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"Cosmos", Edgardo Navarro

Antonio: Tras varios meses de lecturas y visionados de vídeos para tener una idea global de lo que dice la enseñanza de Vedanta, casi de manera natural aparece en mí la necesidad de poner en práctica la discriminación entre lo real (satya) y lo aparentemente real (mithya). En situaciones con una carga emocional bastante neutral (en las que no experimento grandes atracciones-deseos ni aversiones-miedos) la discriminación me resulta relativamente fácil. A veces practico cuando voy camino del trabajo, cuando voy a hacer la compra, o en situaciones neutrales similares. 

El problema aparece cuando hay situaciones con una carga emocional elevada en las que, o bien las atracciones-deseos son muy fuertes o bien lo son las aversiones-miedos. En el primer caso directamente me “olvido” de practicar la discriminación y en el segundo caso la situación que me provoca aversión o miedo parece tan “real” que aunque lo intente me cuesta mucho identificar los estímulos que dan forma a esa situación como tan sólo “aparentemente reales”. En resumidas cuentas, sólo en muy contadas ocasiones este jiva José consigue des-identificarse del jiva José y de todos los objetos que aparecen en él.

Shams: Lo importante aquí no es que puedas realizar este ejercicio particular en todos los momentos. Lo verdaderamente básico es que te preguntes cuál es la función del ejercicio. Es decir, que realices una discriminación sobre lo que has llamado discriminación.

La finalidad de esta práctica no es que puedas realizarla siempre, pues esto es (como has notado) imposible. El objetivo es aplicarlo siempre que sea posible. El simple hecho de reconocer que hay angustia, pesadez o pasión, que te impiden seguir prestando atención, es parte de la discriminación.

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Descartes

Cormack: He continuado con la lectura y la escucha de los Satsang ofrecidos por James. Para mí, como él dice, es un proceso de repetición para hacer el conocimiento firme y para que los vasanas dejen de ser aprisionadores.

Encuentro que el escribir mis pensamientos me resulta útil en este proceso pero también apreciaría recibir las correcciones necesarias en caso de que mis comprensiones no sean adecuadas. Tus respuestas anteriores han sido claras y de ayuda, por lo que te agradeceré que me compartas tus comentarios en lo que he escrito y te comparto a continuación.

Se me dificulta comprender a la conciencia como libre de experiencia. Comprendo al Ser como consciente de sí mismo. Y me imagino que esa consciencia que la conciencia tiene de sí misma es una experiencia, en la misma forma en que el sol se ilumina a sí mismo. Ojalá me puedas ayudar para aclarar esta duda.

Shams: Concibes a la consciencia que el ser tiene de sí mismo como una experiencia porque sigues manteniendo la noción de que el ser es un objeto. Solo los objetos pueden ser experimentados pero el ser no es un objeto.

¿Qué es la la autoconsciencia del ser? ¿Por qué decimos que el Ser se conoce a sí mismo pero también decimos que el ser es libre de toda acción o experiencia? Decimos que el ser es autoconsciente porque es AUTOEVIDENTE. Esto quiere decir que, de manera automática, natural e inevitable, el ser se conoce a sí mismo. Nota por favor que aquí estamos hablando de conocer y no de experimentar.

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Francisco: Dices: “(La gracia de Ishvara) es karma desde una perspectiva poética. Eso significa, sin embargo, algo más que solo karma.”¿Podrías aclararlo un poco? Parece contradecir tu explicación anterior.

Shams: Mi explicación fue pésima, así que te agradezco que hayas vuelto a preguntar. Este tipo de cosas deben estar claras cuando se expone Vedanta. De lo contrario, nos quedaríamos con las acostumbradas alusiones al misteriosísimo y poético Sí Mismo que no sirve para nada. Mea culpa.

Aclaremos primero que todo suceso es karma y solo karma. Siendo tal la situación, cabe establecer que todo es impersonal, incluido el Creador, lo cual excluye también la posibilidad de una Gracia personalizada. Sin embargo, nos encontramos con el hecho de que la Gracia solo puede ser tal cuando está presente la idea del individuo y, como sabemos, el individuo (como el Karma y como la Creación) es solo un concepto; por lo tanto, la Gracia también es solo un concepto, una interpretación. Si nada es personal y la gracia solo es posible desde la perspectiva de la persona (y solo es una idea), ¿a qué nos referimos con esto? Nos referimos a un tipo de mirada, por parte de la persona. Nos referimos, como he dicho, a una interpretación.

La Gracia no puede ser vista directamente. Solo puede ser deducida, a partir de sus efectos. Decimos que sanar de una enfermedad incurable es obra de la Gracia del Señor. Decimos que la Gracia es responsable de tu próxima iluminación y también hay quien dice que es lo que yace detrás de todos los movimientos de Michael Jordan (por mencionar cualquier ejemplo). La Gracia es interpretada como tal en la mente. Sabemos que todo lo que está sucediendo es karma simple y corriente pero nunca sabemos a qué karma corresponde cada una de los efectos que ahora vemos y tampoco sabemos por qué se manifiestan de esa forma. Cuando hablamos de Gracia nos referimos a eso, a la causa, como si tuviera alguna intencionalidad... aunque entendemos que no la hay y nunca la hubo. Me he referido a la incógnita, pues la Gracia es siempre una incógnita y todos los momentos son solo la punta de un gran iceberg de lo que ignoramos. La Gracia, entonces, también está detrás de todos los momentos. La mente que lo sabe lo reconoce con facilidad y es imposible para ella pensar que alguna situación es carente de Gracia, sea lo que sea. Es fácil, porque solo es concepto. El mundo, además de ilusorio, es necesariamente positivo, lleno de Gracia. Debe quedar muy claro que todo esto es concebido desde la perspectiva de la mente pequeña. No desde la perspectiva de Ishvara. Lo curioso es que implica una apertura y un reconocimiento de la mente pequeña como un simple agregado que depende, por completo, de un conjunto de situaciones mucho más amplias y complejas: la Gracia. Para la mente pequeña, mientras tenga existencia, el concepto de la Gracia es útil, porque le da confianza y la energía propia de la devoción. Reconocer esta Gracia es Karma Yoga, porque implica tomar todo como Gracia y entregarlo también a la Gracia. Es liberador para la mente del karma yogui. Sin embargo, para el indagador, queda claro también que la Gracia, como cualquier otro elemento en el campo y el campo mismo, son solo objetos que dependen de Mí, lo único que Es. Por eso, es normal y adecuado que tu mente lo descarte y lo entienda como karma, porque es lo que es. Sin embargo, al llamarlo Gracia reconocemos que el karma es una red inteligente bajo un movimiento que sostiene y da lo necesario.

Francisco: Me gustaría profundizar un poco en el tema del sexo. Me ha sorprendido muchísimo el hecho de que el vasana del deseo sexual permanezca después de saber que no eres un individuo, y he sentido una aparente liberación al leerlo. Es algo opuesto a lo que he leído en miles de libros sobre espiritualidad. Entiendo entonces que el deseo sexual es intrínseco al organismo, como el deseo de comer. Personalmente, he estado muchos años tratando de deshacerrme del vasana del sexo, y todo ha sido inútil. Puede haber como mucho un período largo de tiempo sin que el vasana aparezca, pero más pronto o más tarde emerge con fuerza. Se puede decir que tengo un vasana de deshacerme del sexo, que me ha causado más conflictos que el sexo en sí.

Shams: Te recomiendo extender esa comprensión hacia el resto de tus creencias no analizadas. Creo que, al haberlo formulado con la precisión con que lo has hecho, será más fácil que eso suceda. El problema es la mente que intenta combatir lo que le parece negativo, la mente que niega y suprime. Es como si intentaras no pensar en un elefante rosa. Inténtalo ahora: intenta no pensar en un elefante rosa. Esa es la receta perfecta para establecer una dualidad y crear una tensión innecesaria en la mente, así como para obtener muchos pensamientos sobre elefantes rosas.

De la misma forma, el problema se intensifica porque una de las funciones naturales del cuerpo es pensar en “elefantes rosas”. El vasana del sexo puede ser un gran obstáculo para la práctica y, sin duda, es algo que nos interesa mirar con desapego, y eso es lo que hacemos. Hasta ahora, me ha parecido que el mayor conflicto que había en tu mente se relacionaba, primero, con la situación emocional que aludiste hace varios mails y, segundo, con el afán de la mente por suprimir al vasana, de hacerlo a un lado como si no existiera.

Dice el Gita: “así como el fuego a menudo se cubre con nubes de humo, así como un espejo puede quedar cubierto con el polvo o como un feto está escondido por el vientre, el conocimiento del Sí Mismo es ocultado por el deseo”. Aunque parece una simple enumeración de imágenes, en realidad, Krishna está exponiendo una psicología del deseo. El deseo es aquello que oculta el conocimiento. ¿Por qué? Porque ocasiona tensión y ansiedad en la mente (rajas), bajo la creencia de que el gozo está en los objetos. Según el fragmento, hay tres tipos de deseos: el deseo que es como humo, el que es como un espejo cubierto de polvo y el que es como un feto en la matriz. Quitar el humo del aire es muy sencillo, y representa al deseo que es eliminado con un simple pensamiento. Limpiar el polvo de un espejo tampoco es complicado pero resulta necesario seguir una serie de procedimientos, que equivalen a la “práctica repetida y a la objetividad” que recomienda el Gita. El tercer tipo de pensamiento, a diferencia de los anteriores, se encuentra profundamente arraigado en el individuo, y no puede ser eliminado con ninguna práctica en específico. Este tipo de deseo tiene que seguir su curso, al igual que un feto crece dentro de su madre y después está listo para nacer.

En cierta forma (pero no creo que por completo), el vasana del sexo se acerca a este tipo de deseo y es necesario permitir que continúe, aunque sin detener jamás la práctica repetida y la objetividad.

Francisco: Entiendo que para un jnani no es un vasana aprisionador. De hecho, si sabes que eres la Conciencia, nada puede limitarte.

Shams: No. Nada puede limitarte nunca, porque siempre eres la Conciencia. Saberlo no cambia nada. El jiva sigue siendo igual de limitado e irracional que siempre. Claro, ahora las cosas quizá se faciliten un poco, porque ya sabe que no es el jiva. Pero la carencia de límites no es para el jiva. Sus vasanas continúan, todos ellos motivador por la más oscura ignorancia.

Francisco: Pero, ¿qué significa llevar a cabo acciones para colmar ese deseo sexual, siempre que estén de acuerdo con el Dharma?

Shams: Significa vivir tu intimidad con responsabilidad. Significa no hacerle daño a tu pareja y no hacerte daño a ti. Significa tender hacia lo sattvico. Aunque el sexo es una actividad rajasica, se puede efectuar con sattva. En el mejor de los casos, significa aprender a hacer el amor con Dios.

Francisco: ¿Eso lo vuelve aprisionador?

Shams: Un vasana es aprisionador cuando no puedes no hacerlo. Las acciones dhármicas son, por lo general, llevadas a cabo por una mente clara y con capacidad de decisión, no tomada por vasanas aprisionadores.

Francisco: ¿Lo hace el jnani, con la misma naturalidad con la que busca saciar el hambre con comida?

Shams: Depende del jnani. Hay quienes siguen buscándolo de esa manera. Hay quienes viven en castidad porque definitivamente han dejado de buscar el placer en los objetos. Tambien hay jnanis en los cuales no se actualizó el Si Mismo, y el vasana del sexo nunca dejó de ser aprisionador, lo cual, al final les trajo karmas bastante molestos.

Francisco: ¿Por qué la “pureza” (como en el caso de James) significa no tener deseo sexual? ¿No es antinatural, no va contra la programación del organismo?

Shams: La pureza significa eso: claridad sobre lo que son las cosas. Cuando tengo claridad, sé, con toda seguridad, que yo soy lo que me satisface a mí. Aún así, el cuerpo sigue teniendo deseos. Sin embargo, la presión que ejercen sobre la mente es mínima, lo cual significa que la mente puede decidir si seguirlos o no. En muchas ocasiones, la mente prefiere no hacerlo, pues ve muy poco apetitoso un acto que necesariamente incluye tamas y rajas, mientras que el estado de pureza sattva es mucho más placentero. La mente no hace algo antinatural, sino que sigue su naturaleza que consiste en disfrutar el placer: sattva (que es la pureza en el cuerpo sutil) es pura dicha. Ahora, date cuenta qué “poco natural” es pensar en sexo o en cualquier otra cosa que se anhele. Es creer que el gozo está en el objeto. No. El gozo está en ti, tú eres el gozo.

Francisco: Te pregunto en el mail si buscar sexo es fruto de la ignorancia. ¿O la única ignorancia consiste en creer que eres ese que busca sexo?

Shams: Pensar en sexo es fruto de la ignorancia. Piensas en sexo porque crees que el gozo está en el objeto. La mente ha sentido gozo antes con esa experiencia y ha concluido que el gozo reside ahí. En realidad, el gozo venía por la desaparición, momentánea, del deseador al fundirse con el objeto de su deseo. Cuando el deseador desaparece, solo queda el cuerpo causal, donde el Ser se refleja como dicha. La dicha no vino del objeto ni del deseador. La dicha vino de ti, cuando la mente dejó de buscar.

Por lo tanto, es correcto no identificarte con el que busca sexo. Él puede seguir buscando lo que quiera y tú, pase lo que pase, nunca dejarás de ser la dicha misma. Eventualmente, el vasana se irá debilitando, porque no tendrá más sentido.

Francisco: No siento que el vasana sexual me limite ni me impida la indagación. El vasana que me ayudaste a aclarar hace unos meses ha desaparecido por el momento, no hay obsesión ni dolor, y desde entonces no he vuelto a sentir angustia ni confusión. Por esa razón me ha abandonado la idea de la terapia, aunque la tendré en cuenta por si volviera a aparecer o por si aparece cualquier otro vasana aprisionador ante una nueva situación que la vida presente.

La mente tiene la ilusión de estar en un cuerpo, que está en un mundo, donde hay otros cuerpos con otras mentes con las que se relaciona.

Shams: El cerebro está dentro del cuerpo físico; es parte del cuerpo físico. El cuerpo físico surge en el cuerpo sutil, al cual hemos llamado mente. Es incorrecto decir que la mente tiene la ilusión de estar en un cuerpo, porque, más que una ilusión como tal, es solo una historia, algo que le dijeron. La mente no tiene ilusión de otras mentes, no percibe otras mentes y tampoco se percibe dentro de un cuerpo. Revísalo ahora mismo, de manera directa: la mente es como un lienzo en blanco donde surgen objetos. La mente es todos esos objetos. Esa historia de estar en un cuerpo, en un mundo y con otras mentes es solo eso, una historia. No veo forma en que pueda sostenerse y en que pueda aparecer como una ilusión. No hay ilusión, solo percepciones mal analizadas.

Francisco: Pero para Mí todos los cuerpos y mentes con sus distintas ideas del mundo son lo mismo, son Yo. Por lo tanto, aunque las personas y el mundo aparentemente existen (dado que los experimenta la mente) son irreales porque dependen de Mí. Sin embargo, al ser libre de acción, yo no puedo decidir que existan o dejen de existir. No hay un tiempo en que Maya exista y otro en el que no exista. Tampoco es un atributo, ya que Yo soy todo. En consecuencia, lo único que se puede decir es que Maya nunca ha sucedido, aunque parezca que sí. ¿Es correcto?

Shams: Suena bien. Pero no entiendo a qué te refieres con: “sin embargo, al ser libre de acción, yo no puedo decidir que existan o dejen de existir”. Es cierto que la soga no puede tomar decisiones sobre la serpiente, porque es una soga, libre de serpiente. Sin embargo, la serpiente depende por completo de la soga. Aún más, la soga es lo único que, en realidad, es. La serpiente está ahí solo porque la mente se imaginó que era una serpiente, cuando no se trataba más que de una soga. La relación entre el Sí Mismo y samsara es la misma. El Sí Mismo no puede hacer nada esn samsara, porque no hay samsara. Sin embargo, samsara es total y absolutamente dependiente del Sí Mismo. En ese sentido, el Sí Mismo lo puede todo en samsara, aunque en realidad no había samsara sino puro Sí Mismo.

Francisco: La ignorancia de creer que hay “yo” y “otros” produce una tensión en la mente (¿rajas?) que la lleva a invertir parte de su energía en guardar las apariencias o complacer a los demás. Esta tensión es natural ya que es resultado de la programación del organismo, de su necesidad de sobrevivir y convivir socialmente en armonía para conseguirlo. ¿Es así? Es decir, ¿puede estar siempre la mente sattvica, aun en un entorno, por ejemplo, laboral? ¿Sería conveniente? Lo pregunto porque a veces la indagación parece imposible en determinados entornos. Sencillamente hay una especie de barrera que lo impide. Creo que lo mejor es aceptarlo y darme cuenta de que ya soy libre con o sin indagación, ¿no es así?

Shams: Sí, diversas causas generan esa tensión que identificas bien con rajas. A veces, es imposible de evitar. Sobre todo en entornos rajásicos. Aunque tenga una base sattvica, cuando la mente entra en contacto con mentes rajásicas se vuelve rajásica. Esto sucede sobre todo con rajas, porque es una energía proyectiva y apasionada, “un enemigo intratable”, dice Krishna. Sin embargo, ¿qué se puede hacer, a veces? Lo mejor para un indagador es controlar los gunas en la medida de lo posible. Esto implica buscar ambientes armónicos, así como alimentación y compañía propicias. Cuando el ambiente es muy adverso, la discriminación continúa con el hecho de darte cuenta de lo que está sucediendo y de recordar que tú no eres ninguno de los objetos que, momentáneamente, aparecen en ti.

Me agrada notar que tu conocimiento se hace más firme cada día. Te invito a abandonar la idea de que sucederá algo, si es que la tienes. Te invito a darte cuenta que nada tiene que suceder con Francisco. Ya sabes que no eres él. Tu reconocimiento de ese objeto como un simple objeto se hace cada vez más claro. Ahora, reconócete a ti como la Conciencia. La mente está acostumbrada a volver sobre ideas falsas. Aplica el Conocimiento, hasta que la mente lo tenga claro. Sé incansable en esto, hasta que su sed de saber quede saciada. Tú eres la Conciencia. Y nada más. No necesitas una experiencia para confírmártelo, porque tú eres todas las experiencias. Tampoco necesitas que el jiva sea un Buda. Aunque Vedanta te anima cariñosamente a que conviertas al jiva en Buda, lo hace porque sabe que esa es la naturaleza de la mente. Sin embargo, eso tampoco te importa a ti. Cuando la mente clara se vaya, tú seguirás aquí, como ahora mismo, imperturbable, todo abarcador y sin límites. Acéptalo. Ten confianza en el Conocimiento.

Francisco: Cada vez que te escribo pienso que me dirás “correcto” a todo, y al principio es un poco decepcionante para el ego, pero poco a poco voy profundizando y me doy cuenta de mis errores.

Shams: Es la única forma en que Vedanta funciona. No es una enseñanza que consista en insertar ideas desde afuera, sino en cuestionar las ideas que ya se tienen para que la verdad sea clara por sí misma. Me da gusto que te parezca útil.

Francisco: Te explico un poco mi comprensión, aunque lo que más tengo son nuevas preguntas.

Te he escrito que el mundo es una ilusión real, y la verdad es que es gracioso, y tienes toda la razón. Es un juego de palabras bastante absurdo. Lo que pasa es que no comprendía la diferencia entre “existir” y “real”, de ahí mi torpeza. Ahora me has aclarado esa sutil pero vital diferencia, y comprendo que mi casa existe, que el mundo existe, pero que no es real, ya que para existir depende del Sí mismo. Es el Sí mismo, pero el Sí mismo no es el mundo, ya que permanece aparte de él. Esa es la diferencia entre Ser y no-Ser.

Shams: Bien. El Sí Mismo permanece aparte; sin embargo, el mundo depende por completo de Él. Eso responde la pregunta que me haces en el último mail:

Francisco: Qué quieres decir cuando afirmas que "lo que es aparente puede ser reducido a algo más"?

Shams: Todo lo aparente siempre es reducido a algo más, porque es dependiente. Las moléculas son reducidas a átomos, los átomos a partículas subatómicas compuestas, las partículas subatómicas compuestas a quarks, los quarks quizá a cuerdas, y las cuerdas siempre a algo más… El sustrato de todo es la Conciencia. Y es lo que no puede ser reducido a algo más. Lo que no cambia. Es aquello a lo que todo se reduce, de lo que todo depende. Eso es lo que quise decir.

En uno de los evangelios apócrifos, Jesús dice que el reino de Dios es como un grano de mostaza. Lo dice así porque la semilla de mostaza es notoriamente pequeña pero el árbol que en ella se contiene es gigantesco. Sin embargo, el reino de Dios (la Conciencia) es solo como la semilla, porque de ella depende ese gran árbol aunque, en realidad, el árbol inmenso solo está en la mente. La Conciencia también es como el grano de mostaza porque es algo muy ordinario, nada especial y, aún así, es eso de lo que depende el gran árbol de la vida.

Francisco: Dices que el mundo no ha surgido nunca. Entonces, es Maya la que nos da esa errónea percepción temporal.

Shams: Sí.

Francisco: ¿Pero cómo ubicar el Universo en relación al Sí mismo?

Shams: En relación con el Sí Mismo, es decir, desde la perspectiva del Sí Mismo, nada nunca sucedió. No hay Universo. Solo Sí Mismo. Aquí la que está recibiendo conocimiento es la mente, que es la que cree que el universo es real.

Francisco: Si el Sí mismo nunca actúa, no tiene voluntad ni atributos, nunca ha querido un mundo ni ha creado a Ishvara para que creara el mundo, ¿podríamos decir que el mundo es simplemente parte de su naturaleza, como un latido de su corazón, algo que sucede de forma involuntaria, automática, y en la que el Sí mismo no se implica en forma alguna?

Shams: Estás hablando de la Conciencia como si fuera un objeto, un no-hacedor (en lugar de libre del hacedor). Todo es un objeto, excepto la Conciencia, que es donde surgen los objetos. “El mundo es algo que sucede de forma involuntaria, automática, y en la que el Sí mismo no se implica en forma alguna”. Podría decirse que está bien dicho, pero esta idea hace parecer al Sí Mismo como una luz ajena y al mundo como un objeto que en verdad estuviera sucediendo. Como en el cuento de la serpiente y la cuerda, cuando tú ves ese “algo que sucede de forma involuntaria, automática” (el mundo) es como si vieras a la serpiente cuando en realidad solo estás viendo a la cuerda, el Sí Mismo. Lo correcto sería decir que hay un poder (en apariencia, porque tampoco es real) llamado Maya, que hace parecer como si algo estuviera sucediendo aparte de la Conciencia; sin embargo, la Conciencia no es algo que sucede, solo es. ¿El Sí Mismo no se implica? Depende de lo que queramos decir con ese verbo. Para que veas a la serpiente, la cuerda tiene que estar totalmente implicada, porque de la cuerda depende toda la serpiente. No olvides que el Sí Mismo penetra, impregna todo este mundo, que en realidad solo es Sí Mismo.

Francisco: ¿Podríamos decir que Ishvara es una parte intrínseca y dependiente del Sí mismo, como su sombra?

Shams: Pienso que es incorrecto como lo planteas. La verdadera identidad de Ishvara es Sí Mismo. Ishvara es el Sí Mismo. Ishvara no es la sombra del Sí Mismo. De hecho, Ishvara es uno de los nombres del Sí Mismo. No puedes decir que algo es una parte del Sí Mismo, porque el Sí Mismo no tiene partes ni características. Ishvara como creador es la suma del Ser y de Maya. Nada más que eso. Ishvara está más allá de maya y conoce su verdadera identidad, pero emplea (sí, tengo que usar el verbo “emplear”, aunque el Ser no es un hacedor) a maya para formar el kosmos. Por eso, tampoco podríamos decir que lo que sucede en el mundo está fuera de la voluntad del Sí Mismo. Pero, para pensar en voluntad, requerimos un mundo dual, donde también hay no-voluntad. Cuando pensamos en un mundo, también hay que pensar en una ausencia de mundo. Esto es obra de maya: creer que hay dualidad. Tu mente jamás lo va a percibir, porque es mucho más sutil que ella. Es como si, desde una ventana de un simple juego de computadora quisieras descifrar el código de todo el sistema operativo. No va a suceder y, sin embargo, la prueba de que existe es el programa funcionando.

Lo que una parte de tu mente está haciendo ahora es intentar reducir todo a los términos en que está acostumbrada a pensar: la visión de la no dualidad le parece inconcebile, pues no sabemos cuántas vidas lleva pensando en términos de dualidad. Hay un koan budista que se refiere al Zen (que, en este caso, podríamos identificar con el Sí Mismo) como eso que ni sí es ni no es ni las dos cosas ni ninguna de las dos. Así es como lo ve la mente, ¡como una total paradoja! Desde la perspectiva de la mente, siempre parecerá paradójico todo lo que es más sutil que ella.

El Conocimiento de Sí Mismo tiene el efecto en la mente de eliminar la ignorancia y se traduce en la idea “Yo soy la Conciencia”; sin embargo, ese pensamiento depende de un Conocimiento más sutil que la mente, porque, en realidad, eres Tú. Tú, por el mismo hecho de Ser, eres el Conocimiento pleno de ti mismo. La mente puede encontrarse con algunas paradojas al respecto, pero observa la firmeza y total fuerza incontrovertible del conocimiento “Yo soy”. ¿Cómo podría haber duda acerca de eso? Ahora, solo falta seguir descartando la identificación de la mente con objetos (que no son reales por sí mismos) y revelando eso que no puede es un objeto, pero que es lo único que se muestra constantemente a sí mismo. La Conciencia.

Francisco: Comprendo lo que explicas de la superposición, y la diferencia entre Ishvara y el Sí mismo. Lo que pasa es que siempre he oído hablar de cosas como “la voluntad de Dios”, y hasta en el hinduismo se habla de Él como de un jugador con su mundo, que es leela. Ahora comprendo que los hindúes se refieren a Ishvara, pues el Sí mismo no se implica en la creación, ya que es su sostenedor, la fuente de la que ésta surge. No puede implicarse en lo creado más que aparentemente, a través de Ishvara.

Shams: Este párrafo está correcto.

Francisco: No de forma real, ya que lo real es precisamente la ausencia de acción.

Shams: Eso es pensar en términos de dualidad. La ausencia de acción necesariamente requiere de la acción. Lo correcto sería decir: libre de acción... y de inacción.

Francisco: El movimiento es una ilusión, ya que, si sólo existo Yo, ¿acaso puedo hacer algo? ¿puedo implicarme, puedo perderme, puedo jugar o desear cualquier cosa? Todo esto sólo puede suceder a través de Maya, fuente de esa magia extraña que hechiza a Ishvara (que es una apariencia del Sí mismo) haciéndole creer que hay algo más aparte de Él, y puede en consecuencia actuar.

Shams: Muy bien. El movimiento (como la ausencia de movimiento) es una ilusión. Tú estás más allá de eso.

Francisco: Me doy cuenta de que la comprensión lleva aparejada una indescriptible sensación de soledad. De pronto ya no existe nadie aparte de mí.

Shams: Eso sucede al principio, y está bien. La mente sigue adicta al pensamiento dual: soledad-compañía. El Sí Mismo no está solo, porque no es un alguien: es todo. Y nada lo limita.

Francisco: Pero miro a mi alrededor y siguen habiendo personas que creen ser personas, y es como un milagro. ¿Es así como lo percibe un jnani?

Shams: Las personas que reconocieron su verdadera identidad son de muchos tipos y pueden alimentar ideas muy diferentes. El común denominador es que han reconocido, de manera firme y permanente, que lo único que hay es la Conciencia y que ellos son la Conciencia. Eso sucede así no por la llegada de conceptos nuevos, sino por la eliminación de la ignorancia que había en ellos sobre su verdadera identidad. El Conocimiento tarda algún tiempo en actualizarse, por eso puede haber personas que se sientan solas, pero dicha sensación siempre desaparece, porque, cuando el Conocimiento es firme, se sabe que no hay personas y que la soledad y la compañía son solo conceptos que surgen dentro de mi plenitud total… Así pues, no se ve a personas creyendo ser personas, sino al Sí Mismo creyendo ser personas y buscando la felicidad en los objetos, lo cual tiene algo de bello y sorprendente.

Francisco: Quería preguntarte por qué razón el Sí mismo no puede tener atributos, pero ahora creo comprenderlo. Es porque para tener un atributo debería haber algo que no fuera el Sí mismo, ¿no es así? Y eso es imposible.

Shams: ¡Sí!

Francisco: Entonces, Maya no es un atributo, sino el Sí mismo adoptando un aspecto ignorante, dado que la ignorancia también está en él.

Shams: Maya es aquel poder, por causa del cual PARECE que el Sí Mismo puede tener atributos. Algo que es y que, en verdad, nunca ha sido. ¿Por qué la mente no lo puede entender en eso términos? Porque está más allá de su rango de visión. Hay quien dice que lo que no es paradoja no es verdad. En este caso, es así, para la mente. Pero tampoco se trata de un artículo de fe, pues puede ser comprendido a partir de la observación de sus efectos, y es un escalón importante para afirmar el conocimiento sobre el cual no queda duda. Que no podamos asir con certeza a la creación ilusoria, debería servir como prueba de que nada de esto tiene realidad independiente.

Francisco: El gráfico que me has adjuntado me ha clarificado mucho. Lo había visto anteriormente pero sin mirarlo con detenimiento. Con él se puede percibir con claridad que Maya impregna todos los cuerpos, que es más sutil que todos ellos, y que por lo tanto no puede trascenderse a través de la mente, que está bajo su influjo. De hecho el intento de la mente de ir más allá de Maya es parte de la ilusión de Maya, ya que la verdad es que Yo ya estoy más allá de Maya, que sucede en mí pero no soy yo. La mente no se puede convertir en algo que no es, solamente se puede destruir su aparente ignorancia para que el Sí mismo vuelva a saber que no es sólo la mente, y que en realidad siempre ha sido libre de ella.

Shams: Muy bien. Ahora mismo, como has dicho, eres absolutamente libre. Mientras la mente crea tener realidad como un sí mismo aparte, seguirá con el sueño de que está atrapada. Pero ese es problema de la mente, no es tu problema.

Francisco: Yo nunca ha estado preso ya que, si sólo existo Yo, no hay nada externo que pueda encadenarme. Digamos que la ignorancia puede encadenar sólo aparentemente ya que, aunque existe como la pantalla de este ordenador, no es real porque depende del Mí para existir, el cual nunca dejo de ser. Yo nunca dejo de ser, y puesto que la ignorancia sucede en mí, no soy yo y soy libre de ella. En consecuencia, el deseo de liberarme de la ignorancia forma parte de la propia ignorancia. Por fin comprendí este punto.

Shams: Muy bien.

Francisco: Otra cosa: Al preguntarte sobre la cuestión de que, si desparece la mente individual, desaparece el mundo, lo que quería comprender era la relación entre el jiva e Ishvara. Es decir, la mente individual forma parte de la mente cósmica, Ishvara, ¿no es así? Como tal, no puede morir, porque de hacerlo moriría Ishvara, desaparecería el Universo.

Shams: Es muy extremo decir que, si muriera un jiva, moriría el Creador. Es más adecuado pensar aquí en términos de energía: en la Creación nada puede destruirse, todo se transforma. Así que lo mismo sucede con el cuerpo sutil, que no puede desaparecer por completo.

Francisco: Digamos que todos los cuerpos sutiles son eslabones de un macro cuerpo sutil, que al mismo tiempo es el mundo. Lo expresaré mejor: el cuerpo sutil individual es en realidad el cósmico bajo una apariencia limitada. Esta apariencia es el resultado de haber pasado por diferentes experiencias que han producido diferentes vasanas y karmas y le han dado una aparente personalidad, distinta de otras personalidades. Pero en realidad sólo existe un cuerpo sutil, que es Ishvara, ¿no es así? Por lo tanto, el mundo es la mente, y si desaparece la mente (no importa si es la “pequeña” o “gran” mente pues ambas son lo mismo), desaparece el mundo.

Shams: Sí.

Francisco: En relación con lo que dices de los maestros del pasado, lo cierto es que estoy enfadado conmigo mismo. Tenía una buena imagen de mí mismo por leer y escuchar esas enseñanzas, y ahora esa imagen no vale nada. De todas formas, ellos tienen su mérito y su función, y les estoy agradecido por todo. De hecho, son Yo.

Shams: Lo importante es no estar buscando una nueva imagen. El que se enoja con Francisco es el ego también.

Francisco: Como anécdota, te diré que hace dos semanas vi a un hombre que durante años pensé que estaba iluminado, y me pareció tan pequeño que parecía otro. Nada de lo que decía tenía sentido. Fue un shock el pensar que yo hubiera estado en semejante error, por eso hablé de esa forma en mi último mail.

Shams: “Pensar que yo hubiera estado en semejante error” es un shock para el ego. El ego es el que quiere verse siempre apto, invencible. Ahora, con Vedanta, el ego está en lo correcto. ¡Lo logró! Se confirma su idea de que es bastante listo y sabio. Eso a nadie le importa, pero así es el ego. No lo juzguemos (el que juzga solo es el ego). Dejémoslo ser, sin identificarnos y sin detener la indagación, hasta que quede completamente claro que el ego no tiene ser propio y nada que defender, que es solo un objeto. En cuanto al maestro, es útil advertir su pequeñez solo si te das cuenta que todos, como personas, somos igual de pequeños y vulnerables que él, aunque a veces nuestro ego quiera pensar otra cosa.

Francisco: Aparentemente me ha costado comprender algunos puntos de tu explicación sobre mis últimas preguntas. En realidad sé que sólo estoy fingiendo que no sé, haciendo a veces complicado lo que es tan obvio y sencillo. De todas formas, creo que he captado la idea básica sobre lo que es real y lo que no.

Shams: Cuando decimos que el tú, el Ser, finges no conocer tu verdadera identidad, nos referimos a lo que sucede a partir de Maya, que da pie al sentido de dualidad y a la identificación con los objetos. Es importante no caer en la confusión de superponer el objeto (la mente) en el sujeto (el Ser), suponiendo que tú, como mente, tienes las cualidades del Ser. La mente, que es un objeto en ti, no sabe. Tú, el Ser, siempre has sabido quién eres, porque eres el Conocimiento automático de ti mismo. Curiosamente, gracias a Maya, parece que no sabes, porque te identificas con la mente. Vedanta es para la mente. Vedanta trabaja desde lo aparente para lo aparente, pero muestra lo real.

Francisco: Esto es lo que he entendido: El mundo es real en el sentido de que ha surgido de mí.

Shams: Es importante recordar que las palabras son etiquetas. Son el mapa y no el territorio. En el caso de Vedanta, empleamos el término “real” para referirnos a lo que es permanente, ilimitado y eterno. Cuando decimos que algo es aparente, no nos referimos a que eso no es experimentable. Más bien queremos decir que no es sustancial en sí mismo y no es permanente. Lo que es aparente puede siempre ser reducido a algo más. Todo lo que pueda experimentar la mente (incluida la mente y la experiencia mismas) puede ser reducido a algo más. En cambio, tú, la Conciencia, permaneces aparte de eso. No es del todo correcto decir que el mundo es real, pero puedes decirlo en el sentido de que en realidad es tú. No propiamente en el sentido de que “haya surgido”, porque en realidad nunca surgió. Ese surgir es como lo concibe el cuerpo sutil, quien seguirá viendo como si surgiera el mundo, porque la ilusión (Maya) es más sutil incluso que el cuerpo causal. No hay problema con eso, porque el conocimiento firme te dice que solo hay tú. Si ese Conocimiento te dice que solo hay tú, ¿queda espacio para creer en un mundo? Y sin embargo, el mundo sigue aparentemente apareciendo… esa es la maravilla paradójica del maya.

Francisco: Pero sólo es real en cuanto a idea o ilusión. Como ilusión es completamente real.

Shams: Si ves un espejismo en medio del desierto y sabes que, en efecto, se trata de un espejismo y no de un oasis verdadero, acaso podrías decir que, al menos, la ilusión es real. En ese sentido, está bien, aceptando que es una paradoja del lenguaje no muy útil. ¿Cuándo has visto una ilusión real? Lo único real es lo Real. Es imposible darle realidad a la “ilusión” o a la “idea”, porque ella también depende del sustrato: la Conciencia. Maya es eso que HACE POSIBLE LO IMPOSIBLE, en apariencia. Hace parecer que hay sujeto y objeto, y hace parecer que las cosas son su propio sustrato. El Sí Mismo, al ser total, completo y absoluto necesariamente posee también la capacidad de ser limitado, incompleto y vulnerable… pero solo en apariencia.

El Ser es lo único Real. En un brazalete, el oro es lo real. Puedes decir que el brazalete es totalmente real, pero en el sentido de que es oro. La persona que conoce el oro no piensa ya más en un brazalete. Solo ve oro y por eso dice que es real. La persona que ignora el oro, ve las formas y los nombres, y, al tener contacto con el oro, siempre piensa que está en contacto con nombres y formas diferentes. Pero no puedes decir que un brazalete, por su nombre y forma, es completamente real. Acaso quieras decir que la ilusión de que hay nombre y forma en ese brazalete que estás viendo es real, pero tendrás que recordar que esa ilusión también depende del oro. De la Conciencia. Después, lanzas el brazalete al horno. Después el oro pierde nombre y forma. ¿Qué es lo que queda? Oro. Lo que siempre hubo. Si la ilusión también está limitada por un comienzo y un fin, ¿puedes decir que era real?

Francisco: Partiendo de la metáfora de la serpiente y la cuerda, mientras el mundo se perciba como la cuerda, es decir como un mero sueño inofensivo surgido del Sí mismo, y cuya sustancia es el Sí mismo, es real.

Shams: En este cuento la cuerda representa al Sí Mismo, no a un “mero sueño inofensivo”. El sueño es creer que la cuerda es una serpiente. Una vez que te han dicho que la supuesta serpiente es, en realidad, una cuerda y ese conocimiento se vuelve firme, a pesar de que la oscuridad del crepúsculo sigue haciendo parecer ante tus ojos a la cuerda una terrible cobra, tu conocimiento te libera del miedo y te permite saber con claridad que la serpiente (el mundo) no está ahí. Solo está el Sí Mismo. El crepúsculo representa nuestra percepción totalmente limitada a la hora de intentar percibir al Sí Mismo. El sueño era creer que esa cuerda era una serpiente. Pero solo hay una cuerda. ¿Puedes decir que ese sueño era real? No, fue resultado de tu ignorancia de la cuerda, pero la ignorancia tampoco era real. Solo hay la cuerda. La cuerda (el Sí Mismo) no es solo la sustancia de la serpiente (el mundo), sino que es toda la serpiente. ¿Dónde está la serpiente?

Francisco: La cuerda es una ilusión real.

Shams: No, es la Conciencia. No hay ilusión, solo la hay en apariencia.

Francisco: Sin embargo, si tomamos al mundo como la serpiente, como un ente amenazador separado del Sí mismo, hecho de una sustancia diferente de la nuestra, estamos viendo solamente una apariencia.

Shams: El mundo es la serpiente. La cuerda no solo no está separada de la serpiente sino que la serpiente es, en realidad, solo una creencia. Me puedes decir, entonces, que la creencia es real. ¿Una creencia real? Ja.

Francisco: Por lo tanto, lo que determina que el mundo sea real o irreal es nuestro concepto del mundo. En tanto que sueño es real.

Shams: Tal vez querías expresar otra cosa, pero vale la pena aclarar que un concepto nunca va a determinar lo que es real. Lo real es real por sí mismo, siempre y en todo lugar. Eso no lo podemos decir sobre el mundo. Cuando duermes no hay mundo. Cuando mueres tampoco hay mundo. Y sin embargo, sigues estando tú. Tampoco lo podemos decir sobre el sueño. El sueño o ilusión (maya) parece tener un imperio total y, sin duda, lo tiene sobre los tres cuerpos. Pero también es dependiente. También tiene un límite.

Si aceptamos que el sueño es real, entonces aceptamos que el sueño te limita de alguna forma. En Vedanta empleamos la palabra “real” para referirnos a la identidad ilimitada. Para referirnos a todos los objetos que dependen de esa identidad empleamos “existir”. Los maestros de neoadvaita sostienen que, puesto que el Ser es lo único que hay, nada más existe, y por eso no hay nada que hacer, que todos somos el Ser y ya estamos liberados. Utilizan una gran verdad para confundir los niveles, lo cual nunca ha liberado a nadie. Lo que a Vedanta le interesa es aclarar, con mucha precisión, cuál es la relación entre esa identidad ilimitada y sus objetos, porque esa identidad parece estar confundida con ellos.

Así pues, no hay duda de que estos objetos existen. Tu casa existe. La mesa existe. El mundo existe. Los sueños existen. El inconsciente (cuerpo causal) existe. La Creación-Creador existe. Todo ese existir, para Vedanta, implica transformación constante, manifestación. También implica que depende total y absolutamente de la única identidad, el Sí Mismo. Toda esta manifestación es consecuencia de un solo elemento, llamado maya (ilusión). En el diagrama del Ser, se muestra a maya como una división que aparece entre el Sí Mismo y sus cuerpos. Al estar más cerca del Sí Mismo, maya es más sutil que los tres cuerpos, y ninguno de los tres cuerpos puede percibirlo. Maya es ese atributo del Sí Mismo que lo hace parecer dual (también es curioso, porque el Sí Mismo, en realidad, no tiene atributos). A raíz de maya, parece que hay un sueño al cual puedes llamar real. No estoy diciendo que el mundo no existe, pero solo existe porque depende de lo real. Por eso, es mejor decir que es dependiente. Es mejor decir que es no-ser. ¿Por qué? Porque el Sí Mismo es libre de todo eso, incluso y sobre todo de maya.

Para alguien que conoce al Sí Mismo, la experiencia de lo que llamas “mundo” no desaparece; sin embargo, ahora se reconoce como Sí Mismo. La experiencia humana en sí no se va, pero es reconocida como Sí Mismo. ¿Cuál es la razón de que la ignorancia se vaya pero el “sueño” permanezca? La razón es que la aplicación del medio de conocimiento (Vedanta) remueve la ignorancia sobre la identidad en el cuerpo sutil, pero esa ignorancia no se va de la Creación, y permanece en distintos ámbitos de los tres cuerpos. Sin embargo, ahora se sabe que solo hay Conciencia y que tú eres eso.

Esto no se puede ver a primera vista, pero basta con registrar todo lo experimentado y descartarlo como no-ser. Todo lo que aparece es no-ser. Todo lo que existe es no-ser. La experiencia es no-ser. Eso se expresa así en el sentido de que Tú eres independiente de todo eso. Tú eres la fuente. Sí, este es solo un ejercicio de la mente y, en última instancia, se reconoce que este ejercicio y la mente también son parte de la apariencia, no-ser. El mundo como mundo nunca va a ser real. Tampoco como sueño. ¡Un sueño no es real! Eso no quiere decir que el mundo no existe y que no lo estemos viendo ahora mismo frente a nuestros ojos. Quiere decir que solo el Sí Mismo es real (donde tú crees ver al mundo, solo hay Sí Mismo pareciendo llevar a cabo una acción, pero solo es Sí Mismo), y que el Sí Mismo es independiente de todo eso.

Francisco: En tanto que mundo con su multiplicidad de egos con una naturaleza distinta del Sí mismo es irreal. Es como creer que el collar o el brazalete son independientes del oro. El mundo surge del Sí mismo, es un pálido reflejo del Sí mismo, como un espejismo. Es un concepto en la mente del Sí mismo. No surgió en un momento del pasado, ya que el tiempo es un concepto intrínseco a este mismo mundo. Yo soy eterno, atemporal, y el mundo nunca ha existido, o siempre.

Shams: El Sí Mismo no tiene mente. Nada surgió del Sí Mismo. Tú eres eterno y atemporal, como has dicho. El mundo es solo un concepto, aunque no en la mente del Sí Mismo (que no tiene mente) sino en la mente del jiva y de Ishvara. Obsérvalo aquí y ahora. No es más que un concepto.

Francisco: Lo que le da al mundo una estructura y un sentido, y permite en consecuencia experimentarlo, es el cuerpo sutil con sus órganos de percepción, el tiempo y el espacio.

Shams: Quien pone las reglas y da la estructura y el sentido, es Ishvara. El cuerpo sutil hace eso en pequeña escala, para el mundo del individuo.

Francisco: Tanto lo sentidos, como el tiempo y el espacio son sólo conceptos en la mente de Ishvara, que constituye el mundo. Forman parte de la estructura de la mente y del cuerpo sutil. Cuando toco una llama y siento dolor, es un concepto dentro de la mente. Todo lo experimentado está dentro de mi mente. Toda sensación y percepción es solamente una idea, un objeto del que Yo soy testigo. Por lo tanto, los objetos y las sensaciones no me afectan. Sólo la ignorancia hace que aparentemente me afecten. Ishvara no tiene poder sobre el Sí mismo, como no lo tiene la luna sobre el sol.

Shams: Exacto. La misma mente es solo un concepto. Y el concepto es solo un objeto en ti, y es tú mismo.

Francisco: Cuando hablas de la relación entre el sentido de la percepción y lo percibido, lo haces dirigiéndote a mí como el Sí mismo, ¿no es así? Mi mente es el mundo, ya que sin ella no existe nada, y si no hay mundo, tampoco es necesaria la mente.

Shams: Es que sin mundo no hay mente. El mundo es la mente. Si hay mente, necesariamente hay mundo.

Francisco: La mente sería lo que da orden al mundo, y ésta se manifiesta en infinitud de mentes individuales, ¿no es así? ¿Esta macro mente o cuerpo sutil cósmico es Ishvara?

Shams: Correcto.

Francisco: Cuando dices que no existe algo como la “vista”, ¿te refieres a que no hay un “yo” que perciba los objetos separadamente, ya que el único yo real es el Sí mismo y que, por lo tanto, el único que hace de testigo, que ve, oye, etc., soy Yo?

Shams: Sí, en cierta forma. Al ver que no hay un “yo” (un ego) que perciba los objetos separadamente, te das cuenta que ese “yo” es un objeto más que surge junto con otros objetos. El Sí Mismo, por otro lado, sí es un testigo, pero un testigo muy especial, porque no es afectado por los objetos que aparecen y desaparecen. La percepción es un objeto más que surge en el Sí Mismo, por eso estrictamente el Sí Mismo no lleva a cabo ninguna función. Otra de las metas de la indagación sobre el sentido de la vista (y los demás sentidos) es percatarse de que no hay, en realidad, un “ver”, “oír”, etc. Solo hay Conciencia. En apariencia toma una forma, pero eso tampoco puede encontrarse. Solo se encuentra la Conciencia.

Francisco: Sin embargo, hay una pequeña mente que es la de este organismo individual. Esta mente es un medio de experimentación del Sí mismo. Por lo tanto, en relación a la pequeña mente, no se puede decir que dé lugar al mundo. Si la pequeña mente desaparece, el mundo sigue, ¿no es así?

Shams: Muy bien. Ahora, en relación contigo, ¿qué es la pequeña mente?

Francisco: Si su mente cambia, su pequeño mundo cambia, pero sigue existiendo un mundo independiente más allá de ella. Si el órgano de la vista, los ojos, se quedan ciegos o simplemente se cierran, los colores desaparecen para el organismo, pero para Mí siguen estando ahí. Sólo para el individuo existe la dualidad, la percepción y lo percibido. Pero para Mí todo es lo mismo.

Shams: Para Ti solo estás Tú. Estás cometiendo un error en la comprensión, llamado “superposición”, donde se le atribuyen cualidades del Ser a sus objetos. En este caso, estás mezclando atributos de Ishvara (las de la gran mente) con el Ser. Sin embargo, el Ser no tiene un solo atributo. El Ser no ve colores. Para el Ser solo hay Ser.

Francisco: Aunque todas las pequeñas mentes desaparezcan, mientras Ishvara permanezca, seguirá existiendo el mundo y Yo seguiré siendo testigo de algo, ¿no es así?

Shams: Eres totalmente libre de Ishvara y de su Creación. El mundo en realidad es como una historia muy lejana para ti, la cual en realidad nunca fue contada. Me gustaría que me indicaras por qué te interesa tanto el mundo, dónde está lo que te gustaría saber al respecto. El Ser, por lo pronto, no está ahí. No hay serpiente. Solo cuerda.

Francisco: Creo que gran parte de mi confusión se ha resuelto. El problema es que pensaba en mí ilusoriamente, como un individuo, y por esa razón no podía comprender que no existiera por ejemplo la vista, sino sólo los colores. Ahora comprendo que ambas cosas son lo mismo porque ambas cosas son un solo objeto del que Yo soy testigo.

Shams: Bien. Pero atención con esa superposición.

Francisco: Creo haber comprendido la base de tu explicación, aunque no estoy seguro de tenerlo todo claro al 100%, como dices. ¿No crees que existe el peligro de convertir esto en una filosofía?

Shams: Ya se ha hecho así, por gente que no ha comprendido Vedanta. Tal vez es más difícil aceptarlo que comprenderlo, y es que, en pocas palabras, Vedanta es cualquier cosa que, expresada verbalmente, sirve para eliminar la ignorancia sobre tu verdadera identidad. Vedanta, como lo confeccionaron los maestros védicos, es un sistema. Un sistema que funciona. A diferencia de nuestros “sabios” actuales, a ellos no les interesaba ponerse a opinar y discutir sobre las cosas para tener razón y satisfacer una curiosidad con metas individuales. Su único objetivo era transmitir una realidad objetiva.

Cuando Vedanta es comprendido como medio de conocimiento, se evita mezclarlo con opiniones, suposiciones y creencias (que es básicamente en lo que se basan las filosofías y religiones) y también se evita tomarlo solo en partes. Vedanta, por último, es una herramienta de usar y tirar. Cuando ha cumplido su cometido, ya no es necesario. Sin embargo, muchos de los que reconocen su utilidad incomparable, deciden compartirlo y también hacen lo posible por preservarlo tal y como es, para que las siguientes generaciones puedan gozar de su efecto, pues un Vedanta mal comprendido sirve solo para las universidades o para hacerse rico, pero no libera a nadie.

Francisco: ¿No es suficiente con saber que Yo soy lo único real y que este mundo, del que Francisco forma parte, es un sueño?

Shams: Claro que es suficiente. Pero observa el caso de Francisco. Para que la mente pueda discriminar entre lo falso y lo real, y entender con firmeza lo que escribiste aquí, necesita aplicar ese conocimiento de manera sistemática e integral. Eso implica resolver todas las dudas sobre la manifestación en samsara. El único objetivo es descartarlo. La curiosidad de la mente queda saciada y así se dirige, poco a poco, hacia ti mismo, lo que no puedes descartar. TÚ ERES LO QUE NADA PUEDE DESCARTAR. Para revelar la verdad de manera consistente, Vedanta comienza desde abajo, desde lo más denso. Al final, todos estos sistemas y explicaciones sobre niveles, cuerpos y jerarquías, son desechados.

Así que, volviendo a lo anterior, sí es suficiente. Pero ¿lo sabes con total, absoluta e inamovible seguridad? No. Cuando es así, ya no necesitas más explicaciones, y ni siquiera necesitas a Vedanta.

Francisco: Te lo pregunto porque he pasado mucho tiempo pensando en estas cuestiones y no estoy seguro de que siempre formen parte de la verdadera indagación.

Shams: Sí forman parte y es importante resolverlas con Vedanta, y no con las explicaciones que da la mente. La enseñanza del Ser es muy sencilla, mientras que la enseñanza de Ishvara es muy compleja. Aun así, es necesario y útil tener claro cómo funciona el universo. Para descartarlo...

Francisco: Otra cosa: estoy leyendo a Shankara y me parece impresionante.

Shams: Shankara es uno de los eslabones más honrados en la cadena infinita de Vedanta. Sin embargo... te recomendaría ser cuidadoso y desconfiado, tomando en cuenta que eso no cuenta como despliegue de la enseñanza de Vedanta. Vedanta necesariamente tiene que ser transmitido por un maestro calificado (eso implica diversos medios, como ya dijimos en mails anteriores). De lo contrario, el indagador podría (y sin duda lo hará) incluir sus interpretaciones personales, además de que la inmensa mayoría de las traducciones (y los comentarios) existentes suelen estar plagadas de la visión yóguica.

Francisco: Él dice que uno de los principales obstáculos del indagador, entre otros, es el sentido de vacío. Me siento identificado con esto ya que en muchas ocasiones siento que la vida no tiene alicientes, no hay nada que me motive, ninguna promesa de placer, y esto es percibido de una forma negativa o pesimista. En realidad, debería ser motivo de alegría el no encontrar nada prometedor en samsara, pero no siempre es así. ¿Qué piensas de esto?

Shams: Cuando Shankara se refiere a “sentido de vacío”, en realidad se refiere al concepto budista de Shunyiata, que reposa sobre la creencia de que la nada es, por así decirlo, la única realidad. Muchos meditadores buscan el vacío y, en ocasiones, lo encuentran, pero (al ser una experiencia) el vacío es un objeto más en la mente. Si antes de que ese objeto apareciera había ignorancia, también la seguirá habiendo cuando ese objeto se vaya. Por el contrario, en el texto donde creo que leíste esto, Shankara recomienda pensar en Brahman. Eso es Bhakti, y su función es purificar la mente para que el medio de conocimiento pueda aplicarse con éxito.

El pesimismo y los pensamientos negativos son resultado de vasanas negativos, y vale la pena mirarlos como lo que son, objetos surgiendo en la mente. Por otro lado, alegrarse por ser desapegado es… un tipo de apego… También es un objeto surgiendo en ti. Mi recomendación es la misma que Shankara: la devoción por el Sí Mismo purifica la mente y la vuelve sáttvica, es decir, naturalmente feliz, desapegada y lista para indagar. El desapego tiene su lado que podríamos llamar negativo, que es reconocer la falta de sustancia en todos los objetos, pero también tiene un lado muy positivo, y es uno que nunca hay que olvidar. Se trata de un apego incomparable, un apego que no conoce otro, por el Sí Mismo. Ámalo, confía con toda seguridad en él, reconócete en él. No hay forma en que podría fallarte. Además, así te darás cuenta de que el desapego no viene de reconocer el vacío en las cosas, sino de reconocer la plenitud total en ti.

Espero que este mail te sirva. Creo que tu comprensión es muy buena y tu mente es cada día más sutil. Esa es la razón por la que ahora corrijo con más escrúpulo cada palabra. Entre más avanzada es la comprensión, es más importante conservar la precisión en los conceptos.

Resumiré el mensaje de este largo mail en seis puntos:

1. La ilusión es creer que hay dualidad.

2. Observa el mapa. Maya (la ilusión) es mucho más sutil que la mente. La mente no puede estar fuera de la ilusión, porque ella misma es consecuencia de esa ilusión.

3. Sin embargo, es muy común confiar en nuestra percepción y suponer que la mente percibirá de alguna forma el engaño de Maya. Olvídalo.

4. Por eso también se cree que el hecho de que haya un despliegue fenoménico tiene algo de realidad.

5. Maya es no-ser. Todo lo que es no-ser no es real. El sueño es no-ser. El sueño no es real.

6. Solo lo que no puedes descartar es Real. La Conciencia donde aparece todo, eso es lo Real.

7. La liberación no consiste en reconocer que el mundo es una ilusión. Consiste en reconocer que todo es el Sí Mismo, y tú eres eso. Brahma satyam jagat mithya, jivo brahmaiva naparah. “Brahma es la única verdad; el mundo es irreal y no hay diferencia entre Brahma y el yo individual.”

Continúa con el buen trabajo y siéntete cómodo de seguir preguntando.

Francisco: Para empezar, me gustaría entender qué son vasanas no aprisionadores, y por qué dices que con el reconocimiento del Ser se agotan. Parece una contradicción. ¿Se agotan los vasanas o el hecho de que sean aprisionadores?

Shams: Un vasana aprisionador es aquel ante el cual el individuo prácticamente no puede hacer otra cosa más que actuar. No tiene opción, pues la presión que genera no se irá sino hasta que se efectúe la acción. El vasana aprisionador te obliga a decir o hacer algo que probablemente producirá karma no deseado. Por el contrario, ante el vasana no aprisionador la mente advierte una inclinación o una aversión, pero tiene la opción de no entregarse a ella.

Los (1) vasanas aprisionadores, pueden volverse (2) no aprisionadores, y estos, a su vez, pueden (3) desaparecer. ¿Qué es lo que vuelve no aprisionador a un vasana y después permite que se agote? Básicamente, es la comprensión de que el gozo no está en el objeto sino en el sujeto.

Francisco: Me he dado cuenta de que la vida es una vasana. Todo son vasanas. Como dices, el individuo es un amasijo de vasanas. Por lo tanto, en el caso de que los vasanas se agoten, el organismo ya no tiene motivación, le falta el motor para seguir en samsara, y entonces, ¿no debería morir?

Shams: Cierto, cuando los vasanas se agotan los cuerpos mueren. Los cuerpos son solo karma alojado en forma de vasanas en el cuerpo causal.

Francisco: Cuando un individuo reconoce al Sí mismo, ¿qué le impulsa a permanecer en este mundo?

Shams: Reconocer al Sí Mismo no equivale a eliminar los vasanas. Reconocer al Sí Mismo es darte cuenta de que tú eres el Sí Mismo, y que el individuo es un objeto en ti. El individuo mantiene sus vasanas intactos y, básicamente, a Ishvara no le importa si está iluminado o no. Él le seguirá entregando al individuo los resultados de todas sus acciones pasadas. Y los karmas seguirán apareciendo en forma de individuo, quien durará tanto como los karmas duren. Pero… los vasanas (relacionados con esos karmas) son incontables. Si el individuo siguiera el camino de la actualización del Ser, lo cual es, hasta cierto punto, inevitable, sus vasanas negativos comenzarían a agotarse. Aún así, eso no equivaldría a eliminar todos los vasanas de inmediato.

Muchos jnanis optan por dejar de ocuparse en la mente. Se dan cuenta de que los vasanas (aprisionadores o no aprisionadores) son otro objeto surgiendo en ellos. Así que no se molestan en indagar sobre los aspectos negativos de su mente, pues saben que no tiene nada que ver con ellos. Esa también es la razón de que la mayoría de los jnanis sean gente normal y algunos de ellos, con una mente negativa (pues el Ser no se ha actualizado). Como ya dije, la diferencia es que, al saber quién eres, sabes también que ningún vasana te limita, lo cual destruye el sufrimiento.

Francisco: ¿Desarrolla vasanas positivos como el deseo de ayudar o servir?

Shams: No. La razón de que cualquier vasana se forme es la ignorancia. Por ignorancia de su verdadera identidad, porque creer que el Ser es incompleto, la mente busca lo Real en los objetos, lo cual forma hábitos, como los surcos que crea el agua al repetir su paso sobre un sitio. ¿A qué me refiero con que busca los Real en los objetos? Me remito a una explicación de mails anteriores, donde se dijo que el deseador busca al objeto deseado por el placer que le produce la desaparición del deseo, que implica la desaparición del deseador. Cuando no hay deseador, por un instante, estoy solo yo. Así que, en realidad, todo el tiempo solo busco a lo Real, a Mí. Mi deseo de papas fritas es, en realidad, deseo de Mí Mismo, deseo de liberarme del deseador. Y si vuelvo a recurrir a las papas fritas para compensar este deseo de liberación, estoy contribuyendo al crecimiento de mi vasana por las papas fritas.

Por lo tanto, una vez que el Conocimiento de ti mismo es firme, ningún otro vasana se formará. Solo estarán en juego los vasanas existentes antes de que la ignorancia desapareciera. Pero no son un par de vasanas. Son millones, quizá miles de millones. Por eso, el deseador seguirá deseando papas fritas, pero tú sabrás que no eres el deseador.

Francisco: Me he dado cuenta de que, aunque siguen apareciendo y desapareciendo múltiples vasanas menores, el vasana que ha sido el centro de la vida de Francisco ha sido el de buscar el conocimiento, tal como me has ayudado a comprender en tu último email. Ahora este vasana es más poderoso y consciente, ya que antes de descubrir el Vedanta creía que el conocimiento venía después de la experiencia, con lo cual me afanaba por alcanzar experiencias especiales y mantenerlas una vez logradas (siempre infructuosamente).

Shams: Si seguimos la enseñanza de la reencarnación, podemos decir que el desarrollo de este vasana por el Conocimiento es el resultado de acciones positivas en vidas pasadas. Esto lo digo como nota al margen (la enseñanza de la reencarnación, en sí, no es importante para Vedanta) y para hacer notar que esta inclinación por el conocimiento es también un karma, el resultado de una acción.

Como todo vasana, el vasana por el Conocimiento es nacido de la ignorancia. Si fueras libre de ignorancia, ¿seguirías buscando el Conocimiento? Entonces el vasana ya no tendría sentido. Y tampoco se formarían más vasanas. Ni negativos ni positivos.

Un pregunta más: ¿en realidad estás limitado por esta ignorancia y este conocimiento?

Francisco: Sin embargo, más confundido o menos, he sido un buscador desde que tengo uso de razón, y dejé de lado toda ocupación normal como estudiar y trabajar. Al hacerlo, sentía la felicidad de cumplir com mi Dharma, despreciando al hacerlo la felicidad del placer y la seguridad, de kama y artha, tal como hacía la mayoría de gente. Necesitaba este vasana para tener una identidad, ya que no me hallaba en nada más. No me motivaba nada más, y cada sueño o ideal que implicara alcanzar placer o seguridad se derrumbaba muy pronto.

Shams: Esa historia, ¿es tu historia o es la historia de Francisco? ¿Y qué es Francisco? Conoces muy bien la respuesta, pero la indagación constante debe traerlo a la mente una y otra vez. La ignorancia es un hueso duro de roer, pero solo se va con la aplicación constante.

Francisco: Ahora me doy cuenta de que moksha es el único estado, mi estado natural, y por lo tanto siento que el vasana de buscar también puede ser aprisionador.

Shams: Todo depende de cómo entiendas la búsqueda. Si te “aprisiona” la búsqueda de conocimiento, vas por buen camino. En realidad, el Conocimiento, por sí mismo, elimina los vasanas. Así que ese aprisionar sería, paradójicamente, el impulso para eliminar toda prisión. La ignorancia genera la idea de que la acción puede producir la liberación. Todos nuestros actos son para liberarnos, y los vasanas son, finalmente, esos actos. Sin embargo, ninguna acción libera. De no ser la acción de indagar. El deseo ferviente de moksha es una cualificación totalmente necesaria. No es un obstáculo. Pero si vives la búsqueda desde la perspectiva del individuo, ya te imaginarás la de nuevos obstáculos que te esperan.

Percibo, pues, dos ideas que me parecen incorrectas:

El vasana de buscar puede ser aprisionador, es decir, algo negativo”: El deseo ferviente de moksha es totalmente positivo. Y no es el único vasana ùtil y positivo. La vida está formada y fortalecida por millones de vasanas positivos. Si sabes que esta realidad es no dual, sabes que los vasanas son la Conciencia.

Los vasanas aprisionadores me limitan”: los vasanas aprisionadores toman al individuo y ejercen presión sobre la mente, pero la idea de que te limitan a TI, la Conciencia, es una ilusión.

Francisco: Me apetece ser normal y encontrar finalmente una profesión, vivir con más gente (siempre he sido un ermitaño), y dejar de basar mi identidad en ser una persona espiritual.

Shams: ¿A quién le apetece esto? ¿Y por qué le apetece? ¿Supones que el hallar una profesión y el cambiar tu vida social te hará más adecuado, completo? ¿Entonces eres inadecuado e incompleto ahora? ¿Cambiarás tu identidad “espiritual” por una identidad “no espiritual”? ¿Cuál es tu verdadera identidad? ¿A esa verdadera identidad le afectan las otras identidades?

Por lo que me cuentas, parece que has construido una vida de renunciante. Sin embargo, también parece que esta nació de una dualidad de la mente. Si rechazabas al mundo, a la sociedad, etc., entonces la renuncia se formó como el opuesto a la vida mundana. La verdadera renuncia, sin embargo, no es un esfuerzo y no implica una dualidad con nada, no implica rechazar nada. Cuando el individuo está listo, e Ishvara así lo quiere, los karmas ya no lo atan, y las preferencias de la mente se ven igual que las cosas que le disgustaban. Por eso, la verdadera renuncia no es construida por el hacedor. Uno puede ser renunciante viviendo en la ciudad y trabajando en cualquier cosa. Y al mismo tiempo, hay miles de samsaris (personas apegadas al mundo) viviendo recluidos en cuevas y templos.

Como sabrás, tu deseo de “encontrar una profesión” no es nuevo, pero, gracias a la indagación y a la creciente claridad en tu mente, puedes reconocerlo. También es un signo de madurez en el mundo. Pero... solo en el mundo... Porque, para que la mente se encuentre lista para moksha, estos deseos fundamentales (sexo, dinero, profesión) deben haber sido reconocidos por la mente como vacíos. ¿A qué me refiero con esto? No a que la mente debe eliminarlos, sino que debe reconocer que la felicidad no se encuentra en ellos. Deben dejar se ser aprisionadores. La mayor parte de las veces, esto solo puede ser reconocido yendo tras ellos, cumpliéndolos.

Así que, como parte de la búsqueda de Francisco, le toca mirarse con sinceridad. Preguntarse qué tan fuerte es este deseo. Tomando en cuenta que, para reconocer su verdadera identidad, su único deseo aprisionador debe ser moksha, antes hay que gestionar los otros deseos grandes, realizándolos con karma yoga o descartándolos con indagación.

Como en la ocasión pasada, creo que no tengo suficiente información al respecto. Si lo consideras necesario, puedes contarme más.

Por ahora, me gustaría agregar algo. Arriba has comentado sobre que te alejaste de “toda ocupación normal, como estudiar o trabajar”. Es importante, desde la perspectiva del Dharma del buscador, revisar cada detalle del estilo de vida. Eso incluye la fuente de ingresos. Si no trabajas, ¿de dónde vienen estos ingresos? Por ejemplo, si vinieran de tus padres, creo que el deseo de salir a trabajar y ganar el dinero por uno mismo, no solo es válido sino totalmente necesario. El Dharma de un adulto es independizarse por completo de los padres, lo cual implica encontrar el propio sustento. Por lo general, es un requisito básico para cumplir con las cualificaciones de una mente madura.

Francisco: Me doy cuenta de mi normalidad, y de que la vida yóguica es un vasana más, que no cumple lo que promete.

Shams: Ey, un momento, chaval… Todo depende de lo que entiendas por vida yóguica. Porque el yoga que Krishna enseña siempre cumple lo que promete. Es más, el yoga es eso que cumple lo que promete: ofrece un método para obtener un resultado (una mente pura) y lo cumple con creces.

Aquí el problema es dónde hizo el individuo su “vida yóguica”. Si la hizo en el mundo para construir una apariencia, en definitiva no cumplirá lo que promete. No obstante, ahora que la aplica en la mente, como Krishna enseña y como debe ser, el individuo está viendo sus frutos con una velocidad que, si pudiera contemplar desde cierta distancia, le sorprendería.

Francisco: ¿Es diferente el vasana por el conocimiento? Me doy cuenta de que sí lo es, ya que no promete nada que no tengas. Simplemente te recuerda que lo que buscas ya lo eres. Por lo tanto, quizás se podría definir como el vasana que pone fin a los vasanas aprisionadores.

Shams: Quizá. pero hay que recordar que, como vasana, es solo un vasana. Lo que importa no es el vasana, sino lo que hay en el vasana. Y el Conocimiento, en sí, ¿promete algo? Solo te está describiendo.

Francisco: En realidad, hay un miedo a desprenderse de la identidad del buscador, y estoy tratando de sustituirla por otra clase de identidad, buscando una profesión. He trabajado de muchas cosas, pero por poco tiempo, y ahora me gustaría saber hacer algo que me guste aportando algo a la gente.

Shams: ¿Y a quién le importa una identidad limitada? Solo al individuo. ¿Eres el individuo?

El “svadharma” es el nombre del Dharma individual. Cada quien tiene uno. El individuo que lo sigue es un individuo razonablemente feliz. Al individuo hay que permitirle que haga lo que su naturaleza le solicita. El individuo se pregunta, ¿qué es lo que Ishvara desea de mí? Y vive de esa forma. Si no siguiera su camino, estaría violando el Dharma y, en consecuencia, se sentiría desgraciado. Pero ese seguir el svadharma, lo haces solo por ti, no por los demás.

Por otro lado...

El mejor aporte que puede hacer un individuo a “la gente”, es conocer su verdadera identidad. Solo entonces comprende que no hay “gente”. La ayuda que entregan los individuos que no conocen al Sí Mismo la dan siempre desde la compensación, porque siempre desean obtener algo, siempre hay el deseo (oculto o no) de sentirse más adecuados. Siempre. En realidad, querer ayudar a “la gente” es pensar que hay otros, lo cual es ignorancia. Todo es la Conciencia y todo está fundamentalmente bien. Quien se esfuerza por ser servicial y amoroso no está haciendo más que crear una identidad, falsa como todas. Indaga sobre este deseo. ¿Opaca a tu deseo de moksha?

Francisco: ¿Crees que esto es bueno? Y en este caso, ¿qué clase de trabajo podría hacer? La pregunta viene dada por el hecho de que no hay nada que motive especialmente, pues sé que el placer que pueda encontrar en un trabajo es sólo una gota de agua en el océano de moksha.

Shams: Todo es bueno, porque todo eres tú. Cada uno de nosotros tenemos una inclinación a actuar en el mundo y Vedanta no nos pide que nos aislemos de ello. Al contrario, nos da las herramientas para permanecer en el mundo de cada día mientras profundizamos en la práctica.

Al indagador cualificado, sin embargo, solo le importa una cosa. Cuando sabe con claridad que lo que busca es el Conocimiento, es como un pez fuera del agua, haciendo todo lo posible por volver a ella. Solo realiza los vasanas que son necesarios para sostener la vida (comida, vestido, cobijo, etc.), y deja a un lado los vasanas gratuitos (entretenimiento, mejora personal, poder, etc.), y así la mente se vuelve muy pacífica e introvertida, lo cual permite que la indagación suceda de manera automática. Es decir, no le interesa tener un título, ni hacer dinero, ni fundar empresas, ni ser reconocido, ni dejar una obra. Esto no sucede como resultado del rechazo de esos vasanas, sino que, a través de la vida y la indagación, los vasanas se han vuelto no aprisionadores. Se puede decir que el indagador está de vuelta de todo eso, pero no por rechazo o negación. Es como si a ese pez fuera del agua le ofrecieras un título, dinero, empresas, reconocimiento, cuando el pez solo necesita agua. Claro, el jiva seguirá teniendo su inclinación de vida, pero su búsqueda de sentido ya no estará enfocada en eso.

No sé cuál sea tu situación, pero si tu fuente actual de ingresos económicos te diera lo suficiente para vivir y te dejara tener mucho tiempo libre (tomando en cuenta que fuera tu propio dinero, ganado por ti, como ya se dijo), además de que (por lo que entiendo) vives en un lugar silencioso y sáttvico, ¿por qué querrías cambiar esa situación? Si fuera así, la respuesta sería porque te sientes inadecuado y tienes la creencia de que cambiar de situación por fin te volverá adecuado. Esa es casi la única razón por la cual las personas cambian de trabajos y quieren diplomas.

No obstante, si es fuerte el deseo de algo más (el deseo de hacer), es importante que mires ese deseo. ¿Qué tan aprisionador es el deseo? Si lo fuera en gran medida, no sería posible descartarlo con pura indagación. Entonces, habría que realizarlo. Uno puede preguntarse: ¿Qué clase de trabajo quiero y puedo hacer? ¿Para qué lo quiero hacer? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Mi objetivo es hacer dinero? ¿Es “realizarme profesionalmente”? Si no sabes cuál es tu svadharma, pregúntate: ¿qué actividad hago gratis y haría gratis por siempre? ¿Qué tan importante es mi deseo de que se me reconozca en ese ámbito? ¿Qué es lo que me gustaría demostrarme a mí mismo? Si no lo pudiera seguir haciendo, ¿me sentiría incompleto, ilimitado?

Francisco: Sé, sin embargo, que todo será como tiene que ser, y que la mejor actitud es la de karma yoga. Hacer lo que tenga que hacer sin esperar ningún resultado.

Shams: Cierto.Y mirando que todo es un regalo de Dios.

Francisco: Ya no siento tanto la presión del samskara...

Shams: Muy bien. Sacar un vasana a la luz (y practicar la indagación) reduce la presión que este ejerce.

Francisco: Esto enlaza con el capítulo 6 del libro de James, que me acabo de leer en español, aunque no muy profundamente por el momento. Sin embargo, me parece entender que una vez percibida una situación de una determinada manera, como en el caso de este niño que se siente falto de afecto en un determinado momento, esta situación queda grabada inmediatamente en forma de dolor, que da lugar a la tendencia-vasana consistente en tratar de subsanar este dolor y recuperar la plenitud que sentía cuando estaba junto a su madre.

Posteriormente, en futuras experiencias similares, el vasana va tomando fuerza hasta constituir un rasgo distintivo de la personalidad del jiva. Es decir que de una situación puntual en la que se dejó de sentir pleno y protegido se crea una gran ilusión de desprotección que constantemente trata ilusoriamente de subsanar, en vez de percibir que esa plenitud que el niño siente con su madre es la plenitud del Sí mismo.

Shams: Incluso la carencia es percibida siempre desde un sitio de plenitud total, que eres tú.

Francisco: Este vasana particular me ha servido para comprender en general el funcionamiento de los vasanas, que son la tendencia de la mente a la extroversión, todo aquello que la aleja del conocimiento y que ejerce una autoridad tiránica e invisible sobre la vida de la persona. Un vasana es la tendencia de volver a gozar de algo que se gozó en su momento y que luego desapareció, creando una esclavitud hacia los objetos, que se toman como fuentes de la felicidad.

Shams: Si ves a los vasanas como tendencias, surcos formados en la mente, no todos tienen que ser negativos. De hecho, tu indagación se fortalece porque se ha formado un vasana por el Conocimiento. Vale la pena decir que, si no hubiera vasanas, Francisco no existiría. ¿Qué es Francisco sino un amasijo de vasanas manifestándose en los cuerpos sutil y denso? El reconocimiento del Ser no elimina los vasanas directamente, pero lo facilita y, a la larga, vuelve a todos los vasanas no aprisionadores.

Francisco: Ahora comprendo con más claridad el hecho de que todo lo que se busca es el Sí mismo, y soy más capaz de contemplar los vasanas que aparecen viéndolos como tales y dejando de identificarme con ellos.

Creo que no todos tienen tanta fuerza como este que siento haber desenmascarado. Por ejemplo, hay el vasana del sexo, de la comida, del estar con la familia, del miedo a la soledad, de comer patatas fritas, etc. Todas aquellas tendencias que nos hacen creer que la felicidad es un objeto en vez de la misma naturaleza del sujeto, por el simple hecho de que, al calmar momentáneamente ese deseo una vez conseguido, se experimenta una paz momentánea. Pero me doy cuenta de que Yo soy la paz, de que la paz es saber que esto es Maya y que yo soy un espectador privilegiado de esta maravillosa ignorancia.

Espero que me corrijas en lo posible sobre este tema.

Shams: Tomando la aclaración anterior, todo está muy bien comprendido. Para ser más claros, podemos recordar que tú no eres un espectador más, sino que eres el único espectador.

Francisco: Dejándolo aparte, me gustaría preguntarte sobre el significado de “self-actualisation” ya que lo he leído en inglés y no lo acabo de entender.

Shams: Traducimos “self-actualization” como actualización del Ser. La expresión se emplea para referirse a la fase que sigue al reconocimiento del Sí Mismo. Una persona que conoce su verdadera identidad ha reconocido al Ser, pero no necesariamente lo ha actualizado. La actualización del Ser sucede cuando los vasanas aprisionadores han sido agotados por completo. Cuando un individuo se ha actualizado en el Ser, además de conocer su verdadera naturaleza, ha removido ya los obstáculos que impedirían el flujo ilimitado de amor. El amor personal, que es un amor condicionado por los vasanas que se formaron antes del reconocimiento del Ser, da paso al amor incondicional e impersonal que refleja constantemente la Conciencia. A continuación traduzco algo de lo que dice James al respecto, donde sigue explicando el asunto desde la perspectiva del amor:

El amor sin obstáculos es parabhakti, impersonal. Fluye libremente hacia cualquier objeto que aparece, incluyendo aquellos objetos que la mente juzga como inaceptables. Las preferencias y aversiones siguen operando pero ya no afectan el flujo del amor. Para una persona mundana, el amor está completamente controlado por sus preferencias y aversiones. Ama solo lo que está en armonía con lo que le gusta y no ama aquello que le disgusta. Una persona que ha reconocido al Ser está consciente de cómo operan estas preferencias y aversiones, y no seguirá creando más, pero debido al prabhda que no ha sido examinado y, por lo tanto, no ha sido agotado, su amor sigue estando condicionado en cierto grado. Si has reconocido el Sí Mismo no desarrollarás nuevas obstrucciones pero aquellas que permanecen en tu cuenta kármica seguirán manifestándose. El término correcto para ellas es prarabdha karmas. Incluso Swami Dayananda, en quien se ha actualizado el Ser tanto como es posible, tiene sus preferencias y aversiones. Sin embargo, las aversiones que aún tiene no desestabilizan su mente. Él es consciente de estas y las maneja, aunque a veces pueda dejar salir algún comentario negativo.

El Conocimiento del Ser tiene tal poder que, si no limpiaste tu inconsciente antes de reconocer tu verdadera identidad, este será limpiado después. No hay forma de que los vasanas obstructores puedan permanecer mucho tiempo ante la luz de la verdad.

(…)

En la indagación, se llega al punto de confirmar: “me siento de esta manera porque no me amo a mí mismo en la forma apropiada. ¿Y por qué no me amo de la forma apropiada? Porque no siento que, en este aspecto, yo merezca amor. ¿Y por qué no me siento amado o digno de ser amado? Porque tengo una idea incorrecta sobre quién soy yo en realidad.” En realidad, yo soy digno de ser amado porque yo soy el amor.

Francisco: Tampoco comprendo la diferencia entre auto realización y moksha, ya que moksha es también una realización. Es un suceso, es alcanzar el conocimiento directo de que yo soy el Sí mismo, y sucede dentro de Maya ya que el Sí mismo siempre sabe quien es. Por lo tanto, entiendo que moksha es en realidad parte del mundo aparente, un suceso que afecta al cuerpo sutil liberándolo de la ignorancia y permitiendo aparentemente que el Sí mismo resplandezca, ya que en realidad siempre lo hace.

Shams: Moksha (liberación), en realidad, se refiere a la Conciencia, por eso está fuera de samsara. Tú eres moksha. Moksha es la cuarta meta de la vida humana. Las tres metas anteriores son seguridad, placer y Dharma. En realidad, la búsqueda de esas tres metas es solo búsqueda de liberación (liberación de la búsqueda). Sin embargo, moksha es la meta que ya se ha alcanzado. ¿Cómo puedes ir tras una meta que ya has alcanzado? No puedes. Cuando un corredor está sobre la meta no tiene que dar un paso para llegar a ella, solo tiene que saber que ya está en la meta. Solo necesita conocimiento. El suceso fenoménico, referente al individuo en el mundo, es llamado “reconocimiento del Sí Mismo” (esa es la traducción para “self-realize”, y me parece más adecuada que “autorrealización”). Por eso podemos decir que un individuo ha reconocido su verdadera identidad, lo cual es equivalente a decir que “alcanzó moksha”. Pero, cuando usamos esta última expresión, entendemos que moksha ya se tiene, ya se es. moksha no se alcanza, en realidad, porque samsara es el lugar donde se pierden y se encuentran cosas, así que en samsara el individuo nunca podría ser libre. Sin embargo, paradójicamente, moksha es el conocimiento de que ya eres libre y no hay samsara.

Francisco: Me doy cuenta de la fe de la que hablas: tengo una excesiva fe en creer que puedo ser dañado, por esa razón me aferro al estado sattvico y huyo del dolor, y de esta forma lo fortalezco, le añado sufrimiento al pensar que me puede dañar, que tiene algo que ver conmigo. Yo estoy más allá de los gunas, observando a Francisco con sus comedias y sus dramas, con sus vasanas y samskaras, con sus momentos de felicidad y de desgracia.

Shams: Sí.

Francisco: ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo? Ahora comprendo el karma yoga, y al comprenderlo siento que el temor hacia estados depresivos o dolorosos mengua. Todo forma parte de Ishvara, es su actuación, es su voluntad, y yo no tengo por qué inmiscuirme en ella, ni para negarla ni para someterme a ella. Simplemente se trata de saber a quién le pertenece qué, y qué es qué. Yo soy el Sí mismo, y por lo tanto dejo que la manifestación suceda como tiene que suceder, según el mal y el buen karma acumulado por Francisco, según su Dharma y su destino.

Shams: Sí, bien. Aunque quisieras “no dejar que la manifestación sucediera”, sería imposible porque tú y la manifestación pertenecen a dos órdenes distintos. La manifestación es mithya (ilusión), mientras que tú eres satya, lo Real. La acción pertenece al Creador y tú eres libre de toda creación.

Francisco: Es un descanso saber esto, y comprendo que lo demás es sólo ignorancia. Se puede observar el infierno y el cielo, y lo que importa son los ojos de quien los mira, su ignorancia de creer que le afectan o su conocimiento de que es sólo un observador de estos lugares mentales. Cuando me apego a sattva, es porque creo que fuera de sattva está el infierno. Pero yo estoy más allá de ambos.

Shams: Y si te fijas, la ignorancia o el conocimiento solo afectan a Francisco porque, en última instancia, el Sí Mismo siempre ha sido libre y autoconsciente.

Francisco: Sin embargo, también es lógico que Francisco busque liberarse de estados dolorosos, tanto para la mente como para el cuerpo, y como tal debe cuidar su cuerpo y sanar su mente buscando la forma de agotar los vasanas que la perturban. Antes siempre creía que ese dolor era provocado por situaciones externas, pero me hallo en un momento de mi vida en que no encuentro un solo problema, es como si todo fuera perfecto, y por lo tanto he comprendido finalmente que todos los estados mentales provienen de uno mismo.

Shams: Sí. Y es cada vez más fácil cuando el individuo se siente en total conexión y gratitud con la vida.

Francisco: Sin embargo, no comprendo de dónde vienen esos estados. A veces hay un desencadenante, pero otras veces no. Simplemente te despiertas y a veces está esa angustia. ¿Es por el dolor del mundo? ¿Es la influencia de la luna o los planetas? ¿Qué tiene de particular aquel día para que te sientas bien o mal o regular? ¿Es la proyección mental de lo que te espera ese día lo que ejerce de desencadenante?

Shams: Todos los resultados provienen de Ishvara. Es lo único que hay que saber. Los vasanas están en el cuerpo causal y, aunque son millones, todos tienen que salir a flote algún día. ¿Cuándo? Cuando a Ishvara se le antoja. El desencadenante puedes notarlo o no, poco importa. Acostumbra a la mente a reconocer la voluntad de Ishvara, en lugar de querer conocer los engranes de su dinámica. No tiene caso sumergirse en averiguaciones como las que planteas, no es indagación.

Francisco: ¿Pero por qué a veces los mismos sucesos que te esperas se ven positivos y otras negativos?

Shams: Por un lado, tenemos lo experimentado. Por otro lado, tenemos el experimentador. El tercer factor es el contacto, la experiencia. Aunque parezca que los tres elementos son estables, los tres están en cambio constante. La mente se imagina (erróneamente) que son “los mismos sucesos”, “el mismo experimentador” y “la misma experiencia”. En samsara, sin embargo, nadie nunca ha entrado dos veces en el mismo río.

Francisco: Otra cosa: Dices que identificarse con los estados de la mente es como creer que las imágenes de una pantalla pueden afectar a la pantalla. ¿Pero qué soy yo? ¿La pantalla o el espectador? ¿Puede ser que la pantalla sea Ishvara (si no me equivoco, la parte manifestada y activa de Brahma) y el espectador el Sí Mismo/Brahma (la parte no manifestada, inmóvil)?

Shams: La metáfora de la pantalla de cine es solo eso, una metáfora, la cual solo incluye dos elementos: la pantalla y lo proyectado. Se prescinde de la figura del espectador. No es necesaria. Dentro de esta metáfora, tú eres la pantalla e Ishvara es quien maneja el proyector. Ishvara no podría ser la pantalla, porque no está más allá de lo sucedido, sino que es lo sucedido. La pantalla, por otro lado, es un buen símbolo para ti, porque abarca y permite la aparición de mundos enteros, sin ser afectada en absoluto.