Yo no soy la mente

Claudia: Hola Shams, no he terminado de leer todo el material que me compartiste.

Shams: No es necesario leer el material en un tiempo determinado. En esencia todo el contenido de Vedanta dice siempre lo mismo. La exposición de Vedanta son distintas formas de decir eso mismo, así que lo mejor es tomarse el tiempo que se requiera para leer y digerir con una mente clara, justo como lo estás haciendo. Uno no estudia Vedanta, pues el objetivo no es convertirse en experto en Vedanta, sino simplemente eliminar la ignorancia sobre quién es uno.

Seguramente ya sabes todo esto, pero me pareció apropiado comentarlo nuevamente.

Claudia: Te escribo para comentarte algo que repentinamente me resultó bastante claro hace un par de días mientras reflexionaba sobre la enseñanza; visto en retrospectiva puede parecer obvio (en el caso de que sea correcto): En últimas, absolutamente todo lo que se percibe, se observa, se piensa o se siente, bien sea a través de los sentidos o la mente, despierto, dormido o en cualquier otro estado, es tan solo objetos que continuamente emergen y se desvanecen. Todo, sin excepción.

Shams: Excelente. Esa es la enseñanza básica que repetimos todo el tiempo, pero es algo muy positivo que tú la formules, pues significa que comienza a ser asimilada. Por eso Vedanta sugiera separar entre tú los objetos. En efecto, todo, todo, todo, todo, todo es un objeto. Incluidos todos tus pensamientos, emociones, los sentidos, el tiempo, el espacio y la misma sensación de ser y de existir. Todo sin excepción es un objeto. Solo hay una excepción, y esa excepción eres tú: el ser (la conciencia, el sí mismo). Pero debes renunciar al deseo de encontrarte como experiencia, de percibirte como si fueras uno más de esos objetos. Eso jamás sucederá. Toda experiencia es un objeto, pero tú no eres un objeto. Tú eres la conciencia libre de objetos donde los objetos aparentes aparecen.

Antes de los objetos, tú ya eras. Después de los objetos, tú sigues siendo. Renuncia al deseo de encontrarte, date cuenta de que siempre has sido tú lo único que es.

Claudia: Si que no queda nada más por "hacer" (en realidad nunca nadie hace nada), ni por saber, ni por buscar.

Shams: Muy bien. Ese conocimiento es la libertad. Nunca hubo nada que hacer, porque el hacedor no es real. Nunca hubo nada que poseer porque ningún objeto es real. Lo único real ya lo tienes, porque tú eres eso, independientemente de cualquier suceso.

La ignorancia de ti mismo y la búsqueda de ti mismo son parte de la ilusión de ser alguien que hace cosas y obtiene resultados, cuando en realidad solo eres el Testigo libre de todo acontecer.

Ahora el conocimiento de ti comienza a penetrar en la mente, a eliminar la ignorancia que oscurece al Sí Mismo, pero lo cierto es que eso también es irrelevante, pues tú siempre fuiste libre de la mente, así como todos tus objetos, incluidos el tiempo y el espacio, solo tienen una existencia relativa y dependiente.

¿Qué cambia para ti cuando el conocimiento de tu identidad es firme? No cambia nada, pues tu plenitud es invariable. Sin embargo, la mente del individuo (que no por ser relativo y dependiente deja de existir) recoge los frutos del conocimiento en su beneficio. No se convierte en un individuo especial, sino que simplemente reconoce su limitado lugar en relación con la Conciencia y con la Creación, al mismo tiempo que el deseo y el temor dejan de ser pesadas cargas para la mente, cada vez más enfocada en el conocimiento evidente "yo soy el Sí Mismo".

Claudia: Antes pensaba que debía continuar la indagación hasta que no quedaran dudas, de tal forma que dicha convicción transformaba la experiencia corporal en una especie de película que se "observa" (atestigua) continuamente sabiendo que nada de lo que en ella sucede es real (por ser siempre cambiante y dependiente), pero en ese proceso de "entender cada vez más" en realidad estaba elaborando nuevos conceptos que resultaban contraproducentes al generar mas confusión.

Shams: Bien, la indagación avanza y se cuestiona a sí misma. En este caso, me parece que te has dado cuenta de que lo que buscabas era una experiencia del Testigo, cuando lo que hacía falta era simplemente reconocer que siempre eres el Testigo, debido a que puedes percibir tus pensamientos y emociones pero no te puedes percibir a ti.

El “entender más cada vez” se puede convertir en una trampa, pues la verdad es que no es mucho lo que hay que comprender. Lo único esencial es saber que “todo lo que hay es la Conciencia y yo soy la Conciencia”. Todo lo demás son añadidos. También es un problema querer experimentar esa Conciencia o entrar en un estado especial. La mente pura de la meditación está aquí solo pare discernir entre tú y los objetos, hasta que sea obvio que tú no eres ningún objeto y tampoco eres la mente, pero es verdad siempre y en todo lugar, no solo durante la indagación.

Por otro lado, sí que es benéfico tener el propósito de continuar hasta que todas las dudas se hayan apaciguado. Después de todo, Vedanta implica no solo conocer a la Conciencia, sino saber cuál es su relación con el individuo y con el mundo.

Claudia: Ahora, al reiniciar desde cero la indagación, pareciera existir mayor claridad que antes. ¿Que opinas al respecto?, ¿tienes alguna sugerencia o recomendación?

Shams: Muy bien. La verdadera indagación siempre comienza desde cero, pues no se trata de acumular información. Lo único que hacemos es reconocer que yo no soy ninguna experiencia, pero que toda experiencia surge en mí. Reconocemos que yo siempre estoy aquí y que, en realidad, soy lo único que es.

Como bien mencionas al principio, no hay nada que hacer al respecto. Tú no eres el hacedor, y aún así, aparentemente tienes control sobre las acciones. Por lo tanto, al mismo tiempo que sabes que tú eres independiente de las acciones que suceden en la pantalla, dejas que esas acciones sigan su curso en consonancia con el Dharma. En este caso, el Dharma es continuar la indagación, hasta que todos los rescoldos de ignorancia sean eliminados, hasta que la búsqueda termine y sea totalmente evidente lo evidente.

La parte negativa ya la viste con claridad: todo lo que surge, incluida la mente, son objetos (experiencia) y no tienen realidad en sí mismos.

Ahora falta la parte positiva: yo soy aquello donde surgen todos los objetos, y soy libre de todos los objetos. Yo no me puedo experimentar a mí mismo, porque la experiencia es un objeto y yo soy libre de todo objeto. Yo soy simple conciencia ilimitada. Y soy eterno y completo.