Sexo y tabaco, vasanas aprisionadores (II)

De todo esto (ver publicación anterior), podemos sacar varias conclusiones prácticas. Antes que nada, extraigo el consenso con respecto a la utilidad del fundamento de Vedanta que es la indagación, para la disolución de los vasanas. Entiendo que parezca conocimiento sin aplicación en la vida diaria. Sin embargo, la indagación repercute en la vida de cada día, porque el cambio cognitivo implica también un cambio en las emociones y en las acciones. Es verdad que esto no es fácil de asumir a primera vista, por lo que las palabras de los maestros Sundari y James resultan iluminadoras. Un vasana aprisionador por un objeto significa que aún está pendiente el desarrollo del vasana por el Sí Mismo. Cuando conoces al Sí Mismo con claridad, eres tan atractivo a ti mismo que ningún objeto puede atar al individuo. Tú solo te deseas a ti. Por eso me parece sumamente acertado y explicable el hecho de que tu atención se enfoque ahora en esa aparente obstrucción. Además de ser hábitos molestos, son manifestación de conocimiento no actualizado, cuyo sustrato está siempre en la idea del Sí Mismo.

Así mismo, hay coincidencia en las estrategias que se recomiendan. La primera estrategia es la aplicación del conocimiento, para la contemplación del vasana a la luz de tu totalidad, lo que incluye el reconocimiento de las emociones y pensamientos ocultos detrás del hábito. La segunda estrategia es proceder por medio de acciones específicas, generalmente buscando apoyo externo. En ambos casos, la actitud que los maestros James y Sundari nos sugieren es “¡levantarse y pelear!” (man up), una frase del Bhagavad Gita que, como quizá recuerdes, James ha hecho popular en el lenguaje de los satsang. A mí me parece fundamental, porque alude a la necesidad de enfrentar a la vida de forma activa, asumiendo el dominio de lo que sí se tiene dominio, con maestría y atrevimiento.

La razón por la cual karma yoga no es útil de manera directa en este caso es porque la actitud de karma yoga solo funciona cuando se están realizando acciones dhármicas… Esto no quiere decir que no debamos dejar de agradecer los resultados a Isvara ni mirar nuestros vasanas de forma impersonal. Aún así, reconocemos que, para el indagador, la pornografía es adhármica pues provoca un daño directo a la mente y afecta de forma indirecta nuestra relación de pareja cuando la tenemos, además de contribuir a una industria que daña a la mujer de muchas formas. El cigarro y el alcohol, como hábitos, implican también una lesión al cuerpo y a la mente poco recomendable para el indagador, a pesar del ejemplo del maestro Nisargadatta, cuyo cuerpo pereció por un cáncer de garganta, pero quien tenía totalmente clara la independencia del Ser con respecto al individuo.

Desde la indagación se observa, no se proyectan ni se niegan las cosas por adhármicas. En el caso de los hábitos dañinos, la negación (tamas) puede ser tan contraproducente como la acción misma, porque se está perdiendo de vista el verdadero asunto. Cuando nos enfrentamos con una emoción que nos resulta dolorosa, como sentirnos necesitados, molestos, enojados o deprimidos, la reacción instintiva de la mente es escapar (tamas-rajas), atacar (rajas) o paralizarse (tamas). ¿Qué es lo que me causa dolor como para tener que comer, fumar, tener sexo, comprar, perder el tiempo internet o beber de forma compulsiva? Todas estas acciones son reacciones a un pensamiento que aparece en la mente y en el que creemos, una idea de insuficiencia o inadecuación, que se manifiesta como estrés.

Por medio del comportamiento adictivo, estamos tratando de ocultar lo que nos duele. Nos distraemos. Evitamos el pensamiento original, para sustituirlo por la idea del objeto en el cual se adormece la atención. Curiosamente, la acción de escape tampoco es satisfactoria. Además de que implica un desperdicio de energía, viene acompañada de frustración. Sin embargo y a pesar de que obstaculiza la purificación de la mente, el hábito por el cual se ha creado un vasana nunca es el verdadera problema. Por el contrario, es el camino hacia la solución. Por eso, la primera decisión importante consiste en elegir averiguar qué es lo que está ocurriendo, invertir lo necesario para resolverlo y enfrentar las consecuencias.

El reconocimiento de la ignorancia que implica el vasana puede producir molestia en el ego del indagador que se considera “avanzado”, porque significa que el conocimiento del Ser es inoperante. Aunque el individuo no deje de tener en la mente el Conocimiento del Ser, aún tiene pendiente iluminar un espacio amplio de ignorancia. Como bien has dicho, aunque recuerde que yo soy el Ser ilimitado, ¿qué caso tiene si sigo controlado por los vasanas? Así no se puede hablar de reconocimiento firme e inmediato del Ser, el cual solo sucede cuando el hacedor es negado por completo, se vive siempre desde la perspectiva del Ser y, aunque siguen apareciendo vasanas de ignorancia, ninguno de estos aprisiona al jiva.

El ámbito terapéutico es de gran utilidad para identificar (a) las emociones e imágenes involucradas con el conflicto y (b) los recursos necesarios para resolverlo, con un enfoque claro en (c) la solución. El indagador cuenta con una ventaja y es que, cuando la mente es discriminadora (no cegada por la proyección y la negación), los procesos terapéuticos son muy provechosos. En ese sentido, también suele ser un poco más sencillo prestar atención en los momentos donde surge la tensión y el deseo de enfrascarse en un hábito. La solución está en cambiar los pensamientos de insuficiencia y necesidad, desde la perspectiva del conocimiento de que yo soy completo, yo soy suficiente y pleno.

La energía para superar un vasana aprisionador puede surgir como una comprensión vívida acerca del “levantarse y pelear” de Arjuna en el Bhagavad Gita. Aunque parezca algo simple, la fuerza para disciplinarse y vencer los vasanas inoportunos tiene mucho que ver con un cambio de actitud, más allá de lo intelectual. Levantarte y pelear es dejar de esperar que las cosas se arreglen, para arreglarlas tú mismo, abandonar la indefinición para hacer lo que desde siempre has sabido que tienes que hacer. Es diferente esperar que no vuelva el anhelo de recurrir a la acción compulsiva, que decidirlo y comprometerse, de manera tajante. Esto equivale a asumir el poder personal (e impersonal) para ponerle un límite al necesitado niño interior: “¡Se terminó! De ahora en adelante, yo dirijo el carruaje de mi vida. Solo yo tengo lo que tú necesitas. Yo ordeno y tú guardas silencio”. No solo habría de ser así con respecto a las sustancias adictivas y al sexo, sino con los varios anhelos y fantasías infantiles, ocultos en nuestra actitudes irreflexivas de la actualidad. El trabajo con los vasanas es arduo, pero la actitud con la que nos acercamos a nuestras creencias es definitoria.

Lo cierto es que no se trata solo de fuerza de voluntad, pues todos sabemos lo frustrante que es la fuerza de voluntad como estrategia única. Se trata más bien de un tipo de devoción apasionada por la vida. Dejar de buscar el beneficio y la complacencia, para enfocarse en la contribución, abandonar el parálisis de las costumbres y las emociones viejas, para obedecer al movimiento creativo del cosmos. Esto tal vez puede surgir de forma espontánea o basarse en la comprensión, pero estoy seguro de que el impulso surge por el reordenamiento del inconsciente (el cuerpo causal, que es donde reposan los vasanas), con la aceptación creciente del pasado, la reinterpretación de la realidad y la conexión reverente hacia los padres, como símbolo de Isvara.

Me parece que en algunas ocasiones tardamos en asumir el hecho de que, el que la existencia sea ilusoria, no quiere decir que no sea preciosa y no esté aquí para ser gozada en todos sus instantes, de manera activa, creativa e incluso “erótica” (como Eros, instinto de vida). Seguir controlados por nuestros vasanas es una forma de permanecer fieles a la vida condicionada por los pequeños deseos, como el tigre que fue criado por ovejas y creció pensando que era una oveja, hasta que se acercó al río y miró su reflejo… Renunciar a los deseos a la luz del conocimiento no equivale a renunciar a todos los deseos. Como ilustra el Bhagavad Gita, equivale a abrazar los grandes deseos, el deseo que no se opone al Dharma, que es el deseo del Señor Krishna.

El apropiarse del dominio sobre los vasanas y enfocar la energía sexual y amorosa en el Ser solo trae beneficios. En cuanto a la necesidad de tamas en forma de cigarro y cerveza, pueden ser sometidos exactamente al mismo trato: ¿qué emoción están ocultando? ¿Y qué creencia reside detrás de la ilusión? Esto es fundamental. En todos los casos, iría también a revisar la forma en que me posiciono yo en relación con mis padres. Aunque eso quizá es un sesgo profesional de mi parte, no hay duda de que es uno de los cinco dharmas del karma yogi.

Estos son algunos de los recursos a tu disposición. La situación de cada persona es distinta y, como puedes ver, hay varias combinaciones. La discriminación te brinda la capacidad de sopesar y de elegir. Quizá baste con un poco de indagación, o tal vez haya que recorrer un largo camino. Por esto, y como no conozco tu situación particular, te comparto estas vías generales (indagación y acción), bajo la comprensión de que los hábitos en sí son irrelevantes, no así el mensaje que insisten en mostrarnos, la creencia que hay detrás de ellos. Aceptarlos con compasión y mirarlos con atención es buena idea, mientras tomas la vida como es, entre tus brazos, y lo arriesgas todo.

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