Tag Archives: mente

Claudia: Hola Shams, no he terminado de leer todo el material que me compartiste.

Shams: No es necesario leer el material en un tiempo determinado. En esencia todo el contenido de Vedanta dice siempre lo mismo. La exposición de Vedanta son distintas formas de decir eso mismo, así que lo mejor es tomarse el tiempo que se requiera para leer y digerir con una mente clara, justo como lo estás haciendo. Uno no estudia Vedanta, pues el objetivo no es convertirse en experto en Vedanta, sino simplemente eliminar la ignorancia sobre quién es uno.

Seguramente ya sabes todo esto, pero me pareció apropiado comentarlo nuevamente.

Claudia: Te escribo para comentarte algo que repentinamente me resultó bastante claro hace un par de días mientras reflexionaba sobre la enseñanza; visto en retrospectiva puede parecer obvio (en el caso de que sea correcto): En últimas, absolutamente todo lo que se percibe, se observa, se piensa o se siente, bien sea a través de los sentidos o la mente, despierto, dormido o en cualquier otro estado, es tan solo objetos que continuamente emergen y se desvanecen. Todo, sin excepción.

Shams: Excelente. Esa es la enseñanza básica que repetimos todo el tiempo, pero es algo muy positivo que tú la formules, pues significa que comienza a ser asimilada. Por eso Vedanta sugiera separar entre tú los objetos. En efecto, todo, todo, todo, todo, todo es un objeto. Incluidos todos tus pensamientos, emociones, los sentidos, el tiempo, el espacio y la misma sensación de ser y de existir. Todo sin excepción es un objeto. Solo hay una excepción, y esa excepción eres tú: el ser (la conciencia, el sí mismo). Pero debes renunciar al deseo de encontrarte como experiencia, de percibirte como si fueras uno más de esos objetos. Eso jamás sucederá. Toda experiencia es un objeto, pero tú no eres un objeto. Tú eres la conciencia libre de objetos donde los objetos aparentes aparecen.

Antes de los objetos, tú ya eras. Después de los objetos, tú sigues siendo. Renuncia al deseo de encontrarte, date cuenta de que siempre has sido tú lo único que es.

...continue reading

Francisco: Estos últimos días he podido comprender cuánta razón tienes cuando mencionas el peligro de confundir la pureza con el conocimiento. La pureza es solo un medio, pero me he apegado a ella en estos últimos meses tan plácidos, y ahora que mi mente no está tan sattvica debería ser capaz de darme cuenta de que pureza e impureza son sólo conceptos aparentes, sin ninguna sustancia pues, realmente, todo es puro porque todo soy Yo.

Shams: Sí. No te apegues a ningún estado. Apégate a ti mismo, el observador de los estados, el siempre presente, el todo abarcador, conciencia ordinaria y sin límites.

Francisco: Dices que es incorrecto decir que los vasanas crean surcos. ¿Es porque los vasanas son los surcos? Ahora no tengo a mano el libro de James, pero me parece que él hace la metáfora de la acción como agua que produce surcos. Cuanto mayores son los surcos, más posibilidades hay de que el agua, la acción, discurra por ellos, transformándose en vasanas.

Shams: Ante la cuestión sobre por qué los vasanas intensos permanecen, en el mail pasado escribiste: “Me imagino que [los vasanas más intensos] crean un surco tal en la personalidad del jiva que, si desaparecieran, todo su sistema psicológico se vería trastornado, ¿no es así?”. Contesté que eso es incorrecto porque el razonamiento me pareció erróneo en sí mismo. Es como decir que no puedo secar el Mar Mediterráneo en un día PORQUE después tendríamos mucha sed. Sí, es muy probable que sin Mar Mediterráneo tendríamos mucha sed, pero esa no es la razón por la que no puedes secar el Mar Mediterráneo en un día. No puedes secar el mar (ni remover los vasanas profundos) en un día, básicamente porque necesitas acción y tiempo para conseguir ese objetivo. Lo que la ausencia de mar (o de vasanas) provocaría es una consecuencia, no una causa.

Por otro lado, dices bien, el vasana es el mismo surco. Además, los vasanas no se forman en la personalidad: son la personalidad. Sí, la personalidad es solo vasanas.

Francisco: De todas formas, creo que este tema de los vasanas está agotado. Creo que debo empezar a ver absolutamente todo como objetos que aparecen y desaparecen, “descartando todo esto de lo que hablas como no-ser”, tal como me recomiendas. Una vez comprendido lo elemental del funcionamiento de Ishvara, ya no es necesario seguir indagando en esa dirección, ¿no es así?

Shams: La indagación se regula por sí misma, como puedes ver. Con la indagación no hay deberes, no hay obligaciones. Cuando la enseñanza sobre Ishvara y los vasanas es clara, se puede seguir adelante, porque la mente se da cuenta que era solo un objeto que también puede descartarse. Aún así, es útil y adecuado para el jiva seguir investigando y aclarando cuando le surjan dudas sobre Ishvara. Si la mente está saciada, naturalmente continuará su indagación entre Tú y los objetos, porque es lo único que en realidad tiene sentido, y es la devoción más profunda.

Francisco: En tu último mail, como en tantos otros, me dices que “Tú eres eso donde han surgido y se han desvanecido todos los objetos”. Aunque sé que es así, mi mente se resiste y percibe esta afirmación como una frase grandilocuente o egoica. ¿Es porque la mente sólo comprende a Ishvara y confunde “Eso” con el creador, que para ella es inalcanzable?

Shams: No lo creo. Yo creo que tus pensamientos son claros al respecto. Si la mente percibe la afirmación como una frase grandilocuente y egoica, lo mejor que puede hacer es registrar ese pensamiento, que es solo un pensamiento, como un objeto. También puedes preguntarte: ¿es verdad ese pensamiento? Si fuera mentira, la mente tendría razón para hacerte esa advertencia, que para eso está. Pero revísalo. Pon atención en cualquier objeto. ¿Dónde surge sino en ti? Podrías decirme que, por ejemplo, el señor que ves caminando por la calle no surgió en ti, sino que surgió de una secuencia de acciones que no dependen de ti, sino del campo de la acción. Sin embargo, todo esa explicación también ha surgido en ti, la conciencia. Todo objeto que surja, surgió en ti. Cuando se vaya, de ese objeto no quedará nada más que la conciencia donde apareció. Y así es con todo. No es muy difícil: la Conciencia es este lienzo donde surgen todas las cosas. Y tú eres la Conciencia.

Es normal que en la mente sigan surgiendo pensamientos de ignorancia. Por eso, hay que aplicar la idea correcta una y otra vez, de manera incansable: yo soy la conciencia ilimitada. Acepta también la advertencia de la mente, en el sentido de que la Conciencia no es el ego y, si el ego llegara a adjudicarse las características de la conciencia, eso te traería muchos dolores de cabeza. Es obvio que Francisco, la persona, no es eso donde han surgido y se han desvanecido los objetos. Sin embargo, también es cierto que Francisco, como otro de los nombre de la Conciencia, es justamente eso donde han surgido todos los objetos, incluida la persona con la que te has identificado. Si al escuchar esto sientes un poco de orgullo, solo recuerda que esa es la misma situación de una mosca o de cualquier planta o de cualquier otra cosa.

En cuanto a la idea de grandilocuencia, también es una buena advertencia de la mente. Nuestra “cultura espiritual” nos ha hecho suponer que, cuando alguien “se ilumina”, se convierte en un ser admirable que además tiene la obligación de predicar su evangelio entre los mortales. Si sientes la necesidad de expresar a otras personas que sabes que tú eres “eso donde han surgido todos los objetos”, en realidad no lo has comprendido bien y te falta mucho camino que recorrer. Sé que no es tu caso, pero vale la pena recordarlo.

Aún así: tú eres eso donde surgen y se desvanecen todos los objetos; todos dependen de ti y tú eres libre de todos.

Francisco: En relación con lo que dices de los maestros del pasado, lo cierto es que estoy enfadado conmigo mismo. Tenía una buena imagen de mí mismo por leer y escuchar esas enseñanzas, y ahora esa imagen no vale nada. De todas formas, ellos tienen su mérito y su función, y les estoy agradecido por todo. De hecho, son Yo.

Shams: Lo importante es no estar buscando una nueva imagen. El que se enoja con Francisco es el ego también.

Francisco: Como anécdota, te diré que hace dos semanas vi a un hombre que durante años pensé que estaba iluminado, y me pareció tan pequeño que parecía otro. Nada de lo que decía tenía sentido. Fue un shock el pensar que yo hubiera estado en semejante error, por eso hablé de esa forma en mi último mail.

Shams: “Pensar que yo hubiera estado en semejante error” es un shock para el ego. El ego es el que quiere verse siempre apto, invencible. Ahora, con Vedanta, el ego está en lo correcto. ¡Lo logró! Se confirma su idea de que es bastante listo y sabio. Eso a nadie le importa, pero así es el ego. No lo juzguemos (el que juzga solo es el ego). Dejémoslo ser, sin identificarnos y sin detener la indagación, hasta que quede completamente claro que el ego no tiene ser propio y nada que defender, que es solo un objeto. En cuanto al maestro, es útil advertir su pequeñez solo si te das cuenta que todos, como personas, somos igual de pequeños y vulnerables que él, aunque a veces nuestro ego quiera pensar otra cosa.

Francisco: Aparentemente me ha costado comprender algunos puntos de tu explicación sobre mis últimas preguntas. En realidad sé que sólo estoy fingiendo que no sé, haciendo a veces complicado lo que es tan obvio y sencillo. De todas formas, creo que he captado la idea básica sobre lo que es real y lo que no.

Shams: Cuando decimos que el tú, el Ser, finges no conocer tu verdadera identidad, nos referimos a lo que sucede a partir de Maya, que da pie al sentido de dualidad y a la identificación con los objetos. Es importante no caer en la confusión de superponer el objeto (la mente) en el sujeto (el Ser), suponiendo que tú, como mente, tienes las cualidades del Ser. La mente, que es un objeto en ti, no sabe. Tú, el Ser, siempre has sabido quién eres, porque eres el Conocimiento automático de ti mismo. Curiosamente, gracias a Maya, parece que no sabes, porque te identificas con la mente. Vedanta es para la mente. Vedanta trabaja desde lo aparente para lo aparente, pero muestra lo real.

Francisco: Esto es lo que he entendido: El mundo es real en el sentido de que ha surgido de mí.

Shams: Es importante recordar que las palabras son etiquetas. Son el mapa y no el territorio. En el caso de Vedanta, empleamos el término “real” para referirnos a lo que es permanente, ilimitado y eterno. Cuando decimos que algo es aparente, no nos referimos a que eso no es experimentable. Más bien queremos decir que no es sustancial en sí mismo y no es permanente. Lo que es aparente puede siempre ser reducido a algo más. Todo lo que pueda experimentar la mente (incluida la mente y la experiencia mismas) puede ser reducido a algo más. En cambio, tú, la Conciencia, permaneces aparte de eso. No es del todo correcto decir que el mundo es real, pero puedes decirlo en el sentido de que en realidad es tú. No propiamente en el sentido de que “haya surgido”, porque en realidad nunca surgió. Ese surgir es como lo concibe el cuerpo sutil, quien seguirá viendo como si surgiera el mundo, porque la ilusión (Maya) es más sutil incluso que el cuerpo causal. No hay problema con eso, porque el conocimiento firme te dice que solo hay tú. Si ese Conocimiento te dice que solo hay tú, ¿queda espacio para creer en un mundo? Y sin embargo, el mundo sigue aparentemente apareciendo… esa es la maravilla paradójica del maya.

Francisco: Pero sólo es real en cuanto a idea o ilusión. Como ilusión es completamente real.

Shams: Si ves un espejismo en medio del desierto y sabes que, en efecto, se trata de un espejismo y no de un oasis verdadero, acaso podrías decir que, al menos, la ilusión es real. En ese sentido, está bien, aceptando que es una paradoja del lenguaje no muy útil. ¿Cuándo has visto una ilusión real? Lo único real es lo Real. Es imposible darle realidad a la “ilusión” o a la “idea”, porque ella también depende del sustrato: la Conciencia. Maya es eso que HACE POSIBLE LO IMPOSIBLE, en apariencia. Hace parecer que hay sujeto y objeto, y hace parecer que las cosas son su propio sustrato. El Sí Mismo, al ser total, completo y absoluto necesariamente posee también la capacidad de ser limitado, incompleto y vulnerable… pero solo en apariencia.

El Ser es lo único Real. En un brazalete, el oro es lo real. Puedes decir que el brazalete es totalmente real, pero en el sentido de que es oro. La persona que conoce el oro no piensa ya más en un brazalete. Solo ve oro y por eso dice que es real. La persona que ignora el oro, ve las formas y los nombres, y, al tener contacto con el oro, siempre piensa que está en contacto con nombres y formas diferentes. Pero no puedes decir que un brazalete, por su nombre y forma, es completamente real. Acaso quieras decir que la ilusión de que hay nombre y forma en ese brazalete que estás viendo es real, pero tendrás que recordar que esa ilusión también depende del oro. De la Conciencia. Después, lanzas el brazalete al horno. Después el oro pierde nombre y forma. ¿Qué es lo que queda? Oro. Lo que siempre hubo. Si la ilusión también está limitada por un comienzo y un fin, ¿puedes decir que era real?

Francisco: Partiendo de la metáfora de la serpiente y la cuerda, mientras el mundo se perciba como la cuerda, es decir como un mero sueño inofensivo surgido del Sí mismo, y cuya sustancia es el Sí mismo, es real.

Shams: En este cuento la cuerda representa al Sí Mismo, no a un “mero sueño inofensivo”. El sueño es creer que la cuerda es una serpiente. Una vez que te han dicho que la supuesta serpiente es, en realidad, una cuerda y ese conocimiento se vuelve firme, a pesar de que la oscuridad del crepúsculo sigue haciendo parecer ante tus ojos a la cuerda una terrible cobra, tu conocimiento te libera del miedo y te permite saber con claridad que la serpiente (el mundo) no está ahí. Solo está el Sí Mismo. El crepúsculo representa nuestra percepción totalmente limitada a la hora de intentar percibir al Sí Mismo. El sueño era creer que esa cuerda era una serpiente. Pero solo hay una cuerda. ¿Puedes decir que ese sueño era real? No, fue resultado de tu ignorancia de la cuerda, pero la ignorancia tampoco era real. Solo hay la cuerda. La cuerda (el Sí Mismo) no es solo la sustancia de la serpiente (el mundo), sino que es toda la serpiente. ¿Dónde está la serpiente?

Francisco: La cuerda es una ilusión real.

Shams: No, es la Conciencia. No hay ilusión, solo la hay en apariencia.

Francisco: Sin embargo, si tomamos al mundo como la serpiente, como un ente amenazador separado del Sí mismo, hecho de una sustancia diferente de la nuestra, estamos viendo solamente una apariencia.

Shams: El mundo es la serpiente. La cuerda no solo no está separada de la serpiente sino que la serpiente es, en realidad, solo una creencia. Me puedes decir, entonces, que la creencia es real. ¿Una creencia real? Ja.

Francisco: Por lo tanto, lo que determina que el mundo sea real o irreal es nuestro concepto del mundo. En tanto que sueño es real.

Shams: Tal vez querías expresar otra cosa, pero vale la pena aclarar que un concepto nunca va a determinar lo que es real. Lo real es real por sí mismo, siempre y en todo lugar. Eso no lo podemos decir sobre el mundo. Cuando duermes no hay mundo. Cuando mueres tampoco hay mundo. Y sin embargo, sigues estando tú. Tampoco lo podemos decir sobre el sueño. El sueño o ilusión (maya) parece tener un imperio total y, sin duda, lo tiene sobre los tres cuerpos. Pero también es dependiente. También tiene un límite.

Si aceptamos que el sueño es real, entonces aceptamos que el sueño te limita de alguna forma. En Vedanta empleamos la palabra “real” para referirnos a la identidad ilimitada. Para referirnos a todos los objetos que dependen de esa identidad empleamos “existir”. Los maestros de neoadvaita sostienen que, puesto que el Ser es lo único que hay, nada más existe, y por eso no hay nada que hacer, que todos somos el Ser y ya estamos liberados. Utilizan una gran verdad para confundir los niveles, lo cual nunca ha liberado a nadie. Lo que a Vedanta le interesa es aclarar, con mucha precisión, cuál es la relación entre esa identidad ilimitada y sus objetos, porque esa identidad parece estar confundida con ellos.

Así pues, no hay duda de que estos objetos existen. Tu casa existe. La mesa existe. El mundo existe. Los sueños existen. El inconsciente (cuerpo causal) existe. La Creación-Creador existe. Todo ese existir, para Vedanta, implica transformación constante, manifestación. También implica que depende total y absolutamente de la única identidad, el Sí Mismo. Toda esta manifestación es consecuencia de un solo elemento, llamado maya (ilusión). En el diagrama del Ser, se muestra a maya como una división que aparece entre el Sí Mismo y sus cuerpos. Al estar más cerca del Sí Mismo, maya es más sutil que los tres cuerpos, y ninguno de los tres cuerpos puede percibirlo. Maya es ese atributo del Sí Mismo que lo hace parecer dual (también es curioso, porque el Sí Mismo, en realidad, no tiene atributos). A raíz de maya, parece que hay un sueño al cual puedes llamar real. No estoy diciendo que el mundo no existe, pero solo existe porque depende de lo real. Por eso, es mejor decir que es dependiente. Es mejor decir que es no-ser. ¿Por qué? Porque el Sí Mismo es libre de todo eso, incluso y sobre todo de maya.

Para alguien que conoce al Sí Mismo, la experiencia de lo que llamas “mundo” no desaparece; sin embargo, ahora se reconoce como Sí Mismo. La experiencia humana en sí no se va, pero es reconocida como Sí Mismo. ¿Cuál es la razón de que la ignorancia se vaya pero el “sueño” permanezca? La razón es que la aplicación del medio de conocimiento (Vedanta) remueve la ignorancia sobre la identidad en el cuerpo sutil, pero esa ignorancia no se va de la Creación, y permanece en distintos ámbitos de los tres cuerpos. Sin embargo, ahora se sabe que solo hay Conciencia y que tú eres eso.

Esto no se puede ver a primera vista, pero basta con registrar todo lo experimentado y descartarlo como no-ser. Todo lo que aparece es no-ser. Todo lo que existe es no-ser. La experiencia es no-ser. Eso se expresa así en el sentido de que Tú eres independiente de todo eso. Tú eres la fuente. Sí, este es solo un ejercicio de la mente y, en última instancia, se reconoce que este ejercicio y la mente también son parte de la apariencia, no-ser. El mundo como mundo nunca va a ser real. Tampoco como sueño. ¡Un sueño no es real! Eso no quiere decir que el mundo no existe y que no lo estemos viendo ahora mismo frente a nuestros ojos. Quiere decir que solo el Sí Mismo es real (donde tú crees ver al mundo, solo hay Sí Mismo pareciendo llevar a cabo una acción, pero solo es Sí Mismo), y que el Sí Mismo es independiente de todo eso.

Francisco: En tanto que mundo con su multiplicidad de egos con una naturaleza distinta del Sí mismo es irreal. Es como creer que el collar o el brazalete son independientes del oro. El mundo surge del Sí mismo, es un pálido reflejo del Sí mismo, como un espejismo. Es un concepto en la mente del Sí mismo. No surgió en un momento del pasado, ya que el tiempo es un concepto intrínseco a este mismo mundo. Yo soy eterno, atemporal, y el mundo nunca ha existido, o siempre.

Shams: El Sí Mismo no tiene mente. Nada surgió del Sí Mismo. Tú eres eterno y atemporal, como has dicho. El mundo es solo un concepto, aunque no en la mente del Sí Mismo (que no tiene mente) sino en la mente del jiva y de Ishvara. Obsérvalo aquí y ahora. No es más que un concepto.

Francisco: Lo que le da al mundo una estructura y un sentido, y permite en consecuencia experimentarlo, es el cuerpo sutil con sus órganos de percepción, el tiempo y el espacio.

Shams: Quien pone las reglas y da la estructura y el sentido, es Ishvara. El cuerpo sutil hace eso en pequeña escala, para el mundo del individuo.

Francisco: Tanto lo sentidos, como el tiempo y el espacio son sólo conceptos en la mente de Ishvara, que constituye el mundo. Forman parte de la estructura de la mente y del cuerpo sutil. Cuando toco una llama y siento dolor, es un concepto dentro de la mente. Todo lo experimentado está dentro de mi mente. Toda sensación y percepción es solamente una idea, un objeto del que Yo soy testigo. Por lo tanto, los objetos y las sensaciones no me afectan. Sólo la ignorancia hace que aparentemente me afecten. Ishvara no tiene poder sobre el Sí mismo, como no lo tiene la luna sobre el sol.

Shams: Exacto. La misma mente es solo un concepto. Y el concepto es solo un objeto en ti, y es tú mismo.

Francisco: Cuando hablas de la relación entre el sentido de la percepción y lo percibido, lo haces dirigiéndote a mí como el Sí mismo, ¿no es así? Mi mente es el mundo, ya que sin ella no existe nada, y si no hay mundo, tampoco es necesaria la mente.

Shams: Es que sin mundo no hay mente. El mundo es la mente. Si hay mente, necesariamente hay mundo.

Francisco: La mente sería lo que da orden al mundo, y ésta se manifiesta en infinitud de mentes individuales, ¿no es así? ¿Esta macro mente o cuerpo sutil cósmico es Ishvara?

Shams: Correcto.

Francisco: Cuando dices que no existe algo como la “vista”, ¿te refieres a que no hay un “yo” que perciba los objetos separadamente, ya que el único yo real es el Sí mismo y que, por lo tanto, el único que hace de testigo, que ve, oye, etc., soy Yo?

Shams: Sí, en cierta forma. Al ver que no hay un “yo” (un ego) que perciba los objetos separadamente, te das cuenta que ese “yo” es un objeto más que surge junto con otros objetos. El Sí Mismo, por otro lado, sí es un testigo, pero un testigo muy especial, porque no es afectado por los objetos que aparecen y desaparecen. La percepción es un objeto más que surge en el Sí Mismo, por eso estrictamente el Sí Mismo no lleva a cabo ninguna función. Otra de las metas de la indagación sobre el sentido de la vista (y los demás sentidos) es percatarse de que no hay, en realidad, un “ver”, “oír”, etc. Solo hay Conciencia. En apariencia toma una forma, pero eso tampoco puede encontrarse. Solo se encuentra la Conciencia.

Francisco: Sin embargo, hay una pequeña mente que es la de este organismo individual. Esta mente es un medio de experimentación del Sí mismo. Por lo tanto, en relación a la pequeña mente, no se puede decir que dé lugar al mundo. Si la pequeña mente desaparece, el mundo sigue, ¿no es así?

Shams: Muy bien. Ahora, en relación contigo, ¿qué es la pequeña mente?

Francisco: Si su mente cambia, su pequeño mundo cambia, pero sigue existiendo un mundo independiente más allá de ella. Si el órgano de la vista, los ojos, se quedan ciegos o simplemente se cierran, los colores desaparecen para el organismo, pero para Mí siguen estando ahí. Sólo para el individuo existe la dualidad, la percepción y lo percibido. Pero para Mí todo es lo mismo.

Shams: Para Ti solo estás Tú. Estás cometiendo un error en la comprensión, llamado “superposición”, donde se le atribuyen cualidades del Ser a sus objetos. En este caso, estás mezclando atributos de Ishvara (las de la gran mente) con el Ser. Sin embargo, el Ser no tiene un solo atributo. El Ser no ve colores. Para el Ser solo hay Ser.

Francisco: Aunque todas las pequeñas mentes desaparezcan, mientras Ishvara permanezca, seguirá existiendo el mundo y Yo seguiré siendo testigo de algo, ¿no es así?

Shams: Eres totalmente libre de Ishvara y de su Creación. El mundo en realidad es como una historia muy lejana para ti, la cual en realidad nunca fue contada. Me gustaría que me indicaras por qué te interesa tanto el mundo, dónde está lo que te gustaría saber al respecto. El Ser, por lo pronto, no está ahí. No hay serpiente. Solo cuerda.

Francisco: Creo que gran parte de mi confusión se ha resuelto. El problema es que pensaba en mí ilusoriamente, como un individuo, y por esa razón no podía comprender que no existiera por ejemplo la vista, sino sólo los colores. Ahora comprendo que ambas cosas son lo mismo porque ambas cosas son un solo objeto del que Yo soy testigo.

Shams: Bien. Pero atención con esa superposición.

Francisco: Creo haber comprendido la base de tu explicación, aunque no estoy seguro de tenerlo todo claro al 100%, como dices. ¿No crees que existe el peligro de convertir esto en una filosofía?

Shams: Ya se ha hecho así, por gente que no ha comprendido Vedanta. Tal vez es más difícil aceptarlo que comprenderlo, y es que, en pocas palabras, Vedanta es cualquier cosa que, expresada verbalmente, sirve para eliminar la ignorancia sobre tu verdadera identidad. Vedanta, como lo confeccionaron los maestros védicos, es un sistema. Un sistema que funciona. A diferencia de nuestros “sabios” actuales, a ellos no les interesaba ponerse a opinar y discutir sobre las cosas para tener razón y satisfacer una curiosidad con metas individuales. Su único objetivo era transmitir una realidad objetiva.

Cuando Vedanta es comprendido como medio de conocimiento, se evita mezclarlo con opiniones, suposiciones y creencias (que es básicamente en lo que se basan las filosofías y religiones) y también se evita tomarlo solo en partes. Vedanta, por último, es una herramienta de usar y tirar. Cuando ha cumplido su cometido, ya no es necesario. Sin embargo, muchos de los que reconocen su utilidad incomparable, deciden compartirlo y también hacen lo posible por preservarlo tal y como es, para que las siguientes generaciones puedan gozar de su efecto, pues un Vedanta mal comprendido sirve solo para las universidades o para hacerse rico, pero no libera a nadie.

Francisco: ¿No es suficiente con saber que Yo soy lo único real y que este mundo, del que Francisco forma parte, es un sueño?

Shams: Claro que es suficiente. Pero observa el caso de Francisco. Para que la mente pueda discriminar entre lo falso y lo real, y entender con firmeza lo que escribiste aquí, necesita aplicar ese conocimiento de manera sistemática e integral. Eso implica resolver todas las dudas sobre la manifestación en samsara. El único objetivo es descartarlo. La curiosidad de la mente queda saciada y así se dirige, poco a poco, hacia ti mismo, lo que no puedes descartar. TÚ ERES LO QUE NADA PUEDE DESCARTAR. Para revelar la verdad de manera consistente, Vedanta comienza desde abajo, desde lo más denso. Al final, todos estos sistemas y explicaciones sobre niveles, cuerpos y jerarquías, son desechados.

Así que, volviendo a lo anterior, sí es suficiente. Pero ¿lo sabes con total, absoluta e inamovible seguridad? No. Cuando es así, ya no necesitas más explicaciones, y ni siquiera necesitas a Vedanta.

Francisco: Te lo pregunto porque he pasado mucho tiempo pensando en estas cuestiones y no estoy seguro de que siempre formen parte de la verdadera indagación.

Shams: Sí forman parte y es importante resolverlas con Vedanta, y no con las explicaciones que da la mente. La enseñanza del Ser es muy sencilla, mientras que la enseñanza de Ishvara es muy compleja. Aun así, es necesario y útil tener claro cómo funciona el universo. Para descartarlo...

Francisco: Otra cosa: estoy leyendo a Shankara y me parece impresionante.

Shams: Shankara es uno de los eslabones más honrados en la cadena infinita de Vedanta. Sin embargo... te recomendaría ser cuidadoso y desconfiado, tomando en cuenta que eso no cuenta como despliegue de la enseñanza de Vedanta. Vedanta necesariamente tiene que ser transmitido por un maestro calificado (eso implica diversos medios, como ya dijimos en mails anteriores). De lo contrario, el indagador podría (y sin duda lo hará) incluir sus interpretaciones personales, además de que la inmensa mayoría de las traducciones (y los comentarios) existentes suelen estar plagadas de la visión yóguica.

Francisco: Él dice que uno de los principales obstáculos del indagador, entre otros, es el sentido de vacío. Me siento identificado con esto ya que en muchas ocasiones siento que la vida no tiene alicientes, no hay nada que me motive, ninguna promesa de placer, y esto es percibido de una forma negativa o pesimista. En realidad, debería ser motivo de alegría el no encontrar nada prometedor en samsara, pero no siempre es así. ¿Qué piensas de esto?

Shams: Cuando Shankara se refiere a “sentido de vacío”, en realidad se refiere al concepto budista de Shunyiata, que reposa sobre la creencia de que la nada es, por así decirlo, la única realidad. Muchos meditadores buscan el vacío y, en ocasiones, lo encuentran, pero (al ser una experiencia) el vacío es un objeto más en la mente. Si antes de que ese objeto apareciera había ignorancia, también la seguirá habiendo cuando ese objeto se vaya. Por el contrario, en el texto donde creo que leíste esto, Shankara recomienda pensar en Brahman. Eso es Bhakti, y su función es purificar la mente para que el medio de conocimiento pueda aplicarse con éxito.

El pesimismo y los pensamientos negativos son resultado de vasanas negativos, y vale la pena mirarlos como lo que son, objetos surgiendo en la mente. Por otro lado, alegrarse por ser desapegado es… un tipo de apego… También es un objeto surgiendo en ti. Mi recomendación es la misma que Shankara: la devoción por el Sí Mismo purifica la mente y la vuelve sáttvica, es decir, naturalmente feliz, desapegada y lista para indagar. El desapego tiene su lado que podríamos llamar negativo, que es reconocer la falta de sustancia en todos los objetos, pero también tiene un lado muy positivo, y es uno que nunca hay que olvidar. Se trata de un apego incomparable, un apego que no conoce otro, por el Sí Mismo. Ámalo, confía con toda seguridad en él, reconócete en él. No hay forma en que podría fallarte. Además, así te darás cuenta de que el desapego no viene de reconocer el vacío en las cosas, sino de reconocer la plenitud total en ti.

Espero que este mail te sirva. Creo que tu comprensión es muy buena y tu mente es cada día más sutil. Esa es la razón por la que ahora corrijo con más escrúpulo cada palabra. Entre más avanzada es la comprensión, es más importante conservar la precisión en los conceptos.

Resumiré el mensaje de este largo mail en seis puntos:

1. La ilusión es creer que hay dualidad.

2. Observa el mapa. Maya (la ilusión) es mucho más sutil que la mente. La mente no puede estar fuera de la ilusión, porque ella misma es consecuencia de esa ilusión.

3. Sin embargo, es muy común confiar en nuestra percepción y suponer que la mente percibirá de alguna forma el engaño de Maya. Olvídalo.

4. Por eso también se cree que el hecho de que haya un despliegue fenoménico tiene algo de realidad.

5. Maya es no-ser. Todo lo que es no-ser no es real. El sueño es no-ser. El sueño no es real.

6. Solo lo que no puedes descartar es Real. La Conciencia donde aparece todo, eso es lo Real.

7. La liberación no consiste en reconocer que el mundo es una ilusión. Consiste en reconocer que todo es el Sí Mismo, y tú eres eso. Brahma satyam jagat mithya, jivo brahmaiva naparah. “Brahma es la única verdad; el mundo es irreal y no hay diferencia entre Brahma y el yo individual.”

Continúa con el buen trabajo y siéntete cómodo de seguir preguntando.