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Román: Opino que el procedimiento racional es mejor y no peor que el mítico para alcanzar la iluminación espiritual.

Shams: Estoy de acuerdo contigo. Añadiría que es poco útil pensar en términos de "procedimiento racional” refiriéndose a Vedanta, y es dudoso que exista realmente algo como un procedimiento mítico, aunque creo comprender que te refieres a algunos métodos que hablan del símbolo o del arquetipo. Digamos que Vedanta es la aplicación del conocimiento, la cual se hace desde el intelecto a los demás niveles del cuerpo sutil (emociones y ego). 

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Claudia: Hola Shams, no he terminado de leer todo el material que me compartiste.

Shams: No es necesario leer el material en un tiempo determinado. En esencia todo el contenido de Vedanta dice siempre lo mismo. La exposición de Vedanta son distintas formas de decir eso mismo, así que lo mejor es tomarse el tiempo que se requiera para leer y digerir con una mente clara, justo como lo estás haciendo. Uno no estudia Vedanta, pues el objetivo no es convertirse en experto en Vedanta, sino simplemente eliminar la ignorancia sobre quién es uno.

Seguramente ya sabes todo esto, pero me pareció apropiado comentarlo nuevamente.

Claudia: Te escribo para comentarte algo que repentinamente me resultó bastante claro hace un par de días mientras reflexionaba sobre la enseñanza; visto en retrospectiva puede parecer obvio (en el caso de que sea correcto): En últimas, absolutamente todo lo que se percibe, se observa, se piensa o se siente, bien sea a través de los sentidos o la mente, despierto, dormido o en cualquier otro estado, es tan solo objetos que continuamente emergen y se desvanecen. Todo, sin excepción.

Shams: Excelente. Esa es la enseñanza básica que repetimos todo el tiempo, pero es algo muy positivo que tú la formules, pues significa que comienza a ser asimilada. Por eso Vedanta sugiera separar entre tú los objetos. En efecto, todo, todo, todo, todo, todo es un objeto. Incluidos todos tus pensamientos, emociones, los sentidos, el tiempo, el espacio y la misma sensación de ser y de existir. Todo sin excepción es un objeto. Solo hay una excepción, y esa excepción eres tú: el ser (la conciencia, el sí mismo). Pero debes renunciar al deseo de encontrarte como experiencia, de percibirte como si fueras uno más de esos objetos. Eso jamás sucederá. Toda experiencia es un objeto, pero tú no eres un objeto. Tú eres la conciencia libre de objetos donde los objetos aparentes aparecen.

Antes de los objetos, tú ya eras. Después de los objetos, tú sigues siendo. Renuncia al deseo de encontrarte, date cuenta de que siempre has sido tú lo único que es.

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Claudia: He plasmado en palabras un resumen de tal forma que puedas identificar en que etapa de la asimilación de la enseñanza consideras que estoy de tal forma que me sugieras como continuar:

El propósito de la enseñanza es corregir la errónea identificación que surge de forma innata en todos nosotros y según la cual nos identificamos con nuestro cuerpo-mente, lo cual a su vez genera un sentimiento de limitación y carencia al vernos insignificantes respecto a la magnificencencia de un universo que consideramos algo distinto o ajeno a nosotros mismos.

Shams: Me parece que es correcto tu resumen, aunque puede ser clarificado en los detalles. Es verdad que la identificación con el cuerpo es la más obvia y más común de todas, pero es más adecuado decir que el problema es la identificación con cualquier objeto, incluidos desde luego el cuerpo y la mente. Lo único que no es un objeto eres tú, la Conciencia. La "magnificencia del universo" también es un límite, pues se trata de un objeto, obra de la dualidad. La totalidad de la creación es mucho más amplia que todo individuo, pero posee limites como toda experiencia, y tampoco es tu verdadera identidad. Tú estás más allá de toda experiencia, incluida la creación.

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Claudia: Está muy interesante el texto que me enviaste donde James explica el akhandakara vritti. Es suficientemente ilustrativo por lo que voy a estudiarlo con mayor detenimiento durante los próximos días. La otra duda que te comenté tiene que ver con el análisis de los tres estados:

Desde hace algunos años (mucho antes de comenzar a estudiar Vedanta), descubrí que con frecuencia me daba cuenta que estaba soñando mientras el sueño mismo ocurría. Es una condición que se conoce como sueño lucido. No le había dado mayor importancia a tal tipo de experiencia hasta que un día me encontré con un satsang de Sundari y del cual transcribo el siguiente fragmento:

El sueño lúcido es una condición que a veces sucede en el estado del sueño cuando el Jiva es uno con Paramatma y el jiva individual se encuentra ausente o aparece en el sueño como un objeto. El sueño lúcido también sucede en el estado de vigilia cuando la mente voltea hacia el interior, mirando solo a los pensamientos y emociones. La luz que ilumina el sueño (en vigilia o mientras se duerme) es la Conciencia reflejada en el cuerpo sutil. Se la conoce como Paramatma, Conciencia pura, y se la llama también taijasa, lo resplandeciente. La interpretación de los sueños puede ser una sadhana útil, pues provee de comprensión acerca de la creación del jiva, la cual es conocida en ocasiones como “la sombra”, porque es contenido que queda oculto para el estado de vigilia (viswa). El análisis de la relación entre el sueño y los estados de vigilia y los dos jivas experimentadores puede liberar al jiva de vigilia de la noción de que es real, lo que pavimenta el camino hacia el conocimiento del Ser.

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Raúl: Llevo practicando Karma Yoga desde hace un tiempo y me gustaría practicar auto-indagación para asimilar mejor el conocimento. Creo tener un relativamente buena compresión intelectual de la enseñanza pero estoy en el punto en donde a pesar de saber que soy todo, consciencia pura, me cuesta trabajo vivenciarlo en mi dia a día.

Shams: Tu objetivo es Moksha, el conocimiento de tu verdadera identidad. A pesar de que lo sabes parcialmente, ese conocimiento aún no es firme e inmediato, debido a que aún hay muchas ideas basadas en la ignorancia. Esto es lo más normal, pues la mayor parte de tu vida la has vivido creyendo que la realidad es dual y que tú eres una persona con una mente y un cuerpo. Para eliminar la ignorancia (que son todas estas ideas) es necesario aplicar la indagación sobre la mente, sobre todo cuando surgen estos pensamientos.

Por ejemplo, al aplicar la indagación sobre la idea de que te cuesta trabajo “vivenciar” el Conocimiento, puedes preguntarte: ¿a quién le cuesta trabajo vivienciar el Conocimiento? El Conocimiento es “yo soy la Conciencia ordinaria e ilimitada”. Así qué, ¿quién es el que vivencia eso? El individuo que hace cosas y obtiene resultados, al que llamamos “hacedor”. ¿Pero hay realmente un hacedor? El individuo aparece en ti y tú eres el que contempla todos estos objetos, incluído el esfuerzo por vivenciar tal o cual cosa.

Raúl: Siento que me sigo identificando con el cuerpo y la mente y también con la nocion del "hacedor" a pesar de que sé que dicha idea es solamente una ilusión por lo que creo que practicar la autoindagación ayudaria en afianzar lo que intelectualmente ya sé.

Shams: Si lo puedes ver, ¿realmente te estás identificando? La que se identifica es la mente. ¿Pero tú eres la mente? Tú puedes ver claramente esta conducta de la mente que se identifica con una cosa y después con otra, debido a que tú eres el Testigo eterno, donde surge todo y todo desaparece. Lo que sucede en la mente ¿te afecta a ti? ¿Qué tiene que ver todo eso contigo? La indagación es para la mente, porque la mente es la que quiere liberarse. Tú ya eres libre. Sin embargo, la mente parece pensar lo contrario, así que lo más adecuado es que le entreguemos lo que ha buscado con tanto ahínco durante todos los instantes de su existencia. Esto es: el conocimiento de ti. Como bien lo sabes, la forma de aplicar este Conocimiento es por medio de la indagación. Lo que hemos hecho en este párrafo y en el anterior es indagación.

Raúl: Sin embargo, no estoy seguro si la indagación se puede practicar de forma independiente o con la guía de un maestro.

Shams: La indagación es lo que estás practicando ahora. Quizá no hay un solo momento en que la mente no esté indagando sobre su verdadera identidad. Tú has tenido la bendición de una mente clara y la cercanía a las enseñanzas de Vedanta, lo cual ha guiado tu indagación. Para haber llegado a las conclusiones a las que arribaste, has tenido que indagar con gran profundidad. Por lo tanto, la indagación no es algo ajeno a ti. Es lo que estás haciendo ahora mismo.

Ahora bien, sin el medio de Conocimiento (Vedanta) la indagación es infructuosa, pues, entonces, la mente carece del punto de referencia en la Conciencia. Por eso es fundamental el maestro. El alumno con una mente tranquila es el primer requisito y el segundo requisito es el medio de conocimiento, Vedanta. Sin embargo, es totalmente necesario el tercer requisito: un maestro que explique las enseñanzas. De lo contrario, la mente interpretará todo según la ignorancia. La buena noticia es que la lectura de los textos de Shiningworld y el intercambio de mails con James Swartz y los “endorsed teachers” equivale al despliegue de las escrituras por un maestro. Para muchas personas (entre las cuales me incluyo) ha sido suficiente. Y si un maestro tiene que llegar a tu vida, la regla general es pedirlo a Ishvara pero no buscarlo. Llegará cuando tenga que llegar, si es que tiene que llegar. Lo importante es que sepas que el único maestro en verdad es la Conciencia, tú mismo.

Las etapas de Vedanta son las siguentes:

1. Escuchar (shravana): Consiste en absorber la enseñanza haciendo a un lado todas las ideas personales. El objetivo es obtener un panorama claro y total del Conocimiento, sin la interferencia de interpretaciones personales.

2. Discutir (manana): consiste en aclarar las dudas. En este paso, las enseñanzas han sido comprendidas, así que las ideas personales pueden ser traídas de vuelta, para ser comparadas con lo que dice Vedanta. El objetivo es descartar lo que no es Verdad y conservar lo que es. Aquí también se pone en duda a la misma enseñanza de Vedanta.

Tanto Shravana como Manana dependen de la enseñanza desplegada por parte del maestro. Por ejemplo, lo que estamos haciendo ahora es Manana, pues aclaramos dudas, contraponiendo ideas propias con lo que dice Vedanta. Esto también se considera indagación, pero es un tipo de indagación en la cual el maestro y las escrituras desplegadas por él juegan un papel muy importante. La lectura de la página web y el libro de James también equivalen a sravana y manana.

3. Asimilación de la Verdad (nididhyasana): consiste en aplicar el Conocimiento en la mente, por cuenta propia. Esta es la indagación fundamental, y es la etapa en la cual el indagador puede andar por sí solo (porque ya ha aclarado sus dudas y posee los conceptos fundamentales de Vedanta). Desde luego, siempre puede volver (y constantemente) a shravana y manana, para resolver dudas que surjan como obstáculos en su indagación.

Por lo visto, es justamente esta tercera fase la que te ocupa. En realidad, las tres etapas se acompañan unas a otras casi de forma paralela. No obstante, llega este momento en que la mente está ocupada en asimilar la Verdad. Como has dicho, ahora que lo entiendes todo, ¿cómo saberlo por completo? La respuesta que das, también es la correcta: indagación.

Raúl: Tambien quisiera profundizar en el método de la indagación antes de empezar a realizarla pero no estoy seguro en cual de los Upanishads se describe dicho método.

Shams: La indagación es la aplicación del conocimiento, mediante la discriminación entre el observador (tú) y lo observado (los objetos densos y sutiles), bajo la comprensión de que el observador no es lo observado, para romper la identificación del observador con los objetos. Aunque he dicho antes que la naturaleza de la mente es indagar y que la indagación es cualquier aclaración en la mente basada en la aplicación del conocimiento, la separación entre el observador y los objetos es la indagación por excelencia. Es la práctica que James Swartz recomienda y, desde luego, también es lo que te recomiendo a ti: constantemente, separa entre tú y los objetos. Recuerda que la mente tampoco eres tú. Recuerda que tú no puedes ser visto como un objeto. Recuerda que tú eres el que observa, y no puedes ser percibido, porque tú eres el que es. Lo que te hace saberlo es que simplemente eres obvio. ERES AUTOEVIDENTE. Tú eres el Conocimiento. Y eres Conocimiento automático de ti. No hay nada que hacer más que saberlo.

Raúl: Finalmente, quería preguntarte cual es la posición del Vedanta en relación al libre albedrio?, se que la pregunta puede ser un poco incoherente pues si no existe un yo individual, no hay un agente de cambio (hacedor) se concluiría que tampoco hay tal cosa como el libre albedrio pues ello solo tiene sentido desde la perspectiva del Jiva o individuo y por lo tanto para el que ya ha reconocido su verdadera naturaleza y se ha establecido en el conocimiento del ser resulta solamente un concepto inaplicable?

Shams: Vedanta dice que no hay libre albedrío desde el punto de vista de la Conciencia, pero hay libre albedrío desde el punto de vista del individuo, lo cual está en consonancia con lo que has escrito. El mundo se estructura en niveles y, aunque parezca una paradoja, podemos decir que hay libre albedrío y no lo hay. Cuando una persona conoce su verdadera identidad, puede seguir percibiendo estos distintos niveles, pero sabe que en realidad solo hay Conciencia.

Raúl: si eso es así, podria decirse entonces que no hay ni libre albedrio ni determinismo, simplemente la consciencia se manifiesta como el mundo y como consciencia somos conscientes de lo que sucede momento a momento. Ni elegimos lo que sucede ni esta predeterminado?

Shams: Sí, para la Conciencia no hay ni libre albedrío ni determinismo, porque nada sucede. Todo es Sí mismo. Sin embargo, creo que las frases escritas después no son del todo claras.

La conciencia se manifiesta como el mundo”. La conciencia no se manifiesta. El mundo aparece y desaparece (aparentemente) en la Conciencia. Es cierto que todos los objetos de la Conciencia son la Conciencia, pero es incorrecto pensar que la Conciencia se manifiesta. La realidad es no-dual y la manifestación implica dualidad, es decir, que hay un sujeto y un objeto. Desde la perspectiva de la Conciencia, esto es imposible. La Conciencia parece que se manifiesta, a causa del elemento llamado mythia, ilusión.

Como conciencia somos conscientes de lo que sucede momento a momento”. Tengo la impresión de que te refieres a la Conciencia como si esta llevara a cabo acciones, lo cual no es verdad. La acción de “ser consciente” ¿existe como acción? Solo la Conciencia es consciente, pero no como una acción, sino en el sentido de que todo tiene existencia debido a ella. Todo está en la Conciencia, y la Conciencia no está en nada. La Conciencia tampoco es un ser que revisa lo que sucede momento a momento. Esa labor pertenece a Ishvara (el Creador). La Consciencia solo es consciente de Si misma, porque es lo único que hay. Para la Conciencia no hay “momentos”.

Es muy importante no confundir los niveles. Desde el nivel de la Conciencia, que es absoluto, tienes razón, no podemos hablar de libre albedrío ni de determinismo. Por otro lado, están el nivel del jiva y el nivel de Ishvara. Para el jiva, desde luego que hay libre albedrío, y es lo que le permite elegir caminos y perseguir distintas metas. En el caso de Ishvara, podemos hablar de determinismo, porque todo lo que sucede a los jivas es por su voluntad. Tanto los jivas como el Creador, ¿son conscientes por sí mismos? No, ellos aparecen en ti, la Conciencia, y tú eres consciente de ellos.

Raúl: Si en algun momento consideras que una pregunta resulta inapropiada o impertinente por favor házmelo saber con total confianza.

Shams: Tienes una mente tranquila y respetuosa del Dharma, por lo que más bien encuentro agradable leerte. Siéntete cómodo de seguir preguntando, por favor.

Te recomiendo encarecidamente que adquieras el libro “How to attain enlightenment”. También puedes encontrar varios de los capítulos traducidos al español en la sección Translations de la página web.

Francisco: El otro día me dijiste que Shankara sugería técnicas para purificar la mente para la indagación, como mantener constantemente el pensamiento de que soy Brahman y este mundo no es real.

Shams: Así no lo dije. Lo que dije el otro día es que, con la finalidad de purificar la mente, Shankara recomienda dirigir el pensamiento hacia Brahman. Estaba hablando de Bhakti, de la devoción. La cual, por cierto, no está separada de la indagación...

Francisco: Entonces esto, en sí, no es indagación, ¿me equivoco? La indagación consiste en el trabajo de la mente por descartar, a través de la exposición al conocimiento, las ideas erróneas nacidas de la ignorancia de manera que, al final, este conocimiento de que “yo soy Brahman” se vuelva claro de forma espontánea.

Shams: Repetir “yo soy la Conciencia” puede o no puede ser indagación, depende de si comprendes el significado de eso. El conocimiento “yo soy la Conciencia” no llegará a ti como un suceso repentino. Pienso que ahora te has referido a ello como si estuvieras aguardando una experiencia súbita “yo soy Brahman”, pero en realidad todo consiste en ir eliminando la ignorancia hasta que ya no queda duda de eso. No es algo del otro mundo. Ahora mismo lo puedes confirmar. ¿Qué eres? Eres la Conciencia ordinaria. No eres nada más que eso. La mente quiere ser más, porque se imagina que hay más, pero solo eres la Conciencia ordinaria. Solo hay Conciencia ordinaria. Repetir “yo soy la Conciencia”, en tu interior, claro que puede ser de ayuda, para programar a la mente. Puedes traer al pensamiento esa frase, siempre que tengas pensamientos de ignorancia, pensamientos de identificación con ideas o emociones.

Francisco: Lo contrario, ¿no es como empezar la casa por el tejado, o como querer llegar a la meta sin recorrer el camino?

Shams: Tienes razón. Pero tú ya tienes la casa construida. Por lo menos, lo más importante ya está. Las tres etapas de Vedanta son: escuchar, discutir y aplicar. Tú ya estás aplicando el medio de conocimiento, y siempre puedes volver a las dos fases anteriores. Ya recorriste el camino. El problema es que acaso sigues pensando que hay camino. ¿Hay camino? Para Francisco quizá lo hay, pero, ¿para ti?

Francisco: El conocimiento no puede ser claro mientras haya ideas erróneas inconscientes, ¿no es así?

Shams: Muchas ideas erróneas inconscientes suelen permanecer en la mente después de que tu verdadera identidad queda clara. Sin embargo, cuando sabes quién eres, sabes que son son solo objetos surgiendo en ti.

Francisco: En cambio, a medida que estas se derrumban el conocimiento se clarifica de forma natural. Mi comprensión es que la idea errónea principal es la de creer que yo soy un individuo, y esta idea es una especie de pulpo con múltiples tentáculos.

Shams: Bien. Pero la principal idea errónea es que hay sujeto y objetos, cuando la verdad es que solo hay sujeto. Yo creo que para estas alturas ya tienes muchas pruebas de que no eres Francisco. Pienso que lo que tu mente necesita ahora es entender que esa división aparente entre sujeto y objetos no es más que el sujeto, tú mismo.

Francisco: Antes de poder eliminar esta ignorancia esencial, deben ser removidas las múltiples pequeñas ignorancias que se derivan de ella.

Shams: ¿Por qué? Cuando entiendes de qué se trata, vas directamente hacia el corazón de la hidra; no te entretienes cortando sus infinitas cabezas. El corazón de la ignorancia es la creencia de que hay objetos aparte del sujeto. Tienes que eliminar algunas de esas “pequeñas ignorancias” para comprender con claridad en qué consiste la ignorancia más grande (la creencia de que hay sujeto y objetos) y someterla a la indagación, pero es una pérdida de tiempo dedicarte eliminar todas, que probablemente son infinitas. Al eliminar la creencia en la dualidad, el resto de sus ramificaciones no desaparecen pero son reconocidas como lo que son, aparentes objetos surgiendo en el sujeto, tú, no separados de ti.

Francisco: Estas ideas erróneas van haciéndose conscientes de forma automática al ser expuesta la mente al conocimiento, y de esta forma van siendo descartadas. Pero no es posible desechar la base de la ignorancia repitiendo una determinada fórmula y forzando a la mente a alcanzar un estado más sutil que ella misma, y que no es un estado sino Yo.

Shams: Nadie está forzando a la mente a alcanzar un estado más sutil que ella misma. Cuando digo “yo soy la Conciencia”, permito que mi mente indague en el significado. “Yo soy la Conciencia” ¿implica buscar una experiencia más sutil? No, en absoluto. Si la mente trata de hacerlo, eso puede ser sacado a la luz por medio de la indagación. Eso no quiere decir que esa sea una herramienta de indagación obligatoria. Lo fundamental es seguir separando entre tú y los objetos, esos objetos que dependen de ti, pero los cuales no pueden alterarte, porque no son reales, son solo una apariencia en ti. Son tú.

Francisco: Debo tener fe en que el conocimiento está actuando, y en que la suma del medio de conocimiento (Vedanta), el maestro cualificado y la mente cualificada (Francisco) dará como resultado moksha a su debido tiempo, y que la mente no puede hacer nada para acelerar o detener el proceso.

Shams: Más que fe, yo me referiría a confianza. Esos tres elementos que mencionas, necesitan siempre de un cuarto elemento, que es la gracia de Ishvara. El hacedor no es más que un pequeño eslabón en la cadena de la acción e Ishvara es el dador de resultados para todas las acciones. No dejes de aplicar Karma yoga, incluso aquí. Todo esto es para tomárselo con tranquilidad, para sentarse y mirar cómo es que sucede, o cómo es que no sucede. Si yo entiendo esto y entrego los resultados a Ishvara, todos mis problemas, incluído este, desaparecen. Tal vez no suceda nada. Tal vez siga todo igual, a pesar de tu fe. Si es así, ¿es ese un problema para ti? Tal vez sea un problema para Francisco. ¿Pero es un problema para ti? Tú eres moksha.

Francisco: Al contrario, su esfuerzo de acelerarlo es un obstáculo ya que se fundamenta en la creencia de que es una hacedora y de que moksha es una experiencia que alcanzar, en vez del conocimiento de mi propia naturaleza.

Shams: Bien.

Francisco: Si todo esto es correcto (y si no lo es lo será en cuanto tú me lo aclares mejor), será de por sí una idea errónea que va perdiendo fuerza. Me gustaría exponerte otras dos.

Para terminar, hay algo que mencionas en tu último mail que me ha llamado la atención. Dices que la omnisciencia está reservada a Ishvara, y no a la mente del jiva. Pero si yo soy Brahman, debería tener acceso a la mente cósmica.

Shams: Es como si quisieras que la cuerda tuviera acceso a la serpiente. Solo tú estás viendo una serpiente, pero solo hay una cuerda. La omniscencia y la voluntad y la belleza, etc, todo existe solo cuando crees que la cuerda es una serpiente. Brahman, la Conciencia, es la Conciencia. No tiene acceso a nada. ¡Porque es lo único que es!

El jiva, que es una aparición limitada en ti, posee determinadas características, entre las cuales destacan el ser solo una parte de Ishvara. Ishvara también es un objeto en ti. Es el contenedor del jiva y no al revés. La mente de Ishvara es todo el universo, todo el espacio y todo el tiempo. El saber de Ishvara (que es la suma de todos los saberes) es necesariamente también un objeto que aparece en ti, la Conciencia. Es un objeto del tamaño de la gran mente, no disponible para la pequeña mente del jiva, cuyo conocimiento es siempre limitado a lo individual. Todos esos (tanto la gran mente como la pequeña mente) son objetos… que aparecen en ti. ¿Por qué la Conciencia necesitaría esa “omnisciencia”? Eso es Maya, eso sucede en la APARENTE manifestación. Como ya dije, TÚ NO TIENES PODER, NI SABIDURÍA, NI VOLUNTAD, NI IGNORANCIA, NI EXPERIENCIA. Todo eso es creer que la cuerda es una serpiente. Solo es una cuerda. Solo es tú, la Conciencia. La “omnisciencia” solo le interesa a la mente en el mundo de la ignorancia. En realidad, lo único que importa es el Conocimiento de lo Real.

El ignorante quiere conocer los detalles de cada una de las joyas de oro que se han creado y se pueden crear. Al que sabe le basta con entender lo que es el oro.

Francisco: ¿Se puede decir que Brahman está aparentemente “atrapado” en esta mente individual?

Shams: Definitivamente, no. Parece que así es, pero Vedanta muestra que eso es imposible. No dejes de separar entre los objetos y tú. La omnisciencia es un objeto. La ignorancia es un objeto. La mente individual es claramente un objeto surgiendo en ti. ¿Cómo podría atraparte algo que surge en ti? Es como si supusieras que la imagen reflejada en el espejo afectará al espejo. El espejo es siempre el mismo. Así pasa con la Conciencia, que nunca cambia, y, sin embargo, toma aparentemente la forma de mil cosas. Todo lo que surge es un objeto. En cambio, tú no surges. Nada te causa. Y no puedes percibirte. Tú solo estás ahí. Y ya lo sabes. No tienes que encontrarte. Porque ya estás aquí. Ya eres. Quizá la mente, de inmediato, pensará: “ah, entonces soy estos pensamientos tan agradables y esta emoción de tranquilidad”. Pero, si todo eso es también un objeto, ¡no lo eres! Tú estás más allá de todo eso. Tú eres quien está leyendo esto, pero no eres el que experimenta ni la experiencia. Tú eres lo que propicia la aparición del que experimenta, que es solo una creencia, otro objeto aparente surgiendo en ti. La única esencia eres tú.

Francisco: ¿O que yo soy Brahman, pero Brahman no es yo?

Shams: ¡No! Francisco ES TÚ, PERO TÚ NO ERES Francisco. Tú eres la Conciencia. Toda la Conciencia. No una parte de la Conciencia. No una manifestación de la Conciencia. Sí, la Conciencia ilimitada, eterna, completa y total. Tú eres esa Conciencia, ahora mismo. Francisco surge en esa Conciencia y luego se va. Francisco es en Ti, pero Tú eres más allá de Francisco. Sin Ti, no podría haber Francisco. Pero, sin Francisco, sigue habiendo Tú, Conciencia. Tú eres eso donde surge todo. Y aunque esto suene majestuoso, en realidad, es lo más común del mundo. Eres muy ordinario. Eres la Conciencia ordinaria. Lo único que hay, ha habido y habrá. Saber esto es ser libre. Pero ya eres libre, porque tu esclavitud es imposible. Nada va a suceder para liberarte. Francisco no se convertirá en nada distinto y ninguna experiencia especial le traerá lo que busca. Quizá, eventualmente, la ignorancia de Francisco se irá difuminando conforme Vedanta hace su trabajo. Sin embargo, eso son solo objetos apareciendo en ti. Tú los ves como tales. Tú eres libre de todo eso.

Por favor, lee este mail tres veces o más, aunque parezca que ya lo entendiste todo. Tu actitud es la correcta, pero pienso que tu mente tiene aún activadas algunas resistencias para asumir algunas cosas básicas, así que, deliberadamente, las pasa por alto. Si tienes tiempo, también sería bueno que volvieras a leer nuestras últimas conversaciones. No dejes de separar entre tú y los objetos. Pídele moksha a Dios, pero agradécele también por la ignorancia actual. Como decía el Swami Abhedananda, el maestro más querido de James es: Take it easy. Relájate. Tómatelo con tranquilidad. Todo es perfecto así como es.

Francisco: Sucede que la semana pasada parecía que la ignorancia apenas existía, me hallaba en un estado de inmensa claridad cuando de pronto, de un momento a otro, me sumergí en tamas.

Shams: Eso es en apariencia. En realidad, ¿quien estaba en claridad y quién se sumergió en tamas? Tú eres el espectador. Si puedes ver a Francisco llevando a cabo esa representación teatral, ¿en verdad te afecta?

Francisco: El desencadenante fue el ver una situación que despertó antiguos vasanas.

Shams: ¿Qué hacer? Karma yoga es la mejor opción, siempre. La creación de las situaciones y sus fructificaciones se debe solo a Dios. Francisco desempeña un papel muy pequeño en relación con todo lo que depende de Dios. Incluso, con un poco de lógica, nos podemos dar cuenta de que Francisco no es más que un detalle, un rasgo de la totalidad del universo y su libre albedrío no es más que un sueño. Imagino que ya has leído al respecto, pero aprovecho para compartirte un excelente compendio de Karma yoga en seis puntos, escrito por Isaiah Vishnudeva, maestro de ShiningWorld:

1. Desarrollar una actitud de gratitud, reconociendo que el mundo entero, así como el cuerpo y la mente a través de los cuales lo experimento, me han sido dados.

2. Comprender, por medio de una actitud de gratitud, que tienes la responsabilidad de retribuir por lo que has recibido.

3. Ofrecer todas y cada una de tus acciones al Ser en la forma del campo de acción (Dios, Ishvara).

4. Comprender que, aunque tienes un papel en la selección de tus acciones, Dios (Ishvara) es el que determina los resultados. Esto te muestra que la ansiedad en relación con los resultados de tus acciones es gratuita e innecesaria.

5. Aceptar con gratitud los resultados que Dios te entrega.

6. Repetir intencionalmente todo este proceso hasta que se convierta en tu segunda naturaleza. Al hacerlo, la mente se vuelve cualificada para la discriminación, lo cual lleva al conocimiento del Ser.

Francisco: Sé que eso es una excusa, como podría ser cualquier otra cosa, para que tamas reaparezca, ¿no es así? Es como si estuviera al acecho, buscando una grieta por la cual entrar.

Shams: El vasana se encuentra en el cuerpo causal, junto con otros miles de vasanas. Como el cuerpo denso y el cuerpo sutil, el cuerpo causal no está vivo, carece de conciencia, lo mismo que los tres gunas, que son solo la masa de la cual están hechos los tres cuerpos. No pueden “acechar”. Sé que lo dices metafóricamente, pero incluso (y sobre todo) en estos casos, lo mejor es emplear el término y la idea correctos, para decir que los gunas y los vasanas son solo objetos iluminados por ti, al igual que la idea de que eso te causa gozo o dolor.

Francisco: Después de tamas, cuando la angustia se diluye, me da la sensación de que aparece rajas que se manifiesta como la búsqueda de algún posible deseo o esperanza que me haga olvidar la angustia y darme una paz que sólo está en mí. Supone una pequeña elevación, y a partir de ahí poco a poco el conocimiento va entrando.

Shams: El conocimiento es simple: tú no eres eso. Estoy mirando un muro frente a mí (el muro es materia densa, tamas) pero no por eso creo que soy el muro y pierdo el conocimiento de quién soy yo. No necesito “elevarme” para verlo. Claro, con la mente es más difícil, pero es parte de la sadhana mantener la idea correcta en la mente.

Francisco: Sin embargo, tamas es una habitación demasiado oscura.

Shams: Cuando cierras los ojos, ¿percibes la oscuridad de tus párpados? Sí, claro, una oscuridad total. ¿Pero cómo es que puedes percibir esa gran oscuridad? En general, ponemos nuestra atención en la oscuridad de los ojos cerrados, pero también es claro que hay una fuente que está proyectando conciencia sobre esa oscuridad, solo así la oscuridad es percibida. Tú eres esa fuente que está fuera del tiempo y el espacio y que nunca se apaga. Tal vez hay (en apariencia) un objeto oscuro en ti, pero tú eres la luz que lo ilumina, más luminosa que mil soles.

Francisco: ¿Cómo aceptarlo cuando aparece? ¿Cómo entregárselo al Señor?

Shams: Si aparece, ya está entregado al Señor. Lo quieras o no, Dios lo inició y Dios entregó el resultado. Tú no tuviste nada que ver. Tus únicas dos opciones son: aceptarlo o no aceptarlo. Nada de complejidad hay en el asunto. Cuando no lo puedes aceptar, al menos puedes aceptar que no lo puedes aceptar, y ya es ganancia. Pero la salud mental (la cura de la neurosis y de todos los males del ego) consiste en aprender a decir “sí” y “gracias” a todas y cada una de las situaciones que el Señor nos presenta. Esas situaciones, desde luego, incluyen nuestras propias acciones motivadas por la ignorancia. Porque esa ignorancia, ¿es obra tuya? Es obra de Dios y solo a Él le pertenece.

Francisco: ¿Cómo darme cuenta de que ese dolor es una simple apariencia?

Shams: Bueno, por eso estás aquí. Para que el dolor deje de parecer real, es necesario que el que siente el dolor también sea descubierto como una ilusión. Es un proceso lento, pero de eso se trata Vedanta. Sin embargo, cuando los vasanas son aprisionadores, la mente no está lista para que Vedanta actúe. El primer paso son los yogas que ya estás practicando: bhakti y karma yoga.

Francisco: En esos momentos es tal la confusión que es difícil hacer cualquier cosa. Sé que he alimentado tamas en otras épocas de mi vida, y que estoy pagando las consecuencias. Es mi mal karma. Se supone que debo entregarlo, tanto el bueno como el malo, pero es difícil hacerlo cuando se abate sobre ti.

Shams: Tú eres libre de karma. Déjale el trabajo de “entregarlo” al hacedor; convierte, lentamente y con tranquilidad, al hacedor en un yogui. Por otro lado, a mí no me pareces nada confundido. Solo hay que mover un par de ideas. En realidad, tienes el temperamento de un sanyasi, por lo que la mente irá desarrollando desapego con facilidad. Sin embargo, el individuo no se vuelve un yogui de la noche a la mañana. Recuerda que lo que buscas afuera (amor, placer, seguridad) es solo un símbolo de ti mismo. Recuerda que lo que quieres evitar es la ausencia de ti mismo, lo cual es imposible. Trae esto a la mente y date permiso de experimentar todos los vasanas (sobre todo los más absurdos y dolorosos) con gratitud, mirándolos como un regalo de Dios.

Francisco: Dices que la mente, cuando se vuelve hacia un deseo, lo fortalece, pero a veces la mente parece moverse por sí misma, impulsada por los vasanas. ¿Cuál es la forma agotarlos?

Shams: Karma yoga. Parece fácil y es fácil, pero hay que volver y volver a la práctica..

Francisco: Me hago un lío entre karma yoga y la indagación, ya que no comprendo qué los diferencia exactamente. Con la indagación el deseo desaparece ya que me doy cuenta de que soy permanentemente satisfecho y que no necesito nada. Y se supone que el karma yoga es aplicar este mismo conocimiento cuando uno busca los resultados de una acción, entregando esos resultados a la voluntad de Ishvara por saber que no te van a hacer ni más ni menos feliz.

Shams: Bien dicho. En breve: karma yoga es para el hacedor y la indagación es para el conocedor. Cuando te identificas con el conocedor, el hacedor ya ha sido negado, por lo que karma yoga es sustituida por la indagación. El objeto de karma yoga no es otro que agotar los vasanas, para poder negar al hacedor e iniciar la indagación. La indagación no es más que la aplicación del medio de conocimiento, una vez que la mente esta lista.

Las escrituras prescriben dos tipos de práctica, según el estilo de vida, de los cuales también hay solo dos: el hombre de casa y el renunciante (sanniasin). El hombre de casa es una persona común y corriente que tiene una vida llena de los apegos normales: familia, dinero, sexo, etc. El renunciante, por otro lado, no tiene otro interés aparte del conocimiento porque, en general, carece de apegos. La práctica recomendada para el hombre de casa tiene como objetivo convertirlo en un renunciante. Esta práctica es karma yoga. Por otro lado, la práctica para el renunciante es jnana yoga, la indagación en sí. Como ya dije, asumimos que un renunciante ya no necesita de karma yoga, porque no hay karmas aprisionadores y su mente está encomendada solo a la indagación. Asumimos que un hombre de casa practica karma yoga para poner su mente lista para la indagación. El respaldo de karma yoga es, desde luego, el conocimiento, aplicado desde el punto de vista de la acción y sus resultados. Para la indagación, por el contrario, la acción ya no es un problema e incluso karma yoga deja de tener sentido. Lo único que importa en este caso es la eliminación de la ignorancia por medio de la aplicación del medio de conocimiento. Cuando el indagador afincado en la indagación se enfrenta con un vasana es fácil descartarlo como un objeto más del campo. Cuando el buscador aún tiene un conjunto de vasanas ejerciendo cierta presión y se sigue viendo a sí mismo como el hacedor, karma yoga es la respuesta.

¿La indagación y karma yoga pueden coincidir en una misma sadhana (práctica)? Sí, puesto que el papel del hacedor nunca muere por completo. Por eso, cuando, por cualquier causa, la idea del hacedor comienza a reforzarse y se apega a los resultados, karma yoga es una buena opción. Cuando la mente está tranquila, la indagación puede venir por sí sola y servir también de gran ayuda para descartar muchos vasanas al reconocerlos como objetos surgiendo en ti. De forma natural, karma yoga florecerá como indagación.

Como te he dicho, tú tienes temperamento de sannyasin, por lo cual solo hace falta poner en orden las ideas y seguir aplicando karma yoga para que la indagación funcione. Todo esto podría interpretarse como la necesidad de hacer y hacer y hacer más, hasta completar un buen trabajo. Y no es así. Solo hay que comprender y vigilar. Tranquilamente.

Francisco: Sin embargo, todo esto es imposible cuando estoy abrumado por tamas. Me pregunto si el trabajo consiste en reforzar sin tregua la indagación cuando la mente está en sattva para cuando tamas aparezca ser capaz de practicar sobre ella la indagación.

Shams: La indagación no se refuerza. Solo sucede. Pero cuando el hacedor intenta hacerse cargo de la indagación, el conocimiento se confunde con la búsqueda de resultados. Eso es absurdo, como el indagador bien puede advertirlo con facilidad. Aquí no hay una batalla sucediendo. Uno practica la indagación porque esa es la naturaleza de la mente, porque hay un intenso deseo de moksha. No lo hace para salvarse del asalto de tamas. Las situaciones dolorosas y confusas son Dios y rechazarlas no es la mejor opción. Quien siente aversión es el ego, no tú. Para ti, si viene sattva está bien y también está bien si vienen rajas y tamas. Lo contrario es como si creyeras que la proyección de imágenes poco placenteras sobre una pantalla de cine pudiera provocarle un daño a la pantalla. Pero no es así, ¿cierto?

Por otro lado, tienes la gran suerte de que tamas/rajas hubiera llegado a saludarte, porque de lo contrario hubieras seguido apegándote a sattva. Propicia sattva, porque solo entonces la indagación es posible, pero dale la bienvenida a todos los regalos de Dios. Tú no eres sattva. Paradójicamente, la llegada de la oscuridad te permite descubrir que tú eres libre de la claridad y la luz de la mente tranquila: tú eres la luz que ilumina esa luz y esa oscuridad.

Francisco: También me gustaría saber si el hecho de rechazar los vasanas forma parte de tamas.

Shams: No, más bien forma parte de la ignorancia. Alguien con conocimiento puede tener altas cantidades de rajas/tamas en su sistema y no preocuparse en absoluto. Lo que Francisco está haciendo es sostener una idea (la idea de que puede ser afectado por los sucesos) y seguir reforzándola, por medio de algo parecido a la fe. No hay nada que demuestre que las cosas y las situaciones pueden siquiera tocarte, pero te lo han dicho una y otra vez, y tú tienes fe en eso.

Francisco: Sucede que tengo una imagen de mí mismo elevada y me molesta que aparezca cualquier cosa que me vuelva vulnerable. Esta imagen se debe al orgullo y a la ignorancia, que es tamas.

Shams: Pienso que, más que tamas, lo tuyo es rajas. Tamas no se molestaría en angustiarse ni en apasionarse por nada. Su movimiento, sí, es la negación, mientras que el de rajas es el de proyección. Sin embargo, el rechazo tan activo de los vasanas tiene que ver con rajas. En todo caso, lo que en realidad importa de la enseñanza de los gunas es la afirmación de que el universo entero es este sistema de tres cualidades en constante cambio. Comenzar a identificarse con la infinita dicha y claridad de sattva, queriendo negar la oscuridad y la pasión activa también sería un error. Aquí no buscamos escapar de ningún guna ni de ninguna situación poco placentera. Ese el ego, el individuo, pero tú no eres eso. El ego también es el que sostiene y defiende una imagen elevada de sí, un mecanismo típico de defensa formado durante la niñez. Eso es narcisismo, te lo puedo confirmar yo que lo veo surgir en mi mente muy a menudo. ¿Y qué? Eso es problema del individuo, no tuyo. Claro, la mente madura aprende a observarse y a detener reacciones poco inteligentes, pero, cuando surgen reacciones poco placenteras, sabe mirarlas con humor y amor, para aceptarlas por completo y resolverlas después con apego al Dharma.

Francisco: Es como si el demonio hubiera visto que he descubierto algo muy valioso y quisiera tentarme y confundirme como nunca lo había hecho, pues mi vida hasta el momento ha sido bastante plácida.

Shams: “Levántate y pelea”, dice Krishna. Los obstáculos son solo tan grandes como tu rechazo hacia ellos, Arjuna. Aquí no imaginamos que exista un solo enemigo que no sea Dios encubierto. El resto se lo podemos dejar a nuestros queridos místicos occidentales, que gustaban de enfrascarse en guerras internas y viajes iniciáticos. Vedanta sabe que eso es solo la mente. Cuando llegas a Vedanta, el drama está resuelto. Si no está tan resuelto, Vedanta muestra los yogas que ya hemos mencionado. La respuesta sigue siendo karma yoga, incluso para ti que posees una mente desapegada y centrada, solo con un par de ideas a las cuales les entregas una fe desproporcionada. El demonio es Krishna, el Buda es Krishna y ambos son solo un objeto sucediendo en ti, Krishna. En cuanto a Francisco, debería alegrarle que el Señór le entregue este tipo de regalos.

Francisco: Me gustaría saber si la indagación revela los vasanas inconscientes. Si es así, no es sólo algo bonito, “que te eleve”, como a veces la ignorancia lo interpreta. Pues si no me equivoco, al ser consciente de lo real también salen a la superficie mentiras y confusiones en las que has estado envuelto sin darte cuenta, cosa que puede ser dolorosa, ¿no es así?

Shams: Desde el punto de vista del Sí Mismo, todo es real, porque todo eres tú. Desde el punto de vista de la mente, nada es real más que el conocimiento. Observar y exponer los vasanas “oscuros” con una mente desapegada es una de las primeras tareas de la indagación. Conforme se hace más firme el conocimiento, las barreras del ego se debilitan y, en determinado momento, es como si se rompiera un dique de agua sucia. Pero ahora sabes que todo eso le pertenece solo a Ishvara. La tranquilidad del individuo está en agradecer lo que llegue y en encomendar lo que inicia, siempre bajo el Dharma.

Francisco: Y creo que este dolor también te vuelve humilde, te lleva a comprender que tu naturaleza no rechaza lo bajo (emociones, instintos), sino que lo abarca todo y está más allá de todo, y que no debes luchar contra nada. De hecho no luchas contra nada. Sin embargo, se puede malinterpretar la indagación al separar lo real de lo aparente, despreciando lo aparente y no prestándole la importancia que a veces tiene no por sí mismo, sino como indicador de una laguna, de una ignorancia que hay en ti. Creo que todo en la vida se puede usar para la indagación, lo que sucede es que el ego la puede interpretar en ocasiones para ser irresponsable, para reprimir y para negar aspectos de la vida que lo incomodan en nombre de que son "ilusión".

Shams: Sí. Si estamos haciendo el trabajo de separar lo real de lo aparente, el primero que debe ser monitoreado y expuesto es el ego. Lo demás es demasiado fácil. Cuando el ego (que es ilusorio) se toma las atribuciones de lo real, lo llamamos la enfermedad de la iluminación. Basta con recordar que este conocimiento no es especial ni nos hace especiales en absoluto. Al contrario, nos iguala a un perro o a una mosca.

Francisco: Imprimí tu email y lo he estado leyendo y releyendo unas cuantas veces. Me ha aclarado muchísimo muchos puntos confusos de mi práctica. De hecho me he dado cuenta de que no comprendía con claridad lo que era realmente la indagación. Aunque me ha costado comprender algunos puntos, no creo que vayas rápido con tus explicaciones, y si te va bien te agradecería inmensamente nuevos aportes, ya que estoy sediento. Tus explicaciones me han aportado algunas revelaciones menos teóricas que las de los libros y más prácticas, por lo que te estoy infinitamente agradecido. Después de estudiar tus explicaciones, comprendo la metáfora del salmón que nada a contracorriente. La indagación es una tarea titánica pero también siento que es lo que siempre había buscado, el método último para liberarme. Estoy totalmente de acuerdo. Aunque parezca que la mente lucha contra todo un mundo de ignorancia (y en cierto nivel, así es), también es cierto que la sed de Conocimiento no te permitiría hacer otra cosa. En ese sentido, en realidad esta labor titánica es lo único posible y, por lo tanto, lo más fácil.

Si te parece bien te voy relatar lo que yo he comprendido por si tú quieres puntualizar o aclarar algo, perdona si está un poco desordenado.

La indagación consiste en separar de forma sistemática lo real de lo aparente, siendo consciente en cada momento de la diferencia entre yo, el sujeto, que es lo único real, y los objetos que aparecen en la consciencia, que pueden tomar la forma de situaciones, personas, pensamientos, emociones…

Shams: Exacto. Así es.

Francisco: Consiste en destruir la identificación con todo lo que yo no soy, comprendiendo que los objetos están sujetos al cambio, son efímeros, y por lo tanto no me pueden aportar la felicidad duradera. En mí aparecen y en mí desaparecen, y yo soy lo único que permanece.

Shams: Sí. Bien dicho.

Francisco: Al meditar sobre este conocimiento, que no deja de ser un pensamiento que aparece en la conciencia, es importante contemplar su significado, ya que al hacerlo se revela el auténtico Conocimiento, que soy Yo. Gracias, porque ahora comprendo lo que es la indagación. Me doy cuenta de que la he practicado desde que comencé a meditar hace años… pero sin saberlo, de forma torpe e inconsciente, sin tener el conocimiento ni saber distinguir con claridad lo real de lo aparente.

Shams: ¡Muy bien! La indagación sucede de manera natural cuando la mente está libre de miedo y deseo. Como lo había mencionado, los niños la practican. Todos, en general, la hemos experimentado en los momentos de sattva (mente en paz, luminosa y atenta). Vedanta es la Ciencia de la indagación, el mapa del indagador. Porque también es cierto que podemos indagar todo lo que queramos pero, sin una señal que nos muestre hacia donde mirar, es imposible desarrollar conocimiento firme sobre el cual seguir desarrollando más indagación.

Francisco: Tienes razón cuando dices que no hay que retener el conocimiento, pues en realidad el Conocimiento es lo único que existe. El conocimiento de que existo es lo único real, que no depende de ninguna experiencia, que sé con seguridad y que no cambia jamás. Es quizás lo único que vale la pena saber.

Shams: Exacto. No obstante, durante la indagación sí es necesario retener el conocimiento en la mente, para eliminar la ignorancia (que se manifiesta como ideas erróneas) sobre mi identidad.

Francisco: También me doy cuenta de que no puedo perderme en nada, ya que siempre soy. Sin embargo, ¿cómo es posible esta confusión que nos lleva a identificarnos con objetos y perder de vista nuestra esencia?

Shams: Lo llamamos bella e inteligente ignorancia: Maya. El poder que tiene Brahman para hacer posible lo imposible.

Francisco: Desde que me has escrito me estoy enfocando en la sensación de ser, de existir, observando todo sin implicarme. A veces necesito utilizar frases como “soy el Sí Mismo”, “esto (una situación) no es real”, “soy lo único que existe”, en momentos en los que caigo en la ilusión de creer que puedo perderme en alguna experiencia. Pero a menudo conservo la sensación de Ser sin necesidad de repetir nada, tal como me has sugerido.

Shams: Hay una parte que está muy bien: utilizar frases para traer a la mente al conocimiento (porque todo este conocimiento que estamos trayendo es solo para la mente). Pero es importante que mires que ser no es una sensación. La sensación sucede en ti. No es tú. Cuando no hay sensación de ser también estás tú. Date cuenta de que también eres libre de la percepción. Desmantela la idea de la percepción. Date cuenta de que también es una creencia que se fundamenta en la noción de que hay un experimentador que está experimentando el mundo. Eso es totalmente adyacente. No significa que, en algún momento, vas a experimentar la no experiencia. No. Solo es el reconocimiento de que todo lo experimentado es irreal. Todo lo que puedas experimentar no es real. El mismo experimentador no es real. Lo único real es el conocimiento de que tú eres real.

Permítele a la mente abandonar el deseo de experimentar algo que es infinitamente más sutil que ella: Tú. A ti no te puede experimentar la mente. Es como si quisieras que un martillo o un destornillador tuvieran una percepción de ti. Son solo herramientas para ti. Sucede lo mismo con la mente. Es tu herramienta y, como tal, es perfecta. En su misma naturaleza está aceptar que ella misma no tiene una realidad separada de ti. Y que solo tú eres real. Tú, que estás más allá de la experiencia. Para ser no necesitas “estar siendo”. Ya eres.

Francisco: El ego o la sensación de individuo limitado es un pensamiento en la Consciencia que tal como ha venido se irá, ya que no tiene realidad, es algo aparente. Igual que un día comencé a creer que era Francisco y a fabricarme una identidad limitada en torno a él, un día esa creencia se marchará y devendré consciente de que soy el Sí Mismo, cosa que en realidad va sucediendo constantemente, una y otra vez, como el parpadeo de una llama que se extingue.

Shams: Sí, Francisco. Creo que todo esto y lo anterior ya lo sabías en cierta forma, pero ponerlo en diálogo con Vedanta ha sido fundamental para que las ideas correctas tomaran el gran peso que tienen para la mente.

Francisco: Nunca pensé que la indagación fuera una forma de devoción (siempre pensé que ésta consistía en adorar la forma de un dios buscando salvar una dualidad inexistente para tener una experiencia mística). Aunque pensándolo no hay mayor adoración a Dios que ésta, en la que uno comprende que siempre ha sido Él. También pensaba que la oración era una forma de reforzar la dualidad, aunque tal como también me sugieres ahora pido con pasión aprender a separar lo real de lo aparente y me doy cuenta de que al hacerlo soy yo mismo pidiéndomelo a mí mismo, no hay una dualidad.

Shams: Sí. Además es una lección de humildad para el jiva (individuo). Quienes se forman en Vedanta tradicional dentro de la cultura india tienen muy claro el papel del jiva, y por eso casi nunca hay casos de personas que se ven a sí mismas como superjivas, superindividuos. Esa fantasía, de la cual todos adolescemos un poco en Occidente (impulsados por esta sociedad promotora del ego), se elimina con la devoción a Dios. En realidad, cuando se comprende cómo es, el resultado es alivio pura para la mente y el ego. Todo lo que podría atribuirme a mí, todos mis aparentes atributos, en realidad le pertenecen a Allah. Y esta actitud también es la fuente de karma yoga: todas las causas y los resultados pertenecen a Dios y me entrego por completo a su voluntad porque, después de todo, nunca ha sido de otra manera.

James y Sundari, por ejemplo, después de varios años de haber alcanzado moksha y siendo conocedores a profundidad de toda la enseñanza de la no dualidad, como individuos siguen haciendo algunas prácticas devocionales a Krishna. ¿Por qué lo hacen si saben que ya no necesitan nada? No lo hacen para ser felices, sino porque son felices. La devoción, poco a poco, deja de ser un medio para solicitar la felicidad, y se convierte en una manifestación de esta.

Francisco: Te agradecería inmensamente que me corrijas si me equivoco en algo. Me has aclarado mucho y pienso que ahora puedo tener una práctica sostenida de la indagación, pero que también permanece la ignorancia y que tu sabiduría es una luz para mí.

Shams: Tus ideas se aclararon rápidamente y con profundidad. La recompensa está en la misma claridad que alcanza la mente. En verdad no tengo sabiduría sino simple aplicación de la enseñanza impersonal que amablemente me mostró James Swartz (y sus discípulos), que no es más que una de las máscaras de Ishvara (Dios). Con la inteligencia de tu mente (que le pertenece solo a Dios), y conociendo los tópicos principales de Vedanta (Vedanta es tu caja de herramientas), tú también comienzas a desarrollar la capacidad de aplicar y desplegar las enseñanzas de Vedanta en ti. Tú eres la luz y la fuente de toda sabiduría. Ahora que identificaste que hay ignorancia en ti, ¿tiene algo que ver esa ignorancia contigo? ¿Te limita de alguna forma esa ignorancia?

Francisco: Comprendo que eres el Sí Mismo ayudándose a sí mismo, ¿no es así?

Shams: Sí, pero solo en apariencia. Y tú eres el Sí Mismo recibiendo ayuda de Sí Mismo en APARIENCIA. Porque el Sí Mismo es libre de acción.

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Francisco: He meditado sobre lo que me dices y me he dado cuenta de que la indagación actúa sobre todo lo que sucede, incluida la mente en blanco. Me daba la sensación de que a veces trataba de reprimir la ausencia de pensamientos en la que a veces me sumerjo con el pensamiento de “Yo soy la consciencia”. Sin embargo, no es una represión sino una aclaración, es lo que tú dices de que la indagación aporta conocimiento al estado meditativo, le da una perspectiva. Pues realmente una mente en blanco no conduce a nada, es simplemente un estado de paz que viene y se va pero que no destruye la ignorancia por sí mismo.

Shams: Muy bien. Si hay ignorancia antes de la mente en blanco, la habrá después. La aclaración que hace la mente con el pensamiento “yo soy la Conciencia” tendría el objetivo de reconocer que cualquier objeto que surja es solo un objeto separado de ti, el observador. La indagación es la aplicación del conocimiento, mediante la discriminación entre el observador (tú) y lo observado (los objetos densos y sutiles), bajo la comprensión de que el observador no es lo observado, para romper la identificación del observador con los objetos. Indagación no es la repetición del pensamiento “Yo soy la conciencia”. Esa es una técnica que puede ayudar a entrenar a la mente y que forma parte de la indagación, pero no es eso en sí. Creo que lo tienes claro, pero vale la pena enfatizarlo.

Francisco: Me has hecho dar cuenta de que no hay una contradicción entre meditación y autoindagación, es un malentendido que tenía, el mismo malentendido que podría asociarse a la experiencia y al conocimiento. Aunque lo he leído en el libro de James Swartz, no acababa de entender que realmente la experiencia no se opone al conocimiento, sino que, si no me equivoco, éste ayuda a no perderse en ella, a darle una dirección, y a darse cuenta de que la experiencia es un objeto más y no un medio para alcanzar nada.

Shams: Tienes razón, no son opuestos. Más bien, suceden con distintos puntos de referencia. Una forma sencilla de explicar conocimiento y experiencia es la siguiente. Cinco estudiantes están resolviendo una operación matemática y cada una de ellos lo vive de manera distinta, quizá con alguna emoción de temor, gozo o aburrimiento, o con simples pensamientos relativos a la operación y la experiencia material del lugar y el tiempo en que se encuentran. Cada experimentador tiene una experiencia diferente. Incluso, un solo experimentador, a través del tiempo, tendrá una experiencia nunca igual. Así, podemos decir que la experiencia depende del sujeto. En cambio, el conocimiento siempre será el mismo. La operación matemática 2 + 2 nunca tendrá un resultado diferente de 4, independientemente de la religión, ideología política, preparación matemática o edad de cada uno de los cinco experimentadores. Por eso, decimos que el conocimiento depende del objeto. El conocimiento no puede ser negado, mientras que la experiencia depende por completo de lo que el sujeto interprete, sea cierto o no.

Si me lo permites, ahora me gustaría darte algo para pensar:

El pensamiento “2 + 2 = 4”, que indica al conocimiento, es otro objeto surgiendo en la mente. No es conocimiento en sí, sino una experiencia más. El conocimiento al que indica, ¿dónde está? ¿Lo puedes tocar? ¿Lo puedes ver? Sin embargo, lo sabes. Está esa seguridad, gracias a la experiencia, de que es conocimiento acorde al objeto. Como todo en el mundo, este conocimiento (aunque se puede decir que es dependiente del objeto, en sus propios términos) es relativo, porque depende de análisis y factores experienciales. Solo hay un conocimiento total, es decir, que depende de un objeto que no es relativo y experiencial. Es el conocimiento de ti, que, al depender de un objeto que no es ni relativo ni dependiente de nada más, es uno con su objeto (además de que es un objeto que no es un objeto en absoluto). Es decir, el conocimiento de la Conciencia es la Conciencia. ¿A qué quiero llegar con esto? A que tú, la Conciencia, ya sabes quién eres y siempre lo has sabido. De hecho, es lo único que sabes y de lo único que puedes estar seguro. Piénsalo. ¿Cómo sabes que existes? Lo sabes solo porque existes. Pero, por otro lado, ¿cómo sabes que un lápiz es color rojo? Lo sabes por deducción, porque ya habías experimentado el color rojo y lo relacionaste con el pensamiento “rojo”, y ahora surge eso como conocimiento comprobado. Pero, aún ahí, ¿cuál es el común denominador en todo ese proceso? Tú. Es decir, puedes llegar a experimentar y deducir que un lápiz es color rojo SOLO porque existes. Necesitas determinados factores para saber cualquier otra cosa, pero o necesitas que alguien llegue y te diga que existes, no necesitas el pensamiento de que existes. Simplemente existes. Si no existes, no hay color rojo ni conocimiento de eso. Ni ningún otro conocimiento. Pero no puedes existir sin saber que existes, sería absurdo. Tu misma existencia es el conocimiento de que existes. Tú eres autorrevelador. De hecho, eres lo único que es obvio, y lo único que puede saberse a ciencia cierta. Más allá, no hay nada más que deducciones y suposiciones, pero todas nacen en ti y en ti vuelven a disolverse. Ahora revisemos: ¿Tienes que estar despierto para existir? ¿Tienes que tener un cuerpo para existir? ¿Tienes que estar experimentando para existir? ¿Dónde se detiene tu existencia? Ahora mismo, ¿puedes percibir un límite en ti? ¿Hay alguna experiencia que te limite? ¿Hay algún final en ti ahora mismo o algún comienzo? ¿Te detiene el tiempo o el espacio te delimita?

Francisco: Antes se me hacía un poco extraño estar en meditación y decir constantemente “Yo soy el Sí Mismo”, pero me doy cuenta de que es necesario para mantener presente el conocimiento y no perderse en una experiencia que no conduce a nada.

Shams: No es necesario decir todo el tiempo “yo soy el Sí Mismo”. Quizá podrías intentar algunas veces solo indagar sobre el silencio, separando entre tú y lo que no eres tú, a medida que vayan surgiendo los objetos. Recuerda que el pensamiento “Yo soy el Sí Mismo” apunta hacia el Conocimiento y el conocimiento eres tú. La indagación hace surgir ese pensamiento cuando llega un objeto y comienzas a identificarte con él. Desidentifícate de la mente. También trae el conocimiento cuando llega un pensamiento opuesto. Porque el pensamiento opuesto siempre está funcionando en la mente. Es lo que sostiene a la mente en la ilusión. Este pensamiento debe ser descubierto y destruido por la aplicación de conocimiento. En tu caso, por ejemplo, aparece el pensamiento “el conocimiento me sirve para no perderme en la experiencia”. Pero, si eres lo único que hay, ¿en dónde te podrías perder? Nada te puede perder, nada te puede tocar. Eres inquebrantable. Y la mente depende por completo de ti. Tú estás siempre ahí. Cuando mantienes tu atención sobre el pensamiento “yo soy el Sí Mismo”, debes contemplar su significado. Entonces hay un cambio perceptible del punto de vista del ego al punto de vista de quien eres en realidad. Generalmente, está acompañado por una sensación de amplitud, paz y separación entre tú y la mente. Pero, si estuvieras con la sensación habitual de ego pequeño, de angustia y de preocupación mental, ¿sería diferente la realidad? Pensar que la experiencia te puede perder, es ya “perderse en la experiencia”. ¿Alguna experiencia, que no fuera el fin de la experiencia, podría alejar tu mente de su observador eterno? Cuando sea que desees algo o temas algo, quiere decir que estás pensando en ti mismo como alguien limitado. Revisa cada uno de tus pensamientos y ve cómo cada uno de ellos refleja la creencia de que eres limitado. La indagación es un proceso práctico y dinámico que necesita de unos cuantos conceptos y de una vigilancia sostenida para ir destruyendo, poco a poco, ese sentido de que limitación, que es solo un sueño.

Francisco: Me imagino que sólo con la iluminación se vuelve innecesaria la indagación y uno retiene el conocimiento de ser el Sí Mismo sin necesidad de verbalizarlo. ¿Es así?

Shams: Por lo mencionado arriba (tú eres obvio, tú siempre sabes quién eres, no puedes existir sin saberlo en automático), no hay conocimiento que retener. La que se va para siempre de la mente es la ignorancia sobre tu identidad y con ella el sentido de limitación en el individuo. La aplicación del Conocimiento me sirve para remover esa ignorancia. Después, ya no lo necesito, porque yo soy el Conocimiento. Cuando es necesario en el mundo, el pensamiento “yo soy la Conciencia” surge de manera espontánea en la mente del individuo, y por eso se suele decir que está iluminado o liberado. En los demás momentos, la mente cumple con sus funciones normales según su karma. No retiene ningún conocimiento en especial. Cuando la ignorancia se va, el conocimiento de mi identidad es automático y por eso la seguridad es total e incontrovertible. Por ejemplo, ¿tienes que repetir todo el tiempo tu nombre para saber que eres Francisco? ¿Tienes que indagar para reconocer que eres Francisco? No, porque la ignorancia sobre Francisco no está y tu conocimiento sobre Francisco es firme e inmediato. Lo mismo sucede cuando la ignorancia sobre tu verdadera identidad se ha esfumado.

Francisco: Otra pregunta: ¿no se puede convertir el pensamiento de “Yo soy el Sí mismo” en una especie de mantra”?

Shams: Al tenerlo en tu mente, ya es una especie de mantra, sin importar la lengua en que lo pronuncies o las veces que lo repitas. “Aham Brahmasmi” es el mantra sánscrito para esa oración. Es uno de los mantras más bellos que existen y no hay ningún daño en introducirlo así a la mente. Pero comprender su significado es lo que importa.

Francisco: ¿Debe repetirse aun en situaciones en las que puedas estar perdido en experiencias cotidianas y no seas capaz de comprender su significado real? Me imagino que no, ya que sin la comprensión las palabras están vacías, ¿no es así?

Shams: Así es, sin la comprensión las palabras están vacías. Pero recuerda que la indagación no solo es la repetición de palabras y se efectúa incluso cuando “estas perdido en experiencias cotidianas”. ¿Cómo? Dándote cuenta. Preguntando: ¿Quién podría estar perdido en experiencias cotidianas? Un individuo, quizás… pero, ¿eres un individuo? Y suponiendo que crees que eres un individuo, ¿puede el individuo perderse en experiencias? La indagación te recuerda que el individuo es una experiencia más. En este caso (y en todos los casos), comprender el significado de “Yo soy Sí Mismo”, implica también comprender mi relación con los objetos.