Lección 4 – Cualificaciones

Por James Swartz

Traducción: Shams Martínez

La persona madura

Se trata de una gran fortuna el hecho de que Vedanta no sea una profesión (lo cual es distinto a hacerlo con profesionalismo, que es como lo hago), porque para volverlo lucrativo tendrían que evitarse los hechos incómodos. Esa es una de las razones por las que Vedanta nunca ha sido popular. La única razón por la que lo enseñamos es porque amamos la verdad. Comunicar esta verdad no quiere decir que nos dedicaremos a domar el ego de los estudiantes, ni siquiera aunque esto fuera un camino legítimo (no lo es). No estamos aquí con el objetivo de mostrarte lo que está mal en ti ni para corregirlo. Para eso están los psicólogos. Nosotros te mostramos lo que está bien en ti y te ahorramos la tarea de intentar arreglarte a ti mismo. Cuando algún arreglo se requiere, la misma verdad hará el trabajo.

Y ahora, hablaremos de un hecho incómodo: para alcanzar la liberación se necesita cumplir con el requisito de las cualificaciones. Hasta donde sé, ninguno de los maestros ni de las enseñanzas modernas afirma que los estudiantes deben estar cualificados. Si la iluminación fuera una experiencia, entonces podría suceder en cualquier momento, como cuando nos enamoramos. Así que, para mantenerse en el negocio, todo lo que algunos maestros hacen es sugerir que la iluminación es un maravilloso evento que puede suceder y exhortan a los estudiantes a buscarla. Sin embargo, se trata de un asunto de conocimiento (no de experiencia) y, puesto que la ignorancia es poderosa, las cualificaciones son un requisito básico.

Estas son noticias desagradables para los buscadores que han crecido en esta era de gratificación instantánea. Pero es un hecho que las cosas valiosas requieren de trabajo duro y, en lo que a la indagación del respecta, los atajos y los trucos de simplificación no existen. Debes comprometerte. Quienes dicen la verdad atraen a estudiantes cualificados. Una buena cantidad de ellos son liberados pronto por las enseñanzas. El resto, al haber comprendido el valor de Vedanta, se relajan mientras desarrollan sus cualificaciones pendientes, porque saben que se trata de un camino confiable. Por otro lado, quienes no alcanzan a comprender su valor seguirán saltando de un maestro a otro y de una supuesta enseñanza a otra, para terminar más confundidos que cuando iniciaron.

De pesca en Alemania

En Alemania, uno no puede simplemente llegar y poner la carnada en el anzuelo para echarlo al agua y atrapar un pez. Un hombre antiguo podría hacerlo así, pero no un alemán moderno, él necesita estar cualificado. Al saber todo lo que debe uno atravesar para poder pescar una trucha en Alemania, ni siquiera lo intentarías. Un amigo alemán me ha contado que adquirir una licencia lleva casi un año.

¿Es un derecho inalienable de todo ser humano conocer el significado de E=MC2? E=MC2 quiere decir que la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado. Pero ¿qué significa esto? ¿Qué es energía? ¿Qué es masa? ¿Qué es la velocidad de la luz? ¿Cómo es que estos elementos se relacionan unos con otros? ¿Por qué debería importarme? Yo no tengo idea de lo que esto significa, y quizá tampoco tú, porque no estamos cualificados para entenderlo. Para alcanzar esta cualificación, uno tiene que ir el jardín de niños, al colegio, al bachillerato y a la universidad en una carrera de matemáticas o de física.

Convertirse en doctor o en abogado nos toma cerca de 10 años. Las escuelas de Derecho y de Medicina suelen estar repletas de aspirantes para adquirir las respectivas cualificaciones. Si la gente está dispuesta a invertir tanta energía en objetivos que ni siquiera se refieren de manera indirecta al asunto más importante de la vida, ¿por qué los buscadores de la verdad deberían permanecer renuentes a prepararse de forma apropiada para poder entender su verdadera identidad?

Puesto que ha habido personas iluminadas y no iluminadas desde siempre, hemos tenido el tiempo suficiente para comparar las dos categorías (los iluminados y los que no lo están) para descubrir las diferencias. Los iluminados comparten cualidades particulares en la mente y en el corazón, las cuales, independientemente de las circunstancias materiales, sociales o educativas, les permitieron alcanzar el conocimiento del ser. También se ha podido observar, repetidamente, que en la ausencia de una o más de estas cualidades, o cuando aparecen sólo de forma parcial, el conocimiento del ser no sucede. Las personas altamente cualificados se liberan pronto. Aquellos parcialmente cualificados necesitan más tiempo, mientras que los que tienen muy pocas cualificaciones requerirán todavía más tiempo. No es nuestra intención asustarte para que vuelvas a los brazos de los grupos de la iluminación instantánea, aquellos que sostienen que cualquiera puede simplemente "recibirla". Lo que es recibido un día el otro día se pierde. Las cualidades para el conocimiento yacen en todos los seres conscientes y pueden ser desarrolladas con base en la práctica y la comprensión.

Hemos dicho que la acción es un medio inadecuado para obtener la liberación, porque se basa en la idea de que la realidad es una dualidad y no resuelve el problema de las dualidad, pero sí es un medio adecuado en la preparación de la mente para la liberación. Vedanta aprueba la acción para este propósito. En capítulos posteriores compartiré diversas prácticas que tienen el objetivo de desarrollar las cualificaciones para que la mente pueda comprender la enseñanza. La falta de cualificaciones no debe ser una causa para que te alejes de la única enseñanza que puede liberarte. Una vez recibida toda la enseñanza tendrás clara cuál es tu verdadera identidad pero, si tienes problemas para asimilarla, se deberá solo a la falta de cualificaciones.

Hace algún tiempo conocí a un joven que acababa de graduarse de una de las universidades más prestigiosas del mundo y estaba recibiendo ofertas de empleo con sueldos de millonarios. En efecto, los primeros 25 años de su vida los había pasado recibiendo las cualificaciones para la carrera del mundo. Sin embargo, era una persona muy inteligente y me pude dar cuenta de que tenía un deseo real de conocer su verdadera identidad. Terminó rechazando las magníficas ofertas de empleo y accedió a la primera fase de la tradición, brahmacharya, de la cual se pasa a sanyassa, la completa renunciación a través del conocimiento (que es la liberación). Todos desean ser libres pero ¿con cuánta pasión lo desean? ¿Estás dispuesto a abandonar el triunfo en el mundo sin haberlo saboreado antes… solo por la liberación? ¿Eres capaz de comprometerte sin importar lo que requiera de ti? De hecho, el deseo ardiente de liberación es una forma de discriminación o discernimiento, pues quiere decir que posees claridad con respecto a lo que quieres y lo que te conviene en la vida.

Antes de comenzar con la lista de las cualificaciones, debo mencionar a dos de ellas que son básicas y que en realidad son una sola: la comprensión de que el gozo no se encuentra en los objetos y la comprensión de que la vida es una suma que da cero. Ambas quieren decir que la vida está aquí para enseñarte quién eres, no para darte objetos (seguridad, placer, virtud, etc.) que crees desear.

Si lo que quieres de la vida son objetos, ve por ellos. Hacerlo no es algo malo. Sal en busca de objetos y da la bienvenida a la decepción, que será el resultado inevitable. Se trata de un gran regalo porque te ayuda a cualificarte para la búsqueda. En estos días vemos a muchas personas que, por ir tras la liberación, renuncian a las búsquedas de carrera y familia, sin antes haber ido tras ellas. Esta renuncia no siempre es un error pero puede serlo, mientras que el entregarse a los otros caminos puede ser útil para adquirir recursos que también serán valiosos durante la indagación del sí mismo. Sin la madurez que resulta del triunfo y el fracaso en la rueda de la vida, la búsqueda de la iluminación puede degenerar en simplemente otro estilo de vida samsárico, uno que además te ata con más fuerza que la búsqueda de objetivos mundanos, debido a que te infunde vanidad por la creencia de que estás en busca de algo extraordinario. A lo largo de mi vida, he conocido a muchas personas que se entregaron con facilidad a cultos de todo tipo, o que lo dejaron todo para retirarse en ashrams o zendos con poco más de veinte años de edad, solo para darse cuenta de que su deseo de amor, de familia y de éxito profesional no se había hecho más pequeño y no había sido sustituido por la búsqueda espiritual. Muchos de ellos terminaron cuestionando la validez de la búsqueda espiritual y la abandonaron por siempre, lo cual es siempre un error lamentable.

Si asientes a la vida de forma sincera tal como se va presentando, inevitablemente llegarás a darte cuenta del vacío que hay detrás de las búsquedas de samsara. La vana vida de las sociedades capitalistas que nos parece tan atractiva es solo un remolino de acción y deseo. Quieres obtener cosas, así que debes hacer otras cosas para obtener las cosas que anhelas, y no importa si lo logras o no, el desear y el hacer nunca se detienen. Los deseos y la acción interminable son como arenas movedizas que, poco a poco, van quedándose con tu energía para atarte cada vez con más fuerza a la rueda de samsara. En este mundo, toda ganancia implica una pérdida, cada subida trae un declive y en el corazón de todo triunfo descansa una derrota. Ganar para siempre es imposible. Pero esto es comprendido solo por las personas maduras. El resto son como niños entregados al deseo infinito de los objetos. Ninguno de ellos está cualificado para descubrir quién es en realidad.

1) Discriminación

La primera cualificación es la discriminación. La usamos cada día. Se trata de una cualificación muy valiosa. Es con base en nuestras inclinaciones y aversiones qué decidimos asociarnos con una persona y no con otra. También es la razón por la que preferimos comprar una manzana y no una pera. El reciente colapso de la industria inmobiliaria en Estados Unidos se debió justamente a la falta de discriminación. Las personas optaron por confiar en los estafadores de la televisión que aseguraban que era posible enriquecerse con facilidad y tener mucho a cambio de nada. La creencia de que los mercados crecen de forma ilimitada es por completo contraria al sentido común, pues todas las cosas que aumentan eventualmente disminuyen. También resulta opuesto al sentido común el imaginar que uno puede alcanzar la prosperidad pidiendo prestado. Desde luego que se pueden asumir deudas colaterales como un riesgo de inversión, pero la vida es incierta y tanto pueden representar una oportunidad de ganancia como una pérdida.

La discriminación en el mundo consiste en elegir entre dos realidades aparentes, mientras que la discriminación en Vedanta consiste en elegir entre lo que es real y lo que es aparentemente real.

Definición de la realidad

La mayoría de las personas define a la realidad como aquello que está sucediendo, lo que es experimentado. El sol, la luna y las estrellas, así como lo que pienso y lo que siento es lo que ellos llaman realidad. Sin embargo, Vedanta tiene una definición distinta: “la realidad es aquello que nunca cambia”. Esto quiere decir que alguien que piensa que su experiencia y el ambiente en el que su experiencia sucede (es decir, la vida como la conocemos) es real, tiene un problema de discriminación. La causa por la cual nos enfrascamos en la búsqueda de objetos es porque pensamos que son reales. Si estuviéramos conscientes del hecho de que no lo son, la búsqueda no tendría sentido y nuestra relación con el mundo se volvería mucho más fructífera. La discriminación es como despertar de un sueño. Mientras estás dormido tienes la seguridad de que es real pero cuando despiertas no cabe duda de que los eventos del sueño habían sido una ilusión.

Todos los seres están compuestos de dos factores: conciencia y materia. La materia cambia. La conciencia es la parte de ti (después veremos que no es una parte pero, por ahora, la llamaremos así) que no cambia. Todos en realidad la conocemos. Es eso que, desde el principio de tu vida, ha estado observando tu cuerpo y tu mente. Es el testigo de todos los cambios que le han ocurrido a tu cuerpo y a tu mente hasta el día de hoy. Esto es la conciencia. Y nosotros decimos que esa parte es lo único real. La gente sufre cuando confunde lo que es aparentemente real (el cuerpo, la mente y el mundo que los rodea) con aquella parte que sí es real. Esa parte que no cambia eres tú, el ser, el sí mismo. Quienes no saben esto creen que son ellos los que cambian, cuando solo se trata del cuerpo y de la mente.

No hay nada que puedas hacer al respecto de estas dos partes. La naturaleza de la parte que cambia es cambiar y la naturaleza de la parte que no cambia es no cambiar. Mientras confundes a una con la otra seguirás sufriendo, porque a la realidad no le importa lo que tú sientes o piensas. Por ejemplo, si te enamoras y tienes la esperanza de que ese sentimiento de amor durará por siempre, en algún momento obtendrás una decepción, porque ese tipo de emociones pertenecen al cuerpo y a la mente. Cuando el cuerpo y la mente cambian también cambia la emoción y el sentimiento. Si te sientes deprimido o furioso a causa de que el enamoramiento (o cualquier otro objeto) desapareció, ¿de quién es la culpa? La culpa sólo es tuya cuando tienes algún control sobre lo que sucede. Pero en este caso no lo tienes. Solo puedo ser feliz cuando comprendo a la realidad tal y como es, porque dejo de confundir lo que es real con lo que no lo es.

Antes de proseguir, es importante que nos demos cuenta de que la realidad aparente, es decir la parte que cambia, no es inexistente. Cuando decimos que es aparentemente real no nos referimos a que no exista. Hemos discutido este punto previamente pero resulta importante repetirlo porque, si tú piensas que hablamos de inexistencia, también pensarás que la libertad no es posible mientras el cuerpo, la mente y el mundo sigan existiendo como experiencia para ti. La realidad aparente, que es una dualidad, no desaparece cuando conoces a la conciencia, no es igual que un sueño. La parte cambiante (que también es una parte de la conciencia) siempre existe. Tendrás que vivir con ella antes de la iluminación y seguirás viviendo con ella después de la iluminación. Hay una forma de escapar pero no es la que te imaginarías.

La discriminación que te cualifica para Vedanta es el conocimiento de la diferencia entre lo que es real y lo que es aparentemente real. Una persona cualificada tienes siempre en mente esta distinción y toma sus decisiones de vida con base en ella. La frase de Jesús, "en esta roca levantaré mi iglesia”, quiere decir que su vida estaba centrada en lo que es eterno, no en las arenas cambiantes del tiempo. Si la roca de la verdad es el fundamento de mi vida, entonces puedo superar cualquier tormenta.

Una persona sin discriminación es alguien que espera con necedad que la vida se adapte a sus inclinaciones y aversiones. Individuos así no están cualificados para Vedanta.

2) Desapego

La siguiente cualificación es el desapego. Si la discriminación se ha desarrollado, la persona será desapegada o desapasionada. El desapego es la indiferencia con respecto a los resultados de la acción, tanto la acción de uno mismo como las que el campo de la existencia nos presenta.

Una persona apasionada siempre es emocional acerca de lo que ha sucedido, lo que está sucediendo y lo que sucederá. Esta persona está apegada al resultado de sus acciones. Cuando una persona no obtiene lo que desea, tiende a frustrarse o deprimirse. Si tú eres una persona muy apasionada incluso te invadirá la ira o la tristeza tan sólo ante la idea de que podrías no obtener lo que estás buscando.

Aunque los samsaris consideran a la pasión como una cualidad maravillosa, las personas apasionadas son víctima de la perturbación, a menos que su pasión se vea encaminada hacia la búsqueda de la verdad. Para encontrar la razón por la cual somos un desastre emocional lo que necesitamos no es indagar en nuestra infancia. Nuestro padre y nuestra madre no son los responsables de nuestro sufrimiento. Tú eres víctima de las emociones sencillamente porque no obtienes lo que deseas. Y una persona que se entrega a esto no está cualificada para la indagación.

El desapego es un signo de madurez. Consiste en la indiferencia hacia el resultado de nuestras acciones. ¿Cómo se siente el “hacedor de acciones” que hay en ti con respecto a esta cualificación? No se siente feliz con ella, porque el “hacedor” es aquella parte inmadura y no desarrollada que desea lo que desea cuando lo desea solo de la manera en que lo desea. El desapego quiere decir que te es indiferente el obtener lo que deseas. Se trata de una cualidad muy rara porque los deseos ciegan a las personas y no pueden percatarse de uno de los hechos más obvios pero también más negados de la vida: los resultados de tus acciones no dependen de ti.

El desapego no quiere decir que no se deseen cosas y que no se trabaje para obtenerlas. Quiere decir que ese trabajo lo haces pacientemente con una mente en paz y que entregas los resultados a la vida. Esto implica comprender lo tonto que es molestarse por algo sobre lo que tenemos muy poco control. Esta cualidad es absolutamente esencial porque uno jamás sabe cuándo se obtendrá la liberación (o si esto sucederá en absoluto); esto si asumimos que tú crees que la liberación es para la persona, lo cual es incorrecto. Si posees desapego podrás llevar acabo el trabajo preparatorio con el orden mental adecuado.

Otra definición para el desapasionamiento es objetividad. La realidad aparente se compone de dos aspectos: el subjetivo (pratibhasika satyam) y el objetivo (vyavaharika satyam). El dinero, por ejemplo, tiene un valor objetivo; puede comprar objetos prácticos que se requieren para mantener la vida. En términos de samsara es algo real. Sin embargo, asume un valor subjetivo cuando piensas que puede remover tu sentido de inseguridad. El proyectar un valor subjetivo sobre un objeto es llamado superimposición (adhyaropa) y ocurre de dos manera: 1) al confundir un objeto con algo más (tamas) y 2) al añadir a un objeto un valor que no es inherente a su naturaleza (rajas). El antídoto para la pasión (por los objetos) es el desapego.

Tú no puedes hacerte a ti mismo desapasionado solo con quererlo, así como no puedes volver a alguien maduro con una acción en particular. Tratar de conseguirlo así es como tomar el capullo de una rosa y abrirlo para revelar su belleza antes de tiempo. Lo que necesitas es vivir de manera correcta y con los ojos abiertos.

3) Control de la mente

Controlar la mente no sirve para controlar la mente. Si supones que eres capaz de controlarla, te pediría amablemente que me dijeras qué es lo que pensarás dentro de cinco minutos. No tienes la más mínima idea. En realidad, la mente no es controlada por la persona sino por su condicionamiento. Entonces, ¿a qué nos referimos con el control de la mente? Nos referimos a la comprensión de que, puesto que los pensamiento y las emociones surgen por sí solos en la mente, no tienen nada que ver contigo. El comprender este hecho es el control de la mente.

El sentido que das a tu vida es una proyectado por tu condicionamiento, tus valores. El poder de perturbación que tienen sobre ti las emociones y los pensamientos reside solo en la forma en que los interpretas. Y la forma en que los interpretas depende de tus valores. Tus valores son tu punto de vista. Cuando examinamos a fondo nuestros valores, los que no están en línea con la verdad se disuelven y los que están alineados con esta prevalecen, esto cambia tus pensamientos y tus emociones. Con el simple hecho de observarlos, adquieres ya cierto dominio sobre la mente.

Si tu mente no puede ser controlada, deberías al menos poder controlar tus sentidos.

4) Control de los sentidos

Cuando tu mente es un desastre pero, aún así, logras tener el dominio de tus sentidos, tu vida al menos no será un desaste. Cuando tu vida en el mundo se desenvuelve acorde con el orden cósmico, tu vida interior sigue el ejemplo. Puedes pensar y sentir lo que tú quieras, pero una vez que los pensamientos y la emociones se transforman en acciones, ya no están en tus manos sino en las del mundo, y volverán a ti de uno o de otra manera. Si tus pensamientos no son felices el mundo no te sonreirá de vuelta, como sí lo haría en caso de que tus pensamientos fueran positivos.

El apego a cualquiera de los órganos de los sentidos puede traer problemas. Por ejemplo, cuando te desagrada una persona y dices algo desagradable sobre ella, no solamente te preocupas acerca de las consecuencias externas sino que también te sientes culpable por haber violado el valor de no causar daño. Si comes, bebes, trabajas, tienes sexo o miras televisión en exceso, no tendrás éxito en la indagación del sí mismo. Por lo tanto, es necesario restringir y controlar los órganos del cuerpo, cuando no se tiene control a partir únicamente de la objetividad.

El órganos sobre el cual resulta más importante ejercer control es el del discurso, debido que a partir de las palabras es que las emociones sanas y dañinas se manifiestan en el mundo. No es una coincidencia que el órgano del discurso esté conectado con el elemento fuego, ya que el fuego como elemento proceda de rajas, uno de los tres bloques constitutivos de la naturaleza. Sí, rajas es el deseo y el anhelo pero también la ira, el deseo frustrado. Lo reconocemos como un elemento intratable, puesto que es la fuente principal del dolor psicológico. Cuando no resuelves el sufrimiento desde la visión de la no dualidad, intentas encontrar alivio a partir de medios mecánicos, como la violencia, y tiendes e desarrollar hábitos de discurso que te insultan a ti mismo y a los demás. Las reglas de la comunicación exigen un discurso honesto y placentero, siempre que se quiera tener éxito en la vida. Debe ser un discurso apropiado a lo que el contexto requiere y significar un aporte de valor allí donde suceda. El hablar por hablar es signo de una baja autoestima y un desperdicio de energía. Así mismo, cuando te encuentras tomado por la ira, no resulta sabio intentar expresar palabras cándidas, las cuales no saldrán de manera fluida. Lo mejor en estos casos es abandonar la situación y aguardar.

5) Hacer aquello que es apropiado para tu naturaleza

El fracaso con respecto a este valor en definitiva impedirá la iluminación. Resulta difícil comprenderlo y aún más el aceptarlo, porque parece ir en contra de los dos valores básicos de la sociedad: hacer el bien a los demás y mejorarte a ti mismo.

El Dharma es un concepto maravilloso y complejo acerca del cual se dirá mucho en el capítulo 8, puesto que se requiere una amplia explicación ante una palabra con tantos significados. Svadharma quiere decir "el Dharma de sí mismo". Esencialmente se refiere a hacer lo que te corresponde, cumplir con tu deber contigo mismo. Puede hacer referencia a tu verdadera naturaleza (que es la conciencia ilimitada) o puede hacer referencia a tu naturaleza no esencial, la persona que crees ser. En el contexto de la discusión sobre las cualificaciones quiere decir el hacer lo que te corresponde con respecto a la persona que crees que eres. Si no te encargas apropiadamente de esa persona, jamás comprenderás quién eres en realidad.

El mundo no necesita arreglo

El Bhagavad Gita, uno de los tres pilares de la enseñanza de Vedanta, quizá el más importante, hace una afirmación fundamental. Dice que el realizar la tarea de alguien más es una acción "llena de peligros", e implica que es mejor hacer un trabajo de tercera siguiendo tu propio camino que hacer un trabajo de primera siguiendo el camino de alguien más. Todos queremos vernos bien ante la sociedad y la sociedad define la virtud como el “ayudar a cambiar las cosas en el mundo", la cual es una idea agradable que a menudo lleva a la confusión, pues motiva intentos vanos de control y manipulación de las vidas de la gente de acuerdo con la idea que se pueda tener sobre lo que es bueno para ellos. A muchos de nosotros nos han enseñado que es noble el "sacrificarse" por los otros, pero, como los "otros" siguen sus propias naturalezas, en última instancia no es un misterio por qué eventualmente llegamos a sentirnos frustrados, molestos o resentidos.

Acaso esto resulte novedoso para ti pero lo cierto es que no estamos aquí para salvar al mundo. El mundo es perfecto tal y como es. Lo bueno y lo malo sirven a la conciencia de manera perfecta. Cuando alcanzas una visión global de la vida puedes hallar la calma y ocuparte de ti como se requiere. Sin embargo, cuando la vanidad te hace creer que tú tienes la razón en todo (debido a una sensación de inferioridad) y te encuentras "ayudando" a alguien más, en realidad no estás haciendo un favor a nadie sino que estás creando a una persona dependiente. El valor espiritual primordial es la confianza independiente en uno mismo. Si te dedicas a pensar por los demás y te encargas de sus vidas, estarás impidiendo su crecimiento. Esto no quiere decir que las demandas legítimas y ocasionales de ayuda no deban ser atendidas con alegría o que no es el deber de los padres el orientar y sostener las vidas de sus hijos con amor y buenos valores. En el contexto de la búsqueda de la liberación, sin embargo, idealmente uno debe evitar relaciones que demandan servicio constante, a menos que la naturaleza de uno sea justamente el servir, un tópico que consideraremos más adelante.

Se dice que la vida imita al arte. Las telenovelas son un buen ejemplo del problema del svadharma porque glorifican prácticamente cada uno de los valores negativos habidos y por haber, en particular la manipulación. Las víctimas suelen ser personas inmaduras y poco inteligentes mientras que los victimarios son una simulación de buenos samaritanos. Mientras apuñalan por la espalda a la víctima, entre sonrisas condescendientes afirman que es por el bien de la víctima. "Estoy teniendo sexo con tu esposa y haciéndote un fraude en los negocios porque te quiero, pero tú no puedes verlo porque eres estúpido". El mensaje aquí es obvio: mira por ti mismo. Si no trabajas en tus propias tareas, nunca alcanzarás la liberación.

"Debería" es una mala palabra

El segundo significado para svadharma es igualmente importante. Se refiere a no intentar vivir de acuerdo con un ideal. Las personas imitan roles modelo. Las mujeres mundanas, supongo, desean ser como Angelina Jolie y los hombres mundanos como Brad Pit. La gente espiritual intenta ser como los Dalai Lamas, los Ramanas y las Amachis. Es un gran error el intentar ser algo que no eres.

Cuando no sabes que tú eres conciencia completa, total y libre de acción, lo que quieres es que tus circunstancias sean diferentes o que tú (lo que sea que pienses que eres tú) seas diferente. Todo mundo piensa "debería ser", "debería hacer".

"Debería" es una palabra desafortunada. Cada vez que encuentres a la mente pensando en "debería", presiona pausa, reconoce la situación y elige la opción de "eliminar". El camino hacia la liberación no consiste en trascender ni en negar al pequeño yo. Más bien se trata de aceptar quién eres aquí y ahora. Cuando cometemos errores o causamos daños, no sirve de nada el hacer penitencia. Uno debe comprender que, si supiera quién es en realidad, no habría hecho eso y, de esa manera, perdonarse. El culpable no es uno, sino la ignorancia. La comprensión de esto hace más fácil la redención. A continuación, uno ha de convertir el deseo de ser diferente en el deseo de conocer su verdadera identidad, puesto que tu ser es puro y perfecto, incapaz de cometer acciones dañinas.

Mi naturaleza relativa

Nadie viene aquí por el poder de uno mismo como persona. Todos hemos aparecido a causa de un poder mucho más grande. Arribamos con una programación determinada. Aparte de los elementos biológicos básicos, las personas nos dividimos en varios tipos. La creación en sí misma es un vasto y complejo programa inteligentemente diseñado que requiere de la contribución de muchos miniprogramas o seres. Así pues, el mundo necesita de pensadores, artistas, comerciantes, científicos, trabajadores, santos, criminales, atletas, músicos, guerreros, políticos, granjeros, administradores, contadores, etc. Las plantas y los animales siguen su programación lealmente y se espera que los humanos hagan lo mismo. Cuando no lo hacen, sufren.

Sin embargo, debido a un intelecto autocentrado y a los deseos y miedos que la ignorancia del ser engendra, las mentes de los humanos no siempre se hallan en consonancia con sus naturalezas relativas. En tiempos pasados, no era muy difícil saber a lo que uno se dedicaría. Las acciones estaban más o menos determinadas por factores socioeconómicos. Si tu padre era un cocinero, tú también lo serías. Ahora, con el incremento de la tecnología y la prosperidad mundial, ha dejado de ser tan claro qué es lo que la realidad quiere de nosotros, pues las opciones parecen ilimitadas. Aún así, hay persona que se sienten inclinadas hacia un cierto camino desde la infancia y persiguen su objetivo de forma incansable. Los esfuerzos necesarios nunca son un problema para ellas debido que están siendo guiadas por su programación.

Pero cuando ignoro cuál es mi svadharma, no puedo responder de forma apropiada. En mi experiencia viajando al rededor del mundo y conviviendo con muchas personas, nunca dejo de asombrarme al descubrir cuántas personas, incluidos adultos en sus cuarenta o cincuenta años, no están seguras sobre lo que deberían estar haciendo. Si este fuera tu caso, puedes, con seguridad, actualizar tu yo relativo al responder a las reglas que gobiernan la situación inmediata, con un espíritu desinteresado.

Svadharma es hacer lo que debe hacerse en el momento y la situación adecuados, nos agraden o no. Por ejemplo, es un error ignorar tu svadharma a causa de tu necesidad de seguridad. El tomar un trabajo poco saludable para poder pagar las cuentas no es siempre la mejor decisión. A veces resulta apropiado resolver los conflictos relativos a la seguridad tomando el riesgo y siguiendo al corazón (quizá también sufriendo privaciones) o, como alternativa, llevando a cabo el trabajo no deseado con un espíritu de karma yoga, acerca del cual se hablará de forma extensa más adelante. Karma yoga es la mejor manera de desarrollar las cualificaciones para la liberación, independientemente del tipo de actividad que se realice.

A través de karma yoga nos volvemos amos de nuestras aversiones y preferencias. Lo que nos gusta no es siempre lo más apropiado para nosotros y los que nos disgusta no es siempre lo más inapropiado. Para terminar con la opresión de tus preferencias y aversiones debes hacer lo que la situación requiere de ti y evitar aquello que no se requiere. El ejercitar esto en toda situación construye nuestra autoestima, brinda poder y nos hace sentir exitosos, pues hemos hecho lo correcto, no lo conveniente. La batalla termina cuando logras estar más allá de tus deseos y tus temores.

6) Concentración

Sanadhana, el enfoque de la mente, tiene el objetivo de corregir dos tendencias innecesarias de la mente: dedicarse a muchas tareas y tener muchos intereses. Ambas son nacidas de la avidez y la codicia, y tienen como consecuencia una mente incapacitada para la indagación. La mente es curiosa. Su naturaleza es vagar de un lado a otro. Si no hiciera esto, no sabríamos nada. En esto se parece a una cámara de video en movimiento, a diferencia de una cámara inmóvil. Depende del momento y de una serie de imágenes de energía. Pero esta tendencia no es siempre útil para la indagación del ser.

Samadhana es la habilidad de sostener la mente en un tópico determinado durante un periodo considerable de tiempo. El único tópico para aquellos que buscan la liberación es el sí mismo, ¡porque es lo único que es libre! La manera de mantener la mente ahí es enfocarla constantemente en las enseñanzas hasta que la tendencia a deambular sea superada. Contempla tus deseos y tus miedos a la luz de las enseñanzas hasta que la vida diaria se adecue a la indagación. Debemos darnos cuenta de que la indagación es mucho más que una actividad ocasional entre otras muchas a la cual se recurre solo cuando nos sentimos infelices o aburridos.

Todas las cualificaciones están todas emparentadas. Los buscadores suelen quejarse con respecto a su falta de habilidad para concentrarse en el sí mismo y se hallan en búsqueda continua de técnicas nuevas para concentrarse con mayor facilidad. Pero veamos, ¿a alguien se le dificulta concentrarse en la idea del sexo? A muy pocas personas, puesto que el sexo es muy valorado. La incapacidad de concentrarse en la liberación quiere decir que todavía no es nuestra prioridad básica. Cuando la liberación se convierte en nuestro valor principal la concentración sucede por sí sola.

7) Aceptación

El texto raíz para las cualificaciones de Vedanta es la famosa escritura de Shankaracharya titulada "La joya suprema del discernimiento" (Vivekachudamani). Aquí la aceptación es definida como "objetividad con respecto a todo tipo de dolor sin ansiedad, queja o intento de venganza".

La aceptación se refiere solo a situaciones acerca de las cuales nada puede hacerse. Hay otras situaciones donde uno puede y debe actuar para cambiarlas. La aceptación también se ejerce en la comprensión de que no podemos cambiar a las personas, lo cual nos permite darles la libertad de ser quienes son mientras establecemos nuestros propios límites.

El propósito de esta cualificación es crearnos una vida sencilla, incluso en estos días en una sociedad tan compleja y neurótica, donde el sentido de autoimportancia se ha inflado sin medida, nos sentimos con el derecho de lamentarnos durante todo el día por cualquier insignificancia y nuestras preferencias y aversiones están fuera de control. El lujo se ha convertido en una necesidad, nuestra vidas se han complicado y nuestras mentes se hacen añicos. Las pequeñeces no deberían requerir nuestra atención. Mi maestro las llamaba "los pequeños pinchazos de la vida". El sufrir las minucias con buen humor es un requisito. Si tu mente puede ser molestada por cosas triviales, como olores corporales, paisajes feos, habitaciones desaseadas, trastos sucios, ropa arrugada, personas incompetentes o manipuladoras, ruidos de la calle, falta de internet, comentarios malintencionados o un error en tu cuenta bancaria, entonces lo que necesitas es trabajar en esta cualificación.

La agrupación, un análisis del dolor

Swami Dayananda dice: “tenemos que aprender a dar por terminado el reclamo emocional. El vivir la vida quejándonos solo incrementa nuestra incomodidad. En lugar de esto lo que te corresponde decir es: 'Sí, así son las cosas, y punto'.

“Imagina que surge un dolor. Tú puedes crear aún más dolor a partir de lo que yo llamo "agrupar". Funciona de la siguiente manera. Una persona va al doctor y dice: 'sufro un gran dolor'. El doctor pregunta: '¿qué tipo de dolor?'

'Tengo dolor en el cuerpo.'

'¿Le duele todo el cuerpo?'

'No, no me duele todo el cuerpo, me duelen las piernas.'

'Entonces, ¿le duelen las piernas?'

'No, no las piernas, las rodillas'

'¿Y le duelen ambas rodillas?'

'No, no, solo la rodilla izquierda'.

"Entonces, con su martillo el doctor revisa. Cuando hay una respuesta el doctor sabe dónde está el dolor.

'¿Aquí?'

'Ahí no.'

'¿Aquí?'

'Ahí tampoco'.

'¿En el centro?'

'Sí, en alguna parte del centro está el dolor'.

'¿Y entonces por qué me ha dicho que le duele el cuerpo?'

“¿Por qué llamo a esto agrupar? Si agrupas las cosas de esta forma entonces jamás desarrollarás la aceptación. Uno debe aprender cómo enfrentar con alegría las situaciones desagradables. Para lograr esto, obviamente, debemos aprender a evitar la agrupación.”

Amo a mi esposa. Mi esposa ama a su madre. Por varias razones, mi suegra no me ama a mí, pero desea visitar a mi esposa este fin de semana. Yo me he quedado encerrado en casa debido a un accidente del trabajo, así que pasaremos dos días enteros bajo el mismo techo. ¿Debo hacer un gran escándalo obedeciendo a mi emociones negativas y también reaccionar a las de ella? ¿O es mejor dejar que las emociones pasen? Si permito que las emociones pasen y trato a mi suegra con amabilidad, yo soy una persona con poder de aceptación y dominio sobre sí misma. Si busco cualquier oportunidad para hacerle saber lo que "en realidad" siento, no estoy cualificado para la indagación del ser.

8) Devoción

Todas las cualificaciones se hallan íntimamente ligadas, son distintas formas de mirar a la misma cosa. "Bhakti" es amor por la verdad, amor por el conocimiento. Quiere decir que mi poder emocional está de lleno enfocado en mi búsqueda de liberación. Es un valor positivo. No soy devoto solo porque mi sufrimiento lo demanda, aunque de hecho lo hace; soy devoto de la indagación porque amo la verdad.

Siempre me ha sorprendido cómo es que los padres son capaces de sufrir tanto a manos de sus propios hijos. Con gran dificultad puedo soportar a mi propia mente necesitada durante algunos minutos. Así que la única explicación que encuentro para que alguien se dedique a las mentes necesitadas de otros seres durante por más de veinte años (sin tomar en cuenta que la mayoría de los padres permanecen devotos a su hijos durante toda su vida) es la devoción. Para la devoción no hay dolor. Es firme y profunda y todo lo supera.

9) Fe

Para algunos la fe es la cualificación número uno. La fe que es una cualificación para la indagación es muy simple, y no es fe ciega. Vedanta dice que no hay nada malo en ti en ningún nivel. Incluso tu ignorancia del ser no es tu culpa. La fe que se requiere es la de creer que tú eres puro y perfecto... al pendiente del resultado de tu indagación basada en las escrituras.

Cerca del final de la Guerra Fría, los rusos dijeron: "Confíen en nosotros, hemos destruido todas nuestras armas nucleares". Entonces los americanos respondieron: "Confiamos en ustedes, pero también nos gustaría verlo por nosotros mismos". Aun cuando creas que estás encadenado, debes vivir como si fueras libre, y comprobar si la realidad te respalda en un cien por ciento. La experiencia podría decir que no es así, pero el conocimiento dice que así es en efecto. Si vives en la duda constante, esto afectará tu habilidad para escuchar, reflexionar y asimilar la enseñanza. No hay felicidad para los dudosos.

Se han hecho estudios donde se muestra que las personas que creen en Dios son más felices que aquellos que no lo hacen, incluso cuando ninguno de los creyentes ni de los no creyentes sepan qué es Dios. Así que te corresponde tener confianza en la enseñanza y en el maestro.

10) Ardiente deseo de liberación

Swami Vivekananda era un discípulo de Paramahansa Ramakrishna, una famosa persona iluminada que vivió en India hace más de 100 años. Un día preguntó a Ramakrishna por el significado de mumukshutva. Ramakrishna dijo: "No importa. Es irrelevante". Vivekananda era muy inteligente y curioso, y no se rendía fácilmente, así que preguntó una vez más para obtener la misma respuesta. En India uno debe aceptar lo que el guru dice sin queja alguna, así que Vivekananda lo aceptó así.

Unos días después se encontraban en la rivera tomando un baño. Los indios aman bañarse. Quizá no limpian sus calles pero su cuerpo lo asean dos veces al día. El baño incluye el sumergirse dos veces en el agua. Durante la tercera zambullida, Ramakrishna saltó sobre Vivekananda, colocó su pie sobre su espalda, sujetó su brazo y lo sostuvo en el fondo del río mientras él luchaba por liberarse. Lo soltó en el último momento antes de que se ahogara. Vivekananda estaba muy enojado, a punto de dar un golpe a su guru. Ramakrishna estuvo de acuerdo en que había obrado mal y también estuvo de acuerdo en recibir el castigo, pero no sin antes preguntar algo a Vivekananda.

Le dijo: "¿En qué estabas pensando cuando te encontrabas en el fondo del río?" Vivekananda replicó que definitivamente no estaba pensando pero Ramakrishna sostuvo lo contrario. Discutieron al respecto por un minuto y entonces Vivekananda pregunto: "Está bien, ¿qué es lo que estaba pensando?"

"Tenías un solo pensamiento", dijo Ramakrishna. "¿Qué pensamiento?", inquirió Vivekananda. "Aire", contesto Ramakrishna. "Tu único pensamiento era 'quiero respirar'. Cuando deseas la liberación con la misma intensidad con la que deseabas el aire, eso es mumkshutva".

Todos dicen que desean la liberación, pero en este caso debes ser muy honesto contigo mismo. ¿Es un deseo pequeño, mediano o ardiente?

Un maestro cualificado

Ahora tenemos un medio de conocimiento apropiado y un estudiante cualificado. Aún requerimos dos cosas más antes de que pueda ser enseñado. La primera es un maestro cualificado. Como mencionamos anteriormente, no puedes enseñarte Vedanta a ti mismo. Leer libros y escuchar a maestros no calificados no funciona. Es natural comenzar tu búsqueda de esa manera pero hay una obvia desventaja: tu ignorancia será la que interprete lo que estás leyendo.

Una persona iluminada no necesariamente es un maestro cualificado y un maestro cualificado no necesariamente es una persona iluminada. Si mi enseñanza consistiera únicamente en la historia de mi iluminación, en lo que estuve haciendo y en lo que me sucedió, entonces no tendría utilidad para ti. Mi iluminación y las conclusiones a las que llegué a partir de ella no son enseñanza. El problema sigue siendo la ignorancia. La ignorancia es profunda y arraigada y le pertenece a cada uno. Que alguien haya conseguido eliminar su ignorancia, no significa que podrá eliminar la del otro, a menos que pueda orientarlo sobre cómo es que se consegue esto.

Practicar lo que se predica

La iluminación no tiene sentido si se carece de la conducta adecuada. Es increíble el hecho de que aún hasta estos días siga vigente la idea de “sabiduría loca” (crazy wisdom). El decirle a un estudiante: “sigue mis palabras, no mis actos” no es una enseñanza. ¿De qué sirve la iluminación si se utiliza como una excusa del ego para ceder a sus antojos? Me entristece el ver cómo, a lo largo de los años, tantos indios y tantas personas relacionadas con India han transgredido el Dharma y han ensuciado lo que la verdad representa con sus escándalos de dinero, sexo, fama y poder. Cualquiera supondría que los vicios de las personas iluminadas deberían ser por lo menos más exóticos, pero hace ya más de un siglo Sri Ramakrishna advertía que todos los obstáculos de la iluminación podían reducirse solo a dos: sexo y oro. Esto también se aplica en el caso de la enseñanza.

Cuando tienes frente a ti a alguien que se sienta sobre un trono, a quien rodean cientos de individuos que lo miran fijamente y además se llega a percibir una “energía” maravillosa, quizá te sentirás tentado a imaginar que esa persona está altamente iluminada. Pero, en realidad, no tienes la más mínima idea sobre qué son ni cómo son esas personas. A muchos les basta con una imagen agradable y algunas emociones placenteras para ceder a la ilusión. Pero un buscador con el atributo de la discriminación es como una mosca que zumba discretamente en torno de la vida del maestro para cerciorarse de que el pretendido brillo en la vida del maestro se mantiene aún fuera de los reflectores. Averigua a dónde va y de dónde viene el dinero. Escucha las habladurías con una mente discriminadora; a menudo donde hay humo también hay fuego. Las figuras públicas son siempre sospechosas. Con gran frecuencia sufren de una baja autoestima y poseen la astucia para crear una imagen caritativa y bondadosa. Así que una buena dosis de suspicacia es siempre saludable. Entre más “espirituales” se presenten, más grande debería ser la duda. La experiencia nos ha demostrado que la espiritualidad es un popular refugio para los sinvergüenzas.

La forma en que Vedanta se enseña es con el precepto Y con el ejemplo. Solo una persona muy avanzada y con elevadas cualificaciones podría beneficiarse de una exposición hecha por un pícaro o un charlatán… y no necesariamente. Los discursos sobre el tópico de la liberación son seductores y fáciles de hacer, pero ¿quién es libre de verdad? Cuando te encuentras con una persona libre, puedes sentirlo. Hay una especie de ligereza, de indiferencia y de simplicidad estética que resulta inconfundible. Nunca tienen un plan oculto.

En cambio, si te topas con un maestro que desea convencerte de algo, lo mejor que puedes hacer es correr tan rápido como te sea posible. Y si un maestro tiene la intención de decirte qué es lo que debes hacer, te conviene correr al doble de la velocidad. Un maestro es alguien que revela la verdad. Y si alcanzas a ver la verdad, esta hará el trabajo por ti. ¿Qué tipo de personas somos cuando nuestra confianza en nosotros mismos es tan baja que no podemos figurarnos siquiera la manera en que vamos a vivir nuestra vida? Un maestro que te pide que te rindas ante él o que practiques una devoción esclavizante a su persona, por el simple hecho de estar solicitándote eso, es claramente un ser humano inmaduro e inseguro; no es un maestro, independientemente de lo glorioso que te pueda parecer. Lo único a lo que debemos entregarle nuestra devoción es a la Verdad. A nadie más.

Un maestro que te permite hacerte dependiente, en realidad no puede llamarse maestro. Es solo una persona con hambre de poder. Y aquel que intentara retenerte cuando decides abandonarlo, quizá convenciéndote de que tu iluminación depende de él, no es un maestro sino un canalla.

Una maestra o un maestro verdadero está feliz de verte partir, sabe que la vida es el mejor maestro y que tarde o temprano volverás, acaso no con él pero sí con la enseñanza. Si el maestro es una persona honesta y además su enseñanza es útil (como en el caso de Vedanta), como resultado deberías sentirte más libre del maestro conforme la enseñanza progresa. Una semanas después de haber conocido a mi maestro, me dijo: “Siéntate y escucha. Te sacaremos de aquí lo más pronto posible porque estás utilizando un espacio valioso que podría servir para alguien más”.

Un maestro que espera que creas en sus palabras con base en una epifanía que su presencia pudo haberte generado, no es ningún maestro. Un maestro que te convence de que tu ego o tu mente deben ser destruidos no solo no es un maestro sino que es una amenaza. La fama no te vuelve maestro; los grupos de personas que confían ciegamente en otra persona pueden estar tan confundidos como cualquier individuo. Algo que notarás con frecuencia invariable es que aquellos maestros que promueven el culto a la personalidad enseñan que la mente es el enemigo. Así que en cuanto surge una duda, la indicación es que se trata solo de la “mente”, la cual debe ser descartada. Si llegaras a encontrarte con este tipo de maestro, esto querría decir que carece de un medio válido de conocimiento y que se siente necesitado de poder o de afecto. Te sorprendería descubrir cuántos maestros en realidad solo quieren tu amor. ¿Descubriste que tu maestro te necesita? ¡Escapa! El que se queda no está haciendo otra cosa que buscarse problemas. Un verdadero maestro es desapegado, se basta a sí mismo y no gana nada con enseñarte.

Hay maestros que enseñan “el silencio”. Alguien así en realidad no tiene una enseñanza, pues el silencio está muy bien con la ignorancia. Así mismo, un maestro que enseña que la iluminación es una experiencia no es un maestro de verdad, porque no sabe que el ser es algo que siempre estamos experimentando; porque lo único que hay siempre es la conciencia. Por último, un maestro que no menciona el lado negativo de su enseñanza tampoco es un maestro. Osho, por ejemplo, promovía el tantra. Tal vez el tantra es un camino legítimo para personas cualificadas. Sin embargo, el tantra sexual apenas merece ser mencionado, porque es sólo una entre muchas otras técnicas del tantra. El tantra del sexo funciona solo en la medida en que pueda generarse una experiencia de no dualidad, con mucha suerte. Sin embargo, el tantra sexual (que es un anzuelo perfecto para egos inmaduros) es un problema flagrante, porque la técnica que brinda la experiencia de no dualidad produce también ¡apego a la técnica! Como resultado te apegas al sexo, y no recibes el conocimiento de la no dualidad que debería asimilar la mente. Lo que se requiere para fijar la mente en el sí mismo es indagación en el sí mismo, no el estar pensando en el próximo episodio sexual.

Al maestro le corresponde advertirnos acerca del apego y ofrecer técnicas funcionales, como karma yoga, la cual destruye el apego en lugar de generarlo. En cambio, Osho se valió de una enseñanza para atraer a miles con el fin de satisfacer su deseo de fama y fortuna, lo que lo llevó a su propia destrucción y provocó graves daños a muchos de sus seguidores. Solo Vedanta, por otro lado, apunta sin temor a las desventajas de cada cosa, con el objeto de desarrollar el desapego. Si yo estuviera interesado en atraer personas, me habría ahorrado informar en este capítulo sobre la larga lista de cualificaciones que se requieren para acceder a la enseñanza.

Comprendo que puede ser difícil escuchar estas ideas, pero ten presente que estas afirmaciones se hallan en armonía con una enseñanza que ha funcionado durante miles de años, y que es tan sólida como la verdad en la cual se fundamenta. Tu confianza es una valiosa posesión. No te conviene desperdiciarla en productos inservibles.

Claro, yo promuevo Vedanta porque funcionó para mí y ha funcionado para muchos otros desde épocas inmemoriales. Aún así, no pienso que el Vedanta que tú necesitas para la liberación es el que yo presento… aunque sí estoy seguro de que lo que necesitas es conocimiento del ser, te llegue como te llegue. Vedanta es solo un medio de conocimiento. Si tienes una mente cualificada y apelas a la conciencia de forma adecuada, obtendrás la liberación, quienquiera que seas y dondequiera que estés… Vedanta puede ir a freír espárragos. Vedanta no consiste en mirar por encima del hombro a nadie ni en sentirse superior porque el vehículo es más bello y eficiente que los otros. Haz lo que desees y busca como mejor te parezca, pero no descartes estas enseñanzas.

Bajo el riesgo de parecer recalcitrante, lo repetiré: el mercado espiritual es una institución humana, imperfecta en todos los sentidos. A causa de que tus opciones son limitadas, ya te encuentras en ese mercado, aunque sin culpa alguna. Puedes vagar durante veinte o treinta años más ahí para descubrir que los medios ofrecidos son todos defectuosos. A pesar de que no era tu intención y no tenías idea de cómo hacer la búsqueda cuando iniciaste, es posible que el tiempo invertido en el mercado espiritual sirva para desarrollar las cualificaciones. Toda búsqueda es una equivocación, pero una buena equivocación. Lo llamamos “falla conductora”, porque muy bien podría terminar por conducirte de forma indirecta a donde necesitar ir. No te sorprendas de que Vedanta esté llegando a ti y de que tengas la capacidad de apreciar su belleza. Hace muchos años, en San Francisco, me encontré con un póster que mostraba el rostro sonriente de un guru y donde se leía: “Ven a mí cuando ya seas feliz”. Aunque pudiera tratarse tanto de que el maestro estuviera harto de los discípulos infelices o de que realmente comprendiera el sentido, es una frase significativa. Vedanta funciona cuando ya estás listo para terminar la búsqueda.

Por último, considera que también hay maestros que conocen la verdad, que saben que ellos son la verdad y que viven una vida dhármica, pero carecen de un medio de conocimiento legítimo. No es un gran desastre el relacionarse con ellos, hay muchos beneficios que puedes recibir. Y no es de lamentar tampoco el que hayas sido usado y abusado por algún maestro espiritual. Tómalo como un regalo y no te des por vencido. En el momento adecuado, el maestro apropiado aparecerá.

La gracia de Dios

Sucede entonces que ya tengo un medio de conocimiento adecuado, yo mismo soy un indagador cualificado y además tengo un maestro compasivo que despliega el medio de conocimiento de manera hábil. Caso cerrado, ¿verdad? Pues no. Hay un factor más que debe ser tomado en cuenta: la gracia. La iluminación de cada uno debe ser vista tanto como una liberación personal, como un servicio a la totalidad. Dios conoce las necesidades de la totalidad y satisface estas necesidades, por lo que la iluminación sucederá exactamente cuando Dios lo quiera, no antes. La conclusión que podemos obtener es la siguiente: expón tu mente a la enseñanza siempre que sea posible, trabaja sincera y alegremente en ti mismo y no te preocupes por el resultado.

Antes de enseñar lo que es el sí mismo, debemos hacer una revisión sobre lo que hemos aprendido hasta ahora. Es de vital importancia que comprendas la lógica completa de esta enseñanza. Sería conveniente volver atrás y leer de nueva cuenta los primeros cuatro capítulos. Por ahora, revisemos lo que ha sido dicho, pues la repetición es la mejor manera de consolidad el conocimiento.

Un breve resumen

Sé que el gozo no está en el objeto. Sé que el gozo está en el sujeto, que soy yo, el sí mismo (el ser, la conciencia). Deseo buscar al sí mismo de forma directa, para poder disfrutar de la plenitud que surge del hecho de saber quién soy, en lugar de seguir dependiendo de pequeños pedazos temporales de felicidad en los objetos y las situaciones. Por tanto, me convierto en un buscador de la verdad, un buscador de la liberación.

Hemos dicho que hay dos aproximaciones básicas para la iluminación. La primera es la perspectiva experiencial. Esta te exhorta a llevar a cabo determinadas prácticas que, se supone, te entregarán la liberación. El otro enfoque es el camino del conocimiento, el cual se basa en la idea de que ya eres libre, que ya estás liberado o iluminado. Por eso, si no sabes quién eres, lo que necesitas es un medio de conocimiento que sirva para revelártelo.

La primera aproximación es inválida porque el buscador posee conocimiento limitado, deseo limitado y poder limitado. Solo Isvara, o Dios, es dueño del poder, el deseo y el conocimiento sin límites. El poder de crear, de sostener y de destruir el universo entero es suyo. Las simples personas, como todos nosotros, están limitadas y sus acciones solo pueden producir resultados limitados. Y aún así pretendemos obtener un resultado ilimitado (la liberación) con una práctica limitada… Esto no es posible.

La solución para el enigma consiste en poner al hacedor de acciones a trabajar en algo que funcione, es decir, en la indagación. La indagación funciona debido a que el resultado de la indagación es conocimiento, no acción. El conocimiento libera, porque sencillamente nos enteramos de que ya éramos libres, así que la indagación es el camino a seguir. No hay una experiencia en particular. El conocimiento de que yo soy libre, que soy pleno y completo, es la liberación, siempre y cuando incluya la negación del hacedor y haga a tus condicionamientos incapaces de dominarte. Cuando llega a ser firme, el conocimiento del ser deja de requerir de mantenimiento. En cambio, la experiencia requiere un mantenimiento constante, en cuyo caso la búsqueda jamás se detiene. Una vez que el conocimiento del ser es firme, la compulsión de la acción se termina, y uno deja de hacer las cosas en busca de la felicidad y comienza a hacerlas porque ya es feliz.

Dijimos que el conocimiento requiere de un medio de conocimiento y que los medios naturales que Dios nos ha dado son inadecuados, debido a que el Ser no es un objeto de conocimiento. Por lo tanto, la conciencia misma, y no las personas, fue la que reveló e hizo que evolucionara Vedanta, un medio probado de conocimiento. Funciona porque elimina la ignorancia. No te entrega la iluminación, pues ya eres la luz misma. Lo que hace es disolver la falta de claridad con respecto a tu totalidad y tu completud.

El próximo paso lógico es que el buscador necesita estar cualificado para que Vedanta funcione. El ser cualificado quiere decir que la buscadora o el buscador es una persona madura. Se pudo definir a las cualificaciones necesarias al comparar las mentes y los corazones de las personas liberadas con los de las personas no liberadas. No hay cualificacioens físicas, sociales, religiosas ni educativas, tampoco hay cualificaciones experienciales. Las cualificaciones solo se refieren a ciertas cualidades de la mente y del corazón. Para terminar, el conocimiento debe ser expuesto por un maestro cualificado.