Muchas enseñanzas, demasiada información

Osvaldo: Hola Shams. Hace poco que empecé a interesarme por las enseñanzas espirituales. Hace un par de meses el libro de El Poder del Ahora de Eckhart Tolle fue a aterrizar a mis manos y me gustó pero no fui capaz de acabarlo, a la mitad del libro dejé de entenderlo y se acabó mi motivación por leer ese libro, estaba demasiado ocupado persiguiendo mis objetivos, que en realidad no eran míos pero no me daría cuenta hasta más tarde.

Soy muy joven y me siento afortunado de haber podido descubrir la verdad espiritual a una edad tan temprana; sin embargo, a veces me pregunto si no será todo un sueño y nada sea verdad, supongo que al estar rodeado de tanto condicionamiento social y de gente que vive completamente prisionera de él me sienta como un incomprendido.

Mi pregunta es: ¿supone un problema el hecho de “obsesionarse” con estas enseñanzas?

Shams: Siempre es un problema obsesionarse, porque ello implica una suspensión del juicio y la discriminación. En el caso de las enseñanzas de todo tipo, la obsesión implica un grave riesgo, pues quiere decir que la mente ha sustituido la claridad por una idea ciega.

También sería importante saber ¿a cuáles enseñanzas te refieres? Es necesario para el buscador (es decir, para ti) tener claro cuáles son las enseñanzas a las que está accediendo y cuál es su contenido. Las enseñanzas no son importantes en sí mismas, solo importan con base en su utilidad. Y su utilidad es (debería ser) entregar la liberación del sufrimiento. Por lo menos este es el caso de Vedanta tradicional.

En este sentido, no es un problema tener un deseo ardiente por conocer el objeto de estudio de Vedanta, si uno comprende que aquello que se desea es el Conocimiento del Sí Mismo, es comprender con total claridad la Verdad de tu identidad real, que es la Conciencia.

De hecho, es uno de los requisitos fundamentales que debe tener un buscador: debe poseer un deseo ardiente, insistente, casi indomable de alcanzar la liberación, mucho más grande que sus otros deseos. Y si este deseo es comprendido como un deseo de Conocimiento y, por lo tanto, el deseo de aplicar Vedanta en la mente, mucho mejor.

Osvaldo: Antes pasaba la mayor parte de mi tiempo yendo al gimnasio, saliendo o estudiando, pero en realidad sabía que no era feliz, cuando una noche comprendí por qué hice todo lo que había estado haciendo toda mi vida y entendí lo que de verdad no era yo,

Shams: Aquí te preguntaría: ¿quién eras tú? Si no eras esa persona, ¿quién eras? ¿Y qué relación tenía esa persona contigo? ¿Y quién eres ahora?

Osvaldo: Mi actividad mental disminuyó bastante y experimentaba períodos de “no mente” cada vez más largos en los que sentía verdadera paz, por ello a pesar de la carga de todo el condicionamiento social y de la ignorancia colectiva yo sabía que había mucha verdad en esto y por eso seguí leyendo,

Shams: “Mucha verdad”, ¿en dónde? Esto te lo pregunta para tener mayor claridad sobre qué enseñanzas e ideas las que te refieres.

La verdad es que hay muchas enseñanzas que se llaman espirituales, pero muy pocas de ellas son útiles para el objetivo en el cual se enfoca Vedanta, que es la liberación del sufrimiento. Un ejemplo de una enseñanza solo útil en un nivel muy básico, porque es una mezcla de ideas tradicionales con experiencias individuales y prejuicios de la dualidad, es la de Eckart Tolle. Claro que puede servir para aclarar la mente y eliminar ciertos nudos psicológicos, pero no es un medio impersonal de conocimiento, y sigue funcionando solo en el área del ego.

La mayoría de las llamadas “enseñanzas espirituales” también promueven ideas como “no mente”, búsqueda de experiencias de “paz” y asumen que el problema de la ignorancia está en la sociedad o en la colectividad.

Lo que Vedanta muestra no son estados de la mente o de la ausencia de esta, no le interesa el cultivo de la paz por sí mismo y ni siquiera está en contra del condicionamiento social. Lo que revisa y sobre lo que indaga Vedanta es sobre el condicionamiento de la dualidad, que es algo anterior a la cultura y a la sociedad, y que nos hace ver e interpretar nuestra vida de una forma determinada, siempre basada en la experiencia. Vedanta habla el lenguaje de la no-dualidad, que es el lenguaje del conocimiento.

Vedanta no está en contra de las llamadas “enseñanzas espirituales” y puede muy bien compaginarse con todos los símbolos que estas manejan; sin embargo, para que pueda ser comprendido y para que funcione en nuestra mente es fundamental desarrollar la discriminación entre lo que expresa la verdad y lo que no lo hace.

Osvaldo: Ahora dedico la mayor parte de mi tiempo a encontrar respuestas y a acercarme más a la fuente.

Shams: Te comparto las preguntas: ¿De qué manera buscas las respuestas? ¿Cómo haces para estar seguro de que las respuestas que obtienes son reales y no una confirmación de tus propias creencias? ¿Cómo puedes estar seguro de que la ignorancia o el ego no te están engañando?

¿Y qué es acercarse a la fuente?

La verdad es que no te puedes acercar a la fuente, porque tú eres la fuente.

Acercarse a la fuente es querer acercarse a uno mismo.

Pero es imposible acercarse a uno mismo, porque tú ya eres tú mismo.

Lo único que hace falta es entender con claridad quién es ese que eres.

No me estoy refiriendo a algo que puedas ver como una experiencia.

Esto es lo que casi todas las “enseñanzas espirituales” han confundido.

No necesitas tener una experiencia de ti, porque tú eres tú.

Solo necesitas eliminar la ignorancia de ti, que eres la Conciencia libre e ilimitada.

Osvaldo: Pero supongo que a veces el exceso de información hace que te bloquees un poco y lo veas todo como si fuese muy complicado cuando en realidad no lo es. ¿Tienes algún consejo para no caer en esa situación? ¿Me recomiendas que siga leyendo e informándome todo lo que pueda?

Shams: Mi recomendación es la misma que le dio Swami Abhedananda a mi maestro James Swartz: take it easy. Ir con tranquilidad, con decisión pero paso a paso.

No te recomiendo que hagas tanto como puedas, sino que hagas tanto como permita tu alma. Sé gentil contigo mismo. Tu alma sabe exactamente cuál es el momento y hasta dónde corresponde seguir avanzando.

Lo importante no es leer mucho y adquirir nueva información. Lo importante es conocer la verdad, para lo cual es básico desarrollar una mente clara, capaz de cuestionar y descartar las cosas que creemos saber sobre la vida y la realidad. Vedanta sirve para esto; no es un montón de información, es solo un instrumento que sirve para quitar toda la vieja información que no sirve (llamada ignorancia).

¿Cómo acercarse a Vedanta?

Puedes revisar en la sección recursos “Por dónde empezar”. Si lo que lees aquí resuena contigo, puedes seguir leyendo y aprendiendo tanto como sientas que necesitas. Si te parece pesado y no te dan ganas de leer, es mejor aguardar, hasta que se puede establecer una rutina de lectura diaria de media hora o una hora de algún texto donde se expongan las enseñanzas (como el curso que se comparte en esta misma página).

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