Lección 6 – Bella e inteligente ignorancia

Por James Swartz

Traducción: Shams Martínez

La creación es como un tsunami, una ola muy grande. Antes de que pasemos a hablar sobre las olas ordinarias, debemos conocer más sobre la ola enorme. Así como la no dualidad no se refiere a nada aparte de la dualidad, y así como los cuerpos sutiles no se refieren a nada aparte de la creación en la cual nos encontramos, la conciencia no significa nada sin maya, la bella e inteligente ignorancia.

Antes de la creación de los objetos, solo había conciencia no dual. La conciencia no tiene límites de ningún tipo. Carece de divisiones o de partes. Algo que carece de límites no puede hacer nada y no puede ser ninguna cosa. Si no puede hacer nada y si no puede ser algo más, entonces podríamos decir que esta imposibilidad de actuar y de ser un objeto es un límite. Esta es la razón por la cual las Escrituras dicen que la conciencia es todopoderosa. En cierta forma, es incorrecto decir que la conciencia es poderosa, pues esto implica dualidad. Sin embargo, esta afirmación adquiere sentido cuando se refiere a la dualidad. El poder de crear, que es inherente a la conciencia, se conoce como maya. Se trata de una palabra con muchos significados que necesitas saber, pues esta es la clave para resolver el acertijo de la existencia.

Lo primero que debemos entender con respecto a maya es que solo es poderosa con respecto a la creación. Así que abriremos un pequeño paréntesis para hablar de estos conceptos, pues muchos de nosotros pensamos en el Creador como Dios. Cada quien es libre de emplear la palabra que desee para referirse al Creador, pero si deseas que tu comprensión se encuentre alineada con la realidad, debes entender que "Dios" o "Maya" no implica otredad (otro aparte de ti), como veremos más adelante. La noción popular de que Dios es una especie de ser superior que hace que todo suceda, mientras reposa en algún sitio fuera de su creación, es una personificación comprensible pero primitiva de la verdad. Es cierto que maya crea, sostiene y destruye el universo, pero no lo hace de forma remota. Se encuentra aquí y ahora, en ti, en la creación, como sostenimiento y destrucción de los objetos que aparecen y desaparecen de manera constante frente a ti.

La segunda cosa que necesitamos entender es que, aunque maya es la causa de la creación entera, se trata solo de una minúscula brizna para la conciencia. Esta idea podría resultar incómoda, pues el hecho de que maya no sea capaz ocultar al sí mismo nos llama a cuestionar todos esos intentos fallidos para revelarlo, que se hacen a partir de la experiencia o de la remoción de obstáculos (a menos que el obstáculo que se desea eliminar sea la ignorancia o conocimiento equivocado). Por supuesto que es una confusión justificable porque maya parece estar ocultando a la conciencia, pero lo cierto es que no la oculta en absoluto. La creencia de que maya oculta a la conciencia es responsable de la noción de que el ser es algo misterioso que no puede ser conocido. También es la causa de una de las creencias más populares en el mundo espiritual moderno, la cual afirma que el ser es como el centro de una cebolla y que para llegar a este necesitamos ir retirando las capas que lo rodean, una a una. Como consecuencia de esta fantasiosa idea hay muchas personas que emprenden prácticas difíciles y complejas con la intención de eliminar los obstáculos que, según imaginan, los separan del sí mismo. Las cosas de las que aparentemente puedes deshacerte no existen aparte del conocimiento que tienes de ellas y tu conocimiento de ellas depende de la conciencia, porque el conocimiento sin conciencia es imposible; por lo tanto, tú eres, en definitiva, algo diferente de las cosas que aparecen en ti, así que no hay necesidad de llevar a cabo ninguna acción para llegar a ti mismo. Si conoces tu verdadera identidad, los objetos que aparecen en ti dejan de tener tanta importancia. Esta es una buena noticia cuando posees las cualificaciones necesarias porque, dado que la iluminación es solo cuestión de eliminar la ignorancia acerca de tu identidad real, es posible conseguirlo siempre que se cuente con Vedanta y un maestro habilitado para su exposición.

Decimos que el mundo y todo lo que hay en él es conciencia, incluidos nosotros. La forma en la que maya lo crea es muy interesante. Si deseas hacer queso, es necesario someter a la leche a un proceso determinado. Después del proceso, la leche ha perdido su naturaleza de leche. Se transformó en algo más y es ya imposible pretender que el queso vuelva a su estado de leche. Si la conciencia, a la que llamaremos Isvara, de acuerdo con nuestra tradición (tomando el cuenta que el término "Dios" también es adecuado), se convierte en el mundo al igual que la leche se transformó en queso, no hay modo en que podamos conocerla como es, ¡debido a que ya no existe como tal!

Los dualistas niegan que la creación suceda de esta forma. Ellos suponen que Dios reside en los cielos y que, desde allí, procede a crear sin nunca mancharse con lo creado. Nosotros coincidimos en que Isvara no puede ser mancillado por su creación en forma alguna, pero no aceptamos que la creación oculte o separe de Isvara ni que la única forma de conocerlo o de experimentarlo sea después de la muerte, en un lugar donde se supone que vive. No aceptamos esta creencia porque sabemos que Isvara crea de otro manera.

Sabemos que es así porque toda la creación puede ser destruída sin perturbar nada más que a la ignorancia. Con el fin de introducir esta idea de forma paulatina, consideremos primero el estado de sueño profundo. Cuando dicho estado se encuentra en operación no hay mundo alguno y uno está perfectamente bien, pleno de gozo. Resulta importante comprenderlo, pues, entre otras cosas, ayuda a disolver la idea de que, una vez que Vedanta ha separado al mundo del sí mismo, uno terminará convertido en una especia de zombie durante el estado de vigilia.

A continuación, consideremos la idea del estado de sueño con sueños. En el estado de sueño con sueños, tú estás ahí y el mundo entero aparece en ti. El ego del sueño funciona en ese mundo como si lo estuviera haciendo en el mundo de vigilia. De hecho, no hay un "como si", pues durante el sueño este es tomado como real. Es solo cuando hemos despertado que comprendemos que se trataba de algo irreal.

La creación de Isvara es una creación de sueño: está ahí siempre que tú estás ahí pero desaparece una vez que has despertado. Algunas personas en el sueño de Isvara (que es nuestra vigilia) tienen experiencias que las hacen “despertar”, pero este tipo de despertar se halla sujeto a una cruel ironía: se han despertado a otro sueño, que consiste en soñar que están despiertos. La liberación se parece mucho al despertar. Es despertar del sueño que nos hacer creer que somos una persona despierta y de la creencia de haber despertado, porque ese "yo" que despertó en realidad nunca había estado dormido. El de la liberación no es un despertar experiencial. No es un despertar en absoluto. Es sencillamente conocimiento del sí mismo.

La mente macrocósmica y los tres gunas

Así que la creación de Isvara es una proyección, un sueño. Desde el punto de vista de Isvara, el sueño es hermoso, bella e inteligente ignorancia. Isvara es conciencia más sattva puro. Y el sattva puro es conciencia en la forma de una sustancia especial que hace al conocimiento posible. La creación entera fue diseñada de forma inteligente, hecha de conocimiento. Isvara es conciencia con el conocimiento que hace a la creación posible. Sin embargo, con el conocimiento puro no es suficiente, ya que Isvara requiere de una sustancia para transformarse en todos los objetos de su creación. Debido a que la realidad es conciencia no dual, la sustancia de la cual están hechas todas las formas debe provenir también de Isvara. Así que Isvara crea tamas a partir de sí mismo. Tamas es la materia. La materia no es consciente, por lo que no puede transformarse a sí misma. El conocimiento por sí solo es incapaz de convertir la materia en formas, así que (a causa de la necesidad de otro poder) Isvara sueña también a rajas. Rajas es el poder que le permite a Isvara crear y destruir las formas de la creación de acuerdo con su idea y su deseo. Este tópico será revisado de manera extensa en la discusión acerca del yoga.

Todo sucede en la mente de Isvara en tan solo un instante, previo a la aparición de un objeto en la conciencia. A Isvara no le llevó millones de año el pensar si deseaba o no crear al universo ni necesitó de otra temporada para inventar maya. Una vez maya presente, no requirió trabajar durante eones en la idea de los gunas para después evolucionar hacia los elementos sutiles y densos para hacer existir al mundo, ni para esperar después el surgimiento de los seres consciente, mientras reflexionaba acerca de sus creaciones con una sonrisa en los labios. La creación es un pensamiento y, como todo pensamiento, tiene lugar de manera instantánea. Acaso fue necesario el paso de algunos millones de años para que en tu mente surgiera esta idea, pues se trata de un pensamiento absolutamente contrario a las narrativas impuestas por la religión o la ciencia, pero una vez que tu mente haya sido expuesta a Vedanta de manera rigurosa, quedará por completo claro a lo que la enseñanza se refiere cuando afirma que la creación es un pensamiento, una proyección en ti, que eres conciencia, el sí mismo.

Es probable que te asombre saber que los tres gunas no componen toda la historia de la creación. La exposición apenas comienza. Recordemos que todos esto "sucede" antes de que haya un “tú", un "yo" y un "mundo".

La idea de los cinco elementos también se le ocurre a Isvara al mismo tiempo que la idea de los gunas. Los elementos son aire, fuego, agua, tierra y espacio. Para nosotros no es necesario analizar cómo es que se relacionan con los gunas, puesto que lo único que nos interesa es la liberación y este tema no está relacionado de forma directa con ella. Cuando pensamos en los elementos pensamos en cosas materiales y tangibles, pero la mente de Isvara es conciencia pura, sin forma e intangible, así que un paso intermedio es necesario para su transformación en el mundo material y tangible. Los primeros objetos en aparecer son los elementos sutiles en su forma pura, conocidos como tanmantras, los cuales se combinan y recombinan de acuerdo con una cierta fórmula (panchikarana) para evolucionar después hacia los elementos materiales y tangibles.

Por si no fuera poco con tener todo esto en mente, Isvara surge con la vasta multiplicidad de la existencia. Al detenernos un momento para reflexionarlo resulta imposible no apreciar a la creación como una matriz diseñada de forma inteligente y armoniosa. Estamos frente a un universo regido por leyes físicas, psicológicas y morales.

Los tres cuerpos

Los gunas y los elementos existen dentro de un patrón básico, como si se tratara de líneas invisibles de una red que estructura el campo entero de la conciencia, que es la creación. Yo lo llamo el mandala de la existencia.

Aunque solo es un mandala (con su diseño inteligente) este se divide en tres "cuerpos" organizados de una manera sumamente lógica. Dichos cuerpos pertenecen a Isvara, de acuerdo a su rol de Creador. Cuando no se encuentra en este rol de Creador, Isvara es sin cuerpo. "Sharira", la palabra sánscrita que se refiere al cuerpo, quiere decir "aquello que está sujeto al cambio". Nosotros también poseemos tres cuerpos que se corresponden con los tres cuerpos de Isvara. De hecho nuestros cuerpos son en realidad los cuerpos de Isvara, bajo la creencia de que nos pertenecen. Antes de que revelemos la identidad del jiva y de Isvara, es importante distinguir sus respectivas naturalezas. El conocimiento de Isvara es sin límites mientras el nuestro es limitado. Su poder el sin límites, el nuestro es limitado.

Hasta ahora hemos estado hablando sobre el cuerpo causal de Isvara generado por maya. Las ideas que residen ocultas en la conciencia son las que hacen posible todo lo que experimentamos. Así pues, el nombre de cuerpo causal proviene del hecho de que es la causa de la creación. Hay más cosas que decir al respecto, como veremos más adelante al revisar el nivel microcósmico; por ahora es suficiente.

El cuerpo sutil está conformado de sattva. Es reflector. Refleja la conciencia pura. Tú no puedes contemplar a la conciencia pura ni al cuerpo causal. El cuerpo causal es inmanifiesto. Existe, pero en potencia. No nos es posible conocer lo que el cuerpo causal es, más que por la inferencia de su naturaleza a partir de sus efectos (y ya debemos tener claro que la inferencia es un medio válido de conocimiento). El cuerpo sutil es el lugar en el que el cuerpo causal se vuelve conocido, en la forma de tus pensamientos y emociones experimentados, así como las percepciones, recuerdos, sueños, deseos, miedos, etc., a los cuales ves como tu propia vida. El cuerpo sutil de Isvara consiste en todos los seres aparentemente conscientes que conforman la creación.

El cuerpo denso

El cuerpo denso es, desde luego, un cuerpo denso. Así como el cuerpo sutil, también estamos familiarizados con este. Está hecho de tamas.

Dos tercios del mandala completo de la existencia son experimentables y un tercio está oculto. El cuerpo causal es el que reposa oculto. Resulta importante comprender que la estructura entera del mandala es algo inerte. No es consciente ni está vivo. Sin embargo, luce como si saltara a la vida en cuanto la conciencia pura la ilumina. Entonces se transforma en energía giratoria y vibrátil, que se mantiene por las leyes del karma, la cual (una vez más) es creada por Isvara aún antes de que el evento causado suceda.

Aunque pareciera que el sueño del creador es real, puesto que se mueve y danza como si estuviera vivo, nada de esto es real. ¡Qué broma! Es como un carrousel que da vueltas infinitas con sus caballos luminosos subiendo y bajando una y otra vez al son de la música festiva. ¡Cuánta diversión! Y sin embargo, no está vivo; se trata de una máquina que pareciera estarlo. Existe, sin duda, pero nada más que como un sueño. La comprensión de que la vida es sueño suele aparecer como un gran shock. Pero entonces nos encontramos en buen camino hacia la liberación. El sí mismo (que eres tú, la conciencia) es real (satya) y la proyección de maya, el mundo, es aparentemente real. El término técnico para lo que es aparentemente real (y debemos recordarlo) es mithya.

En la actualidad se ha extendido la moda de anunciar que uno está iluminado. Las personas dicen "yo soy la conciencia", como si se tratara de algún tipo de estatus especial, como si fuera la gran cosa en términos de espiritualidad. Nosotros pensamos: "Qué novedad, ¿quién o qué no es la conciencia?" Resulta absolutamente sencillo ser la conciencia porque no hay otra opción. Acaso defines a la iluminación como la comprensión de que "yo soy la conciencia", pero esta es solo la mitad del conocimiento. La otra mitad, que es la que le da sentido al conocimiento del sí mismo, es el conocimiento de mithya, que es la realidad aparente. Hemos dicho que la liberación es conocimiento completo, no parcial. El conocimiento completo es conocimiento de satya Y TAMBIÉN de mithya.

Cuando hablamos acerca de la liberación nos referimos a una cosa: la discriminación entre satya y mithya; entre la conciencia y los objetos que aparecen en ella. Para comprenderlo mejor debemos volver al cuerpo causal y revisar una vez más el tema de Isvara y maya. Por causa de los tres gunas, Isvara posee tres poderes: el poder de ocultar (tamas), el poder de proyectar (rajas) y el poder de revelar (sattva). Estos poderes o energías, si se prefiere llamarlos así, impregnan el cuerpo sutil de Isvara.

Cuando el mundo es proyectado, tamas cubre a los cuerpos sutiles de todos los seres. He aquí la razón por la cual no sabemos que somos la conciencia y, en cambio, aceptamos la identidad ficticia que nuestros padres soñaron para nosotros. Miramos a través de los órganos de percepción y vemos un mundo; en ese momento, rajas proyecta una idea sobre lo que miramos en realidad. Así que, básicamente, cuando entramos al juego de la vida la baraja ya está marcada; no conocemos nuestra verdadera identidad y creemos que la persona que nos dicen que somos es real, mientras asumimos que el mundo que nos rodea también es real. Sería algo muy gracioso si no fuera porque también es una situación triste. ¿Pero qué podemos hacer entonces? Esto es lo que intentamos resolver. Desde el día en que nacemos no hacemos otra cosa más que intentar solucionar este problema. Cuando surge algo de sattva (el poder revelador) es que comenzamos a cuestionar toda esta ilusión.

Superposición

Vivimos ignorando la naturaleza de la realidad a causa de estos dos poderes, tamas y rajas. La totalidad de nuestra vida se desarrolla en la confusión. De acuerdo con la terminología de Vedanta, nos hallamos practicando la "superposición". Ignoramos la diferencia entre lo que es real y lo que es aparentemente real. Creemos ser el cuerpo sutil y nos identificamos con toda la serie de cosas que surge en este. A raíz de la superposición, aparecen también ciertas creencias que nos mantienen atados con firmeza en nuestra confusión. Por ejemplo, como señalamos al principio, vivimos bajo la suposición de que el gozo está en el objeto. Pensamos que es posible obtener lo que ya tenemos y ya somos a través de las acciones. Suponemos que las cosas que nos alegran deberían durar. No hemos podido entender por qué el bien y el mal yacen uno al lado del otro. De hecho, no es del todo acertado decir que "nosotros superponemos", porque la superposición es inconsciente. Ocurre antes de que la persona aparezca, por lo que no es correcto imaginar que tú has cometido un error. Desde luego que lo has cometido, pero esa es una de las ironías de la vida. Esa sensación universal de incomodidad, de culpa inexplicable y de ansiedad constantes, aquello que los cristianos identifican con el pecado original, no es más que el resultado de la superposición. No es culpa de uno pero, por desgracia, se convierte en tu problema, el cual solo desaparece hasta el momento en que es removido por medio de la discriminación.

Hay una historia muy oportuna para explicar la superposición, y puede ser de utilidad para cimentar el concepto en tu mente. Un viajero sediento y cansado atravesaba un desierto cuando, al caer el crepúsculo, avistó un poblado en la distancia y se dirigió de prisa en dirección del pozo para beber algo de agua. Una vez ahí, se inclinó para tomar el balde que descansaba al lado del pozo y vio, junto a él, una enorme cobra con el capote abierto, lista para morderlo. Lleno de terror, quedó paralizado. En ese instante, un hombre de luengas barbas que pasaba por ahí le preguntó amistosamente qué es lo que le sucedía. En respuesta, el viajero balbuceó implorando que trajera rápido una vara para matar a la serpiente. El anciano dio una vistazo y se echó a reír. "Eso no es ninguna serpiente", dijo, "es una soga enrollada en torno al cubo de agua".

¿Qué le sucedió a la serpiente cuando el viajero recibió el conocimiento? ¡Desapareció! Nunca tuvo una verdadera cabeza ni una cola ni escamas ni nada para ser una serpiente. No era más que una proyección. Y después de que has comprendido que se trata de una soga, ya no puedes ver de nuevo a la serpiente. Ha sido destruída por el conocimiento. Sí que puedes comprender cómo es que surgió el equívoco que te hizo tomar a la apariencia como realidad, pero no puedes hacer que la serpiente vuelva. A esto es a lo que llamamos conocimiento firme. Una vez que el conocimiento del sí mismo tiene lugar, tú no te verás a ti mismo como a tu historia, te habrás librado de ella.

La parte más interesante del relato de la soga y la serpiente, además del hecho de que ilustra cómo es que la creación es un producto de la ignorancia, reside en el hecho de que el incidente tuvo lugar durante el crepúsculo. Los humanos viven en un crepúsculo constante. Si el viajero hubiese llegado al pozo durante el medio día, cuando el sol brillaba con más intensidad, no se habría topado con ninguna serpiente. Cuando tienes el conocimiento total de la realidad, no puedes confundirte y tomarte a ti mismo como el cuerpo sutil, que es la persona con su historia de persona. Si el viajero hubiese llegado al pozo durante la noche, tampoco se habría encontrado con una serpiente. Cuando tu ignorancia es completa, como en el caso de los animales, no puedes dudar sobre tu identidad. Solo en el crepúsculo, donde la ignorancia y el conocimiento comparten sitio, ocurre la superposición de la individualidad en la ausencia de límites que es tu propio ser. En el crepúsculo de la proyección de maya, que es la realidad aparente, resulta difícil reconocer lo que sucede y es muy fácil caer en la superposición.

Otro aspecto interesante de esta historia es el símbolo del anciano amigable. Él representa a Vedanta. Vedanta es tu amigo. Es la indagación. Es lo que elimina la proyección que es causa de tu sufrimiento, para revelar tu naturaleza, que es la conciencia. Cuando ves la realidad subyacente, tus miedos existenciales desaparecen, aunque quizá no de inmediato, pues los efectos de la ignorancia perduran por un tiempo, hasta que, de manera gradual, se desvanecen en tanto que el conocimiento hace su trabajo.

La superposición provoca sufrimiento. Nosotros queremos ser libres de este. No tiene objeto el pensar que hay alguna experiencia especial que arreglará el problema. Debido a que la ignorancia y la proyección se han instalado a profundidad, el distinguirte a ti (la conciencia) de los objetos que aparecen en ti es un trabajo duro. Y lo es también porque la confusión parece ser la norma. Hemos vivido una vida ajena a la discriminación desde la infancia y ahora se nos pide cuestionar nuestras convicciones primarias, en las cuales se basa el sentido de nuestra identidad.

En la vida de todos los días, ¿cómo funciona la superposición? Es simple. No hay nadie que no haya dicho alguna vez "yo pienso", "yo siento" o "yo hago". Estas tres afirmaciones son claros ejemplos de la superposición. ¿Por qué estas frases son expresión de la ignorancia? Porque solo hay un yo no dual y carece de cuerpo y de mente, por lo que no piensa ni siente ni actúa. Pertenecen al cuerpo sutil, no a la conciencia. Tú, la conciencia, eres siempre libre del cuerpo sutil. Cuando decimos que eres libre de, queremos decir que eso es algo que no eres tú. Se trata de algo que tú no eres, porque es conocido por ti y tú no eres lo que conoces. Lo que conoces es tú, pero tú no eres eso. Tú eres el conocedor.

El cuerpo sutil es donde la experiencia tiene lugar. La experiencia no ocurre en la conciencia. Aparece en la conciencia como un sueño aparece mientras duermes, pero no afecta a la conciencia en forma alguna. Si piensas que algo te puede suceder, significa que careces de discriminación. Te has confundido a ti mismo con el experimentador, que es el cuerpo sutil, el cual sí es afectado por la experiencia. La liberación no consiste en volver al experimentador "desapegado" para hacerlo libre, como muchos se imaginan. El experimentador está siempre unido a la experiencia. La liberación es la comprensión de que tú no eres el experimentador sino que eres la conciencia, el testigo libre de experiencia. Cuando esto es entendido con claridad, el sufrimiento cesa. Llamamos sufrimiento a las perturbaciones mentales y emocionales que añades a los eventos que conforman tu vida.

El cuerpo sutil - "yo"

Antes de proseguir debo aclarar que, por ahora, voy a expresarme como si creyera que el cuerpo sutil y el mundo en el cual vive son reales, porque es en esta creencia donde nos hallamos. La estrategia de Vedanta, en lugar de limitarse a descartar al mundo y al individuo como irreales y de invitarnos a trascenderlos (no está claro cómo podríamos trascender algo que nunca fue real), consiste en descender con paciencia a nuestro sueño para guiarnos, paso a paso, lejos de la ignorancia.

Así como hay una serie de hechos que hemos saber con respecto al cuerpo causal, también hay una serie de cosas que debemos comprender acerca del cuerpo sutil. Estas funciones no pertenecen directamente a maya o a la conciencia. Le pertenecen tan solo al cuerpo sutil. Maya, de forma instantánea, proyecta la creación y la cubre con ignorancia. La conciencia es parte de ti (aunque no es una parte) y es libre de todo cambio. Sin esfuerzo, la conciencia ilumina las actividades del cuerpo sutil. Maya y la conciencia son muy simples. El cuerpo sutil es más complejo y su análisis más técnico.

Duda

La primera función integrada en el cuerpo sutil es la duda. Cuando algo ocurre, de inmediato acude a ti la duda sobre cómo responder. Todos nosotros tenemos dudas. Dudamos acerca de dónde vamos a vivir, qué vamos a hacer, si encontraremos el amor y también con respecto a quiénes somos.

Isvara es, de hecho, sumamente bondadoso, pues debemos saber que cuando apareció aquí como cuerpo sutil (en forma de un ser vivo) requería de protección pues en un sueño nada dura y nada es lo que parece. Con el objeto de funcionar en este sueño, necesitas cuestionar las cosas. Un individuo que toma las situaciones de forma literal y no se preocupa por hacer preguntas es alguien en busca de problemas.

Por ejemplo, si fueras un soltero en busca de la pareja indicada y accedieras a un sitio de citas en internet para leer los distintos perfiles, serías un completo idiota si creyeras que lo que dichos perfiles dicen es la verdad. Acaso haya pequeños fragmentos de verdad dispersos hábilmente en todas partes, pero en definitiva habrá algunas exageraciones y probablemente algunas mentiras descaradas. En los juegos íntimos las personas mienten porque están llenas de miedos y deseos, ante una verdad no se ve tan atractiva como quisieran. Desean obtener algo, por lo que se presentan a sí mismos de la mejor manera posible. Es una acción de lo más "natural", pero pobre de la persona que se tome esto en serio. Claro que debemos confiar, al mismo tiempo que mantenemos una duda sana y atenta.

Cuando un presentador de la televisión dice "tengo una excelente oportunidad para ti", en realidad está diciendo "tengo una excelente oportunidad para mí". La mayoría de nosotros piensa que es importante confiar implícitamente, pero esto es un error. La duda es benéfica en todos los ámbitos de samsara... hasta cierto punto. Y aún así es importante no enamorarnos de nuestras dudas. La intensificación o exageración de la duda genera vacilación. Las mentes titubeantes jamás son felices. Uno debe ser capaz de resolver sus dudas.

Resolver la duda y actuar

Para solucionar una duda, lo que necesitamos es información. ¿Y de dónde proviene la información? Isvara llega nuevamente al rescate gracias a la evolución del intelecto. El intelecto es la parte del cuerpo sutil que cumple con la función de determinar, discriminar e indagar. El cuerpo sutil es muy flexible y posee muchas capacidades. Su trabajo consiste en descubrir la información relevante, llegar a una determinación y comunicar al ego (que es el hacedor de acciones) qué es lo que debe hacer, para así generar la emoción apropiada para la acción. De esta forma una persona puede responder de manera apropiada a la situación dada. El dharma (es decir, tu deber) consiste responder apropiadamente a cuanto sucede en tu vida.

¿De dónde es que viene la información? Por ejemplo, alguien acaba de decirte "te amo". El intelecto no tiene a su disposición un buscador de Google para buscar de inmediato: "¿Qué hago cuando alguien me dice que me ama?" Así que tu respuesta será acorde con tu programación. Si se da el caso de que antes jamás hubieras estado en tal situación, quizá tu respuesta será confusa y titubeante. Sin embargo, de haberte encontrado ya antes en una situación similar y lo que deseas es animar al pretendiente, dirás: "yo también te amo". Y aun cuando no hayas estado en una situación así con anterioridad, es probable que tu respuesta sea "yo también te amo", gracias a que la televisión o la historia de algún amigo te han permitido conocer la situación en tercera persona. De cualquier manera, la respuesta dependió de tu condicionamiento. Si en realidad no amas al pretendiente, pero deseas aprovecharte de él, entonces optarás por una mentira, pues esa es la forma en que estás programado. Tu programación reside en el cuerpo causal. Ahora procederemos a revisar el tema de la programación.

Hemos dicho que el intelecto posee el conocimiento de aquello que hay que hacer. El conocimiento del intelecto (el cual ha tomado del cuerpo causal) transforma de inmediato al cuerpo sutil en un hacedor de acciones (aunque no olvidemos que el "hacedor de acciones" es solo un pensamiento). Esto hace que se generen las emociones necesarias para activar los órganos que le permiten al cuerpo hacer o decir algo: las manos, los pies, el habla, etc. Así se ocasiona una nueva situación que requiere de una respuesta, y se produce un giro más en la rueda de la vida. Del amanecer al crepúsculo, día tras día, año tras año, la rueda continúa. Se trata de Isvara operando el sueño de maya de forma impersonal.

Hay muy poco que puedas hacer para cambiar la programación y el cambiarla representa diversos problemas, pero aún así es posible. Hablaremos entonces de lo que es posible hacer en el presente. De hecho, el resto de este curso se refiere a aquello que puedes hacer. Sin embargo, cabe mencionar que si posees las cualificaciones adecuadas, solo con el conocimiento bastará. A menos que te encuentres listo para renunciar a la idea de ser un hacedor de acciones, permanecerás atrapado en este ciclo monótono por siempre. Esta es la razón por la cual debemos comprender lo que es Isvara, con y sin maya. Cuando has entendido cómo funciona, puedes renunciar con facilidad a la identificación con el hacedor de acciones.

Como veremos en el capítulo acerca de la discriminación, analizamos el cuerpo sutil y buscamos identificar los pensamientos, las emociones y el karma que le pertenecen con la finalidad de mostrar que todos estos elementos pertenecen al nivel del cuerpo sutil. No te pertenecen a ti, que eres la conciencia. Vedanta no solo comprende el conocimiento pasivo, aquel conocimiento que termina con la búsqueda; también requiere de una aplicación hábil en el cuerpo sutil para revelar la dichosa plenitud de la conciencia. Uno requiere aplicar el conocimiento no solo para terminar con la tendencia de buscar, sino que indudablemente deberá continuar con la discriminación una vez terminada la búsqueda, porque los efectos de la ignorancia (el miedo y el deseo gratuitos) persisten durante un tiempo. Cuando el viajero cansado descubrió que la serpiente no era más que una soga, aún debió esperar unos minutos para que sus emociones de incomodidad desaparecieran. El intelecto, que por lo general está encargado de discriminar entre todo tipo de objetos, en la persona discriminatoria tendrá la tarea de ejercer la discriminación entre el sí mismo y los objetos que aparecen en él.

Básicamente, si has comprendido lo que se ha dicho hasta aquí (tal como se supone que debe ser comprendido), para este momento ya has alcanzado la liberación o al menos ya tienes el conocimiento necesario para que esto suceda. Por lo tanto, puedes ya dejar de leer y dedicarte a disfrutar de la existencia tal como es, o, en el segundo caso, puedes dar inicio a la práctica espiritual necesaria de forma efectiva. Que suceda la primera opción es poco probable por una razón particular, de la cuál hablaremos ahora.

Las semillas

Cada enseñanza de Vedanta es tan importante como el resto, pero el tópico de los vasanas es primordial, porque cumple la función de identificar a tus aliados y enemigos en la batalla de la vida. Mientras ignoras tu plenitud, te dedicas a buscar objetos que, según tu parecer, te completarán. Te dedicas a perseguir ciertas cosas y a evitar otras más. Tus acciones están motivadas por el miedo y el deseo. Cuando te conduces a través de este sentido de carencia (miedo) y el deseo que este provoca, la acción deja un rastro sutil. En el momento en que estás actuando, no te das cuenta de que la acción provoca resultados invisibles, más allá de la experiencia inmediata. El resultado invisible se llama vasana, un término sánscrito que se refiere a "rastro" o "fragancia". Así como una flor va acompañada del aroma, las acciones son seguidas por algo que no percibimos de manera directa. Mi maestro solía llamar a los vasanas "las huellas de nuestras acciones". Visto de esta manera, es como si caminaras sobre la límpida playa de la vida mientras vas dejando el surco de tu paso entre la arena. Debido a que las marcas quedan atrás no puedes verlas, pero eso no significa que hayan desaparecido. Volverán a ti tarde o temprano. Entretanto, permanecen en el cuerpo causal, al que también llamamos cuerpo "semilla", porque es la causa de  nuestros pensamientos, emociones y acciones.

Cuando tienes relaciones sexuales y sientes un gran disfrute, la acción puede haberse terminado físicamente pero en cierta forma continúa. Nadie que la haya practicado y disfrutado se conformó con hacerlo solo en una ocasión. Acaso te dediques a cualquier otra actividad por un rato pero eventualmente, mientras haces otra actividad, el deseo regresa. Si el sexo sirviera para completarte en verdad, no sería necesario más que una vez. Sin embargo, la razón por la cual te sientes interesado en repetirlo es porque te sientes incompleto. Los deseos por objetos que reposan ocultos en tu interior y que eventualmente surgen a la luz son llamados vasanas. Esto también se refiere a los miedos. Cuando has tenido una mala experiencia, pondrás gran parte de tu atención en evitar que se repita. En pocas palabras, podemos decir que tus vasanas son tu condicionamiento, tus tendencias, aquellos objetos y actividades hacia los cuales te sientes atraído y repelido.

Todo cuando se mueve en la realidad aparente es impulsado por vasanas. Los vasanas no son inherentemente buenos ni malos. Son semillas, son el conocimiento que mueve a la creación. Isvara es la causa de los vasanas. Nada ocurre en la creación sin un vasana. Los que te impulsan hacia situaciones placenteras se convierten en vasanas “buenos”, mientras que los que te llevan a situaciones desagradables se vuelven “malos”. El beber alcohol, por ejemplo, es un vasana muy agradable para algunas personas y un vasana muy doloroso para otras.

Un vasana es el impulso de una acción pasada, es la tendencia a la repetición. Se trata, pues, de un término puramente técnico. Aclaro esto con el objetivo de contrarrestar la idea de que los vasanas son solo negativos. Esta creencia ha provocado otro concepto frustrante con respecto a la iluminación: se piensa que la iluminación solo sucede cuando todos los vasanas han desaparecido. Sin embargo, la personas iluminadas tienen vasanas. Si estás vivo, tienes vasanas. Cuando los vasanas se terminan, uno muere.

No hay nada intrínsecamente correcto o incorrecto en la repetición de un comportamiento particular. Algunos hábitos son útiles y otros no lo son, dependiendo de la meta que se está buscando. Como indagadores que practican la discriminación estamos interesados en la psicología detrás de los comportamientos, no en el comportamiento en sí (aunque hay algunos comportamientos que aparecen como carentes de límites, pues violan las reglas universales al causar daño a los demás). La psicología básica que motiva la mayoría de nuestros comportamientos inútiles se relaciona con el miedo, se trata del sentido de carencia.

Un vasana relacionado con la comida es algo natural. Se trata de Isvara manteniendo el cuerpo. Uno come para vivir. No obstante, cuando comemos para calmar emociones negativos, el vasana se transforma en un problema, pues ahora está ocultando la motivación inicial. En lugar de comer para vivir, comienzo a vivir para comer. Con una mente clara podría darme cuenta de que estoy intentando usar la comida para resolver un problema que no puede ser resuelto con comida y, en consecuencia, comienzo a buscar la solución por otro medio. Sin embargo, cuando tengo una mente confundida, y veo que la comida me da alivio temporal, no tengo empacho en seguir utilizando la comida para lidiar con mis emociones. Y cuando el vasana se repite una y otra vez, el comportamiento que se le asocia se vuelve aprisionador. La sensación de aburrimiento es consecuencia de responder de manera habituada a las cosas, pues no es placentero comportarnos como robots cuando somos seres iluminados por la conciencia. El hábito impulsado por un vasana se convierte en una obsesión o una compulsión, lo cual puede desembocar en una adicción. Llamamos a estos estados de deseo y apego vasanas "aprisionadores". A estas alturas la persona no está comiendo comida, sino que está siendo comida por esta. Desde luego que este ejemplo con "comida" representa cualquier otro comportamiento motivado por los vasanas que nos haga sentir bien.

Vedanta no funciona con quienes sufren de adicciones o compulsiones, a menos que estas hayan llevado a la persona a "tocar fondo". Tocar fondo quiere decir que ya no queda el deseo de defender el comportamiento adictivo y, en cambio, hay un deseo ardiente de eliminarlo. Si la persona no ha llegado hasta allí, aún carece de la apertura suficiente para la solución espiritual. Aunque pueda encontrarse hablando sobre la liberación, el comportamiento adictivo muestra que el problema fundamental persiste: ausencia de conocimiento del sí mismo. Esta es la razón por la que las escrituras dicen: "Que el sabio no intervenga en la mente del ignorante". Se trata de una pérdida de tiempo el dar sermones a aquellas mentes que yacen bajo el hechizo de los vasanas aprisionadores, puesto que se hallan tomadas por dichos vasanas. Por ejemplo, si tienes una conversación con un borracho, esta puede llegar a ser maravillosa y significativa, pero no es posible construir una relación sobre esta charla al día siguiente, porque la persona con la que se habla entonces no es la misma que se conoció el día anterior. De hecho, antes no habías estado conversando con la persona sino con el vasana del alcohol. Y desafortunadamente los vasanas no son conscientes.

Dharma

Un vasana aprisionador es como un profundo barranco abierto en el inconsciente, al que llamamos cuerpo causal. Así pues, la conciencia se ve obligada a fluir por su interior. Si nos atenemos a esta metáfora del barranco, podemos expandir su significado hacia otro hecho importante acerca de nosotros mismos, el svadharma. Lamento verme obligado a emplear términos extranjeros pero las lenguas seculares no son completamente adecuadas para discutir los temas sutiles. Todos nosotros existimos en la mente de Isvara como seres conscientes y dentro de esta categoría están los seres humanos, y dentro de la categoría de los seres humanos hay también muchos tipos. Cada tipo humano es una rama del árbol de samsara (que es la mente de Isvara) y los roles de cada tipo son las ramas más finas.

Como he mencionado, svadharma se refiere a tu naturaleza relativa, el tipo de persona que uno es. La astrología y el estudio del eneagrama son ejemplos de esquemas que intentan descubrir los distintos tipos de personas. No tenemos conflicto con lo que estas disciplinas afirman acerca de la gente (cuando tomamos a las personas como reales) pero no estamos interesados en los detalles. Si tu objetivo principal es averiguar quién eres como persona, Vedanta no es para ti; aunque es cierto que posees una identidad personal relativa, el hecho de conocerla no resuelve los problemas existenciales de dicha persona. El pensar en ti como en una persona única es el primer problema con el que te enfrentas. Más aún, sin el conocimiento de la conciencia en la cual la persona está operando, se estará sujeto a todo tipo de problemas.

Dicho esto, si no sabes cuál es tu naturaleza relativa, no te comportarás en armonía con ella y tu mente estará muy inquieta. Si tu mente es inestable serás incapaz de entender tu verdadera identidad. Así que, aunque no es nuestra meta, resulta necesario conocer nuestro svadharma. Tal tema se tratará con más detalle en la lección 8.

Un samskara es el resultado del efecto de agrupamiento de varios vasanas. Son responsables de los papeles que desempeñamos y constituyen el tejido mismo de nuestras naturalezas relativas. Los seres humanos son complejos, a diferencia de los animales. Los animales son más o menos un conjunto de dos o tres vasanas rudimentarios. Su programación consiste en los vasanas de la alimentación, el descanso y el sexo; no hay mucho más ahí, aunque los amantes de los animales gustan de proyectar todo tipo de cualidades sorprendentes en ellos. “Mono” es una palabra que sirve para describir un programa determinado con un rango de comportamiento muy restringido. Si soy un mono nunca me comportaré como un perro. Los perros, los gatos y las aves son otros programas, o samskaras. Para proseguir con nuestra metáfora del terreno, los samskaras son como un río en un pequeño valle con unos cuantos arroyos alimentadores. Un microbio es un samskara también, pero uno muy simple, casi como un pequeño charco de agua sin ríos tributarios. Todos estos seres siguen su svadharma sin cuestionarlos; son fieles a lo que son.

Tu naturaleza - svadharma

El "ser humano" es un programa único. En realidad no somos más que animales con la capacidad de pensar. No obstante, de acuerdo con nuestra metáfora, es cierto que se nos puede ver como grandes ríos servidos por múltiples y caudalosos afluentes que son a su vez alimentados por varias redes de arroyos. Lo que nos hace tan complejos es el intelecto, la capacidad de pensar y de elegir.

Esto implica que lo que nos condiciona no son vasanas sencillos y apartados. He aquí otra manera de referirnos a la idea: ¿por qué no todos los recién nacidos se transforman en personas similares? Uno se convierte en científico, otro en músico, un tercero se vuelve político, etc. Parece que hay una fuerza más profunda que determina las decisiones que tomamos y las acciones que de ellas resultan.

La creación en sí es un vasto programa dentro del cual hay millones de seres conscientes forjados por Isvara con programas únicos, cuya finalidad es servir a las necesidades de la totalidad. Todos los seres conscientes comparten una vida y mientras todo ser siga su programa, la vida fluye con facilitad. Un árbol emite oxígeno y consume dióxido de carbono y todo está bien. Los pájaros obedecen a su naturaleza de pájaros y las moscas hacen lo que a las moscas corresponde y la vida continúa. Los seres humanos, al parecer, han recibido diversas naturalezas de acuerdo con las necesidades de la totalidad, por lo que distintos humanos están destinados a desempeñar varios tipos de funciones necesarias para la adecuada marcha del todo.

En cada sistema hay algo que pertenece y no pertenece, como una mosca en la sopa, por así decirlo. Los seres humanos son la mosca en la sopa de Isvara. Eso no significa que seamos “malos" y que debamos ser eliminados de la hermosa e inteligente creación. Solo significa que la sopa y las moscas vienen juntos. Somos aquello que vuelve interesante lo que, de otra manera, sería una creación bella pero monótona, pues se nos ha dado el intelecto, la autoconciencia. Las vacas no son autoconscientes. No saben que son vacas. Son sólo la conciencia, Isvara, en un cuerpo determinado que actúa en un programa particular. No van a escribir sinfonías ni a enseñar los Vedas, tampoco inventarán aviones o internet. El intelecto es responsable de la cultura y también hace posible elegir una cosa sobre otra, gracias al ”libre albedrío”. Por supuesto que, desde el punto de vista de Isvara, no somos libres, porque Isvara crea y controla absolutamente todo en su creación. Sin embargo, como seres humanos aparentes en la matriz aparente de la vida, tenemos libre albedrío, en apariencia. Esto es una bendición, pero puede convertirse una maldición, porque implica el hecho de que somos capaces de elegir no obedecer a nuestra naturaleza relativa y actuar en pos de ideas que le son contrarias. Significa que podemos romper las reglas si así lo deseamos.

Si tienes la naturaleza de un contador y tratas de convertirte en poeta, no funcionará para ti. Si tienes la naturaleza de un santo y tratas de convertirte en un criminal, no funcionará. Si eres homosexual e intentas ser heterosexual, no funcionará. Si tienes una naturaleza emprendedora y trabajas empleado en una tienda con el salario mínimo, estarás en contra del dharma, tu naturaleza. Para ser feliz necesitas seguir tu naturaleza.

Valores universales - Samanya dharma

Nos referimos a la creación como “el campo del dharma”, el cual está compuesto de leyes físicas y psicológicas, así como de seres conscientes programados. La creación también posee una dimensión moral. La dimensión moral se basa en la naturaleza no dual de la conciencia. Esto significa que solo hay un ser consciente, el cual aparece como muchos y que, dentro de la creación, hay ciertas expectativas mutuas entre los seres aparentes, todas las cuales se derivan del dharma más fundamental: no dañar. A estas expectativas o valores universales las llamamos Samanya dharma, de las cuales hablaremos más en la lección 8. La razón por la cual evito provocarte daño es porque sé cómo se siente ser dañado. Evito mentir porque no me gusta que me mientan a mí. No robo porque valoro lo que tengo y reconozco el hecho de que tú también valoras lo que tienes.

Samanya dharma está integrado en nuestro programa humano. Es un dharma que uno viola bajo su propio riesgo. A veces también se lo denomina "conciencia". A menudo se asume que los criminales carecen de este programa, pero aún ellos lo tienen. No hay ladrón que no cuide su botín. Los sicarios llevan armas para evitar que los hieran. En realidad, no hay tal cosa como un criminal, solo hay un sí mismo bajo la ilusión de que es un ser incompleto, debido a lo cual se identifica con un cierto tipo de comportamiento adharmico (contrario al dharma).

Svadharma es Isvara y Samanya dharma es también Isvara. Cuando estás en contra de Él, estás en contra de ti mismo. Así que esa no es una batalla que puedas ganar. Isvara es la voluntad del Todo.

Ética situacional - Visesa dharma

Ciertas personas parecen estar completamente unidas al dharma. Para ellas es algo natural. Ante cada situación que exige una reacción, su respuesta es siempre adecuada; casi nunca rompen las reglas. En consecuencia, son gente muy sana. La razón es que, cuando seguimos el dharma de forma impecable, acumulamos mérito (punya karma), el cual nos acompaña siempre en la forma de una especie de resplandor de seguridad, junto con una vida fácil y exitosa. En cambio, quien viola el dharma adquiere “mala energía”, se siente infeliz y las cosas le van bien durante poco tiempo. El resultado de no seguir el dharma es llamado demérito (papa karma).

No siempre nos es dado conocer con claridad lo que los valores universales piden de nosotros. La vida no es un esquema ideal y las situaciones se presentan en diversos niveles y tonalidades. A veces la violencia es necesaria. Cuando se tiene caries en un diente, la solución consiste en emprender una acción violenta para extraerlo. El dolor también estará involucrado. Cuando se sabe que la expresión de una verdad desagradable causaría un daño emocional innecesario, a veces una mentira blanca es el mejor camino a seguir. La manera en que interpretamos Samanya dharma se llama Visesa dharma. Puede ser vista como una ética de las situaciones.

Dharma ordinario - Dharma cotidiano

Como si la vida no fuera lo suficientemente compleja, hay innumerables dharmas diarios: reglas sociales, políticas, económicas y legales. Si te adaptas a ellos en general, no sufrirás. Contravenirlos tampoco suele ser muy grave, pero casi siempre hay algo de sufrimiento cuando se hace esto. A veces, sin embargo, el seguir los dharmas hechos por los humanos (que en general, pero no siempre, se basan en la no dualidad) puede ir en contra de tu svadharma, lo cual exigirá una reflexión considerable antes de aventurarse a actuar.

Dharma del cuerpo

El cuerpo físico también es Isvara. Funciona según los dharmas que controlan el cuerpo. En la medida en que se necesita de la mente para la indagación, y puesto que esta se halla conectada con el cuerpo, es necesario evitar acciones que contravengan al dharma del cuerpo. En consecuencia, las escrituras aconsejan evitar las acciones que dañan el cuerpo, el alcohol, el tabaquismo, el ejercicio excesivo, etc. También invita a cultivar hábitos saludables.

Respuesta apropiada

Como se puede ver en esta discusión sobre el dharma, la vida en la aparente realidad de Isvara no es simple.  Es aquí donde me encuentro buscando la felicidad. Hemos dicho que el dharma universal y el svadharma están previamente integrados en nosotros, pero no siempre se hallan disponibles para influir en las respuestas. Cuando no tenemos claro cómo responder a una situación dada, acudimos automáticamente a nuestro condicionamiento, el cual puede ser dharmico, adharmico o una combinación de ambos. Nuestro condicionamiento (nuestros vasanas) proviene del mundo que nos rodea. Mi vida no es más que la manera en que mi acondicionamiento interactúa con los sucesos de la realidad aparente, momento a momento. Si tengo la buena fortuna de crecer en una sociedad orientada hacia el dharma, reconoceré cómo es que mi vida encaja en el mundo que me rodea y responderé en consecuencia. Pero si crezco en una sociedad orientada hacia el deseo, serán mis miedos y mis deseos los que determinen mis respuestas. Muy a menudo las situaciones en las que nos encontramos requieren de una respuesta que no está en armonía con lo que queremos. ¿Qué nos corresponde hacer, entonces? ¿Debemos oponernos a las exigencias de la situación o mejor nos adaptamos?

Ley del Karma - Un giro de la energía

El mandala de existencia de Isvara es energía giratoria. La famosa palabra budista anitya, “impermanencia”, es útil en ciertos contextos, pero no le hace justicia. Ya hemos señalado que la existencia no se mueve por sí sola. Sin embargo, iluminada por la conciencia, brota a la vida. El movimiento no pertenece ni a la conciencia ni al campo del dharma.

Los movimientos que ocurren en el campo (y nada ocurre fuera del campo) son gobernados por la ley del karma. Karma significa acción. Si algo se mueve o cambia, es karma; por ejemplo, una hoja que cae de un árbol. Un pensamiento es karma, un sentimiento es karma. Si una acción es iniciada por un vasana en conjunción con un cuerpo sutil particular, la acción tendrá un efecto porque todo está conectada con todo lo demás. No hay nada particularmente difícil de entender acerca de la ley del karma, excepto una cosa: nunca se puede saber con certeza cuál será el resultado de una acción particular, aunque en la dimensión material del campo del dharma los resultados son bastante predecibles. Si aplicamos calor al agua, esta hervirá cuando llegue a cierta temperatura. Si se libera un átomo, este provocará una reacción predecible.

El karma, por sí mismo, tiene un valor neutral. Es solo acción y resultados. Solo se vuelve significativo una vez que lo hemos evaluado. Entonces puede gustarnos, disgustarnos o sernos indiferente. Por otro lado, para los animales no hay karma porque estos no evalúan las cosas que les suceden a ellos, en ellos y alrededor de ellos. Es solo en las mentes de los seres humanos que la acción se convierte en "karma".

El karma es importante para nosotros porque, debido a que ignoramos nuestra naturaleza completa y sin límites, queremos obtener ciertas experiencias que a nuestro parecer nos completarán y evitar aquellas que, suponemos, nos limitan. El karma sirve para crear objetos, para deshacerse de objetos, para limpiar o cambiar objetos o para conseguir objetos que no se tienen. El problema, sin embargo, aparte del hecho de que los objetos ganados a través del karma no pueden proporcionar felicidad duradera, es que, como se acaba de mencionar, resulta imposible conocer cuándo conseguiremos lo que queremos, o si es que lo conseguiremos. Si pensamos que el contactar con lo que deseamos es necesario para nuestra felicidad, el resultado será el sufrimiento, entre otras cosas porque, además de que hay muchos otros individuos que compiten por las mismos objetos, el suministro de aquellos que se consideran valiosos es relativamente restringido.

Maya crea los tres cuerpos y, aparentemente, hace creer a la conciencia que es un individuo limitado. En la siguiente discusión, nos referiremos al cuerpo sutil como sinónimo de "jiva", el individuo. Antes de que avancemos hacia el siguiente tema, debemos analizar la naturaleza del cuerpo causal y del cuerpo sutil, así como la relación que entre ellos se produce, con el objetivo de determinar su importancia en la indagación del sí mismo.

El cuerpo causal es un poder impersonal de la conciencia, el cual crea, controla, regula y gobierna todas las fuerzas, los procesos y las ideas que generan aquello que llamamos realidad. Cuando un objeto se presenta ante ti (por ejemplo, un evento cualquiera), produce una reacción automática, instantánea y libre de esfuerzo. De inmediato lee la circunstancia del mundo externo, en relación con los samskaras del individuo, y a continuación provee al cuerpo sutil de información aparentemente lógica y definitiva, la cual determina la respuesta del mismo cuerpo sutil. Dependiendo la condición del cuerpo sutil, la información será comprendida con claridad y reflexión (sattva), puesta en práctica al instante sin detenerse a pensarlo (rajas) o ignorada (tamas). En caso de prácticamente todos los individuos, el cuerpo sutil no es consciente de que el cuerpo causal es quien está pensando por él y programándolo para actuar. Por el contrario, se asume que el impulso que determina sus acciones se originó en él mismo.

Aunque el cuerpo sutil lo desconoce, el cuerpo causal enlaza fragmentos dispares de información pasada en una narrativa causal con apariencia creíble, la cual forma tu identidad y determina tu visión del mundo. Debido a la existencia de muchas fuerzas que requieren de una respuesta rápida, el cuerpo causal cumple con la función de simplificar las cosas para el cuerpo sutil, pues reacciona ante la compleja realidad desde fórmulas manejables. A diferencia del sutil, el cuerpo causal no está inclinado a la duda. De forma acrítica selecciona la información que brindan las circunstancias para generar una respuesta inmediata. Posee cierta inclinación dramática pues tiende a exagerar la probabilidad de sucesos improbables. Por eso es que, ante una pequeña herida en el dedo uno puede encontrarse pensando en llamar a la ambulancia o incluso en la muerte. Como se ha dicho, es el almacén de los vasanas, que se manifiestan en el cuerpo sutil como inclinaciones y aversiones. Es el responsable de lo que suele llamarse popularmente “vibras”, la cuales son percibidas cuando nuestro cuerpo causal entra en contacto con el de otros, lo cual motiva una reacción en el cuerpo sutil. Con imprudencia insta al cuerpo sutil a interactuar con otros a partir de esta información, lo que tiende a producir negación (tamas) en ellos, pues a nadie le agrada recibir información completamente desconocida y no solicitada acerca de ellos mismos.

Al cuerpo causal no le afecta la escasez de información; por el contrario, compone sus narrativas con base en la evidencia más frágil. Procede de manera apresurada, así que las primeras impresiones suelen ser más que suficientes para él. Ama las apariencias y, en un instante, inventa razones para impulsar toda una serie de emociones negativas y positivas. Es necio, confiado y parece estar seguro de lo que sucede, independientemente de lo desconocida que sea una situación. Por su parte, el cuerpo sutil es mucho menos confiado, gracias a su función dubitativa, y aún así por lo general permitirá que el cuerpo causal, con sus intuiciones dogmáticas y apresuradas, determine sus reacciones.

El cuerpo causal puede ser visto como una memoria, en el sentido en que recicla la experiencia, pero en sí no tiene memoria. Es increíblemente presente y consciente en la medida en que es en la conciencia eterna en su forma original.

Puesto que es la fuente del deseo (rajas) y del miedo (tamas), el cuerpo causal lleva al cuerpo sutil a asumir conclusiones. Cuando tememos o deseamos algo, lo que queremos es deshacernos pronto de la incomodidad, por lo que propendemos a actuar con base en información insuficiente. El cuerpo causal es “intuitivo”. A pesar de que la intuición es muy valorada por los caracteres espirituales, en realidad es peligroso confiar en ella, pues acierta tanto como se equivoca.

El cuerpo causal crea estereotipos y prototipos. La elaboración de perfiles está basada en la habilidad del cuerpo causal para reconocer patrones de manera inmediata. Su interés no está en la justicia y en los nobles ideales del cuerpo sutil. Así como provoca placer, provoca dolor. Su función básica, en lo que a los seres humanos respecta, es proveer al cuerpo sutil con un manual de supervivencia práctico y simple, como un intento de responder apropiadamente a las circunstancias que genera Isvara. Su otra función básica es administrar el karma del individuo.

Gran parte de la investigación moderna acerca de la relación entre el cuerpo sutil y el cuerpo causal, la cual coincide, por cierto, con el conocimiento de Vedanta en este tema, se presenta en un libro brillante escrito por el ganador del Premio Nobel de economía, Daniel Kahneman, Pensar rápido, pensar despacio. El cuerpo causal, al que llama “sistema 1”, piensa “rápido”, y el cuerpo sutil, al que llama “sistema 2”, piensa “lento”. Sobre el cuerpo causal escribe: “Monitorea continuamente lo que está sucediendo dentro y fuera de la mente, y genera evaluaciones constantes de los varios aspectos de la situación, sin intenciones específicas y con un esfuerzo mínimo o nulo.”

 

No tenemos elección con respecto a la acción. La conciencia ilumina al cuerpo causal y la vida sucede. La actividad es el sello de la vida. Isvara trae a los jivas a la vida en un campo dinámico que se halla en constante transformación y el éxito o fracaso de los jivas depende de la oportunidad y conveniencia de sus acciones. Debido a que hay tantas cosas ocurriendo al mismo tiempo (sobre todo en la actualidad con el tremendo estrés ocasionado por una población codiciosa y en expansión que intenta sobrevivir en un planeta que parece estar encogiéndose), solemos estar demasiado ocupados como para analizar cuidadosamente cada situación y responder con acciones bien analizadas y oportunas. Este proceso necesario de simplificación, que consiste en la reducción de la información a un conjunto de datos aproximado y manejable, es llamado heurística por la psicología. Aunque resulte tan difícil no permitir que el cuerpo causal determine tus gustos y aversiones, tus estados de ánimo, tus creencias y tu reacción ante los acontecimientos, el permitirlo afecta a la indagación, porque esta es una acción deliberada.

Maya genera la necesidad de darle sentido a la vida; sin embargo, no hay necesidad de un “sentido” cuando comprendes lo que es la realidad. El “sentido” es una compensación para la ignorancia, pero no es necesario compensar a la ignorancia. Lo que se requiere es conocerla por lo que es. El cuerpo causal es un órgano generador de sentido; nos hace ver al mundo más ordenado, más simple, predecible y coherente de lo que realmente es. Sin embargo, esta tendencia está en conflicto con la verdad y fomenta una confianza excesiva, así como un falso sentimiento de invulnerabilidad en el cuerpo sutil.

El cuerpo sutil es "lento" en la medida en que es la parte del yo que puede realizar cálculos y comparaciones deliberados, así como planificar, elegir y mirarse objetivamente. No es "lento" cuando rajas lo domina, pues responde casi tan rápidamente como el cuerpo causal. Si es dominado por tamas, es incluso demasiado lento, lo que lo vuelve aburrido y torpe para responder de forma apropiada. Cuando sattva está presente puede comportarse de manera consciente y racional. El cuerpo sutil imagina que está a cargo de su vida pero, debido a que la vida no es fácil, se conforma y aprueba los impulsos dominantes que le impone el cuerpo causal.

El cuerpo causal es la fuente de nuestros sesgos y nuestras tendencias. Por ejemplo, uno de los sesgos más comunes se llama efecto anclaje. Consiste en que, dentro de una situación dada, el cuerpo sutil se centra en la primera impresión para tomar sus decisiones y tiende a evaluar todo en referencia con ella. Por ejemplo, el precio inicial ofrecido para un coche usado se convierte en el estándar para el resto de las negociaciones, de modo que los precios inferiores al precio inicial parecerán más razonables, incluso cuando son más altos de lo que el auto vale en realidad. Si vas a un satsang y ves a un guru sentado en un escenario rodeado de devotos adoradores, asumirás que se trata de un ser iluminado, aunque no tengas evidencia real de su sabiduría o iluminación. Si lees los libros del gurú asumirás entonces que todo lo que dice es sabio y verdadero. El efecto de anclaje hace que el cuerpo sutil sea más crédulo y sugestionable de lo que debería ser.

La tendencia del cuerpo causal de inventar una historia para explicar la realidad se llama falacia narrativa. La mente se centra en los acontecimientos más dramáticos y no tiene en cuenta la miríada de factores poco interesantes que participaron en la producción de un resultado particular. Por ejemplo, algunas personas que han leído mi autobiografía imaginan que tuve una vida fabulosa debido a los muchos acontecimientos dramáticos y extraños que narro en ella. Pero lo cierto es que el 99% de mi vida estuvo llena de acontecimientos poco significativos.

El cuerpo sutil es perezoso porque el aprendizaje y la comprensión requieren de un esfuerzo considerable, por lo que es susceptible a las historias para explicar circunstancias e ideas. Prefiere creer un relato plausible a investigar cómo es que son las cosas de verdad. Pero las historias son solo explicaciones de situaciones que no se han comprendido. Así que el cuerpo sutil tiende a obedecer a las intuiciones porque estas requieren de menos trabajo y se ven como más naturales, debido a que fuerzan a coincidir las predicciones con la evidencia. La creencia sin investigación es peligrosa.

Otra tendencia perniciosa es conocida como heurística de la disponibilidad. Por ejemplo, quien ha sufrido un montón de malas experiencias en el amor, tenderá a juzgar de manera negativa la incertidumbre en una situación presente, debido a que le resulta más fácil recuperar de la memoria las experiencias que más se repitieron. Si has tenido tres o cuatro relaciones fallidas y conoces a un posible quinto compañero, procederás con extrema suspicacia, incluso si el candidato para la relación es de verdad un santo.

Otro sesgo es el efecto de primado. Si en tu restaurante favorito te han servido una comida de calidad inferior, es probable que decidas no volver a comer jamás ahí, aunque, sin que lo supieras, la mala comida pudo deberse a que particularmente ese día el chef tuvo el día libre. Otro ejemplo: ves una película donde el héroe lleva una camisa con el símbolo de Nike, pero no prestas atención a la prenda porque estás absorto en la trama. Sin embargo, la próxima vez que salgas de compras, elegirás la camisa con el logo de Nike.

Una tendencia interesante es el efecto de contraataque. Cuando está en juego, aumentas la intensidad de tu creencia frente a evidencias razonables de lo contrario. Un granjero cristiano de Wyoming encontró un esqueleto de dinosaurio en su propiedad y la mayoría de los miembros de su iglesia lo tomaron como evidencia de la obra del Diablo, y así se intensificó su creencia de que el mundo fue creado hace cinco mil años. Esto es similar al sesgo de conservadurismo, la tendencia a alterar de manera insuficiente nuestra opinión cuando se nos presenta una nueva evidencia creíble. Ambos sesgos son causados ​​por tamas.

El obtener conclusiones diferentes a partir de la misma información, dependiendo de cómo o por quién se presenta esa información, es un sesgo llamado efecto de encuadre. La brecha de empatía es la tendencia a subestimar la influencia o la fuerza de los sentimientos, tanto en uno mismo como en los demás. El sesgo de creencia es la tendencia a verse como menos sesgado que otros. El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar, enfocarse y recordar la información de una manera que confirme las preconcepciones propias.

El cuerpo causal puede producir asociaciones incorrectas, como cuando eres una persona limpia y ordenada y cada vez que entras en el vestidor desordenado de tu esposa tienes un pensamiento negativo sobre ella. Ves a su desorden como un defecto de su carácter, a pesar de que su personalidad es encantadora y, desde su punto de vista, la habitación no está desordenada. La criticas cuando deja momentáneamente las llaves en la mesa en su camino de regreso para recuperar algo de la habitación, antes de salir al trabajo. Sin embargo, no existe ninguna conexión entre las llaves y su personalidad.

Vas caminando por la calle y pasas al lado de una persona que conoces, quien lleva el ceño fruncido y está profundamente perdida en sus pensamientos, por lo que no te ve. A continuación, asocias el ceño fruncido con sus sentimientos por ti, cuando en realidad el ceño fruncido se relaciona con sus pensamientos sobre una pelea que acaba de tener con su jefe. Como resultado, tu próxima reunión con esa persona será tensa e incómoda.

Debido a su necesidad de coherencia, el cuerpo causal inventa vínculos causales donde no los hay. La noche anterior te peleaste con tu esposo. Por la mañana a él se le quemó el desayuno. La comida se quemó porque él tuvo que atender el teléfono. Pero estás molesto y creas la historia de que la quemó porque ha dejado de amarte. No hay conexión real entre tostadas quemadas y el enojo o el amor. Si la hubiera, la tostada quemada causaría ira en todo el mundo. La ira estaba en ti y, debido a las experiencias pasadas, el desayuno quemado te proporcionó una oportunidad apta para expresarla.

Sin que las describamos con detalle, he aquí una serie de funciones adicionales del cuerpo causal, extraídas de la investigación de Kahneman. El cuerpo causal o “sistema 1”: (1) vincula un sentido de facilidad cognitiva con las ilusiones de verdad, sentimientos agradables y poca vigilancia (tamas); (2) evita la ambigüedad y suprime la duda (tamas); (3) está sesgado para creer y confirmar (tamas); (4) exagera la precisión emocional (rajas); (5) se centra en las pruebas existentes e ignora las pruebas ausentes (tamas); (6) piensa más de lo necesario (rajas); (7) sustituye preguntas más fáciles por preguntas más difíciles (tamas); (8) pondera en exceso las bajas probabilidades (tamas); (9) responde con más fuerza a las pérdidas que a las ganancias (tamas); (10) no mira el panorama completo: enmarca los problemas de manera estrecha, aislados unos de otros (tamas); (12) tiende a exagerar (rajas) la consistencia y la coherencia de sus experiencias; (13) ignora la indeterminación de los resultados de la acción (tamas); (14) ve patrones donde no los hay (rajas) y (15) estereotipa y piensa en categorías.

Wikipedia enlista 90 prejuicios relativos a tomas de decisiones, creencias y comportamientos, 26 sesgos sociales y 47 errores de memoria y prejuicios. Como comprenderás, los obstáculos para la indagación exitosa abundan. Por último, hay un poco de buenas noticias en el caso de la indagación sobre el sí mismo: el cuerpo causal puede ser programado por el “sistema 2” o, para usar la frase de Kahneman, se puede “reiniciar el Sistema 1 sobre la marcha". Los métodos de Vedanta para reiniciar el cuerpo causal comienzan en la lección 8.

Ahora puedes ver por qué necesitamos incluir una exposición sobre el cuerpo causal cuando hablamos de la sabiduría de la discriminación, para separar la verdad de las apariencias. La indagación en el sí mismo es una función deliberada y reflexiva del cuerpo sutil. La esencia de la investigación se basa en mantener una vigilancia constante frente a la asombrosa avalancha de proclividades y sesgos que, como una catarata, nos entrega el cuerpo causal. Cuando te has percatado de un sesgo determinado en tu comportamiento, quiere decir que vas en el camino de su neutralización. La indagación en el sí mismo consiste en una lucha contra estas tendencias, a partir de la lógica de la enseñanza, hasta que el cuerpo sutil abandone la proyección y la negación, o al menos hasta que estés consciente de su influencia sobre tu mente y dejes de responder irreflexivamente al impulso. Su propósito es convertir el cuerpo sutil en un instrumento atento y racional, no impulsivo y emocional. Los sesgos no examinados producen disonancia cognitiva, esto es, sufrimiento.