausencia de límites” y “hasta que la ausencia de límites sea experimentada” parece que nos contradecimos ante la afirmación de que el ser no puede ser experimentado. Sí, no puede ser experimentado como un objeto, pero siempre es experimentado como yo mismo. La actualización en el sí mismo es más bien como el “sueño consciente” en el sentido de que el jiva experimenta gozo de manera continua. Esto no quiere decir que el gozo sea lo contrario al sufrimiento, sino que es el gozo que observa al sufrimiento y al disfrute. Es solo una sensación de satisfacción que surge a partir del conocimiento de que, aunque el sufrimiento y el disfrute parecen tocarme, en realidad no me tocan. Si no pudiera actualizar el sí mismo y experimentar mi ausencia de límites como gozo, no sería ilimitado.

 

Las cinco capas

Los tres cuerpos son a menudo llamados capas, pues ocultan o cubren al ser. De hecho, el ser es autoevidente, evidente en sí mismo, por lo que no puede ser cubierto por nada, pero el apego por los pensamientos, las emociones y las sensaciones físicas enfoca la atención en ellos y la aparta del ser. Aunque no puedo leer las palabras de esta página sin experimentar la página, mi atención en las palabras me aparta de apreciar la presencia de la página que las contiene. Para conocer el sustrato de mi experiencia, debo separar mis percepciones, sensaciones, pensamientos y emociones de dicho sustrato. La discriminación no es una separación experiencial donde se aparte al sujeto de los objetos. El ser no puede ser separado de los cuerpos, porque, en primer lugar, nunca estuvo dentro de estos, aunque con frecuencia, cuando el ser es reconocido, pueda parecer que uno estuviera fuera del cuerpo, pero esto es a causa de que se está profundamente acostumbrado a tomar al cuerpo físico como punto de referencia. El movimiento de la discriminación es puramente en términos de comprensión y produce un resultado positivo cada vez que se descarta al no ser. De hecho, los cuerpos están “en” el ser, en el sentido de que se hallan dentro del rango de la conciencia, no afuera de este, aun cuando aparecen como objetos.

La discriminación no es “solamente intelectual” como algunos aseguran; genera un impacto en la experiencia vital del jiva, aunque, irónicamente, solo funciona cuando la experiencia de los objetos es negada. Para negar la experiencia, uno necesita haber experimentado lo suficiente de la vida en el estado mental de samsara como para encontrarse desilusionado con la búsqueda de experiencia. La experiencia negada es experiencia no existente. Es saber que la experiencia no es real, a menos que se la mire como sí mismo. Si conservas dudas acerca de la futilidad de la búsqueda de plenitud en samsara, la discriminación no te será de utilidad. La discriminación funciona cuando no tienes duda con respecto a eso.

La negación que implica la discriminación tampoco es intelectual. El afirmar que un objeto no es real es solo un paso preliminar. De hecho, tienes que negarte a ceder ante los vasanas que te empujan o te jalan hacia las experiencias, hasta que estos se vuelvan no aprisionadores. Puedes conocer muy bien tu verdadera identidad y saber muy bien lo que no eres, pero tus vasanas aprisionadores no lo saben. Y aunque lo supieran, no ser irán por sí solos. Si deseas que el individuo aparente que aparece en ti sea feliz, debes destruirlos con base en la indagación. Es posible estar iluminado y tener un jiva infeliz, pero ¿cuál sería el sentido de esto? No hay nada intelectual al respecto. La discriminación posee resultados experienciales cuantificables. Aunque habrá una cierta cantidad de dolor porque te estás resistiendo al dolor, cada vez que niegas al no ser, la paz y la felicidad sobrevienen.

Para practicar la discriminación, uno observa de manera desapegada el incesante flujo del pensamiento (y las emociones que este produce) que emerge de manera continua del cuerpo causal, para determinar el impacto que identificarnos con el pensamiento tiene en nuestra vida. Conforme la indagación prosigue, la ignorancia no puede mantenerse por sí misma, así que los patrones dañinos de vida se disuelven y la mente se vuelve cada vez más tranquila. La observación consistente del contenido del cuerpo sutil expondrá, eventualmente, al verdadero observador, la conciencia. En realidad, la observación no es una acción. Es aquello que uno es. Sin embargo, el jiva necesita imitar al sí mismo y discriminar todo el tiempo hasta que el apego por el “no ser” se quiebre. Recuerda que el jiva es el ser más el cuerpo sutil, así que cuando el cuerpo sutil es negado la naturaleza siempre libre del ser es revelada.

Antes definimos a los objetos como todo aquello que no es el sujeto, la conciencia. La enseñanza de las cinco capas (Pancha kosa prakriya) enumera los objetos de una forma lógica. Indica que, dentro de la capa física, se encuentra la capa vital; dentro de la capa vital está la capa mental; dentro de la capa mental está la capa intelectual (o capa agente), y dentro de la capa intelectual está la capa del gozo o del disfrutador. La sucesión de una capa dentro de la otra cubre, en apariencia, al ser, como lo hace la cubierta de una cebolla.

1. La capa física (anamayakosa), es producida a partir de la semilla y la sangre de los padres y está hecha de comida y solo crece con comida. No es el ser, pues no existe antes del nacimiento ni después de la muerte. Puesto que el cuerpo no existe en nacimientos previos, no pudo haber producido este nacimiento, pues se trataría de un efecto sin una causa. Es imposible que haya un efecto sin causa. A menos que exista en un nacimiento futuro, no puede disfrutar de los resultados de la acción que se acumulan en este nacimiento, lo cual quiere decir que una persona podría sufrir y gozar el karma de alguien más, lo cual es imposible. Se encuentra en un estado de flujo y es un objeto conocido.

2. Los sistemas psicológicos, la capa de aires vitales (pranamayakosa), se difunde en todo el cuerpo y da poder y movimiento a los sentidos de acción y percepción. No es el ser porque no es consciente y se halla en un constante estado de flujo, además de que es un objeto conocido.

3. La capa emocional (manomayakosa) causa las ideas de “yo” y “mío” en relación con el cuerpo, la vivienda y la descendencia. No es el ser, porque tiene deseos, es movido por el placer y el dolor, está sujeto a la ilusión, es voluble y es un objeto conocido. Esta capa está enfocada hacia el exterior; ilumina al mundo físico a través de los sentidos. Recolecta información de los sentidos y la presenta al intelecto. Duda y produce emociones.

4. El intelecto (vignanamayakosa) es el reflejo de la conciencia pura y abarca todo el cuerpo desde la punta de los dedos de las manos a los dedos de los pies, pero desaparece en el sueño profundo; es conocida como la capa del intelecto. Es consciente de sí misma, el mundo “subjetivo”. Piensa, recuerda, cree, imagina, toma decisiones y da órdenes. Tampoco es el ser, porque es un objeto conocido y porque cambia.

Las capas 3 y 4 son conocidas como el cuerpo sutil o antakarana, el “instrumento interno”. Es el instrumento de la acción y el disfrute. Como tal, es llamado hacedor (karma) y disfrutador (bhokta).La capa del gozo (anandamayakosa).

5. Cuando el cuerpo sutil obtiene lo que desea, se enfoca hacia el interior, capta el reflejo del gozo de la conciencia y se funde en el “sueño profundo”. Esto es conocido como la capa del gozo. Esta capa no puede ser el ser, porque es temporal y es un objeto conocido. El gozo que se refleja en la capa del gozo es la conciencia eterna e inmutable.

Estas cinco capas equivalen a todos las experiencias del jiva. Cada una es identificada por ciertos pensamientos particulares. Por ejemplo, no hay nadie que no haya pensado o dicho alguna vez: “yo caminé hacia allá”. ¿Por qué es esta una expresión de ignorancia sobre el ser? Porque el “yo”, la conciencia (el ser) no tiene pies y está en todos los sitios, así que no puede ir a ninguna parte. ¿Cuál sería la oración correcta? “Yo observo al cuerpo caminando”. Si dices: “tengo hambre y sed”, se trata de un “yo” confundido con la capa de aire vital, que es responsable por el hambre y la sed. Si dices “yo estoy feliz o triste”, estás tomando sensaciones que no le pertenecen al ser y te identificas con la capa emocional. El ser es libre de emociones. Si dices “yo pienso” o “yo elijo” estás identificado con la capa del intelecto. El ser es libre de pensamiento. Por último, si dices “me siento bien”, tu identificación es con la capa del gozo.

En cada uno de estos ejemplos, el “yo”, la conciencia, se ha confundido a sí mismo con una capa particular de la experiencia. Cuando te encuentras a ti mismo identificándote con una experiencia particular (pensamiento, emoción o acción) debes pensar: “Este no soy yo, es un objeto conocido por mí; no es real pues cambia; yo soy el conocer de este objeto/experiencia”. De esta manera tú separas el “yo” del objeto que aparece en él en cualquier momento. Entonces diriges tu atención hacia la conciencia.

Las epifanías son experiencias que por lo general separan al "yo" de los objetos, lo que resulta en una sensación de libertad. Sin embargo, debido a que la experiencia está en el ámbito del tiempo, la separación dura poco. Cuando la experiencia termina, el “yo” se reconecta con un objeto y el sufrimiento se reanuda. Está claro que el sufrimiento regresa, porque el deseo de repetir la experiencia surge de inmediato. De hecho, la ignorancia a menudo aparece durante el curso de la epifanía en la forma del deseo de disfrutar la experiencia de manera permanente. Las epifanías no destruyen permanentemente la ignorancia del sí mismo ni la identificación con los objetos; solo traen alivio temporal. Únicamente la aplicación sostenida del conocimiento del ser sobre la ignorancia, conforme esta se manifiesta en el cuerpo sutil, erradicará la ignorancia. Erróneamente, se supone que la iluminación es algún tipo de experiencia fuera del tiempo pero las experiencias espirituales deseables son solo experiencias de la capa del gozo, la cual se encuentra en el tiempo.

 

Los tres estados

Una de las discriminaciones más sofisticadas involucra un análisis de los tres estados de conciencia y de sus entidades experimentadoras. La primera entidad es el ego del estado de vigilia, que es la identidad primaria de todas las personas. Cuando digo “yo” en una conversación, me refiero a la entidad del estado de vigilia. La creencia de que yo soy la entidad del estado de vigilia viene con la convicción de que los objetos físicos, emocionales e intelectuales son reales.

 

La entidad del estado vigilia

La entidad del estado de vigilia (viswa) es conciencia enfocada hacia el exterior, brillando a través de los sentidos, la mente y el intelecto, iluminando sus respectivos objetos. La entidad del estado de vigilia es un consumidor de experiencia. Vedanta lo llama “aquel con las trece bocas”. Las trece bocas se refieren a los diez sentidos, la mente, el intelecto y el ego. Estos instrumentos se alimentan agresivamente de experiencia. El cuerpo físico consume materia, los cinco elementos en varias combinaciones. La mente devora emociones; el intelecto rumia ideas y el ego engulle toda experiencia que a su juicio lo hará sentir pleno, adecuado y feliz.

 

El soñador

La conciencia de la entidad del sueño con sueños se encuentra enfocada hacia el interior, es la conciencia iluminando un mundo, en algunos aspectos, similar al mundo de la vigilia y, en otros, radicalmente. En el estado de sueño con sueños, la conciencia ilumina los vasanas que se manifiestan como imágenes en la pantalla de la conciencia. En el estado de vigilia, los vasanas se expresan como pensamientos y emociones en la persona de la vigilia. El mundo de la vigilia no está distorsionado como el mundo del sueño, porque los sentidos lo estructuran. Al igual que la entidad del estado de vigilia, el soñador cree que su mundo es real. La entidad del sueño está equipada con los mismos instrumentos para la experiencia que la entidad del estado de vigilia: tiene sentidos del sueño para consumir objetos de sueño, mente de sueño para sentir emociones de sueño, intelecto de sueño para pensar pensamientos de sueño y un ego de sueño para dedicarse a la experiencia de la vida en el sueño. En sánscrito, el soñador es llamado taijasa, “aquel que resplandece”, para indicar que se trata, de hecho, de la conciencia. Los sueños aparecen en la luz, aun cuando los sentidos de vigilia se encuentren inactivos, porque la conciencia brilla a través del soñador, así como resplandece a través de la entidad de la vigilia.

 

La entidad de sueño profundo

El sueño profundo sin sueños es definido como un estado lleno de felicidad, donde el ser no desea objetos externos, no ilumina objetos internos y es ignorante del ser. La entidad del sueño profundo es llamada prajna o conciencia indiferenciada. En otros estados, la conciencia fluye hacia el exterior o el interior, pero en el sueño no tiene forma. El ego del durmiente en sueño profundo es extremadamente sutil, y su presencia es evidenciada por el hecho de que experimentamos gozo y ausencia de límites. En los estados de vigilia y de sueño, el gozo es esporádico porque es quebrado por muchas divisiones de pensamiento y emoción, pero en el sueño es continuo. Sabemos de la experiencia del sueño, porque se reporta un buen sueño después de transformarse en una entidad de vigilia. Si la entidad del estado de vigilia fuera un ego distinto del durmiente o del soñador, no recordaría la experiencia del sueño con sueños o del sueño profundo. En realidad, estas tres entidades son solo conciencia.

El sueño profundo es libre tanto de los egos de vigilia como de sueño con sueños, así como de sus respectivos objetos, porque los vasanas que los proyectan están durmiendo. Por lo tanto, se lo conoce como el estado semilla. Cuando las semillas germinan, el durmiente del sueño profundo, que es de hecho el sí mismo, aparentemente se convierte en una entidad de vigilia o en un soñador, y experimenta el mundo apropiado a este. Debido a que el denso ego de vigilia se transforma en un ego muy sutil durante el sueño profundo, no pensamos que estamos conscientes durante el sueño profundo. Lo sutil de la conciencia en el sueño profundo (prajna) erróneamente ha llevado a los metafísicos a concluir que el sueño profundo es un vacío. Al contrario, es la matriz de la creación, porque la entidad de la vigilia y el soñador, así como sus respectivos mundos, emergen de él. Cuando despiertas por la mañana, toda tu vida se encuentra perfectamente ordenada en consistencia con el día anterior, lo cual indica que el experimentados y su karma simplemente habían entrado a un estado durmiente. El estado macrocósmico de dormir es llamado cuerpo causal y contiene los vasanas de todo ser vivo.

Debido a su asociación con uno de los tres estados de la conciencia, la conciencia no dual parece ser tres entidades distintas. Asociado con el estado de vigilia, se “convierte” en una personalidad del estado de vigilia, que sufre y disfruta las limitaciones de su mundo. El soñador sufre las limitaciones del mundo de los sueños. Y el durmiente sufre la ignorancia del sí mismo y la dicha ilimitada.

Estos tres estados y egos son conocidos por todos y constituyen la totalidad de la experiencia.

Una vez que se han establecido estos hechos, comienza la indagación. Si yo soy el ego de vigilia, de lo cual estoy convencido, ¿qué me sucede cuando me convierto en un durmiente del sueño profundo? De buena gana renuncio a todo lo que es esencial a mi idea de mí mismo (mi cuerpo, mente, intelecto y todas mis posesiones físicas) y me convierto en una masa de conciencia ilimitada. Sin embargo, a pesar del placer del sueño, no estoy contento, porque sacrifico mi identidad de sueño para sufrir y disfrutar de los mundos creados por mis vasanas en los estados de vigilia y de sueño con sueños. Mi identidad como soñador es obviamente insatisfactoria, porque siempre dejo que se convierta en un durmiente o en la entidad de la vigilia. Así que mi estado como cualquier ego o aspecto del ego, y la que considero mi verdadera identidad, es cuestionable. Además, si me identifico con la felicidad experiencial, tengo un problema, porque la felicidad experimentada en el sueño profundo desaparece en el estado de vigilia. La felicidad del sueño con sueños se disuelve al despertar, y la felicidad de vigilia no se transfiere al sueño profundo ni al sueño con sueños.

La respuesta a “¿quién soy yo?” es: no soy ninguna de estas entidades experimentadas. Si soy real, tengo que existir todo el tiempo. No puedo ser de repente una cosa en un minuto y otra cosa en el siguiente. Experimento la vida como un simple ser consciente. De hecho, las tres entidades del ego son conciencia no dual, identificadas con el estado particular que están experimentando. La conciencia es el testigo de los tres estados.

Es más fácil comprender la conciencia cuando consideramos el estado de sueño, porque los sentidos físicos están inactivos. El sueño está proyectando en la pantalla de la conciencia como una película. Aunque la luz física esté ausente y los ojos cerrados, el ego del sueño y los eventos en los que participa son claramente iluminados. La luz del sueño es la conciencia que funciona como el soñador, “el que resplandece”. Sin embargo, la ignorancia opera en el sueño como lo hace en el estado de vigilia. Hace que el ser se identifique con el yo del sueño y sus actos, lo que impide el reconocimiento de que la luz del sueño soy yo, el sí mismo.

Por esta misma razón el ser es desconocido en el estado de vigilia. Preocupados por los acontecimientos en nuestros mundos y mentes, ignoramos por completo que tanto los objetos de los sentidos como nuestros pensamientos y sentimientos están bañados por la luz de la conciencia.

En el sueño profundo, el ego/intelecto se disuelve en su fuente, las semillas durmientes de sus acciones pasadas. No está consciente del ser o de nada externo. Sin embargo, la conciencia está ahí, es lo que hace posible la experiencia del gozo. Y cuando despertamos sabemos que hemos dormido, aun cuando no estábamos ahí como una entidad despierta de vigilia, lo sabemos porque la conciencia estaba ahí.

Los tres egos son llamados añadidos limitantes (upadhis). Un añadido limitante aparentemente oculta la naturaleza de algo más. Si vierto agua clara en un vaso de vidrio teñido, el agua parecerá coloreada. En forma similar, cuando me miro a mí mismo a través de mis personalidades de vigilia, sueño con sueños o sueño sin sueños, es como si yo fuera tres entidades distintas. Sin embargo, cuando sustraigo al añadido puedo ver quién soy realmente. La sustracción o negación de las tres entidades experimentadoras es alcanzada simplemente por la comprensión de que no son reales. Cuando surge este conocimiento, soy libre de asumir mi verdadera identidad como conciencia, porque es la única opción que queda. La conciencia no puede ser descartada ni negada.

A lo largo del tiempo, la entidad del estado de vigilia se vuelve fracturada en muchas “subidentidades”, añadidos dentro de un añadido, de modo que es posible enfrentarse a una confusión de yoes, ninguno de los cuales es real. Recordemos que real significa permanente, inmutable e ilimitado. El hecho de experimentar algo no lo vuelve real, como en el caso del azul del cielo o el espejismo en un desierto.

En referencia con mi hijo, soy un padre. En referencia con mi padre, un hijo. En referencia con mi esposa, soy un esposo. Para mi jefe, soy un empleado. Soy devoto en referencia con Dios y soy un contribuyente en referencia con el gobierno. En referencia conmigo, soy un éxito, un fracaso, una víctima, un victimario, un fanático de los deportes, un melómano o cualquiera de las mil identidades prediseñadas que la actualidad tiene disponibles para mí. Los muchos y a menudo contradictorios roles que desempeñamos como egos de vigilia se limitan entre sí, entre yoes que juegan papeles similares o diferentes, y nuestras ideas sobre el significado de estos yoes. Atrapado en ese matorral de identidades, ¿es de extrañar que uno sufra? Al final, la vida espiritual, sin importar el camino, siempre debe reducirse a descubrir quién soy, más allá de todos mis roles y experiencias.

 

El pensamiento opuesto

Un vasana aprisionador se resiste a la verdad. Así que necesitamos convertir a la verdad en un vasana aprisionador. Cuando escucho que yo soy la conciencia todo mi sistema de pensamiento discrepa. Es un poco como si fuera dos personas. Una persona dice: “Soy limitado, inadecuado e incompleto”, mientras que otra dice: “soy conciencia sin límite, soy capaz de lidiar con todo cuanto la vida me ofrezca; no solo no soy imcompleto, sino que yo soy la completud en sí misma”.

Si sé que yo soy conciencia pero mi mente continúa balbuceando ignorancia, ¿qué tan iluminado estoy? La ignorancia y el conocimiento no pueden existir simultáneamente. Así que la ignorancia debe ceder paso al conocimiento... a menos que yo sepa lo que es la ignorancia. Si sé que se trata de ignorancia, no me identificaré con ella y esta no tendrá poder para crear sufrimiento. El problema es el hecho de tomar a la ignorancia como si fuera conocimiento; el problema no es la ignorancia en sí misma. Si expongo mi mente a Vedanta de una manera dedicada, aprenderé la diferencia entre la ignorancia y el conocimiento, por lo que es poco probable que me identifique con la ignorancia.

La ignorancia tiene muchas formas. Por ejemplo, la idea de que “soy único y especial” es ignorancia, porque uno es solo los cinco elementos: mente, intelecto, ego, tendencias y conciencia, como todos los demás. La creencia de que alguien más que yo puede hacerme feliz es ignorancia, porque no hay nadie más que yo. La noción de que algo está bien o mal en el mundo es ignorancia, porque el mundo está solo en tu mente y tu mente no es real. Si fuera real, ¿dónde están tu mente y el mundo durante el sueño profundo? ¿Por qué el mundo no te molesta cuando duermes? La idea de que pueda enfermarme y morir es ignorancia, porque lo que nace muere, y lo que nunca nace, nunca muere. Dado que yo soy el ser, yo nunca nací. Por lo tanto, la muerte no tiene nada que ver conmigo.

Catalogar todas las ideas inspiradas en la ignorancia tomaría siglos. Para hacerlo más fácil, la indagación ha reducido la ignorancia a una lista de uno (yo soy la entidad cuerpo-mente-intelecto-ego) porque de ahí vienen todas las concepciones de ignorancia. La guerra contra la ignorancia no es una lucha justa al principio. ¿Es razonable esperar que el pequeño y débil David derrote al gran Goliat con una pequeña piedra? Sin embargo, para David es posible tomar esteroides e ir al gimnasio todos los días con el fin de embarnecer, lo cual le dará una oportunidad en la lucha. Uno gana la guerra del conocimiento cuando sustituye conscientemente el pensamiento “estoy incompleto” cuando este surge, por el pensamiento correcto “yo soy completo”, lo cual ha de hacerse con cada miedo y deseo ilegítimos. Los temores y los deseos son solo productos de la idea de que soy incompleto e inadecuado. Si te sientes deprimido porque no estás obteniendo lo que crees que deseas en el trabajo o en tus relaciones, pregúntate quién está deprimido y quién quiere que desaparezca la depresión. Luego, con la ayuda del conocimiento “Yo soy la conciencia donde esta sensación de pesadumbre está ocurriendo”, advierte la separación natural entre el sentimiento y tú. Identifícate con el conocedor del sentimiento, no con el sentimiento. Esto permite que la sensación se disuelva y que el vasana que la originó se debilite.

El conocimiento es muy poderoso. Para “llegar” a la conciencia no se necesita más que el pensamiento consciente sobre la conciencia, porque tú eres consciente... incluso cuando piensas que eres alguien o algo más. Sustituir la ignorancia con verdad genera un vasana por la verdad, el cual neutraliza las preferencias y aversiones que nos mantienen atados a la rueda de la acción. Tarde o temprano, esto neutralizará por completo al ego hacedor de acciones. Nada puede ser hecho para volverte pleno y completo, excepto cancelar al ego/pensador/sentidor/hacedor. Ya eras pleno y completo antes de que tu cuerpo naciera, lo eres ahora y lo serás siempre. Eres pleno y completo también cuando crees que no lo eres.

La voz de la ignorancia es como una entidad que estuviera dentro de uno. Parece real y consciente, y encontrará muchas razones para sabotear la práctica. Dirá que no es posible afirmar la verdad porque “no se siente bien” hacerlo. Argüirá que decir que eres libre es deshonesto. Aparte del hecho de que la verdad no es algo que se sienta o no se sienta (excepto tal vez por la ausencia de sufrimiento), debemos alentarla a tomar sus esteroides y levantar sus pesas. En otras palabras, es precisamente cuando no te sientes bien que necesitas recordarte a ti mismo (llevando el conocimiento del ser a tu mente) quién eres en realidad. Aquél que tú eres no es una experiencia que se sienta bien o mal, pero practicar el conocimiento se siente bien.

Así que es necesario ser firme con lo que nos parece una mentira, una y otra vez. Sustituir lo verdadero por lo falso no es un lavado de cerebro. Es una conversación continua con tu ego. Si le explicas la lógica de las enseñanzas, no puedes dejar de ganar la discusión. Aunque hay resistencia, en algún lugar secreto dentro de sí, el ego sabe que aceptar el conocimiento también es una ganancia para él. Convéncelo con paciencia.

La indagación del ser solo funciona para personas maduras que, además, desean la libertad con ardor, que han creado un estilo de vida que les permite monitorear la mente en cada momento y que comprenden con claridad la diferencia entre el conocimiento y la ignorancia. La indagación no funciona para personas con mentes extrovertidas y deseos débiles o tibios de liberación. Neutralizar al hacedor no significa que las acciones deben abandonarse, sino que la verdadera fuente de acción es conocida. La verdadera fuente de acción no es el hacedor; es una red compleja de fuerzas impersonales iluminadas por la conciencia que anima el cuerpo/mente como una batería anima a un juguete.

Si la atención no es adecuadamente introvertida y el estilo de vida es demasiado activo, la aplicación del pensamiento opuesto no funcionará. Cuando este es el caso, la mente puede ser purificada con la actitud de karma yoga, hasta que esté lista para la aplicación directa del conocimiento del ser.

Aquellos que toman la iluminación como un estado donde no hay pensamientos descartan la práctica del pensamiento opuesto. Dicen que la presencia de cualquier pensamiento, incluido el pensamiento “yo soy la conciencia”, muestra que el objetivo no se ha alcanzado. Aparte del hecho de que la iluminación no es un estado de conciencia al que se puede llegar, ningún pensamiento, incluido el pensamiento “soy una persona sufriente, ignorante y limitada”, se interpone en el camino del ser, porque el ser está presente antes, durante y después de cada pensamiento. Está en un orden de realidad diferente. Cuando pisamos la sombra de una persona, no lastimamos a la persona. Muchos descubren al ser precisamente cuando están por completo identificados con el ego sufriente. La identificación con la idea de que el ser sufre o disfruta es todo lo que se interpone en el camino de la iluminación. Lo que hace el conocimiento es simplemente atacar a la ignorancia que provoca la identificación.

 

Los tres gunas

En el último capítulo discutimos cómo los tres gunas afectan la asimilación de la experiencia, su relación con la experiencia espiritual y cómo el conocimiento de ellos puede ser un poderoso purificador. Pero esta enseñanza tiene otro propósito: discriminar directamente entre yo y la experiencia. Si en verdad solo estás interesado en la liberación, no estás interesado en obtener una experiencia particular ni en el efecto de la experiencia en el experimentador. Como sabemos, la conciencia es libre de experiencia y también sabemos que la experiencia aparece en la forma de las tres energías. En esta discriminación, el investigador simplemente presta atención al guna que opera en la mente y se identifica con la conciencia, que es donde el guna aparece. A la ignorancia, por supuesto, le gustaría que pensaras que “tú” estás aburrido o somnoliento (tamasico); ocupado, apasionado y agitado (rajasico) o inspirado, tranquilo y feliz (sattvico). Pero, bien preparado, usas el conocimiento del ser para separarte a ti mismo de la entidad que experimenta, el cuerpo sutil, que, según insiste la ignorancia, eres tú. Como siempre, la guna en acción no puede ser yo porque yo soy quien lo conoce. Al igual que todas las demás discriminaciones, es simplemente una forma de distinguir al yo de los objetos (en este caso los gunas) que aparecen en mí.