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Hola Shams,

Visité ayer noche tu página Fin del sueño y me quedé impresionado. Yo me "autorrealicé" hace cerca de diez años. No obstante, reconozco que a nivel de identificar con claridad racional mi estado tuve hasta ayer algunos problemillas que aún se me atragantaban. Y es que hay muy poco publicado sobre Vedanta tradicional. ¡Y qué útil es! ¡Por Dios! Por otro lado, el neo-advaita (ya sabes: Tony Parsons y compañía), tan de moda hoy, aunque puede ayudar a comprender de manera intuitiva, y finalizar así la búsqueda, a nivel de comprensión racional es contraproducente.

Gracias a tu página, el poco desasosiego que me quedaba ya está superado. Es increíble el poder iluminador que tiene Vedanta tradicional. ¡Qué pena, de verdad, que haya tan poco publicado en español! ¡Y muchas gracias a ti por compartir estos textos!

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Francisco: Cuando digo el “Dharma” de Francisco, me refiero al “destino” de Francisco, a su destino natural cuando Francisco cumple con su deber y hace lo correcto, ¿es este su significado? ¿Se puede decir que el karma origina el Dharma individual, que puede ser o no ser cumplido? ¿Y que si el Dharma es cumplido produce buen karma, mientras que si no lo es da lugar a consecuencias “negativas”? Si es así, se puede decir que el karma determina el Dharma que produce karma que determina el Dharma, etc…

Shams: El Dharma de Francisco al que te refieres es el svadharma, una mezcla de karma individual y Dharma (que es universal). Y sí, el karma origina el svadharma que puede o no ser cumplido. También es correcto decir que, si este svadharma es cumplido, se obtienen resultados placenteros (punya karma) y, si no es cumplido, se obtienen resultados desagradables (papa karma). En este panorama, solo falta mostrar al Dharma, que es la ley universal, la cual se manifiesta tanto en las normas éticas como en el orden de todo lo que ves. Por eso, en realidad, el Dharma es el orden, la estructura que determina la acción como causa y efecto (karma) característica de la creación.

Francisco: Que Francisco fracase o tenga éxito en la indagación no me afecta para nada. El éxito y el fracaso son conceptos ilusorios, que forman parte de Maya. El verdadero éxito, en consecuencia, no se opone al fracaso sino que consiste en no tener ninguna preferencia respecto al éxito o al fracaso. Y no es algo que deba lograrse. Yo soy el “éxito”. Por lo tanto, creo que es bueno tomarse la indagación como un juego que requiere constancia y disciplina, pero un juego al fin y al cabo, más que como una práctica o un trabajo.

Shams: Bien dicho, tú ya eres el éxito. Lo de la etiqueta para la indagación está bien, pero tampoco es bueno darle mucha importancia al concepto de “juego”, como a ningún otro concepto. La indagación es algo que está haciendo la mente para eliminar la ignorancia. Lo hace porque es esa la naturaleza de la mente: buscar la liberación. Pero tú también eres libre de eso.

Francisco: Cuando se menciona el cuarto elemento necesario para alcanzar moksha, “la gracia de Ishvara”, suena como si Ishvara fuera una especie de juez dictando sentencias arbitrarias (“tú alcanzarás moksha”, “tú no”, etc…). ¿No se menciona la gracia de Ishvara como una forma poética de decir karma?

Shams: Sí. No hay un juez dictando tales cosas. Ishvara es la creación. Es decir, es el karma mismo y la fructificación del karma. Sin embargo, también es un elemento más allá, un elemento desconocido, al cual decidimos llamar gracia, pensando en la incógnita (desde la perspectiva del jiva) sobre cómo se manifestará el karma.

Francisco: Pues, como tú dices, el éxito de la indagación depende de karmas previos. ¿O acaso éstos solo determinan la mente cualificada y el hallar el maestro y el medio de conocimiento?

Shams: No. Todo depende de la conjunción de todos los elementos comunes, más el elemento desconocido. Que hayas llegado acá y que estés desarrollando una mente cualificada, ¿no son manifestación de la gracia de Ishvara? Pero no solo eso. Todo lo es.

Francisco: Si este es el caso, ¿qué es exactamente “la gracia”? ¿Es la necesidad o no del mundo de que haya un jnani? ¿Pero acaso un jnani se diferencia externamente en algo de los demás jivas?

Shams: No. La gracia solo es el elemento desconocido. Como ya mencioné, lo que hace que las cosas sean finalmente como son. Esto es independiente de si hay jnanis o no. Ishvara quiere tanto a un jnani como a una pulga, así que, en cuanto a él, no hay mucha distinción. Es, como tú dices justamente, nada más que karma, desde una perspectiva poética. Eso significa, sin embargo, un poco más que solo karma.

Francisco: Después de romperme la cabeza, aun tengo dudas sobre el tema de la omnisciencia.

1. Dices que para “para conocer los detalles de Maya tiene que haber Maya, un objeto aparte del sujeto”. Pero Maya existe, solo que también es el sujeto. ¿Decir que Maya es el sujeto es lo mismo que decir que no existe?

Shams: Te remito al esquema de los cuerpos. Maya sucede en la Conciencia. Maya es en la Conciencia. Sin Conciencia no hay Maya. Pero sin Maya sigue habiendo Conciencia. Maya es la creencia de que hay un sujeto y un objeto. Como cualquier otra creencia, es dependiente. Depende de ti, sucede en ti. Tú, por el contrario, no necesitas de ese objeto, como de ningún otro objeto. Tú eres el sujeto. Maya depende del sujeto. Maya hace parecer que hay cosas aparte de ti. Sin embargo, la verdad es que solo hay tú. Por lo tanto, incluso esa loca idea de Maya… es tú. En ese sentido, Maya es el sujeto, pero eso quiere decir que, en realidad no hay Maya, solo hay Conciencia.

Francisco: 2. Comprendo que no hay un mundo que conocer para Mí, pero entonces, ¿qué es lo que Ishvara conoce? ¿Es Ishvara una idea aparente más y al mismo tiempo la fuente de todas las demás ideas aparentes, por lo que las conoce todas y se dice que es omnisciente?

Shams: Exacto. Lo que Ishvara conoce es a sí mismo. Pero, en realidad, lo único que hay es Conciencia. Y más aún, como en realidad ninguna acción es posible (¿sabes por qué la acción es imposible? Porque no hay hacedor y la supuesta acción es una suma aparente de elementos aparentes, solo Conciencia), la misma acción de conocer es solo una apariencia. Todo es tú. Todo indica solo a ti. Tú eres el sentido de todo.

Francisco: 3. La mente de Francisco alberga la idea de un universo con infinidad de seres viviendo en él. ¿Es la naturaleza de la mente pensar de este modo, y hay que aceptarla, sabiendo que, dado que la mente forma parte de Maya, Maya existe para ella?

Shams: Las muchas creencias duales que son resultado de infinitos karmas pueden coexistir con el Conocimiento… Poco a poco, sin embargo, el Conocimiento acabará también con esos rastros de ignorancia. Cuando te dicen que la serpiente es solo una soga, a causa de la poca luz tú sigues viendo una serpiente, pero ya nunca vuelves a tenerle miedo. De la misma manera, la mente puede conservar sus hábitos y seguir mirando “seres” y “universo” pero, cuando el conocimiento es firme, se sabe que todo eso es solo la Conciencia. Que lo plantees como lo has planteado indica que, gracias a la indagación, comienzas a verlo así. Y aunque tu mente conserve sus hábitos, ahora la misma mente se sabe un objeto más que surge en la Conciencia.

La idea de que Maya es real desaparece con Vedanta. Vedanta es para la mente.

Francisco: ¿Esta idea existe debido a que la mente de Francisco es la mente cósmica individualizada y tiene acceso a la percepción de Ishvara, aunque sea de una forma burda?

Shams: La idea de que Maya existe no se debe necesariamente a eso. Aunque lo que has dicho con respecto a la pequeña mente es correcto: es la mente cósmica individualizada. A veces tiene acceso a la perspectiva de Ishvara, pero eso, ¿qué tiene que ver con la ignorancia o el conocimiento? Sigue habiendo sujeto-objeto, tanto en la gran mente como en la mente pequeña de todos los días.

Francisco: Trataré de leer a Dayananda, aunque respecto al Bhagavad Gita tengo siempre un pequeño reproche que ya sé cómo formular, y que te agradecería que disiparas: ¿Cómo puede ser que el Dharma de Arjuna sea luchar y matar si la ley más básica que el Dharma contempla es el no dañar a otros?

Shams: Los valores del Dharma dependen, en gran medida, de la situación y de la jerarquía (hay unos valores más importantes que otros, aunque, ciertamente, el de no causar daño es el más importante de todos). Por ejemplo, si Arjuna no mataba al ejército contrario, existía la posibilidad de que los muertos hubieran sido él y su ejército. Esto hubiera sido también una violación de ahimsa (no causar daño) aún más grave que atacar al ejército contrario. De cualquier manera, parece que no sería este el caso, porque Krishna le advierte a su amigo que, tome la decisión que tome, el ejército enemigo tiene las horas contadas. Es decir que, aunque Arjuna no peleara, el bando enemigo sería derrotado. Entonces, ¿por qué no escapar y seguir su repentino deseo de convertirse en un yogui ermitaño? Bueno, durante los diez años que pasó en los bosques, Arjuna tuvo innumerables oportunidades de convertirse en un renunciante… sin embargo, continuó con su vida de guerrero, porque, básicamente, ese era su Dharma. Y el Dharma del guerrero es matar. No matar en cualquier momento, sino matar en el instante adecuado, en el lugar adecuado y a la persona adecuada. Los gunas del guerrero son rajas y sattva. Cuando un guerrero es totalmente rajásico, se convierte en alguien cruel y ciego al Dharma, porque su mente está llena de ansiedad y movimiento. Cuando un guerrero es solo sáttvico, ya no es más un guerrero, porque carece del impulso para salir al combate. En este caso, sattva, que es compasión y desapego, no es lo más útil para la guerra, pero, equilibrado con rajas, es absolutamente necesario para mantener la mente clara, conocer el Dharma y discernir el peligro de la oportunidad.

La guerra, en principio, es una defensa del Dharma. Por lo menos, eso es lo que siempre dicen los líderes de ambas partes. Casi todos sabemos la verdad y no es una sorpresa que casi todas las guerras actuales sean luchas adharmicas, motivadas por el lucro (rajas) y la intolerancia (tamas). Sin embargo, en el caso del Gita, la guerra a la que se hace referencia es, particularmente, una guerra justa, necesaria. Aun así, la situación es dolorosa porque lo que le espera a Arjuna es acabar con la vida de sus familiares y amigos más queridos. El campo de batalla simboliza el campo del Dharma, donde las situaciones a las que nos enfrentamos nunca son como las que las fábulas nos presentan, pues la vida posee una complejidad que está muy lejos del blanco y negro con el que muchas personas quisieran ver el mundo moral.

En la actualidad, sin embargo, los guerreros siguen siendo guardianes del Dharma. Es probable que no estemos de acuerdo con el sistema económico en el que vivimos y, en general, no hace falta ser muy observador para darse cuenta que nuestra sociedad parece motivada, en gran medida, por la avaricia. Sea como sea, este es el sistema al que pertenecemos, a partir del cual Ishvara nos da vida y donde cada uno de nosotros tiene su lugar. Si no hubiera militares y policías protegiendo a tu país, difícilmente tendrías ahora, en este momento, el conjunto de circunstancias que hacen posible tu vida y tu práctica espiritual. Cada uno de esos guerreros está protegiendo el Dharma al protegerte a ti. Si alguien que está destinado a ser militar decidiera no matar a un enemigo cuando tiene que hacerlo y prefiriera ir a refugiarse en un ashram, estaría violando el Dharma en lugar de respetarlo. Sin embargo, tu situación sería distinta, pues tu deber es otro.

El Gita no hace una división entre buenos y malos, sino que resalta la situación de Arjuna, y le muestra sus implicaciones verdaderas. Para aumentar la complejidad moral, la historia que leemos está siendo narrada por Sanjaya, quien pertenece al bando enemigo. Se trata del servidor del rey, y, a pesar de eso, es totalmente honesto al narrar las vicisitudes de la batalla, aunque no son las más halagüeñas para el rey. Eso significa que, además de Arjuna, los otros dos receptores de la revelación de Krishna son ¡dos miembros del ejército enemigo! Ni Krishna ni el Gita mismo están haciendo una división entre buenos y malos, y no están descalificando a nadie. Por lo general, esto es una novedad para la mente. Siguiendo la misma línea de pensamiento, podemos afirmar que la idea de que la guerra es mala por sí misma es casi tan ciega como el suponer que mi país es bueno por el hecho de yo haber nacido en él. Ninguna acción es buena o mala por sí misma.

Francisco: ¿Sólo cuenta la actitud? ¿Puedo estar en una guerra y matar con amor?

Shams: Tú eres amor. Las personas que intentan ser amorosas son un desastre, porque no saben que ya son amor. Cuando Arjuna entiende que es el Sí Mismo ya sabe que no está matando a nadie y puede matar a sus tíos y a sus amigos del kínder garten con gran tranquilidad. Pero eso es para Arjuna, cuyo Dharma es el del guerrero. Para Francisco, que es un renunciante, eso implicaría un crimen terrible, y ni siquiera sería capaz de hacerlo. Para muchos renunciantes sería mucho mejor ser matado antes que tener que quitarle la vida a alguien. Eso está muy bien, porque ese es su Dharma. Si en este instante, decidieras dejar a tu familia para entregarte a la renuncia espiritual, sin duda estarías violando el Dharma. No obstante, grandes swamis han hecho eso mismo, siguiendo lo que el Dharma les ordenaba en ese instante.

¿Lo ves? No significa que el Dharma esté sujeto a interpretación, sino que depende siempre de la persona y la circunstancia. El Gita intenta mostrarte, de manera extrema, lo fundamental que es seguir solo tu Dharma y respetar el Dharma de los otros.

Francisco: ¿Qué clase de Dharma absurdo sería ese?

Shams: Es el Dharma del guerrero, sin duda. Y gracias al cual vives lo que ahora vives. A ellos, si se lo preguntas, también les parecerá completamente descabellado lo que estamos haciendo en este instante. Y si a mí me lo preguntas, no entiendo en absoluto a los empresarios (rajas y tamas) que agotan su vida para acumular riquezas. O a los obreros (tamas), que son tan fácilmente manipulados para entregarse al trabajo de una maquinaria social ciega y asesina. Sin embargo, de alguna forma, esta sociedad (fundada en la guerra y el mercado) es la que nos ha nutrido y, a través de la cual, Ishvara nos ha dado la vida. Los indagadores son el florecimiento de estos grupos humanos y, si hay indagadores en los pueblos, significa que, al menos, algo de lo que esos gloriosos y no muy inteligentes guerreros hacen está bien. El Dharma no puede morir y todos los seres humanos, lo queramos o no, tenemos un sentido del Dharma que nos indica lo que está bien y lo que está mal. Sin saberlo, todos los integrantes de la sociedad cumplen con una función que permite que tengas la vida que ahora tienes. Y lo mismo se puede decir sobre tus acciones, que sirven indirectamente a todo el sistema de la vida.

Lo anterior no significa que la vida no pueda desarrollarse cada vez más hacia lo sutil, estableciendo modalidades de organización más complejas, las cuales excluyan, por ejemplo, la guerra y la explotación del hombre por el hombre. Sin embargo, esto es lo que tenemos ahora y lo que hemos tenido durante varios milenios. Y así también es perfecto.

El Dharma en las acciones (II)

Francisco: Nunca había pensado que “ninguna acción es mala de por sí”, sino que depende de la situación. Al contrario, siempre he tenido un pensamiento anarquista, bastante extremista, que me ha llevado a pensar que la guerra es un mal en sí mismo y que la única función de los políticos, de la policía, del ejército y de los jueces (los malos) es defender los privilegios de unos pocos para mantener a la mayoría sometida (las víctimas). Jamás se me habría ocurrido que su función es defender el Dharma, pues siempre pensé que la violencia usada para ello ya les desacredita. Ahora me doy cuenta de que las constituciones y las leyes tienen su belleza, y en su mayoría son dharmicas. Otra cosa es que los individuos, movidos por rajas y tamas, las hagan cumplir injustamente o de la forma equivocada, aplicando las leyes con severidad para unos, los pobres, y benevolencia para otros, los ricos, o adaptándolas para justificar guerras adharmicas y toda clase de crímenes contra la Tierra y las personas.

Shams: Sí, creo que esa esa la actitud correcta. Tal vez las instituciones no son propiamente dhármicas, porque es claro que muchas están fundamentadas en el robo e incluso sobre crímenes difíciles de justificar, y tal vez también hay normativas y constituciones poco sutiles en su comprensión de los valores universales; sin embargo, es muy útil reconocer la base dhármica de todo. Muy poca gente sigue el Dharma a cabalidad, pero todos tienen una noción inconsciente de lo que es, y sufren las consecuencias de violarlo.

Francisco: De todas formas, a pesar de sus imperfecciones, de alguna forma este sistema me ha dado una vida bastante estable y ordenada, que me ha permitido dirigir mi energía hacia la auto indagación, por lo que le estoy agradecido. Si uno siente agradecimiento hacia Ishvara, no es lógico detestar los medios que Ishvara ha usado para dar lugar a eso por lo que estoy agradecido. Gracias a que cada uno cumple su Dharma en cierta forma, yo puedo cumplir el mío.

Shams: Exacto. Esa es la mirada impersonal. Yo también he concordado mucho con el pensamiento anarquista, pero veo que a veces las ideas preestablecidas de lo que “debería ser” y de quienes eran los buenos y los malos me impidieron ver las cosas como eran en realidad. Además, cuando el Conocimiento crece, la sensación de injusticia y de revancha va desapareciendo. De súbito, comprendes que tu ser no es diferente del de los opresores y también te das cuenta que nada fue personal. Todo, no más que una mascarada de Dios. Que, además, el “horrible” sistema que te atormenta, en realidad te está sosteniendo. Si pudiste generar y cultivar ideas para mejorar ese sistema fue precisamente gracias al sistema.

Francisco: Este sistema es simplemente parte de este sueño, y tiene su belleza. Cuando tenga que evolucionar hacia esferas más sutiles, lo hará de forma espontánea. Sólo me gustaría preguntarte si la Segunda Guerra Mundial podría ser un ejemplo de guerra dhármica.

Shams: Yo creo que lo podría ser, pero, como en toda actividad humana, nunca al 100%. Creo que, sin duda, los países que se defienden de la invasión están protegiendo el Dharma, mientras que los países que se levantan para aplastar a otros pueblos, necesariamente, violan el Dharma. Sin embargo, como en toda cuestión moral, las implicaciones son incontables, y un pueblo que sale para defender su vida, repentinamente se encuentra con muchas tentaciones en su camino. Entonces, la intención dhármica no dura demasiado. ¿No sucede también así en nuestra vida diaria? Lo importante es recordar que, incluso antes que moksha, el Dharma es lo más importante siempre.

Francisco: Mil gracias por el Tattva Bodha, parece a primera vista un verdadero tesoro. Cualquier texto de Vedanta que tengas en español es de mi interés, o sea que te agradeceré que me envíes lo de Dayananda. Cuando conocí el trabajo de James estuve preocupado porque no comprendo del todo el inglés y pensaba que eso me iba a limitar. Hasta empecé a estudiar y a traducir textos suyos con un diccionario. Así que valoro inmensamente estos aportes.

Shams: Enhorabuena. Ese es el valor que tiene el medio de conocimiento (Vedanta), y reconocerlo incrementa su poder.

Francisco: He leído con atención tu email. Me quedo con que el Sí Mismo no es una sensación. Sin embargo, a veces la mente siguiendo su vieja programación trata de detener su actividad física y sus pensamientos para tratar de sentirlo, y lo cierto es que lo siente. Pero eso lleva a la confusión y ahora lo sé, porque el Sí mismo está en todo momento y es lo único real. No es una sensación, no es una experiencia, sino lo que está más allá de ellas.

Shams: Muy bien. Pero el Sí Mismo no es la tercera persona. Eres tú. No es un poco tú, no es una parte de ti, no es algo en lo que te conviertes. Tú eres por completo la Conciencia ilimitada, eterna y totalmente ordinaria. Ya. Ahora mismo. Y nunca serás algo distinto.

Francisco: En referencia al tema de la devoción, me pregunto qué sentido tiene, una vez te das cuenta de que en ti el amor fluye hacia todo, dirigirlo hacia un objeto en particular, aunque sea Krishna. ¿No se dirige ya la devoción hacia todo, desde un pájaro a una flor, a un niño, a un coche? ¿O acaso no veneran un objeto sino que la devoción es una forma de venerar el origen de todos ellos, la único real, el Sí mismo? Es posible que me haya respondido solo.

Shams: Sí, es lo has hecho.

Francisco: Por otro lado, hace cinco años que vivo en pareja. Ella es el amor de mi vida, y siento que su presencia actúa como Dios. Te explico: en momentos en los que puedo creerme un superjiva, como lo llamas, en los que me pierdo en una espiritualidad vacía, de alguna manera ella o mi relación con ella se ven perturbados, y la perturbación no cesa hasta que vuelve en mí el amor por ella, que hace bajar del cielo al jiva. Me interesa mucho tu opinión al respecto, y si crees que es positivo acentuar el sentimiento devocional hacia ella en forma de compasión y amor desinteresado.

Shams: Sí. Una relación de pareja saludable implica justamente eso: la intimidad que permite acotar al ego, educarlo, gracias a la acción constante de dar y de tomar, con base en el amor consciente. Tu pareja es Ishvara y, como tal, la relación está fundamentada en la devoción. Los Vedas, de hecho, dicen que la esposa debe ser vista como Ishvara. Es el cuarto símbolo de Ishvara… ¿Por qué? Porque, en primer lugar, el símbolo básico del Ser es la madre, después viene el padre y, en tercer lugar, está el guru (es decir, Vedanta en sí). Esto lo digo porque, si la mente no está en paz, al menos con los dos símbolos primarios del Ser, es difícil que el amor fluya de forma fácil y tranquila en el resto de las situaciones, sobre todo en la pareja. Swami Dayananda recomienda a veces, durante la meditación, visualizar a la madre o al padre. Entre menos reproches surjan, entre más gratitud y aceptación total hacia nuestros padres haya (sin importar cuál haya sido su conducta, porque no eran más que una máscara de Ishvara), la mente tendrá más paz y el corazón estará más abierto. De la misma manera, el amor a los padres (que no son otro que Ishvara), aunque parezca tan ajeno a nuestra situación actual, es lo que influye y forma nuestra capacidad de amar cada vez con mayor libertad en la pareja (que es Ishvara) y en el resto de los asuntos (que son Ishvara).

Francisco: Si te pregunto esto es porque últimamente siento un mayor amor hacia ella, que sin embargo a menudo me hace sufrir por no saber cómo canalizarlo. Es algo parecido a que trato de hacerla feliz, y al no saber cómo, sufro. ¿Es esto normal? ¿Significa que no es verdadero amor y que busco una recompensa? Yo siento que no.

Shams: Por como lo expresas, me parece normal. Aunque lo del sufrimiento lo podrías usar para indagar (que es lo que creo que estás haciendo). Antes de comenzar, hay que recordar que la experiencia depende del objeto. Que ese “amor” que experimentas depende por completo de ti y de tu idea del objeto, no del objeto. Todo amor es devoción, pero la comprensión facilita su cauce.

Entonces, lo primero que hay que entender es que el amor no es una emoción. El amor es tu naturaleza y, por lo tanto, si algo hay, y de sobra, es el amor. Todo lo que hacemos es siempre por amor. James explica que, cuando decimos que amamos a la música, a nuestro perro o a nuestro hijo, quiere decir que le prestamos atención a estas cosas. Lo haces de esta manera porque son símbolos de ti, que eres el amor. Cuando los contemplas, no haces más que invocar al Ser. Y la atención no es otra cosa que conciencia dirigida a un objeto a través de un instrumento, el cuerpo sutil. James también pone un ejemplo: si te apuntara con una pistola a la cabeza y te pidiera hacer algo, definitivamente pondrías atención a mi solicitud, no porque ames lo que estás haciendo, sino porque amas tu vida. La motivación siempre, en todas las circunstancias, para todos, es el amor. Cuando sabes que eres la conciencia, sabes también que eres el amor. Te sabes amante y amado. Mientras lo ignoras, buscas el amor afuera. Conforme vas reconociendo tu verdadera identidad, estás seguro sobre tu plenitud. Y el amor incondicional no encuentra distinción. ¿Por qué limitar tu amor a un solo ser si puedes amarlos a todos? Sin embargo, esto no implica que la persona no sentirá el deseo de expresar su amor en una relación de pareja con otro ser humano.

Por eso, lo segundo que hay que entender es que, para fluir en todas las relaciones, el amor necesita orden. Si no, es como un río sin cauces. Es decir, se requiere un Dharma del amor. ¿Y cuál es el Dharma del amor en la relación de pareja? Ser iguales, estar al mismo nivel. Ese es el Dharma de la pareja. Una con su energía de mujer y el otro con su energía de hombre, pero ambos siempre al mismo nivel. Esto parece obvio, pero no lo es tanto cuando lo comparamos con otra relación donde lo sano es exactamente lo contrario. Por ejemplo, en el caso de la madre y el hijo, la madre necesariamente debe ser vista y comprendida como algo mucho más grande que el hijo. Porque uno fue quien le pasó la vida al otro, estar al mismo nivel en este caso, violaría el orden. Ahora te podrías preguntar, ¿al tratar de hacer feliz a mi pareja, la estoy viendo como a una igual? ¿Al verla como si yo tuviera que darle algo que a ella le falta, estoy reconociendo su fuerza? ¿Estoy yo permitiendo que ella me dé a mí algo en la misma medida en que yo le doy? Tal vez no estoy violando este orden (una pista: todos lo hacemos, en cierta medida), pero ¿por qué me siento incómodo?

Sea cual sea la respuesta, no vale la pena culparse y decir que no es verdadero amor. Todo el amor es siempre verdadero. Y la otra pregunta: ¿buscas recompensa? El ego siempre tiene una agenda secreta y el ego casi siempre está implicado. Siempre hay algo de esto. A veces este ego se ve cómo algo malo o rechazable, pero, si sabemos que todo es Ishvara, ¿por qué tendríamos que pensar mal sobre el ego? Lo que corresponde es aceptarlo y observar sus dinámicas. El ego no tiene más realidad que un sueño, es solo la creencia de ser un hacedor, y sus mecanismos de acción son sobre todo conservadores. Siempre encontrarás motivaciones egoicas, pero cada vez menos... Y si quieres saber si amas solo por ti, la respuesta es sí. Pero, ¿qué no haces solo por ti? Todo es siempre solo por ti. No hay adharma (violación del Dharma) en eso. La clave, más bien, es ampliar la idea de ti. Quien eres en realidad no se detiene en Francisco, sino que abarca a todos los seres de la creación y está más allá de eso.

Otra gran verdad con respecto a la pareja es que la pareja no te puede hacer feliz ni infeliz. Quien es feliz o infeliz, lo es a pesar de la pareja. Creer que el compañero puede hacer algo al respecto es una ilusión. A un compañero le toca apoyar y respetar al otro, sin intentar salvarlo. Al saber esto, hay mayor libertad para amar incondicionalmente respetando el destino del ser amado.

Francisco: Comprendo que el sufrimiento es una experiencia más, pero quiero saber por qué ocurre, si forma parte del hecho de amar realmente o viene dado por contenidos inconscientes de la mente.

Shams: Sufrimiento no es lo mismo que dolor. Recuerda que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. El dolor aparece cuando te lastimas el cuerpo o cuando por una herida emocional. El sufrimiento ocurre cuando quieres alargar una situación placentera o evitar una dolorosa.

A veces uno siente tanto amor que duele en el corazón, pero es un dolor dulce, devoto, que no quiere cambiar nada. Si, por el contrario, es un sufrimiento que te lastima, porque crees que tienes que hacer algo para mejorar alguna situación o para escapar de otra, entonces se aplica lo que has dicho de los contenidos inconscientes (vasanas), que son básicamente preferencias y desagrados, cosas que le gustan al individuo y cosas que no le gustan. Sea como sea, el indagador no reprime ni proyecta todo esto, sino que toma la actitud de Karma Yoga (me imagino que ya conoces este importante tópico).