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Francisco: Leyendo tus explicaciones, siento derrumbarse un ídolo y un inmenso malentendido. Al pensar en Osho, al siempre haber creído que estaba iluminado y que además este hecho lo volvía infalible, creé muchos conceptos equivocados que ahora por fortuna puedo percibir con claridad.

Osho me influyó mucho, fue mi referente, y tomé casi todas sus palabras como la Verdad. Por ejemplo, él decía al describir su iluminación, que al no haber tenido un maestro ésta sobrevino al cabo de una crisis nerviosa y una noche muy oscura. Aunque siempre me he sabido protegido, ya que no hay ningún “yo” que pueda perderse o ser dañado, esto me ha creado un temor inconsciente. Pensaba que la “iluminación” podía suponer un problema, que me podía quedar “colgado”, que podía destrozar mi familia… ahora suena increíble, pero sé que en el fondo pensaba así.

Shams: El mundo espiritual está lleno de todo tipo de mitos sobre la “iluminación”. Esto sucede cuando el único marco de comprensión es experiencial. La liberación, al contrario de lo que se cree, solo puede llegar cuando tu vida está en orden y tu mente en calma. El resultado en samsara es muy poco notorio desde afuera y, si implica algo, es más construcción que destrucción. Lo único que se destruye es la ignorancia.

Francisco: Siempre he intuido, sin embargo, que la iluminación no es algo especial, ya que no sucede en lo fenoménico. La vida no cambia, sino la perspectiva respecto a ésta.

Shams: Exacto.

Francisco: Al confirmármelo tú con tus palabras y Rubén, el discípulo de James que conocí, con su forma de vida, siento que todo se vuelve más claro. Comprendo que el diablo confunde la verdad con la mentira, y que Osho simplemente poseía una mente con gran predominio de sattva unida a una gran ambición material, si no me equivoco.

Shams: Y esa ambición era sobre todo rajasica. Así que su mente era sattvica y rajasica. De ahí surgen los clásicos maestros espirituales que proponen hacer y hacer y hacer, para obtener resultados. Claro que obtienen resultados. El más notorio de todos: reforzar la idea de que eres un hacedor.

Francisco: Su fama y su carisma contribuyeron al resto, atrayendo mentes infantiles y necesitadas de un protector. De todas formas, dices que hay individuos que reconocen su verdadera identidad y a quienes sus vasanas llevan a seguir implicados en el sexo y el poder. ¿No podría ser también su caso?

Shams: Sí que lo podría. Sin embargo, hay varios indicios que nos indican lo contrario, como la enorme cantidad de acciones motivadas por el miedo y el deseo. ¿Por qué seguir intentando glorificar a la persona cuando sabes que no eres la persona? No tiene sentido.

Francisco: Siempre he sido muy inocente en cuanto a pensar que otras personas puedan llegar a ser tan mezquinas o malintencionadas como para mentir tan intencionadamente y de manera constante. Ahora al pensar en Osho me doy cuenta de que eso es posible.

Shams: En lo personal, tengo el mismo “problema”. Sin embargo, he escuchado a James explicar que hay personas que realmente se sienten bien lastimando a los otros y, si lo reflexionas y buscas ejemplos, queda claro que así es. No sé si este sea el caso particular de Osho, pues él no era un criminal o una persona cruel. Incluso era alguien con mucha devoción. Más bien fue un caso muy grave de enfermedad de la iluminación. Todos los buscadores (y los jnanis) que no se han desarrollado en un ambiente dhármico y en una familia armónica, es decir, por lo menos todos en occidente, estamos expuestos a contraer la enfermedad de la iluminación. Su característica principal es que el ego intenta tomar para sí las características del Ser. En los casos agudos, como el de Osho, el ego puede justificar todo tipo de irracionalidades sin que la persona tenga la menor duda de que está haciendo lo correcto y de que sus conferencias son evangelio puro, cuando en realidad está cometiendo crímenes y diciendo tonterías colosales. La actitud de Karma Yoga es la mejor forma de prevenir la enfermedad de la iluminación.

Francisco: Es como si se hubiera derrumbado un ídolo, un demonio que en nombre de la luz te hace seguir en la oscuridad. Comprendo que Osho es un actor más dentro de Maya, que ha devenido un símbolo de espiritualidad ya que responde a lo que la mente ignorante entiende por espiritualidad, y nada más. Muy pocas personas van a acudir a su vecino iluminado a charlar con él para hallar la verdad, y en cambio se van a sentir deslumbradas por las hermosísimas y al mismo tiempo vacías palabras de un gran guru.

Shams: Claro, no proscribamos a Osho. Veámoslo como es. En primer lugar, Osho es Isvara. La sociedad quería una superestrella espiritual, e Isvara actuó en consecuencia. Por otro lado, la mente cualificada no tendrá problemas en darse cuenta de que, detrás de esa máscara, no está el conocimiento. Y seguirá adelante después de sacudirse el polvo de los pies.

Francisco: Este gran guru a menudo refuerza tu sentido de carencia al poner muy lejos lo que en realidad está tan cerca, que es el conocimiento de tu verdadera identidad. Osho hablaba mucho de otros maestros, lo que me hacía sentir que debía realizar grandes esfuerzos para un día poder llegar a “iluminarme”, tal como ellos habían hecho. Ahora lo veo todo más fácil y sencillo, y al hacerlo siento derrumbarse un gran peso que me hace hasta derramar lágrimas. La razón es que desde los 19 años (ahora tengo 28) he invertido la mayor parte de mi energía en lograr iluminarme, guiado por un símbolo que ahora veo que no corresponde a la realidad, pero que tal como dices despliega una energía que purifica, y que como tal me ha preparado para poder comprender el Vedanta.

Shams: Nunca te vas a iluminar. Jamás. Esa es la verdad. Tú eres la luz. Solo necesitas conocimiento de ti. Ningún suceso. Solo conocimiento firme, surgido por la aplicación diligente de Vedanta que elimina toda la ignorancia con respecto a ti. Pero no habrá iluminación.

La conmoción de ahora tiene que ver con despedirse del hacedor (“yo hago y yo obtengo resultados”). Es un amigo que te acompañó por mucho tiempo y fue tan cercano que hasta creíste ser él. No desaparecerá por completo pero ahora habrá claridad sobre su papel en relación con Dios y contigo, el Ser. El hacedor es solo un súbdito, una sombra gentil, cuando se lo ha puesto en su lugar.

Francisco: Muchas gracias por tus explicaciones. Ahora comprendo mejor el significado del maestro, que no es más que el despliegue de la enseñanza, una fuerza que recibe de muchas y variadas formas aquel que desea conocer la verdad.

Lo que sucede es que todas las “personas iluminadas” hablan de su experiencia directa, física, con un solo guru, de que tuvieron un gran contacto con él y de que gracias a él lograron destruir su ignorancia. Entonces es como que yo mismo me he impuesto esa condición antes de poder realmente adentrarme en el verdadero conocimiento; la condición de tener un maestro físico y presente.

Shams: Creo que describes muy bien la situación y la creencia que eso genera. La bendición de Vedanta es que cada vez deja más claro que no hay “personas iluminadas”. Solo hay la Conciencia. Para muchas tradiciones espirituales, la persona sigue estando y la persona es la que alcanza algo. Pero eso es solo una creencia. Vedanta demuestra que nunca hubo persona. No deja a la persona fuera del mapa, pero no olvida nunca su estatus de parte limitada e irreal. Tú no eres una persona. Hay una persona aparente que aparece en Ti. Esa persona está bien como está y no le hace falta nada, quizá solo el Conocimiento de que todo está bien así, porque el único que Es, eres Tú. Por eso, es mejor desconfiar de quienes hacen una gran historia con respecto a su camino espiritual.

Francisco: Me imagino que según lo que dices también ha habido muchas iluminaciones que han sucedido sin la intervención de un maestro de carne y hueso, aunque creo que eso puede traer complicaciones, ya que el individuo está solo, más desamparado ¿no es así?

Shams: “Desamparado” es solo un concepto, y uno incorrecto. El individuo nunca está desamparado. Mucho menos cuando es un indagador, porque su mente está cualificada; es decir, sus emociones y su intelecto se encuentran sanos y en armonía. La mente cualificada ya es razonablemente feliz y capaz de hacer frente a todo tipo de miedos y deseos. Además, gracias a su capacidad creciente para discriminar, puede llevar a cabo su búsqueda distinguiendo lo útil de lo inútil, acercándose con facilidad y sin fanatismo a la enseñanza. Solo nos sentimos desamparados cuando una parte de nosotros se sigue viendo a sí misma como un niño que necesita a alguien más grande que lo guíe. Puesto que el buscador es un adulto, dicha situación es solo una ilusión, la cual puede ser comprendida y resuelta. Esto no significa que la jerarquía no es importante. Un adulto puede reconocer la jerarquía de otro adulto en una relación donde el de aparente mayor rango (es aparente porque solo es en un ámbito) tiene algo que ofrecer y el otro tiene algo que recibir, como en la típica relación entre maestro y alumno, tanto en un ashram como en una universidad. Pero, en esa relación, ambos individuos funcionan como adultos maduros.

También, quiero llamar la atención sobre el término “iluminación”. Es una metáfora experiencial; por lo tanto, puede propiciar la confusión. Por ejemplo, en realidad no hay “iluminaciones”. Hay, en apariencia, algunos individuos que reconocen su verdadera identidad. Pero solo hay un Ser reconocido y este, en realidad, ya lo sabía. En realidad, solo hay una ignorancia (y es aparente) y solo hay una liberación (que es aparente, porque tú ya eras libre). También lo hace sonar como un gran suceso, pero en realidad no es la gran cosa. Sí, se dice en algunos textos que es la gran cosa para atraer a buscadores enamorados de la experiencia, pero creo que, sin peligro a ahuyentarte, puedo decirte que no es la gran cosa. Solo es conocimiento firme. Sí, te libera para siempre, pero no es la gran cosa.

Francisco: De todas formas es muy alentador, y me hace valorar los escritos sobre Vedanta como a un maestro mismo, en cierta forma vivo, tras cuya lectura se abren nuevas comprensiones para mí. Es como lo vivo, pero no comprendía que pudieran tener el valor de un maestro “humano”. Por otro lado, me acabo de dar cuenta de que también el ego se apropia de ese deseo de un maestro buscando en él un padre que pueda sentirse orgulloso de él.

Shams: Muy bien dicho. Así es en casi todos los casos. Sin embargo, ahora que lo describes y lo puedes ver, ¿tiene poder sobre ti? No lo tiene. De cualquier manera, esa tendencia es común en la mente y no está mal seguirla teniendo a lo largo de la vida. Lo único que hace el indagador es observarla (no se entrega a ella, pero no la reprime ni la proyecta). Sirve también para darnos cuenta de lo importante que es la figura del padre para el individuo y nunca está de más traer a la mente a nuestro verdadero padre y rendirle todo el amor y el respeto que fluye naturalmente en nuestro corazón. Tu padre como persona también es Isvara. Por otro lado, la figura del niño necesitado siempre va a vivir en la psique, pero como adultos tenemos todas las herramientas para darle lo que necesita, sin tratar de compensar las necesidades infantiles con acciones que deberían responder solo a la decisión de un adulto con mente discriminadora y desapasionada.

Francisco: Sin embargo, no comprendo la frontera entre las escrituras y el despliegue de las escrituras. ¿Se podría calificar el libro de James How to Attain Enlightenment como escrituras o como el despliegue de las mismas? ¿Por qué sólo se consideran “escrituras” textos antiguos?

Shams: El libro de James Swartz es un despliegue de las escrituras. La diferencia entre las escrituras y el despliegue de estas, es que las primeras han sido fijadas, mientras que el despliegue es una clarificación basada en las anteriores. Sin las escrituras no puede existir el despliegue. Las escrituras no se crearon de un día para el otro. Fueron construidas y revisadas a través de varias generaciones. A diferencia de otros textos, las escrituras de Vedanta no fueron “canalizadas” o recibidas como caídas del cielo. Las escrituras son el testimonio de una experiencia vivida por varias mentes cualificadas a través del tiempo, traducida después en Conocimiento. Puesto que los seres humanos cometemos errores, las escrituras son puestas a prueba y, cuando expresan de manera adecuada la naturaleza de la Verdad, son fijadas palabra por palabra. Nuestras escrituras son los Upanishad, textos que han sobrevivido intactos durante milenios. Su comprensión es difícil. Cuando no se sabe lo que quieren decir, la mente tergiversa el significado de manera automática. Aquí es donde el maestro juega un papel fundamental, pues él es el responsable de mostrar el sentido de la escritura para hacerlo comprensible a la mente del buscador. La forma de desplegar la escritura es tradicionalmente oral, pero el despliegue también incluye a la palabra escrita, como el libro de James, estos mails o cualquiera de los textos de ShiningWorld. Curiosamente, varios textos escritos de Adi Shankara que son la explicación de algunos Upanishad, después se convirtieron ellos mismos en textos raíz, por su perfecta claridad en consonancia con la Verdad. Al desplegar las enseñanzas de Vedanta tradicional (ya sea oralmente o por otro medio) la base son siempre las escrituras y todo lo que decimos debe estar en consonancia con ellas. Esa es la condición.

Francisco: Respecto a Osho, sé que también James lo critica pero lo cierto es que en su momento me aportó mucho, digamos que me ayudó a purificar la mente hasta cierto punto, su enseñanza, no su modo de vida que creo que es irrelevante.

Shams: Mi experiencia de Osho también fue muy buena, en realidad. Sus textos fueron una inspiración y muchas de las cosas que leí me parecen bellas. Por eso siempre le guardaré reconocimiento y amor, junto con muchos otros maestros. Vale la pena aclarar que lo que funciona con Osho (y todos los maestros espirituales en los que creemos, charlatanes o no) es que se convierten en un símbolo de algo espiritual y, cuando entramos en contacto con ese símbolo (gracias al poder que le confiere la mente), nos sentimos ascendidos y la mente se purifica. Pero eso no depende del objeto externo (el maestro) sino del sujeto, así que quienes hacen el trabajo son bhakti (la devoción) y shakti (la energía), no un poder personal del maestro. Eso es lo que sucede, por ejemplo, en la iglesia o en un concierto de rock. Y aunque el maestro tuviera algún siddhi (poder “mágico”, el cual en realidad pertenece a Isvara por completo), eso tampoco eliminaría la ignorancia. Solo se puede eliminar la ignorancia mediante la aplicación correcta del medio de conocimiento. Esa es la verdadera función del maestro.

Francisco: Sin embargo, ahora, al meditar sobre esto, creo comprender por qué lo criticas.

Shams: Es algo muy bueno que puedas mirar esto con desapego. A veces la mente está muy apegada a símbolos e ídolos, lo cual hace muy difícil indagar sobre las ideas relacionadas con esto. En Vedanta, además, ninguna crítica es personal. A toda persona se la ama y se la respeta como tal. El análisis es siempre en el nivel de las ideas y los actos. Es sano poseer una mente libre de pasión, no motivada por razones sentimentales. En el caso de Osho, decimos las cosas como resultado de una revisión desapasionada de los hechos y siempre en relación con lo único que nos interesa (moksha), porque estamos haciendo una indagación. Los hechos y las ideas se ponen en la balanza de la verdad y del Dharma. Desde ese punto de vista, se puede ver con total nitidez que los textos de Osho se encuentran teñidos de opiniones personales que no están en consonancia con la verdad, aunque emplean muchos elementos de ella, lo cual los convierte en algo más confuso. En cuanto a las observaciones sobre sus violaciones sistemáticas del Dharma, no se trata de juzgar o de descalificar a una persona, sino de advertir al buscador sobre la importancia fundamental de respetar las leyes morales del universo. De lo demás, se encarga Isvara, que nunca falla a la hora de entregar resultados proporcionales al tipo de acciones realizadas. A diferencia de lo que suele creerse en Occidente, el maestro tiene el deber de ceñirse al Dharma por sobre todas las cosas. Un buscador cualificado se aleja instintivamente de quien viola esta premisa.

Francisco: Es porque él pedía una entrega a su persona, no a su enseñanza. Él hablaba de que el guru actuaba sobre el discípulo, le hacía una especie de cirugía interna pero solamente si este se entregaba. Y consideraba que el no entregarse era un síntoma de miedo o una barrera por parte del ego.

Shams: Sí. Eso es una locura, por donde se mire. Un maestro que pide entrega total al discípulo, en realidad se siente necesitado. Lo que sucede además es la infantilización de los devotos y el saqueo de sus billeteras. El ego está bien como está. Y si algo tiene que mejorar, no lo hará el maestro, sino la aplicación personal de una práctica. Cuando alguien tiene un ego infantil, puede obtener buenos resultados en un ashram (o en psicoterapia), siempre que ese ashram sea administrado por dharmis (seguidores del Dharma) maduros, no fanáticos de los reglamentos y las buenas costumbres. El problema es que, cuando el ego es inmaduro, no puede discriminar entre un santo y un farsante. El karma es quien decide. En el caso del indagador con poder de discriminación, su margen de acción es mucho mayor y, ya establecido en Vedanta, su perspectiva la más favorable.

Francisco: ¿Entonces él tenía sed de poder, de manipular a los demás? ¿No aceptaba a los otros como a iguales aunque lo dijera en sus conferencias?

Shams: No lo sabemos. Pero no es muy importante. El respeto al Dharma es solo un requisito. Y no es cosa de santos, sino de personas normales. Lo más probable es que amara a sus discípulos. Pero, el amor por otras personas, ¿es algo especial? Osho no era un monstruo, solo era un maestro no cualificado. ¿Por qué se puso tanto énfasis en su persona? Cuando el dedo apunta hacia la luna, el tonto mira el dedo. Un maestro preparado en Vedanta no te permitirá mirar el dedo más que para que te cerciores de que puedes confiar en ese dedo. El resto es mirar hacia la luna.

Francisco: ¿Es posible para un ser iluminado cometer tantos errores?

Shams: No existen seres iluminados, porque solo hay un Ser, que lo ilumina todo. Cuando un individuo reconoce su verdadera identidad, lo único que cambia es que sabe lo que es real y lo que es irreal. Es decir, el conocimiento hace claro que el individuo, junto con el resto de los objetos, es irreal, mientras que Tú eres real. Así que el cambio es solo en el nivel del conocimiento. El individuo no adquiere nada especial. El individuo sigue siendo exactamente el mismo, incluso con las mismas neurosis, si las tenía. La mitología de la “iluminación” está basada en premisas experienciales y debe ser puesta en duda. Nadie es especial y nadie se hace especial. De hecho, es mucho más fácil que tu vecino se “ilumine” a que lo haga cualquiera de los maestros “espirituales” que se anuncian en la web. Y de todas formas tu vecino seguirá siendo el mismo de siempre.

Sin embargo, la ausencia de ignorancia facilita la purificación de la mente y hace casi imposible violar el Dharma. Aún así, hay casos de individuos que reconocen su verdadera identidad y que siguen cometiendo violaciones graves hacia el Dharma, sobre todo relacionadas con el sexo y el poder. ¿Por qué lo hacen? Porque el conocimiento no se actualizó en su vida y muchos vasanas negativos siguen sin ser purificados. Explicar eso, como ves, nos sirve para reafirmar el hecho de que el Conocimiento solo cambia la relación entre el observador y lo observado.

Francisco: ¿O acaso no estaba iluminado?

Shams: En el caso, de Osho, se puede decir con gran seguridad que no conocía su verdadera identidad. ¿Por qué compras 100 Rolls Royce y aún piensas que necesitas más? ¿Por qué usas ropa que te hace lucir más alto y más imponente? ¿Por qué hablas todo el tiempo sobre tu biografía y tus atributos como individuo? ¿Por qué necesitas un ejército de guardaespaldas armados? Porque crees que eres limitado, inadecuado, carente. Cuando alguien sabe quién es en realidad, deja de querer cambiar a la persona: si la persona es fea, si es baja de estatura, si no es sabia o santa, si no tiene habilidades sociales, si está expuesta a peligros normales y constantes, nada de eso es tu problema en realidad. Sabes que eres total y completo, así que dejas de hacer cosas para volverte más apto, más total o más completo. Ya lo eres.

Francisco: ¿Entonces cómo podía ser tan sabio y hablar con tanta claridad sobre diversas escrituras?

Shams: Hay personas “sabias” y claras en todos los ámbitos, personas inteligentes. También hay personas tontas y que hablan con poca claridad. Eso depende del juego de los gunas (sattva, rajas y tamas) en relación con los karmas. Tú, la Conciencia, eres libre de atributos y no tienes nada que ver con eso. La liberación es el conocimiento firme y constante de que todo lo que hay es la Conciencia y que tú eres eso. Hacer tratados, decir bellos discursos y escribir poemas tiene poco que ver con estar liberado, y más bien es sospechoso cuando se hace para ganar fama y notoriedad. Se dice que el jnani (quien conoce su verdadera identidad) no inicia empresas nuevas.

Francisco: Él y muchos otros dicen que un maestro es la representación del Sí Mismo, y que la entrega al maestro es lo mismo que la entrega a la enseñanza. ¿Puede que esto sea cierto al menos para el principio de la búsqueda, en el que el individuo necesita una referencia fuerte, como una forma de devoción más primaria que el Vedanta y que puede hacerles bien a muchos individuos?

Shams: Como comenté en el mail anterior, ese tipo de prácticas es necesario y muy útil cuando no tienes una mente cualificada. El indagador (el que sabe que la búsqueda es solo de Conocimiento), por su parte, lo único que entrega es la mente, y no al maestro, sino a la enseñanza. Voy a repetirlo otra vez, porque es fundamental aplicarlo a todos por igual: todos los maestros son ídolos con pies de barro. Como buscador, tienes la obligación de verificar que el maestro o maestra al que te acerques sea una persona respetuosa del Dharma y tenga la capacidad de desplegar la enseñanza. Osho está en lo correcto al decir que el maestro es la representación del Sí Mismo. He ahí el peligro de su enseñanza. Se cuenta que el diablo viene a la Tierra no para ocultar la verdad, sino para mostrarla en partes.