Tú eres eso

Francisco: Estos últimos días he podido comprender cuánta razón tienes cuando mencionas el peligro de confundir la pureza con el conocimiento. La pureza es solo un medio, pero me he apegado a ella en estos últimos meses tan plácidos, y ahora que mi mente no está tan sattvica debería ser capaz de darme cuenta de que pureza e impureza son sólo conceptos aparentes, sin ninguna sustancia pues, realmente, todo es puro porque todo soy Yo.

Shams: Sí. No te apegues a ningún estado. Apégate a ti mismo, el observador de los estados, el siempre presente, el todo abarcador, conciencia ordinaria y sin límites.

Francisco: Dices que es incorrecto decir que los vasanas crean surcos. ¿Es porque los vasanas son los surcos? Ahora no tengo a mano el libro de James, pero me parece que él hace la metáfora de la acción como agua que produce surcos. Cuanto mayores son los surcos, más posibilidades hay de que el agua, la acción, discurra por ellos, transformándose en vasanas.

Shams: Ante la cuestión sobre por qué los vasanas intensos permanecen, en el mail pasado escribiste: “Me imagino que [los vasanas más intensos] crean un surco tal en la personalidad del jiva que, si desaparecieran, todo su sistema psicológico se vería trastornado, ¿no es así?”. Contesté que eso es incorrecto porque el razonamiento me pareció erróneo en sí mismo. Es como decir que no puedo secar el Mar Mediterráneo en un día PORQUE después tendríamos mucha sed. Sí, es muy probable que sin Mar Mediterráneo tendríamos mucha sed, pero esa no es la razón por la que no puedes secar el Mar Mediterráneo en un día. No puedes secar el mar (ni remover los vasanas profundos) en un día, básicamente porque necesitas acción y tiempo para conseguir ese objetivo. Lo que la ausencia de mar (o de vasanas) provocaría es una consecuencia, no una causa.

Por otro lado, dices bien, el vasana es el mismo surco. Además, los vasanas no se forman en la personalidad: son la personalidad. Sí, la personalidad es solo vasanas.

Francisco: De todas formas, creo que este tema de los vasanas está agotado. Creo que debo empezar a ver absolutamente todo como objetos que aparecen y desaparecen, “descartando todo esto de lo que hablas como no-ser”, tal como me recomiendas. Una vez comprendido lo elemental del funcionamiento de Ishvara, ya no es necesario seguir indagando en esa dirección, ¿no es así?

Shams: La indagación se regula por sí misma, como puedes ver. Con la indagación no hay deberes, no hay obligaciones. Cuando la enseñanza sobre Ishvara y los vasanas es clara, se puede seguir adelante, porque la mente se da cuenta que era solo un objeto que también puede descartarse. Aún así, es útil y adecuado para el jiva seguir investigando y aclarando cuando le surjan dudas sobre Ishvara. Si la mente está saciada, naturalmente continuará su indagación entre Tú y los objetos, porque es lo único que en realidad tiene sentido, y es la devoción más profunda.

Francisco: En tu último mail, como en tantos otros, me dices que “Tú eres eso donde han surgido y se han desvanecido todos los objetos”. Aunque sé que es así, mi mente se resiste y percibe esta afirmación como una frase grandilocuente o egoica. ¿Es porque la mente sólo comprende a Ishvara y confunde “Eso” con el creador, que para ella es inalcanzable?

Shams: No lo creo. Yo creo que tus pensamientos son claros al respecto. Si la mente percibe la afirmación como una frase grandilocuente y egoica, lo mejor que puede hacer es registrar ese pensamiento, que es solo un pensamiento, como un objeto. También puedes preguntarte: ¿es verdad ese pensamiento? Si fuera mentira, la mente tendría razón para hacerte esa advertencia, que para eso está. Pero revísalo. Pon atención en cualquier objeto. ¿Dónde surge sino en ti? Podrías decirme que, por ejemplo, el señor que ves caminando por la calle no surgió en ti, sino que surgió de una secuencia de acciones que no dependen de ti, sino del campo de la acción. Sin embargo, todo esa explicación también ha surgido en ti, la conciencia. Todo objeto que surja, surgió en ti. Cuando se vaya, de ese objeto no quedará nada más que la conciencia donde apareció. Y así es con todo. No es muy difícil: la Conciencia es este lienzo donde surgen todas las cosas. Y tú eres la Conciencia.

Es normal que en la mente sigan surgiendo pensamientos de ignorancia. Por eso, hay que aplicar la idea correcta una y otra vez, de manera incansable: yo soy la conciencia ilimitada. Acepta también la advertencia de la mente, en el sentido de que la Conciencia no es el ego y, si el ego llegara a adjudicarse las características de la conciencia, eso te traería muchos dolores de cabeza. Es obvio que Francisco, la persona, no es eso donde han surgido y se han desvanecido los objetos. Sin embargo, también es cierto que Francisco, como otro de los nombre de la Conciencia, es justamente eso donde han surgido todos los objetos, incluida la persona con la que te has identificado. Si al escuchar esto sientes un poco de orgullo, solo recuerda que esa es la misma situación de una mosca o de cualquier planta o de cualquier otra cosa.

En cuanto a la idea de grandilocuencia, también es una buena advertencia de la mente. Nuestra “cultura espiritual” nos ha hecho suponer que, cuando alguien “se ilumina”, se convierte en un ser admirable que además tiene la obligación de predicar su evangelio entre los mortales. Si sientes la necesidad de expresar a otras personas que sabes que tú eres “eso donde han surgido todos los objetos”, en realidad no lo has comprendido bien y te falta mucho camino que recorrer. Sé que no es tu caso, pero vale la pena recordarlo.

Aún así: tú eres eso donde surgen y se desvanecen todos los objetos; todos dependen de ti y tú eres libre de todos.