Lección 3 – El medio de conocimiento

Por James Swartz

Traducción: Shams Martínez

 

La iluminación es el conocimiento firme e inmediato de que yo soy conciencia ordinaria y no la entidad experimentadora que creo ser. Lo único que se necesita es conocimiento por una razón: ya soy libre. Como ya hemos concluido, cualquier intento de percibir al sí mismo, de experimentar la iluminación o de alcanzar un estado de conciencia permanente, es una pérdida de tiempo. Lo que deberías estar buscando es conocimiento del sí mismo. Pero el conocimiento no es como un ave que se para a trinar en nuestra ventana, no va a venir por sí solo. El conocimiento, que es el contenido de todo cuanto hay, necesita un medio.

Con los medios de conocimiento que Dios nos ha brindado (percepción e inferencia) podemos conocer cosas a través de la experiencia y alcanzar ciertas conclusiones. Estos medios requieren de objetos. Los sentidos, por ejemplo, requieren de las cosas materiales. El corazón también necesita de emociones para sentir, así que, para su disfrute, hay una piscina universal de emociones: deseo, temor, avaricia, amor, ternura, simpatía, compasión, envidia, celos, etc. El intelecto, por su parte, requiere de pensamientos que extrae de un vasto mundo de ideas.

Las personas que están insatisfechas con sus vidas y que desean sentir algo especial y extraordinario, a menudo critican a Vedanta por tratarse de un camino solo “intelectual” . En general, dicen que la espiritualidad tiene que ver con el amor y el “corazón”. Están en lo cierto, pero no de la forma en que imaginan, como veremos en el capítulo 12. Incluso, aunque el corazón fuera extremadamente sensible, este no podría sentirte a ti porque tú eres mucho más sutil que tu corazón. Tú sientes las cosas a través del corazón. Tú estás más allá de lo que piensas y sientes. En Vedanta no estamos en contra de las emociones ni de los pensamientos: son un simple hecho de la vida. Pero es erróneo suponer que Vedanta es conocimiento intelectual, porque ningún concepto puede describirte a ti, que eres todo lo que es. Esto no quiere decir que el intelecto, que es solo una función en la conciencia, no se encuentre íntimamente involucrado con el conocimiento del sí mismo. Así que la idea de que el intelecto debería ser trascendido o descartado tampoco es correcta. Sin el intelecto no puedes obtener la liberación.

Si buscas la liberación porque piensas que no eres libre (y eso es, justamente, lo que estás haciendo), entonces deberías tachar de “intelectual” tu búsqueda y ser feliz tal como eres, pues la idea de que eres limitado es solo una noción “intelectual”. Un intelecto ignorante puede ser el problema, pero la ignorancia no es la única opción para ese intelecto.

El resultado final de la indagación védica no es el conocimiento intelectual del sí mismo. El conocimiento “yo soy conciencia ordinaria indiferente no nacida” destruye la noción “yo soy una entidad limitada sujeta al sufrimiento” y después ella misma desaparece dejándote como siempre has sido, libre de conceptos y libre de la experiencia misma.

 

El sí mismo no es un objeto

El sí mismo no es un objeto. Para que el sí mismo fuera un objeto debería de haber otro “tú” que lo experimentara, pero es cuestión de sentido común el comprender que solo hay un “tú” (que es el sí mismo).

El sí mismo es también indestructible. Es conciencia no dual. Así que resulta imposible dividirlo en dos partes conscientes y obtener una parte que experimente a la otra parte. Aun si pudiera ser dividido en dos, ambas partes tendrían la misma naturaleza y no habría nada que alcanzar porque la experiencia de ambas partes sería la misma. Si, a pesar de todo, fuera divisible, ¿quién lo dividiría? Puesto que el sí mismo no es un agente, no puede dividirse a sí mismo.

Por último, la experiencia parece consistir en un sujeto consciente experimentando un objeto inerte. Pero se trata siempre de una sola conciencia no dual. Incluso cuando la ignorancia, en apariencia, convierte al sí mismo en el sujeto y en los objetos, ni el sujeto (la entidad experimentadora) ni los objetos (lo experimentado) son en realidad conscientes, así que el sujeto en realidad no experimenta los objetos, a pesar de que aparenta ser así. El sujeto, la entidad experimentadora que piensa ser la conciencia, es en realidad un objeto conocido por ti, que eres la conciencia testigo. Entonces ¿qué es la experiencia? La experiencia es siempre solo conciencia experimentándose a sí misma. No hay dualidad involucrada. Como podemos ver, la dualidad es solo una creencia.

Por lo tanto, parece que, en lo concerniente al conocimiento del sí mismo, Dios se equivocó. Si Dios quisiera que supiéramos quiénes somos, nos habría dado el medio de conocimiento apropiado. Esa es la razón por la cuál a menudo escuchamos: “¡Oh, el ser, ese gran misterio! Lo que está más allá de todo y no puede ser conocido por nadie. ¡Por siempre será un secreto!” La gente suele ponerse romántica con respecto a la imposibilidad de conocer a Dios.

 

Todos conocen objetos pero nadie conoce al sujeto

Debió haber sido un gran trabajo crear el mundo en seis días. Después de la creación de “los peces y las aves” sobre las cuales supuestamente detentamos el “dominio”, parece que el Creador dejó para el último la mejor de las creaciones: nosotros. Aunque al otro día descansaba y pudo haber salido de fiesta el sábado por la noche, prefirió quedarse despierto hasta tarde creándonos.

Quizá tenía los cuerpos en una línea de embalaje con los cerebros apilados cerca y, conforme los cuerpos iban pasando, insertaba los cerebros. Sin embargo, puesto que era noche y el buen Dios estaba exhausto después de seis días de arduo trabajo, accidentalmente puso al cerebro mirando hacia el mundo de los objetos, en lugar de hacia el interior, hacia el sí mismo y, bueno, el resto es historia. El resultado es que todos conocen los objetos pero nadie se conoce a sí mismo.

Sin embargo, tenemos suerte, porque hay un hombre santo en la India, de nombre Kalki, un Ávatar, que puede salvarnos del error divino. Por $5,000 le dará vuelta a tu cerebro y ¡podrás conocer quién eres! Parece que una gran cantidad de almas devotas han accedido a la oferta, porque ahora posee un enorme templo de oro. Es evidente que el mercado de inversión de cerebros está creciendo porque su hijo también entró en el negocio. Se trata de buenas nuevas para los no iluminados, porque el precio de la iluminación está bajando a causa del reciente aumento en la oferta.

Si los instrumentos que tenemos no son los adecuados para conocer al sí mismo, entonces ¿cómo vamos a conocerlo? Parece que la conciencia deseaba que conociéramos, porque, hace mucho tiempo, precisamente por esa razón, reveló la ciencia del conocimiento del sí mismo, Vedanta.

 

Vedanta no es una filosofía

Lo primero que debemos saber acerca de Vedanta es que no se trata de una filosofía. Las filosofías son los argumentos o creencias de un individuo o grupo de individuos. Marx y Engels aparecieron con su ya caduca filosofía, la cual estaba destinada a corregir los problemas del capitalismo. El existencialismo causó furor por toda Europa durante el siglo pasado. ¿Dónde está el existencialismo ahora? Las filosofías no duran porque fueron hechas por personas para servir a las necesidades intelectuales de su tiempo. Cuando llega el momento, las filosofías dejan de ser relevantes.

Es muy importante darnos cuenta del hecho de que Vedanta no viene de los seres humanos. Los seres humanos poseen una comprensión limitada y, en última instancia, siempre tienen una meta personal, usualmente destruir o salvar al mundo de una o de otra forma. Y si no se trata de dominar al mundo o de salvarlo, parecen estar constantemente inclinados a vender algo, a convencer de algo o a conseguir que tú o tus circunstancias cambien. En fin, los humanos no son objetivos ni imparciales.

 

No es una religión ni un camino espiritual

Los humanos producen filosofías y religiones. Vedanta no es ninguna de las dos cosas. No es el resultado de las experiencias de los místicos. Da cuenta de las experiencias místicas pero está más allá del misticismo. No es un camino espiritual. Es el conocimiento detrás de todas las religiones y los caminos espirituales.

Antes de que continuemos, deberías saber que no es necesario que tú creas en estas afirmaciones. Son difíciles de digerir porque con vanidad nos vemos a nosotros como “la cima y la corona de las cosas”, como si todo lo significativo tuviera que provenir de nosotros. De cualquier forma, los orígenes de Vedanta son, comprensiblemente, triviales, porque hace lo que se supone que debe hacer: te libera. Si, de manera adecuada, expones tu mente a Vedanta, verás con extrema claridad por qué decimos que no es religión ni filosofía ni un camino espiritual inventado por seres humanos. Decimos que es “apurusheyajnanam”, es decir, “no de una persona”.

 

No es información canalizada

Tampoco es canalizado. Las personas, con todos sus sesgos, prejuicios, creencias y opiniones, son como viejas tuberías; una gran cantidad de suciedad se acumula en ellas. Así que, cuando el conocimiento fluye, inevitablemente se contamina. Somos los más grandes contaminantes sobre la tierra. Sí, poseemos algo de conocimiento, pero el conocimiento y la ignorancia se sientan hombro con hombro dentro de la mente humana y, por desgracia, la mayoría de nosotros no entendemos la diferencia.

Lo que queremos no es un medio de conocimiento que esté conformado de verdad y de ignorancia. ¿Cómo los separaríamos? La gente que no sabe discriminar se traga una y la otra. Eso no puede liberarte. Lee los libros de prácticamente cualquier maestro moderno, desde Osho hasta Krishnamurti o Adi Da, por ejemplo. Encontrarás verdad ahí, sin duda, pero las creencias y opiniones del autor se hallan tan intrínsecamente unidas, como vides envueltas en el tronco de un árbol, que terminas confundido por tragarte ambas. Ese no es el camino de la libertad. Las palabras de los místicos y los profetas deben ser siempre tomadas como sospechosas.

 

Es conocimiento revelado

Las personas experimentan la verdad. Pero esta no viene de ellos. Viene a ellos desde “afuera”. Es vista. Es escuchada. Proviene de una fuente objetiva, más allá de nosotros. Las revelaciones han sido una parte íntima de la experiencia humana desde siempre. Al igual que, a lo largo de los siglos, se ha construido un cuerpo objetivo de conocimiento científico acerca de los objetos, también se ha desarrollado un cuerpo objetivo de conocimiento de la conciencia.

Un buen ejemplo de este tipo de conocimiento son los “descubrimientos” de Einstein relacionados con la teoría de la relatividad o el de Thomas Edison con respecto a la electricidad. Descubrir quiere decir develar algo que estaba allí pero que antes era desconocido. La relatividad y la electricidad describen cómo funciona el mundo de acuerdo con las leyes de la física, no de acuerdo con Edison y Einstein. A la gravedad y a la electricidad no les importa si crees en ellas. Funcionan, independientemente de lo que creas al respecto. El conocimiento de sí mismo está siempre ahí, enfrente de nuestras narices, pero, porque nos ciega la dualidad, no podemos verlo.

Es muy importante confiar en el conocimiento y no en las personas. Las personas no son malas; sencillamente se inclinan por ser ignorantes, sobre todo en el tópico de su verdadera identidad. La ignorancia es algo que esconde o vela el conocimiento y, en el proceso, permite la aparición de conocimiento incorrecto en la forma de creencias y opiniones, sesgos y prejuicios.

Los humanos han estudiado el fuego desde el inicio de los tiempos. A partir de cierto momento, quedó claro que el fuego posee una cierta naturaleza y se comporta de acuerdo con determinadas leyes. Gracias al conocimiento del calor, hemos podido mandar cohetes a Marte. Cualquiera que comprenda ese conocimiento y tenga los recursos, puede enviar un cohete al espacio. No hay nada personal con respecto a eso. De la misma forma, millones han tenido revelaciones sobre la naturaleza no dual de la realidad durante miles de años. El conocimiento a partir de estas experiencias ha sido extraído y organizado, de tal forma que la ciencia de la conciencia, el ser, pudo desarrollarse.

Una diferencia entre Vedanta y la moderna ciencia material es que una está enfocada en objetos y la otra se enfoca en el sujeto, la conciencia. De manera adicional, el conocimiento adquirido por la ciencia material está en constante cambio porque el campo de investigación se encuentra en estado de flujo perpetuo y el medio de conocimiento, la mente humana, está condicionado por la ignorancia: entre más sabemos acerca de los objetos, menos es lo que sabemos. No obstante, el conocimiento de Vedanta no cambia porque el ser no cambia. Así que el conocimiento de sí mismo es siempre bueno. Otra diferencia entre Vedanta y la ciencia material es que el objetivo del conocimiento de sí mismo es la libertad del sufrimiento existencial, mientras que la meta de la ciencia material es solo el conocimiento de las fuerzas materiales que se desenvuelven en el campo de la conciencia y cómo podemos utilizar estas fuerzas para obtener ciertos objetos deseados. Como sabemos, la obtención de objetos deseados no termina con el sufrimiento. De hecho, equivale al sufrimiento.

Es importante saber, sin embargo, que Vedanta no tiene nada en contra del conocimiento material o psicológico adquirido a través de medios impersonales como la experimentación. En el capítulo 6 presentamos el conocimiento de los cuerpos causal y sutil, adquirido en los últimos cincuenta años, el cual, en mi opinión, contribuye positivamente con Vedanta como medio de conocimiento del sí mismo.

 

Es el conocimiento de todo

Vedanta lo abarca todo: el cosmos, la psique y la conciencia pura, mientras que la ciencia material abarca únicamente el cosmos y la ciencia psicológica se refiere a la psique. Ni la ciencia material ni la psicológica entienden la relación de una con la otra y mucho menos con la conciencia, porque sus campos y métodos de investigación se excluyen mutuamente. Como seres humanos, somos una combinación de conciencia (algunos lo llaman espíritu) y materia, y existimos en un mundo complejo de leyes y fuerzas, así que para comprendernos a nosotros mismos debemos afinar nuestro medio de conocimiento.

Vedanta no se trata solo de reconocer quién eres más allá de los objetos que aparecen en ti. Sin duda, este conocimiento es la esencia de Vedanta pero no puedes vivir como conciencia en un mundo de objetos a menos que conozcas los objetos por lo que son y cómo es que la conciencia y los objetos (el individuo experimentador) encajan juntos. Vedanta es el conocimiento de tres órdenes de la realidad no dual: 1) conciencia pura con la capacidad de crear1 y conciencia pura sin la capacidad de crear2, 2) objetos materiales3 y 3) el individuol.4

Ahora, podemos decir que los individuos humanos son pequeños cúmulos de conciencia con voluntad y deseo, con valores y prioridades. Es importante entenderlos por lo que son, involucrados en un mundo de objetos materiales densos y sutiles que están sujetos a fuerzas y a leyes impersonales. Si los individuos no comprenden la estructura de los mundos objetivos y subjetivos en los cuales habitan, su conocimiento será incompleto y el sufrimiento no tendrá fin.

El tercer aspecto de Vedanta es conciencia pura con y sin su capacidad para crear objetos. En nuestra tradición, es llamada “Isvara”, pero si deseas emplear una palabra occidental, puedes usar “Dios”. No somos entusiastas de la palabra “Dios” porque las ideas locas que la gente ha tomado de la religión hacen difícil su comprenderlo. Más allá de los objetos que aparecen en ella, no hay demasiado que decir acerca de la conciencia, a pesar de que es la pieza de mayor importancia en el puzzle existencial, es muy simple y es más sutil que el objeto más sutil. Podemos, sin embargo, decir mucho más acerca de la conciencia en su rol como creadora de individuos, los individuos mismos y los objetos con los cuales interactuamos.

Para ser libre necesito comprenderme a mí mismo como todo, no solo como conciencia separada de los objetos que aparecen en ella. La iluminación no es una experiencia que me hace libre; lo que me libera es el conocimiento completo de mí mismo como conciencia y los objetos que aparecen en mí. Al conocimiento del sí mismo le lleva tiempo volverse completo, pues la ignorancia es persistente en grado sumo. Así que tienes que escuchar las enseñanzas una y otra vez para socavar la ignorancia poco a poco.

Muchas personas han reconocido su verdadera identidad en algún tipo de camino experiencial y después afirman que están totalmente “cocidos”, pero nosotros no llamamos a eso iluminación. Estas personas totalmente cocidas en realidad están medio cocidas, porque solo tienen conocimiento parcial de la realidad. En el mundo de los ciegos el tuerto es rey. Muchos de ellos no viven una vida recta y aún así siguen confundiendo a los buscadores con perspectivas fantasiosas sobre la iluminación. Si no comprendes bien el panorama completo, en el que todo encaja con todo y todo es lo mismo y diferente a la vez, no estás iluminado.

 

¿Qué es el conocimiento?

En el comienzo de la enseñanza debemos tener claridad con respecto a la terminología. Todos estamos de acuerdo acerca de lo que la palabra “árbol” quiere decir pero casi nunca estamos de acuerdo cuando nos referimos a la palabra “Dios” o “conciencia”. “Conocimiento” es una palabra que hasta ahora ha estado empleándose sin una definición adecuada.

El conocimiento es algo que no puede ser negado, algo con lo que siempre se puede contar. La información no es conocimiento. Que el valor de General Motors en la bolsa sea de 43 dólares no es conocimiento. Es solo información, porque mañana quizá sea de 42 dólares. No puedes contar con que serán 43 dólares por siempre.

El conocimiento está más allá de la experiencia. Supera siempre a la experiencia. Es extremadamente importante saber que tú puedes vivir tu vida con confianza sobre una base de conocimiento y que, por otro lado, esa confianza estará siempre comprometida si es que el conocimiento se obtuvo a través de la experiencia. La experiencia es valiosa. La vida es experiencia. Y la mayoría de nosotros vive su vida únicamente con base en la experiencia, pues basamos nuestras acciones en cómo nos sentimos, en lugar de en lo que sabemos. No hay una ley que prohiba este hecho pero, si tu deseo es ser feliz, resulta necesario que comprendas que la experiencia no es fiable. Cuando mires el diagrama que se muestra a continuación experimentarás las líneas horizontales como si poseyeran distintas longitudes. Sin embargo, si mides cada una de ellas con una regla te darás cuenta de que tienen la misma longitud. El conocimiento dice una cosa, mientras que la experiencia dice otra.

 

Tomamos nuestra interpretación de la experiencia como si fuera conocimiento, pero no es conocimiento. Si operas solo sobre la base de tus emociones, miedos y deseos, producirás resultados no deseados. Esto se debe a que al mundo en el cual la experiencia tiene lugar, no le interesa lo que sientes al respecto. No se trata sino de una matriz impersonal de objetos, fuerzas, reglas y seres conscientes que se comportan de una manera independiente de ti. Con el conocimiento como tu guía, no cometerás errores, porque no te encontrarás en conflicto con lo que es. Por ejemplo, aunque la intuición es una emoción muy preciada entre los individuos espirituales, no es algo fiable. Así como puedes recibir una percepción o una intuición correctos en relación con una persona o una situación en un momento determinado, después podrías encontrarte con que esa percepción o intuición es contradicha por una percepción posterior.

Cuando envían una sonda espacial a Saturno, Saturno puede encontrarse en el cielo del lado oeste pero ellos la lanzan en dirección al este. La experiencia nos dice que habría que enviarla hacia el oeste, pero el conocimiento indica que debe ser el este. Después de un tiempo, el cohete da una vuelta en torno al campo gravitacional de Marte, lo que incrementa su velocidad y es entonces impulsado con dirección sur a pesar de que, en ese momento, Saturno están en el norte. Prosigue su curso mientras los planetas continúan cambiando de posición hasta que, años más tarde, eventualmente ¡entra en la atmósfera de Saturno! Con la experiencia como guía nunca habría llegado allá. ¿Acaso no es impresionante que, después de tanto tiempo, una pequeña pieza de metal enviada desde un planeta a millones de kilómetros de distancia pueda, de súbito, comenzar a orbitar en torno a un objeto móvil para recolectar información? Solo el conocimiento es capaz de hacerlo posible. La información, las creencias, las opiniones y los sentimientos (todas ellas cosas humanas) no son de confianza.

Nos encontramos a nosotros mismos en un cosmos hecho de conocimiento. Un árbol es conocimiento, un perro es conocimiento, los elementos son conocimiento y los seres humanos son solo conocimiento programado para funcionar de un cierto modo al servicio de los intereses de la totalidad. Resulta de vital importancia para nuestra liberación que comprendamos la naturaleza de la realidad. Para eso puedes contar con Vedanta. Es tan bueno ahora como lo era hace tres mil años, porque está basado en el conocimiento. Es como los ojos, que hacen justamente lo que se supone que deben hacer. De la misma forma, no hay razón para inventar una nueva enseñanza para gente “moderna” porque somos quienes hemos sido siempre y el medio de conocimiento que ha estado liberando a los humanos durante miles de años es perfecto.

 

¿Cómo trabaja Vedanta?

Nuestros medios de conocimiento comunes funcionan porque hay objetos que pueden ser conocidos. Sin embargo, puesto que el sí mismo está más allá de la percepción y de la inferencia, no puede ser conocido como un objeto. El yoga y otras prácticas te brindan la experiencia de varios estados sutiles de la mente pero Vedanta no busca ninguna experiencia porque, como se ha explicado ya, tú estás, de hecho, experimentando al sí mismo en todos los instantes.

Tampoco es necesario probar que existes. Aunque suene increíble, algunas personas en el mundo espiritual de verdad se lo toman en serio cuando alguien les dice que no existen. Los budistas lo han estado repitiendo desde siempre: “no hay sí mismo, todo es vacío, vacuidad, etc.” Y tampoco los seguidores de neoadvaita se avergüenzan de decirlo. Nosotros afirmamos que solo hay un sí mismo, que es todo y que nunca deja de estar presente.

Para ser justos, acaso se refieren a que el ego no existe, pero incluso este existe. No es real pero tampoco es no existente. No hay necesidad de decir que no existes o de probar que no existes, porque tu existencia es autevidente (evidente por sí misma). No necesitas un espejo para saber que tienes ojos, porque la vista misma prueba la existencia de los ojos. Y no puedes negar la existencia de algo a menos que exista. Nada es no existente. Tan pronto como pienses eso, existe, puesto que los objetos no son otra cosa más que los pensamientos acerca de los objetos. Como hemos visto, la experiencia solo tiene lugar como pensamientos y emociones en una mente que es, en apariencia, consciente por sí misma. Así que, con excepción de la idea de no existencia, no hay tal cosa como la no existencia.

No obstante lo dicho, para conocer lo que eres y para conocer lo que implica ser lo que eres, un espejo es necesario. Mi experiencia de mí mismo no es un espejo para ti. La experiencia no se transfiere de individuo a individuo. Si así fuera, cuando estuviera enamorado, también te enamorarías tú. El conocimiento, por otro lado, sí que puede transferirse. Si tienes una vela encendida y pones el pabilo de otra vela en contacto con ella, el fuego se transmite. Vedanta es un espejo formado de palabras, que revela lo que eres y lo que esto significa. Su función consiste en remover las nociones erróneas que tienes sobre ti. Te muestra a ti mismo quién eres tú mismo, por medio del uso de la lógica antes no examinada sobre tu propia experiencia. El conocimiento de ti está en ti y la experiencia de ti siempre está en ti, pero aún hay algo que debe ser conocido. De lo contrario, ya serías libre.

Lo que necesitas es el panorama completo. Este no se encuentra disponible mientras te identificas con creencias y opiniones acerca de lo que eres, las cuales no están en armonía con tu verdadera naturaleza que es el todo. Ahora mismo no está disponible, mas solo porque crees que se trata de algo que debes alcanzar en otra parte.

 

No puedes estudiar Vedanta

Vedanta es un medio para indagar que necesita ser enseñado. A menudo, el ego piensa que es un experto en todo lo referente a sí mismo y no le agrada la idea de recibir una enseñanza. Los tipos espirituales, bajo la ilusión de la perspectiva experiencial, suelen citar a Ramana Maharshi como evidencia de que ningún maestro o enseñanza son necesarios para la liberación. Tal vez un alma muy cualificada puede “alcanzarla” a la primera, no obstante las probabilidades son tan minúsculas como las de ganar la lotería, o incluso menores. Los tipos intelectuales por lo general suponen que pueden alcanzar la iluminación sintetizando información a partir de su estudio en la literatura de diversas tradiciones, pero este enfoque es tan equivocado como el anterior. Leer o escuchar a alguien acerca del sí mismo (Vedanta no habla “acerca” del sí mismo, sino que lo revela por medio de un método específico) no funciona porque, sin importar qué tan inteligente creas que eres, estás indagando justamente porque eres ignorante del sí mismo. La ignorancia opera mientras escuchas y lees, lo que ocasiona que invariablemente, comprendas mal.

Por otra parte, la mayoría de los buscadores no conocen la diferencia entre el conocimiento y la ignorancia. Confunden sus creencias y opiniones con el conocimiento. Esto quiere decir que no soy el indicado para iluminarme a mí mismo. Necesito un medio de conocimiento impersonal que sea libre de ignorancia y también requiero que alguien, que ha sido liberado por este medio, me lo enseñe a mí. También es apropiado señalar que una persona que sostiene que la iluminación es experiencial, que alude a su propia experiencia como prueba de esta y espera que sus palabras sean vistas como si se tratara de un evangelio, puede o no puede estar iluminada, pero en definitiva no se halla calificada para enseñar al sí mismo. Cualquiera puede sufrir una epifanía que transforme su vida y definirla como iluminación, así que aceptar enseñanzas e instrucciones sin someterlas a una revisión crítica es buscarse problemas.

En general, las personas que llegan a Vedanta han estado buscando por un largo tiempo. Las enseñanzas de Vedanta no son aptas para buscadores en el nivel de principiante. Cuando una persona llega a cierto punto en su vida, en el que ya no es más una esclava de la experiencia, entonces es traída a Vedanta. La fruta desprendida del árbol antes de estar madura nunca es buena. Es por eso que no hacemos publicidad. Vedanta llega cuando tú estás listo para que llegue. No podemos enseñar a aquellos que no están listos. Cuando se hace, es una pérdida de tiempo, tanto para el maestro como para el estudiante.

En mi caso, intenté liberarme de manera sincera, entusiasta y constante durante tres años. Leí todos los libros, fui a la India, me codeé con yoguis y gurus, realicé muchas prácticas y, sin embargo, seguí fracasando en la prueba de la iluminación. Ante esto, me sentí tan hastiado que abandoné la búsqueda y juré (contra todo pronóstico) que me convertiría en una persona normal. El mismo día en que renuncié a mi búsqueda conocí a mi maestro y se hizo evidente que lo que precisaba era mucho más que una técnica. Me sentí pequeño e ignorante y, al mismo tiempo, resultó liberador saber que había un medio de conocimiento probado por el tiempo, así como una respetable enseñanza tradicional disponible para mí. Mirar al conocimiento del sí mismo funcionando en otro ser humano y comprender que este conocimiento es lo que lo había liberado era todo lo que necesitaba.

 

Escuchar

La primera etapa es la de la escucha5. Por lo general, cuando escuchas algo de inmediato comienzas a formular una respuesta en la mente. Oyes las palabras y reaccionas con base en un impulso, aunque en verdad no escuchas lo que está siendo dicho o el sitio de donde viene. No puedes esperar que Vedanta funcione para ti si esta es la forma en que te acercas, puesto que Vedanta es mucho más que unas cuantas ideas espirituales dirigidas al ego. Es un cuerpo de conocimiento que necesita ser asimilado por completo. Emplea una metodología particular (superimposición y negación) que necesita ser mostrada hasta que seas capaz de aplicarla por ti mismo. En esta etapa tú solo tienes que mantener la mente abierta, lo cual implica hacer a un lado tus creencias y opiniones, de forma temporal. No es sencillo. Pero resulta necesario dejar que la enseñanza y el maestro hagan el trabajo. El conocimiento tiene su propio poder. Si lo dejas, hará el trabajo por ti. En cierto punto, la visión de la no dualidad comenzará a formarse en tu mente y serás capaz de aplicarla por ti mismo.

 

Reflexionar

Durante la segunda fase,6 se te pide que mires tus creencias y pensamientos a la luz de lo que has escuchado, y no al contrario. Con el objeto de reflexionar de manera apropiada, es necesario renunciar a tu idea de quién eres, ante el conocimiento según ha sido desplegado por la escritura. Normalmente, defendemos nuestro derecho de evaluar lo que escuchamos, pero en el caso de Vedanta este derecho se entrega a las escrituras. Lo que corresponde es apreciar el hecho de que las escrituras, no tú, son la autoridad. Hay muchas cosas en las cuales has acertado y muchas sobre las que te equivocaste. Así que esta fase es un proceso de eliminación, un filtrado, durante el cual descartas tu ignorancia, con base en la apreciación de la lógica irrefutable de Vedanta, la cual, a su vez, está basada en la lógica no examinada de tu propia experiencia. Lo único que Vedanta hace es conectarte con la parte más profunda de ti, la parte que sabe, la parte que ve, la parte que contiene y resuelve las dualidades de la vida en la visión no dual.

 

Asimilar

La última fase7 es el resultado de escuchar y reflexionar. Es la asimilación completa del conocimiento que destruye la red de deseos basados en la ignorancia y el sentido de ser un hacedor. Tiene un dramático impacto en la experiencia, por cuanto que la vida de uno se vuelve libre, pacífica y totalmente realizada.

La indagación no consiste en preguntar “¿quién soy?” La indagación es la aplicación diaria de las enseñanzas de Vedanta, sobre las numerosas y angustiantes dudas acerca de uno mismo que aparecen en la mente bajo la forma del inexorable flujo de miedos y deseos, así como de aversiones y preferencias que la perturban. Se trata de discriminación, es disciplinar a la mente para que piense desde la plataforma del absoluto, no a partir de la carencia. Requiere de vigilancia constante. No estamos intentando matar o trascender la mente. Si te encuentras a ti mismo en un cuerpo humano tu mente estará activa desde el útero hasta la tumba. Puede ser educada y purificada pero nunca destruída. Se encuentra aquí por la gracia de un poder mucho más grande que tú y llegó para quedarse. De hecho, no es en realidad “tu” mente.

Por lo general, la mente es quien manda. Piensa por ti y te dice qué hacer. La noción experiencial de la iluminación es un equivocado intento de resolver el tema del control, el cual es posible, pero no a partir de trascender ni de destruir a la mente. Vedanta enseña qué es la mente y por qué lo que esta piensa se encuentra o no en armonía con la realidad.

Las enseñanzas incluyen un cuerpo subsidiario de conocimiento, comentarios de los grandes maestros que resuelven ciertas contradicciones aparentes, propias de la naturaleza de la realidad, que se deben a la paradoja que implica el que haya aparentemente una dualidad superpuesta sobre la realidad no dual y un método brillante, superposición y negación, por cuya aplicación la ignorancia de uno mismo es eliminada.

1 Isvara

2 Paramatma

3 Jagat

4 Jiva

5 Sravana

6 Manana

7 Nididhyasana