Sobre los gurus (II)

Francisco: Leyendo tus explicaciones, siento derrumbarse un ídolo y un inmenso malentendido. Al pensar en Osho, al siempre haber creído que estaba iluminado y que además este hecho lo volvía infalible, creé muchos conceptos equivocados que ahora por fortuna puedo percibir con claridad.

Osho me influyó mucho, fue mi referente, y tomé casi todas sus palabras como la Verdad. Por ejemplo, él decía al describir su iluminación, que al no haber tenido un maestro ésta sobrevino al cabo de una crisis nerviosa y una noche muy oscura. Aunque siempre me he sabido protegido, ya que no hay ningun “yo” que pueda perderse o ser dañado, esto me ha creado un temor inconsciente. Pensaba que la “iluminación” podía suponer un problema, que me podía quedar “colgado”, que podía destrozar mi familia… ahora suena increíble, pero sé que en el fondo pensaba así.

Shams: El mundo espiritual está lleno de todo tipo de mitos sobre la “iluminación”. Esto sucede cuando el único marco de comprensión es experiencial. La liberación, al contrario de lo que se cree, solo puede llegar cuando tu vida está en orden y tu mente en calma. El resultado en samsara es muy poco notorio desde afuera y, si implica algo, es más construcción que destrucción. Lo único que se destruye es la ignorancia.

Francisco: Siempre he intuido, sin embargo, que la iluminación no es algo especial, ya que no sucede en lo fenoménico. La vida no cambia, sino la perspectiva respecto a ésta.

Shams: Exacto.

Francisco: Al confirmármelo tú con tus palabras y Rubén, el discípulo de James que conocí, con su forma de vida, siento que todo se vuelve más claro. Comprendo que el diablo confunde la verdad con la mentira, y que Osho simplemente poseía una mente con gran predominio de sattva unida a una gran ambición material, si no me equivoco.

Shams: Y esa ambición era sobre todo rajasica. Así que su mente era sattvica y rajasica. De ahí surgen los clásicos maestros espirituales que proponen hacer y hacer y hacer, para obtener resultados. Claro que obtienen resultados. El más notorio de todos: reforzar la idea de que eres un hacedor.

Francisco: Su fama y su carisma contribuyeron al resto, atrayendo mentes infantiles y necesitadas de un protector. De todas formas, dices que hay individuos que reconocen su verdadera identidad y a quienes sus vasanas llevan a seguir implicados en el sexo y el poder. ¿No podría ser también su caso?

Shams: Sí que lo podría. Sin embargo, hay varios indicios que nos indican lo contrario, como la enorme cantidad de acciones motivadas por el miedo y el deseo. ¿Por qué seguir intentando glorificar a la persona cuando sabes que no eres la persona? No tiene sentido.

Francisco: Siempre he sido muy inocente en cuanto a pensar que otras personas puedan llegar a ser tan mezquinas o malintencionadas como para mentir tan intencionadamente y de manera constante. Ahora al pensar en Osho me doy cuenta de que eso es posible.

Shams: En lo personal, tengo el mismo “problema”. Sin embargo, he escuchado a James explicar que hay personas que realmente se sienten bien lastimando a los otros y, si lo reflexionas y buscas ejemplos, queda claro que así es. No sé si este sea el caso particular de Osho, pues él no era un criminal o una persona cruel. Incluso era alguien con mucha devoción. Más bien fue un caso muy grave de enfermedad de la iluminación. Todos los buscadores (y los jnanis) que no se han desarrollado en un ambiente dhármico y en una familia armónica, es decir, por lo menos todos en occidente, estamos expuestos a contraer la enfermedad de la iluminación. Su característica principal es que el ego intenta tomar para sí las características del Ser. En los casos agudos, como el de Osho, el ego puede justificar todo tipo de irracionalidades sin que la persona tenga la menor duda de que está haciendo lo correcto y de que sus conferencias son evangelio puro, cuando en realidad está cometiendo crímenes y diciendo tonterías colosales. La actitud de Karma Yoga es la mejor forma de prevenir la enfermedad de la iluminación.

Francisco: Es como si se hubiera derrumbado un ídolo, un demonio que en nombre de la luz te hace seguir en la oscuridad. Comprendo que Osho es un actor más dentro de Maya, que ha devenido un símbolo de espiritualidad ya que responde a lo que la mente ignorante entiende por espiritualidad, y nada más. Muy pocas personas van a acudir a su vecino iluminado a charlar con él para hallar la verdad, y en cambio se van a sentir deslumbradas por las hermosísimas y al mismo tiempo vacías palabras de un gran gurú.

Shams: Claro, no proscribamos a Osho. Veámoslo como es. En primer lugar, Osho es Ishvara. La sociedad quería una superestrella espiritual, e Ishvara actuó en consecuencia. Por otro lado, la mente cualificada no tendrá problemas en darse cuenta de que, detrás de esa máscara, no está el conocimiento. Y seguirá adelante después de sacudirse el polvo de los pies.

Francisco: Este gran gurú a menudo refuerza tu sentido de carencia al poner muy lejos lo que en realidad está tan cerca, que es el conocimiento de tu verdadera identidad. Osho hablaba mucho de otros maestros, lo que me hacía sentir que debía realizar grandes esfuerzos para un día poder llegar a “iluminarme”, tal como ellos habían hecho. Ahora lo veo todo más fácil y sencillo, y al hacerlo siento derrumbarse un gran peso que me hace hasta derramar lágrimas. La razón es que desde los 19 años (ahora tengo 28) he invertido la mayor parte de mi energía en lograr iluminarme, guiado por un símbolo que ahora veo que no corresponde a la realidad, pero que tal como dices despliega una energía que purifica, y que como tal me ha preparado para poder comprender el Vedanta.

Shams: Nunca te vas a iluminar. Jamás. Esa es la verdad. Tú eres la luz. Solo necesitas conocimiento de ti. Ningún suceso. Solo conocimiento firme, surgido por la aplicación diligente de Vedanta que elimina toda la ignorancia con respecto a ti. Pero no habrá iluminación.

La conmoción de ahora tiene que ver con despedirse del hacedor (“yo hago y yo obtengo resultados”). Es un amigo que te acompañó por mucho tiempo y fue tan cercano que hasta creíste ser él. No desaparecerá por completo pero ahora habrá claridad sobre su papel en relación con Dios y contigo, el Ser. El hacedor es solo un súbdito, una sombra gentil, cuando se lo ha puesto en su lugar.