Maestros sin enseñanza, el karma y la realidad sobre el mundo

Francisco: Mi mente tiene como dices algunas resistencias, y la verdad es que me siento un poco estúpido, preguntando cosas tan tontas. Me siento muy ignorante, pero también me doy cuenta de que eso no tiene importancia. Yo estoy más allá del conocimiento y la ignorancia. También le pediría a Ishvara la gracia para alcanzar moksha, pero yo estoy más allá de Ishvara, ya soy moksha. ¿Por qué cuesta tanto asumir algo tan sencillo? (es una pregunta retórica).

Shams: Bien. Permanece ahí, como conciencia en la conciencia, porque esa es la verdad. Cuesta trabajo o es sencillo solo para el hacedor. Permite que el hacedor continúe haciendo. Déjalo hacer. Esa es su naturaleza. Míralo continuar la indagación. Conócelo por lo que es. Un objeto en ti. Tú no eres el hacedor, sino aquello donde surge el hacedor. Las dudas se van desvaneciendo poco a poco, y el trabajo es laborioso a causa de la ignorancia apilada sobre más capas de ignorancia, pero no te afecta a ti. Propicia la actitud de karma yoga en el hacedor, pero sin olvidar que ese trabajo tampoco es tuyo. SEPÁRATE DE TODOS LOS OBJETOS. Tú eres eso que no puede ser experimentado, porque no es un objeto. Tú eres el sujeto. Tú eres libre.

Francisco: La frase “yo soy dios, pero dios no es yo”, la leí hace años de Alejandro Jodorowsky.

Shams: En la primera fase de Vedanta (cuando se está aprendiendo), lo mejor es hacer a un lado todo lo que no es Vedanta, y después, cuando el panorama completo de Vedanta es comprendido, revisar las viejas ideas a la luz de Vedanta. En este caso, se puede justificar la frase si se piensa en el pequeño yo (el jiva), pero no está en línea con Vedanta, pues no apunta hacia la verdadera identidad y, en lugar de aclarar, oscurece.

Francisco: De alguna forma, mi mente tenía que exponerla, ya que siempre la tomó como una verdad que no terminaba de comprender, por suponer que Jodorowsky está iluminado y es por lo tanto infalible.

Shams: Conforme profundizas en Vedanta, te vas dando cuenta de que lo que dicen los grandes maestros y lo que comunican importantes genios, artistas y santos de distintas tradiciones, en la gran mayoría de los casos no es conocimiento verificado, sino ideas personales y apegos a rituales donde la indagación parece prohibida. Si me hubieran dicho esto antes de haberlo comprendido, me habría parecido una afirmación sectaria e intransigente, pero, en realidad, a Vedanta no le interesa ensalzarse a sí mismo y no intenta sustituir a ninguna religión o filosofía, porque no es religión ni filosofía. Claro, puede coexistir con todo ello, siempre que el indagador sea capaz de afinar su intelecto y poner en duda todo, todo, todo, incluído al mismo Vedanta, con una mente cualificada y un corazón maduro. Así como los ojos ven y los oídos oyen, Vedanta te revela quién eres.

Francisco: En fin, me doy cuenta de que no tengo nada que ganar ni que perder con la indagación. Tienes razón, debo tomármelo con calma-karma yoga. Todo sucederá o dejará de suceder según el Dharma de Francisco, que no me afecta puesto que yo estoy más allá del Dharma.

Shams: Breve corrección: la palabra es “karma”: todo sucede según el karma. El Dharma es lo correcto, el orden, que puede seguirse o no seguirse. El karma es la acción y el fruto de la acción. Todo lo que sucede es karma. Y, sin duda, si Francisco llegó a la indagación, es un karma que dio ese fruto. Si Francisco tiene éxito en la indagación, también se deberá a karmas previos. Pero tú también eres libre de Francisco, del karma y del Dharma.

Francisco: Me voy dando cuenta de lo absurdo de la búsqueda, aunque no voy a caer en el extremo neoadvaita de abandonar toda práctica. De hecho, la indagación ya forma parte de mí, no es algo que pueda coger o dejar. Es como respirar. Es una liberación observar este personaje (Francisco), y comprender que ni la satisfacción de sus deseos ni su vida cotidiana tienen el poder de completarme o dañarme. Francisco es un bello sueño que nació y morirá, mientras Yo permanezco.

Shams: Saber eso con firmeza es la liberación. Mantén ese conocimiento. Permite que prosiga la indagación.

Francisco: Sobre lo de la omnisciencia, lo que quería era comprender por qué si soy la Consciencia no puedo conocer los detalles de Maya, pero no porque tenga ningún interés en ellos. No me interesan. De acuerdo, me imagino que ¿con eso basta?

Shams: Para conocer los detalles de Maya, primero tiene que haber Maya. Es decir, tiene que haber un un objeto, aparte del sujeto. Sin embargo, la realidad no es así. Solo estás tú. Al ser tú la Conciencia, te conoces, y al conocerte a ti mismo, lo conoces todo. La idea de que hay un mundo que conocer y distintos conocimientos (aparte del único conocimiento) es una idea surgida en Maya. Así que no se trata de “con eso basta” para ti (que eres la Conciencia), sino que, al tenerlo todo, lo tienes todo realmente, y eso implica la no dualidad. El conocimiento de la no dualidad hace totalmente claro que no hay dos sino uno.

¿Entonces por qué hay un mundo que conocemos o ignoramos? El mundo que crees conocer o ignorar es solo un conjunto de estímulos sensoriales vinculados con ideas. No hay mundo, sino idea de mundo. Y cada una de las ideas y estímulos se reduce siempre a la Conciencia. Todo lo que pueda surgir surge en la conciencia. Si hay omnisciencia (la cual pertenece al Creador, Ishvara), esta, a fin de cuentas, no es otra cosa que la Conciencia, tú mismo. El Sí Mismo no desempeña el acto de conocer, porque las acciones son solo aparentes objetos surgiendo en él. De la misma manera, tu creencia en un mundo depende del punto de referencia. Cuando tu punto de referencia es la Conciencia (que, estrictamente, es el único punto de referencia), no puede haber mundo. Solo hay Sí Mismo.

La experiencia está vacía. El mundo es solo una interpretación. El verdadero significado de todo eres tú mismo.

Francisco: Podría rizar el rizo con alguna otra pregunta pero siento una especie de pereza. Lo que voy a hacer es estudiar todos los mails, donde se responde de distintas formas para decir lo mismo, que yo soy la Conciencia, tan ordinaria que la mente, en su búsqueda de lo extraordinario, es incapaz de percibir.

Shams: Todo lo que percibe la mente (incluída la mente misma) es la conciencia. Lo único que necesita es saberlo. Para eso, permite que la mente siga separando entre tú y los objetos que surgen en ti (incluída la mente). Y sugiérele que se olvide de la búsqueda de experiencia de una vez por todas.