Lección 14 – La persona iluminada

 

Si eres un humilde indagador que desea saber cómo será cuando esté iluminado, este capítulo es para ti. Si estás invirtiendo una gran cantidad de energía en la idea de que estás iluminado, también deberías leer este capítulo... o tal vez no deberías hacerlo, puesto que podría cuestionar tu identidad.

¿Qué es una persona iluminada? Obviamente, si la realidad es consciencia no dual, no hay personas iluminadas. Las personas iluminadas, al igual que las personas ordinarias, no son nada más que conciencia ilimitada que aparece como seres humanos. Si prefieres una noción un poco menos radical, pues no puedes aceptar que las “personas” son solo una idea en la conciencia y quieres verlo de forma distinta, puedes decir que todos están iluminados, es decir, que cada uno de nosotros es iluminado por la conciencia, “está en la luz”, por decirlo así. De hecho, según esta definición todos los organismos vivientes están iluminados, porque nada existe sin la conciencia. Quizá podrías argüir de manera adecuada que los objetos no sintientes también están iluminados de acuerdo con esta definición, porque los objetos no sintientes solo tienen sentido si son conocidos como existentes y solo pueden ser conocidos si la conciencia ilumina la facultad conocedora, el cuerpo sutil.

Aunque ciertas, estas definiciones de la iluminación son comprendidas por muy pocos. Se añade esto el que son realmente impopulares entre aquellas personas del mundo espiritual que emplean su idea de iluminación como un estatus especial o entre aquellos que necesitan una definición más liberal, que les permita impresionar, manipular, intimidad, explotar y engañar a buscadores inocentes. Podrías creer que todas las personas espirituales son... bueno, “espirituales”, pero estarías en un error. Las personas espirituales no son más que gente mundana vestida con prendas especiales. Aunque tengan un vasana por cosas intangibles ajenas al mundo, no necesariamente son inmunes a la variedad de atracciones diarias que atraen a sus hermanas y hermanos mundanos: la necesidad de seguridad, placer, poder y fama.

La primera definición niega la existencia del individuo y la segunda descarta por completo la idea de la iluminación. La definición de iluminación como una no existencia de un individuo no es una idea viable porque, además de nuestra naturaleza como conciencia ilimitada, todos disfrutamos de una existencia limitada como seres humanos ordinarios. Como una persona normal que busca la libertad, necesito saber qué es la iluminación y por qué debería buscarla. Por eso es relevante la pregunta “¿qué es una persona iluminada?” ¿Cómo se verá mi vida cuando sepa quién soy en realidad? Recuerda, Vedanta no se preocupa por los detalles de tu personalidad, los cuales conoces muy bien. Has vivido contigo durante mucho tiempo y estás bastante familiarizado con tu relato. No denigramos, descartamos ni disminuimos en absoluto a la persona. Solo decimos que tu identidad es mucho más amplia y que el conocimiento de esa identidad hará que tu vida sea realmente maravillosa.

La iluminación reside en perder la ignorancia sobre esa espaciosa identidad eterna. Nuestra enseñanza quita las creencias y opiniones que tenemos sobre nosotros mismos, nos deja desnudos y libres como en verdad somos. En nuestra tradición, rehuimos a la palabra “iluminación”, aunque yo la uso con descaro en varios capítulos debido a su popularidad, así como en el título de libro, para hacerlo más atractivo. “Iluminación” es similar a la palabra “Dios”, ya que puede significar lo que tú quieras que signifique. Sin embargo, no la aprobamos en general, porque da la impresión de que es un evento particular que confiere un estado especial, cuando es mucho más simple y profundo que eso.

Hasta ahora hemos explicado la visión de la realidad de Vedanta y hemos desarrollado las herramientas necesarias para comprenderla. Si has estado buscando durante algún tiempo (y casi todos los que están leyendo este libro lo han hecho), comprenderás que, en comparación con la escasa comida que sirve el comedor espiritual moderno, Vedanta es un lugar elegante que sirve un menú completo: un medio de conocimiento del ser entero, altamente nutritivo y probado por el tiempo, en el que puedes hincar el diente espiritual.

Ahora necesitamos explicar cómo se ve la liberación, con el objetivo de facilitar tu camino por entre el mercado espiritual, y también para orientarte una vez que te hayas dado cuenta de quién eres. Puedes pensar que tienes otra opción, pero no hay más opción que buscar; eres impulsado por un ser cuya poderosa necesidad de libertad no puede detenerse. Es necesario, pues, explicar lo que significa ser libre para que puedas evitar la enfermedad de la iluminación, las malas enseñanzas y los malos maestros. Las malas enseñanzas son enseñanzas vagas e incompletas que se basan en la experiencia personal del maestro o que se improvisan a partir de libros, que no tienen metodología ni epistemología. Las malas enseñanzas tienden a negar la realidad aparente e ignoran todos o algunos de los temas obviamente esenciales: la necesidad de cualificaciones, el dharma, los valores, la relación entre lo aparente y lo real, la relación entre experiencia y conocimiento, la necesidad de práctica espiritual, la desventaja de la acción, la importancia de un análisis completo y desapasionado de la conciencia analítica, la psique y el mundo material y, finalmente, Isvara y la necesidad de la devoción a Isvara.

 

La enfermedad de la iluminación

Los malos maestros son aquellos que no han trabajado sobre sí mismos porque fueron seducidos por la idea de que una epifanía o una serie de epifanías significaban su iluminación y creyeron que, por lo tanto, estaban calificados para enseñar. Sucede que las epifanías les ocurren a los individuos en cada etapa de la evolución. No les pasan exclusivamente a los santos. De hecho, muchos santos nunca han tenido una epifanía. Los malos maestros rara vez son malas personas. A menudo son individuos carismáticos y bien intencionados, pero con una mente sin purificar, y que han salido prematuramente al mundo para publicitarse como sus salvadores. También suelen ser personas ambiciosas a quienes les gustaría lograr en la iluminación lo que no lograron en el mundo. Casi nunca se dan cuenta de que la espiritualidad es un samsara como ningún otro, que la iluminación no los hace especiales, ni le da gravedad a sus palabras. Es sumamente asombroso lo banales que son los vicios que han derrotado a tantos gurus modernos. Debido a lo limitado de este espacio, me abstendré de mencionar los nombres.

 

Un yogui caído

Hace poco, recibí un correo electrónico con el enlace a un blog de un maestro “iluminado” más o menos famoso en el mundo de Neoadvaita. En este se leía sobre su renuncia a ser un guru para dedicarse a trabajar en sí mismo y convertirse en una “mejor persona.” Se trató de un evento sorprendente porque las personas arrogantes de forma invariable viven en un estado de negación férrea; para ellos lo mejor es proyectar sus problemas emocionales sobre los demás. Evidentemente, el coro de voces furiosas que lo siguieron durante veintisiete años se convirtió en un estrépito demasiado grande como para seguir ignorándolo. Su declaración, sin duda, será vista por algunos como un valiente acto de contrición, la resolución edificante de un réprobo que da los primeros y vacilantes pasos en el camino hacia la redención; otros quizá lo verán como un intento poco sincero de hacer creer al público que su renuncia a su organización no fue forzada, con lo que dejó la puerta abierta para un regreso triunfal una vez que haya expiado sus pecados.

La verdadera lección, sin embargo, no es su historia personal, sino lo que esta nos dice de su punto de vista sobre la iluminación, pues con el amparo de este fue que esparció tanta miseria. Si hubiera sido enseñado por un maestro calificado en una tradición apropiada, él podría haber sabido lo que es la iluminación y cientos, quizá miles, se habrían ahorrado mucho dolor.

Nos queda claro que no estaba iluminado, ni siquiera desde definición más heterodoxa. Lo que él llamaba iluminación era sencillamente una epifanía que tuvo un profundo efecto en su ego y lo convenció de que había algo “más” que su perspectiva de ese momento. Esto lo convenció erróneamente de que “él” estaba “iluminado”. De hecho, la iluminación como se concibe en general no es algo que suceda, porque solo hay un tú eterno (nada sucede desde tu punto de vista) y tú eres, siempre has sido y siempre serás, la luz y solo la luz de la conciencia. Como tal, eres no nacido y nunca mueres. Las experiencias nacen y mueren. A ti no te cambian ni te convierten en algo distinto a lo que eres. Si te tomas como una entidad experimentadora, un ego, sufrirás modificaciones, mas solo de forma aparente, pues en realidad jamás serás modificado por lo que sucede, ni espiritualmente ni de otra manera.

Si yo soy la conciencia, no hay ninguna justificación para concluir que soy especial o único. O quizá la haya: puesto que solo hay un yo, yo soy único. Sin embargo, este hecho no es útil cuando estás buscando una forma de distinguirte entre el resto, ya que no existen otros seres aparte de ti. La comprensión de mi naturaleza ilumina al ego, porque el ego es solo una noción de ser especial y único. Si puedo ver a mi ego como a un objeto, entonces está claro que no soy el ego. Vedanta no intenta que el ego desaparezca ni tampoco espera que trascienda el mundo. Lo ve solo como un objeto, una idea de separación. Aquí vale la pena notar, una vez más, que la mayoría de las diabluras suscitadas en el mundo espiritual a lo largo de los siglos se pueden vincular directamente con la idea de la muerte y trascendencia del ego, dos rasgos distintivos de la visión experiencial de la iluminación.

¿Qué es lo que en realidad le sucedió a nuestro yogui? Imaginó que se había trascendido a sí mismo, llegó a creer que ahora habitaba en un nicho especial de la experiencia reservado solo para unos pocos, y se convenció a sí mismo de que su epifanía lo facultaba para iluminar a los demás. Junto con esto vino la creencia de que el fin justifica los medios, lo que le abrió la puerta a una “enseñanza” notablemente abusiva. El anhelo de poder, nacido de la sensación de pequeñez e insuficiencia, allí desde la infancia, sobrevivió a la epifanía (como lo hacen esas cosas) y de inmediato se manifestó en su entorno con resultados predecibles, lo que terminó por cegarlo al valor moral número uno de la vida: no causar daño.

Aunque hablaba sobre no dualidad, su versión de la iluminación era dualidad pura. Equivalía a la idea de división del ego en un ser trascendental y un ser que debe trascenderse. Para hacer que esta idea funcione, el ego debe estar en un estado de completa negación. Debe imaginar que la parte no trascendente de sí mismo no existe. No existía para él, al menos no oficialmente, aunque debe haberlo estado molestando todo el tiempo, y lamentablemente sí existió para sus “devotos” (algunos los llaman tontos inocentes), hasta que le pusieron un alto... ¡después de veintisiete años! Para mantener vivo el mito de la trascendencia y transferir sus problemas emocionales a otra parte, el supuesto iluminado se ve obligado a ponerlos a los pies de sus devotos, generalmente aduladores inmaduros que, por razones relacionadas con sus propios problemas de autoestima, creen en el mito de trascendencia. Nadie es trascendente porque la realidad no es dual. Solo hay un ser. Irónicamente, el mito de la muerte del ego, apoyado por los ataques del guru contra el ego, es contraproducente en la medida en que refuerza la creencia de que el buscador es el ego.

Tú eres conciencia y la conciencia es aparentemente algo aparte de lo que percibe, lo que significa que lo experimentado es ella misma. Durante los momentos de “despertar”, en realidad te estás experimentando a ti mismo tal como eres, pero la ignorancia sobrevive a estos momentos y proyecta la experiencia en el ego. Vedanta llama a este fenómeno superposición (adyaropa). Yo lo llamo enfermedad de la iluminación. Es un estado de ilusión. Piensas que lo que pertenece a ti, la conciencia, pertenece al ego. Cuando la experiencia trascendental desaparece, regresas al nivel del ego pero ahora, de alguna forma, crees que eres algo aparte de tu ego. Entonces te declaras a ti mismo “iluminado” e imaginas que estás calificado para enseñar a otros.

 

Las aspas de un ventilador

Aunque el karma es uno, cuando lo analizamos en referencia con el jiva se describe de tres maneras. Agami karma es aquel que tendrá lugar en el futuro como resultado de las acciones que estás haciendo ahora. Sanchita karma es el depósito total de karma que está en tu cuenta a la espera de fructificar. Por último, prarabdha karma es el karma que se manifiesta ahora. Pensamos en lo siguiente: El ventilador de mi habitación lleva un buen rato encendido, pero dos segundos antes de que tú entres lo he apagado; cuando llegas, comentas que el ventilador está encendido, mientras yo digo que está apagado. ¿Quién tiene la razón?

El ventilador está prendido pero está apagado. Una epifanía es solo karma, una experiencia. Surge como una más en la larga fila de tus experiencias, tiende a convertirse en otra pieza de tu relato personal y quizá también en un vasana que podría o no fructificar de nuevo. Este vasana no borra el sanchita karma que has acumulado. El sanchita, que son todas las tendencias que componen tu persona aparente desde el nacimiento en adelante (vamos a dejar el tema de la reencarnación fuera de esto) y se manifiesta como el comportamiento de la persona aparente en el mundo, tiene que manifestarse para terminar su movimiento. La idea de que una epifanía pueda borrar de súbito los karmas acumulados, lo que te dejaría como una persona “iluminada” y sin karma, es ilógica.

El individuo se queda. Según declara la sentencia Zen, la persona después de la iluminación sigue yendo a cortar madera y a sacar agua del pozo, como lo hacía antes. Cuando alguien se deshace de sus jeans, sus camisetas y su trabajo diario, comienza a vestir túnicas, abre un sitio web donde informa al mundo de su nuevo estado, se refiere a su yo anterior en tercera persona, habla con lentitud en tonos bajos una jerigonza ininteligible y, por lo general, adopta una postura de superioridad, sabemos que no estamos ante una persona iluminada, sino ante un farsante.

Cuando el conocimiento firme del ser elimina los últimos vestigios de ignorancia, hay un cambio sutil, del punto de vista del jiva al punto de vista de la conciencia. No puedes decir que se trate de una experiencia y no puedes decir que no. Merece la pena repetir que este cambio no transforma al jiva ni a su karma, al menos no de inmediato. El conocimiento destruye la noción de que eres un jiva y cambia la forma en que consideras al jiva. Cuando esto sucede, el ventilador ya está apagado, lo que significa que la conciencia no se identifica con el cuerpo y la mente, aunque estos continúan funcionando como lo hacían antes del cambio. Parece que pertenecen a otra persona. Es como si te vieras a ti mismo en un sueño.

Una vez que este cambio ya no puede deshacerse, te vuelves muy feliz y hay una tendencia natural a querer compartir tu felicidad con los demás. Sin embargo, la forma en que lo compartes revela si estás iluminado o si tienes la enfermedad de la iluminación. La felicidad atrae a la gente. No necesitas decir ni hacer nada extraordinario para compartirla. Es una energía muy sutil que se esparce por sí sola. Si pones una vela encendida cerca de una vela apagada, la llama salta de una a la otra como por arte de magia. La idea de que debes “enseñar” la iluminación, debe ser considerada desde este punto de vista. La felicidad por el conocimiento del ser es distinta de la felicidad que proviene de los acontecimientos. Los sucesos se desvanecen, pero la felicidad del conocimiento no lo hace. Es firme, constante y se vuelve más “profunda” a medida que el cuerpo sutil es purificado por el conocimiento.

Esta dicha es Isvara enseñando a través de ti. Si te atribuyes el mérito y haces que las personas dependan de ti sin reconocer la fuente, estás violando el dharma. Si abres la boca y hablas sobre la iluminación y tu experiencia al respecto, debes tener mucho cuidado de decir la verdad, no tu idea de ella, de lo contrario estarás engañando a las personas, sin importar qué tan felices se sientan en tu presencia. La iluminación sin conocimiento de Isvara no es una iluminación porque el conocimiento de Isvara te hace humilde. La verdad hablada por un maestro humilde invariablemente aclara, eleva y confirma el dharma. La verdad que proviene de una mente no purificada solo sirve para confundir y conduce al adharma.

 

Reconocimiento del ser/actualización del ser

Hacemos la distinción entre reconocimiento (“realization”) y actualización (“actualization”), porque el dharma está por sobre la iluminación. Dicho de otro modo: la iluminación es lo que se hace con ella. La idea de que la iluminación justifica, de alguna manera, el comportamiento adharmico (idea conocida popularmente como “sabiduría loca” o “crazy wisdom”) es una de las creencias más perniciosas y antiguas del mundo espiritual. Afortunadamente, a medida que el mundo espiritual occidental madura, la sabiduría loca parece perder su atractivo. Sin embargo, todavía hay muchas personas cargadas de vasanas que son susceptibles a ella, en ambos lados de la relación entre discípulo y guru. Es probable que esto suceda porque los jivas, atormentados por deseos y temores demasiado numerosos como para mencionarlos, consideran que las reglas que los limitan son inconvenientes y, en el peor de los casos, amenazantes. Por lo tanto, están inclinados a tomar atajos. Según la perspectiva, el campo del dharma se ve como un conjunto sofocante de leyes diseñadas para frustrar la necesidad de ser libres, como un mal necesario en la medida en que impide que la vida se deslice al abismo a manos de los malvados o como una estructura benigna que hace posible el éxito. La alternativa es el caos, que no es un buen augurio para el trabajo con un propósito ni para la felicidad.

Para muchos, la iluminación parece prometer un alivio ante las tiranías de Isvara. El jiva es propenso a sentir que, una vez que está iluminado, será libre de hacer lo que quiera, sin cosechar consecuencias adversas. Pronto aprende lo contrario, aunque muchos transgresores son lentos, como el maestro mencionado previamente, debido al poder de los vasanas. Sin embargo, hasta que el jiva aprende su lección, se inflige sufrimiento a sí mismo y a los demás. Si buscas la iluminación a través de una enseñanza experiencial que ignora las cualificaciones, el dharma y a Isvara, y no fomenta una sadhana de purificación, serás susceptible a la enfermedad de la sabiduría loca, o a alguna variación de la misma.

En esencia, todos los problemas centrados en la iluminación son el resultado de la superposición, donde se confunde al sí mismo con el jiva. Ya que estamos mirando a la iluminación desde la perspectiva de la jiva, es importante saber que en todos los asuntos relativos a la transformación, ¡tamas gobierna! La iluminación (el conocimiento firme e inmediato “yo soy la conciencia ordinaria no dual ilimitada”) deja solo al jiva eterno, pero también cambia al jiva aparente, al individuo particular. Si no lo hace, el conocimiento es solo intelectual. Cambia al jiva porque hace que los vasanas aprisionadores dejen de serlo y destruye el sentido de ser el hacedor de acciones. ¿Cómo cambia el individuo y qué tan pronto se manifiestan los cambios?

Recientemente, en el primer caso de este tipo que he conocido dentro de nuestro linaje, un maestro realizado perdió sus ashrams, su dinero, su poder y, sobre todo, su reputación... por abusar sexualmente de sus estudiantes. Se salió con la suya durante mucho tiempo, pero finalmente Isvara lo derribó. Lo conocí hace años, quedé impresionado por su enseñanza, y lo apoyé más o menos, a pesar de una pequeña inconsistencia en su aspecto. En nuestra tradición, los maestros generalmente dejan que su cabello crezca de forma natural y cuando se vuelve demasiado pesado, lo rasuran y lo dejan crecer de nuevo. No están descuidados, pero no intentan llamar la atención sobre sus cuerpos. Sin embargo, este maestro era diferente: prestaba demasiada atención a su cabello. Se hacía incluso un peinado. Esta actitud es sospechosa en el contexto de la sampradaya de Vedanta. En cualquier caso, no pensé mucho sobre él en el transcurso del tiempo, pero cada vez que lo hacía, me divertía esta peculiaridad. Cuando me enteré de su desgracia, en la que cayó por responsabilidad propia, todo tuvo sentido. Era inseguro y vanidoso y quería hacerse atractivo para las mujeres. Pudo haber reconocido al sí mismo, pero no se actualizó en el conocimiento, porque no era atractivo para sí mismo. Cuando realmente sabes quién eres, te atraes tanto a ti mismo que no te importa lo que piensen los demás.

La actualización en el conocimiento significa que tu vida refleja la enseñanza. No puedes tapar un vasana específico, negarte a aplicar el conocimiento en él y aun así afirmar que estás actualizado en el sí mismo. Los dos vasanas más obvios que las personas que han reconocido al ser se resisten a examinar a la luz del conocimiento son el dinero y el sexo, o para citar al antiguo maestro Ramakrishna Paramahamsa, “oro y mujeres”. Los individuos, mundanos o espirituales, que persiguen el dinero son inseguros El dinero los hace sentir seguros. Las personas que persiguen el sexo no se sienten bien consigo mismas. El sexo es el máximo placer del mundo y la obsesión con él es un intento de compensar la baja autoestima. Una persona que se ha actualizado en el conocimiento del ser se halla en un estado de placer perpetuo porque la naturaleza del ser es gozo. Pequeños destellos de felicidad sexual no la cautivan, pues vienen acompañados de un obvio inconveniente: se terminan.

Hay otras tendencias que a menudo molestan a las personas que han reconocido al sí mismo, pero que aún no se han actualizado, tres de las cuales merecen mención: poder, amor y respeto. El primer guru, mencionado anteriormente, era adicto al poder, de ahí el abuso psicológico y físico que ejerció. Los gurus hambrientos de poder tienen baja autoestima debido a una sensación de impotencia y de insuficiencia. Para compensar, buscan poder. El convertirse en guru es una ruta fácil hacia el poder en la medida en que el guru trata con un público crédulo y con sus propios problemas de autoestima. Una persona que no siente su propio poder espiritual se sentirá atraída y se rendirá a una persona poderosa, con la esperanza de que algún día ejerza ese poder. La sensación de poder que acompaña al conocimiento del ser no tiene nada que ver con el poder sobre las personas. Surge del sentido de dominio sobre los vasanas que viene con el firme conocimiento de que eres pleno y completo. Saber más allá de toda duda que eres completo destruye la red de deseos que hacen que los jivas se sientan impotentes y dependientes.

El convertirse en guru es también una ruta fácil para ganar respeto. En la mayoría de las sociedades, las personas respetan la inteligencia y el conocimiento. Un jiva que no se respeta a sí mismo buscará la aprobación y el respeto de los demás. Aunque se trata una impureza más benigna, los maestros que no tienen interés en el dinero ni el sexo, pero que piden constantes actos de devoción, evidencian una baja autoestima. Cuando vas a un guru, ya estás preparado con la idea de que él o ella sabe más que tú, por lo que lo respetas. Y es verdad debes respetar a tu maestro, pero no porque él o ella te lo exija.

La impureza menos obvia para la intuición y quizá la más benigna entre las que enfrenta quien ha reconocido al sí mismo, es el deseo de amor. Si el deseo de ser amado motivó tu búsqueda y has descubierto formas de hacer que la gente te ame, sentirás que alcanzaste el premio mayor cuando reconoces tu verdadera identidad. En combinación con tu habilidad anterior, puedes usar tu nuevo atractivo para hacer que muchas personas te amen. Antes de que te des cuenta, un culto a la personalidad se centrará en ti. Es muy difícil identificar si la atracción proviene de la pureza de la mente de los maestros (como Ramana Maharshi) o de una hábil manipulación de devotos hambrientos de amor por un guru astuto y necesitado. Este tipo de amor expresa, en efecto, mucha necesidad. Uno de sus signos es una falta total de apreciación por la necesidad de límites. Si tienes este vasana, tendrás personas colgando de ti día y noche, chupando el amor de ti. Te encontrarás completamente agotado porque no podrás decir que no. Y no entenderás que tú fuiste quien lo pidió. Buscar o dar algo crea un vasana por buscar más y dar más, porque el hacedor no ha sido neutralizado. Todo lo que se requiere para ayudar al mundo a comprender es una mente pura, que refleja sin esfuerzo la gran sabiduría de Isvara.

La idea detrás de la enseñanza sobre la actualización se basa en el entendimiento de que la vida es muy conservadora. No hay cambios radicales, aunque a veces parezca así. Las cosas cambian, pero cambian de forma paulatina. El cuerpo que estaba allí cuando reconociste al sí mismo es el mismo cuerpo que habitas después de que reconociste al sí mismo. La estructura básica de tu personalidad, tu svadharma, sigue siendo la misma. Aunque en la euforia del redescubrimiento de tu naturaleza ilimitada, parece que todo ha cambiado, nada ha sucedido en realidad. Una pequeña duda, la última incertidumbre sobre tu naturaleza, muere... y la vida continúa. Entonces la actualización es un compromiso de continuar aplicando el conocimiento en tu mente después de que te has dado cuenta de quién eres. Si resolviste todos tus vasanas aprisionadores antes de reconocer al sí mismo, entonces estarías ya actualizado en el sí mismo, en cuyo caso no se necesita hacer nada. El estilo de vida sáttvico y los hábitos mentales que te purificaron continuarán sirviendo una vez que sepas quién eres. Si el reconocimiento del sí mismo destruyó el resto de las vasanas vinculantes, el reconocimiento también es actualización. Si reconociste al sí mismo y todavía tienes vasanas aprisionadores (y esta es la norma en sociedades occidentales donde los buscadores tienden a tener estilos de vida rajasicos/tamasicos), entonces solo estarás actualizado hasta que el último vasana aprisionador haya mordido el polvo.

 

La persona actualizada en el sí mismo

Así que ¿cómo se ven estas personas iluminadas? Lo primero que hemos de notar es que no lo puedes saber con solo verlos. No caminan de una manera especial ni van flotando algunos centímetros sobre el suelo. Se encuentran en todos los países, desempeñan todas las ocupaciones y su forma de expresarse es normal. ¿Qué los distingue?

La definición más comprehensiva de la persona actualizada en el sí mismo la encontramos en una de las escrituras más importantes de Vedanta, el Bhagavad Gita, donde el buscador eterno pide a su maestro iluminado que le describa a una persona “de firme sabiduría, una cuya mente no se vea perturbada por cosa alguna y more siempre en el Sí mismo”.

El maestro replica: “Cuando una persona renuncia a sus deseos en cuanto surgen en la mente y se mantiene feliz solo con el Sí mismo, se trata entonces de una persona discriminadora”.

La misma pregunta descarta la idea experiencial, porque define a la iluminación como “firme sabiduría”. Hemos insistido lo suficiente en este punto, pero la palabra “sabiduría” debe ser comentada. ¿Por qué usarla en lugar de la palabra “conocimiento”? Porque el conocimiento es solo conocimiento. Resulta útil únicamente cuando tiene un impacto sobre la mente. La sabiduría es conocimiento del Sí Mismo aplicado. Transforma la mente de un instrumento reactivo en un reflector claro de la conciencia.

¿Qué tipo de mente disfruta esta persona? Una mente no perturbada por nada. ¿Por qué no sufre de perturbación? Porque sabe que nada en este mundo merece agitación, dado que nada es real en él. Previamente, en la conversación en respuesta al lamento existencial del buscador, surgido por su contemplación de la muerte, el maestro dijo: “El sabio no se lamenta ni por lo vivo ni por lo muerto”. Como espectador de una película, si ves al protagonista perder todo su dinero no te acongojas, porque su pena es solo una pena de película.  Una persona actualizada en el ser siempre siente que lo que está experimentando (incluido el instrumento experimentador) es solo un despliegue de la conciencia armado por Maya.

¿Qué es lo que libera a la mente del sufrimiento? Que “mora en el Sí mismo”. La mente es un objeto interesante. Su naturaleza es que no tiene naturaleza propia. Se convierte en aquello a lo que le esté prestando atención. Por ejemplo, si enfoca su atención en una emoción, se vuelve emocional, por lo que se mueve de aquí para allá. Si dirige su atención al ser se convierte en una mente estable. Una mente estable se mantiene quieta. ¿Por qué se mantiene con el ser? Porque el ser, el sí mismo, es hermoso. Es amor. Es paz.

En otros versos relativos a este tópico, la persona de firme sabiduría es descrita como una persona “discriminadora”. La mente de la persona mora en el sí mismo, porque la persona (que es, de hecho, el ser) sabe la diferencia entre el ser y los objetos que aparecen en la mente. Ella sabe que los objetos perturban, mientras que el ser llena la mente de gozo, por lo que mantiene a la mente dirigida al sí mismo y así permanece en el gozo. Permanece porque el gozo del sí mismo está siempre presenta, a diferencia de los objetos, que vienen y van.

La persona “no anhela placer y es libre de deseo, miedo e ira”. Los tontos anhelan placer porque no saben que el ser es paramasukka, bienestar sin límite. Puesto que se ven como incompletos, los jiva no se sienten bien con respecto a sí mismos, pero cuando un jiva reconoce al sí mismo, experimenta la completud y plenitud del ser. Cuando se ha actualizado el conocimiento del sí mismo, la persona es libre del miedo y la ira. ¿Por qué es libre? Por la misma razón por la que no anhela objetos: no necesita nada que la haga sentir completa, así que estas emociones se disuelven. Tanto el deseo como la ira duelen. Si tus deseos son neutralizados con el conocimiento del ser, también será así con la ira y el miedo, pues el miedo no es más que deseo frustrado.

Una persona así es “desapegada con respecto a todas las situaciones, no se regocija en circunstancias placenteras ni se incomoda con situaciones no placenteras”.

Esta afirmación no quiere decir que una persona actualizada en el ser experimente solo circunstancias placenteras. Los buscadores desinformados a menudo imaginan que, una vez que alcancen la iluminación, su vida se convertirá en un lecho de rosas. Estos individuos no comprenden a Isvara. La comprensión de la persona actualizada en el sí mismo toma en cuenta a Isvara. Isvara es el campo del dharma, el cual entrega la situación a la persona iluminada en todo o momento, según su karma. No hay escape para las circunstancias placenteras y no placenteras, porque la persona iluminada vive en el campo del dharma. Sin embargo, las circunstancias no tienen efecto, porque pertenecen al campo, no al sí mismo. Si un soldado reconoce al sí mismo estando en una zona de guerra, su situación no cambia, solo cambia su relación con esta.

“Y si una persona es capaz de retirar sus órganos sensorios de los objetos de los sentidos, como hace una tortuga cuando oculta sus miembros, entonces su conocimiento es firme.”

Dado que vivimos en el mundo, nuestros sentidos están siempre activos. Debido a que el contacto de los sentidos con los objetos produce placer y el placer causa vasanas por más placer, los jivas pueden volverse prisioneros con facilidad. Una persona actualizada en el sí mismo no es adversa al placer. Este verso implica que sus órganos de los sentidos sí estarán en conexión con los objetos. Sin embargo, el conocimiento del sí mismo resuelve la situación, debido a la comprensión de que el placer que proviene de los objetos no es más que un reflejo débil y pálido de la eterna dicha de la conciencia. Experimentarse a sí mismo como la fuente de la dicha neutraliza el vasana por la dicha, pero no neutraliza a la dicha. Por lo tanto, la persona actualizada en el sí mismo puede apartarse de la experiencia y proteger a su yo aparente.

“Para aquel que no alimenta los sentidos, los sentidos vuelven hacia el Sí Mismo, lo que deja atrás al anhelo. Cuando el Sí mismo es conocido como el ser de uno mismo, incluso el deseo desaparece. Cuando la mente abandona el intento de conectar los órganos de los sentidos con sus respectivos objetos, se vuelve permanentemente plena. El placer que surge del contacto de los órganos y sus objetos es una fuente de dolor, porque tiene un comienzo y un final. El sabio no lo celebra.”

Una persona actualizada en el ser sabe que los órganos de los sentidos son movidos por la insaciable necesidad de completud.  Si se rechaza este movimiento, estos se dirigen hacia el interior y se enfocan en el reflejo del gozo de la conciencia.

“Incluso una persona que practica yoga y cuya meta es purificar los sentidos, puede apartar la mente del Sí Mismo. Mantén tus sentidos bajo control y contémplame a Mí (la conciencia) con una mente discriminadora. El conocimiento del ser se establece en una mente discriminadora y dominada.”

Puedes tomar a la palabra “yoga” de la cita previa como jnana yoga, indagación del sí mismo. Aunque el verso se dirige a alguien que busca la liberación, también es aplicable a individuos que han reconocido al sí mismo, dado que la discriminación es también un medio de actualización en el sí mismo. Una vez que has reconocido tu verdadera identidad, es posible perder la discriminación cuando los vasanas aprisionadores surgen, así que necesitas seguir aplicando el conocimiento para que el conocimiento (y por tanto la dicha) sea firme.

Hace poco, un respetado maestro “iluminado” se declaró “desiluminado”, después de que su esposa lo dejó por otro hombre. Su iluminación, al parecer, ocurrió en el contexto del matrimonio, cuya base nunca fue sujeta a indagación. Esta persona debió de haber asumido que su esposa siempre lo amaría. Cuando se percató de que su creencia era falsa, su conocimiento del ser lo abandonó y se volvió emocional. Si hubiera sido una persona actualizada en el sí mismo jamás habría asumido que una situación mundana no estaría sujeta a cambio. Más aún, una persona actualizada sabe que el amor por el objeto es, de hecho, amor por el sí mismo en el objeto, entonces podría haberse sentido feliz de ver a su esposa buscar la felicidad de acuerdo con su naturaleza. Por último, no dualidad significa que la esposa no es otra que el sí mismo, como también el esposo, así que la esposa nunca podría estar separada de él. Una persona actualizada en el sí mismo sabe que “mi esposa” es solo ignorancia, porque es reclamar para el jiva lo que le pertenece a Isvara.

La liberación es más que el conocimiento “yo soy la conciencia”. Incluye el conocimiento claro de la realidad aparente que modifica la vida del jiva en el mundo. Ese es el conocimiento actualizado del sí mismo bien asimilado que es la liberación. Una vez más, el Bhagavad Gita dice:

“Cuando entregas tu atención a los objetos, el apego nace. El apego causa deseo y cuando el deseo no se cumple, la ira surge. Una mente iracunda con facilidad permanece en la ilusión y la ilusión lleva a la pérdida de la memoria. Cuando la memoria desaparece, la mente está incapacitada. Y cuando la mente es incapaz de funcionar en el modo apropiado, la vida de uno es destruida. Incluso si te mueves en el mundo de los objetos es posible alcanzar la tranquilidad cuando los órganos sensibles están controlados y tú permaneces aparte de tus preferencias y aversiones. El conocimiento del Sí Mismo, establecido con facilidad en una mente tranquila, destruye la desdicha existencial. Sin embargo, para la mente que se agita no hay conocimiento del Sí Mismo. La contemplación no tiene lugar y sin contemplación del Sí Mismo no hay paz. Sin paz, ¿cómo podría haber felicidad? El conocimiento del Sí Mismo no se afianzará en una mente distraída por sensaciones cambiantes. Estas lo arrastran con ellas, al igual que un viento fuerte toma consigo un pequeño bote entre las aguas. Por lo tanto, el conocimiento del Sí Mismo es firme en alguien cuyos sentidos son libres de sus respectivos objetos. En ese oscuro mundo donde todos los seres duermen, la persona sabia que ha dominado los sentidos se halla despierta. Así como el agua fluye hacia el océano, el cual permanece inmutable, los objetos, que surgen en la mente de una persona que ha reconocido al Sí Mismo, no cambian dicho estado inmutable. Pero el deseador de objetos jamás encuentra reposo. Aquel que abandona la creencia en “yo” y “lo mío” y se mueve a través de la vida sin anhelo, tiene paz. Eso es firmeza en el Sí Mismo. Quien ha reconocido al Sí Mismo no es engañado por las apariencias.”

El reconocimiento del ser tiene lugar en el cuerpo sutil pero, a menos que el conocimiento impacte de forma positiva en las emociones y acciones de la persona (como se describe en estos versos), la persona no está actualizada. Como suele decirse: la prueba del pastel está en comerlo.

Afirma el Bhagavad Gita: “Aquel que ve inacción en la acción y acción en la inacción es sabio y ha hecho todo lo que debe realizarse.”

Una persona actualizada en el sí mismo sabe que, cuando algo está sucediendo en la realidad aparente, nada ocurre en el ser. Una persona que se encuentra sentada en un tren estacionado se imagina que este avanza cuando el tren de la vía paralela pasa en sentido contrario al que avanzaría su tren. La actualización en el sí mismo es identificarse con la estación que no cambia, y no con los trenes que vienen y van. Desde el punto de vista de la estación, nada está ocurriendo. La sensación “estoy haciendo” es causada por la ignorancia. El “yo” es siempre libre de acción.

Revisamos la frase: “inacción en la acción”. Por ejemplo, un bote en el horizonte que se dirige con rapidez rumbo a mar adentro lucirá inmóvil para la persona que observa desde la playa. Y aunque en apariencia nada ocurre, hay algo que sucede. Muchas personas piensan que el conocimiento “yo no soy el hacedor de acciones” (que equivale al reconocimiento del sí mismo) quiere decir que un hacedor iluminado no hace nada. En India, muchos suponen que una persona que ha estado sentada en un mismo sitio durante años se encuentra iluminada porque es libre de acción. Sin embargo, el sentarse es también una acción, tanto como lo es caminar. Puede dar la apariencia de inactividad, y aun así es una acción. El hacedor no puede hacer otra cosa que actuar. La actualización en el sí mismo es la comprensión de que la liberación de la acción no puede obtenerse no haciendo nada. Bajo esta comprensión, la persona actualizada en el sí mismo se encuentra aparentemente involucrada en el mundo, como todos los demás. “No soy el hacedor” quiere decir “soy conciencia no dual, ilimitada y libre de acción”. No quiere decir que el jiva se libró de la acción.

Continúa el Bhagavad Gita:

“Los sabios dicen que una persona es sabia si sus acciones han ardido en el fuego del conocimiento del Sí Mismo. Personas de este tipo actúan sin el deseo de resultados para sus acciones. En consecuencia, están conformes porque no dependen de los resultados para su felicidad. Son libres del hacedor incluso cuando actúan. Aquellos que están libres de expectativas, cuyos cuerpos, mentes y sentidos se encuentran bien disciplinados, aquellos que son libres del apego por las posesiones y actúan solo para sostener su cuerpo, son felices con lo que viene por casualidad, inafectados por los opuestos, sin envidia, ecuánimes en el éxito y en el fracaso y libres de necesidad mientras actúan. El karma de aquellos que son libres del apego, cuyas mentes han sido liberadas por el conocimiento del Sí Mismo y quienes efectúan la acción como un ofrecimiento, es completamente purificado.”

Una persona actualizada en el sí mismo es un karma yogui que no practica karma yoga para purificar la mente. Esta actitud es natural y sin esfuerzo. Karma yoga es solo una descripción de cómo el ser libre de acción, que aparece como un jiva a quien Isvara/Maya le ha dado el poder de actuar se relaciona con la acción y sus resultados.

Esta persona aparente es en realidad el sí mismo. Una persona así vive en su cuerpo de manera diferente al resto. Aunque puede parecer que es un él o una ella, no hay ninguna sensación de género en ella. No piensa que posee nada. Solo actúa para mantener a su cuerpo, porque no necesita nada del mundo. Solo está para disfrutar. Aguarda para que lo necesario llegue. Posee una fe completa en que Isvara se encarga de todo. “Libre de envidia”, no desea ser como nadie más. Cuando situaciones subjetivas u objetivas demandan una respuesta, puede actuar pero no necesita hacerlo. Ve sus acciones como contribución de valor, no como una extracción de este al medio.

Afirma el Bhagavad Gita:

“Aquellos que no distinguen entre un humilde Brahmin dotado de conocimiento y una vaca, un elefante, un perro o un comedor de perros, son sabios.”

Desde luego que las personas actualizadas en el sí mismo no confundirán a una vaca con un elefante o a un perro con un comedor de perros. El verso se refiere a que saben que la vaca, el elefante, el perro y el comedor de perros son solo pensamientos en la mente, cuya esencia es la conciencia. Un verso de las escrituras de yoga dice: “Un yogui en samadhi no distingue entre un lingote de oro y las heces de una vaca.” Esto no quiere decir que esta persona intentará depositar estiércol en el banco. Quiere decir que la esencia de todo es la conciencia. “Samadhi” es una palabra compuesta. “Sama” quiere decir igual y “dhi” es la contracción de la palabra “buddhi”, que significa conocimiento. Así que la palabra se refiere a alguien que valora a todo por igual. Si esta persona ve a otros seres, los valora como valora a su propio ser. La utilidad obvia de esta visión, en términos de felicidad, es obvia, pues personas que ven diferencias están en constante conflicto.

Dice el Bhagavad Gita:

"Si estás despierto al Sí Mismo, gozas al Sí Mismo y te satisfaces solo con el Sí Mismo, entonces eres libre."

La persona auctualizada en el sí mismo está completamente libre de la dependencia hacia los objetos para tener felicidad. En la medida en que la ausencia de un objeto causa una sensación de pérdida o se requiere la presencia de un objeto para hacerte sentir bien, no estás actualizado.

Según confirma el Bhagavad Gita: “Has alcanzado la liberación cuando ya no estás apegado a los objetos de los sentidos o a la acción y has eliminado la causa del deseo.”

No es suficiente con el desapego por los objetos de los sentidos y la acción. Debes ser libre de la ignorancia sobre la totalidad del yo, en la medida en que esta es la causa del deseo. Esto no quiere decir que las personas iluminadas no tengan deseos. Significa que no los toman como órdenes o, como dice el verso, “pueden abandonar los deseos tal como aparecen en la mente”. No significa que no puedan actuar a partir del deseo. Si la realidad es no dual y el deseo existe, tiene que ser el sí mismo... aunque el sí mismo no es el deseo. En palabras del Gita, se trata de: “el deseo que no se opone al dharma”. Dicho de otro modo, una persona actualizada en el sí mismo solo realiza acciones que están en armonía con el dharma, el orden cósmico. En la fase de búsqueda y en la fase de reconocimiento del ser, se debe renunciar a los deseos que surgen de lo incompleto y lo inadecuado. Una persona actualizada en el sí mismo no tiene deseos que surgen del sentido de inadecuación. Sus deseos son los deseos de Isvara. Como Isvara es la fuente del dharma, no hay peligro de que esa persona actúe de manera egoísta en la medida en que todos los deseos de Isvara se relacionan con el mantenimiento del orden cósmico. Solo estarás apegado a tus propios vasanas, no a los vasanas de los demás.

Sin embargo, una persona actualizada en el sí mismo no está obligada a llevar a cabo los deseos de Isvara. Una restricción así limitaría la libertad de la persona, porque el ser está más allá del dharma y el adharma. A veces, los intereses del dharma se sustentan en actos adhámicos, por lo que puedes observar a una persona actualizada en el sí mismo que ocasionalmente infringe las reglas. La pregunta sobre la acción, que tiene lugar en el orden dhármico, es siempre acerca del conocimiento. ¿Qué es lo que conoce una persona cuando está actuando? Una persona que ha reconocido al sí mismo sabe que Isvara es el hacedor, pero todavía tiene vasanas centrados en el ego, por causa de la ignorancia previa. Esta persona no desarrollará nuevos vasanas porque la ignorancia se ha ido, pero todavía tiene que soportar los efectos de la ignorancia. Entonces, la discriminación es necesaria para el que ha reconocido al sí mismo, hasta que los efectos de la ignorancia se reduzcan a cenizas en el fuego del conocimiento del ser. La persona actualizada en el sí mismo sabe que Isvara es el hacedor de acciones pero no necesita discriminar porque sus acciones se alinean automáticamente con los deseos de Isvara y porque los efectos de la ignorancia han sido incinerados por el conocimiento del ser. Entonces, el deseo y la acción egoístas ya no son un problema. Esta es la razón por la cual las Escrituras dicen que la persona actualizada en el sí mismo es Isvara. Él o ella no tiene la capacidad de crear, sostener o destruir los cuerpos macrocósmicos, sutiles y causales, pero es uno solo en Isvara y en el jiva, porque él o ella es en realidad el ser y no es afectado por el jiva ni por Isvara.

Continúa el Bhagavad Gita:

“Aquel para quien el mundo no se encoge, ni se encoge ante el mundo, que es autosuficiente y estable, que no está inclinado a iniciar acciones egocéntricas, que no se deja llevar por la alegría, la ira o el miedo...”

La forma en que las personas que reconocieron al sí mismo lidian con el hacedor de acciones puede ser un problema, porque está claro que la acción y sus resultados no pueden completarlos. A menudo se sienten desilusionados y a la deriva y parecen pensar que la vida no tiene sentido cuando descubren que es un sueño; el vacío es la palabra más común utilizada para describirlo. La mayoría pensó que el hacedor desaparecería y que el problema de la acción se resolvería. Pero el hacedor permanece en la medida en que fue creado por Isvara y es un factor necesario en el mecanismo de estímulo-respuesta kármico. El hacedor se encuentra activo mientras uno esté encarnado. Debido a que te identificas con el hacedor, sientes que debes crear algo nuevo. Una de las reacciones más obvias a este problema es ponerse a “enseñar”. Pero este versículo dice que una persona actualizada en el sí mismo no “inicia acciones centradas ella misma”, porque está satisfecha únicamente con la dicha del ser. La solución: continúa la indagación hasta que comprendas la diferencia entre el hacedor y la persona que lo hizo. La de ser un hacedor es la noción de que tú eres el que hace las acciones. Cuando realmente entiendes la naturaleza de las gunas, el problema desaparece porque entiendes que los gunas generan acción sin el permiso del hacedor de acciones. Muy a menudo, en la euforia del reconocimiento del ser, el buscador ve que no hay nada que hacer y abandona la indagación. La indagación no es algo que el hacedor deba abandonar. Se detiene cuando el conocimiento ha sido completamente asimilado y se han eliminado los efectos de la ignorancia. Pero la declaración de las escrituras de que no hay nada que hacer para el que reconoció al sí mismo no significa que ya no se requiera acción para llevar una vida exitosa, solo que las acciones centradas en resolver el problema de la identidad ya no son necesarias. Entonces, durante esta etapa, continúas contemplando las enseñanzas sobre la acción hasta que se aclare la duda. La indagación en el sí mismo es un trabajo noble. Una vez que sabes quién eres, tu visión se expande para incluir al mundo entero. De modo que las interminables necesidades de liberación que sienten los otros se convierten también en tuyas y contribuyes como puedes para ayudarlos.

Se lee en el Bhagavad Gita:

“Quien trata a enemigos y amigos por igual, ve el éxito y el fracaso en la misma luz, permanece sin cambios cuando es honrado o deshonrado, ve placer y dolor, calor y frío por igual, se mantiene libre de objetos, es disciplinado en el habla, no tiene lugar para llamar el suyo. (…) Tales personas no son reacias a ningún estado mental, incluso a tamas, cuando predomina. Tampoco anhelan ningún estado mental cuando se va”.

Por último, nuestra definición de iluminación incluye cómo se relaciona con sus estados mentales quien se ha actualizado en el sí mismo. No le molestan los malos sentimientos, tamas o rajas. Por lo tanto, no espera que la mente se sienta bien porque sabe que sus estados de ánimo están controlados por los gunas.

 

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El mundo espiritual moderno, dominado por Neoadvaita en los últimos veinte años, no es diferente a la cultura en la que se ha enraizado. No los culpemos. La enseñanza de Vedanta, que es verdaderamente una ciencia de la conciencia, se tomó un par de milenios para convertirse en un medio de conocimiento refinado, completo y comprobado, por lo que no podemos compararlas. La espiritualidad moderna es una cultura perezosa de comida rápida. Busca el camino fácil y la solución rápida. “No hay nada que hacer, no se requieren cualificaciones; puedes tenerlo de manera simple”, afirman los mercachifles. Debido a que las personas están ansiosas por distinguirse, son susceptibles a este mensaje. No pueden esperar para ser respetadas y amadas, para obtener una identidad con un significado real, diferente de la vasta pero insustancial oferta de las extensas estanterías del supermercado de identidades que es la vida moderna. Entonces, una epifanía de tercera categoría les basta como estructura endeble sobre la cual construir una identidad espiritual. Piensan: “¡Eureka! Encontré oro. ¡Estoy iluminado!”

La amplia lista de Vedanta sobre los signos de la iluminación, que se ha desplegado en este capítulo, separa a los hombres y mujeres iluminados de los niños y las niñas. Si te sientes tentado a pensar que estás iluminado, especialmente si tu iluminación implica informar a los demás, debes contemplar atentamente este capítulo. Es una lista de verificación. Te dirá dónde estás parado. ¿Tu conocimiento de la iluminación te ha transformado en un ser humano verdaderamente cultivado o tu iluminación simplemente es una idea sin fundamento? Si aprecias el comentario de Dogen, el decimotercer maestro Zen, fundador de la escuela Soto, “después de la buena educación, la iluminación es lo más importante en el mundo”, puedes considerarte una gran alma. De lo contrario, no podría ser así.