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Francisco: Tras analizarlo, es absurdo que me engañe y me doy cuenta de que el sexo es un vasana aprisionador en mi caso. Sin embargo, se podría decir que no lo es excesivamente, ya que el deseo y la necesidad de satisfacerlo surgen en mí muy de tanto en tanto. A veces me pasa exactamente como comentas y surge el deseo pero al estar en sattva me da pereza “una actividad que implica tamas y rajas”. De todas formas, esto no es nada que me ataña, y “coma o no coma Francisco caramelos”, es simplemente una manifestación de la Gracia, que como tal tiene su belleza, siempre que no me identifique, en cuyo caso se vuelve aparentemente dañino.

Shams: Al ser un vasana aprisionador, tendrás que vivirlo hasta que pierda fuerza. Eso quiere decir que no puedes tratar de eliminarlo, pero, como has dicho, puedes realizarlo con sabiduría, sin olvidar nunca que el gozo no está en los objetos.

Francisco: Poco a poco, me doy cuenta de que no me importa lo que le suceda a Francisco. Es su naturaleza buscar artha, kama, Dharma y moksha. Y me doy cuenta de que su búsqueda nunca terminará, jamás, porque Francisco es un cúmulo de vasanas, de deseos. Aunque encuentre moksha, seguirá buscando. Aunque hallase una seguridad y un placer constantes, seguiría insatisfecho. Es su naturaleza, ¿qué le vamos a hacer? Los vasanas seguirán activos, pero qué liberación saber que su satisfacción no me puede completar, pues yo soy la satisfacción misma.

Shams: Exacto.

Francisco: Me recomiendas que deje de esperar que algo le va a suceder a Francisco. Sin embargo, el conocimiento de Mí tiene ciertas repercusiones en este organismo, que no tienen mayor importancia, pero que me gustaría enumerar para tenerlas más claras:

1. Con moksha, los vasanas aprisionadores normalmente van perdiendo fuerza a diferente velocidad dependiendo del karma del jiva. Eso es la actualización del ser, el paso de los vasanas de ser aprisionadores a ser no aprisionadores, que como dices puede durar hasta más de una vida.

Shams: Sí.

Francisco: 2. Me gustaría saber si el Conocimiento final tiene algún efecto como empezar a ver el aura de otros individuos o está relacionado con el despertar de ciertas facultades psíquicas. Ya sé que en verdad no hay individuo, no hay Maya, pero hagamos ver que existe para aclarar este punto ya que es una vieja idea que creo que necesita ser revisada.

Shams: Está pregunta me sorprende, porque es como si ignoraras todo lo que has escrito arriba. Estoy totalmente seguro de que puedes responderla tú mismo. Ya eres un estudiante avanzado, así que, si yo lo contestara, te quitaría la oportunidad de aplicar los conocimientos que ya tienes. Entiendo que, como todos, has tomado ideas diversas sobre la espiritualidad (muchas de las cuales son correctas y otras no), pero ahora tienes la capacidad de hacer una revisión lógica desde la perspectiva del Conocimiento. Efectúa esto y escribe tu conclusión. Yo te daré una retroalimentación. Recuerda que tú eres el verdadero maestro.

Francisco: Dices que a la mente le han contado una historia según la cual existen otras mentes en un mundo, etc… En esto consiste la educación, ¿no es así? En explicarle al niño que hay otros individuos e ir luego profundizando en esta historia a lo largo de años y años (cómo éstos individuos se relacionan, se asocian, se deben tratar, en qué mundo viven y cómo es este mundo, etc.), tras los cuales la ignorancia es tan fuerte que una simple historia se convierte en una verdad inapelable.

Shams: Sí, en eso consisten muchos aspectos de la educación, la cual, sin embargo, es necesaria para funcionar como individuos en sociedad. Cuando un educador tiene el conocimiento de sí mismo no rechaza la educación, pero (como en el punto de arriba) debería ser capaz de revisar las ideas limitantes y de transmitir enseñanzas útiles (cuando esta sea su ocupación), de acuerdo con el nivel de comprensión en el que se encuentren los estudiantes.

Francisco: Por último, me gustaría saber si Vedanta tiene alguna explicación para un hecho fácilmente observable como es el de las pocas ocasiones en las que el Ser se reconoce a sí mismo en el organismo de una mujer, comparado con las veces en que lo hace en un hombre.

Shams: Vedanta no tiene una explicación para eso, porque su único objeto es la Conciencia, y la conciencia no tiene sexo. Sin embargo, hay una explicación, y no tiene que ver con el organismo, sino con la sociedad. Durante milenios, hemos vivido bajo el imperio de una cultura patriarcal (el mismo Vedanta ha sido expuesto y transmitido desde esa postura). No es sino hasta ahora que reconocemos hasta qué punto la mujer ha sido humillada, explotada y menospreciada, como parte de un sistema que necesitaba ese sometimiento para perpetuarse. En mayor o menor medida, eso lo seguimos viviendo ahora. Hace unos años, leí un estudio que se efectuaba a partir de un análisis sobre el desarrollo intelectual y moral, por un lado, de mujeres y, por el otro, de hombres. Voy a inventar las cifras, pero era algo así. En el caso de las mujeres, el 95% estaba en la franja media, en cuanto a desarrollo intelectual/moral. El resto del porcentaje se dividía en desarrollo alto y bajo. En el caso de los hombres, un 60% estaba en la franja media, un 30% en el desarrollo bajo y el 10% en el desarrollo elevado. ¿Qué significa esto? Que el desarrollo intelectual/moral de los sexos tiene que ver con la presión que ejerce la sociedad. Las mujeres tienen que realizar un esfuerzo superior para no quedarse rezagadas en el desarrollo pero también para evitar salirse de las convenciones establecidas. Los hombres, por su lado, sufren menos de ese yugo, por lo que tienen más libertad para ser unos idiotas o, en menor medida, unos genios.

Aún así, la situación irá cambiando conforme la sociedad vaya cambiando. En mi caso, he tenido dos maestras mujeres y conozco a otras jnanis, a quienes no les afectó en absoluto pertenecer a un sexo o al otro..

Francisco: Por ejemplo, Remedios, mi pareja, comprende como algo obvio que sólo Brahman existe y que ella es Brahman, pero es como si le diera pereza profundizar en ese conocimiento. Yo no la quiero cambiar, pero siento curiosidad al respecto.

Shams: Esto que dices no puede ser un argumento, porque es una falacia. Es como si, porque Aristóteles es filósofo, pudieras decir que todos los hombres son filósofos.

Y, en cuanto al tema personal, estoy de acuerdo contigo en que lo mejor que puedes hacer es no querer cambiar nada. Eso es conocimiento. La razón por la que una persona busque el conocimiento y otra no, es únicamente el karma. La razón no es la “pereza”. Y creo que no es lo más conveniente alimentar ese tipo de juicios acerca de la pareja, cuya verdadera identidad es tú mismo. Todo es perfecto así en ella, tal y como es.

Mitos sobre la iluminación (II)

Francisco: Mi respuesta a la pregunta sobre los “poderes” es que el organismo sigue igual que como estaba después del conocimiento de que “Yo soy la consciencia”, con la única diferencia de que poco a poco se va dejando de buscar la felicidad en los objetos y, así, los vasanas aprisionadores pasan a ser no aprisionadores. Las capacidades como ver el aura y demás quizás tienen que ver con el despertar de la Kundalini, que como dice James nada tiene que ver con el autoconocimiento, ya que toda energía es Kundalini. Un organismo no jugará mejor al fútbol después de moksha de cómo lo jugaba antes de moksha, ni sabrá más idiomas, ni tendrá poderes especiales (todo es lo mismo). Sencillamente se dará cuenta de que no es el organismo, y de que jugar bien o mal al fútbol (por poner un ejemplo) no determina su felicidad, ya que es producto de determinado karma y como tal lo acepta plenamente.

Shams: Exacto, Francisco. Es todo lo que necesitas saber, con respecto al conocimiento. Solo por entretenimiento, podríamos abundar un poco. Esos poderes se llaman siddhis en sánscrito y no están relacionados directamente con el hecho de tener o no tener conocimiento. La palabra “siddhi” proviene de la raíz sánscrita “sidh”, que se refiere a alcanzar o lograr.

Algunos yogis se dedican a cultivar los siddhis por medio de práctica espiritual intensa. Como tú mencionaste, estos poderes pueden vincularse con la kundalini, o con otras causas. Sin embargo, cuando la mente reposa en el Sí Mismo (es decir, en el conocimiento “yo soy la Conciencia”), los siddhis pueden venir (o no venir) sin esfuerzo, debido a la gran calma que hay en la mente. Gracias al Conocimiento, reconocemos que la causa última es siempre el Ser (como es la causa de todo), y no nos interesa especialmente cultivarlos o dejar de cultivarlos. Cuando llegan, los vemos como simple manifestación de Ishvara, y dejamos que sucedan.

El siddhi de ver las auras no es poco común. Tiene que ver con sattva en la mente. Algunas personas con la mente clara pueden ver auras. También hay otras personas con la mente sattvica a las que no les sucede esto. Cuando tienes el conocimiento, lo único que cambia es que tú sabes que tú no eres la persona donde suceden esos cambios.

Dicho lo anterior, me gustaría mencionar, una vez más, el hecho de que los jnanis son, por lo general, personas comunes y corrientes. Yo pienso que esto te queda cada vez más claro, pero si algún día lo creyeras necesario, podría ser buena idea agendar una conversación en skype al respecto. Sobre todo, verás lo totalmente común que soy.

Francisco: Mi pregunta viene dada por un libro del que leí bastante hace unos meses, titulado “El ojo del yo”, de David R. Hawkins, en el que el autor describe cómo tras la iluminación era capaz de conocer el pensamiento de los demás. ¿Por qué lo diría? Se puede interpretar, quizás, como que el saber que Yo soy la consciencia aporta claridad sobre la mente individual, tanto la de este organismo como la de cualquier otro, ya que en verdad son la misma.

Shams: Quizá, debido a que su mente alcanzó calma, obtuvo algunos siddhis como un producto adyacente. Pero lo expresó de forma incorrecta porque carecía de un medio de conocimiento probado por el tiempo. Solo tenía sus propias ideas y experiencias. Desde mi punto de vista, es una pérdida de tiempo investigar la razón por la que un jiva expresó tal o cual cosa (independientemente de si tiene una prosa vehemente y un phD), así como es inútil basarnos en las experiencias de otros cuando lo que necesitamos es un medio de conocimiento. Lo único que importa es la verdad. Y la verdad es impersonal.

La explicación que propones después tampoco es correcta. Saber que tú eres la conciencia aporta claridad a la mente individual. Eso es cierto. Pero no sucede lo mismo con las mentes que te rodean. El reconocimiento de tu verdadera identidad sucede solo en la mente individual. Eso, desde luego, tiende a facilitar la relación de esa mente con el medio que la rodea, lo cual no implica tener acceso a otras mentes. No confundas la mente de Ishvara (que es todas las mentes) con la mente del individuo (que es una sola mente). Entonces, ¿por qué sucede, a veces, el acceso a otras mentes? También es un siddhi. En realidad, sucede varias veces en nuestra vida (entre otros fenómenos no explicados por la física) y en una mente clara es, a veces, común. Ninguna mente es más clara que aquella que reposa en el conocimiento de Sí Mismo. Ese conocimiento, sin embargo, te dice que toda experiencia (densa o sutil) es solo objeto que surge y desaparece en ti.

Francisco: Tienes razón en lo que respecta a los juicios sobre la pareja. Todo viene determinado por el karma, y en realidad me doy cuenta de que indagar no es ninguna actividad superior. No es mejor indagar que hacer cualquier otra actividad, ya que todo forma parte del funcionamiento impersonal de Ishvara, que lleva a cada organismo a realizar la actividad que le corresponde. La creencia del organismo de que está haciendo algo mejor que cualquier otro viene de la ignorancia de creerse un hacedor y atribuirse méritos y deméritos. El sabio no se diferencia por lo que hace o deja de hacer, sino por tener el conocimiento de que es libre de toda acción, sea cual tenga que ser ésta.

Shams: Tú lo has dicho.

Francisco: Otra cosa: me comentaste que es un requisito para la indagación la independencia económica, pero parece que no es cierto ya que yo he comenzado la indagación sin haberlo sido completamente, pues depender de los padres, del Estado o de tu pareja me parece que es lo mismo.

Shams: Tienes razón. Hasta cierto punto. Lo que es importante establecer es que, para que la mente pueda indagar, necesitas una mente madura, la mente de un adulto. A eso es a lo que se refiere Vedanta con la cualificaciones. Por eso, he expresado que un adulto necesariamente desarrolla su autonomía en varios ámbitos, entre ellos el material. Quizá lo que realmente importa es el movimiento interior. En tu caso, me parece que tu actitud es más la de un adulto independiente, capaz de tomar cuando lo necesita y de dar cuando le corresponde, y menos la de alguien infantil involucrado en dinámicas de compensación.

Francisco: Aunque escribo en primera persona por convención, sé que este es un asunto que únicamente le atañe a Francisco, que es imperfecto por naturaleza y que siempre tendrá problemas de una u otra clase que tendrá que resolver o reparar en la medida de lo posible. Sin embargo, sea Francisco un músico con una mente permanentemente sattvica o un mendigo repleto de inseguridades, yo permanezco libre y dichoso, contemplando la extrañeza de mí mismo en el reflejo aparente de este personaje.

Shams: Sí, totalmente libre.

Francisco: Dices: “(La gracia de Ishvara) es karma desde una perspectiva poética. Eso significa, sin embargo, algo más que solo karma.”¿Podrías aclararlo un poco? Parece contradecir tu explicación anterior.

Shams: Mi explicación fue pésima, así que te agradezco que hayas vuelto a preguntar. Este tipo de cosas deben estar claras cuando se expone Vedanta. De lo contrario, nos quedaríamos con las acostumbradas alusiones al misteriosísimo y poético Sí Mismo que no sirve para nada. Mea culpa.

Aclaremos primero que todo suceso es karma y solo karma. Siendo tal la situación, cabe establecer que todo es impersonal, incluido el Creador, lo cual excluye también la posibilidad de una Gracia personalizada. Sin embargo, nos encontramos con el hecho de que la Gracia solo puede ser tal cuando está presente la idea del individuo y, como sabemos, el individuo (como el Karma y como la Creación) es solo un concepto; por lo tanto, la Gracia también es solo un concepto, una interpretación. Si nada es personal y la gracia solo es posible desde la perspectiva de la persona (y solo es una idea), ¿a qué nos referimos con esto? Nos referimos a un tipo de mirada, por parte de la persona. Nos referimos, como he dicho, a una interpretación.

La Gracia no puede ser vista directamente. Solo puede ser deducida, a partir de sus efectos. Decimos que sanar de una enfermedad incurable es obra de la Gracia del Señor. Decimos que la Gracia es responsable de tu próxima iluminación y también hay quien dice que es lo que yace detrás de todos los movimientos de Michael Jordan (por mencionar cualquier ejemplo). La Gracia es interpretada como tal en la mente. Sabemos que todo lo que está sucediendo es karma simple y corriente pero nunca sabemos a qué karma corresponde cada una de los efectos que ahora vemos y tampoco sabemos por qué se manifiestan de esa forma. Cuando hablamos de Gracia nos referimos a eso, a la causa, como si tuviera alguna intencionalidad... aunque entendemos que no la hay y nunca la hubo. Me he referido a la incógnita, pues la Gracia es siempre una incógnita y todos los momentos son solo la punta de un gran iceberg de lo que ignoramos. La Gracia, entonces, también está detrás de todos los momentos. La mente que lo sabe lo reconoce con facilidad y es imposible para ella pensar que alguna situación es carente de Gracia, sea lo que sea. Es fácil, porque solo es concepto. El mundo, además de ilusorio, es necesariamente positivo, lleno de Gracia. Debe quedar muy claro que todo esto es concebido desde la perspectiva de la mente pequeña. No desde la perspectiva de Ishvara. Lo curioso es que implica una apertura y un reconocimiento de la mente pequeña como un simple agregado que depende, por completo, de un conjunto de situaciones mucho más amplias y complejas: la Gracia. Para la mente pequeña, mientras tenga existencia, el concepto de la Gracia es útil, porque le da confianza y la energía propia de la devoción. Reconocer esta Gracia es Karma Yoga, porque implica tomar todo como Gracia y entregarlo también a la Gracia. Es liberador para la mente del karma yogui. Sin embargo, para el indagador, queda claro también que la Gracia, como cualquier otro elemento en el campo y el campo mismo, son solo objetos que dependen de Mí, lo único que Es. Por eso, es normal y adecuado que tu mente lo descarte y lo entienda como karma, porque es lo que es. Sin embargo, al llamarlo Gracia reconocemos que el karma es una red inteligente bajo un movimiento que sostiene y da lo necesario.

Francisco: Me gustaría profundizar un poco en el tema del sexo. Me ha sorprendido muchísimo el hecho de que el vasana del deseo sexual permanezca después de saber que no eres un individuo, y he sentido una aparente liberación al leerlo. Es algo opuesto a lo que he leído en miles de libros sobre espiritualidad. Entiendo entonces que el deseo sexual es intrínseco al organismo, como el deseo de comer. Personalmente, he estado muchos años tratando de deshacerrme del vasana del sexo, y todo ha sido inútil. Puede haber como mucho un período largo de tiempo sin que el vasana aparezca, pero más pronto o más tarde emerge con fuerza. Se puede decir que tengo un vasana de deshacerme del sexo, que me ha causado más conflictos que el sexo en sí.

Shams: Te recomiendo extender esa comprensión hacia el resto de tus creencias no analizadas. Creo que, al haberlo formulado con la precisión con que lo has hecho, será más fácil que eso suceda. El problema es la mente que intenta combatir lo que le parece negativo, la mente que niega y suprime. Es como si intentaras no pensar en un elefante rosa. Inténtalo ahora: intenta no pensar en un elefante rosa. Esa es la receta perfecta para establecer una dualidad y crear una tensión innecesaria en la mente, así como para obtener muchos pensamientos sobre elefantes rosas.

De la misma forma, el problema se intensifica porque una de las funciones naturales del cuerpo es pensar en “elefantes rosas”. El vasana del sexo puede ser un gran obstáculo para la práctica y, sin duda, es algo que nos interesa mirar con desapego, y eso es lo que hacemos. Hasta ahora, me ha parecido que el mayor conflicto que había en tu mente se relacionaba, primero, con la situación emocional que aludiste hace varios mails y, segundo, con el afán de la mente por suprimir al vasana, de hacerlo a un lado como si no existiera.

Dice el Gita: “así como el fuego a menudo se cubre con nubes de humo, así como un espejo puede quedar cubierto con el polvo o como un feto está escondido por el vientre, el conocimiento del Sí Mismo es ocultado por el deseo”. Aunque parece una simple enumeración de imágenes, en realidad, Krishna está exponiendo una psicología del deseo. El deseo es aquello que oculta el conocimiento. ¿Por qué? Porque ocasiona tensión y ansiedad en la mente (rajas), bajo la creencia de que el gozo está en los objetos. Según el fragmento, hay tres tipos de deseos: el deseo que es como humo, el que es como un espejo cubierto de polvo y el que es como un feto en la matriz. Quitar el humo del aire es muy sencillo, y representa al deseo que es eliminado con un simple pensamiento. Limpiar el polvo de un espejo tampoco es complicado pero resulta necesario seguir una serie de procedimientos, que equivalen a la “práctica repetida y a la objetividad” que recomienda el Gita. El tercer tipo de pensamiento, a diferencia de los anteriores, se encuentra profundamente arraigado en el individuo, y no puede ser eliminado con ninguna práctica en específico. Este tipo de deseo tiene que seguir su curso, al igual que un feto crece dentro de su madre y después está listo para nacer.

En cierta forma (pero no creo que por completo), el vasana del sexo se acerca a este tipo de deseo y es necesario permitir que continúe, aunque sin detener jamás la práctica repetida y la objetividad.

Francisco: Entiendo que para un jnani no es un vasana aprisionador. De hecho, si sabes que eres la Conciencia, nada puede limitarte.

Shams: No. Nada puede limitarte nunca, porque siempre eres la Conciencia. Saberlo no cambia nada. El jiva sigue siendo igual de limitado e irracional que siempre. Claro, ahora las cosas quizá se faciliten un poco, porque ya sabe que no es el jiva. Pero la carencia de límites no es para el jiva. Sus vasanas continúan, todos ellos motivador por la más oscura ignorancia.

Francisco: Pero, ¿qué significa llevar a cabo acciones para colmar ese deseo sexual, siempre que estén de acuerdo con el Dharma?

Shams: Significa vivir tu intimidad con responsabilidad. Significa no hacerle daño a tu pareja y no hacerte daño a ti. Significa tender hacia lo sattvico. Aunque el sexo es una actividad rajasica, se puede efectuar con sattva. En el mejor de los casos, significa aprender a hacer el amor con Dios.

Francisco: ¿Eso lo vuelve aprisionador?

Shams: Un vasana es aprisionador cuando no puedes no hacerlo. Las acciones dhármicas son, por lo general, llevadas a cabo por una mente clara y con capacidad de decisión, no tomada por vasanas aprisionadores.

Francisco: ¿Lo hace el jnani, con la misma naturalidad con la que busca saciar el hambre con comida?

Shams: Depende del jnani. Hay quienes siguen buscándolo de esa manera. Hay quienes viven en castidad porque definitivamente han dejado de buscar el placer en los objetos. Tambien hay jnanis en los cuales no se actualizó el Si Mismo, y el vasana del sexo nunca dejó de ser aprisionador, lo cual, al final les trajo karmas bastante molestos.

Francisco: ¿Por qué la “pureza” (como en el caso de James) significa no tener deseo sexual? ¿No es antinatural, no va contra la programación del organismo?

Shams: La pureza significa eso: claridad sobre lo que son las cosas. Cuando tengo claridad, sé, con toda seguridad, que yo soy lo que me satisface a mí. Aún así, el cuerpo sigue teniendo deseos. Sin embargo, la presión que ejercen sobre la mente es mínima, lo cual significa que la mente puede decidir si seguirlos o no. En muchas ocasiones, la mente prefiere no hacerlo, pues ve muy poco apetitoso un acto que necesariamente incluye tamas y rajas, mientras que el estado de pureza sattva es mucho más placentero. La mente no hace algo antinatural, sino que sigue su naturaleza que consiste en disfrutar el placer: sattva (que es la pureza en el cuerpo sutil) es pura dicha. Ahora, date cuenta qué “poco natural” es pensar en sexo o en cualquier otra cosa que se anhele. Es creer que el gozo está en el objeto. No. El gozo está en ti, tú eres el gozo.

Francisco: Te pregunto en el mail si buscar sexo es fruto de la ignorancia. ¿O la única ignorancia consiste en creer que eres ese que busca sexo?

Shams: Pensar en sexo es fruto de la ignorancia. Piensas en sexo porque crees que el gozo está en el objeto. La mente ha sentido gozo antes con esa experiencia y ha concluido que el gozo reside ahí. En realidad, el gozo venía por la desaparición, momentánea, del deseador al fundirse con el objeto de su deseo. Cuando el deseador desaparece, solo queda el cuerpo causal, donde el Ser se refleja como dicha. La dicha no vino del objeto ni del deseador. La dicha vino de ti, cuando la mente dejó de buscar.

Por lo tanto, es correcto no identificarte con el que busca sexo. Él puede seguir buscando lo que quiera y tú, pase lo que pase, nunca dejarás de ser la dicha misma. Eventualmente, el vasana se irá debilitando, porque no tendrá más sentido.

Francisco: No siento que el vasana sexual me limite ni me impida la indagación. El vasana que me ayudaste a aclarar hace unos meses ha desaparecido por el momento, no hay obsesión ni dolor, y desde entonces no he vuelto a sentir angustia ni confusión. Por esa razón me ha abandonado la idea de la terapia, aunque la tendré en cuenta por si volviera a aparecer o por si aparece cualquier otro vasana aprisionador ante una nueva situación que la vida presente.

La mente tiene la ilusión de estar en un cuerpo, que está en un mundo, donde hay otros cuerpos con otras mentes con las que se relaciona.

Shams: El cerebro está dentro del cuerpo físico; es parte del cuerpo físico. El cuerpo físico surge en el cuerpo sutil, al cual hemos llamado mente. Es incorrecto decir que la mente tiene la ilusión de estar en un cuerpo, porque, más que una ilusión como tal, es solo una historia, algo que le dijeron. La mente no tiene ilusión de otras mentes, no percibe otras mentes y tampoco se percibe dentro de un cuerpo. Revísalo ahora mismo, de manera directa: la mente es como un lienzo en blanco donde surgen objetos. La mente es todos esos objetos. Esa historia de estar en un cuerpo, en un mundo y con otras mentes es solo eso, una historia. No veo forma en que pueda sostenerse y en que pueda aparecer como una ilusión. No hay ilusión, solo percepciones mal analizadas.

Francisco: Pero para Mí todos los cuerpos y mentes con sus distintas ideas del mundo son lo mismo, son Yo. Por lo tanto, aunque las personas y el mundo aparentemente existen (dado que los experimenta la mente) son irreales porque dependen de Mí. Sin embargo, al ser libre de acción, yo no puedo decidir que existan o dejen de existir. No hay un tiempo en que Maya exista y otro en el que no exista. Tampoco es un atributo, ya que Yo soy todo. En consecuencia, lo único que se puede decir es que Maya nunca ha sucedido, aunque parezca que sí. ¿Es correcto?

Shams: Suena bien. Pero no entiendo a qué te refieres con: “sin embargo, al ser libre de acción, yo no puedo decidir que existan o dejen de existir”. Es cierto que la soga no puede tomar decisiones sobre la serpiente, porque es una soga, libre de serpiente. Sin embargo, la serpiente depende por completo de la soga. Aún más, la soga es lo único que, en realidad, es. La serpiente está ahí solo porque la mente se imaginó que era una serpiente, cuando no se trataba más que de una soga. La relación entre el Sí Mismo y samsara es la misma. El Sí Mismo no puede hacer nada esn samsara, porque no hay samsara. Sin embargo, samsara es total y absolutamente dependiente del Sí Mismo. En ese sentido, el Sí Mismo lo puede todo en samsara, aunque en realidad no había samsara sino puro Sí Mismo.

Francisco: La ignorancia de creer que hay “yo” y “otros” produce una tensión en la mente (¿rajas?) que la lleva a invertir parte de su energía en guardar las apariencias o complacer a los demás. Esta tensión es natural ya que es resultado de la programación del organismo, de su necesidad de sobrevivir y convivir socialmente en armonía para conseguirlo. ¿Es así? Es decir, ¿puede estar siempre la mente sattvica, aun en un entorno, por ejemplo, laboral? ¿Sería conveniente? Lo pregunto porque a veces la indagación parece imposible en determinados entornos. Sencillamente hay una especie de barrera que lo impide. Creo que lo mejor es aceptarlo y darme cuenta de que ya soy libre con o sin indagación, ¿no es así?

Shams: Sí, diversas causas generan esa tensión que identificas bien con rajas. A veces, es imposible de evitar. Sobre todo en entornos rajásicos. Aunque tenga una base sattvica, cuando la mente entra en contacto con mentes rajásicas se vuelve rajásica. Esto sucede sobre todo con rajas, porque es una energía proyectiva y apasionada, “un enemigo intratable”, dice Krishna. Sin embargo, ¿qué se puede hacer, a veces? Lo mejor para un indagador es controlar los gunas en la medida de lo posible. Esto implica buscar ambientes armónicos, así como alimentación y compañía propicias. Cuando el ambiente es muy adverso, la discriminación continúa con el hecho de darte cuenta de lo que está sucediendo y de recordar que tú no eres ninguno de los objetos que, momentáneamente, aparecen en ti.

Me agrada notar que tu conocimiento se hace más firme cada día. Te invito a abandonar la idea de que sucederá algo, si es que la tienes. Te invito a darte cuenta que nada tiene que suceder con Francisco. Ya sabes que no eres él. Tu reconocimiento de ese objeto como un simple objeto se hace cada vez más claro. Ahora, reconócete a ti como la Conciencia. La mente está acostumbrada a volver sobre ideas falsas. Aplica el Conocimiento, hasta que la mente lo tenga claro. Sé incansable en esto, hasta que su sed de saber quede saciada. Tú eres la Conciencia. Y nada más. No necesitas una experiencia para confírmártelo, porque tú eres todas las experiencias. Tampoco necesitas que el jiva sea un Buda. Aunque Vedanta te anima cariñosamente a que conviertas al jiva en Buda, lo hace porque sabe que esa es la naturaleza de la mente. Sin embargo, eso tampoco te importa a ti. Cuando la mente clara se vaya, tú seguirás aquí, como ahora mismo, imperturbable, todo abarcador y sin límites. Acéptalo. Ten confianza en el Conocimiento.

Francisco: Estos días he estado indagando sobre tamas, rajas y sattva tal como lo explica en el Gita, y tal como me explicó Rubén. Me dijo que cada pensamiento y emoción puede analizarse en función de cada uno de los gunas, lo cual me está siendo muy útil para percibir y distinguir lo aparente de mi Ser real. Me he dado cuenta de que es rajas la que desea la iluminación. Es una ambición más, quizás la máxima a la que puede aspirar, y es rajas la que impulsa el deseo de meditar con el fin de alcanzar algo. En cambio, siento que la indagación es una práctica serena, que utiliza la mente sattvica pero que va más allá de ella, y que lleva a comprender que nuestra propia naturaleza ya es “luminosa”.

Shams: Shiva dice: “yo soy el deseo que no se opone al Dharma”. Por lo tanto, desea en conformidad con el Dharma y no habrá de qué preocuparse. Aunque rajas predomine, este será consumido en el fuego del conocimiento por medio de la indagación: rajas siempre quiere moverse para alcanzar algo, pero el conocimiento te recuerda que lo que buscas ya lo tienes. El conocimiento está asociado con sattva y es el gran purificador.

Francisco: En el Gita pone que el Yo está más allá de los gunas, pero me gustaría preguntarte sobre la forma de manejarlos con un ejemplo concreto. Aunque estoy más allá de ellos, ¿puede darse la ocasión en que es correcto vivir rajas o tamas y otras ocasiones en las que no?

Shams: Ningún individuo permanece con un guna para siempre. Los gunas cambian constantemente, durante todo el día. Dependiendo tu forma de vida, necesitas el predominio de un guna. En el Gita se explica cómo el sistema de castas fue organizado con base en este principio y, aunque nosotros no seguimos dicho sistema, la sociedad se divide naturalmente en “castas”, de acuerdo a los gunas, según la ocupación y los grupos sociales. Así como los tres gunas son necesarios en la sociedad, lo son también en la persona. Un indagador debe tener el predominio de sattva en su mente. El hecho de que hayas llegado a Vedanta, significa que es así para Francisco. Sin embargo, la manipulación de los gunas es muy útil para intensificar ese predominio y para purificar la mente de rajas y tamas que aún permanecen en cantidades altas en la mayoría de nosotros. Aún así, rajas y tamas nunca desaparecen y, como has sugerido, en muchas ocasiones es necesario que esos gunas predominen en el individuo, sin importar que su objetivo sea solo espiritual.

Francisco: Por ejemplo, en relación al deseo sexual, sé que es conveniente cuando se dirige a mi esposa porque forma parte de la relación natural entre nosotros, que fomenta en mí un estado sattvico (estar con ella me da paz) lo que a su vez me permite la indagación.

Shams: Estar con ella no te da paz. Tu estado emocional depende solo de ti. Sientes que ella te da paz, porque ves en ella un símbolo de ti mismo. Tú eres la paz y el símbolo es pasajero y arbitrario. Tú estás solo y tú eres la fuente del amor, todo lo demás está en la mente.

Es natural y está dentro del Dharma vivir y amar en pareja. Aún así, el deseo sexual es motivado por tamas y la relación sexual es el acto rajasico por excelencia, con lo cual se produce más tamas y se refuerza el vasana por el sexo. Esto no es una defensa de la castidad, sino un estado de los hechos. Sabiendo que el sexo en pareja es dhármico, pero que reforzar el vasana no es lo más útil para la práctica, el indagador toma decisiones al respecto, pensando en incrementar sattva.

Así pues, el deseo sexual en pareja no incrementa sattva necesariamente pero la relación sexual puede practicarse siendo objeto de indagación y de forma sáttvica. Comienza por darte cuenta de que, lo que amas, es a ti mismo. La actitud hacia los objetos es lo que promueve sattva, no el objeto en sí. En el libro de James hay todo un apartado sobre la relación de pareja. También él dice: “Siempre hay una corriente sexual que subyace entre los sexos. Es natural. Pero la corriente espiritual tiene que ser la más fuerte”.

Francisco: Pero sé que no es conveniente permitir que se haga fuerte cuando se dirige a otra mujer, ya que eso daría lugar a ciertos acontecimientos que sumirían mi mente en un estado tamásico que me impediría la indagación tal como la estoy practicando ahora.

Shams: En principio, no veo la diferencia entre desear a tu mujer y desear a la mujer del prójimo. Todas las mujeres son la misma, así como todos los hombres son el mismo. Y además, todos son un objeto en la mente. Si deseas con fuerza a una mujer y le sigues dando vueltas a eso en la mente, estás siendo guiado por tamas, se trate de tu vecina o de tu esposa. Ahí tendrías algo sobre lo cual indagar, tomando en cuenta, además que el deseo no depende del objeto (la mujer) sino del sujeto. Si aparte de eso, surge culpabilidad por estar violando el Dharma de la pareja, ahora tienes dos cosas sobre las cuales indagar: el deseo y la culpa, que, por cierto, también es tamas.

Un deseo puede ser muy fuerte y ejercer mucha presión, pero se hará fuerte solo en la medida en que la mente vuelva a él. Es un objeto más, pero la mente puede acompañarlo una y otra vez, porque en realidad está motivada por vasanas ocultos. Guiada por la ignorancia se vuelca sobre algo que le provoca placer porque secretamente supone que satisfacer su deseo terminará con su búsqueda. Cuando el individuo cumple su deseo por un instante deja de buscar y, por ese instante, la mente mira hacia adentro. El cuerpo sutil y el cuerpo denso se detienen y solo queda el cuerpo causal, también conocido como el cuerpo de la dicha, el cual refleja constantemente al Sí Mismo. Desear a una mujer (o desear una pizza) es, en realidad, desear la liberación. ¿Por qué? Porque al desear lo único que en verdad se desea es llegar a ese momento en que el deseo desaparece. Y el deseo desaparece solo cuando el deseador no está. Así pues, todo deseo no es más que deseo de liberarse del deseador. Cada deseo no es otra cosa que deseo de moksha encubierto. La estrategia que la mente propone (basada solo en referencias experienciales) es un laberinto sin salida, porque la búsqueda no termina con la satisfacción del deseo. Claro, para que el conocimiento sea firme, los vasanas deben agotar su fuerza.

Por eso, ¡Karma yoga!

Francisco: ¿Ese saber lo que es conveniente en cada momento es sattva?

Shams: Ese saber lo que es conveniente es la discriminación, una práctica propiciada por sattva. Puedes discriminar gracias a sattva. sattva en sí es la claridad que permite esto y más.

Francisco: ¿Es posible permitir el deseo en ciertas ocasiones y dejarlo pasar sin darle importancia en otras?

Shams: ¿A qué te refieres con permitir? En la práctica de la indagación no rechazamos ningún deseo, solo lo miramos y, como dices, lo dejamos pasar, como a cualquier otro objeto. Lo permitimos, en ese sentido. Cuando el deseo está en conformidad con el Dharma y con nuestro objetivo (moksha) vamos tras él, porque el único deseo que es importante ahora es el deseo de Conocimiento. Ese Conocimiento es que, en realidad, tú no eres el hacedor, no eres el que ejecuta la acción ni el que disfruta los resultados. Tú eres libre de todo deseo o toda acción. Pero sigamos analizando el nivel de la mente.

Cuando un deseo ajeno a moksha ejerce una presión muy fuerte y no implica una gran violación al Dharma, podríamos permitirnos, como dice Swami Chinmayananda, “pecar con inteligencia” con el fin de reducir la presión del vasana; es decir, tomar solo un poco y hacerlo con actitud de karma yoga. El vasana es Ishvara y, como tal, es mejor respetarlo que aborrecerlo.

Por otro lado, el hecho de solo sentir deseo por mi vecina es diferente a, por ejemplo, ser infiel a mi pareja. Por sí mismo, ni siquiera está bajo mi control, lo cual no viola el Dharma desde ningún punto de vista. No puedes impedir que un deseo surja. Nuestra tradición cristiana tiene ideas muy peculiares al respecto, cuyo resultado suele ser cualquiera menos la supresión de ese deseo.

Si indagamos un poco más sobre esto, podemos tomar cuenta de dos cosas: 1) lo que dijimos, es un deseo que nos viene dado por naturaleza, pero también 2) es muy común que el deseo sexual esté vinculado con vasanas de todo tipo (apego por el placer físico, carencia emocional, culpabilidad, creencias religiosas, etc.) y que la mente lo alimente con presteza, hecho que conocemos como lujuria. Esto último es una violación del Dharma, entre otras cosas, porque lastima a la mente y la aparta de la práctica, pues aloja tamas en el sistema. Tanto la situación 1 como la 2, son obra de Ishvara, no tuya. Karma yoga (la forma que Vedanta recomienda para lidiar con los vasanas) es, básicamente, agradecer lo que llega (pensamientos, emociones, situaciones) como un regalo de Ishvara y encomendar lo que se inicie, siempre que ese acto sea parte del Dharma.

Francisco: Me imagino que sí es posible permitir el deseo y dejarlo pasar en otras ocasiones, y que es un tipo de juego, ¿no es así?

Shams: Sí y no. En un momento determinado, el indagador puede ver surgir la idea de que es como un jugador capaz de manipular el campo y buscar resultados para sí mismo, con la gran ventaja de saber que nada es real, al igual que en un gran juego. Este pensamiento es obra de la ignorancia, pues se está identificando con una idea más, la de ser un iniciador de empresas y un gozador de resultados: un hacedor. Tú eres libre incluso del juego y del jugador, dos nombres que solo pertenecen a Ishvara. Tú no eres el hacedor, Ishvara es el hacedor.

Por otro lado, es cierto. Gracias a su desapego, el indagador tiene gran libertad para hacer cosas, en apariencia, y buscar cosas, en apariencia, siempre que estas cosas tengan que ver con moksha. Si busca cualquier otra cosa, está siendo parte del juego.