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Hola Shams,

Visité ayer noche tu página Fin del sueño y me quedé impresionado. Yo me "autorrealicé" hace cerca de diez años. No obstante, reconozco que a nivel de identificar con claridad racional mi estado tuve hasta ayer algunos problemillas que aún se me atragantaban. Y es que hay muy poco publicado sobre Vedanta tradicional. ¡Y qué útil es! ¡Por Dios! Por otro lado, el neo-advaita (ya sabes: Tony Parsons y compañía), tan de moda hoy, aunque puede ayudar a comprender de manera intuitiva, y finalizar así la búsqueda, a nivel de comprensión racional es contraproducente.

Gracias a tu página, el poco desasosiego que me quedaba ya está superado. Es increíble el poder iluminador que tiene Vedanta tradicional. ¡Qué pena, de verdad, que haya tan poco publicado en español! ¡Y muchas gracias a ti por compartir estos textos!

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Francisco: Dices que "ninguna mente es más clara que aquella que reposa en el conocimiento del Si Mismo". Sin embargo, la claridad y el conocimiento no van necesariamente unidos, ya que la claridad tiene que ver con la actualización del Ser, no es así?

Shams: Tienes completamente razón en que la claridad y el conocimiento no van necesariamente unidos (más adelante aclararé el concepto de actualización). La claridad tiene que ver con sattva. Cuando el cuerpo sutil está en paz y tranquilo, es como un espejo limpio que refleja al Ser con facilidad. Esto puede suceder independientemente de si sabes o no sabes que Tú eres el Ser. Hay muchas persona con una mente muy clara, gracias a la meditación o a llevar una vida en consonancia con el Dharma. Sin embargo, pueden no conocer su verdadera identidad. Aún así, como dice Swami Chinmayananda, “no hay un purificador más poderoso que el Conocimiento”. ¿Por qué? Porque cuando uno sabe con seguridad y firmeza que su verdadera identidad es la Conciencia, poco a poco, abandona la ansiedad y el estrés que necesariamente aloja la mente de alguien que cree ser una persona. Pero eso, como sugiere tu comentario, es un extra.

Lo que es importante que quede claro es que la purificación del cuerpo sutil no es un objetivo en sí mismo. Nos interesa solo de la manera en que nos interesa limpiar la lente de una cámara para poder tomar una fotografía decente. La mente es un instrumento y, como tal, es útil propiciar que esté limpia y en orden para que pueda aplicarse en ella el medio de conocimiento. Lo demás no es importante e incluso puede convertirse en un obstáculo.

Francisco: Desde que estoy indagando, sobre todo desde el último vasana que apareció hará cosa de tres meses, no he vuelto a sentir ira, angustia, tristeza ni ninguna otra emoción negativa durante más de dos minutos. Es debido al karma yoga, o a la indagación?

Shams: ¿Qué importa si es debido al karma yoga o a la indagación? Si un dedo está apuntando hacia la luna, ¿realmente es importante preguntar por los detalles de ese dedo, una vez que tienes conocimiento de la luna? La base de karma yoga y de la indagación es el Conocimiento, así que puedes decir que la pérdida de presión en tus vasanas se debe, en última instancia, al Conocimiento. La mente es ahora más clara, y gracias al Conocimiento es que sigue ganando terreno. Ese Conocimiento, sin embargo, te sigue invitando a ver que tú no eres eso. Que tú no tienes nada que ver con esos estados, ya sea que aparezcan o que desaparezcan.

Francisco: Puede suceder la actualización del Ser antes de moksha, debido a que la identificación con este organismo va siendo cada vez menor?

Shams: Esa pregunta significa que quizá aún no comprendiste por completo el significado de “actualización”. Basta con que te preguntes si puedes actualizar Windows en tu computadora sin antes haberlo instalado. No tiene sentido. Solo se puede actualizar lo que ya se tiene.

Intentaré profundizar un poco. Tenemos dos conceptos: (1) reconocimiento del Sí Mismo y (2) actualización del Sí Mismo. El reconocimiento del Sí Mismo es moksha, porque es saber que tú eres moksha, la liberación. Lo podemos comparar al momento en que un niño comprende que se llama Francisco. Ahora, cuando le pregunten cuál es su nombre, podrá responder que se llama Francisco, porque su ignorancia de Francisco ha sido despejada. Sin embargo, ese conocimiento aún no ha sido actualizado en todas las áreas, y el niño tendrá que actualizarlo para que pueda, por ejemplo, escribirlo o comprender cuando se está hablando de él en tercera persona. Digamos que su conocimiento aún no es automático, pero en algunos años, lo será, y se habrá expandido a todas las áreas de su vida. Algo similar sucede cuando reconoces tu verdadera identidad: por fin se ha ido la ignorancia sobre que tú eres, en realidad, la Conciencia, pero aún hay millones de vasanas que dicen lo contrario. Como sucede con el niño, ese conocimiento, aunque es firme e inmediato, no se expresa de manera automática en todas las áreas.

Pienso que corremos el riesgo de estar igualando la pureza con nuestro objetivo. Eso sería un gran error. También sería un gran error suponer que nuestro objetivo es actualizar el Conocimiento (lo cual, a fin de cuentas es solo un concepto y una suposición). Si alguien creyera conocer su verdadera identidad y después tuviera el deseo de actualizar el Conocimiento, ese sería una buena razón para decirle que está equivocado, que en realidad no sabe todavía con firmeza y claridad que él es la Conciencia. Basta un poco de indagación para darnos cuenta que quien tiene ese deseo, en realidad, aún alberga la intención de hacerse más apto, más adecuado, con menos límites. Cuando sabes que eres la Conciencia te sabes absolutamente apto, adecuado y sin límites. Cierto, la mente sigue con su trajín cotidiano, muchas veces buscando sentirse mejor, pero también es absolutamente claro que tú eres libre de eso. En este caso, es importante que asumas por completo el hecho de que Francisco, el jiva, está muy bien tal y como es, siendo un tipo normal con una vida normal y una mente normal. Lo mejor para él es hacer lo que le toca hacer, que es justamente lo que ya hace.

Francisco: Tendré en cuenta lo que me dices acerca de interpretar los vasanas. Me parece que te refieres al hecho de darles demasiadas vueltas, hasta el punto de cogerles casi cariño e identificarme con ellos, como les sucede a muchos pacientes de psicólogos. Pero creo que es necesario comprender qué hay tras ellos para poder desecharlos, al menos con los que ejercen demasiada presión.

Shams: Cierto.

Francisco: Se que el trabajo con los vasanas es interminable. Hasta dices que los intensos permanecen. Me imagino que crean un surco tal en la personalidad del jiva que si desaparecieran todo su sistema psicológico se vería trastornado, no es así? Por eso, lo mejor es dejarlo todo a la voluntad de Ishvara y permanecer en la conciencia de Mí mismo, libre tanto de vasanas como de la ausencia de ellos.

Shams: Bien dicho. Solo hay que aclarar que lo del surco no es correcto. Basta con decir que hay muchos vasanas, algunos más profundos que otros. Dejarlo a la voluntad de Ishvara es la actitud correcta, porque es justamente lo que sucede, querámoslo o no. Eso libera tensión en la mente. Y también, cuando recuerdas que tú eres la Conciencia, va quedando claro que nada de eso te incumbe.

Francisco: Yo nunca he visto auras, ni he tenido visiones, ni he escuchado sonidos de otros mundos aún estando en puro sattva. Tampoco lo he buscado, pero en ocasiones me he sentido extraño debido a esto, preguntándome si acaso estaba haciendo algo mal. Tu respuesta me ha aclarado, y ahora comprendo que lo importante es el conocimiento, y que la forma en la que este se manifieste en el jiva (con o sin siddhis) depende del karma y por lo tanto no me atañe.

Shams: Bien.

Francisco: Me gustaría saber qué opinas de Paramahansa Yogananda si lo conoces y si me puedes decir por qué razón en su autobiografía describió a algunos jnanis como a una especie de superhéroes, pues creo que eso ha creado confusión en muchas personas, entre las que me incluyo.

Shams: Nunca he leído a Yogananda. Por lo que sé, su postura, como la de la gran mayoría de los yoguis, era experiencial, no basada en el conocimiento. Esto es la fuente de prácticamente todas las concepciones erróneas que se tienen sobre la “iluminación”. Cuando crees que iluminarte es un logro experiencial (y es lo que cree el 99% del “mundo espiritual”), es muy fácil crear teorías basadas en tu experiencia y vincular una experiencia X (a la cual llamas iluminación) con una serie de consecuencias y logros también experienciales. Eso lo digo independientemente de si Yogananda tenía o no el conocimiento de Sí Mismo. Aquí de lo que hablamos es de poseer un medio de conocimiento adecuado. Y él no lo tenía.

Esta explicación puede ser extrapolada a todos los maestros de los que hemos hablado en mails anteriores (Osho, Hawkins, Jodorowsky), y es la esencia de lo que intenté comunicar en tales casos. Si sigues preguntándome sobre casos puntuales, es porque, de cierta manera, estoy fracasado en mi intento de compartirte las herramientas conceptuales para que puedas hacer la indagación por ti mismo. Como siempre, te invito a que tú hagas el análisis sobre lo que dudas y, aunque no llegues a una conclusión total, lo escribas y juntos podamos revisar la aplicación de lo que ya sabes, que, por lo general, es acertado. De esta forma, entre otras cosas, podrás tener más seguridad para resolver y despachar por ti solo estas pequeñas dudas. Te recuerdo, una vez más, que esto se trata de conocimiento y solo de conocimiento.

En pocas palabras, creo que todas estas son preguntas cuya respuesta conoces, así que es necesario tener confianza en lo que sabes. Puesto que entiendes las premisas de Vedanta, tu mente puede efectuar la deducción y llegar fácilmente a conclusiones que puedes verificar conmigo. Sí, es útil que quieras aclarar las pequeñas inquietudes, pero nunca olvides que todo esto de lo que hablas puede ser descartado como no-ser, porque son solo objetos apareciendo en ti. La misma enseñanza de Vedanta también es solo un objeto apareciendo en ti. La percepción de cada uno de los instantes de tu vida es también un objeto que ha surgido en ti. Tú eres eso donde han surgido y se han desvanecido todos los objetos. Eso es lo único de lo que se trata todo esto. Y como es algo que no se puede alcanzar, porque ya se tiene, basta con que esta comprensión se asiente en la mente, que también es solo un objeto surgido en ti, que no puedes ser experimentado. Tú eres la Conciencia.

Francisco: Tras analizarlo, es absurdo que me engañe y me doy cuenta de que el sexo es un vasana aprisionador en mi caso. Sin embargo, se podría decir que no lo es excesivamente, ya que el deseo y la necesidad de satisfacerlo surgen en mí muy de tanto en tanto. A veces me pasa exactamente como comentas y surge el deseo pero al estar en sattva me da pereza “una actividad que implica tamas y rajas”. De todas formas, esto no es nada que me ataña, y “coma o no coma Francisco caramelos”, es simplemente una manifestación de la Gracia, que como tal tiene su belleza, siempre que no me identifique, en cuyo caso se vuelve aparentemente dañino.

Shams: Al ser un vasana aprisionador, tendrás que vivirlo hasta que pierda fuerza. Eso quiere decir que no puedes tratar de eliminarlo, pero, como has dicho, puedes realizarlo con sabiduría, sin olvidar nunca que el gozo no está en los objetos.

Francisco: Poco a poco, me doy cuenta de que no me importa lo que le suceda a Francisco. Es su naturaleza buscar artha, kama, Dharma y moksha. Y me doy cuenta de que su búsqueda nunca terminará, jamás, porque Francisco es un cúmulo de vasanas, de deseos. Aunque encuentre moksha, seguirá buscando. Aunque hallase una seguridad y un placer constantes, seguiría insatisfecho. Es su naturaleza, ¿qué le vamos a hacer? Los vasanas seguirán activos, pero qué liberación saber que su satisfacción no me puede completar, pues yo soy la satisfacción misma.

Shams: Exacto.

Francisco: Me recomiendas que deje de esperar que algo le va a suceder a Francisco. Sin embargo, el conocimiento de Mí tiene ciertas repercusiones en este organismo, que no tienen mayor importancia, pero que me gustaría enumerar para tenerlas más claras:

1. Con moksha, los vasanas aprisionadores normalmente van perdiendo fuerza a diferente velocidad dependiendo del karma del jiva. Eso es la actualización del ser, el paso de los vasanas de ser aprisionadores a ser no aprisionadores, que como dices puede durar hasta más de una vida.

Shams: Sí.

Francisco: 2. Me gustaría saber si el Conocimiento final tiene algún efecto como empezar a ver el aura de otros individuos o está relacionado con el despertar de ciertas facultades psíquicas. Ya sé que en verdad no hay individuo, no hay Maya, pero hagamos ver que existe para aclarar este punto ya que es una vieja idea que creo que necesita ser revisada.

Shams: Está pregunta me sorprende, porque es como si ignoraras todo lo que has escrito arriba. Estoy totalmente seguro de que puedes responderla tú mismo. Ya eres un estudiante avanzado, así que, si yo lo contestara, te quitaría la oportunidad de aplicar los conocimientos que ya tienes. Entiendo que, como todos, has tomado ideas diversas sobre la espiritualidad (muchas de las cuales son correctas y otras no), pero ahora tienes la capacidad de hacer una revisión lógica desde la perspectiva del Conocimiento. Efectúa esto y escribe tu conclusión. Yo te daré una retroalimentación. Recuerda que tú eres el verdadero maestro.

Francisco: Dices que a la mente le han contado una historia según la cual existen otras mentes en un mundo, etc… En esto consiste la educación, ¿no es así? En explicarle al niño que hay otros individuos e ir luego profundizando en esta historia a lo largo de años y años (cómo éstos individuos se relacionan, se asocian, se deben tratar, en qué mundo viven y cómo es este mundo, etc.), tras los cuales la ignorancia es tan fuerte que una simple historia se convierte en una verdad inapelable.

Shams: Sí, en eso consisten muchos aspectos de la educación, la cual, sin embargo, es necesaria para funcionar como individuos en sociedad. Cuando un educador tiene el conocimiento de sí mismo no rechaza la educación, pero (como en el punto de arriba) debería ser capaz de revisar las ideas limitantes y de transmitir enseñanzas útiles (cuando esta sea su ocupación), de acuerdo con el nivel de comprensión en el que se encuentren los estudiantes.

Francisco: Por último, me gustaría saber si Vedanta tiene alguna explicación para un hecho fácilmente observable como es el de las pocas ocasiones en las que el Ser se reconoce a sí mismo en el organismo de una mujer, comparado con las veces en que lo hace en un hombre.

Shams: Vedanta no tiene una explicación para eso, porque su único objeto es la Conciencia, y la conciencia no tiene sexo. Sin embargo, hay una explicación, y no tiene que ver con el organismo, sino con la sociedad. Durante milenios, hemos vivido bajo el imperio de una cultura patriarcal (el mismo Vedanta ha sido expuesto y transmitido desde esa postura). No es sino hasta ahora que reconocemos hasta qué punto la mujer ha sido humillada, explotada y menospreciada, como parte de un sistema que necesitaba ese sometimiento para perpetuarse. En mayor o menor medida, eso lo seguimos viviendo ahora. Hace unos años, leí un estudio que se efectuaba a partir de un análisis sobre el desarrollo intelectual y moral, por un lado, de mujeres y, por el otro, de hombres. Voy a inventar las cifras, pero era algo así. En el caso de las mujeres, el 95% estaba en la franja media, en cuanto a desarrollo intelectual/moral. El resto del porcentaje se dividía en desarrollo alto y bajo. En el caso de los hombres, un 60% estaba en la franja media, un 30% en el desarrollo bajo y el 10% en el desarrollo elevado. ¿Qué significa esto? Que el desarrollo intelectual/moral de los sexos tiene que ver con la presión que ejerce la sociedad. Las mujeres tienen que realizar un esfuerzo superior para no quedarse rezagadas en el desarrollo pero también para evitar salirse de las convenciones establecidas. Los hombres, por su lado, sufren menos de ese yugo, por lo que tienen más libertad para ser unos idiotas o, en menor medida, unos genios.

Aún así, la situación irá cambiando conforme la sociedad vaya cambiando. En mi caso, he tenido dos maestras mujeres y conozco a otras jnanis, a quienes no les afectó en absoluto pertenecer a un sexo o al otro..

Francisco: Por ejemplo, Remedios, mi pareja, comprende como algo obvio que sólo Brahman existe y que ella es Brahman, pero es como si le diera pereza profundizar en ese conocimiento. Yo no la quiero cambiar, pero siento curiosidad al respecto.

Shams: Esto que dices no puede ser un argumento, porque es una falacia. Es como si, porque Aristóteles es filósofo, pudieras decir que todos los hombres son filósofos.

Y, en cuanto al tema personal, estoy de acuerdo contigo en que lo mejor que puedes hacer es no querer cambiar nada. Eso es conocimiento. La razón por la que una persona busque el conocimiento y otra no, es únicamente el karma. La razón no es la “pereza”. Y creo que no es lo más conveniente alimentar ese tipo de juicios acerca de la pareja, cuya verdadera identidad es tú mismo. Todo es perfecto así en ella, tal y como es.

Mitos sobre la iluminación (II)

Francisco: Mi respuesta a la pregunta sobre los “poderes” es que el organismo sigue igual que como estaba después del conocimiento de que “Yo soy la consciencia”, con la única diferencia de que poco a poco se va dejando de buscar la felicidad en los objetos y, así, los vasanas aprisionadores pasan a ser no aprisionadores. Las capacidades como ver el aura y demás quizás tienen que ver con el despertar de la Kundalini, que como dice James nada tiene que ver con el autoconocimiento, ya que toda energía es Kundalini. Un organismo no jugará mejor al fútbol después de moksha de cómo lo jugaba antes de moksha, ni sabrá más idiomas, ni tendrá poderes especiales (todo es lo mismo). Sencillamente se dará cuenta de que no es el organismo, y de que jugar bien o mal al fútbol (por poner un ejemplo) no determina su felicidad, ya que es producto de determinado karma y como tal lo acepta plenamente.

Shams: Exacto, Francisco. Es todo lo que necesitas saber, con respecto al conocimiento. Solo por entretenimiento, podríamos abundar un poco. Esos poderes se llaman siddhis en sánscrito y no están relacionados directamente con el hecho de tener o no tener conocimiento. La palabra “siddhi” proviene de la raíz sánscrita “sidh”, que se refiere a alcanzar o lograr.

Algunos yogis se dedican a cultivar los siddhis por medio de práctica espiritual intensa. Como tú mencionaste, estos poderes pueden vincularse con la kundalini, o con otras causas. Sin embargo, cuando la mente reposa en el Sí Mismo (es decir, en el conocimiento “yo soy la Conciencia”), los siddhis pueden venir (o no venir) sin esfuerzo, debido a la gran calma que hay en la mente. Gracias al Conocimiento, reconocemos que la causa última es siempre el Ser (como es la causa de todo), y no nos interesa especialmente cultivarlos o dejar de cultivarlos. Cuando llegan, los vemos como simple manifestación de Ishvara, y dejamos que sucedan.

El siddhi de ver las auras no es poco común. Tiene que ver con sattva en la mente. Algunas personas con la mente clara pueden ver auras. También hay otras personas con la mente sattvica a las que no les sucede esto. Cuando tienes el conocimiento, lo único que cambia es que tú sabes que tú no eres la persona donde suceden esos cambios.

Dicho lo anterior, me gustaría mencionar, una vez más, el hecho de que los jnanis son, por lo general, personas comunes y corrientes. Yo pienso que esto te queda cada vez más claro, pero si algún día lo creyeras necesario, podría ser buena idea agendar una conversación en skype al respecto. Sobre todo, verás lo totalmente común que soy.

Francisco: Mi pregunta viene dada por un libro del que leí bastante hace unos meses, titulado “El ojo del yo”, de David R. Hawkins, en el que el autor describe cómo tras la iluminación era capaz de conocer el pensamiento de los demás. ¿Por qué lo diría? Se puede interpretar, quizás, como que el saber que Yo soy la consciencia aporta claridad sobre la mente individual, tanto la de este organismo como la de cualquier otro, ya que en verdad son la misma.

Shams: Quizá, debido a que su mente alcanzó calma, obtuvo algunos siddhis como un producto adyacente. Pero lo expresó de forma incorrecta porque carecía de un medio de conocimiento probado por el tiempo. Solo tenía sus propias ideas y experiencias. Desde mi punto de vista, es una pérdida de tiempo investigar la razón por la que un jiva expresó tal o cual cosa (independientemente de si tiene una prosa vehemente y un phD), así como es inútil basarnos en las experiencias de otros cuando lo que necesitamos es un medio de conocimiento. Lo único que importa es la verdad. Y la verdad es impersonal.

La explicación que propones después tampoco es correcta. Saber que tú eres la conciencia aporta claridad a la mente individual. Eso es cierto. Pero no sucede lo mismo con las mentes que te rodean. El reconocimiento de tu verdadera identidad sucede solo en la mente individual. Eso, desde luego, tiende a facilitar la relación de esa mente con el medio que la rodea, lo cual no implica tener acceso a otras mentes. No confundas la mente de Ishvara (que es todas las mentes) con la mente del individuo (que es una sola mente). Entonces, ¿por qué sucede, a veces, el acceso a otras mentes? También es un siddhi. En realidad, sucede varias veces en nuestra vida (entre otros fenómenos no explicados por la física) y en una mente clara es, a veces, común. Ninguna mente es más clara que aquella que reposa en el conocimiento de Sí Mismo. Ese conocimiento, sin embargo, te dice que toda experiencia (densa o sutil) es solo objeto que surge y desaparece en ti.

Francisco: Tienes razón en lo que respecta a los juicios sobre la pareja. Todo viene determinado por el karma, y en realidad me doy cuenta de que indagar no es ninguna actividad superior. No es mejor indagar que hacer cualquier otra actividad, ya que todo forma parte del funcionamiento impersonal de Ishvara, que lleva a cada organismo a realizar la actividad que le corresponde. La creencia del organismo de que está haciendo algo mejor que cualquier otro viene de la ignorancia de creerse un hacedor y atribuirse méritos y deméritos. El sabio no se diferencia por lo que hace o deja de hacer, sino por tener el conocimiento de que es libre de toda acción, sea cual tenga que ser ésta.

Shams: Tú lo has dicho.

Francisco: Otra cosa: me comentaste que es un requisito para la indagación la independencia económica, pero parece que no es cierto ya que yo he comenzado la indagación sin haberlo sido completamente, pues depender de los padres, del Estado o de tu pareja me parece que es lo mismo.

Shams: Tienes razón. Hasta cierto punto. Lo que es importante establecer es que, para que la mente pueda indagar, necesitas una mente madura, la mente de un adulto. A eso es a lo que se refiere Vedanta con la cualificaciones. Por eso, he expresado que un adulto necesariamente desarrolla su autonomía en varios ámbitos, entre ellos el material. Quizá lo que realmente importa es el movimiento interior. En tu caso, me parece que tu actitud es más la de un adulto independiente, capaz de tomar cuando lo necesita y de dar cuando le corresponde, y menos la de alguien infantil involucrado en dinámicas de compensación.

Francisco: Aunque escribo en primera persona por convención, sé que este es un asunto que únicamente le atañe a Francisco, que es imperfecto por naturaleza y que siempre tendrá problemas de una u otra clase que tendrá que resolver o reparar en la medida de lo posible. Sin embargo, sea Francisco un músico con una mente permanentemente sattvica o un mendigo repleto de inseguridades, yo permanezco libre y dichoso, contemplando la extrañeza de mí mismo en el reflejo aparente de este personaje.

Shams: Sí, totalmente libre.

Francisco: Mi mente tiene como dices algunas resistencias, y la verdad es que me siento un poco estúpido, preguntando cosas tan tontas. Me siento muy ignorante, pero también me doy cuenta de que eso no tiene importancia. Yo estoy más allá del conocimiento y la ignorancia. También le pediría a Ishvara la gracia para alcanzar moksha, pero yo estoy más allá de Ishvara, ya soy moksha. ¿Por qué cuesta tanto asumir algo tan sencillo? (es una pregunta retórica).

Shams: Bien. Permanece ahí, como conciencia en la conciencia, porque esa es la verdad. Cuesta trabajo o es sencillo solo para el hacedor. Permite que el hacedor continúe haciendo. Déjalo hacer. Esa es su naturaleza. Míralo continuar la indagación. Conócelo por lo que es. Un objeto en ti. Tú no eres el hacedor, sino aquello donde surge el hacedor. Las dudas se van desvaneciendo poco a poco, y el trabajo es laborioso a causa de la ignorancia apilada sobre más capas de ignorancia, pero no te afecta a ti. Propicia la actitud de karma yoga en el hacedor, pero sin olvidar que ese trabajo tampoco es tuyo. SEPÁRATE DE TODOS LOS OBJETOS. Tú eres eso que no puede ser experimentado, porque no es un objeto. Tú eres el sujeto. Tú eres libre.

Francisco: La frase “yo soy dios, pero dios no es yo”, la leí hace años de Alejandro Jodorowsky.

Shams: En la primera fase de Vedanta (cuando se está aprendiendo), lo mejor es hacer a un lado todo lo que no es Vedanta, y después, cuando el panorama completo de Vedanta es comprendido, revisar las viejas ideas a la luz de Vedanta. En este caso, se puede justificar la frase si se piensa en el pequeño yo (el jiva), pero no está en línea con Vedanta, pues no apunta hacia la verdadera identidad y, en lugar de aclarar, oscurece.

Francisco: De alguna forma, mi mente tenía que exponerla, ya que siempre la tomó como una verdad que no terminaba de comprender, por suponer que Jodorowsky está iluminado y es por lo tanto infalible.

Shams: Conforme profundizas en Vedanta, te vas dando cuenta de que lo que dicen los grandes maestros y lo que comunican importantes genios, artistas y santos de distintas tradiciones, en la gran mayoría de los casos no es conocimiento verificado, sino ideas personales y apegos a rituales donde la indagación parece prohibida. Si me hubieran dicho esto antes de haberlo comprendido, me habría parecido una afirmación sectaria e intransigente, pero, en realidad, a Vedanta no le interesa ensalzarse a sí mismo y no intenta sustituir a ninguna religión o filosofía, porque no es religión ni filosofía. Claro, puede coexistir con todo ello, siempre que el indagador sea capaz de afinar su intelecto y poner en duda todo, todo, todo, incluído al mismo Vedanta, con una mente cualificada y un corazón maduro. Así como los ojos ven y los oídos oyen, Vedanta te revela quién eres.

Francisco: En fin, me doy cuenta de que no tengo nada que ganar ni que perder con la indagación. Tienes razón, debo tomármelo con calma-karma yoga. Todo sucederá o dejará de suceder según el Dharma de Francisco, que no me afecta puesto que yo estoy más allá del Dharma.

Shams: Breve corrección: la palabra es “karma”: todo sucede según el karma. El Dharma es lo correcto, el orden, que puede seguirse o no seguirse. El karma es la acción y el fruto de la acción. Todo lo que sucede es karma. Y, sin duda, si Francisco llegó a la indagación, es un karma que dio ese fruto. Si Francisco tiene éxito en la indagación, también se deberá a karmas previos. Pero tú también eres libre de Francisco, del karma y del Dharma.

Francisco: Me voy dando cuenta de lo absurdo de la búsqueda, aunque no voy a caer en el extremo neoadvaita de abandonar toda práctica. De hecho, la indagación ya forma parte de mí, no es algo que pueda coger o dejar. Es como respirar. Es una liberación observar este personaje (Francisco), y comprender que ni la satisfacción de sus deseos ni su vida cotidiana tienen el poder de completarme o dañarme. Francisco es un bello sueño que nació y morirá, mientras Yo permanezco.

Shams: Saber eso con firmeza es la liberación. Mantén ese conocimiento. Permite que prosiga la indagación.

Francisco: Sobre lo de la omnisciencia, lo que quería era comprender por qué si soy la Consciencia no puedo conocer los detalles de Maya, pero no porque tenga ningún interés en ellos. No me interesan. De acuerdo, me imagino que ¿con eso basta?

Shams: Para conocer los detalles de Maya, primero tiene que haber Maya. Es decir, tiene que haber un un objeto, aparte del sujeto. Sin embargo, la realidad no es así. Solo estás tú. Al ser tú la Conciencia, te conoces, y al conocerte a ti mismo, lo conoces todo. La idea de que hay un mundo que conocer y distintos conocimientos (aparte del único conocimiento) es una idea surgida en Maya. Así que no se trata de “con eso basta” para ti (que eres la Conciencia), sino que, al tenerlo todo, lo tienes todo realmente, y eso implica la no dualidad. El conocimiento de la no dualidad hace totalmente claro que no hay dos sino uno.

¿Entonces por qué hay un mundo que conocemos o ignoramos? El mundo que crees conocer o ignorar es solo un conjunto de estímulos sensoriales vinculados con ideas. No hay mundo, sino idea de mundo. Y cada una de las ideas y estímulos se reduce siempre a la Conciencia. Todo lo que pueda surgir surge en la conciencia. Si hay omnisciencia (la cual pertenece al Creador, Ishvara), esta, a fin de cuentas, no es otra cosa que la Conciencia, tú mismo. El Sí Mismo no desempeña el acto de conocer, porque las acciones son solo aparentes objetos surgiendo en él. De la misma manera, tu creencia en un mundo depende del punto de referencia. Cuando tu punto de referencia es la Conciencia (que, estrictamente, es el único punto de referencia), no puede haber mundo. Solo hay Sí Mismo.

La experiencia está vacía. El mundo es solo una interpretación. El verdadero significado de todo eres tú mismo.

Francisco: Podría rizar el rizo con alguna otra pregunta pero siento una especie de pereza. Lo que voy a hacer es estudiar todos los mails, donde se responde de distintas formas para decir lo mismo, que yo soy la Conciencia, tan ordinaria que la mente, en su búsqueda de lo extraordinario, es incapaz de percibir.

Shams: Todo lo que percibe la mente (incluída la mente misma) es la conciencia. Lo único que necesita es saberlo. Para eso, permite que la mente siga separando entre tú y los objetos que surgen en ti (incluída la mente). Y sugiérele que se olvide de la búsqueda de experiencia de una vez por todas.

Francisco: Antes de recibir tu mail ojeé un poco un libro de Ramesh Balsekar, que en su día me gustaba mucho. Ya sé que no sigue ningún método y que su enseñanza es confusa en ocasiones, pero tiene fragmentos que expresan muy bellamente grandes verdades. Creo que este es un ejemplo:

La manifestación es meramente una aparición en la conciencia que se experimenta a través de MAYA. Y Maya es un concepto que se incluye únicamente para probar la premisa principal de la unicidad del Absoluto, que es pura subjetividad sin el menor toque de objetividad ni de dualidad. El concepto de Maya es como el concepto de “x” en álgebra: se introduce meramente para encontrar la respuesta, y es rechazado como carente de sustancia una vez que se llega a la solución. Si, en un momento dado, uno ignora el hecho de que Maya es meramente un concepto, una supuesta cantidad “x”, entonces se meterá en todo tipo de dificultades, evitables e imaginarias.

Shams: Exacto.

Francisco: Posteriormente, tras leer tu mail, creo que tú me confirmas esta afirmación de Balsekar, y que me la has corroborado en otras ocasiones. Es decir, que Vedanta es sólo un mapa, una enseñanza para la mente, la cual no puede comprender la realidad (a la que este mapa hace referencia), por ser más sutil que ella. Al tratar de abarcar la realidad última, la mente se topa con una barrera infranqueable, ya que es incapaz de comprender la paradoja de la que hablas, la no-dualidad de la que surge la aparente dualidad que requiere la mente para poder pensar y comprender.

Shams: No es que la mente no pueda comprenderlo, sino que no puede percibirlo, ni explicarlo en los términos del mundo. Balsekar no podría expresarlo si la mente no lo comprendiera, y yo tampoco. Lo único es que sucede que la mente asume que no es consciente, que es solo un objeto y que ese objeto es además ilusorio. Eso, por lo general, no es percibido directamente, pero lo único que importa es que se comprenda y que el conocimiento de eso sea firme.

Francisco: Vedanta conceptualiza lo que carece de conceptos y convierte en un objeto de análisis al Sí mismo, que es la fuente de todos los conceptos, más sutil que éstos. Por lo tanto, los conceptos (la enseñanza de Vedanta), son un invento arbitrario, por fuerza irreal. Si solo existe el Sí mismo, cualquier concepto es falso, ya que un concepto otorga realidad a algo que es irreal dado que depende del Sí mismo. Un concepto es la “serpiente”.

Shams: Lo irreal o falso, sin embargo sigue existiendo, en apariencia. En cuanto a Vedanta, no es un invento arbitrario, porque es el concepto que te libera de los conceptos, incluido del mismo Vedanta. En la tradición, asumimos que Vedanta proviene directamente de Ishvara. Entre todos los conceptos, este es el menos arbitrario, porque su punto de referencia es lo Real. Y en general, nada es arbitrario, pues todo en el mundo sigue el orden del Dharma, que es el Ser. Aun así, tendrás razón si dices que, al igual que el universo, “Dharma” es solo un concepto. Un objeto, y por fuerza no real.

Francisco: El concepto “Maya” forma parte de Maya, así como el de Ishvara, que según dices es la suma del Ser y Maya. Pero al Ser no se le puede añadir nada más que en apariencia, puesto que no hay nada que no sea Él.

Shams: Bien dicho.

Francisco: Entonces, Vedanta parte necesariamente de la mente y le da toda la comprensión que ésta puede abarcar, hasta que llega un punto en el que la mente comprende su propia limitación. ¿Es así?

Shams: Vedanta se dirige a la mente, pero parte del Ser. A diferencia de cualquier conocimiento (con “c” minúscula), el Conocimiento del Ser tiene un punto de referencia constante y permanente. Por eso es que Vedanta ha funcionado de la misma manera a través de los milenios, porque su objeto de conocimiento es eterno.

Francisco: ¿Vedanta se dirige a la mente para que ésta comprenda que no es real (como no es real el mundo al que se refieren sus conceptos) y se rinda?

Shams: Sí. Para que acepte que no es un hacedor.

Francisco: ¿Hasta que esto no sucede, la mente debe seguir indagando, tratando de comprender el mapa de la realidad?

Shams. Hasta que el conocimiento no sea totalmente firme y automático, la mente continúa la indagación, desde Vedanta. Comprender el mapa de la realidad solo tiene la función de aclarar las dudas del indagador sobre el universo y dejar de prestarle atención al objeto, asumiendo también que el gozo no está en el objeto. El indagador ahora puede ver todo lo que surge como un objeto (sin tomarse ya en serio las complejidades del Cosmos) y separarlo del Observador, que es Sí Mismo, lo único que vale la pena conocer.

Francisco: Creo comprender que, se diga lo que se diga, se miente. Todo lo que se dice forma parte del mundo, que es Maya.

Shams: “Todo lo que se diga es mentira”: eso solo puedes decir si crees que hay un hacedor y si crees que hay en realidad una dualidad mentira-verdad. Sé que es solo una forma de expresarlo, pero no la mejor.

Francisco: Entonces, la enseñanza de Vedanta es conocimiento aparente destinado a liberar aparentemente de una prisión aparente a un individuo aparente. Todo forma parte de un juego irreal del cual yo soy completamente libre, puesto que yo soy el Conocimiento.

Shams: Sí, sí y sí.

Francisco: Tengo otras cuestiones. Dice Balsekar que el Sí mismo no es consciente de su existencia, lo cual me parece muy raro. ¿Por qué lo dice, cuando mi experiencia es la autoconciencia, es decir que sé que existo?

Shams: No sé por qué lo dice. Una de las enseñanzas que más enfatizó Ramesh es la de que “no hay un hacedor”. En este sentido, podría referirse a que el Sí Mismo no es un hacedor y es libre también del acto de “estar siendo” consciente. Sin embargo, así como planteas la frase, es problemática e incorrecta, porque el Sí mismo es la Conciencia y la Conciencia es, ciertamente, lo único consciente. Ramesh es discípulo de Maharaj Nissargadatta, quien, a pesar de ser una persona del más alto nivel espiritual, no poseía un entrenamiento como maestro de Vedanta, y mezcló su enseñanza con ideas propias. ¿Qué sucede cuando añadimos nuestras ideas personales al conocimiento impersonal? Destruimos el medio de conocimiento. Por eso, Vedanta no es un grupo arbitrario de conceptos. Es un medio de conocimiento totalmente fiel a su objeto; así como los ojos son el medio para ver y los oídos para escuchar, Vedanta te muestra tu verdadera identidad, sin pizca de duda. Por eso, desde el principio queda claro que eres autoevidente, eres autoconsciente. Eso es lo que te dice la experiencia. E incluso, como quizá es a lo que apuntaba Ramesh (pero sin los conceptos apropiados), eso es verdad más allá de la experiencia. Por el hecho de Ser, ya eres. Y lo sabes.

Francisco: Otra pregunta. He pasado varios años pensando que el universo era fruto de la voluntad del Sí mismo de conocer lo que se halla escondido en él, de hacer conocido lo desconocido. Es decir; este poder aparente que llamamos Maya, y que “hace parecer como si algo estuviera sucediendo aparte de la conciencia”, ¿tiene esta finalidad?

Shams: Ahora es buen momento para decirle adiós a esa creencia. Si lo que escribiste en los párrafos de arriba es correcto (y sí que es correcto), ¿cómo podría ser correcto lo que ahora escribes? No hay nada escondido en el Sí Mismo. Maya puede hacer parecer que hay algo oculto. Sin embargo, en otro universo, también creado por Maya, es probable que todo se muestre a la luz. ¿Qué importa? Para el Sí Mismo no hay nada que conocer. El Sí Mismo es libre de todo eso, libre de conocimiento y de ignorancia. Eso no significa que el Sí Mismo no sea ilimitado.

En cuanto a la finalidad, Maya no tiene finalidad. Solo la mente piensa en términos de finalidad. Para el Sí Mismo no hay tal cosa. Acaso el concepto que se acerca más es “juego”, pero aceptemos también que es una metáfora. No hay nada que descubrir, no hay nada que hacer, no hay nada que conquistar. Tú eres completo, no tienes límites, eres eterno y absolutamente libre. Como ya dije unas diez veces: ERES TAN ILIMITADO, QUE TAMBIÉN PUEDES SER LIMITADO (EN APARIENCIA). Esa es la razón de Maya.

Francisco: ¿Es fruto de alguna clase de voluntad por parte del Sí mismo? ¿O se puede decir que el Sí mismo es libre de voluntad?

Shams: No solo se puede decir que “el Sí Mismo es libre de voluntad”, sino que es lo que te escribo 50 veces en cada mail. Observa a la mente, mira cómo poco a poco va permitiendo la caída de viejos conceptos arraigados. Tiene su propio tiempo, pero el Conocimiento va creciendo. Lo que escribiste en los párrafos de arriba es acertado, pero, si la mente hubiera practicado la indagación con lo que ya sabe, no hubiera sido necesario preguntar esto, sobre lo cual, en realidad, no tienes duda. ¿O sí?

Francisco: Finalmente, ¿tiene sentido hacer preguntas como estas? ¿Qué es lo que diferencia las cuestiones que la mente puede abarcar de las que no?

Shams: Sí que tiene sentido hacer estas preguntas, porque, de lo contrario, hubieras seguido reteniendo conceptos nacidos de la ignorancia. Lo importante es eliminar la ignorancia. La mente es tan amplia como para abarcar todo lo que Ishvara (que es la Gran Mente) quiere que abarque, esa es la respuesta. Pero aquí no nos interesa abarcar, sino remover la ignorancia.

Francisco: Creo que puede abarcar, y es en lo que consiste la indagación, lo que hace referencia a Ishvara, a lo aparente y su relación con lo real, es decir la dualidad, lo que es como decir que no puede abarcar nada ya que todo eso es no-ser. En cambio, constituye un esfuerzo inútil su intención de comprender lo real en sí.

Shams: Es totalmente favorable que mires a la mente como un objeto. Arriba ya compartí una explicación sobre cómo es que la mente comprende al Sí Mismo. No lo va a percibir, pero puede (y debe) asumir el Conocimiento. Esto es comprensión y, con base en ello, la mente cambia todos sus conceptos. Si lo analizamos, quizá podríamos decir que tu “abarcar” es una forma de decir “percibir”. Eso sí que lo puedes olvidar, porque la mente no percibirá los niveles más sutiles jamás. También es cierto que la omnisciencia (el conocimiento total) está reservado a Ishvara, y no a la mente del jiva. El individuo se debe conformar con el Conocimiento que lo libera de creer que es un individuo. Y yo diría que con eso basta.

Francisco: Por un lado, porque es más sutil que ella, y por el otro porque yo ya soy ese Conocimiento que está más allá de las palabras, y que solo puede aparentemente surgir cuando se agotan todas las dudas y la ignorancia de la mente acerca de su propia naturaleza, comprendiendo sus limitaciones.

Shams: El Conocimiento para tu mente es “yo soy la Conciencia”. Eso es el Conocimiento. Y sí que puede y debe ser comprendido. Es justamente lo que la mente está haciendo con la indagación. El Conocimiento, por otro lado, no surge sino que se hace claro, porque siempre ha estado presente. ¿Cuándo se hace claro? Cuando se elimina la ignorancia.

Francisco: Siguiendo tu metáfora, no tiene sentido tratar de comprender el código de programación de un juego desde una ventana del juego cuando ya se es el propio programador, ¿no es así?

Shams: Exacto. El código de programación déjaselo a Ishvara. Él es toda esta multiplicidad caótica y ordenada. El individuo es parte de ese código, un simple número apareciendo y desapareciendo. Déjaselo también a Ishvara. Vedanta explica el orden y pone las cosas en su lugar. No trata de profundizar en el asunto, porque, en realidad, no es importante cuando sabes que no es muy diferente de un sueño. Por eso, podemos decir que lo único que tiene sentido es saber que tú eres el programador, el Sí Mismo.

Francisco: Finalmente, me gustaría que me confirmaras si con la palabra “mente” nos estamos refiriendo al intelecto (una de las tres esferas del cuerpo sutil), ya que tal como lo describe James la mente es en realidad el hogar de las emociones.

Shams: Sí, me he estado refiriendo al intelecto y al cuerpo sutil. La división de James Swartz es la más útil y me estoy ciñendo a ella, aunque he usado mucho “mente” pare referirme a intelecto, sobre todo por costumbre y por convención. Cuando me refiera a la mente como emociones, te avisaré.

Francisco: También me gustaría que me aclararas una frase de tu mail que no acabo de comprender: “Que no podemos asir con certeza a la creación ilusoria, debería servir como prueba de que nada de esto tiene realidad independiente”.

Shams: Cuando digo que “no podemos asir con certeza” me refiero a que todo se reduce a un concepto y que, aún ese concepto, no tiene ningún punto de referencia más que el Ser. Si te fijas, todo es como humo pasando frente a ti. Así queda claro que todo depende del Testigo, que nada es real más que por el hecho de estar aparentemente surgiendo en mí.

 

Francisco: Leyendo tus explicaciones, siento derrumbarse un ídolo y un inmenso malentendido. Al pensar en Osho, al siempre haber creído que estaba iluminado y que además este hecho lo volvía infalible, creé muchos conceptos equivocados que ahora por fortuna puedo percibir con claridad.

Osho me influyó mucho, fue mi referente, y tomé casi todas sus palabras como la Verdad. Por ejemplo, él decía al describir su iluminación, que al no haber tenido un maestro ésta sobrevino al cabo de una crisis nerviosa y una noche muy oscura. Aunque siempre me he sabido protegido, ya que no hay ningun “yo” que pueda perderse o ser dañado, esto me ha creado un temor inconsciente. Pensaba que la “iluminación” podía suponer un problema, que me podía quedar “colgado”, que podía destrozar mi familia… ahora suena increíble, pero sé que en el fondo pensaba así.

Shams: El mundo espiritual está lleno de todo tipo de mitos sobre la “iluminación”. Esto sucede cuando el único marco de comprensión es experiencial. La liberación, al contrario de lo que se cree, solo puede llegar cuando tu vida está en orden y tu mente en calma. El resultado en samsara es muy poco notorio desde afuera y, si implica algo, es más construcción que destrucción. Lo único que se destruye es la ignorancia.

Francisco: Siempre he intuido, sin embargo, que la iluminación no es algo especial, ya que no sucede en lo fenoménico. La vida no cambia, sino la perspectiva respecto a ésta.

Shams: Exacto.

Francisco: Al confirmármelo tú con tus palabras y Rubén, el discípulo de James que conocí, con su forma de vida, siento que todo se vuelve más claro. Comprendo que el diablo confunde la verdad con la mentira, y que Osho simplemente poseía una mente con gran predominio de sattva unida a una gran ambición material, si no me equivoco.

Shams: Y esa ambición era sobre todo rajasica. Así que su mente era sattvica y rajasica. De ahí surgen los clásicos maestros espirituales que proponen hacer y hacer y hacer, para obtener resultados. Claro que obtienen resultados. El más notorio de todos: reforzar la idea de que eres un hacedor.

Francisco: Su fama y su carisma contribuyeron al resto, atrayendo mentes infantiles y necesitadas de un protector. De todas formas, dices que hay individuos que reconocen su verdadera identidad y a quienes sus vasanas llevan a seguir implicados en el sexo y el poder. ¿No podría ser también su caso?

Shams: Sí que lo podría. Sin embargo, hay varios indicios que nos indican lo contrario, como la enorme cantidad de acciones motivadas por el miedo y el deseo. ¿Por qué seguir intentando glorificar a la persona cuando sabes que no eres la persona? No tiene sentido.

Francisco: Siempre he sido muy inocente en cuanto a pensar que otras personas puedan llegar a ser tan mezquinas o malintencionadas como para mentir tan intencionadamente y de manera constante. Ahora al pensar en Osho me doy cuenta de que eso es posible.

Shams: En lo personal, tengo el mismo “problema”. Sin embargo, he escuchado a James explicar que hay personas que realmente se sienten bien lastimando a los otros y, si lo reflexionas y buscas ejemplos, queda claro que así es. No sé si este sea el caso particular de Osho, pues él no era un criminal o una persona cruel. Incluso era alguien con mucha devoción. Más bien fue un caso muy grave de enfermedad de la iluminación. Todos los buscadores (y los jnanis) que no se han desarrollado en un ambiente dhármico y en una familia armónica, es decir, por lo menos todos en occidente, estamos expuestos a contraer la enfermedad de la iluminación. Su característica principal es que el ego intenta tomar para sí las características del Ser. En los casos agudos, como el de Osho, el ego puede justificar todo tipo de irracionalidades sin que la persona tenga la menor duda de que está haciendo lo correcto y de que sus conferencias son evangelio puro, cuando en realidad está cometiendo crímenes y diciendo tonterías colosales. La actitud de Karma Yoga es la mejor forma de prevenir la enfermedad de la iluminación.

Francisco: Es como si se hubiera derrumbado un ídolo, un demonio que en nombre de la luz te hace seguir en la oscuridad. Comprendo que Osho es un actor más dentro de Maya, que ha devenido un símbolo de espiritualidad ya que responde a lo que la mente ignorante entiende por espiritualidad, y nada más. Muy pocas personas van a acudir a su vecino iluminado a charlar con él para hallar la verdad, y en cambio se van a sentir deslumbradas por las hermosísimas y al mismo tiempo vacías palabras de un gran gurú.

Shams: Claro, no proscribamos a Osho. Veámoslo como es. En primer lugar, Osho es Ishvara. La sociedad quería una superestrella espiritual, e Ishvara actuó en consecuencia. Por otro lado, la mente cualificada no tendrá problemas en darse cuenta de que, detrás de esa máscara, no está el conocimiento. Y seguirá adelante después de sacudirse el polvo de los pies.

Francisco: Este gran gurú a menudo refuerza tu sentido de carencia al poner muy lejos lo que en realidad está tan cerca, que es el conocimiento de tu verdadera identidad. Osho hablaba mucho de otros maestros, lo que me hacía sentir que debía realizar grandes esfuerzos para un día poder llegar a “iluminarme”, tal como ellos habían hecho. Ahora lo veo todo más fácil y sencillo, y al hacerlo siento derrumbarse un gran peso que me hace hasta derramar lágrimas. La razón es que desde los 19 años (ahora tengo 28) he invertido la mayor parte de mi energía en lograr iluminarme, guiado por un símbolo que ahora veo que no corresponde a la realidad, pero que tal como dices despliega una energía que purifica, y que como tal me ha preparado para poder comprender el Vedanta.

Shams: Nunca te vas a iluminar. Jamás. Esa es la verdad. Tú eres la luz. Solo necesitas conocimiento de ti. Ningún suceso. Solo conocimiento firme, surgido por la aplicación diligente de Vedanta que elimina toda la ignorancia con respecto a ti. Pero no habrá iluminación.

La conmoción de ahora tiene que ver con despedirse del hacedor (“yo hago y yo obtengo resultados”). Es un amigo que te acompañó por mucho tiempo y fue tan cercano que hasta creíste ser él. No desaparecerá por completo pero ahora habrá claridad sobre su papel en relación con Dios y contigo, el Ser. El hacedor es solo un súbdito, una sombra gentil, cuando se lo ha puesto en su lugar.

Francisco: Muchas gracias por tus explicaciones. Ahora comprendo mejor el significado del maestro, que no es más que el despliegue de la enseñanza, una fuerza que recibe de muchas y variadas formas aquel que desea conocer la verdad.

Lo que sucede es que todas las “personas iluminadas” hablan de su experiencia directa, física, con un solo gurú, de que tuvieron un gran contacto con él y de que gracias a él lograron destruir su ignorancia. Entonces es como que yo mismo me he impuesto esa condición antes de poder realmente adentrarme en el verdadero conocimiento; la condición de tener un maestro físico y presente.

Shams: Creo que describes muy bien la situación y la creencia que eso genera. La bendición de Vedanta es que cada vez deja más claro que no hay “personas iluminadas”. Solo hay la Conciencia. Para muchas tradiciones espirituales, la persona sigue estando y la persona es la que alcanza algo. Pero eso es solo una creencia. Vedanta demuestra que nunca hubo persona. No deja a la persona fuera del mapa, pero no olvida nunca su estatus de parte limitada e irreal. Tú no eres una persona. Hay una persona aparente que aparece en Ti. Esa persona está bien como está y no le hace falta nada, más que quizá el Conocimiento de que todo está bien así, porque el único que Es, eres Tú. Por eso, es mejor desconfiar de quienes hacen una gran historia con respecto a su camino espiritual.

Francisco: Me imagino que según lo que dices también ha habido muchas iluminaciones que han sucedido sin la intervención de un maestro de carne y hueso, aunque creo que eso puede traer complicaciones, ya que el individuo está solo, más desamparado ¿no es así?

Shams: “Desamparado” es solo un concepto, y uno incorrecto. El individuo nunca está desamparado. Mucho menos cuando es un indagador, porque su mente está cualificada; es decir, sus emociones y su intelecto se encuentran sanos y en armonía. La mente cualificada ya es razonablemente feliz y capaz de hacer frente a todo tipo de miedos y deseos. Además, gracias a su capacidad creciente para discriminar, puede llevar a cabo su búsqueda distinguiendo lo útil de lo inútil, acercándose con facilidad y sin fanatismo a la enseñanza. Solo nos sentimos desamparados cuando una parte de nosotros se sigue viendo a sí misma como un niño que necesita a alguien más grande que lo guíe. Puesto que el buscador es un adulto, dicha situación es solo una ilusión, la cual puede ser comprendida y resuelta. Esto no significa que la jerarquía no es importante. Un adulto puede reconocer la jerarquía de otro adulto en una relación donde el de aparente mayor rango (es aparente porque solo es en un ámbito) tiene algo que ofrecer y el otro tiene algo que recibir, como en la típica relación entre maestro y alumno, tanto en un ashram como en una universidad. Pero, en esa relación, ambos individuos funcionan como adultos maduros.

También, quiero llamar la atención sobre el término “iluminación”. Es una metáfora experiencial; por lo tanto, puede propiciar la confusión. Por ejemplo, en realidad no hay “iluminaciones”. Hay, en apariencia, algunos individuos que reconocen su verdadera identidad. Pero solo hay un Ser reconocido y este, en realidad, ya lo sabía. En realidad, solo hay una ignorancia (y es aparente) y solo hay una liberación (que es aparente, porque tú ya eras libre). También lo hace sonar como un gran suceso, pero en realidad no es la gran cosa. Sí, se dice en algunos textos que es la gran cosa para atraer a buscadores enamorados de la experiencia, pero creo que, sin peligro a ahuyentarte, puedo decirte que no es la gran cosa. Solo es conocimiento firme. Sí, te libera para siempre, pero no es la gran cosa.

Francisco: De todas formas es muy alentador, y me hace valorar los escritos sobre Vedanta como a un maestro mismo, en cierta forma vivo, tras cuya lectura se abren nuevas comprensiones para mí. Es como lo vivo, pero no comprendía que pudieran tener el valor de un maestro “humano”. Por otro lado, me acabo de dar cuenta de que también el ego se apropia de ese deseo de un maestro buscando en él un padre que pueda sentirse orgulloso de él.

Shams: Muy bien dicho. Así es en casi todos los casos. Sin embargo, ahora que lo describes y lo puedes ver, ¿tiene poder sobre ti? No lo tiene. De cualquier manera, esa tendencia es común en la mente y no está mal seguirla teniendo a lo largo de la vida. Lo único que hace el indagador es observarla (no se entrega a ella, pero no la reprime ni la proyecta). Sirve también para darnos cuenta de lo importante que es la figura del padre para el individuo y nunca está de más traer a la mente a nuestro verdadero padre y rendirle todo el amor y el respeto que fluye naturalmente en nuestro corazón. Tu padre como persona también es Ishvara. Por otro lado, la figura del niño necesitado siempre va a vivir en la psique, pero como adultos tenemos todas las herramientas para darle lo que necesita, sin tratar de compensar las necesidades infantiles con acciones que deberían responder solo a la decisión de un adulto con mente discriminadora y desapasionada.

Francisco: Sin embargo, no comprendo la frontera entre las escrituras y el despliegue de las escrituras. ¿Se podría calificar el libro de James How to attain elightenment como escrituras o como el despliegue de las mismas? ¿Por qué sólo se consideran “escrituras” textos antiguos?

Shams: El libro de James Swartz es un despliegue de las escrituras. La diferencia entre las escrituras y el despliegue de estas, es que las primeras han sido fijadas, mientras que el despliegue es una clarificación basada en las anteriores. Sin las escrituras no puede existir el despliegue. Las escrituras no se crearon de un día para el otro. Fueron construidas y revisadas a través de varias generaciones. A diferencia de otros textos, las escrituras de Vedanta no fueron “canalizadas” o recibidas como caídas del cielo. Las escrituras son el testimonio de una experiencia vivida por varias mentes cualificadas a través del tiempo, traducida después en Conocimiento. Puesto que los seres humanos cometemos errores, las escrituras son puestas a prueba y, cuando expresan de manera adecuada la naturaleza de la Verdad, son fijadas palabra por palabra. Nuestras escrituras son los Upanishad, textos que han sobrevivido intactos durante milenios. Su comprensión es difícil. Cuando no se sabe lo que quieren decir, la mente tergiversa el significado de manera automática. Aquí es donde el maestro juega un papel fundamental, pues él es el responsable de mostrar el sentido de la escritura para hacerlo comprensible a la mente del buscador. La forma de desplegar la escritura es tradicionalmente oral, pero el despliegue también incluye a la palabra escrita, como el libro de James, estos mails o cualquiera de los textos de ShiningWorld. Curiosamente, varios textos escritos de AdiShankara que son la explicación de algunos Upanishad, después se convirtieron ellos mismos en textos raíz, por su perfecta claridad en consonancia con la Verdad. Al desplegar las enseñanzas de Vedanta tradicional (ya sea oralmente o por otro medio) la base son siempre las escrituras y todo lo que decimos debe estar en consonancia con ellas. Esa es la condición.

Francisco: Respecto a Osho, sé que también James lo critica pero lo cierto es que en su momento me aportó mucho, digamos que me ayudó a purificar la mente hasta cierto punto su enseñanza, no su modo de vida que creo que es irrelevante.

Shams: Mi experiencia de Osho también fue muy buena, en realidad. Sus textos fueron una inspiración y muchas de las cosas que leí me parecen bellas. Por eso siempre le guardaré reconocimiento y amor, junto con muchos otros maestros. Vale la pena aclarar que lo que funciona con Osho (y todos los maestros espirituales en los que creemos, charlatanes o no) es que se convierten en un símbolo de algo espiritual y, cuando entramos en contacto con ese símbolo (gracias al poder que le confiere la mente), nos sentimos ascendidos y la mente se purifica. Pero eso no depende del objeto externo (el maestro) sino del sujeto, así que quienes hacen el trabajo son bhakti (la devoción) y shakti (la energía), no un poder personal del maestro. Eso es lo que sucede, por ejemplo, en la iglesia o en un concierto de rock. Y aunque el maestro tuviera algún siddhi (poder “mágico”, el cual en realidad pertenece a Ishvara por completo), eso tampoco eliminaría la ignorancia. Solo se puede eliminar la ignorancia mediante la aplicación correcta del medio de conocimiento. Esa es la verdadera función del maestro.

Francisco: Sin embargo, ahora, al meditar sobre esto, creo comprender por qué lo criticáis.

Shams: Es algo muy bueno que puedas mirar esto con desapego. A veces la mente está muy apegada a símbolos e ídolos, lo cual hace muy difícil indagar sobre las ideas relacionadas con esto. En Vedanta, además, ninguna crítica es personal. A toda persona se la ama y se la respeta como tal. El análisis es siempre en el nivel de las ideas y los actos. Es sano poseer una mente libre de pasión, no motivada por razones sentimentales. En el caso de Osho, decimos las cosas como resultado de una revisión desapasionada de los hechos y siempre en relación con lo único que nos interesa (moksha), porque estamos haciendo una indagación. Los hechos y las ideas se ponen en la balanza de la verdad y del Dharma. Desde ese punto de vista, se puede ver con total nitidez que los textos de Osho se encuentran teñidos de opiniones personales que no están en consonancia con la verdad, aunque emplean muchos elementos de ella, lo cual los convierte en algo más confuso. En cuanto a las observaciones sobre sus violaciones sistemáticas del Dharma, no se trata de juzgar o de descalificar a una persona, sino de advertir al buscador sobre la importancia fundamental de respetar las leyes morales del universo. De lo demás, se encarga Ishvara, que nunca falla a la hora de entregar resultados proporcionales al tipo de acciones realizadas. A diferencia de lo que suele creerse en Occidente, el maestro tiene el deber de ceñirse al Dharma por sobre todas las cosas. Un buscador cualificado se aleja instintivamente de quien viola esta premisa.

Francisco: Es porque él pedía una entrega a su persona, no a su enseñanza. Él hablaba de que el gurú actuaba sobre el discípulo, le hacía una especie de cirugía interna pero solamente si este se entregaba. Y consideraba que el no entregarse era un síntoma de miedo o una barrera por parte del ego.

Shams: Sí. Eso es una locura, por donde se mire. Un maestro que pide entrega total al discípulo, en realidad se siente necesitado. Lo que sucede además es la infantilización de los devotos y el saqueo de sus billeteras. El ego está bien como está. Y si algo tiene que mejorar, no lo hará el maestro, sino la aplicación personal de una práctica. Cuando alguien tiene un ego infantil, puede obtener buenos resultados en un ashram (o en psicoterapia), siempre que ese ashram sea administrado por dharmis (seguidores del Dharma) maduros, no fanáticos de los reglamentos y las buenas costumbres. El problema es que, cuando el ego es inmaduro, no puede discriminar entre un santo y un farsante. El karma es quien decide. En el caso del indagador con poder de discriminación, su margen de acción es mucho mayor y, ya establecido en Vedanta, su perspectiva la más favorable.

Francisco: ¿Entonces él tenía sed de poder, de manipular a los demás? ¿No aceptaba a los otros como a iguales aunque lo dijera en sus conferencias?

Shams: No lo sabemos. Pero no es muy importante. El respeto al Dharma es solo un requisito. Y no es cosa de santos, sino de personas normales. Lo más probable es que amara a sus discípulos. Pero, el amor por otras personas, ¿es algo especial? Osho no era un monstruo, solo era un maestro no cualificado. ¿Por qué se puso tanto énfasis en su persona? Cuando el dedo apunta hacia la luna, el tonto mira el dedo. Un maestro preparado en Vedanta no te permitirá mirar el dedo más que para que te cerciores de que puedes confiar en ese dedo. El resto es mirar hacia la luna.

Francisco: ¿Es posible para un ser iluminado cometer tantos errores?

Shams: No existen seres iluminados, porque solo hay un Ser, que lo ilumina todo. Cuando un individuo reconoce su verdadera identidad, lo único que cambia es que sabe lo que es real y lo que es irreal. Es decir, el conocimiento hace claro que el individuo, junto con el resto de los objetos, es irreal, mientras que Tú eres real. Así que el cambio es solo en el nivel del conocimiento. El individuo no adquiere nada especial. El individuo sigue siendo exactamente el mismo, incluso con las mismas neurosis, si las tenía. La mitología de la “iluminación” está basada en premisas experienciales y debe ser puesta en duda. Nadie es especial y nadie se hace especial. De hecho, es mucho más fácil que tu vecino se “ilumine” a que lo haga cualquiera de los maestros “espirituales” que se anuncian en la web. Y de todas formas tu vecino seguirá siendo el mismo de siempre.

Sin embargo, la ausencia de ignorancia facilita la purificación de la mente y hace casi imposible violar el Dharma. Aún así, hay casos de individuos que reconocen su verdadera identidad y que siguen cometiendo violaciones graves hacia el Dharma, sobre todo relacionadas con el sexo y el poder. ¿Por qué lo hacen? Porque el conocimiento no se actualizó en su vida y muchos vasanas negativos siguen sin ser purificados. Explicar eso, como ves, nos sirve para reafirmar el hecho de que el Conocimiento solo cambia la relación entre el observador y lo observado.

Francisco: ¿O acaso no estaba iluminado?

Shams: En el caso, de Osho, se puede decir con gran seguridad que no conocía su verdadera identidad. ¿Por qué compras 100 Rolls Royce y aún piensas que necesitas más? ¿Por qué usas ropa que te hace lucir más alto y más imponente? ¿Por qué hablas todo el tiempo sobre tu biografía y tus atributos como individuo? ¿Por qué necesitas un ejército de guardaespaldas armados? Porque crees que eres limitado, inadecuado, carente. Cuando alguien sabe quién es en realidad, deja de querer cambiar a la persona: si la persona es fea, si es baja de estatura, si no es sabia o santa, si no tiene habilidades sociales, si está expuesta a peligros normales y constantes, nada de eso es tu problema en realidad. Sabes que eres total y completo, así que dejas de hacer cosas para volverte más apto, más total o más completo. Ya lo eres.

Francisco: ¿Entonces cómo podía ser tan sabio y hablar con tanta claridad sobre diversas escrituras?

Shams: Hay personas “sabias” y claras en todos los ámbitos, personas inteligentes. También hay personas tontas y que hablan con poca claridad. Eso depende del juego de los gunas (sattva, rajas y tamas) en relación con los karmas. Tú, la Conciencia, eres libre de atributos y no tienes nada que ver con eso. La liberación es el conocimiento firme y constante de que todo lo que hay es la Conciencia y que tú eres eso. Hacer tratados, decir bellos discursos y escribir poemas tiene poco que ver con estar liberado, y más bien es sospechoso cuando se hace para ganar fama y notoriedad. Se dice que el jnani (quien conoce su verdadera identidad) no inicia empresas nuevas.

Francisco: Él y muchos otros dicen que un maestro es la representación del Sí Mismo, y que la entrega al maestro es lo mismo que la entrega a la enseñanza. ¿Puede que esto sea cierto al menos para el principio de la búsqueda, en el que el individuo necesita una referencia fuerte, como una forma de devoción más primaria que el Vedanta y que puede hacerles bien a muchos individuos?

Shams: Como comenté en el mail anterior, ese tipo de prácticas es necesario y muy útil cuando no tienes una mente cualificada. El indagador (el que sabe que la búsqueda es solo de Conocimiento), por su parte, lo único que entrega es la mente, y no al maestro, sino a la enseñanza. Voy a repetirlo otra vez, porque es fundamental aplicarlo a todos por igual: todos los maestros son ídolos con pies de barro. Como buscador, tienes la obligación de verificar que el maestro o maestra al que te acerques sea una persona respetuosa del Dharma y tenga la capacidad de desplegar la enseñanza. Osho está en lo correcto al decir que el maestro es la representación del Sí Mismo. He ahí el peligro de su enseñanza. Se cuenta que el diablo viene a la Tierra no para ocultar la verdad, sino para mostrarla en partes.