Lección 7 – La persona ordinaria

 

El individuo y la totalidad

En el último capítulo hemos analizado a maya e Isvara, es decir, el macrocosmos y el campo en el cual la conciencia aparece como sus objetos. En este capítulo revisaremos el microcosmos, que es el individuo (el jiva) y su relación con Isvara.

Definición de jiva

El jiva es la conciencia con un cuerpo sutil. El jiva es un principio eterno, no una persona específica. De hecho es conciencia pura, Paramatma.

El jiva eterno posee tres niveles de conocimiento: (1) Hay un jiva que piensa que es una persona. Este jiva es a menudo llamado hacedor de acciones o ser humano, es el que se identifica con los objetos. Los humanos que no conocen a la conciencia son llamados samsaris, porque se hallan completamente tomados por la red de samsara, que es la realidad aparente.

(2) El jiva que conoce a la conciencia pero que no sabe qué significa ser la conciencia, y sigue estando controlado por sus vasanas. En ocasiones se lo conoce como jiva que reconoció (realized, en ingés) al sí mismo. Vedanta dice que posee conocimiento "indirecto".

(3) El jiva que sabe que él ES la conciencia, que sabe lo que significa ser la conciencia y cuyos vasanas han sido neutralizados por el conocimiento del sí mismo, es conocido como un jiva liberado o iluminado (o jivanmukta). El Bhagavad Gita se refiere a ella como una persona con conocimiento "firme", según se describe en el último capítulo de dicho texto. Yo lo nombro jiva que se ha actualizado en elmismo, un jiva que posee conocimiento "directo" del ser. Tanto la persona liberada y la persona que reconoció al sí mismo, como el samsari, poseen la misma identidad, que es la conciencia (el ser, el sí mismo).

El jiva eterno y único se manifiesta de manera secuencial como tres jiva individuales, de acuerdo con el estado que se encuentre experimentando:

1) La entidad del estado de vigilia. En este estado su mente se encuentra extravertida por completo. Está hipnotizado por la dualidad, por lo que busca y consume experiencias, a causa del dominio que sobre él ejercen los vasanas.

2) La entidad del sueño con sueños, el soñador, "aquel que resplandece", conciencia con un cuerpo sutil que ilumina el estado del sueño. El cuerpo sutil se vuelca hacia el interior en este estado. La experiencia de los sueños es la impresión de los vasanas. Tanto el jiva del estado de vigilia como el de sueño con sueños son entidades experimentadoras. En el estado de vigilia, el jiva se identifica con el hacedor de acciones, así que este hacedor no es reconocido como un objeto, aunque durante una epifanía suele ser visto como objeto. De la misma forma, en el estado de sueño con sueños hay una identificación, y el hacedor o ego también puede ser visto como un objeto que es iluminado por la conciencia reflejada, que es el cuerpo sutil. El soñador puede ver al jiva desempeñar acciones, caminar, hablar, comer, etc. En varios aspectos, el soñador es similar al individuo de la vigilia, pero posee algunos poderes únicos. Estos poderes son inherentes al estado de sueño con sueños, por lo que no le pertenecen directamente al soñador. Los eventos que aparecen en el sueño son solo eventos de la vigilia que se convirtieron en vasanas.

3) El durmiente en el estado de sueño profundo. El durmiente en sueño profundo está "casi iluminado", porque su experiencia es lo ilimitado y la dicha de la conciencia, pero carece del conocimiento de lo que está experimentando, a causa de la ausencia de intelecto en el sueño profundo.

El cuerpo sutil desaparece en el estado de sueño profundo, así como también desaparece el cuerpo causal microcósmico, que es el inconsciente personal que le pertenece al jiva y que produce el karma del jiva. El estado de sueño profundo se define como un estado sin actividad mental. Es lo mismo para todos porque el inconsciente personal se ha disuelto en el cuerpo causal macrocósmico cuando el jiva duerme. El sueño profundo incluye solo la presencia de tamas. Rajas y sattva duermen en este estado, durante el cual no hay sentido de individualidad, pues el cuerpo sutil del individuo no surge, por lo que no es condicionado. El cuerpo causal macrocósmico, que es otra forma de llamar a Isvara, es el estado de sueño profundo.

Aunque la naturaleza del jiva y de Isvara es la conciencia, tanto el jiva como Isvara son factores no constantes en referencia con la conciencia. El jiva no es constante debido a que cambia de un estado a otro y porque el conocimiento del sí mismo elimina su noción de ser una entidad limitada, para revelar su naturaleza real como conciencia pura. Isvara, en el rol del creador, no es constante porque la lógica y la escritura (las cuales no son más que ciencia) nos informan que Isvara desaparece el final del ciclo de la creación; pues todo cuanto ha sido creado será destruido. Isvara en el rol del creador es eterno en referencia con el jiva pero no en referencia con la conciencia pura, que es el factor constante.

El estado del sueño posee dos aspectos: sueño despierto y sueño con sueños. Se lo llama estado pratibasika, el estado subjetivo de la realidad, pues se trata de una creación del jiva, su interpretación de la realidad inducida por los vasanas. No es creada de forma directa por Isvara, aunque la materia prima (los objetos materiales y los otros jiva) en los cuales el jiva basa su interpretación pertenece a Isvara. En última instancia, tanto la interpretación del jiva como el material de Isvara son todo Isvara, pero para llegar a esta comprensión (que equivale a la liberación) el jiva ha de entender qué es lo que le pertenece a él y qué le pertenece a Isvara, para así ser libre de sí mismo como jiva, y de Isvara.

El conocimiento para preparar al cuerpo sutil

El cuerpo sutil es el instrumento de la experiencia y el conocimiento. El ser no es un experimentador ni un conocedor. Solo se convierte en una entidad que experimenta y conoce cuando se halla asociado con el cuerpo sutil. Un jiva ignora su verdadera identidad como sí mismo a causa del conocimiento erróneo que maya le ha entregado, el cual obstruye y perturba al cuerpo sutil hasta el punto en que el conocimiento correcto no puede ser reconocido. Por tanto, el cuerpo sutil requiere de una preparación para poder recibir y asimilar este conocimiento. Como hemos revisado, el problema básico del jiva individual es su mente dispersa y/o embotada: los vasanas extravertidos enfocan a la conciencia no específica y panorámica en un rayo específico de atención y provocan que este pase de un objeto al otro más o menos fuera de control. Cuando nuestras mentes son extravertidas, lo que obtenemos son pequeños e insatisfactorios fragmentos de experiencia, junto con algunos pedazos de conocimiento, pero carecemos de la visión completa para integrarlos, por lo que la paz mental nos elude.

Etapa 1 - La ignorancia

Y cuando el individuo ha vivido por mucho tiempo fuera del conocimiento de la luz del sí mismo, surge un segundo problema: una distorsión estructural tiene lugar en el cuerpo sutil, la cual afecta su geometría natural. Un cuerpo sutil saludable está libre de conflictos porque sus tres centros internos, el intelecto, el ego y la mente se hallan dirigidos hacia una meta en particular, pero cuando la presión de los vasanas extravertidos se vuelve muy intensa y persiste en el tiempo, el conflicto interno tiene lugar.

Cuando te descubres a ti mismo pensando en algo, diciendo algo distinto y haciendo algo también distinto, puedes estar seguro de que te encuentras fuera de yoga o unión. No estás "unido", por decirlo de alguna forma. Si sabes que algo está mal pero aún así continúas haciéndolo, entonces te encuentras fuera de yoga. En un cuerpo sutil saludable, el intelecto gobierna el gallinero. Se mantiene aparte, ofrece sabios consejos al hacedor de acciones y se niega a identificarse con emociones poco sanas. Si se convierte en un siervo del ego o de las emociones y los provee de racionalizaciones ingeniosas o justificaciones agudas para los comportamientos adharmicos, esto quiere decir que el cuerpo sutil se encuentra fuera de yoga. También así sucede cuando el intelecto cree que las emociones son el problema y tiende a sobreanalizar las cosas hasta el punto de la parálisis de la acción, lo que lo lleva a perderse en un diálogo interno exhaustivo y la abstracción mental. Si actúas de manera impulsiva sin preocuparte por tus emociones o las de los demás, el cuerpo sutil se halla también fuera de balance. Si con terquedad te niegas a aceptar los sucesos de tu vida, esto quiere decir que el cuerpo sutil requiere trabajo. Si la guerra entre tu lado espiritual y tu lado material te mantiene despierto por la noche, necesitas yoga. Por último, si hay en ti un intento constante de sentir "conexión" con otras personas o con tu trabajo, o con cualquier otra cosa, eso significa que estás fuera del yoga. El yoga cumple con la función de unir a los tres centros en torno al sí mismo.

Vedanta no se dedica a idear un montón de rimbombantes términos psicológicos para después diagnosticarte un complejo que terminará añadiéndose a tus demás problemas. Tampoco te manda de regreso a casa con un frasco de píldoras en el bolsillo. Lo que se prescribe es justamente yoga. Claro, debemos de tener en cuenta que el yoga no es para individuos con problemas graves, como esquizofrenia, manía depresiva o trastornos de este tipo. La búsqueda del sí mismo es como una neurosis benigna y el yoga cumple bien con el trabajo de curarla.

La psicología convencional tiende a adentrarse en las cavernas del pasado para buscar las razones que expliquen el surgimiento de las emociones negativas. Presumiblemente, el descubrir la causa serviría como una cura. Por otro lado, nosotros afirmamos que las emociones negativas provienen de una sola causa, que es el hecho de que no estás obteniendo aquello que deseas. La lógica detrás de esta aseveración es obvia: cuando recibes lo que deseas te sientes bien y dejas de buscarlo. Por eso es que no buscamos objetos cuando nos sentimos bien. Disfrutamos lo que tenemos. Y aquí debemos recordar que "objetos" quiere decir personas, situaciones, emociones y pensamientos, literalmente todo a excepción de ti, el sí mismo.

Voy a desviarme un momento de la tradición en este punto, porque hay una idea no tradicional que tiene sentido y puede ayudar a comprender a ese "sí mismo" subjetivo, que es el cuerpo sutil. Cuando digo "no tradicional", quiero decir que no se la menciona en los textos raíz, sino que fue elaborada en los últimos cien años y encontró su camino hacia el mundo de Vedanta, pero la dejaremos quedarse por ahora.

Si los tres centros internos, la mente (emociones y sentimientos), el intelecto y el ego están fuera de yoga, parece razonable pensar que habrá un yoga dedicado para cada centro. Por tanto, hay quienes afirman que el yoga devocional corrige los problemas emocionales al convertir las emociones en devoción por Dios; que el yoga del conocimiento corrige los problemas del pensamiento al enseñar al intelecto cómo es que se discrimina entre el sí mismo y los objetos que aparecen en él, y karma yoga se ocupa del ego, que es el hacedor de acciones, al revelar la naturaleza de la acción y transformar la visión de la vida del individuo, de subjetiva a objetiva.

Sin embargo, los textos solo mencionan dos yogas o caminos, el yoga de la acción (es decir, la experiencia) y el yoga del conocimiento. El tema de la devoción se cubre de manera amplia, pero nunca se considera un camino único, porque la devoción está presente en todo esfuerzo deliberado y porque todos los rituales, incluidos los rituales de la mente que la devoción evoca, son también karma.

En todo caso, el yoga base, el yoga sin el cual ningún otro yoga vale un centavo, es karma yoga. Este se ocupa de tus sentimientos negativos por medio de la purificación de los vasanas que vuelven a la mente extravertida y la hacen perseguir objetos. Los sentimientos positivos no son un problema para la indagación en el sí mismo, a menos que se piense que dependen de los objetos.

Karma yoga trabaja en el ego. Cuando una persona no iluminada dice "yo", él o ella está hablando del ego, el hacedor de acciones. Pero el hacedor está jugando en contra de una baraja marcada. Piensa de sí mismo como inadecuado, incompleto, limitado y separado de los objetos que se le presentan, y busca completarse con la obtención de dichos objetos. Si consigue lo que quiere se siente adecuado y completo, esto lo sabemos bien. Su búsqueda de objetos la hace en términos de acciones sutiles y densas. Puesto que karma se refiere a cualquier cosa que se mueva o cambie, la acción incluye pensamientos y sensaciones.

El hacedor de acciones - disfrutador

La psicología básica del hacedor es muy simple: hace lo que hace con el objetivo de disfrutar del resultado. Cuando se alcanza el objeto deseado, el modo de hacedor pasa al de disfrutador, hasta que el disfrute se agota (como siempre sucede), después de lo cual se cambia de nuevo al modo hacedor para persiguir nuevos resultados, a la espera de obtener placer y recuperar la sensación de satisfacción. Independientemente de la edad física, el hacedor de acciones es siempre un niño que se dedica a desear lo que desea cuando lo desea y de la forma en que lo desea... de lo contrario, se frustra y se molesta. De acuerdo con los que percibe como éxitos y fracasos, puede ser un eterno optimista o un pesimista gruñón. Ignora el hecho de que no hay malos resultados.

En el mejor de los mundos posibles la visión que el hacedor tiene de la vida no sería impráctica, pero samsara no es el mejor de los mundos posibles. Incluso en el caso de un niño, cuya situación es más o menos ideal cuando tiene padres amorosos que se preocupan por resolver todas sus necesidades (aunque a menudo lo hacen en un intento de solucionar su propio sentido de incompletud), se aprende muy pronto que el mundo no produce los objetos para satisfacer nuestros deseos. La reacción del infante ante la frustración y obtención de los deseos, establece el escenario de un patrón emocional predecible que lo seguirá durante su vida adulta.

La psicología de Vedanta retira el factor personal del sufrimiento. Así pues, nos conviene dejar de pensar que cada uno de nosotros es único desde la perspectiva psicológica. Esta es una tarea posible, debido a la manera en que maya estructura la realidad. Maya es flojo y muy conservador, así que nunca inventará una psicología especial para cada ser humano. Al contrario, todos terminan vistiendo invariablemente un cuerpo denso, un cuerpo sutil y un cuerpo causal, como si fuera ropa de una sola talla. Las funciones físicas son las mismas para cada uno. En cuanto a la psicología de Vedanta, esta funciona para todos porque es aplicable para todos. Claro que no es tan sencillo lograr que el ego acepte esto, debido a la sensación de ser único y especial. No contradecimos el hecho de que seas único. Es cierto que no hay un copo de nieve idéntico al otro... pero son simples copos de nieve. El pensar que eres único no te lleva a ninguna parte y no significa nada. Es pura vanidad. Lo que nosotros sostenemos es que tú eres la nieve.

Etapa 2 - El deseo y el miedo

El deseo es inconsciente. Uno no se despierta por la mañana y después piensa "yo debería desear algo". Uno se despierta deseando algo, y la forma en que planea sus acciones de cada día es acorde con lo que desea obtener y lo que desea evitar. O acaso no planeas en absoluto. Quizá respondes al impulso de actuar, movido por el deseo. En cualquier caso, el deseo se vincula con lo que valoras, pues uno desea lo que valora.

El deseo y el miedo son lo mismo, ambos ignorancia en acción. Mi esposa los llama "gemelos malvados". Yo los llamo "amantes incestuosos". Los dos se encuentran siempre unidos en un cálido abrazo. Cuando siento temor por algo, quiero evitarlo. Cuando deseo algo, temo no tenerlo. Por ejemplo, el miedo a la muerte es el deseo de vivir. El deseo es una única corriente de energía que está siempre con nosotros. Visto por un lado es positivo y por el otro, es negativo. El miedo es deseo negativo y el deseo es miedo positivo. Lo que nos corresponde es aprender cómo tratar con ello. Según dice uno de nuestros textos principales: "es un enemigo intratable", aunque no tiene que ser siempre así. La forma en que tratamos con él karma yoga.

El ego motivado por el deseo enfrenta muchas verdades inconvenientes, dos de las cuales se destacan. En primer lugar, desafortunadamente no se da cuenta de que puede eliminar el deseo sin tener que incursionar en el campo del dharma en busca de obtener un objeto que supuestamente servirá para eliminar su deseo. Si tienes dudas con respecto a lo deseable que es el deseo, Vedanta llama la atención sobre el hecho de que un objeto es deseable precisamente porque se usa para eliminar el deseo de alcanzarlo, pero no es deseable por sí mismo.

En segundo lugar, es lamentable que el campo del dharma, el cual se supone que está para brindar los objetos deseados, en realidad no esté muy interesado en lo que el Sr. Ego recibe ni si lo recibe cuando quiere y tampoco si lo recibe de la forma en que lo quiere. En otras palabras, el campo del dharma no es un padre inseguro y manipulable, peroes bastante voluble. Así como puede cumplir tu deseo, puede ignorarlo o darte una buena patada.

En la totalidad del tiempo, el campo del dharma me das o menos lo que deseo, en caso de que yo actúe de manera apropiada, pero esto tampoco es seguro. Así mismo, la "totalidad del tiempo" y "más o menos" no son ideas muy apreciadas por un ego débil y necesitado, cuyo lema es: "¡Yo lo quiero y lo quiero ya!"

Está situación deja el terreno listo para una personalidad disfuncional. Un hecho importante acerca del deseo, que todo el mundo debería saber pero que muy pocos están dispuestos a considerar es el siguiente: el deseo solo no basta para producir el objeto que deseo. Sí, a veces pareciera que el deseo basta para manifestar el objeto deseado, pero esto no es así, más que de una forma indirecta, cuando el mismo deseo nos motiva a llevar a cabo la acción apropiada. Fuera del deseo, la acciones son ofrecidas al campo del dharma y después se olvidan, a medida que avanzan a través de dicho campo, en interacción con objetos variados (sobre todo personas) que aparecen en él. Cuando el campo produce un resultado, podría parecer que uno posee algún tipo de conexión "mágica" con el campo, pero esta idea es incorrecta. Tu conexión es lógica, no mágica.

Acaso resulte triste decir lo siguiente: el campo del drama solo se interesa en ti cuando tus acciones contribuyen o contravienen el deseo agregado del campo mismo. ¿Y cuál es el deseo del campo del dharma? Es aquel cuya función es mantener la integridad del campo. El pensamiento mágico conforma un obstáculo enorme para el conocimiento del sí mismo, pero el mundo espiritual parece estar repleto de este. Su causa es tamas, la ignorancia, y se manifiesta como pereza. Comprende un impulso casi criminal, un intento de evitar el trabajo duro por medio de la manipulación del sistema. Se trata, pues, de una fantasía generada por un ego que, de alguna forma, se ha convencido a sí mismo de que es especial y tiene derechos particulares.

De cualquier manera, para que karma yoga funcione, el ego necesita comprender que el principio que el campo usa para surtir con resultados no son los deseos gratuitos del individuo que busca satisfacer intereses particulares, sino las necesidades de la totalidad. En la medida en que las acciones de uno contribuyen a las necesidades de la totalidad, la acción generará resultados positivos, mientras que, cuando las acciones entren conflicto con el campo del dharma (siempre cambiante), lo que se obtendrá serán resultados no deseados o ningún resultado. La vigilancia constante es un requisito para el éxito, porque las necesidades del campo se hallan en cambio perpetuo. El fracaso a la hora de tomar en cuenta las necesidades de los demás es garantía de sufrimiento. La esencia de karma yoga es consideración por las necesidades del campo, y esto quiere decir tu entorno físico y psicológico.

Uno de los síntomas del exceso de deseo es la impulsividad. Puesto que la naturaleza del campo del dharma es complejidad e incertidumbre, un cuerpo sutil saludable es mesurado y deliberado con respecto a la acción. Sin embargo, cuando hay exceso de deseo, el cual se debe a un agudo sentido de inseguridad, a menudo se incursiona en la vida con absoluta falta de preparación para las situaciones que necesitará resolver. Así es como uno descubre que olvidó la tarjeta de crédito cuando acaba de llegar al supermercado o que dejó en la casa las dos fotos necesarias para el pasaporte. Se estaba tan ansioso por completar una tarea más en la infinita lista de cosas por hacer (una lista que, sin importar nuestra diligencia o velocidad, jamás disminuye) que se partió sin la preparación adecuada.

Otro síntoma es un sentido de obligación excesivamente refinado. Sí, claro que es importante cumplir con los deberes de manera oportuna y apropiada, pero si te encuentras diciéndote "tengo que" o "debería de" hacer cosas que, desde ningún punto de vista son necesarias para el mantenimiento básico de la vida, lo que necesitas es karma yoga. Este síntoma es extremadamente común en las llamadas sociedades "desarrolladas", donde los lujos se han convertido en necesidades. Quizá podrías sentir que "necesitas" una copia de seguridad de la copia de seguridad de la copia de seguridad de tus discos duros, pues te sientes obligado a no perder ni un solo video clip estúpido, el cual por cierto jamás volverás a ver. O tal vez no puedes deshacerte de objetos que incluso están rotos o son inútiles. No deseas que nada se pierda. Tus gabinetes, armarios y cajones se encuentran tan repletos de deshechos de la sociedad de consumo que no puedes moverte en tu propio hogar. Asistes al supermercado y no puedes atenerte a la lista de compras, porque los productos de los aparadores parecen saltar al carrito por voluntad propia. Acaso piensas: "La vida es dura, así que necesito mimarme; yo lo valgo". También es probable que ni siquiera pienses, mientras tu mano coge en automático un paquete que le parece atractivo. Si te sientes mal porque no compraste una camiseta extra en la venta especial de ayer, aunque en realidad ya tienes treinta camisetas en casa, debes saber que necesitas yoga. El sentido de obligación en ese aspecto es solo una palabra pretenciosa de las sociedades de consumo usada por personas inseguras para enmascarar su deseo.

Etapa 3 - Ansiedad y control

La ansiedad es otra expresión del deseo y el compañero constante del Sr. Ego, por una sencilla razón: los resultados de sus acciones no dependen de él. ¿Por qué el ego se encuentra sujeto a la ansiedad? Porque el deseo no es natural. Cuando algo es natural, su presencia es bienvenida, pero cuando no es así, dicha presencia se vuelve incómoda. Así es como podemos confirmar que el gozo es la naturaleza del ser. Si el gozo no fuera natural, tu reacción inmediata sería intentar deshacerte de él en cuanto comenzaras a sentir algo de gozo. Por el contrario, te aferras al gozo con uñas y dientes. En cambio, en el caso del sufrimiento, aun tratándose de la irritación más ínfima, tu respuesta inmediata es el intento de terminar con él. La felicidad, por tanto, es natural, mientras que el sufrimiento no lo es. Si te encuentras sufriendo, hay algo importante acerca de ti mismo que ignoras.

Así pues, me encuentro ansioso porque mi sufrimiento depende del tiempo que el campo se toma para entregarme lo que deseo. Si me siento insegura y quiero que mi esposo me diga que me ama, tengo ansiedad. Si las cuentas se siguen apilando y aún no recibo el pago del mes, tengo ansiedad. Si no me interesara el pago de las cuentas no tendría ansiedad al respecto. Las personas pueden experimentar ansiedad ante la idea de que son ansiosas. ¿Cómo podría iluminarme si tengo ansiedad? ¿Cuándo sucedería entonces mi iluminación?

Uno de los síntomas más obvios de esta fase del padecimiento de la ignorancia es el tema del control. La ansiedad genera la necesidad de controlar los resultados. De hecho, todas las emociones negativas tienden, de manera inconsciente, a ser manipuladoras, y ningún caso es tan claro como el de la ira. El miedo y la ira son energías dominantes particulares que irradian más allá de los confines del cuerpo físico. Las personas que se hallan en proximidad de una persona iracunda, en especial aquellos que son indolentes o los que sufren de una baja autoestima, tienden a acceder a las demandas de tal persona solo con la intención de evitar la incomodidad. Encontrarse en una relación con una persona enojada y temerosa es como andar en un campo minado. Basta un pequeño error para que todo el campo explote en ira. Una vez que un individuo no desarrollado y con baja autoestima encuentra el beneficio de estas emociones, puede comenzar a aprovecharse de ellas y convertirse en un manipulador de forma consciente. La manipulación consciente de los demás es señal de que la estructura natural del cuerpo sutil ha sufrido una distorsión grave.

Etapa 4 - Ira

La tercera etapa, la ira, sigue lógicamente a la segunda. Te agradará saber que ya puedes dejar de culpar de tu ira a tu padre y a tu madre, a la iglesia y al estado, a los medios, al tamaño de tu nariz, etc. La causa real es muy simple: el campo del dharma no te está dando lo que deseas. Cuando el deseo se ve obstruido, se transforma en ira. Ni siquiera necesita de un gran evento (como que tu esposo escape con la secretaria) para surgir. Puede tratarse de algo muy simple (como encontrarte con un automovilista que reaccionó con lentitud a la luz verde), incluso puede bastar con la idea de que no obtendrás lo que deseas. La ira es muy destructiva, aunque también posee sus ventajas. En la situación adecuada, puede ser de utilidad para alcanzar lo que se desea, aunque emplear la ira de esta forma no es recomendable, a causa de los efectos a largo plazo que trae a tu salud, pues las moléculas de esta emoción generan estragos en el cuerpo, sin mencionar el gran gaño que provoca en tus relaciones con otros seres conscientes.

Es probable que te hayas dado cuenta ya de que todo en la vida viene a través de los otros. Por lo tanto, vale la pena desarrollar relaciones amorosas y constructivas, al menos con la gente con la que estamos vinculados. Así que, en definitiva, la ira debe ser dominada. Si no la manejas de forma apropiada te destruirá. Karma yoga es una herramienta para el control de la ansiedad y la ira.

La ira no es socialmente aceptable por obvias razones: es una violación del dharma, que se basa en la expectativa mutua de los individuos. Tú no quieres lidiar con personas enojadas y las otras personas no quieren lidiar con tu enojo. La ira es una violación del dharmas fundamental, que es el de no dañar. Aunque no se trate de violencia física, la ira ejerce daño sobre ti y sobre los demás. No dañar, según lo define Vedanta, se refiere a "pensamiento, discurso y acción". Por lo tanto, imaginar que eres un ser espiritual porque no comes carne o no golpeas a tus hijos, pero al mismo tiempo manifiestas tu ira con los demás o contigo mismo (por medio de pensamientos iracundos) es una acción hipócrita. Me parece muy curioso el hecho de que las personas iracundas tienden a comportarse con amabilidad hacia los extraños, con quienes no tienen ninguna conexión personal, pero con los familiares y amigos con quienes se relacionan diariamente manifiestan toda su furia.

Negación

La ira no es socialmente aceptada y tampoco es aceptable para el Sr. Ego, porque contradice la buena opinión que este tiene de sí mismo. Entonces, ¿qué es lo que hace cuando la ira ocurre? Una de estas dos cosas: o la proyecta en otros o la suprime de forma temporal. Cuando se suprime una emoción incómoda esta pasa a formar parte de la "sombra", por usar un término que ha estado en el mapa desde le época de Carl Gustav Jung. Nosotros diríamos que la emoción permanece en el cuerpo causal, es decir, el inconsciente. Los vasanas macrocósmicos (el inconsciente universal) pertenecen a Isvara, que es la mente total, pero el inconsciente personal es el cuerpo causal limitado a un individuo, una pequeña parte del cuerpo causal de Isvara; la palabra "subconjunto" es tal vez útil, pues hace alusión a un sitio donde el karma personal yace almacenado. Isvara es una maravilla en sí mismo. Resulta impresionante, ya que conserva un registro de tus acciones y también adapta los resultados de estas acciones, sin confundir jamás tu karma con el karma de ninguno de los siete mil millones de individuos de cuyo karma también se ocupa.

"Sombra" es una palabra ilustrativa porque las sombras ocultan, tal como la represión oculta la ira de ti mismo. Es inconsciente, con esto nos referimos a que no es conocido. La ira es rajas y la represión es rajas oculta detrás de tamas. La represión incluye rajas porque requiere de energía para esconder la ira en tu vida, de modo que no altere las cosas que suceden. Tamas es negación. Debido a que no piensas en ti mismo como una persona iracunda, eliges ocultar este hecho de ti mismo. Que enredo tenemos ya... y solo hemos avanzado tres pasos en la complicada psicología del ego. Aunque el cuerpo causal "contiene" vasanas buenos y malos, no es un contenedor en el sentido usual de la palabra. Si tienes un frasco, puedes meter objetos valiosos en él y enterrarlo bajo la tierra, de esta forma evitarás que algo salga sino hasta que vuelvas a abrirlo. El caso del inconsciente es distinto, pues el contenedor no es de este tipo, sino que lo podríamos identificar más bien con un material poroso, donde lo que entra tiende también a salir. No te es posible ver su funcionamiento (por eso se hace esta descripción) pero otro hecho triste es que nada sobre ti queda oculto a la conciencia y tampoco al mundo, porque los otros son capaces de ver con facilidad tu ira, aun cuando (a causa de tamas) esté oculta para ti en el cuerpo sutil, ese "tú", la persona que crees ser.

No obstante, tu inconsciente personal es también un contenedor en el sentido clásico de la palabra, porque acumula emociones negativas. Cada vez que expresas una, quizá bajo la creencia de que estás liberándote de ella, queda también almacenada, pues se refuerza un vasana por dicha emoción. Así pues, la tendencia por la ira no solo se mantiene sino que se incrementa.

Proyección

¿mo escondes el hecho de que eres una persona disfuncional? Tamas te ayuda a ocultarlo; entonces se asocia con rajas. Rajas proyecta, por lo que uno culpa a algo o a alguien más. No importa el objeto, sino la creencia de que algo, aparte de tu persona, te ha hecho ser de la manera en que eres. ¡Es "tu" culpa! Pero aparte de la ignorancia nada es tu culpa. La ignorancia tampoco es algo de lo que te puedas culpar directamente, y se tata de algo que se halla en funcionamiento constante durante todos los instantes de nuestra vida, mientras uno prosigue como un sonámbulo.

Aquí es donde la víctima ingresa en el drama. Veamos cuánto nos hemos alejado del sí mismo conforme proseguimos con este análisis, aun cuando no nos encontramos más que en la mitad de esta tragedia escrita por la mayor poeta de todos los tiempos, Doña Ignorancia. El Sr. Iracundo se ha convertido ahora en Don Pobredemí, la eterna víctima. No es de extrañar que, conforme continuamos con la tragicomedia, nuestra autoestima siga debilitándose.

Cuando nos referimos a la ira, estamos hablando de una distorsión estructural del cuerpo sutil, la cual produce un sufrimiento existencial más o menos imparable. Breves y ocasionales expresiones de ira en diversas circunstancias son algo comprensible y no conforman una descalificación del individuo para la indagación. Sin embargo, si un conjunto predecible de circunstancias produce una necesidad urgente de obtener un objeto (por más pequeño que sea) sin tomar en cuenta la ira desde una postura de karma yoga, entonces hay un problema. Karma yoga (que aún no ha sido explicado) no solo sirve para brindar una serie de técnicas para el control de la ira, sino que es un enfoque "global", como se verá en la siguiente lección.

Otro síntoma de esta etapa es la extrema distracción y ocupación de la mente, una de las constantes de la vida moderna. Por lo general, esto no es visto como un problema psicológico, pues la sociedad de hoy lo considera una virtud. El alcohol, las drogas, el azúcar y los alimentos repletos de grasa son el medicamento de elección cuando rajas predomina. La irritabilidad, el insomnio y la rectitud obsesiva acerca de los actos y la reglas, son todos síntomas de tamas en exceso. Si piensas que las cosas deberían hacerse de una forma específica y que la manera en que tú las haces es la única, date cuenta de que tu cuerpo sutil se halla firmemente dominado por rajas. Si, por el contrario, crees que nada de esto se refiere a ti, piénsalo dos veces, pues rajas está siempre acompañado por la misma cantidad de tamas, la negación.

Comparación - Matsarya

Como hemos indicado, cuando la conciencia apareció (aparentemente) en la forma de seres conscientes, se volvió s compleja, y eventualmente evolucionó el intelecto, lo cual permitió a estos seres tomar decisiones. Resulta sabio considerar todas las alternativas antes de actuar pero, cuando el cuerpo sutil está en conflicto, su función discriminativa se pervierte y cae en manos de rajas (que es agitación y estrés) y tamas (que es pereza y descuido), lo cual se ensucia aún más con la dualidad. La mayoría de los animales desarrollan diversas conductas basadas en el poder. En estos sistemas, la fuerza física y la agresividad determinan el lugar del individuo en su grupo. En el caso de los humanos, han elevado su concepción del estatus a una especie de refinado arte. Cuando era joven, viví en Filipinas durante un breve periodo. Era ciego a los colores y pensaba que los filipinos también lo eran, pero en poco tiempo descubrí que una de las cosas más importantes para ellos para distinguir a una persona de otra se basaba en el color de su piel. Así que me di cuenta de que los filipinos (y más tarde entendí que así era con todos los grupos humanos del planeta) calculaban el color de la piel a partir de pequeñas variaciones en su tonalidad.

Si eres de los que deja su casa sin pintar durante semanas porque no te puedes decidir con respecto a qué sombra de color durazno usarás para el muro del comedor, o si tardas media hora en el supermercado antes de elegir el tipo de shampoo que irá mejor con tu cabello, date cuenta de que necesitas un poco de yoga. Si te encuentras a ti mismo evaluando tu progreso diario hacia tu meta de entrenamiento, de finanzas o incluso de avance espiritual (¿soy ya lo suficientemente puro y santo?), date cuenta de que tu cuerpo sutil requiere un poco de yoga.

La comparación es una función útil, pero puede tender hacia formas menos benignas. Los celos, una emoción particularmente dualista y rudimentaria, implica inseguridad y baja autoestima, pues significa: "yo quiero aquello que tú tienes". Una forma aún más deshonesta, oculta e insidiosa del pensamiento dual es la envidia: "quiero ser como tú". A medida que esta tendencia madura y produce un comportamiento más disfuncional que sale a la luz, rajas se vuelve obvio y cambia hacia un espíritu competitivo: "quiero vencerte". A medida que se desarrolla y entra en su etapa final se vuelve algo totalmente tamásico: "quiero destruirte".

Etapa 4 - Desilusión

Debido a que requiere mucha energía, la ira es difícil de mantener, aunque una vez que uno se acostumbra a ella, su ausencia se siente como vacío. Se trata de una energía negativa, es verdad, pero es mejor que no tener ninguna energía. Cuando la ira colapsa, quizá puedas sentir como si hubieras perdido a tu mejor amigo. Esto significa que la respuesta rajasica se transformó en un vasana aprisionador. No hay mejor ejemplo de este hecho psicológico que el "trastorno" bipolar o limítrofe de la personalidad. El síndrome bipolar es un exceso de rajas y de tamas. En este sentido, yo prefiero el antiguo término de manía depresiva. La manía se refiere a rajas, mientras que la depresión es tamas. Y siempre van juntas. Para comprenderlo, basta con observar el cansancio que sentimos después del trabajo duro. La mente y el cuerpo solo pueden soportar cierta cantidad de estrés; rajas es ese estrés. Entonces, tamas prevalece. Una persona maníaca puede permanecer activa a lo largo de semanas enteras casi sin dormir, pero cuando rajas se ha agotado tenderá a encerrarse en la oscuridad de su habitación durante un periodo similar de días con sus noches. La manía depresiva es un buen ejemplo de un daño estructural extremo en el cuerpo sutil, el cual no puede ser tratado con karma yoga.

Una persona exitosa es una persona discriminadora, alguien que puede tomar decisiones racionales basadas en un conocimiento claro de sus valores en relación con el mundo, que es el campo del dharma. Para que la discriminación sea efectiva, la mente necesita ser mayormente sattvica. Recordemos que maya posee tres poderes: ocultamiento, proyección y revelación. Sattva es el poder de revelación, la energía del conocimiento. Puede registrar la experiencia tal y como es, evaluarla adecuadamente y tomar decisiones que trasciendan la agenda del ego. Pero esto es imposible en la etapa 4, de la cual estamos hablando.

Cuando rajas se agota, surge tamas. Tamas es la energía que oculta o pone un velo, oscurece la luz de la conciencia que, de otra forma, se reflejaría en el cuerpo sutil. Tamas es responsable de la confusión y la ilusión. Una vez más, no estamos hablando acerca de la torpeza ocasional que nos visita durante el día, la cual es como una nube ligera que se posa sobre la mente y provoca un ligero decaimiento en la energía. Nos referimos al persistente sentimiento de apatía, caracterizado por la inhabilidad para tomar decisiones y cumplir con nuestras acciones diarias. Cuando la estructura del cuerpo sutil está en manos de tamas, aparecen los pensamientos suicidas. Un jiva que se encuentra en este estado (tomando en cuenta que el sí mismo jamás está en este ni en ningún estado), está cerca del final de una vida con sentido. Por lo general, para ese momento ya se encuentra en manos de los médicos o inmerso en el consumo de sustancias adictivas. Y aunque la medicina pueda encontrar algún tipo de químico legal que estimule el cerebro lo suficiente como para obligarlo a actuar e inducir una sonrisa boba, se podría decir se ha llegado al estado de un muerto viviente. Entonces el intelecto está totalmente en manos de tamas. Cuando esto sucede, con o sin medicamentos, uno pierde su capacidad discriminación, entra en un estado de victimización avanzada y pierde su autoestima por completo.

El versículo de uno de nuestros textos narra este lado oscuro de la mente para concluir con el comentario: "y el alma perece". Este estado se conoce comúnmente como la noche oscura del alma y a veces motiva el comienzo de la indagación. Algunos síntomas de tal estado son la impotencia, el aburrimiento, la apatía, la desconfianza, la suspicacia, la rebeldía, la actitud defensiva y la vanidad, un sentimiento de que, no importa lo que se haga, nada funciona. Probablemente no es necesario discutir cada parte en detalle. Lo cierto es que sabes que has llegado más o menos al límite cuando una sensación de atascamiento impregna tu vida. Tus hábitos te encadenan y tu mente se vuelve rígida y testaruda. Careces de confianza para lidiar con el cambio, por lo que clavas los talones en la tierra y te resistes a la lógica de sentido común. Si un hábito que anteriormente te trajo placer comienza a traerte dolor, y te niegas con obstinación a dejarlo para probar otra cosa, incluso si está claro que el hábito es perjudicial, quiere decir que has tocado fondo. Si ignoras ciegamente los mensajes de cambio que la vida te envía y reaccionas negativamente a todo lo que percibes como una amenaza para tu visión del mundo, entonces estás listo para karma yoga. Es esta la vía para manejar y purificar las emociones.